lunes, 2 de marzo de 2015

Un magnífico ejemplo del buen uso que se les pueden dar a las estructuras olvidadas: El Puente de Fierro, Ecatepec, Estado de México.

    Para comenzar te diré que el espacio que ahora visitamos es una auténtica maravilla, además de conservar (claro es) una profunda historia. Estamos en Ecatepec, al norte de la ciudad de México, en mitad de una serie de vialidades que se se juntan formando una compleja trama que, presumo, hay que ser un experto en materia de conducción de vehículos en cruces de vías enormes como lo son la Antigua Carretera México-Pachuca, la Autopista México-Pachuca, el Circuito Exterior Mexiquense, la Avenida Revoulción y varias calles más. La colonia se llama Los Sauces y contiene, ni más, ni menos que la Casa de los Virreyes, lo poco que queda del que fuera el Albarradón de San Cristobal, una invasión de terreno con casas de muy bajo nivel, el Museo Casa de Morelos y una maravilla: el Museo Puente de Fierro.

    Dicen que el puente salió de un taller francés, justo el que tenía Gustave Eiffel, aquí yo más bien me inclino a pensar que el afamado arquitecto diseñó muy al estilo de la época puentes que, al ser construidos por piezas, eran fáciles de transportar para ser armados en el lugar en donde serían colocados, en este caso sobre algo que pensaba era un río, pero no es así se trata del Gran Canal de Desagüe, que va de lo que fue el Lago de Texcoco a lo que queda de la Laguna de Zempoala. El puente, dicen, fue colocado en 1879. Y encuentro que...

    "La cabecera es la Villa de San Cristóbal Ecatepec, situada cerca de la laguna de su nombre, a poca distancia de la estación de Tepexpan, en la línea del Ferrocarril Mexicano, a 21 kilómetros de México, a 24 de Tlalnepantla y a 94 de Toluca. Ultimamente se ha construido un canal para las obras del desagüe del Valle, así como una vía férrea para el mismo objeto. El nivel del lago es inferior al de la ciudad de México. El terreno es húmedo y estéril. El él se encuentran la laguna de San Cristóbal Ecatepec y parte de la de Xaltocan, así como los cerros de la Cruz, Jagüey y Cerro Gordo". (1)

   Aquí es donde comienza mi duda en torno al puente pues tiene tipo de ser puente de ferrocarril y no es un puente, sino dos, uno más ancho que el otro, esto quiere decir, en caso de que haya sido efectivamente un puente de ferrocarril, que hubo uno para vía angosta y que luego al avanzar la tecnología, hubo la necesidad de un puente para vía ancha. Pero, de lo publicado en la web sobre Ecatepec, no se habla de que por ahí haya existido tren, entonces el puente era para carros pero en 1879 no había autos, sí había carretas....

   Todo indica que efectivamente, era este un puente para el Ferrocarril Mexicano, que corría de México a Veracruz, cuya primera estación estaba en la Villa de Guadalupe, para luego seguir a la de Tepexpan, pasando, efectivamente entre la laguna de Texcoco y la de Zumpango, muy cerca del Albarradón, que es, precisamente, en donde está el ahora Museo, a escasos 200 metros del Albarradón de San Cristóbal.

    El ferrocarril entraría en desuso, la mancha urbana de la zona Metropolitana del Valle de México crecería, inundaría casi la totalidad del municipio de Ecatepec, nacerían las vías rápidas para dar salida al enorme aforo vehícular de la zona y para trasladar a los casi dos millones de habitantes que la municipalidad tiene. Una buena idea surge: darle uso al puente abandonado y evitar que los codiciosos desmanteladores de estructuras metálicas lo desbarataran, es decir, bajo una cultura del reciclaje, en este Puente de Fierro se logra darle un uso, volviéndolo espacio cultural.

    Lo logrado allí es un espacio de armonía, un oasis en mitad de las calles de mayor tránsito que he visto en mi vida en donde se da cabida a la expresión y producción artística. Un espacio que igual podría decir que lo vi en la vieja Europa pero no, no está allá, está acá en este llamado Nuevo Mundo, enclavado en el municipio de Ecatepec.
















Fuente:

1.- Velasco, Luis Alfonso. Geografía y estadística de la República Mexicana. Tomo I. Tipográfica de la Oficina de Fomento. México, 1889. pp.180-181

domingo, 1 de marzo de 2015

Antes y ahora: La placa del Camino Real de Tierra Adentro en Soyaniquilpan, Estado de México.

Kilómetro 84, Autopista México-Querétaro, 29 de agosto de 2011.- "La Secretaria de Turismo del Gobierno del Estado, Martha Hilda González Calderón, develó las placas en las que se reconoce a sitios en Aculco, Soyaniquilpan y Tepotzotlán como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO, al formar parte del Itinerario Cultural Camino Real de Tierra Adentro". (Tomado del Boletín oficial de Sectur.)

Kilómetro 84, Autopista México-Queretaro, Lateral, San Isidro, Municipio de Soyaniquilpan, Estado de México. 1 de marzo de 2015. Estoy regresando de conocer uno de los puentes emblemáticos del Camino Real de Tierra Adentro, han pasado poco más de cuatro años de que fuera declarado como Patrimonio de la Humanidad, y apenas poco más de tres años de haber sido colocada la placa que indica que este puente es eso: un Patrimonio de la Humanidad. Pero, la placa ya fue robada.

   Es más que evidente que los vándalos usaron una barra para, haciendo presión hacia abajo, lograron despegar la placa que, seguramente era de bronce, y ya desapareció. De sobra sabemos que el abanico del vandalismo es grande, amplio, casi enorme, que no hay respeto a nada ni a nadie, las placas de cantera que tuvieron los puentes en siglos pasados fueron robadas, o, en todo caso, tiradas en busca de tesoros escondidos. Hay quien asegura que detrás de las placas se esconden fortunas. La desfortuna para nosotros es que, de una, otra y otra modalidad más, el patrimonio cultural de todos los mexicanos sigue siendo saqueado. Por si no nos queda clara la idea, el mensaje que esto encierra, veamos lo siguiente:

   En Querétaro, la capital de ese Estado, fue el propio Gobernador quién develó la placa que recuerda la inclusión de la ciudad de Querétaro en el Patrimonio de la Humanidad.

   En la ciudad de México hubo una ceremonia especial por la inclusión de esa ciudad dentro del programa Camino Real de Tierra Adentro de la UNESCO.

   En Tepozotlán, Estado de México, hubo una ceremonia para develar la placa relacionada a la inclusión del extraordinario Templo y Colegio, actual Museo Nacional del Virreinato, dentro del programa de la UNESCO.

   En San Luis Potosí, la capital potosina, con júbilo celebraron la inclusión de esa ciudad en el programa del Patrimonio de la Humanidad.

   Sería ocioso de mi parte seguir... tengo un cierto malestar, una cierta ofensa, hace poco, en agosto de 2010, embebidos en la euforia, corrijo, la "euforia" de conmemorar los 200 años del inicio del movimiento de Independencia, Mñexico (los mexicanos) recibimos un enorme regalo de parte de la ONU: el nombramiento de 60 sitios a lo largo del Camino Real de Tierra Adentro considerados como un Patrimonio de la Humanidad por ser sitios representativos, característicos, únicos... hoy, apenas a 4 años y medio de haber obtenido el nombramiento, muchos han sido ya borrados del catálogo, otros, están en vías de ser borrados. La fotografía corresponde a Cuencamé, Durango. Pero...

   Pero hay otros que celebran y colocan placa, por haber sido tan solo propuestos dentro del Camino Real de Tierra Adentro, tal es el caso de Tlalnepantla, Estado de México. (Ver nota aquí.)

Hoy me declaro incompetente par hacer más comentarios...

sábado, 28 de febrero de 2015

Convento de la Transfiguración, la magnífica Tebaida mexicana. Malinalco, Estado de México.

   "El nombre "Tebaida", proviene de la comparación con la zona geográfica del Alto Egipto donde, junto con Siria y Capadocia, surgió la tradición cenobítica oriental".  Esta es la definición que hay de Tebaida, nombre no del todo común, vemos que incluye el concepto del cenobio. "El movimiento cenobítico es una tradición monástica iniciada desde los tiempos más remotos del cristianismo, que enfatiza la vida en común. Se caracterizaba por el comunitarismo monacal, que preservaba el aislamiento de los monjes del común de la sociedad. En Occidente, cada comunidad pertenecía a alguna orden religiosa, y la vida del monje cenobítico estaba regulada por una regla (una colección de preceptos)".

   Además de Tebaida, hemos oído que, también solía llamársele Desiertos a los conventos que, aislados, lo que buscaban era el aislamiento, logrando así una mejor ejecución de las reglas que tenían impuestas. Quizá eran solamente los carmelitas los que en México, llamaban Desiertos a sus casas, el de Los Leones, es el más conocido de todos ellos y, creo, insisto, eso sólo lo creo, la Tebaida era nombre usado solo por agustinos, de ello hablamos ya cuando visitamos el convento agustino de Santa María de los Reyes en Huatlatlauca, Puebla.

   Estamos ahora en Malinalco, en el Estado de México, el convento no tiene el apócope de "ex" debido a que los agustinos recoletos siguen usando el espacio para el fin que fue creado, siendo reservada la planta alta sólo para su uso, pero, en la planta baja, en la arquería que forma su claustro principal, vemos una manifestación artística que va más allá de lo extraordinario. Podemos considerar a estas pinturas decorativas como un auténtico catálogo de la flora y la fauna de la región. Al ver las siguientes imágenes con atención irás descubriéndolo...





































   Para leer más sobre herbolaria y el arte desarrollado en el convento de Malinalco, entra en el siguiente enlace y allí podrás descargar un estudio que al respecto se hizo.