miércoles, 18 de abril de 2018

El Alcalde Ordinario y sus funciones en el siglo XVI-XVII

  Navegando por la red encuentro una tesis de doctorado en Historia por la Universidad de Murcia que presentó José Andrés Prieto. La considero sumamente interesante para quienes estamos interesados en entender cómo era la vida política en la Nueva España, Aunque el caso planteado en el trabajo es el del pueblo (o villa) castellana de Palomares del Campo, en la provincia de Cuenca, las leyes eran las mismas en la Vieja que en la Nueva España. En este caso veremos lo que el autor describe en lo que era el cargo de Alcalde Ordinario:

  Los alcaldes ordinarios eran oficios muy importantes, ya que tenían la obligación de asistir a la junta concejil, participando activamente en las decisiones que en su seno se tomaban. En caso de ausencia injustificada podían ser multados. Para poderse celebrar una junta concejil era imprescindible la presencia de, al menos, uno de los dos alcaldes.

  Se trataba de un oficio con voz y voto en el seno de la junta concejil. Por regla general, se reservaban el derecho a ejercer el voto y se limitaban a dar por bueno el parecer de la mayoría de los regidores. Solamente en caso de empate, entre los regidores, su voto podía ser decisivo para aprobar cualquier asunto, tal y como ocurrió en unas votaciones sobre elección de cámaras para echar el trigo del pósito; de los regidores presentes, uno votó que se mantuviesen las cámaras del año anterior y el otro que se alquilasen unas nuevas; en tal situación, el voto del entonces alcalde ordinario, Cristóbal de Valdés, fue decisivo para mantener las cámaras que se tenían ya alquiladas.

  Además, los alcaldes ordinarios eran los encargados de hacer cumplir lo acordado en los ayuntamientos, teniendo especial cuidado en que después de la elección de oficiales, y una vez dada por buen por parte de todos los oficiales electores, los nuevos oficiales elegidos para el año siguiente, tomasen posesión de su oficio y jurasen el cargo.

  También tenían que tener especial cuidado en cumplir y hacer cumplir, en el seno de la junta concejil, las ordenes emanadas de instancias superiores, especialmente las remitidas por el rey y el Consejo de Castilla, en materia hacendística. No fue raro ver encarcelados a los alcaldes ordinarios de la villa por incumplimientos en este sentido o, curiosamente, excomulgados como consecuencia de las iras del clero.

   Al igual que el resto de los oficiales que componían la junta concejil, los alcaldes ordinarios tenían la obligación de cumplir las comisiones que se les encargaba, especialmente en materia de viajes, tanto de larga distancia, con la necesidad de hacer noche fuera de la villa, como los de dentro de la comarca, a los pueblos próximos, incluso comisiones sin salir del término de la villa. Además, uno de los dos alcaldes ordinarios era nombrado como comisario del pósito, junto con uno de los regidores, para ser llavero de una de las tres llaves del arca de dicho pósito; un año se nombraba el alcalde por el estado de hijosdalgo y otro por el estado de hombres buenos pecheros. Era, por tanto, necesaria la presencia del alcalde ordinario, el regidor comisario y el mayordomo del alhorí, para poder librar o guardar caudales del fondo del pósito.

  Del mismo modo fueron los alcaldes comisionados, cuando se puso en funcionamiento el archivo, para custodiar y tener en su poder una de las tres llaves que debía tener éste; las otras dos las custodiarían el escribano del concejo y un regidor comisionado al efecto. También era su obligación, como alcaldes ordinarios y presidentes de las juntas, apremiar y apercibir a aquellos oficiales que, en un determinado momento no cumplían con su obligación.

 Dentro de la villa, los alcaldes ordinarios eran jueces de primera instancia, por tanto estaban obligados “a hazer audiençia todos los días que no fueren de fiesta desde la siete a las nueve de la mañana en la audienzia pública que tiene esta villa y no en otra parte sopena de mill mrs. por cada vez que lo contrariohizieren”, además tenían obligaciones policiales para evitar que hubiese gitanos, gitanas o vagabundos pidiendo limosna o vendiendo sin licencia. En materia de moral, debían evitar o, al menos, no consentir pecados públicos, aplicando las penas contenidas en los autos a los contraventores.
   
   En cuanto a la forma de acceso al cargo, en las elecciones que se celebraban el 31 de diciembre, todos los años eran nombrados dos alcaldes ordinarios, uno por el estado de hijosdalgo y otro por el estado de hombres buenos pecheros, desde 1592, después de ganar los hidalgos de la villa en 1591, la ejecutoria de mitad de oficios.

   Como condiciones indispensables para poder ser elegido eran no tener deudas con el pósito, que el nombrado no tuviese ningún familiar de primer grado en la junta concejil saliente, encargada de hacer la elección y dejar los años de hueco que la ley disponía.

   Los nombramientos de alcaldes ordinarios eran hechos por los miembros de la junta concejil; en caso de discrepancia, votaban los regidores, siendo elegido el que mayor número de votos obtenía. Una vez que la elección de alcaldes era dada por buena, en los primeros días del mes de enero, juraban el cargo ante los alcaldes del año anterior y el escribano del concejo. También se hacía la transmisión de poderes simbolizada con la entrega de las varas de justicia.

 A diferencia de los regidores y el procurador síndico general, los alcaldes ordinarios, como miembros de la junta concejil, no tenían asignado ningún tipo de salario; únicamente cuando se les asignaba alguna comisión por la que era inexcusable realizar algún viaje, recibían las mismas dietas que los demás oficiales: ocho reales por día, si tenían que hacer noche fuera de la villa y cuatro si se trataba de desplazamientos, de ida y vuelta en el día, por los pueblos de la comarca.

Fuente:

Prieto Prieto, José Andrés. El Concejo de Palomares del Campo en el tránsito del siglo XVI al XVII. Universidad de Murcia, 2003. Publicada en el portal: Tesis en Red.


martes, 17 de abril de 2018

Las haciendas de la Compañía de Jesús en México

  Podríamos decir que ni son todas las que están ni están todas las que son, como quiera el listado es por demás interesante. En algún momento me lo pregunté, ¿cuántas habrán sido las propiedades que la Compañía de Jesús, los Padres de la Compañía, es decir, los Jesuitas, tenían en territorio Novohispano... ahora encuentro la respuesta, aunque, lo que nos ofrece Florescano en 1971, fue tomado de Fonseca y Urrutia de 1853, y luego tomado por Von Wobeser en 1983.





Fuente:

Florescano, Enrique. Origen y desarrollo de los problemas agrarios de México, Lecturas Mexicanas, Segunda Serie, No. 34. FCE. México, 1986. pp. 63-67

lunes, 16 de abril de 2018

Una reflexión sobre los Archivos Históricos y las drogas

  Quizá sepas que estamos por cumplir 10 años en este Bable, quizá sepas que de un tiempo para acá (unos 5 años) comencé a navegar en los interesantes océanos que contienen miles de documentos en los Archivos Históricos... cada vez que abro un libro, de Cabildo, de Notarios, de lo que sea, voy de sorpresa en sorpresa, sea una caligrafía perfecta [que una imposible de leer], sean las decoraciones que se acostumbraban poner en ciertas letras capitales [como en la imagen] que en los sellos [como el que sigue] que en las palabras fuera de uso, en las formas de escribir, de relatar, de dejar asentado un acontecimiento...

  Pero no todo es miel sobre hojuelas, de pronto sea por la fuerza de la escritura y la puntilla usada, digamos que la pluma, que la tinta se transparenta... hace casi imposible leer el documento... o peor aun... cuando ciertas caligrafías son tan complejas que si llegamos con una duda, salimos con cien luego de "leer" o tratar de interpretar el documento... y de pronto aparecen estos sellos, cosa extraordinaria que me ayuda a transportarme en el tiempo...

   Y ya en tiempos más recientes, finales del siglo XIX, topamos con cosas más sorprendentes por su actualidad y su diametralmente opuesta manera de usar... la sustancia. (Ver cuarto renglón de la imagen). Me explico.

  Esto ya lo había leído en La estatua de sal de Salvador Novo, en la que comenta cuando Toña la Maromera, que había estado en Europa, trajo la moda de inhalar clorhidrato de cocaína... [quizá fue otro de sus amigos, no lo recuerdo bien] el punto está en que para 1921, comenta Novo, en las boticas que eran droguerías, había cocaína y morfina... la morfina viene de la Adormidera, una planta que da hermosas flores rojas (recuerdo que de niño, cuando iba por las vías de tren, en cierta época del año florecía la adormidera abundantemente) y en estos listados que recién vi en un Archivo Histórico, cuando se inventaría una Botica, aparece tanto la adormidera como el polvo de opio. 

Los tiempos cambian, indudablemente...





domingo, 15 de abril de 2018

Una interesante descripción de la Parroquia Antigua de Salamanca

  En su momento se dijo que esta era una de las portadas más bellas de todo el "reino"... y con justa razón, solo que, no muchos la visitan y, sobre todo, la admiran. Encuentro una, por no decir que la mejor, descripción de esa portada la cual con gusto comparto:

  La parroquia monumental del siglo XVIII [la parroquia se construye en el XVII entre 1630 y 1690, fue en el siglo XVIII que se labró su portada principal y buena parte de la lateral], construido en cantera rosa, luce una portada revestida de rica ornamentación en altorrelieve. Los apoyos del primer cuerpo son columnas salomónicas tritóstilas, es decir, que marcan el primer tercio del fuste con distinta decoración y rematan con capiteles de tipo corintio. En este caso, en la parte baja del fuste se talló un diseño en zigzag y los tercios superiores constan de una espiral de tres tramos, muy gruesa, cubierta con formas vegetales y geométricas. 

  Al lado de las columnas salomónicas se ven figuras humanas de cuerpo entero, con trajes de civil, cuya presencia resulta excepcional y que quizá pudiera relacionarse con los patronos que costearon la obra.

  Los basamentos de estas columnas tienen al frente figuras al parecer de niños –aunque muy toscas-, que de la cintura hacia abajo tienen cuerpos vegetales. Este tipo de representaciones antropofitomorfas son muy comunes en el repertorio ornamental del arte barroco. En los intercolumnios hay nichos con voluminosas peanas e interesantes columnillas salomónico-cariátides.

  La arquitectura del arco, su clave y las enjutas se componen con exuberantes elementos de varios géneros. La cornisa que divide los niveles tiene muy rehundido el friso, lo cual en combinación con el movimiento de sus quebrados perfiles, produce intenso claroscuro.

  El segundo registro se compone en torno a la ventana mixtilínea del coro, la cual tiene un ancho marco de follajes donde asoman dos cabezas de niños. En la clave resalta una venera, y bajo la cornisa que se proyecta sobre el marco de la ventana se cobijan dos pelícanos, los apoyos de este nivel son pilastras estípite profusamente engalanadas con follajes. 

  Hay cuatro nichos; los que están a los dos lados del óculo tienen peanas-cariátides y los de los intercolumnios se acompañan con pelícanos y amorcillos. El remate está limitado con una onduladísima cornisa. En su centro hay un nicho, dos peanas y más pilastras y muchos golpes de follaje. 

  La talla de esta portada es de oficio tosco, pero de ella emana un auténtico barroquismo vernáculo. Su portada lateral es una composición muy bien lograda, aunque menos ornamentada. Emplea también columnas tritóstilas, fuerte cornisamiento y óculo mixtilíneo."



Fuente:

EVL. Enciclopedia de México, Tomo 12, p.7091. Editorial Cumbre. México 1987, p.7091

sábado, 14 de abril de 2018

La Plaza de la Soberana Convención de Aguascalientes en la noche

   Dentro de los tantos Bicentenarios y Centenarios que hemos vivido en los últimos años, uno de ellos fue el 2014 cuando se celebró el centenario de la Soberana Convención, a consecuencia de ello se creó un espacio por demás interesante en ambos costados del Teatro Morelos, sitio en el que ocurrió la tal Convención y que, luego de la debida adecuación de los espacios surgió esto que ahora vemos en las imágenes siguientes:















viernes, 13 de abril de 2018

De los hoteles que había en CDMX al comenzar el siglo XX

  Esta vez comparto alguna información sobre los hoteles que había en la primera década del siglo XX en la Ciudad de México.