domingo, 14 de abril de 2019

¿Quiénes eran propietario y quienes vivían en la Calle de Capuchinas de la CDMX?

   Cada que decido escribir un "post" para este blog, siempre digo lo mismo: "esta vez no me tardaré y será rápido"... el 90% de las veces no ocurre pues al comenzar a desarrollar un tema voy verificando datos, referencias y lo que duraría en el mejor de los casos 25 minutos se convierten en 2, 3, incluso 4 horas. Este que hago ahora me ha llevado días pues hay, por fortuna, mucha información y al juntarla nos dará una mejor y más clara idea de lo que fue una calle de la antigua ciudad de México, la de Capuchinas. Para ello debemos saber primero que, a diferencia de nuestros días, en los que una calle corred de tal a tal punto, es decir de un eje a otro, lleva el mismo nombre, pero en tiempos del virreinato los nombres de las calles eran individuales, es decir, cada tramo tenía su propio nombre, regularmente se les refería por algo que allí había: un puente, un arco, una estampa, un afamado morador o las actividades comerciales que allí se realizaban.

  Actualmente la calle de Capuchinas se llama Venustiano Carranza, en este mapa (1) vemos tres tamos de ella, de oriente a poniente era la de San Bernardo, Capuchinas y Cadena. Sabemos bien que la parte del callejón de San Bernardo fue modificado para dar paso a la avenida 20 de noviembre y el convento de San Bernardo desapareció y su templo fue removido algunos metros para conservarlo, creo que parte de él, no estoy seguro si fue completo el traslado o solo las fachadas norte y oriente. Lo que nos interesa ahora es ubicarnos bien en esa calle, la de Capuchinas, pues se dice que fue allí que congregaba buena parte de la alta sociedad novohispana, esa que tenía títulos nobiliarios. Según la numeración que da el autor, en Capuchinas estaban las casas de:

16.- José Mariano Fagoaga
17.- Marquesa viuda del Apartado
18.- Conde de Pérez Gálvez
20.- Martín Ángel de Michaus
21.- Conde de Jala
22.- Marqués de Inguanzo
23.- Conde de Heras Soto

Veremos si queda algo de esas viejas mansiones y veremos también que relaciones hubo entre ellos. Lo que me interesa, más que nada, es saber como estaba conformada esa calle. En el mapa aparece otro tramo de la actual Venustiano Carranza, la llamada Cadena, que está al poniente de Capuchinas y ahí marca:

19.- José Juan de Fagoaga
24.- Fermín de Apezechea
25.- Marqués de Selva Nevada

  El primer alto lo haremos con la familia Fagoaga, en esta calle se dice vivían tres de ellos, la madre, Marquesa viuda del Apartado, doña María Magdalena Villaurrutia y López Osorio viuda de Fagoaga (1751-1812) que es la dama que aparece en el retrato con su numerosa prole, 10 hijos. A un lado de la de ella era la casa de José Mariano Ángel Fagoaga y Leyzaur, su primo político. Una calle al poniente, en la de Cadena, estaba la casa de José Juan Bautista Teodoro, su cuñado menor. Sobre los Fagoaga en algún momento haré una publicación, que es de especial importancia para quienes somos de Salamanca, enfocándome a los Fagoaga y Leyzaur.

  Martín Ángel Michaus era propietario de la hacienda de Atenco, la primera ganadería que hubo en Nueva España, era sargento mayor del regimiento urbano del comercio de México, ademas de las haciendas de Santa Inés y Buenavista en Cuautla. Su hija estaba casada con uno de los miembros de la familia del conde de Santiago Calimaya.

  Don Fermín de Apezechea, en el siguiente tramo de la calle, la de Cadena, era el propietario de la mina La Quebradilla, en Zacatecas.

  Según el plano en el casillero 17 (que no corresponde al número de la casa, sino es solo para identificar en el propio plano) era no la casa de la Marquesa del Apartado, sino la del Conde de Rábago, por cierto, esta casa, al menos su fachada, fue trasladada a la Plaza de la Calendarita, actualmente conocida como Plaza Carlos Pacheco, y es la sede de la Academia Mexicana de Historia. El plano referido es en base a los propietarios de 1811

   Capuchinas 12, actual Venustiano Carranza 74. Esta era la casa del conde San Bartolmé de Jala, don Manuel Rodríguez Sáenz de Pedroso, la cual pasó a dote de su hija, doña María Josefa Rodríguez de Pedroso y de la Cótera, 5a Marquesa de Villahermosa de Alfaro y 3a Condesa de San Bartolomé de Jala, al casar con Pedro Ramón Mariano José Francisco Miguel Romero de Terreros y Trebuesto, segundo conde de Regla. Siguiendo las leyes y costumbres de la época, la dote pasaba a manos del marido, por lo que la casa que ahora es un restaurante Samborns, queda dentro de las propiedades del Conde de Regla pero, luego de la Independencia la casa entrará en litigio por los acreedores del condado de Jala y aquello se vuelve una suerte de "berenjenal" que no acabo de dilucidar aun.

  Si vemos con atención, esta que se dice era la casa de la Marquesa del Apartado o que fue la casa del conde de Rábago, al lado izquierdo (poniente) alcanzamos a ver parte del magnífico palacio que abarca todo el predio de la esquina, esa era la Casa del Marqués de San Mateo Valparaíso y no la del conde de Pérez Gálvez que marca el plano. 

  Hacia la izquierda la calle Isabel la Católica, a la derecha Venustiano Carranza, antes se conocían como Calle del Espíritu Santo y Capuchinas.

  Actualmente toda esta cuadra, desde Isabel la Católica hasta la de La Palma la ocupa Banamex, la primera parte, la antigua, es el palacio de San Mateo Valparaiso, la parte moderna la ocupan las casas que mencionamos arriba, la calle de Palma en ese tiempo no existía en ese tramo.

   En la que fuera la calle de Cadena muy poco queda de aquellas casas virreinales, el plano indica tres, de ellas solo una sobrevive, la que sería la del conde de Selva Nevada, que vemos en la imagen de abajo. Ahora bien, entiendo que siembre hubo y seguirá habiendo la compra-venta de bienes raíces y que las propiedades no siempre se conservan en las manos de la misma familia, contados son los casos en los que ocurre, lo normal es que se vayan vendiendo y que en ocasiones ni se recuerde de quién fue antiguamente esta o aquella propiedad. Pero como nuestro interés es saber quienes fueron los propietarios o inquilinos que había en la calle de Capuchinas, para ello nos basaremos en lo que asienta el Padrón de la Parroquia de San Miguel Arcángel cuya demarcación comenzaba precisamente en esa calle, de todos los padrones que revisé, el de 1808 en el que aparecen:

No. 6, casa de Doña Manuela Isabel de la Fuente, española, viuda de 48 años. Viven 9 personas.
En el entresuelo, Doña Antonia Domínguez, española, viuda de 38 años. Viven 6 personas.
En altos, Doña Marcela Sandoval, española, viuda de 61 años, viven 5 personas.
En bajos, José Antonio Flores, español, casado de 35 años, su esposa e  hijo.
En accesoria "C". Mateo Olmos, español, casado de 40 años, su esposa e hijo.

No. 7, casa de Don Manuel García Herrero, español, soltero de 76 años. Viven 11 personas.
No.8, es una obra nueva, está vacía.
Accesoria A. José Manuel Estrada, español, casado de 42 años, su esposa e hijo.
No. 9, casa de Don Diego Martínez, español, soltero de 29 años. Viven 7 personas.
Entresuelo: Don Juan Miguel de Gorririán, español, soltero de 45 años. Viven 4 personas.

No. 10, casa del Marqués de Santa Cruz de Inguanzo, don Antonio González, español de 36 años, viven un total de 10 personas.
No. 11, Don Domingo Lardizábal, español, casado de 62 años. Viven 7 personas.
No. 12, el Conde de Casa Rul, español, casado de 39 años. Viven 22 personas.
No. 13, Lázaro Morales de 15 años.

No. 14, casa de don Juan Queli, español, soltero de 56 años. Viven 8 personas.
No. 15, Doña María Josefa Muñoz, española, casada de 40 años. Viven 10 personas.
No. 16, Don Rafael Pacheco, español, casado de 29 años. Viven 6 personas.
No. 17, Don Mariano Morales, español, casado de 26 años. Viven 4 personas.
Entresuelo, José Saranga, español, soltero de 35 años.

  Los datos que acabas de leer corresponden, como ya lo comentamos, al Padrón de 1808. En registros anteriores, 1804-1806, notamos que en la casa No. 13 era la morada de la Marquesa de Rivascacho, doña Josefa Cotera viuda de Osta, entonces vivía un total de 18 personas en esa casa ya desaparecida. 

  Buscando datos en el AGN, encuentro que en 1771 había en la calle Capuchinas una librería propiedad de Manuel Yáñez. En 1777 el Colegio de San Andrés era propietario de una casa, no se especifica el número. Igual la casa propiedad del Convento de San Jerónimo, en 1760. Para 1837 la casa que fuera del Conde de San Bartolomé Jala era propiedad de Doña María Ana Gómez de la Cortina. La casa del Conde de Heras y Soto, no la de Rep. de Chile, sino la de Capuchinas, estaba en propiedad de Don Sebastián de Heras y Soto, era la marcada con el número 8, esa que se anota como "nueva" en el referido padrón, para 1826 estaba en renta a unos señores de apellido Nolte y Wilson, quedará en manos de los hijos de don Sebastián: Manuel, Ignacio y Mariana.

Finalmente encuentro que en esa misma casa, la No. 8, fue el matrimonio civil de don Francisco I. Madero con doña Sara Pérez, el 26 de enero de 1903.

  Una duda me queda en cuanto al la casa del Marqués de Guadalupe, que fuera conocido también como la casa del Capitán Zulueta, que estaba en Venustiano Carranza 23, desconozco a que número de Capuchinas correspondía; construido a mitad del XVIII, fue trasladado, al menos su fachada, a la calle Ernesto Pugibet 73, actual Casa de la Cultura de Tamaulipas. ¿Acaso era la casa de Capuchinas 6?

Este es el mapa actual de la zona, en amarillo está marcada la antigua Calle de Capuchinas. (1).- El plano antiguo lo encontré en la p. 327 del Tomo 3 de Historia de la vida cotidiana en México, FCE, México 2012.

sábado, 13 de abril de 2019

Detalles en sistemas vernáculos de construcción: Caños y cántaros

  Al andar por pueblos, ranchos y rumbos despoblados y en el abandono, es común encontrar vestigios de aquellos sistemas de construcción que florecieron en el México del porfiriato, tiempo en el que la construcción de casas grandes, casas para peones, acasillados y trojes proliferaron por los cuatro rumbos del país. Si eres observador (y tienes buena memoria) verás que la gran mayoría de piedras que quedan en donde se anotó el año en que se hizo la construcción va de 1885 a 1895, es por eso que afirmo que fue en ese tiempo, en el mero porfiriato, que floreció la construcción de fincas rurales de todo tipo.

  Y más allá de buscar tesoros metálicos, y de hacer hoyos y de provocar destrucción, los tesoros que busco con los vestigios que nos cuentan lo que fueron los sistemas constructivos que estuvieron en boga; dicho de otra manera, tecnología de punta, pensando en que esa punta era la de la penúltima década del siglo XIX.

   Los caños para que bajaran por ahí las aguas de lluvia, eran de barro, regularmente grueso para que resistieran la humedad y cumplieran su función. La otra cosa que he visto por ahí son los vestigios en cúpulas y bóvedas del uso del cántaro para hacerlo ligero y evitar un colapso, eso se ve con claridad en la última imagen.





viernes, 12 de abril de 2019

De cuando la caligrafía era un arte y un modo de subsistencia.

   Estos no son precisamente los mejores ejemplos de caligrafía que he visto en los archivos históricos, he visto piezas verdaderamente excepcionales. Y todo esto viene a colación porque, recordando por un lado, aquellos tiempos de mi cátedra, en el que de pronto quedé atónito pues, estando en una Universidad, los papeles que mis alumnos me entregaban (los exigí a mano) eran... como de primaria. Algo increíble que, luego entendí que era sí en nuestros días... lamentablemente.

   Si algo me gustaba cuando cursaba la primaria, eran esas clases, y más que clases, los cuadernos de Caligrafía... un día, hace poco, pregunté en una papelería si todavía existían los cuadernos de doble ralla: me dijeron que no. Entendí entonces la razón por la cual no hay ese arte en la actualidad. Y, hablando de arte, aquí van unos ejemplos... no los mejores, pero ejemplos al fin.


















jueves, 11 de abril de 2019

Arte Urbano por las calles de México, del tipo "gran formato"

   Seguimos caminando por las calles de la ciudad de México, no solo por el centro histórico sino por algunos otros rumbos por los que veo una profusión de Arte Urbano, el cual, en muchos casos me parece atractivo, específicamente en algo que es del tipo gran formato, y otros sigo sin entender, como es el caso de la cosa abstracta que representa la huella del artista, en este caso más que "artista" del que que oprimió la válvula del bote de pintura y puso su firma, su nombre o un diseño que le identifica; de este tipo la mayoría los veo absurdos, si bien algunos tienen un buen diseño, colorido y forma. Otros que me parecen ingeniosos son esas "pegatinas" o calamonanías, por cierto, estas últimas ¿cómo se les llama?

  De las que defino como de "gran formato", te paso unos interesantes ejemplos que fui captando al caminar por la Roma, Coyoacán, el Centro y Narvarte.