miércoles, 22 de noviembre de 2017

Tala urbana, tan nociva como todas las talas inmoderadas

  Este 2017 tuvimos temperaturas extremas en el verano, aquí en el Bajío hubo momentos de 40°, cosa nada normal y, apenas a mitad del otoño estamos ya sintiendo fríos extremos: muestras definitivas del cambio climático. Esto va de la mano con una tala que la tenemos frente a nosotros y no la vemos. Sabemos del desastre que está ocurriendo en las selvas de Indonesia, ni que decir con las de la Amazonia o de la Lacandona o de los bosques michoacanos o chihuahuenses y esa tala tan inmoderada, tipo "hormiga" que está afuera de nuestras casas, en nuestros parques... en los nuevos fraccionamientos, en las ampliaciones de algunas construcciones igual afecta y si sumamos lo que ocurre en las zonas urbanas al tirar día a día árboles y más árboles, se va directo a la cuenta alta que estamos ya pagano por no respetar el entorno. ¿Una muestra? Aquí está:
















 

martes, 21 de noviembre de 2017

El Tapado, la historia original, de 1683

 Siendo este 2017 el quinto año del sexenio y estando en la segunda mitad del mes de Noviembre, la tradición marca que en Los Pinos, es decir, el actual presidente de la República, asignará al que será el candidato del Revolucionario Institucional para las próximas elecciones de 2018. Varios nombres se han barajado, que si Videgaray, que si De la Madrid, que si Chong, que si Meade, que si Narro. Los medios han hecho mención de que se revivió la tradición del Tapado, y comentan que fue en 1957 cuando se hizo el primer "destape" y se inicia la idea de este personaje misterioso. La cosa tiene mayor antigüedad y se puede datar en el último cuarto del siglo XVII con la Real Audiencia de la Nueva España... veamos:

 El mes de mayo de 1683 fue de una gran agitación en México. La capital de la colonia, de ordinario tan tranquila y pacífica, había cambiado repentinamente de situación, y á la monótona quietud de otros días había sucedido una especie de movimiento febril, una animación extraordinaria y una conmoción verdadera en todas las clases de la sociedad. Era que los piratas habían desembarcado en la nueva Veracruz, y los piratas eran enemigos terribles para las colonias españolas. Casi á mediados del siglo XVII se turbó repentinamente la tranquila posesión que tenían los españoles en las islas del mar de las Antillas y en las costas de la tierra firme; el comercio se interrumpió, y las flotas que de la América salían para Europa, cargadas de tesoros ó ricas mercancías, necesitaban ir custodiadas por navíos de guerra, so pena de caer en manos de los piratas, y aun esta prevención fue inútil algunas veces, porque los piratas atacaron y vencieron á los almirantes españoles, como habían vencido á los gobernadores de las ciudades y de las fortalezas. […]

  Por esto se conmovió la población de México cuando el viernes 21 de mayo de 1683, á las tres de la tarde, se publicó un bando en el que prevenía el Virrey que en el término de dos horas se presentaran á tomar las armas todos los hombres que tuvieran desde quince hasta, sesenta años de edad. El Virrey y la Audiencia desplegaron entonces tanta energía y actividad, que al día siguiente, es decir, el sábado 22, estaban ya formadas las compañías de infantería y caballería, y salían para Veracruz con gente armada los oidores D. Frutos Delgado y D. Martín de Solís.

  Sin embargo, en medio de la terrible alarma que produjeron en la ciudad estas nuevas, corría una noticia entre el pueblo, que no dejaba de ser de grande interés, sobre todo para el Virrey y para la Audiencia. Esta noticia era que poco antes de la llegada de los piratas á Veracruz, había desembarcado allí Don Antonio de Benavides, Marqués de San Vicente, Mariscal de campo, castellano de Acapulco, etc., nombrado visitador del reino por Su Majestad. El Marqués de San Vicente se puso en marcha inmediatamente para México, y como en los pueblos de su tránsito eran conocidos sus títulos y su investidura de visitador, á porfía y en todas partes se le asistía y obsequiaba espléndidamente. La colonia, á pesar de su aparente sumisión y fidelidad, aborrecía á sus opresores, y siempre los criollos, como llamaban los españoles á los mexicanos, veían con una especie de placer la aparición de un visitador que venía á residenciar á los señores que en nombre del rey mandaban en la Nueva España. Los oidores y los virreyes recibían por su parte la noticia de la llegada de un visitador como el anuncio de una calamidad, y mal disimulaban en los festejos de su recepción la ira y el despecho que ardía en sus corazones. 
 
   Había ya batallones de españoles, de criollos, de negros y de mulatos; los soldados se habían filiado por castas como se acostumbraba en aquella época, y se habían nombrado capitanes. […] Casi al mismo tiempo que se supo en México la retirada de los piratas, se esparció la noticia de que por orden de la Audiencia había sido preso en Puebla el visitador D. Antonio de Benavides. ¿Qué causas habían movido á la Audiencia para dar este paso? todo el mundo lo ignoraba y á todos causaba esto un verdadero asombro. La prisión de un visitador era en aquellos tiempos un atentado grande, mi hecho tan escandaloso y de tan grave trascendencia, que se consideraba como ahora entre nosotros puede considerarse un golpe de Estado.

   Tanto se había hablado de Benavides, tan misteriosa había sido su conducta, y tan impenetrables la misión que traía y la causa de su prisión, que la gente comenzó á llamarle el Tapado, y este sobrenombre se popularizó tanto y con tanta rapidez, que la noche del día 4 de junio multitud de curiosos se dirigían á las calles de Reloj, y entre todos ellos no se oía hablar de otra cosa que del Tapado, que debía de llegar en aquella misma noche. […] á pesar de la claridad de la luna, pudo ver otra cosa que un hombre embozado en una gran capa negra, que caminaba montado en una mula y en medio de un grupo de alguaciles á caballo. Ese hombre era el Tapado.

  Don Antonio de Benavides fue encerrado en un calabozo, y el día 10 de junio le tomaron su primera declaración y se le consignó á la sala del crimen para que le juzgase. En vano se procuró obtener de él una contestación que diese alguna luz sobre sus antecedentes, sobre su misión, sobre el objeto que le traía á la Nueva España; los esfuerzos de los oidores se estrellaron contra la fría reserva de aquel extraño y misterioso personaje, á quien no arredraban ni los tormentos ni la muerte, y á quien no ablandaban promesas ni ofrecimientos. Con una serenidad increíble, con una sangre fría que espantaba á sus mismos jueces, Benavides contestaba á las preguntas, ya con una sátira, ya con una sonrisa de desprecio, ya con palabras duras que demostraban que aquel hombre tenía una energía salvaje y una voluntad indomable.
   
   El viernes 11 de junio el Virrey bajó al calabozo de Benavides y se encerró con él. Los pajes de S. E. y los caballeros que le acompañaban quedaron en la puerta esperando el resultado de aquella conversación. La curiosidad de todos aquellos hombres era terrible, y hacíanse allí comentarios á cual más absurdos, y se cruzaban apuestas acerca del éxito que tendría la visita del Virrey al Tapado, y se acaloraban las disputas, y los ánimos se exaltaban fácilmente en la discusión, pero nada de cierto podía decirse. Aquella conversación debía haberle afectado profundamente, porque sin hablar una sola palabra á los que le esperaban, con el entrecejo tenazmente fruncido y con la frente húmeda de sudor, tomó el camino de sus habitaciones, atravesando la cárcel y los corredores de palacio sin contestar á los ceremoniosos saludos que le dirigían los que á su paso le encontraban.

  En aquellos tiempos desgraciados la confesión se arrancaba á los acusados por medio del tormento, y como los oidores nada habían podido saber de Benavides, determinaron darle tormento. […] La noticia del suceso llegó á la Audiencia, y los oidores, temerosos de que otra vez fuese más afortunado en su tentativa, determinaron practicar cuanto antes las diligencias del tormento. […] Benavides sufría el tormento con una energía y presencia de ánimo que no se desmentía ni por un solo instante, y nada supieron los oidores de nuevo, y el dolor no arrancó al Tapado la confesión más insignificante. […] Y sin embargo, espantoso debió haber sido el sufrimiento de aquel hombre, porque si la fortaleza de su alma venció al dolor, su cuerpo no pudo resistir tan duro tratamiento: nada confesó; pero al día siguiente todo México sabía que iban á sacramentar al Tapado que estaba moribundo á consecuencia del martirio que le habían hecho sufrir los señores de la Sala del Crimen.

  La historia del Tapado ofrece á cada momento incidentes que sólo sirven para aumentar más y más el misterio que envuelve siempre á este célebre personaje, y que nos inducen á formar mil conjeturas. […] Un año se pasó, y en México se olvidaron casi de Benavides, que restablecido de su peligrosa enfermedad seguía siendo juzgado por la Audiencia. Pero el lunes 10 de julio de 1684 se supo que el Tapado había sido condenado á muerte, y que había sido puesto ya en capilla, y como la ejecución de justicia era en aquellos tiempos un espectáculo público muy concurrido, todos comenzaron á disponerse para asistir á ésta que, según las leyes y la práctica, debía verificarse tres días después, es decir, el miércoles 14.

  En efecto así aconteció; Benavides pasó en la capilla esos tres días de agonía, que son el más terrible de los castigos, y durante ellos hizo llamar á Castillo, "el secretario del Virrey, para hacerle una revelación: ¿qué le dijo? jamás se supo. Amaneció por fin el día 14; la Plaza de Armas y las calles cercanas se llenaron de curiosos, las gentes coronaron las azoteas, y el sol puro y brillante en medio de un cielo limpio y sereno, alumbró con sus ardientes rayos una muchedumbre ansiosa de contemplar el suplicio de un hombre que ningún mal le había hecho y á quien solo de nombre conocía. […] Así llegaron hasta la horca que estaba en el centro de la plaza. Benavides fué bajado de la muía, el verdugo pasó el dogal alrededor de su cuello, los sacerdotes redoblaron sus fervorosas oraciones. —¡Jesús te acompañe!—murmuró la multitud, y D. Antonio de Benavides, marqués de San Vicente, visitador, mariscal de campo y castellano de Acapulco, no era ya más que un cadáver que se mecía en la horca.

  En estos momentos, cuando en la plaza resonaban los martillazos del verdugo que en clavaba en la horca la mano, el sol que había ido palideciendo se eclipsó totalmente, la muchedumbre, impresionada con el espectáculo, sintió un terror supersticioso al ver que el sol se obscurecía, y huyó despavorida en todas direcciones. Un momento después la gran plaza estaba desierta. El más impenetrable misterio vela toda esta historia. ¿Quién era el Tapado? ¿A qué vino a México? ¿Qué habló con el virrey? Nadie lo supo. Quizá algún día el casual encuentro de algún ignorado expediente, en México ó en España, arroje la luz sobre este, hasta hoy, sombrío episodio de nuestra historia colonial.

Vicente Riva Palacio.

Esta historia del Tapado la conozco de Riva Palacio, no recuerdo bien si fue en el Libro Rojo o en el México a través de los siglos en donde la vi hace algún tiempo, ahora veo que hay otra historia más sobre el personaje por parte de Núñez y Domínguez. Aclaro que esto que transcribí fue en forma resumida, si te interesa leer el texto completo, entra aquí.

Fuente:

Riva Palacio, Vicente. El libro rojo. Tomo I. A. Pola Editor. México, 1905. pp 410-427


lunes, 20 de noviembre de 2017

y si Adelita se fuera con otro... (es pregunta).

  El 20 de noviembre día que se dijo (se sigue diciendo) de la Revolución, sabemos bien, que es, en efecto un día de asueto pero que de Revolución, Revolución, lo que se llama revolución... creo no lo es. Fue una subida y bajada de líderes, un paso, en ocasiones fugaz, por la Presidencia de la República y al final la tal Revolución fue solamente el cambio de la riqueza de unas manos a otras y la consecuente creación del PNR, antecedente del "Revolucionario" y además "Insitucional" partido. Vamos por partes.

revolución
Del lat. tardío revolutio, -ōnis.

1. f. Acción y efecto de revolver o revolverse.
2. f. Cambio profundo, generalmente violento, en las estructuras políticas y socioeconómicas de una comunidad nacional.
3. f. Levantamiento o sublevación popular.
4. f. Cambio rápido y profundo en cualquier cosa.
5. f. Astron. Movimiento de un astro a lo largo de una órbita completa.
6. f. Geom. Rotación de una figura alrededor de un eje, que configura un sólido o una superficie.
7. f. Mec. Giro o vuelta que da una pieza sobre su eje.

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institución
Del lat. institutio, -ōnis.

1. f. Establecimiento o fundación de algo.
2. f. Cosa establecida o fundada.
3. f. Organismo que desempeña una función de interés público, especialmente benéfico o docente.
4. f. Cada una de las organizaciones fundamentales de un Estado, nación o sociedad. Institución monárquica, del feudalismo.
5. f. desus. Instrucción, educación, enseñanza.
6. f. pl. Colección metódica de los principios o elementos de una ciencia, de un arte, etc.
7. f. pl. Órganos constitucionales del poder soberano en la nación.

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  "El Día de la Revolución" ante la nulidad de tal revolución, se volvió el Día del Desfile Deportivo y desde hace algunos sexenios, ya ni eso ocurre, es un simple día más de asueto... Que la Revolución "se hizo en el tren", es muy cierto, era el medio de transporte más eficaz en ese tiempo. Que la revolución fue un cambio para bien... eso es más bien mentira pues, desde que tengo memoria (tiempos de López Mateos) se hablaba de la pobreza en México... y en nuestros días la pobreza ha aumentado ¿en dónde quedó la "Revolución"?

  Mientras pensamos la respuesta, comparto algunas fotografías que nos reflejan algo del México de la década 1910-1920, tiempos de la "Revolución". Por ahí se me coló una de los treinta...






domingo, 19 de noviembre de 2017

Las curiosas marcas que los rieles del ferrocarril tienen

    Como bien lo sabes, ya que lo he contado varias veces, yo viví toda mi infancia y casi toda mi adolescencia en una ciudad en la que el ferrocarril comenzó a operar en 1887, por lo que, desde que recuerdo, el ruido del tren cuando pasa, especialmente su silbido me son cosas sumamente familiares, puede ser lo más profundo de la noche y el ruido del tren no me molesta pues la casa en la que viví esos 17 años desde cuando mi vida comenzó hasta cuando me fui a la Universidad en Guadalajara estaba a escasos 200 metros del tendido del Ferrocarril México-Ciudad Juárez.

  Había trenes cargueros, otros de pasajeros, unos mixtos y el pulman que era dormitorio, cada uno tenía su horario y, a pesar de los consabidos retardos, sabíamos bien cuál tren era, dependiendo de la hora... antes los trenes tenían una campana, y los cruces con caminos estaban bien anunciados, el tren, las vías y las estaciones crearon un mundo aparte... luego dejaría de haber el servicio de pasajeros y todo cambió.

  Al vivir tan cerca del tendido de la vía, los elementos que conforman el tren, la estación y la vía eran cosas por demás familiares, tan familiares que  ni atención les ponía, siempre estuvieron allí. En ocasiones había que esperar un buen rato a que el tren se moviera pues tenía prohibido cruzarme el tren cuando estaba parado (en ocasiones por horas) sea por debajo que por arriba, no quedaba más que esperar.

  En otras ocasiones, a manera de diversión colocaba un "veinte", aquellas monedas de cobre de 20 centavos, sobre el riel y cuando el tren acababa de pasar, recogía en lugar de la moneda una especie de medalla, muy brillante en la cual desparecía el escudo y la pirámide y quedaba solo una delgada placa redonda de metal.

  Ahora, luego que han pasado más de cuatro décadas de cuando me fui de aquí y que vuelvo y sigo pasando constantemente por las vías del tren, un amigo me preguntó si sabía que los rieles estaban fechados... no respondí. Fíjate bien, y te sorprenderás. Así que comencé a buscar esas fechas y dí con ellas...

  El más antiguo que hasta ahora he visto data de 1906... otros son de la década de los cuarenta, he visto de los cincuenta y creo también de los sesenta... no todos los he fotografiado, pero aquí una muestra de lo que digo.

1945, año en que terminó la II Guerra Mundial.

1944, año en que la Guerra se encrudeció.





sábado, 18 de noviembre de 2017

Hablemos de las bebidas alcohólicas en el México virreinal

   Cuando gustamos de las bebidas espiritosas, al paso del tiempo, logramos identificar los buenos, malos y regulares sabores y vamos eligiendo el trago favorito, con o sin hielo, con o sin refresco de cola, con esto o con aquello, o directo... "como va". Este conocimiento que se acumula al paso de los años y el andar por distintos lugares del país nos hace pensar en una especie de geografía de las bebidas alcohólicas de México y para ello, complementando más allá del consabido Tequila, Mezcal, Charanda, Sotol y Bacanora, está la siguiente interesantísima lista:

  "En la magnífica sección que dedicó Excélsior a la industria de la cerveza se menciona el Sendecho como una prefiguración de la figura nórdica. Adviértase que la cerveza, conocida con ese nombre, no era ignorada en la Nueva España, y que solo en el 'Breve compendio del juicio criminal', por don José Manuel de Garay, se mencionan cincuenta y cinco bebidas embriagantes, sin que se agote la lista, pues faltan algunas que se fabricaban en regiones determinadas del país. La nomenclatura se halla en las adiciones a la Biblioteca de Beristaín, que manuscritas dejó don José Fernando Ramírez:

Aguardiente de San Luis de la Paz. De uva.
Aguardiente de Frutas; verbigracia: durazno, pera, etc.
Aguardiente de Uva Silvestre. Fermentado con la raíz llamada “xixique”. 
Bingarrate. Aguardinete destilado del viniqui.
Cerveza. Composición de cáscaras de piña, clavo, pimienta, cominos, culantro y azúcar, fermentados en un barril que haya tenido aguardiente.
Charangua. Bebida fermentada de pulque viejo, dulce chile colorado y hojas de maíz tostadas fermentadas al calor de un fuego suave.
Charape. Bebida fermentada de pulque, panocha blanca, canela, clavo y un poco de maíz infundido dentro de un lienzo. Se fermenta medio día.
Chilocle. Vista fermentada de pulque con chile anocho, epazote, ajo y sal.
Chiquito. Bebida fermentada de tuna Cardona.
Chamuco. Bebida fermentada de ciruela y otra fruta fermentada con agua y panocha.

Chapalotle. Bebida fermentada de semilla de pirú madura con pulque, tlachique fermentado por uno o dos días.
Chinguirito. Aguardiente destilado de la miel de caña de azúcar.
Coyote. Bebida fermentada de pulque ordinario, miel prieta y palo de timbre.
Excomunión. El mezcal que se prohibió con esta censura eclesiástica: por el señor Elizacochea, obispo de Michoacán.
Guarapo. Bebida fermentada compuesta del jugo de la caña de azúcar o de maíz con pulque, miel, una memela caliente de maíz. Se fermenta por cuatro días.
Iliztli. Bebida fermentada del zumo de la caña, en vasijas de barro, mezclada de algunas yerbas irritantes.
Mantequilla. Id de pulque con aguardiente y azúcar.
Mezcal. Aguardiente destilado de la cabeza de cierta especie de maguey que no produce pulque, asada y fermentada. A esta especie de maguey le llaman en la mixteca yahui-tziuqui. Suele agregársele pulque y timbre y se fermenta en cueros.
Mezcaloca. El mismo que el anterior de la segunda destilación.
Mezcal de pulque. Bebida destilado de pulque tlachique fermentado con miel de piloncillo

Mezcal resacado dela cola. El mismo que el anterior, destilado hasta reducirlo a la cuarta parte.
Nochotle. Bebida fermentada de tuna, pulque fuerte y agua.
Obo, bebida fermentada de esta fruta, que es una especie de ciruela silvestre.
Ojo de gallo. Bebida fermentada de pulque blanco con agua y miel prieta hervida con pimienta, anís, chile ancho; fermentada en un día.
Ostoche. Bebida fermentada de jugo de caña de maíz con pulque y panocha y palo de timbre.
Peyote. Bebida fermentada de una especie de biznaga que se cría en terrenos seco y estéril, fermentada para darle más fortaleza se le echan unas hojas de tabaco y rebanadas de peyote. La usan particularmente los indios medio gentiles en sus bailes idolátricos.
Polla ronca. Bebida fermentada de pulque blanco con zarzamora, capulín, pimienta y dulce.
Ponche de pulque. Mixtura de pulque con agua de limón, clavo y nuez moscada.
Pulque de coyol. El jugo de la palma llamada coyol.
Pulques de obos. Composición de pulque mezclado con el obo, endulzado y colado.

Quachan. Mixtura del pulque tlachique con la frutilla del pirú, fermentado por cuatro o seis días.
Quebranta huesos. Bebida fermentada del jugo de la caña de maíz con la simiente de aquel nombre, tostada y la del pirú fermentada por tres días.
Revoltijo. Bebida fermentada del jugo de la tuna y cáscara de timbre, o la raíz llamada del pulque. Después de fermentada se le agrega mezcal.
Resoli. Aguardiente destilado de arroz, garbanzo tostado, cebada, canela y pulque de sidra.
Sendecho. Bebida extraída del maíz amarillo germinado y fermentado durante una noche. Después se pone a hervir durante el día con piloncillo.
Sidra. Bebida fermentada de manzanas o peras durante tres días.
Sisique. Aguardiente destilado de pulque.
Tecuín. Bebida fermentada de maíz negro tostado y piloncillo, fermentada por dos días.
Tecolio. Pulque mezclado con gusanos de maguey, tostados y reducidos a polvo.
Tejuino. Bebida fermentada de tunas con cáscara de timbre.

Tepache. Bebida compuesta de pulque blanco mezclado con miel de panocha hervida con anís.
Tepache de ciruelas. Bebida extraída de esta fruta seca infundida en agua hasta que se desbarata. Dilata la operación tres o cuatro días.
Tepache común. Bebida formada de los sedimentos que diariamente deja el pulque, desleídos en agua con miel prieta, pimienta y una hoja de maíz.
Timbirichi. Bebida fermentada de la fruta de este nombre.
Vino de Caña de maíz. Bebida fermentada del jugo de ésta, endulzado con piloncillo.
Vino de mezquite. Aguardiente destilado de la fruta de éste nombre.
Vino de palma. Bebida fermentada extraída de los dátiles asados en barbacoa.
Vino resacado. Aguardiente destilado del tronco del maguey, asado, como para mezcal, fermentado en pulque.
Vino de salvado. Aguardiente destilado de esta sustancia, endulzada y fermentada.
Vino tepeme. Bebida fermentada extraída de las pencas del maguey angosto y silvestre, hervida con palo de timbre de mezquite.
Vino de tuna. Aguardiente destilado de la tuna, mezclado con arrope de la misma.
Viniqui. Berbida fermentada evtr. De la cabeza del maguey asada y fermentada en una vasija que haya tenido pulque.
Yagardica o ponche de sidra. Bebida compuesta de agua endulzada, con limón o naranja.
Zambumbia. Bebida fermentada de cebada, endulzada con miel de furos o panocha.

Fuente:

Salado Álvarez, Victoriano. Rocalla de historias. Cien de México. Conaculta. México, 1992. pp. 53-56