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lunes, 13 de mayo de 2019

Tzopilotl (tzotl) inmundicia, (pilotl (colgante). El zopilote

   El buitre negro americano, curumo, chulo, gallinazo, jote de cabeza negra, zamuro, zopilote o zopilote negro​ (Coragyps atratus) es la única especie del género Coragyps. Es un ave accipitriforme —aunque algunas clasificaciones lo incluyen en el orden Ciconiiformes—, y uno de los más abundantes miembros de la familia de los buitres del Nuevo Mundo (Cathartidae). Se extiende desde el sur de los Estados Unidos hasta el sur de América.

   A pesar de su apariencia y nombres similares, esta especie no tiene relación con el buitre negro eurasiático (Aegypius monachus). Esta última especie pertenece a la subfamilia de los buitres del Viejo Mundo (Aegypiinae), que es a su vez parte de la familia Accipitridae (la cual incluye a las águilas, halcones, milanos, gavilanes y aguiluchos), mientras que la especie americana es parte de la familia de los buitres del Nuevo Mundo (Cathartidae). Habita áreas relativamente abiertas que le proveen bosques aislados y tierras con arbustos. Tiene una envergadura de alas de 1,67 m, y un plumaje negro, cuello y cabeza grises y sin plumas, y un pico corto y en forma de gancho.

   Es un carroñero, pero también se alimenta de huevos y animales recién nacidos. En lugares poblados por el hombre se alimenta además en basureros. Encuentra su alimento usando su aguda vista o siguiendo a otros buitres que poseen el sentido del olfato. Al faltarle la siringe —órgano vocal de las aves—, los únicos sonidos que puede producir son gruñidos o siseos de frecuencia baja.5​ Pone sus huevos en cuevas, árboles huecos, o simplemente en el suelo. Generalmente tiene 2 crías al año, que alimenta mediante la regurgitación. En los Estados Unidos, el buitre recibe protección legal por el Migratory Bird Treaty Act.​ Este buitre apareció además en algunos códices mayas. (Wikipedia)

Para ver sobre el Zopilote en la cultura nahua, entra aquí.

lunes, 5 de agosto de 2013

El dibujo científico transformado en arte: Monografía de los colibries en México.

  Andaba por ahí, en uno de mis recorridos por las solitarias (afortunadamente para mi) bibliotecas que hay por Salamanca y di con uno de esos libros extraordinarios que, cuando no se es de la élite bancaria, (me refiero a cliente extraordinario que recibe libros de regalo al finalizar el año), solamente en ocasiones excepcionales se llega uno (pobre mortal) a enterar de tales maravillas bibliográficas. Esto lo encontré en Arte y Ciencia en la Historia de México de Elías Trabuse, editado por Fomento Cultural Banamex en 1995.

  Esta es una pintura magnífica que rompe con la idea que tenía de don José María Velasco, el cual bien lo conocemos por sus extraordinarias pinturas del paisaje en los alrededores de la ciudad de México. Se llama Flora y fauna del periodo mesozoico jurásico. 

  La pintura es alargada, no se las dimensiones reales, esta es la parte baja, algo que me transporta a la real irrealidad de un casi surrealismo decimonónico. Pero mejor me dejo de filosofías y te cuento que en México, cuando aun era Nueva España se realizó una Real Expedición Botánica que "fue una de las más complejas entre las muchas expediciones científicas que organizó la Corona española durante el siglo XVIII, por la duración, por la extensión de sus recorridos y por la extraordinaria calidad y cantidad de los materiales que se reunieron. La expedición estuvo dirigida por José Mariano Mociño y Martín de Sessé.

  "Esta expedición marca el inicio del conocimiento de la diversidad vegetal y animal de México y áreas aledañas. Su expedición fue recolectar y describir las plantas propias de Nueva España, confeccionando herbarios y realizando dibujos (realizados por Atanasio Echeverría y Godoy y Vicente de la Cerda). Del material se hicieron duplicados, tanto por seguridad como para proveer dos colecciones, una para México y otra para Madrid adonde, además, se enviaron plantas vivas y semillas. En total se registraron 797 géneros y 1327 especies de plantas con semilla, además de 7 criptógamas.

  Además, la expedición incluyó el estudio e ilustración de aves, peces, insectos, mamíferos, anfibios y reptiles, crustáceos y arañas. Este trabajo coloca a los miembros de la Real Expedición como pioneros en el estudio de la ornitología y la ictiología en América.


  En octubre de 1787 comenzaron las primeras excursiones científicas a las inmediaciones de la capital mexicana para herborizar, y continuaron cada vez con un carácter más general y sistemático. Durante 1789 en una nueva salida se llegó a la costa del Pacífico a la altura de Acapulco. En la tercera y más compleja de las exploraciones, que se inició el 17 de mayo de 1790, los expedicionarios se dirigieron hacia el norte y dividieron los efectivos al llegar a Mazatlán. Un grupo realizó un recorrido más largo, llegando a Chihuahua y regresando luego hacia el sur, hasta Aguascalientes, donde se encontraron con el segundo grupo, cayo itinerario, más corto, les llevó por las provincias de Sinaloa y Ostimuri. Algunos miembros permanecieron en México, otros llegaron hasta la costa de Canadá donde trabajaron durante los años 1792-93, y entre tanto, otro expedicionario, José Longinos Martínez, recorrió a fondo California. La siguiente campaña, iniciada en abril de 1793, se llevó a cabo, de nuevo, dividiendo los efectivos. Mientras un grupo exploraba diversas zonas de la Huasteca, al este de la capital mexicana, hasta la costa, otro se dirigió hacia la Mixteca y el istmo de Tehuantepec, reuniéndose los dos grupos en el camino de regreso. A principios de 1795 todos los expedicionarios estaban en la capital mexicana. Se había rebasado el plazo inicial concedido a la expedición, que expiraba en junio de 1794, pero gracias a una prórroga sus actividades se extendieron hasta 1803, año de su regreso a Madrid, formando dos comisiones, una a Guatemala, y otra, a Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo". (Tomado de Wikipedia).

  Pero como una cosa nos lleva a la otra, nos vamos ahora a otra biblioteca, otra época y otros autores. Estamos ante una extraordinaria obra, la de don Rafael Montes de Oca, miembro de la Sociedad Mexicana de Historia Natural quien en 1875 publica su Ensayo Ornitológico, libro que es una verdadera joya ya que en él encontramos con doce láminas en las que nos muestra 46 tipos distintos de colibrís o colibríes como el los llamó en su momento y dice:

   "Los Colibríes llamados vulgarmente Chupa-mirtos o Chupa-rosas, son, con pocas excepciones, unas de las aves más pequeñas que se conocen: Huitzitzil, Tzitztototl, Quintiut, Viscicilin, Pigda, &c.; los franceses lo llaman pájaro-mosca; los ingleses pájaro-zumbador, y los alemanes los designan simplemente con el de colibríes, estos son los deodáctilos tenuriostros de Cuvier que forman el género Trochilus de Linneo...". El autor continua haciendo una puntual y minuciosa descripción de cada una de las especies que se conocían de estos hermosos pajaritos que tanto nos conmueven cuando llegamos a verlos en sus agitados viajes; pero, en este Bable, a lo que nos enfocamos no es a sus cualidades y características, sino al magnífico arte que se muestra en la obra de Montes de Oca.












   Pero no todo termina allí, pues también encontramos que el pincel extraordinario de José María Velasco logró captar, del modo en que habitualmente se recreaban las escenas propios de libros de biología y zoología una serie de Troquilideos del valle de México Ipomaea triflora. Que bonito es lo bonito, no cabe la menor duda.

Fuentes:

1.- Trabusle, Elías. Arte y ciencia en la Historia de México. Fomento Cultural Banamex. México, 1995.

2.- Montes de Oca, Rafael. Ensayo ornitológico. Troquilideos ó Colibríes de México. Imprenta de Ignacio Escalante. México, 1875.

viernes, 18 de enero de 2013

La razón del puerquito de San Antono Abad.

 Esta mañana, me levanté temprano, lo hice para terminar el artículo anterior, en donde te cuento de la historia de San Antonio el Grande; creo que la de él, junto a la de todos los santos de los primeros siglos del  Cristianismo, el periodo primitivo, el del tiempo de Diocleciano, como son la base de muchas de las tradiciones que los europeos trajeron a México en la evangelización, se vuelve importante conocerlas, digerirlas e interpretarlas para entender lo que pasa en nuestro país con el nutrido calendario de fiestas religiosas. Así pues, si se trata de la bendición de los animales, que mejor que ir a la zona rural cercana a donde vivo para ver la celebración así que, abordamos el primer autobús y cruzamos por la zona de la refinería de Salamanca rumbo a la comunidad de Cerrogordo, en donde hay una hacienda de la que ya te platiqué.

 Llegué a las once, pues antes visité los vestigios de una hacienda cercana. El templo de Cerrogordo era la capilla de la hacienda del mismo nombre. Estaba abierto y tres señoras estaban allí, no en devoción, sino en amena plática. Pregunté si habría misa para la bendición de los animales y me dijeron que no lo acostumbraban, así que, luego de ver algunos detalles del pequeño templo me seguí a la siguiente escala, el pueblo de Santa Cruz de Comontuoso, llamado ahora Juventino Rosas.

 En esta toma que hice cuando estaba esperando el camión, estamos viendo el templo completo, te darás idea de cuan importante fue la Hacienda de Cerrogordo al contar con una capilla de tales dimensiones. Seguimos en dirección oriente, pasamos por la que fue mi primera reseña en El Bable sobre una hacienda llamada Galera de la Esperanza, luego pasamos cerca de la de Comontuoso, aquella que te conté fue donde me soltaron unos perros y los pude librar porque brinqué a la camioneta... y llegamos a Santa Cruz de Juventino Rosas.

 Había leído en la Monografía de este municipio que se acostumbraba hacer la bendición de los animales, llegué justo a las 12 del medio día, esperaba encontrar una multitud en la parroquia que es parte del convento franciscano y nada, no había nadie. En eso llegó el sacristán y le pregunté de la bendición, me dijo que ya no se usaba, que tenían al menos 20 años de haberla suspendido... con las ganas me quedé. Pero, al observar la imagen de San Antonio Abad pude ver su puerquito, el eterno acompañante, me di cuenta de que eso no te lo comenté en el artículo anterior. La razón por la cual aparece precisamente un cerdo, si bien,  está asociado a la pureza, hay también una leyenda, antigua, en la que se asocia al santo con un animal, pero no era un puerco.

Esa leyenda cuenta que era un jabalí que buscó al santo para pedirle su ayuda ya que había quedado ciego al ser herido por unos cazadores. San Antonio lo cura y el jabalí se queda siempre con él... si entendemos la leyenda de forma textual nos dice de una anécdota más de fidelidad, pero en este caso, al trasladarse la imagen de un jabalí a la de un puerco, esto nos dice de algo de mayor profundidad que es la intervención del santo para limpiarnos de esa suciedad en la que estamos inmersos. Pero hay una razón aun más profunda por la cual aparece el cerdo junto a él: "Él desarrolló un medicamento para tratar el ergotismo a base de la grasa del cerdo y que daba muy buen resultado. A raíz de esta historia del cerdo, en la Edad Media, los hospitales dejaban sueltos por las eras de los pueblos cerdos, que la gente alimentaba, y que se usaban para dar de comer a los enfermos o para vender. Estos cerdos llevaban campanitas y eran muy cuidados por todos, pues era como si estuviesen bajo el poder del santo". (1)

 Recordarás que la Tau es uno de los atributos, además de la campanita y el puerco. La Tau se le conoce como la cruz egipcia y San Antonio vivió precisamente en Egipto. La Tau, te lo comentaba apenas, es un símbolo asociado a los franciscanos, aquí en el convento que tienen en Santa Cruz de Juventino Rosas, Guanajuato, vemos en los pasillos un Rosario Franciscano en donde aparecen las Estaciones marcadas con la Tau. Entonces quizá digas que este San Antonio que vemos en las fotografías no está completo pues le falta la Tau... te equivocas.

La Tau está representada en su bastón.

 No hubo misa, no hubo bendición de animales... pasemos al Sagrario para meditar un poco...

 Interesante resultó ser este templo parroquial de la Santa Cruz, volveremos a visitarlo con mucha atención y al detalle...

Ironías de la vida, al salir del templo esto es lo que encuentro, acababa de suceder, la paloma cayó fulminada... Bueno, no me tocó ver la bendición, me conformo con una nota de un periódico español en La Coruña, en un templo, franciscano por cierto, en donde sí se dio la bendición a los animales y hasta estuvieron presentes en la misa

Por si te preguntas que tantos animales están representados en los atributos de los santos, entra aquí.

Fuentes:

1.- Blog Miguel y la Historia.

jueves, 17 de enero de 2013

Antonio el Gande, los impuros y la bendición de los animales.

Hoy, 17 de enero, es el día de San Antonio el Grande (251-356), lo conocemos mejor con el título de Abad cargo que ocupó en su muy larga vida, dicen que vivió más de cien años, 105 para ser exactos, de allí que en sus representaciones aparezca un monje de barba y pelo cano. Su atributo es bastante peculiar, por un lado la Tau azul que lleva en el pecho, por otro el puerco que aparece regularmente junto a él. Sí en efecto un cerdo, al menos es eso lo que vemos en las representaciones que de él se hicieron en México, seguramente en otros países de la América latina. Hoy en muchos pueblos habrá la bendición de los animales, tradición que nos llegó, claro es, desde España.

Pero vamos por partes, la Tau es el símbolo de la muerte, muy asociado a los franciscanos, pero lo vemos ahora con los antoninos, nombre que recibe a orden religiosa derivada del culto a San Antonio el Grande pues si fue Abad es debido a que estuvo dirigiendo un monasterio, uno del tipo eremítico. Una de las leyendas que hay en torno al santo es que, cuando se entregó a la vida religiosa, lo hizo de manera solitaria en el desierto, sitio en el que el demonio lo fue a tentar, razón por la cual a México llegó un lienzo, cuya alegoría estamos viendo en la que vemos esas tentaciones de las que fue objeto; la lujuria, la pereza, la envidia, entre otras. 

"Los religiosos de San Antono Abad vinireron a México en 1628; los trajo fray González Gil. Esta orden llegó en algunos años a un grado de esplendor cual ninguna otra. Mas como dice el sabio, nada hay estable bajo el sol: la orden llegó a decaer el grado que en 24 de agosto de 1787, fue enteramente abolida por Pio VI, a petición de Carlos III rey de España, en razón a que el número de religiosos era muy corto y estaban los conventos desiertos". (1)  En el acercamiento al dibujo vemos la prepresentación de la lujuria con una mujer con cuernos, una diablesa; junto a ella otros de los secuaces de Lucifer, ofreciendo todo tipo de tentaciones a San Antonio

No se sabe cuando comienza a incluirse al cerdo en la representación de San Antonio Abad, se dice que fue en Cataluña el lugar en donde aparece por primera vez dentro de las imágenes que había de él. El cerdo representa a los impuros, de allí que para el siglo XV a aquellos que no profesaban la religión Católica se les llamara "marranos", no en asociación a San Antonio, sino en asociación a la suciedad en la que vive regularmente este animal. Hoy día seguimos aplicando el calificativo de "puerco" a la persona que lo que menos tiene es el gusto por la limpieza.

La orden fundada por San Antonio el Grande fue denominada como los Antoninos, aunque hay que aclarar algo, San Antón, como también se le conoce, vivió en el siglo III, si fue eremita, quiere decir que vivió en la soledad del desierto ya que la región donde vivió fue lo que hoy conocemos como el norte de Egipto. La orden religiosa es fundada en el siglo XIII. "En el año de 1095, se creó la orden religiosa de los Antoninos en un lugar del Arzobispado de Viena. Fue fundada por dos nobles caballeros que hicieron una promesa al haber sanado de lepra, enfermedad que en esa época, además de terrible era incurable. Al crearse la orden los Antoninos, su misión primordial fue la de socorrer y cuidar a los enfermos, no sólo de lepra, sino de cualquier otro mal. Los Antoninos no vestían hábito alguno, y eran reconocidos por una “T” de color azul que llevaban impresa en sus capas. Tampoco hacían votos eclesiásticos y su única misión era recoger cualquier enfermo y cuidarlo en su convento, que hacía las veces de hospital. Pero su mayor mérito era que todo ello lo hacían con recursos que adquirían de la caridad, ya que ellos no contaban con bienes propios, y de la caridad vivían y de la caridad cuidaban a sus enfermos". (2)

Es así, con esa función, la de atender a los leprosos, que instalan un hospital en la ciudad de México, se les asignó un terreno fuera de la parte poblada a fin e evitar contagios, los Antoninos establecieron días en las que daban sus bendiciones, quizá la creencia popular pensaba que esa bendición les ayudaría a evitar el contagio de la temida lepra, conocida en algún tiempo como "el fuego del infierno". La bendición que más adeptos tuvo fue la que se daba el día de la celebración del santo, el 17 de enero, la cual estaba dirigida a personas y animales. "Estas bendiciones excitaban el gusto de la población de México; los hombres, las señoras, los niños, lujosa y vistosamente vestidos con flores y cintas acudían a recibir, mediante una corta limosna, la bendición que un religioso les echaba en el patio que pertenecía a la iglesia. Bien puede decirse que ninguna familia de México de las clases media o ínfima, dejaban de acudir a estas bendiciones. El número de animales de todas clases, hermosamente adornados que se llevaban, es incalculable". (3)

De sobra sabemos que si no todas, la gran mayoría de las fiestas Católicas fueron tomadas de los antiguos ritos paganos. No dudo que estemos ante otro pues, si pensamos que en plena Edad Media en Europa para estos días era cuando el frío arreciaba cada vez más y el obtener una abundante comida, llena de grasas, daba la energía tan necesaria para soportar ese clima extremo. Un cerdo que había sido engordado durante todo el verano y otoño sería el festín más grande que podría obtenerse en mitad del crudo invierno. Se implementa así la tradición de los antoninos de rifar el día de su santo patrono a un cerdo bien gordo, con los fondos recabados por la rifa tendrían suficiente para seguir ofreciendo sus servicios hospitalarios de asistencia a los leprosos. Esa tradición llegó a México y ante el desorden que se llegó a organizar en rededor del templo y convento de San Antonio Abad, las autoridades deciden prohibir la fiesta.


Mira este interesante detalle del dibujo que se hizo de la pintura que se dice estuvo en el Templo de San Antonio Abad de la ciudad de México y que era punto de atracción en las visitas que se hacía al templo. Observamos en él el simbólico número 7, representado por las 7 cabezas del dragón que simbolizan los siete pecados capitales.

Si eres aficionado al cine mexicano, al bueno, recordarás que en la película María Candelaria hay una escena que se desarrolla justo un día como hoy, día de San Antonio Abad, en la que, Dolores del Río, en el papel de María Candelaria, lleva a bendecir precisamente a su puerquito, al que estaba engoradando para vender y sacar de allí el dinero suficiente para su boda. Y antes de que se me olvide, la primera imagen que aparece en este artículo es, efectivamente, una alegoría de la bendición de los animales del maestro Helguera y sus emblemáticos calendarios.

Fuentes:

1.- Calendario de la Democracia. Dedicado al pueblo mexicano. Año de 1851. Primero de su publicación. Impreso por Leandro J. Valdés. México, 1850.

2.- Ritos y Retos del Centro Histórico. Sitio electrónico.

3.- Calendario de la Democracia.

Para leer más sobre el fuego de San Antonio, entra aquí.

sábado, 30 de junio de 2012

Esta es la razón por la cuál decimos que el desierto está vivo.

 Hoy hacemos otro ejercicio fotográfico, pero esta vez vamos en busca de la vida salvaje que por estos rumbos del Noroeste del país existe. Todas estas fotografías las he tomado en San José del Cabo y en La Paz, ambas poblaciones del estado de Baja California Sur. Los momentos han sido meramente circunstanciales, ha sido sólo cosa de llevar la cámara fotográfica y disparar en el momento preciso... como aquí, por el malecón de La Paz en donde estaban estos albatros.

 Una garza en el estero de San José del Cabo.

 Pelícanos en la bahía de La Paz.

 No sé el nombre de esta ave, pero su elegancia es notoria, la tomé en la piscina (vacía) del Gran Baja en La Paz.

 No estoy del todo seguro que esta sea una garza en el esero de San José del Cabo.

 Por la colina donde vivo abunadan las liebres.

 Un pajarito caído, desconozco su nombre científico.

 Y este crustáceo, tal vez pariente de las langostas, tiene un diseño que sería la envida del mejor tatuador de la región.

 Los restos de un gato que, seguramente por curioso, murió.

 Un tiburón...

 Una serpiente que espero haya podido cruzar la calle sin ser despedazada.

 Un marlin, de los que son asediados por los pescadores deportivos.

 Un atún, así de fresco es delicioso.

 Estos peces creo que los traen de los mares del sur...

 La iguana vive en ese cubo que vemos, eran tres los moradores.

Esta terry se llama Winter y se la pasa dormida habitualmente.

 Unos patos de los que tienen el pico rojo...

 Un correcaminos.

 Creo que esta es un águila pescadora, pero no estoy seguro.

 Estos insectos los vi siempre en esta planta, la devoraron por completo, pero nunca se movieron de allí, incluso allí depositaron sus huevos.

 No sé el nombre de esta ave zancuda, pero observé que al abrir las alas éstas eran de un tono verde tornasolado bastante bello.

 Agazapada vemos aquí a un ave que no puedo reconocer.

 Idílica escena con un solitario pelícano.

Un perro más que queda embarrado en la Carretera Transpeninsular...