domingo, 28 de junio de 2015

La capilla de San Gonzalo en el templo de La Merced, Mellado, Guanajuato

   Apenas hace poco leía que la Orden de La Merced se había establecido en Guanajuato, justo en el el pueblo de Mellado, junto, o más bien, encima de mina de Rayas. Sabía de que los Dieguinos, los hospitalarios de Belén, los Jesuitas y Franciscanos, se habían establecido en el Real de Minas de Santa Fe de Guanajuato, ahora agregamos que también los mercedarios lo hicieron, así que, estando de Guanajuato, me voy por el rumbo de la Alhóndiga, que es de donde salen los autobuses que van a los barrios de la parte norte, ubico el correspondiente y comienza, como todo en Guanajuato, un ascenso por los callejones en los que los conductores demuestran una extraordinaria habilidad para desplazarse por el reducido espacio que cuentan sin golpear nada.

  Es un día nublado, quizá es por eso que el panorama está envuelto de una especie de nostalgia, amenaza lluvia, quizá sea de esa que llamamos chipi-chipi la que se suelte, llegamos al barrio, pues ya está integrado a la ciudad, el trayecto fue en verdad corto, veo que sobresale una torre que se ve en ruinas, eso que había leído habla de un espacio en ruinas precisamente, así que me bajo de la unidad y comienzo a caminar por los callejones empedrados, mirando por ahí que los garambullos están ya dando los frutos propios de la época, quizá este año sean abundantes pues las lluvias comenzaron antes de lo normal.

   En el horizonte comienzan a aparecer los vestigios de las minas que dieron prosperidad, mucha riqueza a algunos y gran renombre a Guanajuato. Están, algunos en ruinas, entre los barrancos, ahora en combinación magnífica con lo verde de la vegetación, volteo hacia otra pare y alcanzo a ver una cúpula, así que camino para allá, me entero que ese templo en ruinas era fue dedicado al Señor de los Trabajos, y llego a una plaza, de esas que se antojan increíbles por la composición de árboles, bancas construidas de piedra, con las casas en rededor y una envidiable tranquilidad, allí, al lado sur, está el templo de la Merced, entro en él  y lo primero que veo, del lado derecho es una capilla, dedicada a San Gonzalo, entro y quedo extasiado, el decorado quizá sea contemporáneo a la reconstrucción del templo en 1890, está ya muy dañado, con filtraciones de agua que han ido deslavando las paredes, el piso en partes completo dejan ver un estupendo trabajo con azulejos y hay algo, algo que de entrada es curioso pero que me aclara una duda que tenía.

  Hace poco, andando en un rancho de Salamanca llamado Los Cenizos, me mostraron una imagen de San Gonzalo, era de bulto, regularmente las había visto de pintura solamente; mostraba tres pescados en la mano y pregunté la razón, no me supieron decir, pues, al modo de los ranchos las cosas son como son y no hay razones que dar. Pero, los pescados son de San Rafael Arcángel, dije. No, este es San Gonzalo, me dijeron. Y vi que, precisamente en esta capilla que ahora visitaba que en la mano de San Gonzalo cuelgan tres pescados, más aun, al recoger una estampa que había por allí, ésta se refería a él como "de Almaráz", ¿será el mismo? me pregunté. El que conozco es de Amarante, Portugal, no de Almaráz, España.

   La imagen venerada estaba vestida con el habito dominico, entonces es el mismo Gonzalo, el cual, por cierto no tiene oficialmente el título de Santo sino de Beato, pero, desde que fue introducido a Nueva España, se difundió como santo y santo se quedó, además fue aquel, que dicen algunos, vino a sustituir a Xochipilli, dios azteca de la danza, por aquello de que a San Gonzalo se le baila para pedirle un favor. Eso lo habíamos ya comentado, el punto ahora es saber la razón del atributo de los pescados en su mano. Y encuentro que:

  "San Gonzalo de Amarante lleva en su mano un bordón de peregrino y unos pescados en sus manos. Los peces hacen referencia al episodio de la construcción del puente, sobre el río Tamaga el cual dice que para que los obreros trabajaran contentos hacía brotar vino de las rocas y los peces  salían del agua para alimentarlos." (Tomado de Divan-Chile.) El río se llama Tamega, pasa por el pueblo de Amarante, según lo podremos ver al final en un mapa. Y aquí, en Mellado, también le bailan a San Gonzalo en su día, o en cualquier otro y hay la costumbre de dejarle un instrumento musical como ofrenda. Cosas que vemos al ir andando por los caminos de México, sigue viendo las imágenes, verás que interesante es la capilla de San Gonzalo de Almaráz, como es conocido aquí. 













 Este es el San Gonzalo del rancho Los Cenizos.

 El pueblo de Amarante, en Portugal, junto al río Tamega.

sábado, 27 de junio de 2015

Corposanto: Los extremos de la fe

   El tema lo hemos abordado varias veces, es uno de los tantos que se guardan bajo el manto de la Iglesia virreinal y de las ideas medievales que vinieron a florecer en México. La fe es ciega, bien lo sabemos, y creo, que es, además, extrema, cuando santidades, poderes especiales y sobrenaturales se le agregan. Caminaba ayer por Guanajuato para despejar un poco la cantidad de información que logré encontrar en un Archivo, esta vez no vine a tomar fotos, como quiera siempre cargo la cámara. Al entrar en la Colegiata me aproximé a ver de cerca a Santa Faustina Mártir, la idea de nuevo me vino, eso de imaginar lo que por las mentes de los fieles creyentes, muchos de ellos fanáticos, en pleno siglo XVII, cuando comenzaron a importar de las catacumbas romanas las reliquias que, entre más grandes fueran, más bondades proporcionarían. Llegaron muchos Corposantos a la Nueva España, me imagino el trayecto, primero en la nave que controlaba cada centímetro de su espacio de carga, 45 días de trayecto le esperaba entre Sanlúcar o Cádiz, para llegar a Veracruz. Luego, el desembarque, las solemnidades que seguramente se le hacían a la caja en donde lo transportaban para luego, comenzar el peregrinaje por la selva veracruzana y el ascenso a la Sierra Madre Oriental; cruzaba luego los valles de Puebla, ¿qué habrá ocurrido en todos esos ranchos, pueblos, villas por donde iban pasando? Si algo había entonces era curiosidad, así que bien podemos imaginar lo que la caja del Corposanto causaba en su trayecto a la ciudad de México.

   Recuerdo haber visto en el Santuario de Plateros, una caja, enorme, de forma poco habitual, pues lo que contenía allí era un Cristo de tamaño real, lo exhiben en la zona en donde están los miles de retablos del Santo Niño de Atocha. Imagina el paso de esta enorme caja en forma de cruz por el Camino Real, primero de Veracruz a México y de allí a Zacatecas para llegar a Plateros... ¿cuántas historias se habrán desatado al paso de ese cortejo?  Pero volvamos al tema que nos ocupa, el de los Corposantos, por cierto, para ver una buena cantidad de imágenes que tomé en distintos sitios, entra aquí, y, te cuento, que hace poco, encontré una relación de los Corposantos que llegaron a la ciudad de México, una vez más cometí el error de no anotar la fuente, sigo pensando que, como antes, que de todo me acordaba, no había necesidad de anotar, pero el tiempo pasa y las capacidades disminuyen así que, no me acuerdo, creo fue en La ciudad de México de José María Marroquí.

   Dice el autor que en la Catedral Metropolitana están los Corposantos de: San Primitivo, San Teófilo, Santa María... ¿cuál María? No lo especifica. En la Colegiata, es decir en la Antigua Basílica de Guadalupe, los de San Plácido mártir y San Vicentito niño. En el templo de Loreto, el de Santa Celeste, recordarás que ese lo vimos a detalle (entra aquí). Las monjas de La Enseñanza Antigua, especial predilección tenían por los Corposantos, pues tenían cuatro de ellos, los de San Clemente, Santa Cándida, Santa Rubineta y San Rufo, además de un hueso del pulgar de San Juan Nepomuceno.

   En el templo del convento de Santa Teresa la Antigua, estaba el corposanto de Santa Felícitas mártir. En el de Santa Teresa la Nueva el de San Adeodato. En el templo del convento de la Concepción, el de San Plácido mártir (quizá lo trasladaron de la Catedral o tal vez era otro santo que tenía por nombre el de Plácido. En el templo del convento de Balvanera estaba el corposanto de San Vicente Mártir y en el templo del convento de la Encarnación, estaba el de Santa Victoria mártir.

 Así las cosas en aquellos tiempos en que el Ojo de Dios lo veía todo y lo controlaba todo, ahora en nuestros tiempos, ya ves lo que pasa... incluso con el que se le llamó "el dedo de dios"...

viernes, 26 de junio de 2015

Historia de los Cervantinos en carteles

   Quienes tuvimos la experiencia de los primeros Festivales Cervantinos tenemos un punto de comparación muy distinto a quienes los conocieron ya en su edición XX en adelante, el primero de ellos fue en Octubre de 1972, y fue cosa, más bien, sólo para invitados de gobierno que eran, en su mayoría de las distintas Embajadas establecidas e México y que alguna compañía de su país se presentaba en el Festival, ya del Segundo en adelante las cosas cambiaron, se movió la fecha para comenzar el 1º de mayo, aprovechando el puente del 1 al 5 que entonces siempre se hacía. Fueron muchas las experiencias vividas, entrábamos casi siempre sin pagar a las funciones pues, era tan poca la asistencia, que abrían el teatro para que hubiera más audiencia, recuerdo haber visto de ese modo al guitarrista Paco de Lucía y al Teatro Stàbile de Roma...

  Luego vendrían los tiempos "de la abundancia" cuando López Portillo y su esposa derrochaban enormes sumas de dinero y traían a las mejores compañías del mundo, incluso habilitaban una casa entera o un edificio para montar allí un restaurante al cual tuve acceso en varias ocasiones, BB King, la Filarmónicas, Sinfónicas, Yehudi Menuhin, la compañía de danza de Maurce Bejart, la de Nuria Espert, Leonar Berenstein dirigiendo a una Orquesta, en fin, entramos por la puerta grande que en nada se puede comparar con lo que ahora se presenta, claro, sin menospreciar a nadie. Luego vendrían los tiempos del Rave y Guanajuato con su Cervantino se convirtieron en una especie de "spring break" mexicano, solo que en otoño pues el Festival tuvo que regresar a Octubre porque cuando era en Mayo se acababa el Cerventino y se acababa el agua para la ciudad. De un tiempo para acá Conaculta se hizo cargo, al parecer va nuevamente en crescendo... no lo sé pues desde los años de gloria "de la abundancia" no regresé, salvo una ocasión del tiempo de los pepsilindros que era, efectivamente la gran cantina. Ojala pueda asistir de nuevo y reafirme que tan bueno es ahora. Mientras esto sucede, comparto, luego de meses de buscar por todos lados los carteles de 43 Festivales Cervantinos... algunos me fueron imposibles de encontrar.