jueves, 20 de febrero de 2020

La hacienda como víctima de la Revolución. El caso de San Juan Hueyapan, Hidalgo.

   Es dudoso que algún miembro de la familia Landero concibiera que la revolución, que es tal o sobre el asunto de la sucesión presidencial, destruyera la hacienda.
   La pérdida familiar de la hacienda era imaginable ya fuera mediante el mal cálculo político o la mala administración económica; sin embargo, la noción de que la institución misma fuera destruida era incomprensible. Aunque había poco en la experiencia de los Landero que pudiera haberlos preparado para la destrucción de la hacienda, de manera curiosa los principales temas del pasado de San Juan, así como los asuntos que comprendían el grueso de la historia, se recibieron entre 1911 y 1940, sistematizados por la Revolución y establecidos por la destrucción de la hacienda.
   A medida que evolucionó el programa de la Reforma Agraria, los pueblos, las aldeas rurales y las pequeñas agrupaciones de gente se convirtieron en el instrumento de destrucción del sistema hacendario. Las aldeas o cualquier unidad a ellas, fueron facultadas para solicitar a las autoridades del gobierno ya fuera la restitución de la tierra legalmente tomada o la dotación de nuevas tierras.
   La ampliación y engrandecimiento de las aldeas existentes fue el principal objetivo de la reforma agraria del siglo XX. Para poder destruir las haciendas, el gobierno tuvo que reconstituir las viejas dependencias como ejidos. Además, las rancherías, algunas de las cuales se hallaban dentro de los límites de la hacienda, se convirtieron en la base para la creación de más unidades similares que podían solicitar tierra bajo los programas ejidales.
   Así pues, al desarrollarse estos agrupamientos de población y debilitarse la hacienda, el gobierno nacional intervino activamente en la vida del campo, en una forma que era reminiscente de los primeros días de la Colonia. Al igual que en el siglo XVI, el gobierno buscó controlar el desarrollo social mediante la legislación laboral, las concesiones de tierra y dictando los pormenores de la organización municipal.

   La política del gobierno central no fue consistente a través de los años. En el siglo XVII, la Corona, sin advertirlo, asistió al crecimiento de los latifundios mediante la venta de arreglos que legalizaban el control particular sobre enormes extensiones de tierra. Los núcleos de población indígena desocupaban la tierra conforme las haciendas crecían. En el siglo XVIII, el gobierno quiso reafirmar su control sobre el campo garantizando a las aldeas una posición legal separada y sirviendo como mediador en sus querellas con los hacendados.
   Durante el siglo XIX, el gobierno central tuvo que abandonar las aldeas. Del periodo de las guerras de independencia hasta 1876, la debilidad del gobierno central hizo a los hacendados los árbitros del campo. Donde las haciendas eran débiles, regían los caciques locales, y donde éstos se hallaban ausentes casi no existía gobierno. El reforzamiento del gobierno central después de 1876 representaba la liga de la dictadura nacional con los estados. Su política conjunta fue en contra de la aldea y en favor de la hacienda.
   Los gobiernos revolucionarios después de 1916, en diversos grados tendían a recrear un aspecto de la política de los gobiernos coloniales mediante la intervención activa en la organización del campo y la creación de los procedimientos legal y administrativo para que las aldeas obtuvieran tierras.
   Con respecto a la región de Hueyapan había dos temas: la recreación de los antagonismos entre la aldea y la hacienda y el reforzamiento de los poderes del gobierno central. A estos temas se venía a sumar un tercero: la vieja relación de mercado con las minas de Pachuca y Real del Monte que continuó influenciando en el desarrollo del siglo XX. Aunque las minas continuaron trabajando, el cierre de las refinadoras en 1905 rompió con las relaciones específicas. La propiedad común de las minas y las instalaciones agrícolas ya no tenía importancia; sin embargo, Pachuca y Real del Monte se convirtieron en el mercado exclusivo para los productos de la región debido a que el estado crónico que guerra civil en México limitaba el comercio con el resto del país. Cuando las minas comenzaron a sentir la depresión en los últimos años de la década de los 20 y durante los años treinta, la tierra adquirió una importancia relativamente mayor.
   Los cambios económicos durante los primeros años del presente siglo en la hacienda y sus áreas circunvecinas produjeron nuevos problemas y descontentos que el paso del tiempo no tuvo oportunidad de resolver antes del estallido de la revolución. El cierre de las haciendas refinadoras y el establecimiento de la compañía eléctrica cambió el uso de la tierra y los patrones de empleo. Más aún, los cambios específicos que los Landero habían llevado a cabo en la organización social y económica de la hacienda habían privado a mucha gente de las tierras de arrendamiento, engendrando de este modo una hostilidad que contribuyó al movimiento de la Reforma Agraria.

   El 29 de julio de 1910, Guadalupe Anaya, administrador de San Juan, escribió a osé Landero, quien se encontraba vacacionando en Alemania “ha pasado mucho tiempo desde que recuerdo haber tenido un año tan magnífico como el presente”. Muchos observadores de México en 1910 hubieran compartido los mismos sentimientos. La celebración del Centenario de la Independencia de México había coronado una década de prosperidad económica y casi 35 años de estabilidad política bajo el régimen de Porfirio Díaz.
   Antes de que concluyera el año del aniversario, sin embargo, la paz “porfiriana” quedó interrumpida por el estallido de una revolución política bajo el liderazgo de Francisco I. Madero. Pronto siguió la caída de la dictadura de Díaz. En 1913, el gobierno de madero corrió la misma suerte, y siguieron casi diez años de una guerra civil intermitente y destructiva.
   Durante estos años de revolución, la paz en el campo solo podía ser impuesta por hombres poderosos en los intervalos en que los ejércitos revolucionarios estuviesen en otra parte.
   Siendo que la región de Huasca y de Hueyapan se encontraba bastante retiradas de las principales vías de transporte, el área se encontraba relativamente inmune de las depredaciones serias. 

 Según los registros, únicamente dos visitas hicieron las bandas revolucionarias a la hacienda y en ambas ocasiones, la bien organizada administración evitó daños serios. La primera ocasión, un ejército de maderistas tomó posesión del distrito de Pachuca y Tulancingo, incluyendo Huasca entre mayo 14 y 18 de 1911. Informados de que San Juan Hueyapan estaba en posesión de una gran cantidad de rifles, los maderistas amenazaron con tomar la hacienda a menos que fueran entregadas las armas. El administrador sugirió que se registrar la hacienda y los soldados encontraron únicamente un rifle (en lugar de los 440 denunciados) y algunas municiones. Tomaron las armas unto con cuatro caballos y dejaron un recibo. Las relaciones fueron amistosas. El social maderista entregó al lechero de la hacienda pases de salvoconducto para la carretera de Pachuca. Los soldados y los empleados compartieron una festiva tanda de cerveza. Cuando un grupo carrancista apareció posteriormente, los trabajadores de la hacienda se encontraban armados detrás de los muros. Después de las negociaciones y una contribución de animales y granos, el ejército se retiró sin dar batalla.
   Pachuca y Real de Monte compartían la libertad de San Juan contra una guerra abierta. Las huelgas y los disturbios que caracterizaron los años de 1910 y 1920 en otros distritos mineros, no hicieron progresos en la región de Pachuca. En las primeras señales de desorden los líderes de las huelgas eran fusilados. El único desorden en mayo de 1911, fue reprimido por los maderistas. Más aún, la abundante producción de las minas y la refinadora se transportaba a los Estados Unidos en un tren asegurado que corría directamente de Laredo a Pachuca, tripulado por personal norteamericano. La continua prosperidad de las minas de Pachuca y Real del Monte proporcionó un mercado para el producto de la hacienda y la región.
   Aunque la región escapó a los efectos económicos destructivos directos de la Revolución no fue inmune a la Reforma Agraria que siguió a la lucha por el poder. El programa de Reforma Agraria fue articulado por Andrés Molina Enríquez, Antonio Díaz Soto y Gama y Luis Cabrera. Este programa fue adoptado por las fuerzas de Emiliano Zapata, promulgado como ley por el gobierno de Carranza el 6 de enero de 1915, e incorporado dentro de la Constitución en 1917, y dio a los pueblos el derecho a solicitar tierras o porque ellos habían sido privados de esta o porque la necesitaban para sostener una vida independiente.
   Los dos focos principales de descontento en la región de Hueyapan -la aldea de Huesca y la ranchería llamada el Vite- hicieron solicitudes de tierra casi tan pronto como se promulgó la Reforma Agraria.

   La solicitud de tierra de Huasca, el 23 de marzo de 1916, la firmaban once residentes del pueblo. El esfuerzo inicial aquí como en la mayoría de los pueblos fue para que se restituyeran las tierras. La búsqueda en los archivos nacional no pudo proporcionar ninguna prueba de dicha aprobación. Por lo tanto, el 3 de noviembre de 1917, se presentó una segunda solicitud al departamento agrario que alegaba que el pueblo en una ocasión había recibido tierra del gobierno virreinal, aunque no hubiera prueba legal disponible; sin embargo, era urgente la necesidad que los residentes del pueblo tenían de tierras. Esta solicitud la firmaban 94 residentes. Luego siguieron las formalidades legales. La comisión agraria de Pachuca instruyó a los ciudadanos que eligieran un representante y levantaran un censo y prometieron enviar a un ingeniero para que determinara las necesidades del pueblo. El censo que se levantó en febrero de 1918, reveló un total de 961 habitantes. La Comisión Agraria pasó la mayor parte de 1918 levantando objeciones a los procedimientos y exigiendo una tipo diferente de censo, el cual se completó el 15 de octubre de 1918. Para junio de 1919, el ingeniero todavía no había sido enviado y se había pedido al pueblo que prometiera el pago por las tierras. No fue hasta 1921, que realmente apareció el ingeniero para tomar medidas e investigar las necesidades del pueblo. Aunque habían transcurrido cinco años desde la primera solicitud, no se concedió nada de tierras.
   Por cuanto a que los descontentos puramente locales motivaron a Huasca a solicitar tierra, los tempranos campos del siglo XX en la región pudieron haber ocasionado algo de preocupación a los aldeanos más articulados. El cierre de las plantas refinadoras había restado importancia a Huasca uy amenazaban con reducirla a un adjunto administrativo de las haciendas vecinas. La consolidación de las haciendas más pequeñas en los límites de Huasca, tales como San José de Ocotillos e Ixtual, que habían sido compradas por los Landero en 1917, junto con las compras de la familia Luna en la ranchería de Bermúdez, privó a los habitantes de Huasca el uso de algunas tierras de pastoreo y para cortar madera. Estas actividades tradicionalmente se habían combinado con la fábrica de teja y el transporte en mula pero este empleo había sido interrumpido por la Revolución. Además, en 1916 la antigua hacienda refinadora de San Antonio, junto con algunas hectáreas de tierras de los alrededores se había inundado por la presa que los Landero habían construido conjuntamente con la compañía eléctrica. El uso de la tierra por la aldea quedó interrumpido aún más.

(Continuará...)


Fuente:

Boortein Couturier, Edith. La hacienda de Hueyapan, 1550-1936. Sep Setentas. México, 1976, pp. 165-174.

miércoles, 19 de febrero de 2020

Buscando el lado amable al "shoefiti", los zapatos que cuelgan de los cables

La práctica comenzó hace tiempo, quizá en los años ochenta del siglo XX, apareció de la mano del graffiti, esa práctica de manifestar la inconformidad (¿o conformidad?) hacia la vida. Hay quien dice que esto marca sectores, "territorios", zonas... no lo sé, lo que sí sé es que me llamó la atención que exista una palabra para definir a esta práctica: "shoefiti", shoe = zapato en inglés y el fiti, la terminación del gra-fiti... Y tratando de encontrar el lado más amable a la práctica, comparto las siguientes imágenes.










martes, 18 de febrero de 2020

La embriaguez prehispánica.

  “La principal bebida alcohólica en todo el centro de México se obtenía del maguey, una planta grande de la especie del agave o planta del siglo, con pencas gruesas y carnosas.
   
   Es una planta perenne extremadamente resistente a la sequía y a las heladas. Desempeñó un papel importante en la vida y en la religión de los naturales debido a sus múltiples usos, y se describe muy detalladamente en muchas de las Relaciones geográficas. Junto con el maíz, constituía la base de la vida campesina en la época prehispánica y en los primeros tiempos de la Colonia. El jugo fermentado que se saca de su tronco, el pulque, era la bebida alcohólica con la que se embriagaba ordinariamente la gente, pero ese jugo rico en vitaminas era un importante complemento de la alimentación, que se podía tomar en lugar de agua en los meses del año en que no llovía y en las sequías que ocurrían periódicamente. Se consideraba que era un medicamento muy adecuado, en especial bueno para la diarrea y las enfermedades del estómago y el mejor medio para suministrar raíces y yerbas medicinales. Las pencas espinosas del maguey se usaban como alimento, como combustible y como material para hacer techos. Se prensaba para producir pitia y fibra, con las que se tejían sogas, cargadores, sandalias y sarapes. Sus aguadas espinas se usaban como agujas.

   El maguey requiere de ocho a diez años para llegar a la madurez (algo más en los lugares altos) y luego produce de sesenta a noventa galones de aguamiel para elaborar el pulque, dentro de un periodo de unos cuantos meses. Para extraer el aguamiel se cortan las pencas del tronco con un cuchillo afilado, después se rasca el hueco para recoger el aguamiel que se va acumulando. Dos veces al día, el tlachiquero recoge el aguamiel sorbiendo con un calabazo largo, con una perforación en cada extremo. El aguamiel se deposita en grandes tinas de cuero o madera y se le agrega la semilla para que fermente. Después de estar fermentado durante varios días se obtiene el pulque, liquido blanco y espumoso con un contenido alcohólico de aproximadamente 4%. También se cocina el aguamiel para que tenga la consistencia de aguamiel. Este extracto era objeto de comercio en el centro de México tanto antes como después de la Conquista. A fin de conservar sus propiedades embriagantes se agregaban al pulque diversas raíces y yerbas.

   Una de las sustancias de origen claramente prehispánico que se añadían al pulque era el cuapatle (corteza de la Acacia angustísimma); aunque la Corona había prohibido su uso en 1529, se le menciona como un aditivo ordinario en diversas Relaciones geográficas en el centro de México y en Oaxaca. Motolinía habla del Cuapatle u ocpatli como la “medicina” o “curación” producida por la fermentación del pulqe. En otras fuentes del siglo XVI se habla con mayor precisión que la corteza “da fuerza” al pulque y no de que cause su fermentación. Henry Bruman que estudió las zonas prehispánicas de embriaguez en México ha identificado el cuapatle como fuente de digitoxina, estimulante del corazón, lo que indudablemente determinaría que fuera más enérgico el efecto de la droga en la bebida.
 
  Tanto en el centro de México como en Oaxaca el pulque era la bebida embriagante ritual de mayor importancia. Se creía que había sido inventada por los dioses y que su uso estaba destinado de preferencia al servicio de ellos. Una estrecha asociación entre el pulque del maguey, la fertilidad y la agricultura en las religiones prehispánicas del centro de México nos sugiere la importancia de Mayahuel, la diosa del pulque, que aparece en el Códice Vaticano A en forma de la madre tierra con cuatrocientos pechos y cuyo tocado en el Códice Borgia mixteco parece relacionarla con Tlaloc, dios de la lluvia y punto focal de la religión campesina. La asociación del pulque con la divinidad femenina se repite en la época colonial con la Virgen de Guadalupe, que fue proclamada como la madre del maguey y con la Virgen de los Remedio, cuya imagen encontró un cacique cristiano dibujada en una penca de maguey.

   Los informes que existen acerca de las grandes extensiones de terreno destinadas al cultivo del maguey y de los muy considerables impuestos que se cobraban, y que generalmente indican el comercio del pulque hacen pensar en que la bebida alcanzaba un nivel muy alto en la época de la Conquista. El cultivo del maguey y la producción de pulque se concentraban en los distritos de Cuautitlán, Apam y Tula; y al noreste de la ciudad de México en los actuales estados de México e Hidalgo que entonces eran igualmente el centro de una industria en expansión durante la época colonial. Las leyendas acerca del origen del pulque indican que la fermentación del jugo del maguey se practicaba ya varios siglos antes de la llegada de los europeos entre los indios otomíes de Hidalgo. El Códice Mendocina señala que nueve poblaciones de los estados de México y de Hidalgo producían miel de maguey como tributo para el señorío de Tenochtitlán en los tiempos de la Conquista. Otra comunidad, Aoxcopan, y dos pueblos vecinos entregaban cada año como tributo alrededor de veintidós mil quinientos litros de pulque. Las Relaciones Geográficas proporcionan igualmente prueba de la producción con anterioridad a los españoles. El informe de Atitalaquia, que cubre una parte del distrito de Tula en la región sur del estado de Hidalgo, menciona que la población prehispánica se había diseminado a fin de que los miembros de las comunidades pudieran atender sus magueyales. La Relación geográfica de Tepeapulco, ubicada en los llanos de Apam en la parte sudeste de Hidalgo hace un comentario acerca de la cantidad tan grande de estas plantas (magueyes) que hay en la provincia, lo que viene a repetir la observación de Bernal Díaz del Castillo de que había muy grandes zonas de maguey en la región central de México en la época de la Conquista. La iglesia de Tepeapulco, construida entre los años 1530-1540, utiliza mucho el maguey como motivo decorativo en las columnas talladas y en las pinturas, lo que constituye prueba evidente de la importancia que tenía para la gente de la localidad al comenzar el siglo XVI y el enfoque sincrético de lso primitivos misioneros hacia la conversión religiosa.

   La posición de Cuautitlán en la producción prehispánica del pulque en el valle de México se muestra por su manufactura de “tazones toltecas de pulque” y de grandes vasijas para transportar líquidos.

   La restricción de la embriaguez por parte de los naturales nobles o por lo menos la reglamentación de la embriaguez en público parece haber sido lo que disponía la ley, aunque no necesariamente lo que en realidad se hacía en las provincias tributarias de la Triple Alianza y en Oaxaca. La embriaguez periódica como rito estaba limitada a la nobleza e iba acompañada de enérgicos castigos, muerte, azotes, o humillación en público para los plebeyos que se embriagaban (exceptuándose a los viejos y a los enfermos), así como para los nobles que eran ebrios consuetudinarios, lo cual se demuestra por diversas relaciones geográficas, por el Códice Mendocino, por el Proceso de Ocuituco y por un primer juicio civil promovido contra el cacique de Tlacolula (Oaxaca). Los severos castigos a los plebeyos que se embriagaban y los permisos especiales para beber que se concedían a los militares son sin embargo evidente, sobre todo en el centro del reino azteca y cerca del valle de México. El único ejemplo claro de pena capital por embriaguez en otras zonas fuera de esta región fue su aplicación a los sacerdotes de Malinaltepec (en el sureste de Guerrero) que tenían prohibido beber durante sus siete años de servicios.

   La idea de que solo a los viejos y a los enfermos se les permitía beber con regularidad parece originada en el códice mendocino primitivo manuscrito pictórico de la colonia en el que se consignan las “leyes de los señores de México”, que provienen igualmente de la capital azteca. Otras fuentes de información más recientes, tales como Zorita, Mendieta, Kim, Wall y Guerra, no proporcionan pruebas de que esta regla sea aplicara fura del reino azteca, y parece que se apoyan en el Códice Mendocino.

La embriaguez grupal del pueblo en los poblados prehispánicos puede no haber sido excepcional. Existen pruebas de embriaguez general y de leves acciones por la violación de normas relacionadas con la bebida por lo menos en cinco comunidades de Oaxaca, y tal vez igualmente en el estado de México, en la periferia del domino de los aztecas. Los ejemplos que aparecen en las relaciones Geográficas y en los primeros procesos de la inquisición hacen pensar en que las pautas más comunes de la embriaguez colectivas para los hombres y las mujeres en Mesoamérica se limitaban a las ocasiones rituales de la comunidad, asociados con los dioses principales con el calendario agrícola y con los puntos de referencia en el ciclo vital de los naturales nobles: una vez al año en el caso de Meztitlán (Hidalgo), dos veces al año en Usila (Oaxaca) cuatro veces al año en Chinantla (Oaxaca), y con mayor frecuencia –cada veinte días- en Teotitlán del Camino, (Oaxaca) y Acolma (México). Aunque no son muy claras acerca de la frecuencia de la embriaguez colectiva, ocho Relaciones geográficas del obispado de Oaxaca describen festividades religiosas de ídolos paganos acompañadas de embriaguez popular y baile. Fray Jacinto de la Serna, cura párroco del valle de Toluca (México) hacía la descripción de diez y seis fiestas móviles en varias de las cuales se incluía la embriaguez popular. La embriaguez popular se producía al levantase las cosechas y en las ceremonias relacionadas con la lluvia, en los nacimientos, matrimonio, entierros y en los ritos guerreros de iniciación, así como en las fiestas dedicadas a los dioses particulares. Las festividades acompañadas de embriaguez eran algo que se prolongaba mucho, pues duraban muchos días. En estas ocasiones rituales algunas veces se arrojaba pulque sobre las llamas como ofrenda a los dioses, y al mismo tiempo era ingerido por los fieles.

   No debe sorprendernos que encontremos con anterioridad a la conquista diversas pautas de embriaguez. Las que quedan demostradas documental mente se dividen, no obstante, en dos tipos principales: la embriaguez exclusiva de la nobleza, imponiéndose severas sanciones a los infractores; y la embriaguez popular en las ocasiones rituales con castigos más leves para las violaciones. Estos dos tipos se ajustan a una división general por regiones. Las pautas ideales de bebidas suntuarias por parte de la nobleza con estrictas disposiciones contra la embriaguez, ocurren generalmente en las comunidades sometidas por los grandes señores, particularmente las que estaban dentro o cerca del valle de México, bajo control administrativo directo de la Triple Alianza. Las ceremonias rituales religiosas acompañadas de la bebida en esta región parecen haber estado restringidas a un grupo selecto de nobles o por lo menos el empleo ritual de la bebida estaba sujeto a la decisión de la nobleza. De las comunidades a las que se refieren las Relaciones geográficas, la embriaguez en masa era más común fuera de la zona sujeta al control de una élite guerrera firmemente apoyada y quizá corresponde a una vieja pauta del centro de México que los aztecas estaban tratando de suprimir por medio de la asociación con los ritos que aseguraban la inviolabilidad de la comunidad local. Oaxaca proporciona una cantidad de demostraciones notablemente mayor que el centro de México sobre la embriaguez popular en los tiempos de la Conquista. Dentro de la región central de México, la embriaguez popular era aparentemente más común en las parcialidades independiente o bien en las que pagaban tributos a la Triple Alianza, pero que no estaban bajo el gobierno de Tenochtitlán, como Mestitlán (Hidalgo) o Totolapa y Acolman (México).

  En estas localidades, los ritos religiosos y la embriaguez periódica eran la característica sobresaliente. Los ritos (expresión simbólica y formal de los valores, actitudes y expectativas) dejaban penetrar el consumo del alcohol al mismo tiempo que este, junto con una visión de la insignificancia human frente a la personificación de la naturaleza; invadían la vida prehispánica en general. Incluso los aztecas, que intentaban establecer estrictos controles suntuarios sobre la bebida, no eran antiguos prohibicionistas y no consideraban los efectos físicos del alcohol de una manera uniformemente negativa. Sahagún dice que los aztecas llamaban al pulque Cenzontochtli, o sea “cuatrocientos conejos”, por la infinita variedad de efectos que producen en la conducta de los que beben. El pulque, por tanto, ya era una bebida importante desde antes de la conquista en las regiones a que nos referimos: no realmente una bebida prohibida, sino un líquido poderoso y casi sagrado, que tenía efectos imprevisibles y en general estaba bajo control de las reglas relativas a su uso ritual y periódico.


Fuente:

Taylor, William. Embriaguez, homicidio y rebelión en las poblaciones coloniales mexicanas. FCE. México, 1987, pp. 52-58


lunes, 17 de febrero de 2020

De la fundación del pueblo de Santa María Nativitas en la Villa de Salamanca, 1655

  Hace 80 años así lucía Salamanca desde el aire, toma que hizo la Compañía Aerofoto, asociada a la constructora ICA, era entonces una población de 15,000 habitantes, reconocemos bien el cauce del río Lerma; en la parte baja, a la derecha se ve una arboleda, esa era la casa grande de la Hacienda del Molinito, hacía poco tiempo que el afamado torero, el Califa de León, Rodolfo Gaona, la había vendido, se dice que cuando él la habitó [década de los treinta] muchas celebridades del espectáculo llegaban a Salamanca, no a visitar la ciudad, sino a hospedarse con el matador. 

Volviendo a la imagen, no se alcanza a ver la parte oriente [derecha], lugar donde se ubica Nativitas que entonces lo separaba de la ciudad el tendido de la vía del tren a Valle de Santiago, ese que conocimos como La Burra. Y es Nativitas, en su origen, lo que hoy nos ocupa. Los documentos que a continuación comparto nos dan un panorama general de lo que ocurría por este rumbo a mitad del siglo XVII, hace unos 380 años...

 Testimonios de la Merced, Petición ante el Señor Don Antonio de Lara Morovrejo, en diez de octubre de seiscientos cincuenta y cinco: el Alcalde y Común de los Naturales que hay en esta Villa de Salamanca y su distrito como mejor haya lugar de derecho, decimos que a nuestra noticia es venido de los vecinos españoles que hay en esta Villa tratan de irse de ella al valle de Santiago, tres leguas de ellas porque dicen no tienen conveniencias aquí, y allí sí, fundando y pasando esta Villa allá, como más útil que les es porque yéndose necesariamente a de quedar esta villa despoblada y todas las tierrs que en su contorno están como lo están y porque será del servicio de Dios y de Su Majestad que se haga población de naturales, pues está más en nuestra propia tierra y es nuestra esta, queremos fundar un pueblo de naturales en el sitio de esta Villa en la cual y en sus términos se nos repartan solares y suertes de tierras a cada uno conforme lo dispuesto por ordenanzas y cedulas de su Magestad para nuestra labranza y criansa, y con la voz de esto acudirán muchos naturales que están fuera del pueblo y congregación a poblar, y nos obligamos a sacar del río Grnde por la saca que llaman de San Bartolomé con que se regarán más de cinco leguas de tierras, y este reino será muy abastecido de todas semillas y mantenimientos y utilidad grande para él, con calidad de que no hayan de tener dependencia, entradas, ni salida con nosotros en dicha saca de agua y tierras ningunos españoles, mestizos ni mulatos, y para que esto tenga el efecto que esperamos, a vuestra merced pedimos y suplicamos como ministros y consejeros de Su Majestad y que está entendiendo en comisiones de su real servicio y representando la persona de su Virrey lugar teniente y que ha visto por vista de ojos lo que en esto ha pasado y pasa, se sirvió de proveer esta petición concediendo en nombre de su majestad lo que para el efecto que lo pedimos con testimonio… Juan de la Cruz, Diego Martín, fiscal. Don Lucas Pérez, Cristobal Ramos, Josph Martín, Francisco de la Cruz, Juan Miguel, Juan Tomás, Juan Baltasar.

   Auto del Señor Alcalde de Corte: doce de octubre de mil sesicientos cincuenta y cinco… visto la petición, acordaron que se les haga merced a los dichos naturales para que pueblen y hagan pueblo, las tierras que hubiere desde el Calvario de esta Villa hacia a donde llaman La Presa y parte de Celaya y llegar al Arroyo Hondo, sin perjuicio de tercero… y en cuanto a la saca de agua que pretenden de San Bartolomé se entienda que si la quisieren hacer y sacar, sea sin perjuicio de los derechos que toca al Valle de Santiago y esta Villa y sus repartimientos hechos de tierra y que estén sujetos a las justicias de esta dicha Villa, y el repartimiento que hicieren de tierras y lo demás a los dichos naturales sea con intervención de la justicia ordinaria de esta Villa para que los apruebe y de sus repartimientos y de este auto se les de testimonio para que con él ocurran ante el excelntísimo Señor Virrey de esta Nueva España para que la apruebe y confirme, y estando presentes los alcaldes y demás principales y naturales aceptaron lo determinado por el dicho consejo, justicia y regimiento, lo firmaron con los demás naturales que supieron. 

   Posesión del sitio para el Pueblo, catorce de octubre de mil seiscientos cincuenta y cinco. Estando en el puesto donde está una cruz de madera extramuros de ésta villa de Salamanca, donde está el Calvario y donde el Alcalde y Naturales de esta Jurisdicción tienen pedido sitio… con más de veinte indios, el Alcalde etc. Dijeron que en este puesto donde están es que han elegido para dicho su pueblo y que se les de posesión de él para hacerlo y formarlo, hacer sus casas y huertas y plantar magueyales y huertas, y el dicho Alcalde ordinario dijo que estaba presto de hacerlo y en ejecución de ello se apeó conmigo, el presente Escribano Público, y cogió por la mano al dicho Juan de la Cruz y a los demás naturales presentes, y en nombre de Su Majestad y aumento de su real servicio dio posesión del dicho sitio que es a la orilla del río Grande que llaman de Toluca, desde la cruz del Calvario, hasta donde llaman el Chifón, hacia el oriente, a los dichos naturales para el efecto referido, quedándose como ha de quedar la población que hay fundada en el pueblecillo que le llaman San Juan de la Presa por barrio de este nuevo Pueblo, y los dichos naturales en señal de posesión pusieron una cruz de madera en el dicho puesto y una campana… la cual repicaron y tocaron… y hicieron otros actos de posesión, y al dichopueblo dieron la advocación de la Natividad de Nuestra Señora la Virgen Santísima y dijeron que se ha de llamar Santa María Nativitas… 

   Tierras. Y hecho esto se fue luego el dicho Alcalde Ordinario y dicho beneficiado a reconocer las tierras que se les han de dar a los dichos naturales para hacer sus sementeras así a los que al presente son como a los que adelante se quisieren venr aavecindar, y habiendo pasado por unas estancias que son de Diego Delgado y el dicho beneficiado y de Andrés de Cervantes que están pobladas, y habiendo llegado por la orilla del río de Celaya arriba, se reconoció una ranchería de indios que se llaman de Baltierra y desde ella se fue reconociendo tierra valdía y despoblada como media legua poco más o menos de la dicha ranchería y se fue dando vuelta en redondo hacia la derecha del Arroyo Hondo que llaman, y de allí se revolvió a otro puesto que llaman de San Lorenzo y se vino a donde está otra ranchería que llaman del Montecillo que es de Juan García Torrado, que será todo como dos leguas de circuito y hasta el Arroyo Feo, todo lo cual se les señala a los dichos naturales para que se les reparta y se de en propiedad, y sin cargo ni obligación de paga ni reconocimiento alguno más de porque hagan pueblo y se congregan en forma de tal sin perjuicio del derecho de Su Majestad ni de otro tercero alguno, y en su real nombre el dicho Alcalde Ordinario les dio posesión, la cual aprehendieron quieta y pacíficamente y sin contradicción de persona alguna… por el dicho Cabildo de la Villa de Salamanca se acordó y la forma en cuanto al pedir se les señale la tierra que cada natural haya de tener para excusar pelitos entre sí… 

  Decreto del Juzgado: Por la presente apruebo y confirmo la merced que el Cabildo, Justicia y Regimiento de la Villa de Salamanca hizo a los naturales de la dicha Villa aquí inserto para la fundación de su pueblo y la posesión que de ellos se les dio por la dicha justicia y dado sin perjuicio de tercero que mejor derecho haga. Fecho en México a seis de noviembre de mil seiscientos cincuenta y cinco, el Duque de Alburquerque, por mandato de su Excelencia, Simón Vázquez.

Fuente:

AGN. Tierras, vol. 118, exp. 6 y AGN. Indios, vol. 18, exp. 239, ff. 123-124v. en Baroni Boissonas, Ariane. La formación de la estructura agraria en el bajío colonial. Siglos XVI-XVII. Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolgía Social. México, 1990, pp. 181-184

domingo, 16 de febrero de 2020

La desaparecida fiesta de San Felipe de Jesús en México

La que fuera una fiesta importante en la época virreinal quedó prácticamente en el olvido, por un lado debido a que el fasto que hubo una vez ya no existe más, o que las devociones si bien continúan, ya no las podemos comparar con lo que fueron o que se interpuso (¿o antepuso?) una celebración civil: el Aniversario de la Constitución. El 5 de febrero era día de guardar, pues se celebraba a San Felipe de Jesús, al que se le decía el “protomártir mexicano” y que luego se definió como “el primer santo mexicano”. Aquí un relato que hace García Cubas sobre lo que era esa fiesta:

   “Conocese la historia de San Felipe por haberla escrito varios insignes varones  entre los que se encuentra á Fr. Baltasar de Medina, circunstancia por la cual no me detendré en referirla, y sólo trataré de la festividad del ilustre santo mexicano que, en lo que concierne al culto exterior, ha desaparecido, y de referir uno que otro punto que pueda servir para ilustrar ó dilucidar aquélla.

   Que la población en que Felipe de Jesús vio la luz primera fue la Capital de la antes Nueva España, nadie lo duda ya; mas en lo que sí existen divergencias es respecto del lugar fijo de su nacimiento, según consta en las historias, pues en tanto que unas señalan la calle de su nombre ó la de San Felipe Neri, otras fijan las de Tiburcio ó las de San Juan, y ahora vengo á aumentar ese catálogo con un lugar más en la calle ele San Juan de Letrán; pero advierto que me presento bien autorizado con el siguiente documento:

   "ACTA DE CABILDO DE LUNES 21 DE ENERO DE 1636—LIBRO 30, ff. 106. En el Cabildo celebrado Lunes 21 de Enero de 1636, vidose el recado qe. trajeron los comisarios de la Sta. Iglesia Catedral qe. está en el Cabildo antecedente sobre la fiesta del glorioso San Felipe de Jesús, Patrón de esta Ciudad. y haviendose conferido sobre los tres puntos qe. en él se contiene, de conformidad se responda a la Sta. Iglesia estimando el empeño qe. hace en esta obra digna de su grandeza, y qe. en quanto a qe. la Ciudad asista en la Sta. Iglesia tiene prometido celebrar esta fiesta en su día en el Convto. de Sn. Franco, de qe. no puede presindir, y sin embargo se tratará con el dcho. convto. la transfieran, y asistirá esta Ciudad con mucho gusto, y habrá luminarias generales.—Y en quanto á la fundación de Parroquia qe. se pretende fundar en la casa donde nació el Sto. qe. es la qe. esta señalada en el colegio de Sn. Juan de Letran, el puesto es comodo, y en el medio de la filigresia, qe. esta señalada pa. qe. la Catedral advierta qe. el señalarse las Parroquias en Iglesias fundadas, es pr. no haber comodidad de edificarlas de nuebo, ni el patrimonio de S. M. está en estado de poderlo hacer, qe. si hubiera algunos devotos; qe. tan dignamte. y en obra tan santa quisieren gastar sus caudales esta Ciudad hará el empeño posible con S. E. pa. qe. tenga efecto lo qe. se pide.—Y en quanto al ultimo punto qe. se traiga el Cuerpo del Sto. del Japón, ó una reliquia suya, se juntará esta Ciudad con el Cabildo de la Sta. Iglesia pa. qe. en esta ocasion de Naos se escriba á los Cabildos Eclesiásticos y secular de Manila en orden a esta diligencia y qe. si fuere menester dineros se procuraran los posibles pa. este efecto; estimando obra tan de la grandeza de aquel Cabildo en servicio de ambas Magestades, y al recado y respuesta bayan los Sres. Dn. Andrés de Balmaceda, y Dn. Amo. de Monroy Figueroa, como comisarios.— Y asi mismo vayan a el convto. de Sn. Franco, y traten con el pe. Guardian, y religiosos transfieran la fiesta de esta Ciudad pa. el dia qe. les pareciere pr. qe. no se falte a la Catedral. Asi mismo se acuerda haya la víspera del Sto. luminarias generales y qe. el. Sor Corregidor las mande pregonar. Que se pongan luminarias en las Casas de Cabildos, y cohetes, y ruedas este dia, sin qe. se hayan de escusar las de la fiesta, y los Srs. Comisarios de fiestas libren la costa en el Mayordomo qe. cumpla los libramientos. Los Srs. Comisarios lo aceptaron y se les dio un papel con la respuesta pa, qe. le den al Cabildo"

  El día 5 de Febrero de 1629, á los 54 años del nacimiento de San Felipe de Jesús y á los 32 de su martirio, fue celebrada por primera vez en la Capital la función religiosa, establecida en su honor, con motivo de la beatificación hecha en Roma, por el Papa Urbano XIII en virtud de la bula expedida en 14 de Septiembre de 1627.

   Acerca de la festividad del Santo, he aquí el acta del Cabildo celebrado el 12 de Enero de 1629, foja 39:

   "Que el principal dia qe. es a cinco de Febrero de este año la Ciudad tome en sí el celebrar la fiesta de estos Stos. martyres especial al Sto. Fr. Felipe, pa. lo qe. los Comisarios de esta Ciudad con los qe. nombrare el Cabildo de la Sta. Iglesia, se junten con el pe. Guardian, y dispongan las Calles por donde hade venir la Procesión, las Casas se hande aderezar, y limpiar colgándolas con todo lucimiento, y qe. se pongan Altares en todas las bocas de las quadras, y artificios de fuego pr. cuenta de esta Ciudad; y en todas las azoteas muchas trompetas, y clarines, y en la Iglesia se ponga la cera necesaria, olores, y junsía pr. dicha cuenta con todo lucimiento—Que el dia en la tarde haya una mascara general qe. se publique. Y en la calle de Sn. Franco, haya carrera publica; y á la noche luminarias generales, y una mascara que salga de las Casas de este Cabildo, é con quince personas, qe. han de ser, el Sr. Corregidor, Alcaldes ordinarios, Alguacil mayor, Regidores, y Escribano mayor, sin exseptuar persona alguna los quales cada uno ha de elegir un compañero de fuera, y todos hande yr vestidos de baqueros de tafetán de España, y mantos de velillo, cubiertos de Caballo de lo mismo, guarneados de oropel, sombreros de lo mismo, hachas en las manos de cera de China, y dos de Campeche pa. los Lacayos, y aquella noche en estas Casas de Cabildo haya muchos fuegos y luminarias, y repique de las campanas, y el dia por la mañana los Caballeros Regidores salgan en forma de estas Casas con todo lucimiento y acompañamiento pr. S. E. si fuere, y no yendo ha de llevar la Ciudad Masas, delante de la mascara han de ir diez y ocho caballos encabrestados de atabales, y trompetas, y todo este gasto se ha de hacer pr. cuenta de Propios, pr. lo qual se señala los mil pesos qe. están en poder del Mayordomo de resto de los tres mil pesos qe. dió, qe. aunque se acordó se le bolviesen, y los vajase de la escriptura atento á que es precisa esta ocasion, se revoca el acuerdo en qe. Se mandó, y lo demás necesario se dé de cuenta de dichos Propios, del tercio qe. deben las Tiendas adelantado de este año, qe. esta retenido, y haviendo traidose la resolución de la consulta, se de Villete pa. qe. la Ciudad le vea, y euibie los Comisarios que han de executar estas ordenes de lo qual se dará noticia al convento, cuando venga la dcha. resolución, y en quanto á qe. se tenga por Patrón y Abogado de la Ciudad lo recibe pr. tal, y asentará con el convento las Capitulaciones qe. convengan pa. la celebración de su fiesta cada año.'"

  Ya puede imaginarse el curioso lector los grandes regocijos á que debieron entregarse los vecinos de la buena ciudad de México, al celebrar por primera vez la festividad establecida por las autoridades civil y religiosa, de común acuerdo, y cuán grande sería el de la madre del Santo, á la que se honró llevándola en la procesión á la derecha del Excelentísimo señor Virrey, el Marqués de Cerralvo, quien había señaládole, así como á sus dos hijos, una renta para su subsistencia. Poco duraron los goces de aquella bienaventurada madre, pues á los quince días de esta solemnidad, su alma voló á la mansión celeste para unirse á la de su ya glorificado hijo.

   Por interesante se da cabida en este artículo al presente grabado del siglo XVIII, que ofrece curiosos detalles de la festividad con que antiguamente se honraba á San Felipe de Jesús. La procesión sale de la Catedral por la puerta del poniente y recorriendo las calles del Empedradillo y Plateros se dirige al templo de San Francisco. Y ese la Catedral con cercado d. mampostería coronado de almenas, sin la torre occidental y sólo con el primer cuerpo de la Oriental, terminado desde 1655 y con la cúpula que diez años más tarde fue sustituida por la muy bella que hoy existe, debida al genio del insigne Tolsa. Adviértese en segundo término la capilla de los Talabarteros, construida en 1687 en el ángulo de las Escalerillas y el Empedradillo, y destruida en 1823 de orden del ayuntamiento.

   (Véase el plano aquí abajo). En el último término se descubre el templo de Santo Domingo. La estampa no puede referirse á la primera festividad celebrada en 1629,  porque la Capilla de los Talabarteros aun no existía, ni tampoco puede referirse á los años que siguieron al de 1791 porque en ese año ya se habían terminado las dos torres.

  La imagen de San Felipe, que era la misma que mandó hacer la madre para tributar al hijo los honores de la Santidad, se llevaba dé la casa de un bienhechor que la tenía en depósito durante el año, á la iglesia grande de San Francisco el día 4 de Febrero. 

  A las dos de la tarde rezaban vísperas los religiosos, y tan luego como se oía un repique en el templo de San Diego anunciando la salida de su comunidad, la de San Francisco ordenaba la procesión á toque de campana, de manera que cuando aquélla llegaba á la puerta del templo, se interpolaba con la primera y ambas se ponían en camino, sin cruz ni ministros, conduciendo la imagen a la Catedral en hombros de religiosos, quienes se remudaban de cuatro en cuatro, en cada bocacalle, Hasta el portal donde eran sustituidos por clérigos, y, ya en la Catedral, por los señores prebendados. Tan luego como la imagen se hallaba ya colocada en el Altar Mayor dábase principio á las vísperas.

  Al día siguiente ó sea de la festividad, los franciscanos y los dieguinos, después de la misa conventual, si dirigían á la Catedral á las ocho de la mañana, dándose principio luego á la procesión que en el interior del templo precedía á la solemne misa cuya oración sagrada estaba encomendada por turno anual, á un religioso franciscano y á otro dieguino. Terminada la función ambas comunidades, acompañadas del gremio de plateros, regresaban á San Francisco en solemne procesión conduciendo al Santo. El lujo que desplegaban los plateros en las calles de su nombre era extraordinario. En los altares que levantaban al frente de sus casas, lucían los grandes cortinajes de seda roja, recamados de oro, y se veían brillar al lado de los hermosos blandones, innumerables y variados objetos de plata, debido á su industria. Todas las casas, como era costumbre general en tales actos, se hallaban engalanadas con los más preciosos adornos.

   Sacábanse en la procesión diversos grupos de esculturas, alusivos á los diferentes sucesos de la vida del Santo: su nacimiento, su primera educación, sin faltar la tradicional higuera y la negrita, la toma de hábito, la profesión, el embarque en Acapulco, el naufragio y aparición en el cielo de una cruz como vaticinio del martirio, prisión de Felipe y de sus compañeros en Naghasaki puerto del Japón, su afrentoso castigo y por último, su muerte en la cruz en Naghasaki.

   Llegada la procesión á San Francisco, colocábase la imagen principal en su altar, en el presbiterio, donde permanecía hasta el domingo llamado de Cuerda en el que la Tercera Orden celebraba la función, después de la cual, la imagen era conducida á la casa del bienhechor, en la que se depositaba.

   Tal era antiguamente la festividad de San Felipe de Jesús que, en lo que concierne á la solemnidad y lujo de la procesión, mucho había decaído en los años anteriores á la Reforma". (1)


Fuente:

1.- García Cubas, Antonio. El libro de mis recuerdos. Imprenta de Arturo García Cubas. México, 1904. pp. 305-307

sábado, 15 de febrero de 2020

El convento de Señora Santa Anna de los Carmelitas y los puentes de Chimalistac.

  El inicio de la orden de los padres del Monte Carmelo, esos que conocemos como carmelitas, fue un poco inestable, a su llegada les fue asignada la zona nor-oriente de la ciudad de México, con sede en el templo parroquial de San Sebastián Atzacualco, luego fundarían su propio templo, tendrían problemas con otras órdenes religiosas, con los agustinos principalmente, salieron luego a los rumbos de Puebla y Michoacán, entre otros.

  En 1597, el cacique indígena de Coyoacán, don Felipe de Guzmán Itzolinque, Andrés de Mondragón y Elvira Gutiérrez donaron a los carmelitas de México unos terrenos en los barrios coyoacanenses de Tenanitla y Chimalistac, a pocos kilómetros al sur de la ciudad capital. Así los religiosos dispusieron de un extenso terreno para establecer un nuevo colegio y casa. 

 La fundación definitiva del colegio carmelita dedicado a San Ángel se realizó en 1613. Para la edificación del colegio llamaron al hermano fray Andrés de San Miguel quien contaba con la experiencia para diseñar y dirigir la nueva obra, la cual da inicio el 29 de junio de 1615 con la colocación de la primera piedra.

 En 1617 el colegio estaba tan avanzado que fue posible el traslado de los estudiantes y continuar su curso en el nuevo edificio, el cual resultó tan amplio y bien acondicionado que en 1618 se convirtió en sede de las reuniones trianuales de las autoridades de la provincia, conocidas como capítulo provincial. 

  El templo anexo al convento fue edificado entre 1624 y 1626, y para 1628 se daban por terminados los trabajos principales de la construcción, aunque se siguió trabajando en la cerca que limitaba la enorme huerta y en las ermitas, puentes y obras hidráulicas y agrícolas que le eran indispensables. 

 La huerta, que estaba cercada en todo su perímetro, se extendía hacia el lado oriente del colegio, ocupando gran parte de la actual colonia Chimalistac, y fue destinada a la plantación de árboles frutales, los cuales con el tiempo proporcionaron al colegio ingresos suficientes para subsistir y ayudar a otras fundaciones de la provincia, ganándose con esto fama y prestigio. 

 Tanto las peras, manzanas, y perones, como las muchas flores y hortalizas que en ella se sembraron, irrigadas por las aguas del río de la Magdalena, hicieron a San Ángel acreedor de una merecida fama de lugar placentero y saludable, propio para el veraneo. Las celebraciones que hasta la fecha se realizan en este barrio de la ciudad, encuentran sus raíces en esa labor de los carmelitas. 

 El crecimiento económico benefició a los habitantes del pueblo, quienes sustituyeron el nombre de San Jacinto Tenanitla por el de San Ángel. En 1634 se cambió el nombre oficial del colegio por el de Señora de Santa Ana. El cambio de nombre se dio oficialmente, pero en lo cotidiano y entre los pueblos se le seguía llamando con su antiguo nombre de San Ángel. (Wikipedia)



viernes, 14 de febrero de 2020

La ermita del Secreto en Chimalistac, CDMX

   Hace poco publiqué la que el que se considera el templo más pequeño de la Ciudad de México, la capilla del Señor de la Humildad, mejor conocida como "la de Manzanares", pero olvidaba que hay otra capilla aún más pequeña, la de la Concepción Cuepopan, ubicada al centro de la plaza frente al templo del ex convento de la Concepción. Debemos agregar una más, en este caso no es capilla, sino ermita.

   Una ermita la podemos definir como "un lugar de oración y recogimiento que permitía a un fraile o ermitaño poder cultivar en paz su propia vocación particular. Está relacionado con el concepto de eremitorio, que es un lugar donde existen uno o más frailes o monjes eremitas, al estilo de los Padres del desierto o del yermo o Padres de la Tebaida del cristianismo". (Wikipedia)