lunes, 14 de agosto de 2017

Mineral de Pozos, visto por El Bable en blanco y negro

  Hace diez años conocí a una persona que era (sigue siendo) fotógrafa, hicimos buena amistad, en la primera oportunidad que tuve la visité en su ciudad, buscaba orientación en torno a la fotografía. Ella, con amabilidad, se ofreció a darme las lecciones básicas para aprender y, mejor dicho, entender el arte de captar una escena. Fue una y breve, además de contundente lección: "una buena fotografía nunca se debe explicar, la toma habla por si misma". En ese momento me gradué. Aquí algo que bien podemos considerar una tesis en torno al relato que una toma fotográfica hace:

   










 



























domingo, 13 de agosto de 2017

Dos de las más de doscientas minas del Mineral de Pozos, Guanajuato

   Este es el plano más conocido, quizá es el único que hay, en el que vemos la ubicación de las minas en la entonces Ciudad Porfirio Díaz, actual pueblo mágico de Mineral de Pozos; allí se anotan los nombres de cada una de ellas, nombres por demás emblemáticos como Chiripa, Fortuna, Olvidada, Predilecta y muchas más, otras de nombres de Santos, Santas y Sacramentos... casi he encontrado doscientos nombres de minas. La primera de ellas, la que encontraron los jesuitas es la de Santa Brígida, esa está en una zona más al nor-este de las que vemos en el plano, de ella puedes ver aquí las impresiones que tuve en 2009 cuando visité por primera vez el lugar.

   Esta vez vemos dos minas, me es imposible identificar el nombre que tuvieron, se localizan, al final de la calle Allende, rumbo nor-poniente, la primera que topamos tiene parte de un muro y al fondo, como se ve en la toma, está una habitación grande, sin techo... la otra está un poco más al norte y se conserva parte de su barda perimetral y partes de las bardas que formaban las habitaciones de la mina o, quizá hacienda de beneficio. Dice don Pedro González:

  Las minas de Pozos ya existían antes de la conquista abiertas por los indios, recibiendo en camas los cielos de las labores que seguían la veta, para lo cual desprendían las capas valiéndose de cuñas de madera, mojándolas, cuando ya estaban en su lugar y atacando de cal las cuarteaduras que igualmente mojaban para que hiciera el efecto de explosivo. Todavía se pueden observar las huellas de la cal en labores y cielos de las primitivas minas, así como muchos pozos o pequeños tiros, hasta de seis metros de profundidad, con el ahonde hecho a fuego. El Señor Barón de Humboldt, explicando cómo en México son muy diversas las formaciones de las minas de mercurio, hace notar que las de Pozos se componen de mantos de pizarra arcillosa, que encierran madera petrificada y hornaguera o carbón de piedra, y por final, la pizarra arcillosa que cubre inmediatamente el mineral del cinabrio. Por esto es que aún quedan las ruinas de hornillas llamadas picos, donde se hacía la fundición del cinabrio y de la plata plomosa.

  Ya en 1585, en que aparece la fundación del Palmar de Vega, frontera de Chichimecas y en seguida San Pedro de los Pozos, la noticia de haber en el lugar minas abiertas, atrajo a los colonos primero, y en seguida, el año de 1592, a los jesuitas, tomando a su cargo la explotación de las minas, particularmente la de Santa Brígida, que disfrutaron á tajo abierto, y donde dejaron obras positivamente colosales, si se atiende al trabajos o sistema minero de la época, El tiro general, con figura de octágono, obra correcta y grandiosa y los picos u hornos de la fundición de entonces, son monumentos que pregonan la riqueza y el trabajo minero en el ahora Estado de Guanajuato.

  Sin duda estuvieron abandonadas las minas durante las sucesivas revoluciones, en particular las de Sierragorda, tan funestas en Pozos y su contorno, hasta que, después de un largo lapso de tiempo, el Sr. Don Francisco Parkman, de Guanajuato, tomó por su cuenta Santa Brígida: en seguid a D. Francisco Villanueva, apasionado y pobre minero, acompañado de D. Pedro Sumarán, descubrieron las minas del pie del Cerro pelón, y como Villanueva tuviera mil dificultades para trabajar su predilecta mina, quiso distinguirla con el significativo nombre de "Las Angustias".

  De 1888 data el nuevo auge de Pozos, habiéndose cambiado como por encanto el miserable estado del pueblo y del Mineral; pues por decreto número 22 del XVII Congreso, se erigió en ciudad la población de Pozos, con el nombre de Porfirio Díaz, y por los decretos 37 y 38, fechados el 26 de octubre de 1897, quedó formado el Partido judicial, siendo Ciudad Porfirio Díaz la cabecera, con las Municipalidades de Iturbide, Tierrablanca, Santa Catarina y Atarjea; y el Distrito político se formó con los mismos límites que tuvo el Municipio de Pozos.

  Cuenta la ciudad con una buena Casa Municipal y con el edificio de las escuelas a que ya se hizo referencia, ambas construcciones llevadas a término con fondos municipales, el primero siendo Jefe auxiliar D. Ignacio Barrera, y el segundo, siendo el que esto escribe, primer Jefe político del Distrito. " (1)











Fuente:

González, Pedro. Geografía local del Estado de Guanajuato. Tipografía de la Escuela Industrial Militar. Guanajuato. 1904. pp. 342-348