lunes, 22 de agosto de 2016

Seguimos encontrando más cruces de tipo humilladero

  Volvemos al tema de las cruces, pero no cualquiera de ellas, esta vez nos enfocamos, de nueva cuenta con las de tipo Humilladero. De su origen y evolución ya hemos dado cuenta en un artículo publicado hace algún tiempo. Brevemente te cuento que son las Hermas griegas las que podemos considerar como el punto inicial de la historia que, luego de varios siglos, cuando llegan a México se adaptan a los modos de esta tierra. La que vemos en la foto es una cruz que estaba en Taxco. Por su tamaño y ubicación podemos pensar que es una de tipo humilladero.

  En esta toma de principios del siglo XX, vemos a la ciudad de Guanajuato desde el cerro de San Miguel. Ese nombre no nos debe de extrañar pues, siendo el origen de la ciudad a mediados del siglo XVI, costumbre era la de poner al Arcángel en el punto desde el cual pudiera vigilar y, sobre todo, proteger a sus habitantes y que mejor modo de representar esa protección más que con la imagen de San Miguel, con una cruz. Hay que notar la altura del pedestal.

   Este sitio sí lo tenemos bien identificado, es una parte remota del Camino Real de Tierra Adentro, en Durango, y la cruz está, efectivamente, catalogada como Humilladero. Se trata del templo de San José de Avino. Agradezco a Miguel Urias me haya hecho llegar estas fotografías. 

  En este templo se venera al Señor de Esqipulas, imagen de Cristo negro que tiene su origen en un lugar de Guatemala, próximo a la frontera con Honduras y que por las relaciones comerciales de Goathemala (como se escribía en la época virreinal) con Nueva España, fue introducido al norte y difundida su veneración; en los lugares en donde lo he visto es en templos agustinos, quizá sea el mismo caso por Durango. Te recomiendo leer este enlace.

  Otra cruz, que era atrial, aunque por haber estado en el atrio del templo de San Francisco podemos pensar que era del tipo humilladero, es, creo, la única que sobrevive en Guadalajara. Fue trasladada al templo de San Sebastián de Analco, uno de los más antiguos de la ciudad. El nombre Analco significa "del otro lado del río", razón por la cual hay varios Analcos en México: San Juan Analco, Oaxaca, el barrio de Analco en Puebla, el barrio de Analco en Teoloyucan, Estado de México, otro más en Durango; incluso hay un Analco en Santa Fe, Nuevo México.

   Hay una cruz del tipo humilladero que me ha sorprendido mucho, especialmente por su ubicación, la cual nos viene a conformar que no había precisamente un "área de influencia" y que no sólo en el centro del país o asociadas al Camino Real de Tierra Adentro las hubo pues esta la encontramos en Tuxpan, Jalisco.

   Por su ubicación geográfica, Tuxpan, al sur de Jalisco y norte de Michoacán, podemos pensar como "área de influencia" de Pátzcuaro, lugar en donde hay otro humilladero de los que conozco. Pero esa es meramente una idea.


domingo, 21 de agosto de 2016

Antes y ahora: La calle de Pósitos en Guanajuato

Guanajuato, 1950.- Quizá la toma fue hecha antes de 1950, no estoy seguro pero nos dice mucho. Se trata de la calle de Pósitos y el callejón de la Condesa, vemos al centro una de las tomas de agua que eran las que surtían a la población. Vemos el empedrado, creo que era perfecto y notamos una ciudad muy tranquila.

Guanajuato, 2016.- Mismo lugar, una calle cubierta con un estupendo trabajo (no sé como se llame técnicamente) la toma de agua allí sigue, ya no en uso, solo como ornamento, notamos ya el congestionamiento de autos, al fondo la cúpula de San Roque. Sobre el nombre de Positos, con s y no con c, es la que marca la diferencia, debemos agregar un acento en la primera o. Hay quien piensa que se refiere a varios pozos pequeños, pero no es así. Pósito era un almacén, específicamente un depósito de cereales. Y eso es lo que había en esa calle. Un pósito... o varios.

sábado, 20 de agosto de 2016

Del español y su deformación en los sesenta del siglo XX

  Del hablar en México se han hecho, incluso, libros de mexicanismos; y es justo de lo que hablaremos. No del consabido chingar, que para ello tenemos la obra de Octavio Paz en la que desarrolla con amplitud el tema. Tampoco hablaremos de las majaderías, que para ello bien nos podemos referir al clásico Picardía Mexicana de Armando Jiménez. Nos iremos a medio siglo de distancia cuando en los años sesenta del siglo XX los que eran jóvenes y los que éramos adolescentes o pre-adolescentes, comenzábamos a deformar el lenguaje, en aras de modernizarlo.

  He preguntado a gente de la época pero no han sido del todo bueno el resultado pues de las muchas palabras que creí encontrar, más bien fueron pocas, así que, si tu sabes de alguna más, te agradeceré lo comentes.

Agüelita. Más que decir "abuelita" se decía "agüelita" para afirmar algo. Luego se le añadiría el parentesco con Batman y, después y más nacionalista, con Kalimán.
Balín. Se refería a algo de poca calidad. Luego se tranformaría en chafa.
Carne. Una majadería.
Chaleco. Se decía "a chaleco" o "de chaleco" para algo que era obligatorio hacer.
Chicho. Era el triunfador, especialmente el personaje masculino de la película, de ahí que se dijera "el chicho de la película. 
Rebeco. Era el galán, pero el galán vestido a la moda, no la de París, sino lo que se entendía por moda en aquellos años.
Rorra. Chica, una mujer guapa y joven.
Rupa. Vugar, grosero.
Viga. Mentada de madre.

Había, además de palabras, frases completas que determinaban algo como:

Así es, de María Greever. Era la forma de asentar, de afirmar algo. El punto está que María Greever, siendo autora de canciones, nunca escribió Así es, en cambio escribió una llamada Así. De ella todos conocemos Alma mía. 

No mamy blú. Es, en buena medida es el padre del ya famoso "no mames"; y abuelo del "no manches". Mamy Blue, canción emblema del inicio de la década de los setenta del siglo XX, originalmente escrita en francés, fue traducida al alemán (excelente versión). En inglés la hizo famosa Joe Coker. En italiano hay una fantástica versión con Dalida. Para oírla en español, entra aquí.

Cual Débora Ker. Era la afirmación a algo. Deborah Kerr fue una artista inglesa, entre otras películas, actuó en Quo Vadis?, De aquí a la eternidad y La noche de la iguana.

Podemos concluir pensando que en cada generación hemos ido destruyendo el idioma español, pero al menos lo hicimos, los de mi generación, con cierta decencia, pues en la actual...

viernes, 19 de agosto de 2016

De las haciendas de beneficio que hubo en Guanajuato

  Ocurre que, al ver documentos que hablan de las haciendas virreinales, vemos que se hace énfasis al anotar las Haciendas de Labor. De pronto pensamos que son reiterativos al anotar eso "de Labor" y más aun cuando topamos con la hacienda "de labor de campo". Damos por entendido que en una hacienda se producen, principalmente cereales como maíz y trigo pero no es así pues por varios rumbos de México, en este caso por el Bajío, las haciendas se entendían, principalmente como las de Labor y las de Beneficio.

  Las de Labor eran las dedicadas a la agricultura y las de Beneficio eran aquellas dedicadas a beneficiar metales. Por beneficio debemos entender que consistía en separar el oro y la plata de los residuos de tierra y piedras del que el metal venía adherido. Lo del oro era en menos número pues la plata era lo que abundaba por las minas de Guanajuato. 

   Vamos a encontrar que en el Real de Minas de Santa Fe de Guanajuato se encontraban las Haciendas de Beneficio pequeñas, las grandes estaban fuera. Algunas en el pueblo próximo de la ciudad de Guanajuato: Marfil. De ello dimos cuenta hace algún tiempo.

   Santa Anna y La Luz fueron otro pueblos mineros próximos al real de minas de Santa Fé de Guanajuato, lo que ahora nos ocupa son las Haciendas de Beneficio que había dentro de lo que hoy día es la ciudad de Guanajuato. En decir del padre Marmolejo en sus Efemérides, eran 22 (1). 

   San Francisco Pastita; Pastita; San Gerónimo; San Agustín; Puerta Grande; Patrocinio; [Santiago de] Rocha; Dolores en Granaditas; Flores; San Francisco de Flores; Pardo; San Pedro de Rocha; Puente de Palo; San Matías; San Javier; Escalera; San Joaquín; Salgado; Sacramento de Luna; Durán; San Luisito y San Juan. 

    En el libro de Lara Meza (2) aparecen 21 y con nombre completo: San Javier; San Matías; San Antonio de Escalera; San Joaquín; Nuestra Señora de la Concepción o Flores; Nuestra Señora de la Natividad o Salgado; Nuestra Señora de Guadalupe o Pardo; Nuestra Señora de los Dolores; San José de Benitillas; Nuestra Señora del Carmen; Santísima Trinidad; San Clemente; San Agustín; San Jerónimo; San Francisco; San Vicente de Pastita; San Antonio de Padua; San José de Pánuco y Nuestra Señora del Pilar. 

   Y de las que logré identificar, gracias a las placas que fueron puestas en el exterior de las paredes que sobreviven de las Haciendas de Beneficio guanajuateñas están la de Escalera, que son las dos primeras imágenes, la de Dolores (tercera y cuarta); la de Salgado (quinta y sexta) y la que vemos ahora y las cuatro que siguen que corresponden también a Escalera.





   La de San Francisco de Flores  que está por la calle 5 de mayo, entre la Alhóndiga y el Mercado.


 Esta arquería corresponde a la que fuera la Hacienda de Beneficio de San Francisco de Pastita.


   Vemos otra que no está ni en el listado de Marmolejo ni en el de Lara Meza. Se trata de la del Chán.


   Estas ruinas quizá correspondan a la de Durán o la de Luna.

 En el Censo de 1900, se reportan 26 Minerales y Minas, en las que, al menos había al menos una Hacienda de Beneficio, digo "al menos" pues bien sabemos que en el Mineral de Santa Anna eran varias, asimismo en el de La Luz y en Marfil. Estas eran:

  Barragana; Capulín; Cardones; Cata; Cebolletas; Cedro; Condá y Soledad; El Cubo; Fragua; Llanos de la Fragua; Llanos de Santa Ana; Marfil; Mellado; Monte de San Nicolás; Nayal; Peregrina; Providencia y Calera; Puerto de Santa Rosa; Rayas; San Gregorio; Santa Ana; Santa Rosa; Sirena; Tajo de Dolores, Valenciana y Villalpando (3).

Te recomiendo entrar en este sitio, es un libro digitalizado, de ICOMOS, ve a la página 49.

Fuentes:

1.- Marmolejo, Lucio. Efemérides guanajuatenses. Tomo I. Imprenta del Colegio de Artes y Oficios. Guanajuato, 1883. pp. 94-97

2.- Lara Meza, Ada Marina. Haciendas de beneficio en Guanajuato. Presidencia Municipal de Guanajuato. 2001. p. 63

3.- González, Pedro. Geografía local del Estado de Guanajuato. Editorial La Rana. Guanajuato, 2004. pp. 114-115.

jueves, 18 de agosto de 2016

La capilla del Divino Preso en la calle de la Soledad en Guanajuato

   Había visto cuatro o cinco capillas, a cual más caprichosa y escondida, al andar por los callejones de Guanajuato pero esta llamó grandemente mi atención pues, de pronto, vi el último cuerpo de una torre salir de entre el caserío. Caminé un poco cuesta arriba y alcancé a ver casi completa la torre que, con un intenso color naranja era el punto focal de la escena. No veía fachada alguna, solamente la torre así que decidí aproximarme y me fui por un callejón que me llevó, rodeando la torre por la parte trasera, de la capilla.

   Salí de ese callejón y entre en otro, en sentido contrario a las manecillas del reloj y pude ver mejor el frente, que no es frente sino lateral del templo pues, los caprichos de las calles en Guanajuato te hacen pensar una cosa que resulta ser otra. La prueba la tenía frente a mi, pues el atrio del pequeño templo es la azotea de la casa contigua. Entré en el recinto y reconocí la imagen que había visto en uno de esos affiches o posters o anuncios, no se como llamarles, de las novenas y fiestas patronales.

   Se trata de la capilla del Divino Preso y tiene asignada su festividad para el cuarto domingo de julio. Acababan de rezar el rosario, había unas cuatro personas en la capilla, pregunté si sabían desde cuándo se veneraba la imagen. Se quedaron viendo unos con otros: no, no sabemos, quien se sabe la historia no vino ahora. Pregunté si la capilla había sido de alguna de las Haciendas de Beneficio y la respuesta fue la misma, luego de voltearse a ver unos con otros... no pues solo él es el que se sabe la historia.

   ¿Es usted el mayordomo? pregunté. La respuesta fue: no, yo solo cuido. ¿Pero hay un mayordomo aquí? No... yo vengo porque mi papá cuidaba el templo y antes de morir me lo encargó. Oiga -dije- ¿y a su papá se lo encargó su abuelo? Sí. Me respondió. Oiga...-arremetí- ¿Es de pasta de caña la imagen? Pos quién sabe... ¿quiere verla de cerca? Pues sí, si me hace favor. Tiene sus costillas, me dijo. Pude notar que no es de pasta de caña, que es de tamaño natural y está hecha en madera. En cuanto a la fecha. Si estamos hablando de tres generaciones puedo deducir que viene de finales del siglo XIX.

  No encontré mayores datos. Viendo las afamadas Efemérides guanajuatenses del padre Marmolejo anota 26 templos y capillas pero ninguna del Divino Preso. Espero en la siguiente visita que haga a Guanajuato localizar al que se sabe la historia para comprobar lo que digo aquí, de que es del último cuarto del siglo XIX, pero de que es curiosa, amén de extraña, la forma en que está ubicado este pequeño templo, de eso no hay duda.










miércoles, 17 de agosto de 2016

Algo de los lavaderos públicos que hubo en México

  Había visto varios antiguos lavaderos públicos, el primero fue en Jilotepec, Estado de México, y me sorprendió que sigue en uso. Luego lo vi en Aculco, también en el Estado de México y en uso. El año pasado, caminando por las calles de Taxco pasé junto a los lavaderos, que están restaurados y no en uso, o al menos a la hora que pasé por ahí no había nadie. La foto que vemos corresponde al Hospicio de Niñas que hubo en la ciudad de México, ya desaparecido.

   Los vi también en Tepeapulco, justo a un lado de la pila del Acueducto y ahora que encuentro esta foto antigua de los lavaderos públicos en Taxco me doy cuenta de que ésta era una cosa habitual en buena cantidad de los pueblos de México. Pero no solo de México sino de otros países del mundo, como España o Marruecos, incluso hay un blog dedicado exclusivamente a ese tema.

   Estos son los lavaderos en Taxco, al parecer no están más en uso pero ahí están, como muestra de un servicio que la municipalidad o jefatura política daba a la ciudadanía, en el entendido de que fue hasta ya muy entrado el siglo XX que el agua fue entubada en todas las ciudades de México, de ahí que estos espacios públicos fueran una verdadera ayuda a una necesidad de todos los habitantes.


 Los lavaderos públicos en San Miguel de Allende, Guanajuato.

 En Alomoloya, Puebla.

 En Acapulco, Guerrero. Y los hubo también en Tequila, Jalisco. En Lerdo, Durango. En Oaxca, Oaxaca son una verdadera maravilla.

En Ahuacatlán, Nayarit están en el olvido, aquí una interesante reseña.

La imagen es de 1908, cercana a Xalapa, Veracruz, lavaderos del siglo XVI. Se dice que en el Porfiriato, poco antes de las Fiestas del Centenario se colocaron una buena cantidad de lavaderos públicos, como parte de las obras para beneficiar al pueblo en tan importante celebración.