Hace unos doce años, tal vez más, llegó a mis manos, casualidades de la vida, el periódico local de nombre El Peninsular en donde aparecía una fotografía, no muy clara, de un edificio en construcción, decía que era el hospital para tuberculosos abandonado, por el rumbo de Santiago, en el muncipio de Los Cabos. Desde entonces comencé a rastrear la información que me llevara a saber más sobre semejante lugar.Esto fue tarea de hacer cientos de preguntas sin encontrar una respuesta, fianlmente alguien me dijo en donde se ubicaba y pretendí llegar hasta allá, sin suerte pues el camino está cerrado y caminar es cosa casi imposible, más aun con el clima que habitualmente hay por el rumbo, desistí de la idea y un día, platicando con un amigo que gusta de adentrarse a los lugares insólitos, le comenté del lugar y, a través de sus ojos, pude conocer que, efectivamente, hubo un hospital para tuberculosos en Baja California Sur.
Esa cruz que vemos desde el satélite en el sistema Goggle Earth nos indica la ubicación del hospital pues, efectivamente, fue construído en forma de cruz, esto en los años cuarenta. Sí tu que me lees, eres joven, te preguntarás que por qué un hospital precisamente para tuberculosos en esta zona, pues bien, la tuberculosis es una de las enfermedades de que se tiene noticias más antiguas de la humanidad, ya los griegos sabían de ella y la denominaban Tisis. A mediados del siglo XVII, en 1650, era la enfermedad más difundida en Europa y la que cobraba más muertes, se le denominaba La Gran Plaga Blanca, la presencia española en México a consecuencia de la conquista trajo todo tipo de enfermedades desconocidas, entre ellas la Tisis, misma que prosperó dadas las condiciones climáticas de nuestro país.
Entrado el siglo XX en México un tercio de la población estaba contagiado de tuberculosis, incluso se pensó en levantar un padrón de enfermos para fin de evitar su propagación. "En México, en 1907 comenzó una campaña contra la tuberculosis la cual tuvo alcances nacionales. La Academia Nacional de Medicina y el Consejo Superior de Salubridad lograron despertar el interés de la administración pública sobre la conveniencia de combatir a la enfermedad, cuando le hicieron notar que éste mal era un mal contagioso y que, por tanto, diezmaba a las poblaciones y obstaculizaba el adelanto de los pueblos, ya que arrebataba... muchos brazos a la industria y muchos defensores a la patria". (1)
Para entender mejor los alcances que la enfermedad tuvo en esos primeros años del siglo XX, podemos comparar lo que muchos de nosotros vivimos al final del mismo siglo, justo en la década de los noventa, cuando se creó un verdadero mito en torno a los posibles contagios del VIH y del Sida. Fueron muchas las discusiones que se dieron para decidir que hacer en el control del contagio de la TBC, como se le denomina al mal. "Estos desacuerdos no se dieron sólo en México, sino que fueron contemporáneos a debates médicos internacionales, y tuvieron que ver con el aislamiento o la libertad de los pacientes, la denuncia de casos o la defensa del secreto profesional como se le había concebido hasta entonces, la libertad de los enfermos para contraer matrimonio o las leyes prohibitivas. Lo que estaba en el corazón del debate era si debían pesar más los derechos individuales del paciente a la intimidad y la dignidad, o el derecho de la sociedad a la salud". (2)
Terminada la Primera Guerra Mundial la preocupación por detener los contagios y propagación de la tuberculosis cobraron más fuerza, en México para 1929 el doctor Ismael Cosío Villegas funda el Comité Nacional de la Lucha contra la Tuberculosis y ya para 1936 se funda el Sanatorio para Enfermos Tuberculosos de Huipulco, esto sucede cuando el general Lázaro Cárdenas gobernaba a México. "Aquí se formaron las primeras generaciones de Tisiólogos del país, con la enseñanza de destacados maestros que, desde el punto de vista humanitario, concebían la medicina estrechamente vinculada conla sociedad y la cutura". (3)
Bien sabemos que en México los asuntos de salud, educación, cultura y, en general, todo lo que acontece en el país, está ligado a las tendencias que cada mandatario tiene. Lázaro Cárdenas con las ideas de socialismo que tenía, logró un aceptable sistema de salud, al terminar su mandato la crisis política dentro de su partido, el PNR, tenía dos tendencias, mantener el socialismo con Francisco J. Múgica o renovarse hacia una tendencia más de centro con Manuel Ávila Camacho. Este segundo ganó la opción, consecuentemente, la Presidencia del país. Múgica fue enviado al Territorio más apartado y menos poblado en México pra fungir como gobernador de 1940 a 1946: Baja California Sur.
La lucha contra la tuberculosis continúa en nuestro país, se construyen dos grandes centros de atención para enfermos de ese mal, ya había el concepto de "enfermedades tropicales" y para la atención de la tuberculosis exstía ya el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias. Los dos grandes hospitales se determinan construirlos a cada lado del país, es decir, uno en el Golfo, el otro en el Pacífico. El primero, se levanta en 1942 en Ximanoco, lugar cercano a Perote, Veracruz; el proyecto arquitectónico se asigna a una eminencia de la época, el arquitecto Mario Pani. Se termina el edificio y se abandona por motivos desconocidos.
El otro centro de atención a tuberculosos se construye en 1950 en Zoquiapan, cercano a Guadalajara, Jalisco, pasando a ser años más tarde el Hospital General de Occidente, aun en funciones. Pero el aislamiento de la Baja California Sur y el tesón del general Múgica, aunado a los altos índices de difusión de la tuberculosis, decide construir un hospital especializado para atender el mal. "Finalmente, pocos años después, su centro de operaciones (se refiere al Hospital Salvatierra en La Paz, BCS) se muda a un nuevo y moderno, para la época, edificio en las calles de Primo Verdad y Nicolás Bravo, en este sitio existía antes un pequeño hospital dedicado a atender a enfermos de tuberculosis, enfermedad que era muy común en estas latitudes, a este pequeño hospital le llamaban, por obvias razones "Hospital Antituberculosis", enlazado a esto existía además un edificio llamado "El Preventorio", localizado sobre la calle 5 de mayo esquina con Ignacio Ramírez en donde albergaban y daban cuidados preventivos a los hijos de infectados por esa enfermedad". (4)
Es así que, durante el sexenio del general Múgica se construye el hospital que se denominó "El Carrizalito" a los piés de la Sierra de la Laguna, en los confines orientales de los actuales municipios de Los Cabos y La Paz, el costo del hospital fue de $ 527,079.11 pesos y en la casa de los médicos se invierte $ 73,000.00 pesos pero, terminada la construcción el inmueble es abandonado, por razones desconocidas. (5)
El acceso al hospital abandonado de El Carrizalito no es permitido, se encuentra en una zona de terrenos de propiedad privada, encierra un encanto especial y nos conduce a un pasaje de la historia de México que nos remite a cuando áun no se habían desarrollado las vacunas y medicamentos para combatir esta y otras enfermedades, pero a la vez nos lleva a esa gran interrogante que todos los mexicanos tenemos ¿que pasa con todos esos edificios en los que se invierten fuertes sumas y luego, simplemente, se abandonan? Leo en El Peninsular: "La gran pasión del doctor Cardoza Carballo por la preservación de la vida y la búsqueda del bienestar para los sudcalifornianos, hicieron que luchara contra la epidemia de tuberculosis que amenazaba con diezmar la población". Su nombre se grabó con letras doradas en el Congreso del Estado de Baja California Sur". (6).
1 y 2.- Carrillo, Ana María. Historia y Filosofía de la Medicina. Los Médicos ante la primera campaña antituberculosa en México. 8 de marzo, 2001. Medigraphic.com
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3.- Sitio electrónico de la Secretaría de Salud, Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias.
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4.- Mendoza, Simón Óscar. Imágenes de la California Original. Sitio electrónico http://www.californax.com/
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5.- Trejo Barajas, Deni y otros. Historia General de Baja California Sur, Tomo II. Los procesos políticos. UABCS. La Paz, 2003.
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6.- Cuevas, Diana. Artículo en El Peninsular. El Dr. Cardoza Caballo y el FUS con letras doradas en el recinto legislativo. Mayo 28, 2010.


