lunes, 21 de septiembre de 2020

Las magníficas Haciendas de Campeche, ahora en imágenes.

   Vimos en la entrada anterior un listado de haciendas con nombres y apellidos, es decir, el nombre del dueño que fue, hacia 1899 de las haciendas de Campeche que el señor Domenech logró recopilar. Él hace la anotación de que esa lista es de aquellas cuyo valor catastral está de los diez mil pesos hacia arriba, es decir, de las haciendas grandes, y no considera a las pequeñas pues tendría que recabar, entonces, el nombre de 179 que fueron registradas al comenzar el siglo XX. Esta vez damos cuenta de apenas una docena, trece para ser exactos, de las que encontré datos en el portal web de Turismo del Estado de Campeche.


   De un par del total de haciendas se dan datos; la de Santa Rosa y San Antonio Hob, de otras, encuentro luego de hurgar en los mapas satelitales los vestigios que de algunas quedan y, de nueva cuenta, nos volvemos a sorprender con la riqueza arquitectónica que hay por todo México. Algunas, la mayoría, en el olvido; las más afortunadas han sido rescatadas y puestas a disposición para quienes pueden pagarse varios miles de pesos por dormir en ellas… unas más siendo devoradas por la vegetación. Y como magníficas aves fénix, quizá algún día, resurjan de sus cenizas. Lo vuelvo a decir: quizá algún día.


1.- Hacienda Santa Cruz

Surge en el año de 1866 como hacienda henequenera cuando entonces esta planta comenzaba su apogeo. Dos de sus propietarios fueron don Sixto García y Vitalino Campos. De su arquitectura sobresale la capilla del Santo Cristo del Amor, en ella existe una cruz original de la misma época. El edificio de los talleres posee arcos al frente. Actualmente, se utiliza como oficinas de la Junta Municipal. Aún se conserva el arco de acceso a la estructura.


2.- Hacienda Tankuché

Fue una de las más importantes haciendas en el estado productora de fibra de henequén y de ganado vacuno. Uno de sus últimos dueños fue Alonso Aarrigonaga, la cual la adquirió como herencia de su padre Manuel Arrigonaga. Esta hacienda ostenta una arquitectura de estilo francés, simulando una fortificación medieval. La fachada de la casa principal está compuesta de un nivel rematado. En la parte central se aprecia la arquería de medio punto, soportada por columnas pareadas de capitel toscano; se notan relieves circulares y se encuentran flanqueadas por dos torres laterales de un cuerpo. Esta hacienda se estableció alrededor de 1830. Tancuche es de vocablo maya, cuyo significado es “delante de los cedros”.


3.- La ex-hacienda San Bernardo Huechil.

Es una construcción que data de principios de este siglo, edificada a base de piedra, madera y tierra, en cuya entrada aún se puede apreciar su iglesia y dos pilas donde todavía almacenan agua. La Casa Grande es de 2 niveles, con una escalera que cierra en triángulo al frente, la cual nos lleva al 2° nivel, donde se localiza una estancia, a sus costados tiene la cocina y diferentes habitaciones. Actualmente es utilizada como vivienda de trabajadores.


4.- La ex hacienda Blanca Flor. 

Esta fue uno de los testigos y escenarios de la batalla más cruenta entre los liberales y los conservadores del estado de Yucatán durante la revolución mexicana.  La personalidad de esta hacienda muestra el valor que su gente le da a este edificio histórico, restaurado por su actual propietario y que puede ser visitado ya que funciona como uno de los hoteles de clase con que cuenta el municipio.


5.- la hacienda Dzodzil.

Sitio que aún cuenta con frescos originales en sus muros, que data del año de 1895. Dzotzil forma parte de la lista de las haciendas que al final del siglo XIX y principios del XX se caracterizaron por su producción henequenera y que, posteriormente, en la segunda década del siglo XX fueron declinando como consecuencias del movimiento revolucionario. Situada a 75 kms del poblado de Pomuch.


6.- Hacienda San Pedro X´cuncheil

Fue una de las numerosas unidades de producción henequenera y ganadera que existieron en el territorio campechano y que desarrollaron su mayor apogeo económico y social a finales del siglo XIX. Su modelo arquitectónico es de gran representatividad y hoy día puede distinguirse un gran patio central en el que se vislumbra un pasillo que lleva a la casa principal que aún conserva algunos elementos originales. En un costado oriente de la plaza se puede contemplar la casa de máquinas, con su fachada de ocho vanos en general, seis de ellos de acceso y tres arcos de medio punto que descansa sobre columnas de fuste liso. Un poco más al oriente se encuentra una noria con canales de irrigación que conducen a los  abrevaderos y en la parte posterior continúan cuatro corrales. En este mismo parámetro se localiza lo que fuera la capilla la cual es de una sola nave y que sirvió de refugio espiritual de los habitantes de la hacienda. Se puede llegar por la carretera Tenabo-Campeche, en la desviación hacia el ejido de Xmozón y a 6 km. de éste. Su nombre probablemente significa “lugar poblado por árboles conocidos como orejones”.


7.- Hacienda Boholá

La finca es una edificación del siglo XIX y perteneció a don Ermilo Guzmán en 1857. Sus principales cultivos fueron el henequén, maíz, caña de azúcar y yuca, además  que en ella se criaban ganado vacuno y bovino como parte de la producción integral de esta unidad económica. Los viejos muros dejan ver la estructura arquitectónica de la hacienda que se componía de un patio central; al sur se encuentra la casa principal y la noria con un partido circular y sus anexos. Al norte se conserva un núcleo de habitaciones que fueron ocupadas por los trabajadores o peones acasillados de la hacienda. También puede apreciarse lo que fuera una bodega y una parte de ella dedicada a ser capilla doméstica. Después de su funcionamiento como hacienda henequenera y ganadera fue adquirida en 1940 por Federico Palma quien fomentó en ella el cultivo de piña. En el municipio de Tenabo, por un camino de terracería que conduce a Emiliano Zapata y a unos 10 km. de Tinún, se localizan los restos de la ex hacienda Boholá, cuyo nombre probablemente significa “agua que suena”.


8.- Hacienda Chilib

Fue una de las más prósperas llagando a poseer dimensiones territoriales que sobrepasaban a cualquier hacienda de la región. Su producción era variada: henequén, maíz, algodón: ganado vacuno, caballar y lanar, aves de corral, entre otros. Esta hacienda perteneció a Rafael de Regil Cazares y posteriormente a Cecilio Coyoc. Actualmente se puede apreciar la belleza de antaño que la caracterizó, semejante a las fincas con reminiscencias francesas, adosado a la Casa Grande, una peculiar arquería morisca poco usual para la región del Camino Real, eso le brindó cierto tipo de magnetismo y elegancia a su fachada rematando en la hermosa chimenea. Cruzando el patio central se encuentra un gran templo, que tiene su acceso  por medio de una pequeña escalinata que conduce a un atrio con muro bajo y pilastra con fuste decorado. Al fondo, a un costado de la noria, se encuentra una crujía de dos habitaciones, la cual carece de escalera. Solo conserva algunos vestigios de las cubiertas y arco de medio punto en el interior. La hacienda Chilib se encuentra ubicada a unos 32 km. de la carretera Campeche-Mérida y se localiza a unos 9 km., al oriente de Tinún. Su nombre proviene del vocablo maya que significa “Palillo Seco”.


9.- Hacienda Orizaba

Orizaba fue una de las haciendas más importantes del Camino Real. Durante la Revolución Mexicana perteneció a Alfredo Saldívar y hasta entonces se dedicaba al cultivo y producción de henequén. Al pasar la hacienda a manos de los señores de origen español don Fernando y don Antonio Palomeque Pérez de Armida, la convirtieron en una de las más famosas ganaderas de la región, especializada principalmente en la cría de toros de lidia, de igual manera en ganado vacuno y lanar aunque en  menor escala. Se puede apreciar parcialmente la casa del hacendado, que presenta cuatro niveles; a un costado y adosado al muro sur de ésta casa se localiza una larga crujía que funcionó como caballerizas; junto a las caballerizas se localiza otra crujía utilizada como bodega, actualmente es parte de la casa de peones, todo esto dentro del primer patio central o principal.


Detrás de la casa del hacendado se encuentran dos corrales con piletas y abrevaderos; en un segundo patio exterior se localiza inicialmente la casa de máquinas, construcción que todavía conserva la chimenea o chacuaco; un muro continúa en lo que pudo haber estado la bodega sin embargo sólo se conserva el muro sin partido arquitectónico. A unos 2 km., al Nor-poniente  de la casa de máquinas se localiza la capilla domestica; y al norte de éste paramento se encuentran varias habitaciones de los peones; existen varios pozos en todo el casco; el pozo central conserva la estructura de acero de la veleta contemporánea; algunos vestigios más se localizan a unos metros al sur de la casa del hacendado correspondientes a diferentes habitaciones o bodegas. Se localiza 9 Km al Nor-poniente de Tenabo, por el camino que conduce a Punta Cuyo. Esta hacienda es una construcción del siglo XIX y XX y es la más cercana a la costa.


10.- Hacienda de Uayamón

Fue una de las haciendas más importantes de la península de Yucatán, era propiedad de Fernando Carvajal y se dedicaba al cultivo del maíz, caña dulce, a la ganadería, a la apicultura, a la explotación del palo de tinte y posteriormente al henequén. Cuenta con la casa grande, capilla, hospital, casa de oficios, plazuela y arriates, así como de una estación de la empresa ferrocarril campechano. Destaca en su arquitectura por su estilo neoclásico en cada una de sus edificaciones. Actualmente se encuentra restaurada y habilitada como un hotel de gran turismo perteneciente a la cadena Luxury Collection. Ubicación: Km 20 Carretera Campeche-Tixmucuy.


11.- La hacienda de San Antonio Yaxché.

Esta hacienda encuentra sus orígenes a finales del siglo XIX y fue construida a base de piedra, madera, hierro y tierra. Cuenta con dos entradas, una principal y la otra de servicio, así como dos pozos o norias. Continuando por el camino empedrado se llega hasta un costado de la casa grande, la cual conserva al frente unos arcos simples que forman parte de su fachada principal. Al costado izquierdo de la casa grande se conserva un gran arco adornado con diferentes figuras, rematando al final, con una cruz. Yaxché es un vocablo maya que significa Madera verde.



12.- San José Carpizo.

A nuestro paso por Champotón nos damos cuenta de la importancia que tuvo la caña de azúcar desde los primeros años del asentamiento español. Su trascendencia permitió el crecimiento de grandes haciendas que alcanzaron, al igual que en el resto de Campeche y la Península de Yucatán, su esplendor en el siglo XIX. En el territorio municipal se encuentran diseminadas muchas de éstas, que desarrollaron una fuerza económica, agrícola y ganadera, sumándose a la emblemática industria del henequén. Dentro de las haciendas champotoneras destacan dos que por su arquitectura y disposición urbana, a pesar de que una de ellas ha sufrido el deterioro del tiempo, son magníficos ejemplos de la época del Porfiriato (1887-1911). 


13.- San Luis Carpizo.

Actualmente es una escuela de alto rendimiento de la Secretaría Naval de México, y puede ser visitada con guías de turista, que hacen del recorrido una experiencia extraordinaria, en un lugar con un rescate y conservación que nos transporta a la época de gran esplendor de estas haciendas.










 La fuente de información es la página de Turismo Campeche, Cultura Campeche y Gobierno del Estado de Campeche.

domingo, 20 de septiembre de 2020

Las haciendas del estado de Campeche al finalizar el siglo XIX

   Vimos en el artículo anterior una de las magníficas haciendas campechanas la cual es, por cierto, la primera que documentamos que estaba dedicada a la explotación chiclera, aunque el tema del chicle lo hemos abordado ya, cuando hice una última visita a Quintana Roo, hace unos seis años. Esta vez logramos dar con un listado de haciendas, ordenado de acuerdo al apellido de su propietario, que fue levantado en 1899. Ahí aparecen 86 de las 179 que para entonces estaban registradas. El autor nos dice que solamente incluyó las que estaban valuadas de diez mil pesos para arriba.

   Las haciendas eran henequeneras y azucareras principalmente. Las había también de maíz, de chicle, como ya lo vimos, y de arroz, tabaco, añil, algodón, caucho, y coco. Además de las madereras, que explotaban la caoba, el cedro, el ébano, en el rango de las maderas preciosas y el palo del moral, y el palo de Campeche, para tinturas. Se dice también que el palo del Brasil crecía en las selvas campechanas.


   En los mapas que acompaña a esta entrada verás cosas sumamente importantes, por ejemplo en el primero, esa franja verde al lado derecho, marca los considerados “Terrenos nacionales”. En los siguientes verás la pobre infraestructura carretera, solo eran caminos de terracería los que había y que comunicaban a las haciendas que se enlistan. Decidí ponerlo en tres partes para que puedas ubicar a muchas de esas haciendas. En el mapa blanco y negro podrás ver cuál era la división política del Estado, en tiempos que el Partido de Champotón abarcaba desde el Golfo hasta la frontera con Guatemala y Belice.


Directorio de la propiedad. Propietarios de haciendas cuyo valor excede los 10,000 pesos.


1.- Azcué Venancio, Hacienda Blanciflor

2.- Ancona Leandro, Hacienda San Roque

3.- Abren Celso,         Hacienda San Agustín

4.- Anizar y Cía. B. Hda . San Jeronimito y Piedras

5.- Acereto Crescencio, Hacienda Noliam

6.- Acosta Anastasio, Hacienda Fichel y Calax

7.- Berrón B. Eduardo. Hacienda Conchita

8.- Bolio Enrique,     Hacienda Uayma

9.- Baranda Lic. Joaquín, Hacienda San Antonio Hom

10.- Baqueiro Enrique, Hacienda Telchac

11.- Barrera Román, Hacienda San Martín

12.- Clanell Francisco, Hacienda Mutunchac

13.- Cárdenas Carlos Hacienda San José Escalera

14.- Castillo de C. Soledad, Hacienda San Bartolo

15.- Carbajal Fernando,  Hacienda Cobén y Anexas

16.- Castellot José,         Hacienda Julubche

17.- Cano Francisco, Hacienda Hontún y otras

18.- Cervera Roberto, Hacienda Kayal

19.- Cárdenas B. Francisco, Hacienda Chencojí

20.- Cáceres Agustín, Hacienda Lubná.


21.- Carrillo Antonio, Hacienda Chimay

22.- Cervera B. Manuel, Hacienda Xlobelchantún

23.- Carpizo osé María, Hacienda San Antonio Carpizo

24.- Campos Celerino, Hacienda San Antonio

25.- Dondé Salvador, Hacienda Nilchí y Santa Rita

26.- Dondé Cano,     Hacienda Yaxcab

27.- Duarte Elogio,     Hacienda Saxché

28.- Díaz E. Marcos, Hacienda Recreo

29.- Dominguez Peón José. Hacienda Santa Julia

30.- Gutiérrez McGregor Carlos. Hacienda Canisté

31.- Guerrero Pedro, Hacienda Nachehá

32.- Guerrero Eligio,     Hacienda Concepción y Yaxá

33.- García Gual, Manuel. Hacienda Castamay

34.- García Gual, José. Hacienda Hobomó y anexas

35.- García Sixto,          Hacienda Montebello

36.- Guzmán Saturnino, Hacienda Chicunue y Anexas 

37.- González Susano,    Hacienda San José

38.- García Delfina,         Hacienda Santo Domingo

39.- García de R. Delfina, Hacienda Puza

40.- Gómez Eugenio,       Hacienda Tasistal


41.- Galera de L. Luisa,     Hacienda San José Marentes

42.- Hurtado Domingo,     Hacienda Santa Rosa

43.- Ibarra de M. Dolores, Hacienda Mucuychakan

44.- Lovera Sucs. Miguel, Hacienda Kalá y Chulbac

45.- López de B. Dolores, Hacienda Boxos

46.- Lans Miguel,             Hacienda Boholá.

47.- Lans Manuel A.,        Hacienda Conalché

48.- Lovera Antonio,        Hacienda Orizaba

49.- Lara Pedro A.,           Hacienda Holhatzín

50.- Lezama Andrés,         Hacienda San Román

51.- Méndez E. Manuel,     Hacienda Imí

52.- Maldonado Juan P.,     Hacienda Tauchí y anexas

53.- Montero Pablo,            Hacienda San Antonio

54.- Orozco Valentín,         Hacienda Olá.

55.- Ojeda Santos,             Hacienda Bobolá.

56.- Preciat E. Eduardo,     Hacienda San Florencio y Umul.

57.- Palmira Isabel,            Hacienda Chapín.

58.- Puc Luciano,               Hacienda Chaví.

59.- Peón de P. María J.     Hacienda Tanculché.

60.- Peña Justo D.              Hacienda Kakalmosón.


61.- Preve Leocadio,     Hacienda Tezucchay y Progreso.

62.- Pisté Bonifacio,     Hacienda Chunyaxinc.

63.- Pinto José María,     Hacienda San José.

64.- Quintero Julián E.,   Hacienda Cuatro Hnos. y otras.

65.- Quero Manuel,         Hacienda Antunchen y S. Antonio.

66.- Quero Pedro A.        Hacienda Cotilá.

67.- Quintana Joaquín,     Hacienda Candelaria y S. José.

68.- Ramírez Carlos,         Hacienda Buenavista.

69.- Rodríguez José Antonio, Hacienda Huelen.

70.- Rivero Galdino,         Hacienda Refugio.

71.- Rodríguez Miguel,     Hacienda S. Mateo.

72.- Reppetto Ana Nieves de, Varias haciendas

73.- Rebolledo León,         Hacienda Sto. Domingo y otras

74.- Rosado Manuel,         Hacienda Polkay,

75.- Rosado José Jesús,     Hacienda S. Nicolás,

76.- Sosa Rotárico,             Hacienda Candelaria,

77.- Sotelo Andrés,             Hacienda Ebulá,

78.- San Román Francisco. Hacienda Juyukak y Nohakal

79.- Sosa Canuto,                 Hacienda Jisilá

80.- Sánchez de R. Victoria, Hacienda Solchen

81.- Trueba de L. Teodosia, Hacienda Chumpich

82.- Trueba Francisco,         Hacienda Vista Alegre y Kuncheil

83.- Toraya Juan,                 Hacienda Sta. Rita

84.- Urdapilleta Agustín,     Hacienda Yaxkabakal

85.- Vera Máximo,               Hacienda Ximak

86.- Velasco Pedro,               Hacienda Ychek

Fuente:

Figueroa Domenech. Guía general descriptiva de la República Mexicana. Tomo II. Barcelona, 1899.  pp. 46-47 


 

sábado, 19 de septiembre de 2020

La antigua hacienda de Dzibalchén, Campeche. Extraordinario ejemplo de arquitectura vernácula

   De las muchas “unidades de producción”, como técnicamente se les dice a las Haciendas, la que hoy “descubro” (pues de ella no tenía la menor idea) es la de Dzibalchén en el estado de Campeche, hacienda por demás particular pues estaba dedicada a la explotación del árbol del zapote, ese que produce la resina que conocemos como chicle.

   Todo comenzó cuando, en el viaje virtual que hago en esta cientoveintena, di con un ángulo de la plaza principal del pueblo de Dzibalchén y me pareció extraordinario el estilo de construcción, netamente peninsular (de la de Yucatán), con techos muy altos, con grandes ventanas con peana y guardapolvo, jambas, dinteles y conrnisas, herencia de la arquitectura andaluza y algo de castellana con una cierta influencia maya en las grecas de sus  decorados. Y al recorrer el pueblo aparecieron más y más construcciones, ya deterioradas todas, pero que claramente dejan ver que aquello fue maravilloso, una muestra clara de la arquitectura vernácula de Campeche.

   Al averiguar sobre la población, encontré que fue una hacienda que se dedicaba a la explotación del chicle y de las madereras preciosas en las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX. Se dice que fue en 1905 cuando comienza su auge. “De esta finca se conserva la plaza principal de la hacienda cuya fachada posee características coloniales. En su interior se aprecian algunas pinturas que relatan la historia del poblado. Data del siglo XIX. Se puede apreciar gran parte de los edificios que conformaron alguna vez esta finca la cual dio origen al actual pueblo de Dzibalchén.

   Actualmente, es una de las principales poblaciones del municipio de Hopelchén. Según la tradición oral su nombre se debe a que, en el fondo del pozo (chen) principal del antiguo pueblo había una estela o fragmento de ella con inscripciones (dzibal), de ahí su significado: Pozo escrito. Ubicación: Se encuentra a 45 kilómetros de la capital de Hopelchén”. (1)

   “La integración de las selvas campechanas a la economía mundial produjo un proceso de concentración de la tenencia de tierra en las últimas décadas del siglo xix y a principios del siglo xx cuando se establecieron compañías deslindadoras; las cuales adquirieron grandes extensiones de terrenos nacionales en algunas partes de Campeche. Además, el gobierno otorgó concesiones de aprovechamiento de terrenos boscosos. De esta forma surgieron grandes latifundios, en su mayoría propiedades de empresas extranjeras, como la ‘Mexican Exploitation’, dedicados a la explotación de maderas preciosas (cedro y caoba), palo de tinte y resina del chicozapote para la exportación dirigida principalmente a los Estados Unidos. La explotación del chicle en mayor escala empezó en la última década del siglo xix; tanto en la zona chenera como en otras partes de Campeche, cuando los recursos forestales en la Huasteca, lugar de origen de la explotación chiclera mexicana, estaban agotados. Después de la Revolución, varios de los grandes agricultores de Campeche y de otras partes del país, participaron en este floreciente negocio.

  La región de Los Chenes se desarrolló, junto con los Municipios Carmen y Champotón, en un centro de la producción de chicle en Campeche. Durante la primera guerra mundial, Campeche experimentó un breve auge económico gracias a la exportación de maíz y de recursos forestales (especialmente chicle) a buen precio. Sin embargo, la situación económica del estado empeoró nuevamente con la crisis mundial a partir de 1929; lo cual afectó determinantemente el precio del chicle y del henequén. Durante la segunda guerra mundial, el chicle experimentó otra bonanza cuando su producción anual en Campeche aumentó de 1.757 toneladas en 1939/40 a 2.659 toneladas en 1940/41 debido a la afluencia de nuevos chicleros. Al principio de la explotación chiclera en Campeche, los contratistas trajeron a trabajadores experimentados de Tuxpan, Veracruz

   Después de la liberación de los peones, también ocuparon a la población local en la creciente explotación del chicle. En los años 30 del siglo xx, Dzibalchén y Hopelchén se convirtieron en centros de extracción chiclera. Otras centrales importantes para recopilar la resina fueron los poblados de Iturbide, Kancabchén, Chunchintok, Xpuhil y Nohsayab. Mientras que en los años 40 durante la temporada de lluvias, el 60 por ciento de la población chenera económicamente activa trabajaba en las chiclerías. Los grandes contratistas de la región tenían concesiones para la explotación del chicle hasta en terrenos del municipio de Champotón. 

   Además, había pequeños productores de chicle que vendían su producto a comerciantes locales. Estos comerciantes, muchos de ellos también empresarios agrícolas y contratistas chicleros, tenían el monopolio; tanto en la compra de los productos agrícolas y forestales, como en el transporte. Además, controlaban el abastecimiento de los trabajadores durante su estancia en el monte en la época de lluvias. Algunos chicleros siguieron practicando la agricultura de subsistencia en pequeña escala en su época de descanso. Para la gran mayoría, el trabajo en las chiclerías era la estrategia económica más importante, sobre todo, a partir de los años treinta. Consecuentemente, el interés en la tierra y la reforma agraria quedó limitado en Los Chenes. A fines de los años 40, los Estados Unidos redujeron drásticamente la compra del chicle y los precios decayeron. Los Chenes experimentaron una ‘recampesinación’ y la tierra ejidal recibió una importancia no conocida en épocas anteriores”. (2)

   Pasó que, concluida la Revolución y comenzado el Reparto Agrario, el Poder Ejecutivo, a través del Departamento Agrario, emite la Resolución en el expediente de segunda ampliación de ejidos al poblado de Dzibalchén, Estado de Campeche; estableciendo entre otras cosas que:

Primera: Por escrito de 3 de mayo de 1939, los vecinos del poblado de referencia solicitaron al C. Gobernador del Estado, segunda ampliación de ejidos por serles insuficientes para satisfacer sus necesidades las tierras con que fueron dotados.


Cuarto: Los datos técnicos e informativos recabados de conformidad con lo que previenen las fracciones II y III del artículo 63 del Código Agrario, se llegó a conocimiento de lo siguiente: que por resolución presidencial de 28 de junio de 1927, fue dotado el poblado que nos ocupa, con 6,671.44 hectáreas de terrenos nacionales, para beneficiar a236 individuos y que por nuevo fallo presidencial de 2 de abril de 1938, se amplió por primera vez dicho ejido, con 2,850 hectáreas, también de terrenos nacionales, para beneficiar a 57 individuos, pero debido a la mala calidad de los terrenos concedidos, los campesinos de Dzibalchén, se ven obligados a trabajar como asalariados con las empresas chicleras, habiéndose llegado al conocimiento de que un campesino elabora 690 kilos de chicle como promedio anual, por lo que si se toma en cuenta que una hectárea de monte de esa región rinde solamente 5 kilos de dicha resina, además de que el árbol de zapote en explotación, debe someterse a un ciclo rotativo de cinco años, resulta que, cada individuo necesita como mínimo, 700 hectáreas, para producir la cantidad de chicle, primeramente manifestada; que los únicos terrenos afectables en el presente caso, son los nacionales, inmediatos al núcleo peticionario.

Quinto: Con los elementos anteriores, la Comisión Agraria Mixta emitió su dictamen el 20 de abril de 1940, el cual fue sometido a la consideración del C. Gobernador del Estado, quien con fecha 24 del mismo mes y año, dictó su fallo, concediendo al poblado de Dzibalchén por concepto de segunda ampliación, una superficie total de 110,990 hectáreas de terrenos de monte con zapotales, de los pertenecientes al Gobierno Federal.

Dada en el Palacio del Poder Ejecutivo de la Unión, en México, a los veinticuatro días del mes de julio de 1940.

Lázaro Cárdenas – Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
Gabino Vázquez – Jefe del Departamento Agrario. (3)


Este era el cine.

























Y por si esta maravilla arquitectónica fuera poco, en las inmediaciones están los sitios arqueológicos de  Dzibilnocac “Bóveda pintada o bóveda con escritura”; y Tabasqueño. Y varios puntos de interés en el municipio de Hopelchén que puedes ver aquí.









Aclaro que esta extraordinaria cornisa (la parte alta) está en el poblado de Hecelchakán. Y nos ayuda a entender ciertos términos arquitectónicos, como el guardapolvo, que son esos dos elementos que vemos claramente, van arriba de las ventanas, y lo que va debajo son las peanas.
Fuentes:

1.- Turismo Campeche.

2.- Schüren, Ute Entre los caminos de herradura y los campos de aterrizaje: Rutas de comunicación e historia económica en el sureste de México. Indiana. Ibero-Amerikanisches Institut Preußischer. Kulturbesitz, Alemania  2013, pp. 199-215
Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=247029853011

3.- Diario Oficial de la Federación. Tomo CXXII. No. 13, México, 17 de Septiembre de 190, pp.1-2