domingo, 6 de octubre de 2019

Mercedes de tierra otorgadas en la zona de Yuriria-Salamanca, Siglo XVI.

  Un estudio que la maestra Baroni Boissonas publicó en 1990 no fue difundido con la debida importancia que tiene para quienes vivimos en el Bajío. En él da cuenta de muchos meses de investigación en archivos locales, específicamente en el de la parroquia de Valle de Santiago y en el Histórico Municipal de León, además del consabido AGN y el de la Casa de Morelos en Morelia. La autora comenta que desde 1978, por espacio de dos años, se comenzó a investigar la zona bajo el proyecto Agricultura y sociedad en el Bajío". Luego daría paso a la tesis de maestría que presentó en la U. Ibero, finalmente, en 1990, a través de la Casa Chata, el CIESAS es publicado. Creo es básico para entender la manera en que la parte central del Bajío fue poblándose de pueblos y villas, ranchos y haciendas por españoles. Es de ahí que extraigo el siguiente texto: 

 Como no fue posible revisar todas las mercedes de el Bajío, se tomó como muestra las que se encuentran en el Archivo General de la Nación, Ramo Mercedes, otorgadas en Yuriria y Salamanca, zona donde se hizo la mayor parte del trabajo de campo. Hasta 1602, fecha de la fundación de Salamanca, se concedían las mercedes de ésta zona en los términos del pueblo de Yuriria y después pasó a ser de la jurisdicción de Salamanca; cubren aproximadamente la misma área, es decir, de Norte a Sur, las tierras comprendidas entre estas dos poblaciones, incluyendo los alrededores de cada una de ellas, y de Este a Oeste, las tierras que se encuentran dentro de la curva que hace el río Lerma en esta zona.
  La merced de tierra era una concesión que hacía el rey de España, al origen en recompensa por un servicio dado a la Corona, y que sirvió para fomentar la agricultura y la ganadería en los territorios recién colonizados. La merced se daba bajo ciertas condiciones: “que dentro de un año labre y cultive las tierras, todas o la mayor parte de ellas” cuando se trataba de tierras de cultivo o “pueble de ganado” las tierras de agostadero. No se podían ni vender, ni traspasar, ni enajenar las tierras recibidas por merced durante un tiempo de cuatro años, diez años cuando se trataba de tierras otorgadas a pobladores de nuevos asentamientos. A pesar de estas condiciones, la merced de tierra dio origen a la propiedad privada tal como la conocemos ahora. Eran concesiones destinadas a favorecer la explotación del suelo, y el beneficiario, después de cuatro o diez años, legalmente se consideraba como propietario con todos los derechos que esto implicaba. Algunos casos diferían de la norma, cuando se otorgaban mercedes a indígenas: en estas se precisaba que “en ningún tiempo, ni por alguna manera, no la pueda vender, trocar ni enajenar a persona alguna sin expresa licencia del virrey”. En cierto sentido esta condición limitaba los derechos sobre la tierra; sin embargo, fue promulgada para impedir abusos que los españoles perpetraban, comprando tierras indígenas por engaño, fraude, etcétera. Las mercedes otorgadas a comunidades indígenas eran tierras comunales, cuyo dueño era la comunidad y no los individuos. La comunidad repartía lotes a sus miembros, los cuales trabajaban y disfrutaban de la cosecha obtenida; pero si un individuo salía de la comunidad, su lote quedaba vacante y podía asignarse a otro miembro de la misma comunidad. Generalmente, una parte de la tierra comunal se trabajaba con el conjunto de los habitantes y la producción de ella se destinaba a gastos de comunidad.

  Tomaremos como aproximaciones las medidas siguientes: 43 has para una caballería 780 ha para sitio de ganado menor y 1.750 para sitio de ganado menor. Los criaderos de Ganado Mayor y Menor correspondían a ¼ de sitio de ganado menor o mayor respectivamente. Una misma merced podía conceder una o varias caballerías uno o varios sitios o una o varias caballerías con uno o varios sitios. De 1550 a 1635, se otorgaron en los términos de Yuriria y Salamanca las siguientes mercedes, conservadas en el AGN, ramo Mercedes.
   El total de los dos periodos alcanza 153 mercedes que otorgaban 131,300 hectáreas de tierra de agostadero y 13,846 hectáreas de cultivo o sea 145,146 hectáreas en conjunto; no se incluyó en el cuadro una merced otorgada en 1620 a Juan Pérez Quintana, porque no precisa la cantidad de tierras que concedía. Tampoco se incluyó una merced a la Villa de Salamanca de 30 vecindades que estaban destinadas a ser rematadas en venta pública y cedidas a las personas que dieran más por ellas. Esta merced fue otorgada en 1619 y todas las mercedes individuales que aparecen después de esta fecha son parte de estas vecindades; los beneficiarios pagaron la cantidad que iba de 75 pesos de oro común por dos caballerías y media hasta 150 pesos por tres caballerías. El dinero recibido debía pagar la saca de agua, que se había exigido en el momento de la fundación de la villa y que no se pudo terminar por falta de fondos. De modo que las mercedes otorgadas después de 1619 difieren de las otras que se concedían sin ningún pago. En cambio, las vecindades otorgadas mediante este pago no incluían la obligación de asistencia.
  No se puede comparar las cantidades otorgadas para cultivo con las destinadas al ganado; si lo hiciéramos, la conclusión sería que la ganadería tenía mucho más importancia que la agricultura, puesto que las mercedes otorgaban un total de 131,347.5 hectáreas de agostadero y solo 13,930 para cultivo. En otras palabras un 90% de la superficie se destinaba al ganado. Sin embargo el valor de la tierra de cultivo era mucho mayor que la de agostadero; por ejemplo en 1671 una caballería sin riego valía 200 o 300 pesos; una labor de caballería con 6 días de agua y un jacal valía 6,000 pesos o sea 1,500 pesos cada caballería. Cuando un sitio se ganado mayor se valuaba entre 400 y 700 pesos  según su calidad; esto da una idea del valor de la tierra, tema al cual regresaremos más adelante. Por otra parte, como el Bajío era una zona recién abierta al cultivo, es muy probable que muchas de las tierras cedidas como sitio para ganado, poco a poco fueron desmontadas y utilizadas para sembrar.
   La lista de las mercedes muestra que 40 de ellas otorgaban al sitio de ganado mayor (1,750 hectáreas) con o sin tierra de cultivo; 8 otorgaban dos sitios de ganado mayor (3,500 ha.) y una otorgaba 5 sitios de ganado mayor (8,750 hectáreas); 17 mercedes otorgaban al sitio de ganado menor 780 hectáreas y concedían dos sitios de ganado menor 1,540 hectáreas con o sin tierras de cultivo. Después de 1603 ya no se otorgaban sitios para ganado sino criaderos que medían ¼ de la superficie de un sitio. Entre 1608 y 1635, solo 11 mercedes sobre 57 otorgaban 1 o 2 criaderos (el 19%).
   En el primer periodo, 50 mercedes, sobre 96, o sea el 56%, otorgaban tierra de cultivo y la cantidad promedio por merced era de 122.53 ha., o sea un poco menos de 3 caballerías; hay una merced que otorgaba 20 caballerías y se precisa que era para sembrar trigo y caña de azúcar. En el periodo siguiente 53 mercedes sobre 57 otorgaban tierras agrícolas (93%) y la superficie promedio llegaba a 139.51 ha. Por merced, o sea, mas de 3 caballerías. Recordemos que el acta de fundación de Salamanca mandaba señalar a cada vecino hasta 4 caballerías; aquí vemos que las concesiones variaban entre 2 y 6 caballerías con la excepción de una merced otorgada a Luis Córdoba Bocanegra, quien recibió dos vecindades de 6 caballerías y un criadero cada una, más 24 días de agua para el riego de las tierras y un herido de molino, sin obligación de asistencia ni de pagar cosa alguna. “refiriéndolo a él a cualquier otro vecino por la ayuda que dio en la saca del río Grande y otras cosas en favor de la villa en el tiempo que fue alcalde mayor de ella y de Celaya”.

   Algunas personas recibieron más de una merced, como Félix Robles a quien se concedió 5 sitios de ganado mayor en 1581 y 3 años después otros dos sitios, así que acumuló un total de 7 sitios o sea 12,250 hectáreas de agostadero. Juan de Ochoa también recibió dos mercedes en 1590, una de caballerías y otra de dos sitios de ganado mayor. Juan Gómez recibió en 1581 un sitio de ganado mayor y en 1583 se le concedió otro, Martín López Salcido recibió en 1595 un sitio de ganado mayor y en 1598 un sitio de ganado menor con dos caballerías; más tarde en 1609, se otorgó a juan Guzmán una merced de 5 caballerías y en 1616 otra de 5 caballerías también. Andrés Cuéllar recibió primero un criadero con dos caballerías y luego oras 4 caballerías; Juan Pérez Quintana además de haber recibido un sitio de venta en 1615, cerca de una labor suya, la cual no se sabe cuándo se otorgó y que superficie tenía por no aparecer en el registro de las mercedes del AGN; en 1616 recibió 4 caballerías, en 1617 otras dos y en 1620 obtuvo otra merced la cual no precisa la cantidad de tierra otorgada. Además se puede mencionar que se otorgaron mercedes a algunas personas que tenían el mismo apellido, probablemente de una misma familia como Álvaro, Catalina, Juan y Juana Gutiérrez, quienes recibieron cada uno una merced, acumulando entre todos 6 sitios de ganado mayor y 5 caballerías. Juan Ochoa de Alcalá ya había recibido dos mercedes acumulando dos sitios y una caballería cuando se otorgaron a Pedro Ochoa de Alcalá dos sitios de ganado mayor. Cuando Andrés Cuéllar había recibido 7 caballerías y un criadero, Juan Cuellar recibió un criadero y Diego Cuéllar dos caballerías y media. Además de las dos mercedes de 5 caballerías cada una que se concedieron a juan Guzmán, María y Diego Guzmán, recibieron otras cuatro caballerías cada uno; entre los tres poseían entonces 20 caballerías o sea 860 hectáreas de cultivo.
   La merced daba origen, pues, a propiedades de tamaño bastante variable, las tierras para ganado mayor, obtenidas por merced comprendían desde un sitio (1,750 ha.) hasta 7 sitios (12,250 ha.), este ultimo siendo más bien un caso excepcional; para ganado menor, la norma era recibir un sitio, 750 ha., aunque algunos individuos recibieron dos. Para tierra de cultivo, el mínimo otorgado era la caballería, no obstante el promedio se acercaba a 3 caballerías que representaban 129 hectáreas y varias personas recibieron 2, 6, 10 y hasta 12 caballerías. Sin contar la merced otorgada a Luis Ponce de León, quien recibió 20 y las otras 20 adquiridas por la familia Guzmán.
   Ahora bien, de las 153 mercedes registradas en AGN, 11 fueron otorgadas a indígenas de Yuriria, 1 a la comunidad de Yuririra y otra al pueblo y hospital de este mismo lugar. 8 de los indígenas que recibieron tierra por merced eran “indios principales”. De las 11 mercedes otorgadas a indígenas particulares, cuatro otorgaban un sitio de ganado menor, cuatro dos caballerías y tres un sitio de ganado menor con dos caballerías; al pueblo de Yuririra se hizo merced de un sitio de ganado menor “para propios de la comunidad” y la otra merced “a la comunidad y hospital del pueblo de Orirapúndaro para propios de él” otorgaba un sitio de ganado menor con tres caballerías. Si comparamos la tierra otorgadas por merced a indígenas por un lado y a españoles por otro, obtenemos….
   Podría haber algunas objeciones o dudas respecto a la documentación que usamos; en primer lugar hay prueba de que la lista de mercedes en el Ramo mercedes no está completa. En algunos documentos hay referencias a mercedes que no aparecen en esta lista, como el caso de una tierra que poseía Juan Pérez Quintana que le otorgaba un sitio de venta pero que no está registrada en el AGN. En segundo lugar no hay forma de saber si las mercedes concedidas a los indígenas fueron nuevas adquisiciones de tierra o si solo eran confirmaciones de antiguas posesiones; por ejemplo el 18 de junio de 1590 se otorgó a Pedro Pío, gobernador de Yuririra, un sitio de ganado menor y el 21 del mismo mes y año se confirmó la posesión de un sitio de ganado menor también, que Pedro Pío había heredado de su padre difunto ¿se trata del mismo sitio o no? La merced localiza el sitio pero la confirmación no, así que resulta imposible contestar a la pregunta.
   En tercer lugar, las fechas de las mercedes otorgadas a indígenas son posteriores a 1590; se sabe no obstante que antes de esta fecha y desde la época prehispánica los indios de Yuririra cultivaban tierras. Desgraciadamente no se encontraron en las fuentes consultadas indicaciones suficientes para poder evaluar la cantidad que poseía la comunidades de Yuriria; las mercedes registradas y conservadas conceden al pueblo dos sitios de ganado menor y tres caballerías; sin embargo existen pruebas de que por lo menos tenían un sitio más. La merced de 1591 precisa que el sitio otorgado se encontraba al linde de otro sitio de ganado menor perteneciente asimismo al pueblo de Yuriria.
   Por estas razones no hay que tomar estas cifras como un reflejo exacto de la realidad. Resalta claramente que casi el 95% de las tierras había sido distribuido a españoles y solo un 5% a indígenas. Podemos recordar aquí que a mediados del siglo XVII, en Valle de Santiago, o sea en esta misma zona excluyendo el pueblo de Yuriria y la Villa de Salamanca, los indígenas representaban un 70% de la población total. De manera que, a grandes rasgos, el 70% de a población no había recibido más de un 5% de las tierras; mientras tanto, los españoles, que no eran más que un 14% de la población total, recibieron el 95% de ellas. Esta situación, planeada por el gobierno, puesto que la distribución de mercedes hacía parte de la política de colonización, favorecía la formación de grandes propiedades por un lado y de un campesinado por otro.


Fuente:

Baroni Boissonas, Ariane. La formación de la estructura agraria en el Bajío colonial. Siglos XVI y XVII. Cuadernos de la Casa Chata No. 175. México, 1990, pp. 100-107

sábado, 5 de octubre de 2019

El reglamento del Fiel Contraste en Guanajuato, 1852

   El fiel ejecutor era un funcionario permanente del cabildo, encargado de los abastos de la ciudad. Su responsabilidad principal consistía en fijar los precios y controlar las pesas, medidas y monedas que utilizaban los comerciantes. También era responsable del aseo y ornato de la ciudad. (Wikipedia.)

  A la entrada, una persona contratada por el Ayuntamiento -normalmente de fuera de la ciudad, por aquello de garantizar la imparcialidad-, se encargaba de verificar pesos y medidas de toda la mercancía que atravesaba la puerta para ser puesta a venta. Era el llamado «fiel contraste», un personaje que jugaba un papel crucial en la sociedad de aquellos tiempos, ya que las tarifas que se cobrarían en el mercado dependían de que él verificase adecuadamente el peso del pan o los cereales, o las medidas de vino que entraban en la alhóndiga. (La Voz de Galicia.)

  En ambos casos, es decir, en las definiciones que acabamos de ver, se menciona el periodo virreinal. Lo sorprendente del caso es que el documento que hoy comparto recuerda ambas figuras, la del fiel contraste y el fiel ejecutor, solo que en 1852. Esto nos reafirma la idea de que los ecos del virreinato, en cuanto a administración se refiere, permanecían tres décadas luego de la Consumación de la independencia.

   Notarás que todas las referencias que hace son a medidas de aquella época y que el sistema métrico decimal, ese que conocemos, aún no llegaba a México. Verás debajo de la última imagen una serie de carpetas, una de ellas dice "medidas", ahí podrás ver muchas equivalencias de esos tiempos.


Escultura del Fiel Ejecutor en Pontevedra, España.

viernes, 4 de octubre de 2019

De haciendas y hacendados en el Valle de Santiago, Gto. en el Porfiriato: El Laborío

   Nos seguimos nutriendo de información relativa a las haciendas de Valle de Santiago, estado de Guanajuato. Esta vez parte de un interesante texto que nos ubica en la región del antiguo Brazo de Moreno, antigua obra hidráulica del XVII que fue el detonador para que se convirtiera en la zona de mayor producción de todo el Bajío.

Los notables de Valle.

   El presente capítulo trata sobre la confrontación por el control de las instituciones políticas en el distrito de Valle de Santiago. A diferencia de lo observado en Allende, la confrontación por el control de las instituciones políticas en el distrito de Valle de Santiago asume la forma de una competencia entre “la figura más prominente” de la ciudad y un grupo de jóvenes que detonaron en la insurrección maderista la oportunidad de disputarle el poder.
   El distrito donde se desarrolló esta confrontación se halla situado al centro-sur de la región de El Bajío, formada por fértiles valles que comienzan al este en Apaseo y terminan la oeste de León. La fecundidad de sus suelos deriva de que están cubiertos por tierra negra de origen vegetal. Además esta zona cuenta con lluvias suficientes y con el agua de los ríos que, naciendo en las montañas del norte, corren hacia el sur a desembocar en el Lerma y riegan, junto con éste, las tierras abajeñas. Las principales actividades de Valle de Santiago eran la agricultura y la ganadería a las que se agregaba el comercio.
   El distrito estaba integrado por dos municipios. Valle de Santiago y Jaral. Durante el porfiriato, el dominio político del lugar había descansado alternadamente en manos de la gente influyente de uno y otro municipio.

  Entre 1873 y 1899 el caudillo del distrito había sido el general Francisco Franco, nació en la hacienda de Burras en Guanajuato, en 1830. A los 27 años inició su carrera militar como alférez en su estado natal. Participó entre los liberales en la batalla de Salamanca y luego combatió contra la intervención francesa en el Bajío. 
   En 1872 se le ascendió a general. Una vez instalado en Valle, aproximadamente en 1873, se dedicó a acumular dinero y poder, convirtiéndose así en un importante personaje de la política local. Ocupó la jefatura de Valle de Santiago durante veinte años (en tres ocasiones) en el periodo 1873-1899, a la vez fue comandante del regimiento del estado.
   En esos años un conjunto de negocios acertados lo llevaron a convertirse en hacendado; para ello, fue comprando terrenos, fracción tras fracción, hasta lograr obtener una propiedad entera.
   El general Franco compró tres haciendas con este procedimiento. Su adquisición más importante fue Villadiego, finca que contaba con merced de agua para 9.6 caballerías de tierra, o sea, unas 410 hectáreas. La hacienda se había dividido entre los herederos de Fortino González en 1875, en 1888 Franco había logrado reunir las 4 partes de la finca, 2 adquiridas a doña Guadalupe Noriega, otra a Ernesto Vallejo y otra a Francisco Arroyo.
   En 1899, el reparto de aguas de riego produjo un conflicto que ocasionó la renuncia de Franco a la jefatura política. A principios de marzo de dicho año, el gobernador Joaquín Obregón González “trae a nuestro seno… antiguos e irreconciliables pendientes a nuestros derechos; litigantes vencidos en juicio constantemente por nosotros”. Lo dicho por Franco hace pensar que se trataba de un conjunto de agricultores que desde tiempo atrás pugnaba por entrar al reparto de agua. Resultado plausible que en una región agrícola muy dinámica, surgieron constantemente interesados en obtener o aumentar su cota de agua. 
   Obregón se defenedió públicamente diciendo que los “verdaderos labradores” lo apoyaban. Pocos días después apareció en la prensa un comunicado firmado por numerosas personas entre quienes estaban varios agricultores y comerciantes, por ejemplo: Rafael Abascal, el doctor Pedro Hernández, Moisés R. González, y Crescencio Saavedra. Agradecían al gobernador us participación en la solución del conflicto, así como el nombramiento de Pedro González como jefe político de Valle. Con no poca ironía señalaban que ya hacía falta que Franco renunciara, pues seguramente estaba muy cansado, luego de 20 años de ocupar el puesto.
   El grupo que suplantó al general Franco mantuvo una presencia constante en el ayuntamiento entre 19000 y 1911. Durante este periodo tuvieron casi permanente mente en sus manos el cargo de regidor primero, el principal puesto del cuerpo municipal. Crescencio Saavedra lo ocupó en 1900, Eduardo Guerrero en 1901, Heliodoro Cortés en 1902 y 1903, Crescencio Saavedra nuevamente en 1905 y desde 1907 fue ocupado por Fidencio Hernández, un caudillo regional.

 Contaban con unas de esas personalidades fuertes  que gozaban de una gran autoridad en su medio, y estaba integrado a una sólida red de relaciones familiares, profesionales y económicas. Su poder para repartir prebendas y brindar protección hacía que lo siguiera gran cantidad de personas, tanto de la clase acomodada como de los ranchos y pueblos. En efecto, don Fidencio reunía varios cargos que lo hacían poderoso. Como acabamos de mencionar, era regidor primero del municipio. En calidad de dueño de la hacienda de Terán era presidente de El Laborío. Esta era una sociedad formada por los agricultores para decidir sobre el reparto de aguas de riego. 
   El Laborío era una institución muy antigua. Desde sus orígenes, a principios del siglo XVII, fue dividida en 3 padrones, situación que se mantenía en 1911. El desarrollo de la riqueza agrícola de Valle de Santiago está indisolublemente ligados a la existencia de un sistema de riego de los más importantes de México. Las fuentes acuíferas del mismo eran el río Lerma y la laguna de Yuriria. Dado el peso que la agricultura tenía en la zona, la administración del riego convertía al presidente del Laborío en la figura más importante del distrito.
  Igual que en otras regiones del estado de Guanajuato la insurrección maderista había agitado la escena política local. El 22 de febrero de 1911 se reunieron en la sala de acuerdos del ayuntamiento de Valle de Santiago los agricultores del lugar.
   El jefe político del distrito, Juan José Rocha, los convocó para proponerles la organización de un cuerpo rural a fin de garantizar la seguridad de las fincas rústicas y de la ciudad. Tal proposición (según el propio Rocha) se justificaba por “la anipatriótica rebelión que había aparecido en algunos puntos de la República y que en la localidad podía servir de pretexto para el pillaje”. La idea fue aceptada con entusiasmo por los presentes. Respecto a la distribución de los gastos, se acordó que cada finca equipara y sostuviera a un hombre (con la aclaración de que las fincas más pequeñas se reunieran en grupos de dos o más para sostener un soldado). A fin de organizar la fuerza rural, que quedaría a las órdenes del jefe político; los agricultores nombraron una comisión integrada por José Isusi, Armando olivares, Manuel Gutiérrez y el licenciado Fidencio Hernández.
   En la junta estaba presente el hijo mayor del finado general Franco, también llamado Francisco, quien tenía a su cargo la administración de los bienes familiares en su carácter de albacea de la herencia. Igual que su padre, era un empresario agrícola de ideología liberal. No obstante su asistencia a la reunión, éste no integró la comisión organizadora de la fuerza rural de Valle. Su participación de la política distrital tonaría forma dentro de otro grupo asentado en la cabecera del municipio de Jaral. Las ambiciones políticas de los integrantes de este grupo, abrigaban intenciones que habrían un nuevo capítulo en la disputa entre jaral y Valle de Santiago por la jefatura política del distrito. Reeeditándose aquella vieja confrontación en la que el padre de Franco acabó siendo desplazado por el grupo de Fidencio Hernández. 


Fuente.

Mónica Blanco. Revolución y contienda política en Guanajuato 1909-1913. El Colegio de México. México, 1995, pp. 71-76 (Para leer el texto completo, entra aquí.)


jueves, 3 de octubre de 2019

Las haciendas que había en Valle de Santiago en 1900

   De acuerdo al registro que obtuvo don Pedro González, que fue Jefe Político de la ciudad de Valle de Santiago de 1899 a 1903, basado en el Censo de 1900, la municipalidad estaba formada por 1 ciudad, 3 pueblos, 35 haciendas y 119 ranchos, éstos últimos, por ser tan larga la lista no las incluiré, y solo anoto las primeras tres categorías, dado que nuestro interés principal saber cuántas haciendas había entonces. El dato de la dimensión de cada hacienda no es preciso, pues está basado en lo que tenían contratado de agua. Quizá eran más grandes, pero no lo podemos determinar dado que, como bien lo menciona don Pedro "este cálculo debe aplicarse solamente a tierras hábiles para sembrarse", como quiera, nos da una ligera idea de qué tan grandes eran. Habrá que considerar que una caballería era equivalente a 42.8 hectáreas.

Ciudad de Valle de Santiago (12,660)
Pueblo de La Magdalena (2,155)
Pueblo de San Jerónimo (1,132)
Pueblo de Santa Rosa (160)

Haciendas:
1.- Aróstegui (95), 5 caballerías
2.- Brazo (184), 7.5 caballerías
3.- Carmelitas (95), 6.5 caballerías
4.- Carmelitas Chico (43), 5caballerías
5.- Casasblancas (188), 9 caballerías
6.- Cerrito (59), 12 caballerías
7.- Compañía (156), 8.75 caballerías
8.- Gallega (40)
9.- Guantes (308), 8 caballerías
10.- Haciendagrande (198)
11.- Huérfanos (121), 3.8 caballerías
12.- Joya de Álvarez (81)
13.- Joya de Zíntora (402)
14.- La Bolsa (514), 16 caballerías
15.- La Gachupina (81)
16.- Malpaís (71), 3 caballerías
17.- Pantoja (541)
18.- Parangueo Viejo (355)
19.- Pitahayo (133), 19.5 caballerías (incluye San Antonio)
20.- Rosa de Castilla (106), 1.2 caballerías
21.- San Antonio (65)
22.- San Javier (129), 12 caballerías
23.- San Joaquín (94), 5.15 caballerías
24.- San José de Parangueo (55)
25.- San José de Propios (98), 6 caballerías
26.- San Vicente (777), 12 caballerías
27.- Santa Ana (126), 5 caballerías
28.- Santa Catarina (382)
29.- Santa María (66), 4 caballerías
30.- Santa Rosa (163), 8.4 caballerías
31.- Santiago (24), 3 caballerías
32.- Terán (159)
33.- Villadiego (222), 9.6 caballerías
34.- Zíntora (50), 6 caballerías
35.- Zíntora 2a. (57), 3 caballerías

De los 119 ranchos habrá que mencionar a los de mayor población: Charco con 479; Huarapo con 450; Jícamas con 1006; Martínez con 600; Puerta de Andaracua con 614; Salitre con 698 y Tinaja de Pantoja con 443.

Fuente:

González, pedro. Geografía local del Estado de Guanajuato. Editorial La Rana. Guanajuato, 2004. pp. 307-319

miércoles, 2 de octubre de 2019

Labores y Ranchos en Valle de Santiago, siglo XVII, año de 1683

  El asunto cronológico, de pronto, no se me da, y voy pasando (subiendo) datos que voy encontrando pues, si algo he aprendido, luego de más de diez años de diaria publicación en este espacio electrónico, es que si no "subo" las cosas como las voy encontrando y empiezo a formar carpetas ordenadas cronológicamente, luego de un tiempo tendré tal cantidad de información que, las carpetas anteriores pasan a los pendientes y de allí no saldrán. Por lo tanto, es mejor que "suba" (comparta) las cosas a como las voy encontrando. Así pues, si anteriormente "subí" datos de 1786, ahora paso los anteriores, los de 1683, en donde aparece un dato de "haciendas" y "ranchos" de Valle de Santiago. El entrecomillado es debido a que el documento no establece tal tipo de conglomerados humanos sino el de Labores, Pastorías, Puestos y Obrajes. Los datos son:

Labor de Nicolás Miguel de Lizarrarás (54)
Labor de Diego Tamayo (27)
Labor de Don Juan de Arellano (27)
Labor de Don Joseph Merino y Arellano (73)
Labor de Juan de Yrazábal (35)
Labor del Lic. Don Nicolás Caballero y Osio (46)
Labor del Depositario Gabriel de Valle Alvarado (27)
Labor de Joseph Merino (6)
Labor de Ysla de Terán (41)
Labor del Brazo de San Nicolás (20)
Pastoría de Malpaís de Sebastián de Estrada (52)
Laborío del Cerrito (23)
Labor de Pedro García de León (16)
Labor de Nicolás Fernández Aguado (22)
Hoya de Síntora (20)
Puesto el Zapote (14)
Puesto del Desagüadero (15)
Labor de Diego Ramírez  (11)
Puesto de Uruétaro (9)
Puesto de Rico en la Ermita (30)
Yndios del Valle de Santiago (27)
Obraje del Valle de Santiago (9)
Labor del Brazo de Santa Rosa (16)
Labor de Diego García (14)
San Miguel Tello (32)
Labor de los Padres del Carmen (7)
Labor de Villa Diego (27)
Labor de San Agustín (15)

Padrón de las personas que han cumplido con el precepto de Nuestra Santa Madre Yglesia en este Valle de Santiago, este año de 1683. Padrón de la gente que hay en esta Congregación de el Valle de Santiago de este presente año de 1683 en la Jurisdicción de Salamanca.

Bachiller Joseph de Solís Grijalva.

   Notamos que no se mencionan "haciendas", en cambio se refieren a Labores, esto debido a las dimensiones que tales tenían y, como bien lo sabemos, la feracidad del valle de Santiago es tal que, fuera de la enorme Parangueo, que tuvo como medidas varias estancias de Ganado Mayor, el resto de las propiedades estaban catalogadas como labores, medida aún menor a la de Caballería que era poco más de 40 hectáreas. Según von Woebser en Puebla una labor equivalía a 6 o 7 hectáreas. Veremos que, al poco tiempo en Valle de Santiago las Labores se convierten en Haciendas y que van adquiriendo mayores dimensiones. Por el rumbo sobrevive la referencia a una Labor, no está en Valle, sino en Salamanca: la Labor de Baltierra, si mal no recuerdo, en el actual municipio de Abasolo está la Labor de Pantoja. En cuanto al término "puesto", esto refiere a las comunidades que estaban en alguno de los caminos reales. En cuanto al número que aparece entre paréntesis, este significa el número de habitantes que había en cada punto; debemos tener en cuenta que ese número incluye solo los que pagaban el diezmo. Según Óscar Mazín, para calcular el número de niños que no pagaban el diezmo, es decir, aquellos que no estaban aún autorizados para comulgar, se debe agregar un 27%.

Fuente:

Carrillo Cázares, Alberto. Partidos y padrones del Obispado de Michoacán, 1680-1685. El Colegio de Michoacán. Zamora, 1986. pp. 427-434

martes, 1 de octubre de 2019

Haciendas y Ranchos de Valle de Santiago, Gto., en 1786

    De las calamidades ocurridas en el siglo XVIII la más terrible de ellas fue la ocurrida en la década de los ochenta, cuando la sequía arreció al grado de que, para 1785 el abasto no era suficiente y, peor aun, en 1786. A este año, segunda mitad del 85 y primera del 86, se le conoció como "el año del hambre", la mortandad fue grande a consecuencia de la escasez que trajo consigo, además de la hambruna, enfermedades y epidemias. Esta es la razón por la cual encontramos varios documentos que registran la producción agrícola de esos años, encontramos también edictos y correspondencia en los archivos parroquiales que dan cuenta de las acciones que se tomaban para mitigar los estragos que se estaban sintiendo; es en el Archivo General de la Nación que encuentro un documento que da cuenta de la producción de trigo, maíz, frijol y garbanzo que hubo en el año de 1786 en el Valle de Santiago.

 Estado que manifiesta el número fijo de cargas de trigo, el de las fanegas de maíz, frijol y garbanzo, que en todas las Haciendas y Ranchos de este distrito se cosecharon en el año de 1786 que acuerdo a la actual existencia de estas semillas y el que de ellas se necesita para gastos precisos y siembras en el presente, que to, con vista de las Relaciones juradas, presentadas a mí, los Hacendados y Rancheros con cuyo arreglo se forma en la manera siguiente:

Haciendas                                        trigo           maíz          frijol           garbanzo

1.- La Bolsa                                        1,500           500            400                60
2.- Villadiego                                      1,555           200             72                 45
3.- Santa Rosa                                      480            300             10                  --
4.- Brazo                                               300              20             10                 72
5.- Pitayo y Santiago                          1,200           346              --                  --
6.- Santa Catarina                                  --            1,300             60                 --
7.- Aróstegui                                         660            200              --                  --
8.- San Ysidro                                       550            650             25                 65
9.- San José del Molino                        600             --                --                  50
10.- San Xavier                                   1,420            400             50                55
11.- Soledad                                          704            500              --                   8
12.- San José Cíntora                            400              85              --                  --
13.- Cíntora                                              30              --               --                  --
14.- Cíntora                                              30            100             36                 --
15.- Lobos                                                --              800             27                  --
16.- Pantoja                                              --           1,204             24                 --
17.- Terán                                               105            150             70                  --
18.- San Vicente                                     900          1,000            44                  --
19.- Guantes                                           474             650            70                 60
20.- Carmelitas                                       600              --              --                     --
21.- Santa Anna                                    4,473        7,730            162               640
22.- Haciendas del Conde de Rábago      --               --               --                    --
23.- Parangueo
24.- Quiriceo
25.- Cerritos
26.- Malpaís
27.- Gachupina
28.- Grande

Los ranchos que se anotan en el documento son los de
1.- Cerrito Colorado
2.- San José
3.- San Francisco
4.- Yácata
5.- Pozo Blanco
6.- Parangueo
7.- Brazo Tierra Blanca
8.- Milpas Viejas
9.- Cañas
10.- Xícamas
11.- Duranes
12.- Jaulilla
13.- Cañas
14.- Cañas
15.- Ysla
16.- Xaral
17.- Mezquite Gordo
18.- Changueo
19.- Copales
20.- Santa Cruz

Este estado va cierto y verdadero en todas las partidas que contiene salvo yerro de pluma o suma y assí lo manda Dios Nuestro Señor y a una señal de Cruz como esta +. Y lo firmo en este Valle de Santiago a 27 de Febrero de 1787.

  Aquí me dejo la tarea de hacer un comparativo con los documentos que encuentre del siglo XIX para ver cuáles haciendas desaparecieron o cuáles se integraron al padrón de Valle de Santiago, podemos desde ahora anotar que ya no están las que fueran de Francisco de la Cruz Saravia y que fueron por él donadas para la fundación del Colegio Jesuita de Celaya, esas haciendas llevaban por nombre Grande, Chica y Enmedio, de las tres solo vemos anotada la Grande. 

En una próxima nota que haga, o artículo, en todo caso, veremos lo que el maestro Carrillo Cázares anota en su libro sobre las haciendas y ranchos que había en el Valle de Santiago, un siglo antes, en 1685...

Fuente:

AGN, Indiferente Virreinal, Caja 2731, Exp. 20

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Hablemos de nuevo de los poyos (con Y griega).

   Si gustas de pasear por la zona rural y entras a los ranchos o comunidades, esas que fueron pobladas antes del Reparto Agrario de la década de los años treinta del siglo XX, digamos que de tiempos de la Revolución hacia atrás, de seguro habrás visto pedazos de troncos o enormes piedras, regularmente piedras que tienen algunas caras planas, colocadas en las banquetas o junto a la puerta de entrada de la casa. Eso se llama Poyo, sí con Y. Pensaba fuera un elemento netamente mexicano, incluso hice una publicación (o dos) al respecto.

   Y digo que pensaba, en tiempo pasado, porque ahora que el tema surgió de nueva cuenta en los trabajos de investigación que realizo, al consultar el Diccionario de Autoridades, el del siglo XVIII, veo que la palabra y el concepto, nos vino, también, de España y a ellos de Roma.

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
Diccionario de Autoridades - Tomo V (1737)

POYO. s. m. El banco de piedra, hyesso o otra matéria, que ordinariamente se fabrica arrimado a las paredes, juto a las puertas de las casas, en los zaguanes y otras partes. Sale del Latino Podium, que significa esto mismo