sábado, 23 de agosto de 2014

Más de filatelia de los setentas en México.

    En varias ocasiones te he contado del gusto que tenía por escribir cartas, por enviar postales y por coleccionar timbres. También, lo volveré a decir, ahora con el síndrome del "no tengo tiempo" esa bonita tradición, la de escribir cartas y enviar postales se ha casi perdido. Algo que he notado en este andar por México es que cada vez es más difícil encontrar postales y de pronto los correos son lugares de los que pocos saben de su existencia así que el enviar postales se convirtió en una verdadera hazaña. Es por eso que, justo hoy sábado, que fui al tianguis de Salamanca, en busca de objetos de colección, encuentro esta serie setentera que a más de alguno le será interesante:

 De los emblemáticos timbres "de la Tuberculosis" uno de la serie 1975-76.

 1975.- Francisco Hernández, protomédico de Nueva España. De la serie Arte y Ciencia de México.

 1976.- De la Conferencia de la ONU sobre Asentamientos Humanos. Diseño de R. Davidson, el mismo que realizó la famosa serie "México Exporta". 

 1976, el 40 Aniversario de Pemex.

 1976.- Otro sobre el 40 Aniversario de Pemex.

 1976.- 50 años de los Scouts de México.

 1976.- Del mes mundial de la lucha contra la hipertensión arterial.

 1976.- Inauguración del nuevo Colegio Militar.

 1977.-  Sobre la reanudación de las relaciones diplomáticas México-España.

 1978.- El 50 aniversario de la muerte de Obregón.

 1978.- La conferencia mundial sobre la cooperación técnica.

 1978.- El Noveno Congreso Internacional de la Lepra.

 1978.- La lucha contra la segregación racial, hay que notar un detalle, cuando aparece el emblema de la ONU quiere decir que son programas a nivel mundial.

 1978.- El 13 Congreso Mundial de Arquitectos.

 1978.- La tradicional emisión de Navidad.

 Los siguientes son de años anteriores y de distintas series, todos ellos, representativos de alguna de las etapas filatélicas de México.










viernes, 22 de agosto de 2014

Antes y ahora: Una explanada en el Bajío.

   Salamanca, Gto. 1979. Así lucía la Parroquia Antigua, antes de la primera intervención que se le hizo al edificio, incluso los árboles aun no habían sido plantados en la explanada de enfrente.

   Salamanca, Gto. 2014. Aunque el barroco edificio presenta una serie de problemas grandes en su estructura, desde lejos vemos su impresionante diseño y esos árboles, laureles de la india, llevan al menos 30 años y, por lo visto seguirán allí más allá de los cien años, con ese corte característico de los jardines del Bajío guanajuatense.

jueves, 21 de agosto de 2014

Salamanca: Recuerdos de mi tierra guanajuatense. La edición comentada por El Bable.

    Pues sí, lo sabemos de sobra, los "dichos", ese refranero popular es ley de vida; y uno de esos dichos dice aquello de que "no hay plazo que no se cumpla" y es lo que el día de hoy estoy viviendo, algo así como mi examen recepcional en las letras, en las letras latinas, castellanas, españolas y, sobre todo, muy mexicanas pues la lengua que hablamos, si bien tiene reglas universales, tiene también matices muy nacionales y, más aun, regionales. Así que, preparado estoy para que el día de hoy aparezca al publico la idea acariciada desde hace mucho tiempo: la de publicar un libro.

   Aclaro una cosa: el libro no es mío, no es de mi autoría, el libro fue escrito, luego de años de apuntes y recopilaciones por un grande de las letras, no fue best seller en ningún momento pues no era esa su idea, él escribió por placer y lo hizo de temas muy específicos, temas difíciles y complicados para todos nosotros, el público normal, el público estándar, pues el tema central de su obra es el teatro clásico y siendo más específico aun, el teatro del siglo XVI en Nueva España. Con todo esto lo que te quiero decir es que mi tarea no fue nada fácil.

    El que haya sido honrado y que haya recibido la confianza de los herederos de Rojas Garcidueñas para que sea yo quien comente su libro, no verbal, sino de forma escrita fue cosa que tuve que pensar, reflexionar y asimilar pues, comentar lo escrito pero el que fuera Secretario Perpetuo de la Academia Mexicana de la Lengua no era cualquier cosa, implicaba un método, un conocimiento, y una profundización a cosas bien específicas pero, no era cosa de comentar sobre los autores de teatro de ese particular siglo que Rojas Garcidueñas estudió, sino comentar como un tema que, desde hace muchas décadas ha sido de mi interés: la Historia de Salamanca.... acepté el reto.

    El libro, la publicación original, fue la obra póstuma que Editorial Porrúa hizo en 1982, en buena medida una de las editoriales de mayor prestigio en México le rindió homenaje de ese modo, publicando el libro que salía totalmente del tema de las publicaciones de Rojas Garcidueñas, pues éste se concretaba a los apuntes, a las investigaciones y a los recuerdos que él y muchos que en su época eran los adultos que guardaban una buena cantidad de recuerdos sobre la Villa, sí, la Villa de Salamanca, como muchos, ya entrado el siglo XX seguían refiriendo a Salamanca, población que fue villa hasta 1895, pero como la costumbre siempre gana, se le seguía entonces diciendo aun Villa a la que ya era Ciudad.

    El libro original lo encontré en una librería de la Avenida Juárez, en el centro de México, frente a la Alameda, en 1984, en uno de los viajes semestrales que, por razones de trabajo realizaba de Cancún (lugar en donde residía) a México; no lo dudé y, por primera vez, no me fijé en el precio, lo que me interesó, desde que lo vi, fue leer ese libro, ese libro que ostentaba el emblemático subtitulo de "Recuerdos de mi tierra guanajuatense". Los que viven lejos del lugar de origen me entenderán mejor, pues cuando se está lejos, regularmente, encontramos más arraigo en la lejanía que viviendo en el propio lugar. Así que leí el libro. Aclaré algunas dudas, pero nacieron muchas más.

    Y pasaron varias décadas y decidí que era ya hora de jubilarme de la labor en el mundo del turismo organizado que venía desarrollando por largos 30 años y dedicarme a lo que más me gusta: leer y escribir, y opté, bien lo sabes, por la nueva opción que contamos desde hace unos años: los sitios libres en Internet, es decir, el sistema Blogger y si los artistas de la Televisión se refieren a "su casa" al mencionar a su televisora, yo diré que "mi casa" es Blogger. Y sucedió que salí de blogger (temporalmente) para leer y releer, para rayar y subrayas, para anotar y desechar, para volver a subrayar, escribir y reescribir, descartar y mejor incluir, en fin, me dediqué por varios meses, 9, como buen embarazo, a ubicar el punto exacto donde poner un número romano y hacer mi comentario. Así se gestó esta edición comentada de Salamanca, recuerdos de mi tierra guanajuatense que hoy será parida.

    Cuando oímos el nombre de Cancún, visualizamos de inmediato sus paradisiacas playas, sus muchas diversiones, pero, en mi caso particular, para mi Cancún significa el lugar en donde puedo respirar con facilidad, ésto por su clima cálido, agregaré que es el lugar en donde tengo amigos, amigos de hace muchas décadas. ¿No vas a salir? era la pregunta constante que oía. No, respondía. ¿No quieres ir al cine? No, esa fue mi respuesta una y otra vez. ¿Qué tanto haces? Transcribo. ¿Qué transcribes? Un libro. ¿Para qué? Para entenderlo mejor. Una, otra y otra vez, oí las mismas preguntas... una y otra vez di las mismas respuestas.

   Fui transcribiendo, en tandas, cada capítulo, luego venía una revisión, luego otra, luego una anotación, luego otra.... fue larga la tarea.... y acabé el último capítulo, luego los anexos, todo quedó transcrito, ahora habría que incluir los comentarios...

   Para entonces ya estaba en la ciudad de México, por la mañana me iba a las grandes, enormes bibliotecas, fui privilegiado y tuve acceso a la Benito Juárez de la emblemática Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, también visité la del Congreso, la del Archivo General de la Nación, logré las fichas que me hacían falta, y por las tardes seguía trabajando en el cuarto de un hotel de la colonia Tabacalera, allí, digamos, que acabé de marcar los comentarios y de tener, muchos de ellos redactados.

    Me vine a Salamanca, acá, en mi recámara-biblioteca, sabía muy bien en cuál libro estaba tal comentario que hacía, ahora era cosa de referenciarlo y cotejarlo, la labor siguió, vendría luego, por parte del Editor, la selección de la Imprenta, la tipografía, el estilo a seguir, es decir, el diseño del libro, yo sólo daba mi parecer, la histeria brotó.... estábamos a punto de parir...

    Gracias le doy a Rosamaría Rojas por dos cosas, primero por haberme tenido la confianza de dejarme comentar en libertad lo escrito por su tío, José Rojas Garcidueñas, y más gracias le doy por soportar mis histerias, malhumoramientos de tinte bipolar. Al final lo logramos, el libro quedó impreso, llegaron las cajas, con el plus de que a cada libro le incluyeron un bonito separador personalizado.....

    Me llegó un correo, de un lector en Tepic, pidiéndome le enviara un libro, luego un mensaje por Facebook desde Houston pidiéndome otro, y de Jilotepec, y de Teocaltiche y de Cancún... de pronto, uno de Turquía.... ¿Turquía? Sí, desde allá requieren un libro de los Recuerdos de mi tierra guanajuatense... creo que vamos por buen camino.











Nota de El Sol de Salamanca de hoy, 21 de Agosto de 2014.