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sábado, 21 de septiembre de 2019

Los principales "Anti" héroes mexicanos

  El tema de esos personajes de la historia que son los más despreciados, incluso odiados por algunos, los que podemos calificar como antihéroes, especialmente ahora que de los "Cuentos" aquellos que comprábamos en los puestos de los portales o cercanos al kiosco de la plaza principal de la ciudad, pasaron a ser, luego de tres décadas, denominados como "Cómic", poco tiempo después se volvieron películas y se convirtieron la mayoría de ellas en éxitos de taquilla. Es en todas esas publicaciones que hay el "Antihéroe", el antagónico que debe existir en todo buen relato de novela escrita u obra de teatro para llevar el justo equilibrio de la trama. Y no es por justicia ni por equitatividad que en la Historia de México hemos ido creando estos personajes calificados como "nefastos", más bien se han creado por desconocimento de sus acciones y, sobre todo, falta de información de la época en que vivieron y todo el entorno, su cotidianidad y la vida que se vivía en ese momento.

El elenco de Antihéroes es grande, no nos iremos con lupa a escudriñar la larga historia nacional, solamente anotamos los que por obvias razones son los más conocidos. Seguramente en la época prehispánica hubo algún personaje que podríamos incluir en la lista de los "Anti", pero no me viene a la cabeza ninguno. En la siguiente etapa, la Virreinal, está sin lugar a dudas Hernán Cortés, bien podríamos incluir ahí a Nuño de Guzmán, Pedro de Alvarado y tantos otros más; pero solamente nos hemos engalanado con colocar en la cúspide de los "Anti" al Conquistador de México. Hay un interesantísimo ensayo al respecto en la revista Letras Libres, lo puedes leer aquí. 

  Los Antihéroes de la Guerra de Independencia son muchos, y al que se le colocó con esa villanía fue, sin lugar a dudas a Agustín de Iturbide. En la revista Nexos de septiembre 2002 hay un artículo que lo define así: "... para 1824 iturbide era el primer traidor absoluto de la historia nacional, uno de esos villanos indispensables para las historias patrias". (Leer completo el artículo.)

  En los tiempos de total inestabilidad política que abarca las décadas del treinta y cuarenta del siglo XIX, fue a un personaje al que siempre recurrieron para que encabezara el poder, elecciones propiamente nunca las hubo y él nunca tomó por la fuerza la silla presidencial, siempre se la ofrecieron y la aceptó once veces. El Antihéroe por excelencia es, sin lugar a dudas, Antonio López de Santa Anna.

  Maximiliano de Habsburgo llegó a México engañado y con muchas ilusiones, su Imperio duró tan solo tres años y acabó mal, fue fusilado. Se le catalogó como "invasor", razón suficiente para entrar en la lista de los "Anti", sin embargo, gracias a él, es que buena parte de la historia nacional fue recuperada y, además, hubo los primeros indicios para entrar en la modernidad.

  El final del siglo XIX y la primera década del XX el poder lo tuvo en sus manos Porfirio Díaz, tres décadas duró su mandato gracias a las reelecciones hasta que llegó aquello del "Sufragio efectivo, no reelección". Exiliado en Francia, allá murió y pasó, prácticamente desde que abordó el Ipiranga, al grupo de los "Antihéroes mexicanos". Luego comenzaría el periodo de la Revolución y desde entonces la lista a crecido enormemente, pero, al estar tan cerca ese tiempo de nuestro tiempo, aun no se ha institucionalizado la lista de los Antihéroes mexicanos del siglo XX, ni que decir de los del XXI.

  Sobre Porfirio Díaz hay un excelente ensayo, en el mismo número de Letras Libres, lo puedes leer aquí.

martes, 3 de septiembre de 2019

Octaviano de Obregón, uno de los no muy conocidos personajes de Guanajuato, 1810

 Como lo mencionaba, la idea general que tenemos de la Guerra de Independencia, se congrega en algunos pasajes que están incluidos (¿o estaban?) en los Libros de Texto que no llegan a ser más de media docena y que fueron casi todos replicados en las pasadas celebraciones en ocasión del Bicentenario; teniendo esas fuentes como información del complejo periodo por el que atravesaban los habitantes novohispanos, nos aleja mucho de la realidad. También mencionaba de los cambios en la administración que venían desde España y que, estando invadidos por Francia complicaban aún más lo de por sí ya complicado a raíz de la implementación de las llamadas Reformas Borbónicas que, a México golpeó con la Consolidación de Vales Reales a través de la Real Cédula del 28 de noviembre de 1804.

  Y con la intención que tengo de conocer un poco más lo que ocurría, concretamente en Guanajuato, en la víspera del inicio del movimiento de Independencia, esta vez comparto lo ocurrido aquí cuando se nombra a quien representaría a los guanajuatenses en las Cortes de Cádiz, para ello primero debemos conocer quién era el personaje:

   Octaviano Obregón y Gómez (León, 22 de marzo de 1782 - circa 1815) fue un militar, minero, abogado novohispano. Fue oidor honorario de la Real Audiencia de México. En 1810, fue elegido diputado en representación de la provincia de Guanajuato a las Cortes de Cádiz. Fue hijo del procurador general Ignacio Obregón y de Rosalía Gómez Gaona. Su familia estaba emparentada con el conde de la Valenciana Antonio Obregón y Alcocer. Durante la crisis política en México de 1808 su padre apoyó al virrey José de Iturrigaray siendo herido el 15 de septiembre de 1808 en los acontecimientos del golpe de estado orquestado por Gabriel de Yermo, muriendo a consecuencia de ello en Guanajuato.


   Octaviano fue abogado, minero y militar logrando obtener el rango de coronel. Estuvo a punto de casarse con Leona Vicario debido a que el tutor de ella la había comprometido con él en matrimonio, sin embargo, en diciembre de 1810 Octaviano viajó a España al ser nombrado diputado en representación de la provincia de Guanajuato a las Cortes de Cádiz. Perteneció a diversas comisiones. (Wikipedia)

    En la ciudad de Santa Fe y Real de Minas de Guanajuato a veintinueve de agosto de mil ochocientos diez años. Ante mí, el Escribano de Cámara, honorario del Real y Supremo Consejo de Indias con ejercicio Mayor, Público, de Cabildo, del Número y de Gobierno de la Intendencia de esta Provincia, interino de Minas y Real Hacienda con aprobación del Superior Gobierno e individuo del Real Colegio de Escribanos de este Reino y testigos: Los señores Don Juan Antonio de Riaño y Bárcena, Caballero profeso de la Orden de Calatrava, Teniente Coronel de los Reales ejércitos, Intendente Corregidor, Comandante de las Armas de esta Capital y su Provincia: Licenciado Don Fernando Pérez Marañón Alférez Real, Abogado de la Real Audiencia de esta Nueva España, Vicerrector de su Ilustre y Real Colegio, Censor Regio de esta misma Provincia, y Académico de honor de las tres nobles artes de San Carlos de este Reino y de la de Derecho teórico práctico: Capitán Don Mariano Otero y Dovalina, alguacil Mayor: Licenciado Don José María Septién y Montero Fiel Ejecutor: Licenciado Don Martín Coronel y Fonganes: Don Francisco de Septién ; y Capitán Don Pedro de Otero y Dovalina, Regidores perpetuos, y el Licenciado Don Carlos Montes de Oca, Don Juan Antonio de López y Ginori, Don Mariano de Septién y Don Lucas Zulueta, Regidores Diputados del Común con voz y voto, como también el Procurador General Síndico Personero del mismo Don Pedro Cobo: Dijeron que por cuanto el día ocho del corriente en puntual y debido instrumento del Real Decreto de catorce de febrero último, expedido por el Supremo Consejo de Regencia de España e Indias y en consecuencia de las ordenes libradas por el Superior Gobierno de esta Nueva España procedió ante este Ilustre Ayuntamiento a la elección y sorteo de Diputado que digna y legalmente represente los derechos de esta Provincia en las Cortes extraordinarias que han de celebrarse en la Isla de Mallorca, en cuyo acto  fueron electos con todos los votos el Señor Don Octaviano de Obregón, oidor honorario de la Real Audiencia de México, residente en Cádiz, y con los mismos al Licenciado Don Miguel Domínguez, Corregidor de Letras por S. M. de la Ciudad de Querétaro y con dicho el Señor Conde de Valenciana pues dos sacó al Señor Marqués de San Juan de Rayas, y habiéndose procedido al sorteo en la forma prevenida por la instrucción dirigida por este asunto, salió en suerte el referido Señor Don Octaviano de Obregón, con lo que concluido este acto se procedió a solemnizarlo con repique general en todos las iglesias y conventos de esta capital, y habiendo pasado este Ayuntamiento, y descubierto el Divinísimo Señor Sacramentado, le dio las debidas gracias por medio de un solemne Tedeum que se cantó en la augusta presencia. Y aunque con la mayor prontitud remitió este Cabildo a dicho Señor Don Octaviano de Obregón un Testimonio legalizado en debida forma de la acta de dicha elección dándole aviso de ella en oficio de once del corriente, no lo había hecho de los poderes o instrucciones necesarias para el uso de la importante comisión que le ha conferido y que es su consecuencia pueda proceder a el ejercicio de las funciones propias de tan delicado encargo; poniéndolo en ejecución desde luego este Cabildo en representación de toda esta Provincia que da y confiere a dicho Señor Don Octaviano de Obregón todo el poder amplio, bastante y cuanto conforme de las leyes sea necesario, más pueda, y deba valer para cumplir y desempeñar las augustas funciones de su nombramiento y para que con los demás Señores Diputados de Cortes pueda acordar y resolver sobre los puntos que se traten y propongan en ellas, así en razón de los que se contienen en el referido Real Decreto, como de otros cualquiera que ocurran, arreglándose a la Instrucción que con este poder le dirige, y a las que sucesivamente le fuere remitido a proporción que le exijan las circunstancias y ocurrencias que se ofrezcan con plena, franca, libre y general facultad, y sin que por falta de poder, cláusula o requisito, deje de hacer cosa alguna, pues todo el que se necesita le confieren, sin excepción, ni limitación alguna más que la que queda indicada. Y los Señores otorgantes se obligan por sí, y por todos los vecinos, y habitantes de esta Provincia a tener por válido cuanto dicho Señor Diputado de Cortes hiciere y se acordase por citas. Y lo firmaron de que yo el infrascrito Escribano doy fe. Siendo testigos Don Joseph Jurado, Don  Joseph de la Concha, y Don José María Suárez de esta vecindad.



Fuente:

AHG. PC 1810, L. 137, ff. 234-238

lunes, 2 de septiembre de 2019

Los días previos al "Grito" de Independencia en Guanajuato, 1810

   Ahora que comienza un mes más de Septiembre, llamado, con justa razón, "el mes de la Patria", (el concepto de Patria en nuestros días está tan lejos de lo que fue en el tiempo cuando fue creado el concepto que bien merita hacer un artículo sobre ello); compartiré una serie de documentos que nos darán razón de lo que ocurría en la ciudad de Guanajuato un par de semanas antes de que el cura Hidalgo iniciara el movimiento de insurrección. Este que ahora veremos, no lo transcribo pues su letra es bastante bella, por lo tanto es legible y nos habla de lo que políticamente ocurría en la capital de la Provincia que sería el escenario del levantamiento en contra de la Corona española... lo del "contra" es otro de los conceptos que debemos analizar a profundidad pues, si recordamos aquello que fue el grito emblemático de esos primeros días, era, efectivamente "mueran los gachupines" a la vez que se vitoreaba a Fernando VII. Son cosas confusas si nuestra fuente de información fue solamente aquello que ocasionalmente oíamos los medios de comunicación tradicionales o en los libros de texto de la primaria. Las cosas eran mucho más complejas y hay que analizarlas con mucho tiento. El punto está en que, para las vísperas del 16 de Septiembre de 1810 muchos cambios estaban ocurriendo en la administración virreinal, en la ciudad de México, Francisco Javier Venegas asume el cargo de Virrey el 14 de Septiembre de 1810, luego de un periodo de inestabilidad política, pues vino a sustituir a Francisco Javier de Lizana y Beaumont que ocupó el cargo de Virrey del 19 de julio de 1809 al 8 de mayo de 1810, era además el Arzobispo de México. En los cuatro meses que no hubo Virrey, la Nueva España estaba gobernada por la Junta Central, cosa que complicaba aún más la gobernanza pues España había sido invadida por Francia y José Bonaparte, hermano de Napoleón, fue impuesto como su rey, de ahí que se rumoreaba que el depuesto Fernando VII podría llegar a México y desde acá gobernar su Imperio.

   Y si en Septiembre de 1810 había cambios en el encargado del virreinato, acá en la recién creada Intendencia de Guanajuato, ocurría lo propio, una serie de renuncias, aquí una de ellas:






domingo, 24 de junio de 2018

Entre condes y coroneles te veas: Aguascalientes al finalizar el siglo XVIII

   Topamos al ver algunos documentos en los archivos relacionados a la actividad militar durante la guerra de independencia, que unos personajes ostentan el titulo militar tal cual, sea teniente, coronel, o cualquier otro; y algunos los mencionan como teniente graduado o coronel graduado. Eso marcaba una diferencia bien clara entre unos y otros, los graduados eran aquellos militares de carrera, que estaban preparados para los enfrentamientos y cuyo ámbito de vida siempre fue en el mundo miliar. En cambio, los que no estaban “graduados” eran aquellos que, por un mérito (en el entendido que era meritorio hacerse cargo de uniformes y armamentos de un regimiento o de un determinado número de soldados) les era entregado el título miliar. Digamos que, de algún modo, lo habían comprado. Con esa idea veamos el interesante escrito del maestro Ribes Iborra:

   “… vamos a tratar someramente las trayectorias militares de cuatro coroneles que se vieron ligados por nacimiento, intereses económicos o actos de servicio a las armas, a Aguascalientes, aunque solo uno de ellos, el último, mandase directamente a los dragones de Nueva Galicia. No conviene que olvidemos que los empleos y honores que estos coroneles obtuvieron a lo largo de sus vidas serían puestos como ejemplo de aprovechamiento y conducta a los hijos de las familias ricas de Aguascalientes. El valor paradigmático de sus curricula es indiscutible, y las amplias redes familiares, económicas y de influencia política que entretejieron en nuestro futuro Estado, sobradamente probadas.

   Podemos comenzar por don Manuel Rincón Gallardo, miembro de la familia a la que se hallaba vinculado el mayorazgo de la hacienda de Ciénega de Mata y que, según el inspector Calleja, obraba siempre inspirado por un gran “amor al servicio del Soberano”, además de reunir unas “circunstancias que en todas ocasiones le hará útil”. Tal opinión, vertida el mes de diciembre de 1798, fecha en que Rincón Gallardo contaba 40 años de edad, venía abalada por un amplio historial militar: diecisiete años, cuatro meses y dieciséis días de servicio. Pero sus principales méritos –que tan recomendable lo hacían a los ojos de sus superiores- eran seguramente otros, de tipo económico. En el año de 1781 vistió y uniformó a sus expensas a 77 individuos en la compañía en la que ostentaba el grado de capitán, manteniendo dos tambores el tiempo que detentó dicho grado –desde el 16 de agosto de 1781 al 2 de octubre de 1782- y contribuyendo con 6 pesos mensuales para la subsistencia del cuartel de las Milicias Fronterizas de Aguascalientes. En el año de 1782, habiendo sido ascendido a teniente coronel de la Legión de San Carlos, fue comisionado por su coronel conde de Santa María, para revisar la legión y reemplazar sus faltas, cargo al que dio cumplimiento a costa de sus propios intereses. En 1794 el virrey le mandó dirigir el aislamiento que iba a efectuarse en la décimo quinta división, en la jurisdicción de Aguascalientes, desempeñando a su costa el cometido. Por todo ello el virrey Branciforte le encargó el mismo año que auxiliase al brigadier Nemesio Salcedo en la formación de los regimientos de Dragones Provinciales de San Luis y San Carlos, empresa en la que hizo el mérito de vestir y armar a 150 individuos del último regimiento mencionado –del que fue nombrado coronel el 16 de octubre de 1795- así como de dar cincuenta caballos siempre que el servicio en su regimiento lo requiriese, manteniéndolos en sus haciendas patrimoniales. Aparte de esto, pocos méritos “militares” más podía alegar: nunca participó en ninguna campaña bélica, su capacidad intelectual no pasaba de ser “regular”, su conducta “buena” y su estado civil “casado”; no obstante, y como queda apuntado, la aplicación que “manifiesta” le hacían sumamente recomendable.

   Más someramente vamos a tratar la hoja de méritos y servicios de dos coroneles, Diego Rul y Antonio Pérez Gálvez, que solo afectan a Aguascalientes indirectamente, a través de su íntimo parentesco con el coronel Ignacio Obregón, del que nos ocuparemos posteriormente. Rul era un malagueño, joven de fortuna que a la edad de 36 años, 3l 17 de julio de 1797, y gracias a su matrimonio con una heredera de la Valenciana, obtuvo el empleo de coronel del Regimiento Provincial de Infantería de Valladolid, en Michoacán. Tampoco había participado en ninguna campaña –ni siquiera había tenido otra ocupación ni cargo militar anterior-, pero como rezaba el informe del inspector: “aunque la aplicación y talento de este jefe no pasa de lo regular, lo recomiendan los donativos que ha hecho”. Y a fe que hizo méritos abundantes: en la guerra con Francia armó y vistió a su costa cien infantes. Posteriormente, invirtió cerca de 30 000 pesos en vestuario y armamento para su regimiento. Por si ello fuera poco, efectuó varios importantes préstamos y donativos a la Real Hacienda. Nada debe extrañarnos por tanto que cuando se declararon los altercados independentistas Rul muriese defendiendo los intereses realistas luchando contra Morelos en el Sitio de Cuautla. Su cuñado, Antonio Pérez Gálvez, otro malagueño casado con la hija mayor del conde de Valenciana, cuya simple enumeración de méritos en favor de la casa real desborda con mucho el presente trabajo, sobrevivió a la revolución para continuar trabajando en sus negocios y en sus minas.

  Ambos fueron cuñados de Ignacio de Obregón, coronel del Regimiento de Dragones de Nueva Galicia. Es de suponer que las ideas y los intereses de Obregón no andarán muy alejados de los que en tantas ocasiones manifestaron sus cuñados. Pero estudiemos sus méritos y servicios más detenidamente. Igancio Obregón, al igual que sus cuñados, sintió la tentación de sumar un título militar a las múltiples posesiones que por su nacimiento le correspondían. Según Archer, donó 7200 pesos para uniformar y armar tres compañías de caballería de León, Guanajuato, por lo que el virrey Branciforte, el 3 de junio de 1795, le nombró capitán del Regimiento de Caballería Provincial del Príncipe. No contento con su empleo de capitán, Obregón halló una oportunidad de sumar sus “méritos” a su currículo militar ofreciendo pagar cualquier suma que fuese necesaria para completar el pago de vituallas y caballos que requería la formación del Regimiento de Dragones de Aguascalientes. Del coste total del mismo, 47 400 pesos, 33 000 corrieron por su cuenta. Este inmenso donativo le valió ser nombrado coronel de la agrupación cuando contaba 40 años de edad, una inteligencia “suficiente” y estaba casado. Por demás, y como no podía ser de otro modo, el inspector hacía constar en su decir verdad, este informe se contradice con la opinión que uno de sus cuñados expresaba el rey por carta año y medio después de la formación del regimiento: “Ignacio de Obregón rara vez se aventura a acudir a los cuarteles de su regimiento en Aguascalientes”. No lo necesitaba, con sus dádivas cubría con creces cualquier requerimiento: y en cuanto a su fidelidad a la monarquía, quedaba ampliamente probada por sus palabras, obras y, lo más importante, intereses.


Fuente:

Ribes Iborra, Vicente. Aguascalientes: de la insurgencia a la revolución. UAA. Aguascalientes, 2011, pp. 73-76.

domingo, 6 de mayo de 2018

El día que ejecutaron a Andrés Delgado, héroe salmantino en la guerra de Independencia

   Alguien por ahí se atrevió a hacer un retrato de Andrés Delgado en base a la nada... lo malo de esas acciones es que desvirtúan al personaje. Igual ocurrió con el retrato que también a alguien se le ocurrió hacer de Bartolomé Sánchez Torrado, con el pequeño inconveniente de que lo viste con una diferencia de al menos cien años le pone yelmo y armadura, propia del siglo XV, siendo que el personaje fundó la Villa de Salamanca en 1603. Esto lo comento a manera de prefacio en lo que ahora veremos, que es el parte oficial de la detención y muerte de uno de los tres salmantinos más conocidos del periodo independentista (los otros dos son Albino García y Tomasa Estéves). 

   El excelentísimo Señor Virrey acaba de recibir por extraordinario el siguiente parte que por lo interesante de su contenido ha mandado se publique en esta Extraordinaria para su satisfacción de los buenos vasallos del Rey nuestro Señor por ser sus resultados muy conducentes para el logro de la completa pacificación del Bajío porque tanto anhela.

  Excelentísimo Señor.- se logró por fin dar muerte al cabecilla de rebeldes Andrés Delgado, alias El Giro, bien conocido por sus asesinatos y monstruosidades en todo género de crímenes tanto en esa provincia como en otras desde el principio de la actual rebelión.

   Viendo yo que esta gran empresa exija la conferencia verbal con el señor coronel don Anastacio Bustamante para satisfacer en complimiento de mi deber las superiores ordenes en la materia, logré por fin acordar con dicho jefe en los términos y pasajes que se podrá verificar valiéndome de todos mis confidentes y espías que al efecto tenía destinados, sin perder noticia alguna interesante que me solían comunicar los muchos labradores buenos que habitan los campos y que hace más de treinta años que los conozco, por cuya causa mi sistema jamás declinará en temor más que en contra de los perversos enemigos de sus semejantes distinguiendo siempre a los que recomiendan por su probidad aun cuando las circunstancia de las fuerzas momentánea de los facciosos no les permitan desplegar toda su energía en obsequio de la inocente causa de nuestro amado Soberano.

  Estos principios señor excelentísimo dictados por la religión y tan conformes a las justificadas ordenes de V.E. son las que me han granjeado la confianza pública con todos los labradores de esta provincia, e interesados ellos en disfrutar de la decidida protección de las tropas de S.M. me dan aviso incesantes para que se logre el exterminio de la canalla como ha sucedido con uno de los más principales de ella y con sus tres secuaces en el rancho de la Laborcilla junto correspondiente a la jurisdicción de Santa Cruz con dirección al Robledal o serranía de Guanajuato.

 En la adjunta confidencial me manifiesta el señor coronel don Anastacio Bustamante en los términos que logró dar muerte a dicho cabecilla Giro y sus tres satélites, y por no privar a la superioridad de V.E. de tan interesante noticia, pongo este antes de recibir parte circunstanciada del hecho.

  Dios guarde a V.E. muchos años, Celaya 4 de julio de 1819.- Exmo Sr. Antonio de Linares. –Excelentísimo Señor virrey conde de Venadito.

  Señor comandante general coronel don Antonio de Linares.- Pilas julio 2 de 1819.- mi estimado jefe, amigo y muy señor mío: la abundantísima lluvia de ayer causó una grande avenida en el arroyo del Sauz, por lo que se frustró la premeditada correría, pero esta noche la verificaré a toda costa y hasta el día cuatro no podré llegar a Salamanca, lo que aviso a V.S. para su conocimiento, y repitiéndome como siempre y con fina expresiones a toda la familia de Nuestro enfermo y amigos su más apasionado súbito y servidor que a B.S.M.- Anastacio Bustamante.

  Señor comandante general, coronel don Antonio de Linares.- Salamanca Julio 3 de 1819.- mi amadísimo jefe, amigo y muy Señor mío: por fin hemos logrado ya el fruto de nuestros desvelos, pues hoy a las seis de la mañana dimos muerte al infame Andrés Delgado y a otros tres de los que le acompañaban en el rancho de la Laborcilla, quedando en nuestro poder varios instrumentos de maestranza, seis fusiles fusileros con sus bayonetas y otras armas con parte de su equipaje, sellos y correspondencia de cuyo feliz acontecimiento daré a V.S. un parte circunstanciado mañana, pues ahora me lo impide perfectamente un grave dolor de cabeza y estómago que he contraído, a consecuencia de no haber comido ni dormido por espacio de casi veinte y cuatro horas.

  La cabeza de aquel malvado se fijará mañana en esta villa que abortó semejante monstruo de crueldad y de todo género de delitos; en fin, no puedo más, y entre tanto tengo la satisfacción de darle un abrazo se repite de V.S. como siempre su más apasionado súbito y amigo que le desea las mayores satisfacciones y atento B.S.M. –Anastacio de Bustamante.

Fuente:

Gaceta extraordinaria del Gobierno de México. Jueves 8 de julio de 1819. Tomo X, No. 86. pp. 663-664

sábado, 22 de octubre de 2016

El mesías trastornado, la rebelión de Cuerno Verde, 1799

    En amables discusiones que he tenido con amigos próximos cuando aparece el fantasma, casi síndrome, del "gobierno no hace nada" regularmente salgo a defensa del gobierno (aunque usted no lo crea) y lo hago en una forma bien clara y sustentada pues siendo tan grande, enorme y rico el patrimonio cultural de México es cosa imposible rescatar todos los sitos arqueológicos, todas las construcciones virreinales, todas las haciendas que se están cayendo a pedazos pues, de hacerlo, el 95% del presupuesto total de cada ejercicio se tendría que ir a ese rubro. Cada vez que alguien vuelve a decir aquello de que el gobierno no hace nada, salgo a la defensa pues, por ejemplo, las publicaciones de Conaculta son magníficas, y sus precios regularmente son bastante accesibles y cuando surge aquello de que "no nos enseñan nada en la escuela" -en términos de historia- mi respuesta es automática: tendríamos que hace un plan de estudios en los que la aritmética, las ciencias y demás se hagan a un lado y solo aprendamos historia de México. En la primaria y secundaria no solo nos dan una "embarrada" de historia, nos dan una "embarrada" de todo y luego, cuando optamos por una profesión entonces sí, a esa ciencia, a esa materia nos vamos. 

  La historia de México es tan rica, que, por ejemplo eso que popularmente se llama "colonia" (recordemos que colonia solo fue de 1521 a 1535), cuando, el 14 de noviembre de 1535 se instala el primer virrey es entonces que esto que conocemos como México se volvió un virreinato, por lo tanto la historia colonial fue de tan solo 14 años, el resto de los 300 fue virreinal. Y al hablar de historia virreinal debemos referir el siglo, pues una cosa es el XVI, otra muy distinta el XVII y ni que decir del XVIII, a cual más interesante uno de otro. Y, comenzado el XIX, primero con la etapa de la Independencia, (la que se divide en varios periodos) y luego de la consumación la cosa se vuelve más complicada aun, pues si algo complicado hay en toda nuestra historia colectiva, eso es el XIX. 

  Entremos en materia, de lo contrario este post se volverá eterno. Partiendo del enunciado de que la historia la escriben los ganadores, poco se difundió en su momento, lo complicado que fue la conquista. Por conquista entendemos la caída de Tenochtitlán, sí, pero el territorio era enorme y les llevó varias décadas poderlo someter. Sabemos de Tenamaxtle y el movimiento que él encabezó, la rebelión de Yanga, el de Guillén de Lampart, personaje del que hay una escultura dentro de la columna de Independencia. Del movimiento de Topia, y algunos más por los rumbos de Durango, como es el que hoy nos ocupa y que te recomiendo leer con mucha atención. Esta vez nos apoyamos por una de las grandes plumas en la historiografía mexicana: Enrique Florescano.

El mesías trastornado de Durango, 1799-1801


  "El 25 de enero de 1801, Francisco Antonio de la Bástida y Araziel, principal autoridad de San Juan Bautista del Río, una población situada al norte de Durango, tuvo una entrevista con un indio que se presentó con el nombre de “capitán Cuerno Verde”, que más tarde aseguró llamarse José Silvestre Sariñana y finalmente resultó ser José Bernardo Herrada. En su entrevista con Bástida, Herrada solicitó licencia para permanecer unos días en San Juan Bautista del Río y participar como “toreador” de a pie en las próximas festividades del pueblo. Sin embargo, días más tarde, el gobernador indígena del pueblo informó a Bástida que “Cuerno Verde” estaba alborotando a la población con declaraciones sediciosas. El mismo Bástida recibió un papel de Herrada en el cual advirtió mensajes que podrían inquietar a los indígenas y ordenó encarcelarlo. José Bernardo Herrada fue sometido a un interrogatorio que arrojó alguna luz sobre sus “ideas sediciosas”, pero que no permite llegar al fondo de la turbada mentalidad de ese personaje.

  Herrada atrajo la atención del gobernador indígena de San Juan Bautista del Río cuando aseguró que podría hacer llover fuego del cielo durante las festividades del pueblo. Contó a los indígenas que en Durango había sido preso por presentarse como un hombre misteriosamente enmascarado. También dijo a los indios principales que era su deber defenderlo de las autoridades españolas, y anunció acontecimientos extraordinarios para los próximos días. Sometido a un interrogatorio, causó conmoción a las autoridades cuando confesó haber recorrido decenas de leguas del norte del virreinato para recoger firmas en favor de la entronización de un rey indígena que era nada menos que su propio padre, quien debía ser coronado el 29 de marzo de 1801, presumiblemente en Tlaxcala.

  Declaró que había nacido en el barrio de Analco en la ciudad de Tlaxcala, donde había sido “capitán” de 133 pueblos de su distrito. Luego hizo un relato fantástico de su peregrinación por el norte de México. Según su testimonio, el 3 de septiembre de 1799 salió de Tlaxcala y al día siguiente llegó a la capital del virreinato, acompañado de varios familiares y 14 indígenas procedentes de diversos pueblos cercanos a la ciudad de México que su padre, el gobernador de Tlaxcala, le había proporcionado para que lo acompañara en su recorrido. Bajo la dirección de Herrada el grupo viajó unido durante varios días, al llegar a Río Verde, un pueblo cercano a San Luis Potosí, cada uno de sus miembros siguió un itinerario particular, de acuerdo a lo señalado en una supuesta real cédula que el anterior virrey Miguel José de Azauza le había dado a Herrada. Según ese documento, que nunca se presentó como evidencia en el interrogatorio, la misión era colectar limosnas y reclutar desertores militares para fines no definidos.

  Sin embargo, en otra parte de su declaración Herrada dijo que su misión era recoger las “firmas” de 40,000 indígenas, y especialmente de autoridades de los pueblos, con el propósito de que los firmantes apoyaran el gobierno de su padre y estuvieran presentes en la coronación que tendía lugar el 29 de marzo de 1801. También dijo que la colecta de firmas era un pretexto para indagar el número de españoles que había en cada pueblo y área rural. Esta información debía reunirse porque, según Herrada, los españoles “habían oprimido y esclavizado a los indígenas, y su padre tenía corona y poder, y era necesario expulsar a todos [los españoles], como se había hecho con los jesuitas”.

  Herrada confesó a sus inquisidores que el derecho de su padre al trono se basaba en una real cédula de 1786, expedida por el rey de España Carlos IV, en la cual se asentaba que su padre “debía ser coronado, con facultades absolutas para mandar, hacer y disponer”. Provocó aun mayor alarma cuando aseguró que los planes de su padre estaban apoyados por una fuerza de 500 soldados ingleses y 300 franceses, apostados en un punto no identificado de la costa, con quien su padre mantenía comunicación permanentemente. Esta noticia mezclada con rumores acerca de probables ataques ingleses, denuncias de sublevaciones indígenas y rumores conspiratorios, indujo a las autoridades de Nueva Vizcaya a darle crédito a las declaraciones de Herrada y a precisar su vinculación con otro líder indígena que por ese tiempo promovía una sublevación en la región de Tepic.

  Los interrogatorios a que fue sometido Herrrada no permitieron establecer una vinculación cierta entre él y Mariano, el mesías indígena de Tepic, y menos con fuerzas inglesas, pero sí mostraron los desvaríos que poblaban la mente de Herrada. El supuesto padre gobernador indígena de Tlaxcala era producto de su imaginación perturbada, pues Herrada había quedado huérfano de padre desde niño. Tampoco parece cierto que Herrada hubiera visitado los pueblos que dijo haber recorrido, pues muchos eran creaciones de su fantasía, lo mismo que los nombres de las personas que dijo habían firmado los comunicados en favor de la coronación de su padre. También eran imaginarias las credenciales, las reales cédulas y otros documentos oficiales españoles con los que Herrada pretendió acreditar sus acciones.

  Lo que sí resultó cierto fue el carácter sedicioso de su programa: entre fantasías, delirios y contradicciones, Herrada predicaba el advenimiento de una suerte de milenio, en el cual el gobierno pasaría de los españoles a los indígenas, mediante la persona de un rey indígena. En su momento en que el gobierno estuviera en manos de los indios, los españoles debían ser expulsados. Sin embargo, esta claridad en el objetivo último del proyecto de Herrada se ve disminuida por la falta de respuesta de sus escuchas indígenas. Herrada es un mesías frustrado porque no tiene seguidores, anuncia un programa liberador pero carece de capacidad para movilizar a los indígenas a quienes se dirige, además; su mensaje es confuso y contradictorio. El rasgo más absurdo del programa de Herrada es su reiterada apelación a las más altas autoridades españolas para legitimar la acción subversiva que pretendía derrocar el poder español. Dice, por ejemplo, que el itinerario que siguió en su viaje por el norte de Nueva España y la misión que perseguía estaban autorizadas por el virrey Miguel José de Aranza. Aún más disparatado es que Herrada sostuviera el reclamo de su padre al ser coronado, “con facultades absolutas para mandar hacer y disponer”, ¡aduciendo una real cédula de Carlos IV!

  Durante los primeros días del mes de febrero de 1801 Herrada respondió con estas y otras declaraciones al interrogatorio que le hicieron las autoridades españolas, hasta que su testimonio formó un grueso expediente. Entonces dijo todo lo que sabemos de él y de su proyecto. Luego calló. Desde 1800 estuvo encarcelado en Durango y en 1805 fue enviado bajo custodia a Guadalajara, con el propósito de conducirlo a Veracruz y por último a La Habana, donde debería cumplir una sentencia de seis años. Pero en la noche del 14 de diciembre de 1805 escapó de la hacienda de Tlacotes, cerca de Zacatecas y no se supo más de él". (1)

  El autor refiere que toda la información sobre Cuerno Verde la obtuvo de la obra de Eric Van Young Millennium on the Northern Marches: The Mad Messiah of Durango and Popular Rebellion in Mexico, 1800–1815. (Article in Comparative Studies in Society and History 28(03):385 - 413 · July 1986. DOI: 10.1017/S0010417500013992).

Fuente:

Florescano, Enrique. Memoria mexicana. FCE. México, 2010. pp. 498-502

martes, 18 de octubre de 2016

De dislates, rutas, turismo e historia: La Ruta de Hidalgo 1810-1811

   Esta vez damos con una estela de la Ruta de Hidalgo 1810-1811 debido a que en el sistema Street Finder de Google Maps se incluyó a la comunidad michoacana Urepeterio del municipio de Tlazazalca. El número de estela que doy aquí es de acuerdo a la última revisión que hice hace ya tiempo, en ella han habido algunos ajustes, apareció una nueva estela (nueva en el sentido de que no la tenía contemplada) por lo que no podemos decir que este es el definitivo, cuando tenga acceso al expediente del proyecto original podremos determinar con exactitud dónde fueron colocadas cada una de las 260 estelas.

  En la cabecera municipal de Tlazazalca se supone que fue colocada una estela, misma que no he logrado encontrar, quizá nunca fue colocada o, la correspondiente a ese municipio es la que ahora vemos dado que allí, el 14 de enero de 1811 se libró una batalla entre realistas e insurgentes que es, en buena medida el antecedente a la derrota de Puente de Caderón.

   ¿Habrá alguien de Tlazazalca que vea esto y me confirme si hay o no hay una estela en la población? en caso afirmativo, si me pudieran enviar una fotografía se los agradeceré; mi correo es: oficina.utt@hotmail. com. En Facebook estoy como El Balbe de Benjamín Arredondo. Gracias anticipadas.

  Hacía tiempo que no me ocurría esto que me acaba de ocurrir. Quizá lo sepas, quizá no, mantengo 3 blogs, uno de ellos se llama Cabezas de Águila y está especializado en la Ruta de Hidalgo, fue mi personal manera de celebrar el Bicentenario. Lo hice en base a un proyecto que la Secretaría de Educación (SEP) a través de su Instituto Nacional de Bellas Artes realizó en 1960 a raíz de los festejos del Sesquicentenario (150 años) del inicio de la guerra de Independencia. El proyecto me cautivó desde que era niño pues en 1960 tenía 5 años (no recuerdo nada) pero ya en 1964, cuando vi por primera vez la Estela en Salamanca me gustó, en buena medida agrandó mi "amor patrio", luego de muchos años (décadas) resultó que la Estela ya no estaba en el lugar donde se colocó originalmente y fue cuando recordé que las Estelas las había visto en varios lugares de la República y vino la pregunta ¿cuántas son?

  Y llegó la respuesta 260. ¿Y por qué ese número? ¿Duró 260 días la salida de Hidalgo de Dolores y su captura en Acatita? pues no, ya que él salió el 16 de septiembre y la captura (luego aprendí que se le llama "el prendimento") fue el 21 de marzo, esto quiere decir 187 días. ¿Fueron 260 pueblos los que pasó? Tampoco, pues pueblos eran pocos en ese entonces, había más ranchos y haciendas, pasó por muchos de ellos pero no por 260 lugares precisamente. ¿Entonces por qué 260? la respuesta la encontré en el Tonalpohualli.

  El calendario ceremonial se divide en trecenas y veintenas, es decir, 13 x 20 = 260, eso decir, un calendario lunar que nos conduce al número ritual 9. Nueve son las veces que aparece la luna llena, que son precisamente 260 días y ese tiempo es lo que tarda una gestación, dicho en palabras sencillas, el que se haya marcado precisamente la Ruta de Hidalgo con 260 Estelas, nos dice que fue el período en el que se gestó una nueva nación: México.  

  Así que, lo ocurrido hoy, en este dislate, fue que, subí en El Bable, lo que iba en Cabezas de Águila... es la tercera vez que me ocurre, lo dejo, pero aprovecho el momento para invitarte a que hagas el recorrido de la Ruta de Hidalgo, turísticamente hay de todo lo imaginable: pueblos mágicos, ciudades patrimonio, haciendas, ranchos, comida, ríos, montañas, desiertos, lo que gustes... y si no lo haces físicamente, por aquí puedes comenzar a recorrerlo.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

De lo acontecido en México en 28 de Septiembre

   Por motivos varios el calendario cívico mexicano se ha ido adaptando a los tiempos y circunstancias que nos dejan ver una continua imprecisión. La más clara es la celebración de la Independencia, el día en que comenzó la guerra de independencia y no cuando se hace la independencia. Y la fiesta que debería ser el 16 de septiembre, se hace más bien el 15 que, comparando con una fiesta no cívica, no religiosa, sino meramente calendárica, la fiesta del 31 de diciembre nos deja sin fuerza para la verdadera fiesta que es el 1° de enero. Esa fiesta del 15 se ha dicho que fue debido a que Porfirio Díaz celebraba su cumpleaños y movió la celebración del Grito para ese día de su cumpleaños. Siendo que el Grito se dio el 16. Y creo lo mismo ocurre con la Consumación que el calendario nos marca el 27 Septiembre pero que en realidad se hizo el 28. Quizá sea debido al cumpleaños del consumador, Agustín de Iturbide que era el 27.

   Hay otra fiesta que se organiza, no a nivel nacional, ni estatal, sino local, en la ciudad de Guanajuato el 28 de septiembre, pues se recuerda la Toma de Granaditas. Celebración de uno de los episodios más crueles de la primera etapa de la guerra de independencia, en el que se mostró el odio hacia los españoles que estaban fortificados en la Alhóndiga y que fueron sacrificados no por el enfrentamiento en sí, sino por degüello. Se dice que eran ríos de sangre los que bajaban por la calle oriente del edificio...

   Y si el 27 de septiembre se marca en el calendario como el día de la Consumación, al ver los documentos de la época, 1821, vemos que el 28 de septiembre, luego de la entrada triunfal del Ejército Trigarante, se emite el Acta de Indpendencia pero, en la compilación de Leyes publicada en 1901, se le anota a la fecha como Segunda acta de la Independencia mexicana. Y si hay una segunda quiere decir que hubo una primera. Y sí la hay, fue la que se proclamó el 6 de noviembre de 1813 en Chilpancingo, que se desprende del Congreso de Anáhuac.

   Y volviendo a 1821 habrá que entender que el 27 se hizo la cosa festiva, al día siguiente, 28 de septiembre se volvió oficial, en "blanco y negro" pues fue cuando se emitió el Acta de Independencia del Imperio Mexicano, pronunciada por su Junta Soberana en la Capital. Y sobre el documento hay algo curioso, no su texto, no sus firmantes, sino lo ocurrido con el documento, con el papel en sí.

  "El Acta de Independencia del Imperio Mexicano es el documento mediante el cual el Imperio Mexicano declaró su independencia del Imperio español. El documento fundador del Estado Mexicano fue redactado en el Palacio Nacional de la Ciudad de México, el 24 de septiembre de 1821 por Juan José Espinosa de los Monteros, secretario de la Suprema Junta Provisional Gubernativa. Se redactaron dos ejemplares originales del acta. Un ejemplar permaneció en el salón de sesiones de la Cámara de Diputados hasta que fue destruida en el incendio de la Cámara en 1909. La otra copia, fue robada y vendida en 1830. Esta copia fue recuperada por Maximiliano de Habsburgo y tras el fusilamiento de éste, fue sacada del país por Agustín Fischer, confesor del emperador. Tiempo después, el anticuario español Gabriel Sánchez vendió el acta al historiador Joaquín García Icazbalceta, quien la conservó y posteriormente heredó a su hijo Luis García Pimentel, quien la vendió a Florencio Gavito. Gavito estipuló en su testamento que al morir se entregara el Acta al presidente Adolfo López Mateos. El 14 de noviembre del mismo año (1961) se entregó el resultado de dos dictámenes mediante los cuales se comprobó que el Acta es una de las dos originales suscritas en 1821 y el 21 de noviembre, Florencio Gavito Jáuregui, hijo del fallecido Gavito, entregó de mano propia el Acta al Presidente de la República. El documento de 52.9 por 71.8 centímetros, se conserva actualmente en el Archivo General de la Nación. (Wikipedia)

  Dudo que, con lo intrincado que está el asunto político en México, se esté ya planeando algún festejo, sea para el 27 que el 28 de Septiembre de 2021, año del Bicentenario, y fecha en que concluyen los Festejos del Bicentenario.

martes, 27 de septiembre de 2016

A propósito del CXCV Aniversario de la Consumación de la Independencia

  Dentro de cinco años, el 27 de septiembre será un gran día, en el entendido de que las finanzas nacionales no están para festejos (igual que hace 100 años) y quizá el festejo sea evitado. Para entonces concluiremos la larga "celebración" del Bicentenario pues, para entonces se cumplirán 200 años de la Consumación de la Independencia. Suponiendo que para entonces los problemas económicos (y existenciales) del país se hayan solucionado entonces sí que tenderemos una gran fiesta y qué mejor que llegar a ella bien informados.

   El calendario litúrgico marca el 27 de Septiembre como el día de San Cosme y San Damián, los hermanos médicos que eran gemelos, es decir eran cuates. Y el consumador de la independencia, Agustín de Iturbide llevaba por nombre el de Cosme Damián debido a que nació un 27 de septiembre [1783] y, como marcaba la tradición, se le ponía por nombre el del día de nacimiento (por ejemplo, Miguel Hidalgo tenía varios nombres además de Miguel [Gregorio Antonio Ignacio] pues nació un 8 de mayo, día de San Miguel; recordemos que el arcángel tiene dos celebraciones, la otra es el 29 de Septiembre).

   Iturbide no fue la excepción ni de llevar por nombre el del santo de veneración del día que nació ni el de llevar una cascada de nombres: Agustín Cosme Damián. El personaje es tan controversial como lo es el de Antonio López de Santa Anna, que llevaba también su cascada de nombres: Antonio de Padua María Severino. A Iturbide medio se le recuerda, a Santa Anna no.

   Todos estos antecedentes son para recordar que hoy celebramos 195 años de haberse realizado aquel desfile de Consumación y mañana será el consecuente aniversario de la firma del Acta de Independencia, pero, si no leemos antes lo que fue el acta levantada en Iguala el 24 de febrero de 1821, no entenderemos lo que fue la Consumación...

   Así que te invito a leer el Plan de Iguala, no es nada largo, son 23 artículo que te irán llevando de tumbo en tumbo al concepto que, para entonces, había de la consumación de la Independencia, en la que, una vez más, como -se dice- en el grito del 16 de septiembre de 1810, se volvió a recordar al Rey de España Fernando VII. En ningún momento vemos el concepto México, ya que aun no existía, en cambio aparece el de la América Septentrional.