miércoles, 3 de febrero de 2010

La Paroquia de San Francisco de Asís en Comonfort, Gto.

Los españoles en 1591 lo llamaron San Francisco de Chamacuelo y el primer lugar donde se instalaron fue en el que actualmente se conoce como Barrio de San Agustín. Lo que vemos en la foto es la actual parroquia de San Francisco de Asís.


“El templo de San Francisco, que por su antigüedad, es algo muy representativo del municipio, ya que se comenzó a edificar en 1592 y su construcción duró 34 años y fue puesto al culto en 1626 con la aprobación del excelentísimo fray Alonso de Guerra, cuenta con adornos laterales con influencia del churrigueresco en madera dorada, cuenta con una colección de cuadros al óleo colocados por don Ignacio Basurto. En 1898 se terminó la construcción del Altar Mayor”. Datos tomados de la monografía municipal, lamentablemente no obtuve copia de la portada, por lo tanto desconozco el nombre del autor, esta me la dieron en la biblioteca municipal.


En días pasados te comenté que hay en ese templo una auténtica pinacoteca con obra de extraordinarios pintores como el español Murillo y los mexicanos Cabrera y Juárez. Las pinturas están colocadas un poco en alto, por lo que para observar los detalles y asegurar que esos son los autores es poco más que difícil, con el telefoto de la cámara no fue posible pues no salían con la suficiente claridad, por lo tanto dejamos con una pequeña si, efectivamente, en Comonfort, Gto., existen tales maravillas.


Siguiendo en la lectura de la monografía municipal, aparece un curioso artículo escrito en 1989 por Federico Groenwold, titulado “Botín de Piratas”, a propósito de los robos, comenta que: “También se señala en la historia que para enriquecer la magnífica iglesia de la Villa de Chamacuelo de San Francisco, el emperador Felipe II donó algunos cuadros muy valiosos pintados por Cabrera y por Juárez y se consigna también la existencia de algunos Murillos. Los Cabrera adornaron los medallones del crucero hasta hace algunos años, cuando el entonces Cura del lugar decidió hacer una obra de caridad y retirarlos del templo para aumentar el acervo de su pinacoteca particular”.


Este es el único testimonio que tengo acerca de las pinturas de reconocidos artistas, como se podrá ver, se hace mención de la desaparición de los Cabreras, pero, asumo, que los Juárez y Murillo aun están allí, como quiera, el día que tengas oportunidad de visitar esta población te quedarás sorprendido del arte que encierra este templo.


A un costado del templo encontramos el ex convento franciscano, obra, como siempre los caracterizó, sencilla, sin grandes ornamentaciones y propia para la reflexión. Para finalizar este artículo te dejo una serie de detalles que encontré en el baptisterio del lugar.















Comonfort se ubica a pocos kilómetros al norte de Celaya y otros pocos al sur de San Miguel de Allende, vale la pena visitarlo para conocer este templo, su ex convento, el museo de la casa del Dr. Mora y el templo de NS de los Remedios. Estando por allí cerca verás una obra sorprendente, abandonada por cierto, se llama Empalme, mañana iremos para allá. Hoy el frente frío 28 está haciendo de las suyas, llevamos ya 26 horas de lluvia y seguirá toda esta noche… indudablemente que estamos en el antesala del 2012.



martes, 2 de febrero de 2010

Izcalli, el mes azteca del dios del fuego. Una buena razón para entender porqué hoy, 2 de febrero, se consumen tamales.

Si leíste lo que ayer publiqué, que aunque iba enfocado al recorrido por la ciudad de Comonfort, Guanajuato, allí te comentaba de que la celebración que conocemos como la Candelaria es justo a la mitad del invierno y que es tan antigua que va más allá de los romanos, con sus lupercales, y que es otra de las muchas que nos han llegado al paso del tiempo, de civilizaciones, de costumbres y de modos de ver la vida. Pero hay algo que debemos conocer todos los que nos decimos ser auténticamente mexicanos, y es que en estas mismas fechas, en la antigua Gran Tenochtitlán había una ceremonia que, al igual que la que acabamos de ver, quienes fuimos a misa de 12, el fuego tiene el papel central en un rito de purificación.


IZCALLI que quiere decir resurrección y es el nombre de un mes en el Calendario Azteca en el que, unos autores lo ponen como el inicio del año y otros como el final, tanto unos como los otros coinciden en que este mes la deidad principal, a la que está dedicado el mes y el ceremonial es XIUHTECUTLI, que es, ni más ni menos que el dios del fuego, a quien también se le reconocía como señor del año; por lo tanto, siendo el señor del año, creo que más bien es el que lo inicia, una vez terminados los días NEMONTEMI, es decir, los días inexistentes que eran 5 y se ubicaban al fina del año.


De la ceremonia del fuego nuevo hemos oído hablar algunas veces, pues bien, esta se llevaba a cabo precisamente en estos días. Según lo consigna Francisco Javier Clavijero en su Historia Antigua de México el inicio del mes Izcalli era precisamente el 1 de febrero, en cambio, en el libro del maestro Jesús Álvarez Constantino lo establece como el 15 de enero este inicio. De este segundo autor tomo lo siguiente: “A la media noche del día de la fiesta, sacaban fuego nuevo ante la imagen del dios, para que ardiese en aquel lugar, y prendíanlo con dos palos, uno puesto abajo en el suelo y sobre él remolineaban con el otro palo, haciéndolo girar a gran prisa entre las manos y con aquel movimiento y calor se encendía el fuego. De allí iban a tomarlo con yesca los sacerdotes para levarlo a los demás templos y la gente común también lo tomaba para sus cosas, porque desde en la tarde habían apagado todos los fuegos del año anterior. Luego ponían a tostar maíz en el fuego nuevo y ofrecían unos granos tostados al dios, que era el mismo fuego, y los demás se los comían, A esta ceremonia la llamaban “el señor cariamarillo tuesta su maíz”.


Continúa el maestro Constantino: “A la mañana siguiente, amaneciendo, iban al templo los jóvenes y muchachos con la caza y pesca que habían tomado los días anteriores, y se formaban todos adelante del dios y le ofrecían las aves, animales y peces que habían recogido; estas ofrendas las tomaban los sacerdotes y las ponían al rescoldo del fuego nuevo, que no había dejado de arder y luego los muchachos, con mucho orden y concierto, daban una vuelta alrededor de las hoguera, en señal de reverencia. Después venían las mujeres y muchachas con nos tamales de hojas de huauhtli, planta ahora llamada “alegría”, los cuales ofrecían ante la imagen del dios, y también ellas daban una vuelta al fuego en señal de reverencia. Y de los tamales y de la caza que asaban ofrecían al dios y lo demás lo repartían entre la gente que asistía a la ceremonia”. Esta interesantísima descripción bien nos puede dar la respuesta al por que esta mañana, tarde y noche, a todo lo largo de México habrá grandes festejos en los que el plato principal serán los tamales.


En este, al igual que en todos los ceremoniales aztecas, había la parte medular, que era el sacrificio humano. Esto no ocurría cada año, sino cada cuatro, cuando era un año bisiesto, en donde no era uno, sino cinco los sacrificados, lo cual simbolizaban los cuatro rincones del mundo, mas el punto central.


“Cuatro horas después de terminado el sacrificio, en el que sólo habían particiopado los nobles y señores principales, venían al templo los macehuales y gente del pueblo para agujerar las orejas de los niños y niñas que habían nacido en los últimos cuatro años, lo cual hacían los padrinos y madrinas que los acompañaban. Y a los niños con las orejas agujeradas y todavía escurriéndoles gotas de sangre, los padrinos los pasaban por encima de las llamas del fuego nuevo, ceremonia que los paganos de la antigua Roma llamaban “lustrar”, que quiere decir purificar, lo cual reprende la iglesia católica”.


Por si todo esto no te ha maravillado, te doy la última frase de la descripción del Maestro Constantino: “Y por este tiempo era también cuando podaban los magueyes y los tunales, diciendo que así crecerían más pronto y darían mejores frutos”.


Las fotografías fueron tomadas el día de hoy en la misa de la Candelaria a las doce del día en el Templo del Señor del Hospital de Salamanca, Gto. La bibliografía es: El pensamiento mítico de los Aztecas. Jesús Álvarez Constantino. Editorial Balsal. Morelia, Mich. 1977. Historia antigua de México, Francisco Javier Clavijero. Editorial Porrúa. México 1974.



lunes, 1 de febrero de 2010

Comonfort, Guanajuato en la víspera de la Candelaria.

Chamacuero es el nombre original de esta población, significa, en lengua tarasca el lugar de las bardas caídas o lugar en ruinas. Quizá podría referirse esto a que esta población que se ubica al norte de Celaya, y se dice que había una frontera que dividía a los tarascos al sur con los chichimecas del norte, tal vez ese lugar caído era una de las tantas poblaciones destruidas por este segundo grupo, conocido por su fiereza. De hecho fueron ellos, los Chichimecas, el último pueblo en someterse a los españoles, luego de una guerra que duró casi medio siglo.


El nombre de Comonfort lo adquiere debido a que cerca de allí fue asesinado este personaje que fuera presidente de la República en el periodo de la Reforma, pero, dejemos un poco la historia y veamos con que nos topamos en los puestos del Jardín Principal. Sí, en efecto, con una más de las tantas tradiciones que, afortunadamente, aun sobreviven en este Estado de Guanajuato, el Niño Dios, el Emmanuel, Candelaria, la Purificación, todos los nombres aplican pues todos están correlacionados.


Según la tradición judía una mujer, luego de parir, quedaba impura, por impureza debemos entender que en aquella época aun no habían las condiciones higiénicas ni avances médicos que tenemos en la actualidad, por lo tanto, la expulsión de placenta y demás era cosa de varios días, de allí esa impureza a la que se refiere el término y, de acuerdo a esa concepción de las cosas, debían pasar cuarenta días para lograr esa purificación. Es decir, una cuarentena.


Estos cuarenta días aunados a la tradición aun más antigua, en la que se ofrendaban a los dioses las semillas para que la siguiente cosecha fuera generosa, al cristianizarse esta celebración pagana, se unió un concepto con el otro, el de la purificación de María, el de la presentación de Jesús al templo y el de la bendición de las semillas para la siguiente siembra.


¿Quieres que hagamos el ejercicio para que veas que si es cierto? Verás, la antigua tradición de ofrendar las semillas se hacía a mitad del invierno. Cada estación está compuesta de 90 días, por lo tanto la mitad de la estación sería el día número 45. Si el invierno comenzó el 21 de diciembre, al 31 son 11 días, más 31 de enero son 42, más 2 de febrero son 44. Del 3 al 28 de febrero son 25 días, la primavera comenzará el 20 de marzo, son 45 días. Aclaro que no faltará un astrónomo que me diga que este cálculo no es correcto. Si, lo entiendo, no estamos hablando de números absolutos, dudo que un agricultor en el año 2010 antes de Cristo sacara deducciones de precisión matemática, estamos haciendo un mero ejercicio de aproximación para entender la razón que encierra esta tradición.


Así que lo que estamos viendo en estas fotos es la vendimia propia de estos días, todos los ajuares imaginables para caracterizar al Niño Dios, mañana en muchas casas será “la levantada” es decir, el día que se retira el nacimiento y se dan por terminadas oficialmente las celebraciones de Navidad, así que para quienes buscan la precisión, el maratón Guadalupe-Reyes tiene un error, debería ser maratón Guadalupe-Candelaria ¿no lo crees?


Pero sigamos recorriendo Chamacuero, no se, pero me gusta más ese nombre que el actual de Comonfort, y nos topamos una escena, en el mismo jardín, solo que no la pude retratar tal cual se presenta pues el sujeto en cuestión no accedió a salir en la foto. Este que ves, es un Santiago Matamoros, el cual era cargado por su custodio pidiendo cooperación para su altar, mismo que tiene instalado en su casa, cuando pedí me dejara tomar la foto me dijo que sí, “pero a él, a mi Señor Siantiaguito”, me dijo su custodio. Con esto comprobamos, una vez más que, indiscutiblemente, Santiago Apóstol es el Santo más venerado y visto por todo México… además de San José, y ni que decir de la Virgen de Guadalupe.


Y para los que me dicen que cuál es la obsesión que tengo con los santos, pues bien, aquí estamos ante el escudo oficial del Municipio de Comonofrt, Gto. Y si le ponemos atención nos daremos cuenta de que en el campo de arriba a la derecha aparece, ni más ni menos que, San Francisco de Asís. Cosa que se podrá ver, un santo, en más de la mitad de los 2500 escudos de los municipios que conforman, en número redondo, a la República Mexicana.


En el jardín siguiente, el que está frente al que fuera el Convento de San Francisco, encontramos la estatua del personaje más ilustre que ha dado Chamacuero, el Dr. José María Luís Mora (1794-1850). Su importancia es debida a que fue él quien dio las ideas en que se fundamentaron muchas de las Leyes proclamadas durante la Reforma, al grado tal que fue expulsado del país y fue en Francia que publico una de sus grandes obras: “México y sus revoluciones”. El problema aquí es que Chamacuero debería llamarse en realidad Dr. Mora, y Dr. Mora, el municipio del noreste de Guanajuato, Comonfort, pero, bueno, igual se recuerda a uno y al otro de los personajes de la Reforma.


Chamacuelo tuvo una remodelación en lo que es el centro, una remodelación, agregaré, afortunada, pues ahora luce en todo su esplendor, aquí una vista de la nueva plaza.


Y en uno de sus costados encontramos el esqueleto del que fuera el cine del pueblo, el cual ha corrido con la misma suerte que todos los del bajío, o se vuelven tienda de telas, o tienda de electrodomésticos o, como en este caso, estacionamiento.


Y ahora demos un recorrido por este pueblo que no es muy conocido y que conserva su dulce tranquilidad provinciana, ahora engalanado con la remodelación.


Si vienes por acá, no te pierdas la visita al museo, está en la casa donde vivió el Dr. Mora. Y verás la sorpresa que te llevarás cuando conozcas la parroquia, allí hay cuadros de Murillo, si, lo estas leyendo bien, el pintor español Murillo, así como Cabreras también, esos pasado mañana te los muestro.


Guanajuato tiene 46 municipios, por lo tanto son 46 ciudades, en cada municipio hay, en número redondo dos pueblos grandes, unas 20 haciendas y alrededor de 150 ranchos, así que, de que hay que ver en el Estado de Guanajuato, lo hay.