viernes, 24 de febrero de 2017

Hacienda del Blanquillo, claro ejemplo de la pérdida patrimonial. San Felipe, Guanajuato

     A este lugar llegué, virtualmente, atraído por la imagen de su templo, de grandes dimensiones para estar asentado en donde está. Cosa nada nueva, pues son varios templos de semejantes dimensiones los que hemos visto junto a una hacienda, pero, al ir "paseando" por las calles de una comunidad (rancho) que tiene por nombre el de Laguna de Guadalupe fui yendo de tumbo en tumbo hasta que el cursor me llevó a una escena que me dejó literalmente sin palabras:

 ... esta.

   Indudablemente que estábamos frente a un portento, un portento desmoronado, que se sigue desmoronando. ¿Qué pasó? pues lo mismo que en todas las haciendas de México, que llegó 1917 y las cartas de parte del nuevo reparto agrario comenzó con amenaza y siguió, ya en los veintes con una entrega indiscriminada de propiedades. Me explico.

   Quizá piensas que la palabra "indiscriminado" sea excesiva y que no veo las necesidades que el pueblo tenía (y sigue teniendo). No, no es así, pues ya en los treintas, con Lázaro Cárdenas, cuando se formalizó la Reforma Agraria y el consiguiente reparto, se estableció que se deberían respetar los cascos de las haciendas... y no ocurrió. Ejemplo más claro no podemos ver que este de la imagen.

   El odio, el rencor, la frustración, el recelo, y todos los adjetivos que quieras agregar fueron manifiestos una vez concluida la "Revolución" e iniciado el Reparto Agrario. ¿De qué sirvió? pues, para ayudar a los necesitados ¿será cierto? creo que no, ahora hay más necesitados que en 1920. Sirvió para que la riqueza de unos pasara a manos de otros. Pero no me alejo del tema central de El Bable y nos vamos a buscar la historia de este lugar. El cual no se llamaba así, sino El Blanquillo.

   Encuentro en el Archivo General de la Nación un Testimonio de la escritura de ratificación de depósito que otorgó Manuel de la Sierra Puente, de las Haciendas de Labor tituladas Baúl de Todos Santos de los Bledos, San Miguel Tepetate, Santiago del Blanquillo y San Pedro, en la jurisdicción de San Luis Potosí y de la Villa de San Felipe. (AGN. Tierras, Cont. 1458, Vol. 3354, Exp. 30. Año de 1744.) San Pedro, creo, se refiere a Almoloyan.

   Leo en las Noticias del padre Romero: "La población de esta parroquia es muy vasta: en la época en que yo serví el curato, ascendía á 47,500 habitantes, de los cuales tres cuartas partes son de raza blanca ó mestiza, y el resto de indios que hablan el idioma castellano. Este curato necesita dividirse en dos para la cómoda administración de los sacramentos, porque comprende una área de 125 leguas cuadradas. El párroco necesita sostener siete padres vicarios, dos en la cabecera y uno en cada una de las haciendas siguientes: la Quemada, San Isidro, el Blanquillo, San Juan de Llanos y Tachiquera. San Felipe es uno de los curatos que tiene sacristía mayor".  

   "En cada hacienda de las referidas hay uua vicaría fija que ayudan á dotar los dueños de aquellas: el párroco costea el sueldo de un notario en cada vicaría: éstas tienen capillas decentes, y Camposantos por la grande distancia que las separa de la cabecera" (1).

 En el Censo de 1900 la Laguna del Blanquillo se registra con 1006 habitantes, la tercera comunidad más grande del municipio de San Felipe, luego de Jaral de Berrio y San Pedro Almoloyan. Pero ¿por qué la destrucción? No tengo la menor idea.















   Este es el casco de la Hacienda del Blanquillo.

  No lejos del rancho, hacia el oriente, están las trojes del la hacienda.

   El mapa es de 1862, viene incluido en el referido libro del padre Romero, vemos que la Municipalidad de San Felipe abarcaba toda la parte noroeste del Estado de Guanajuato, vemos un camino que sale de San Felipe rumbo a la Haceinda de Jaral de Berrio, el otro va por Santa Bárbara y continúa a El Vaquero, que es el actual Ocampo, del Vaquero aparece un camino a Laguna del Blanquillo, actual Laguna de Guadalupe. Vemos que San Pedro y San Antonio llevan el nombre del Blanquillo, pues integraban la misma propiedad o, en todo caso, la integraron. San Pedro ahora es Almoloyan; San Antonio es el del Maguey.


¿Por qué? me lo seguiré preguntando...

Fuentes:

1.- Romero, José Guadalupe. Noticias para formar la historia del Obispado de Michoacán. Imprenta de García Torres. México, 1862.

2.- González, Pedro. Geografía local del Estado de Guanajuato. Editorial La Rana. Guanajuato, 2004.

jueves, 23 de febrero de 2017

Molino de San José, cercano a Camino Real, en San Felipe, Guanajuato.

   No encuentro datos, solamente sé que se llamaba Hacienda del Molino de San José, aunque ya para 1900 tenía categoría de rancho con 489 habitantes. Molino de harina, seguramente, se localiza a 17 kilómetros al norte de San Felipe, Guanajuato,  fue paso del Camino Real de Tierra Adentro, así que la comunicación que el lugar tenía era bueno. Veo una enorme cantidad de vestigios a la vera del camino entre los municipios de San Felipe, alias Torresmochas, y Ocampo. Ranchos con nombre como El Fuerte o El Fuerte Viejo me dicen que por aquí hay mucho que estudiar.

   Ranchos con nombres como El Fuerte, El Fuertecito, El Fuerte Viejo,










  Las siguientes imágenes pertenecen a otro rancho, un poco más al oeste, las incluyo porque nos dan una idea del entrono de la zona.





  Esta es la parte vieja de la capilla en el rancho del Fuerte Viejo, en la actual carretera 51, que es casi el mismo trazo del Camino Real de Tierra Adentro, tal vez estaba aquí el otro Presidio que se mando construir cuando la pacificación de la Chichimeca que tuvo por nombre el de Portezuelo, el cual, debido al diseño aparentaba un Fuerte... es una suposición.


miércoles, 22 de febrero de 2017

Puertas y ventanas azules y verdes por la zona de Pinos, Ojuelos y Ocampo

                           
  En estos días hice un recorrido virtual por una parte del Camino Real de Tierra Adentro que no conozco a detalle. Tengo una idea general y al ir recorriendo las carreteras asfaltadas o de terracería hubo una constante que nuevamente llama mi atención: el color azul y verde en las puertas y ventanas en las casas de las comunidades rurales de los municipios de Pinos, Zacatecas; Ojuelos, Jalisco, y Ocampo en Guanajuato.

  Esto lo había visto, en abundancia por los Altos de Jalisco y Nochistlán en Zacatecas. Cuando revisé parte mi archivo de fotos, comencé a encontrar muchas imágenes de distintos lugares en las que aparecen estos colores en las puertas. En la última visita que hice a Guanajuato me dí a la tarea de buscar vestigios de puertas azules y encontré varios buenos ejemplos.

  Sigo buscando una razón por la cual llegó a México (a Nueva España en todo caso) la idea de que puertas y ventanas se pintan de azul o de verde. Pensé que fuera una influencia sefardí, traída vía Andalucía, ahora agrego una influencia andalusí. En las imágenes que capturé vía Google Earth y Street Finder te muestro algo de lo que fui viendo por el mencionado rumbo.