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martes, 17 de diciembre de 2019

El tren carguero en su paso por Salamanca

  Siempre me ha gustado ver pasar el tren; en esta ocasión cuento el número de vagones, en este caso eran plataformas llevando contenedores del llamado "intermodal", fueron 108... una enormidad. Y ahora que consulto el sitio de Ferromex, encuentro estos datos:

Datos relevantes:

En 2018 movimos 5.5 millones de toneladas de mercancía en 386,384 contenedores de carga nacional e internacional. Contamos con una flota de 1,929 contenedores, 1,227 chasises y más de 1,542 plataformas para el traslado de contenedores de 53 pies. En 2013 iniciamos operaciones en el corredor transfronterizo denominado "Eagle Premium" que conecta a la ciudad de Monterrey con la ciudad de Chicago, sirviendo al "midwest" de los Estados Unidos y a la ciudad de Los Ángeles California, a través de la frontera de Piedras Negras.










viernes, 29 de noviembre de 2019

Algunos reglamentos de la Burra a Valle, el ramal del Ferrocarril Central Mexicano en 1891

   El tren es, sin lugar a dudas, uno de esos recuerdos que nos provocan nostalgia. Me refiero a quienes contamos más de medio siglo de existencia pues nos tocó viajar en él. No recuerdo muy bien los varios viajes que hice en el "Pulman" a México, el pulman eran los coches cama, y el trayecto en aquel entonces de Salamanca a la ciudad de México era de siete horas, quizá ocho. Salía a las 23 y llegaba a las 6 o a las 7 a la estación Buenavista, esa que es ahora la que da servicio al tren interurbano. Aquí, en Salamanca, el tren rumbo norte continuaba hasta Ciudad Juárez. Había, además, un ramal, se le llamaba coloquialmente "la Burra" y el servicio que daba era, a Valle de Santiago y Jaral del Progreso. La estación de esta Burra, no es la que se ve en primer plano en la imagen, sino la que está atrás, una blanca al lado derecho.

  Ahora en la imagen lo que vemos es el puente Negro, el que cruza el río Lerma, el tendido desapareció en los años ochenta del siglo pasado, como ocurrió por tantos lados, como las concesiones ferrocarrileras que proliferaron en el porfiriato fueron por 99 años, concluidos éstos, el tren paso al rubro de la nostalgia. Y esto que ahora comparto es una serie de reglamentos que se dio cuando entró en operación el servicio de La Burra:

FERROCARRIL DE SALAMANCA AL VALLE DE SANTIAGO Y AL JARAL. LEY DE CONCESION RELATIVA. Decreto de 30 de Agosto de 1888.

   El trayecto señalado á este ferrocarril fue: de Salamanca al Valle de Santiago, pudiendo extenderse hasta el pueblo del Jaral. Se han construido de este ferrocarril 35 kilómetros 500 metros entre Salamanca y el Jaral. Las disposiciones relativas á la explotación son las siguientes:

Artículos de la ley de concesión.

Art. 25. Luego que se pongan al uso al público los tramos del camino, la Compañía ó compañías fijarán la tarifa de precios que han de cobrar para la conducción de pasajeros, efectos y demás, no pudiendo exceder de los precios siguientes:

Pasajeros.
Por transporte de pasajeros, por cada kilómetro ó fracción recorrida:
Primera clase, tres centavos. Segunda clase dos, centavos. Tercera clase, uno y medio centavos.
Los niños de menos de diez años pagarán solamente la mitad del pasaje, y los de menos de dos años no pagarán nada.
A cada pasajero se le admitirán quince kilogramos de equipaje libre.
La Compañía ó compañías no tendrán obligación de percibir menos de diez centavos por cada pasajero, por una distancia cualquiera.

Mercancías.
Por el flete de cada tonelada de mil kilogramos cada una, por cada kilómetro de distancia recorrida:
Primer a clase seis centavos. Segunda clase cuatro centavos. Tercer a clase tres centavos.
Equipajes en tren de pasajeros, y materias explosivas en tren de mercancías, diez centavos.
La Compañía ó compañías no estarán obligadas á percibir menos de veinticinco centavos por cualquiera cantidad de carga que transporten, cualquiera que sea la distancia.
Las fracciones de tonelada que sean menos de diez kilogramos, se estimarán como si fueran diez kilogramos, y las fracciones de kilómetro se considerarán como un kilómetro entero.
En ningún caso la mercancía extranjera importada por la línea de la Compañía, podrá gozar de una tarifa más ventajosa que la mercancía similar mexicana,

Amacenaje.
Toda vez que los dueños ó consignatarios de mercancías no hayan ocurrido á sacarlas de los almacenes después de cuarenta y ocho horas de haber recibido el aviso de su llegada, pagarán un centavo diario por los primeros quince días, por fracciones indivisibles de cien kilogramos, y dos centavos por cada uno de los días que transcurran de los quince primeros. Los metales preciosos y objetos de valor, pagarán el doble de las cuotas anteriores, por cada $ 200 de valor, ó por fracción de $ 200. La Empresa puede cobrar, además, lo que fuere preciso por gastos de recibo y entrega en los almacenes. 

Telegramas.
El cobro de telegramas que se transmitieren por las líneas de la Compañía no podrá exceder de lo siguiente:
Por cada mensaje que contenga hasta diez palabras, además de la fecha, dirección y firma, que se transmita; y una distancia de cien kilómetros, quince centavos. Por cada diez kilómetros más de distancia, ó por cada palabra más que contenga el mensaje sobre las diez palabras primeras, se pagará cuando más la parte proporcional á quince centavos por diez palabras en cien kilómetros.

Para transportes diversos, por kilómetro.
Caballos, mulas, toros y vacas, cada lote de dos animales ó menos de dos $ 0.050
Cerdos, asnos y terneros, cada lote de cuatro animales, ó menos de cuatro $ 0.050
Ganad o menor, cada ocho ó fracción de ocho animales $ 0.050
Perros, cada uno $ 0.015
Carruajes ligeros, en plataforma, cada uno $ 0.030
Coches, carretelas y carruajes comunes de cuatro ruedas, en plataforma, cada uno. $ 0.050
Cadáveres, en wagón separado, en tren de mercancías $ 0.100
Joyería y piedras preciosas, cada mil pesos de valor $ 0.0025
Plata ú oro en tejos, barras, labrado ó acuñado, por millar de valor $ 0.0025
Si la Compañía explota la vía por tracción animal, conforme a lo estipulado en el artículo 12, las tarifas que regirán serán las del Ferrocarril de Tehuacán á la Esperanza, contenidas en el Contrato de 31 de Enero de 1883, en su artículo 14.

 Art. 26. La Compañía ó compañías tienen facultad para establecer, con aprobación de la Secretaría de Fomento, sus tarifas de fletes y de pasajeros, con relación á las dificultades y gastos de tracción, en los diversos puntos de la línea, sin necesidad de guardar proporción al número de kilómetros de toda la vía, con tal de que el flete ó pasaje no exceda en ningún kilómetro del máximum fijado en el artículo anterior y en el siguiente.
Art. 27. Se establecerán tarifas especiales que se someterán á la aprobación del Gobierno, para carros-salones ó de dormir, y para el transporte de los efectos ú objetos que, por no deber prudencialmente sujetarse á peso ó medida, tengan que pagar fletes superiores á los del artículo 25.
Art. 28. La tarifa y clasificaciones de efectos han de tener la publicidad debida, y se revisarán cada dos años, pidiendo ser modificadas, por la Secretaría de Fomento, de acuerdo con la Compañía ó compañías, si así se considerase conveniente; pero sin que esto en ningún caso el derecho á la alza de las mismas más allá de los máximos prefijados. La aplicación de las tarifas se hará siempre bajo la base de la más perfecta igualdad, no pudiendo concederse á nadie, ventaja que no se conceda á todos los que se hallen en las mismas circunstancias.
Art. 29. La Compañía ó compañías modificasen, con aprobación de la Secretaría de Fomento, las tarifas en cualquier sentido, pero siempre dentro del máximum fijado por esta ley, no podrá comenzar á regir esta alteración, en el sentido de la alza, sino después de treinta días de publicada.
Si la alteración fuere en el sentido de la baja, podrá ponerse en vigor después de quince días de su publicación; pero esta limitación no afecta el derecho que la Compañía tiene de fijar tarifas provisionales de pasajeros para los días de fiesta nacionales ó otras ocasiones, siempre que sea en el sentido de la baja.

 Art. 30. Los cereales se considerarán siempre en la tercera clase. Los rieles y materiales para la construcción de ferrocarriles, gozarán además de una rebaja de treinta por ciento sobre la tarifa de dicha tercera clase. La tarifa de carbón de piedra será de un centavo y medio por tonelada y por kilómetro, siempre que sea por carro por entero, y el Gobierno tendrá en ella una rebaja de la tercera parte.
Art. 31. El transporte de efectos del Gobierno, tropas y materiales de guerra; el de los ingenieros, agentes y comisionados en servicio público; la transmisión de mensajes telegráficos, y en general, cualquiera otro servicio perteneciente al referido Gobierno federal, lo hará la empresa por la mitad de la cuota que en cada caso corresponda, según tarifa común.
Art. 32. La correspondencia, impresos y empleados despacharlos por las administraciones de correos para el servicio de este ramo, serán conducidos gratis. 
Art. 33. Los colonos e inmigrantes, en su transporte por las líneas de la Empresa gozarán de las rebajas concedidas a la fuerza armada; para cuyo efecto la Secretaría de Fomento librará órdenes especiales.

Fuente:

Album de los Ferrocarriles. Año de 1891. Secretaría de Comercio y Obras Públicas, Segunda Sección. Tipografía de la Oficina Impresora de Estampillas. Palacio Nacional, México, 1983, pp. 364-369

jueves, 21 de marzo de 2019

Aquella gloria que fue el sistema ferroviario, que ahora se encuentra en el olvido

   Esta imagen, que logré en el Street Finder de Google Maps, es por el rumbo de la confluencia de los estados de México e Hidalgo, al lado izquierdo vemos con claridad algo que normalmente veía en Salamanca, lo digo en pasado pues ahora, con la construcción de la nueva vía para acceso directo a la planta armadora de Mazda, en el nuevo encarpetado que hubo, luego de terminar esa nueva vía, aquello que eran vestigios del primeros tendidos de Ferrocarril del tipo "vía ancha" igual que "vía angosta" desaparecieron. En esta toma los vemos con claridad, el angosto está -claro es- al centro, luego viene el "normal", sigue el "ancho". Sale de sobra decir que este tendido no está en uso, razón por la cual desaparece en el asfalto. Creo era el tren original a Puebla y Veracruz, creo, insisto.

  Ahora lo que vemos es el tendido que había en Puerto Morelos, sí en la Riviera Maya, en donde hubo trenes, más que de vía angosta, del tipo Decauville, de ellos no queda (lamentablemente) ni el recuerdo.

  Ahora vemos eso que había en Salamanca, los claros vestigios de los tiempos dorados de cuando el Ferrocarril era la tecnología de punta que pasó de la vía angosta a la vía ancha, para luego convertirse en la vía de trocha convencional que es la que hasta nuestros días se está usando. Dejo las siguientes imágenes como testimonio de lo que una vez hubo en Salamanca, en el Estado de Guanajuato y en buena parte de la República Méxicana.







  Esta imagen no es en México, aunque está a tan solo cien o doscientos metros la frontera, justo por donde será levantado (dicen) el Muro que dividirá la California mexicana de la California norteamericana, es decir, la Alta de la Baja California.

  En esta imagen vemos dos anchos de vía, construidos de una forma distinta, como lo podrás notar en el riel del lado izquierdo, corresponde a la mina Estrella en Tlapujahua, Michoacán.



  Hace cien años el Ferrocarril era el transporte más moderno, más rápido, más eficaz que había, ahora los trenes y las vías, cual ancianos abandonados en algún rincón de nuestras casas, permanecen en el abandono, en el olvido, consumiéndose en la vejez, en el tiempo y, lo peor, en el olvido.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Sobre los trenes tipo Decauville en las Haciendas de Yucatán

  Hace poco, que hice el conteo de haciendas en Yucatán hubo, entre varias cosas interesantes, una con la que topé en varias imágenes de esas haciendas en las que se veía un tendido de vías para los trenes de tipo Decauville. La variante que hubo en Yucatán fue que los Decauville eran plataformas en las que se transportaban las pencas del henequén y luego la fibra procesada y no iban jaladas por una máquina, sino por un caballo o burro... fuerza de sangre se le llamaba.

  La empresa Société des Etablissements Decauville Aîné se constituyó en la década de 1870 por Armand-Louis-Victor Decauville y su hijo Paul Decauville (1846 - 1922). Dedicados inicialmente a la producción de la remolacha en una pequeña propiedad al sur de París, en el otoño de 1875 las cosechas fueron excepcionalmente abundantes, pero el periodo de lluvias torrenciales dificultaba su cosecha. Ante la necesidad de recolectar y transportar la producción de sus campos de cultivo para salvar las cosechas del inminente periodo de las heladas que seguía a las lluvias, Paul Decauville se dio a la tarea de inventar un tipo de vía a base de elementos metálicos que tenía la particularidad de poder desmontarse y transportar fácilmente, a la que llamó «Decauville», naciendo así el ferrocarril de vía estrecha, que más tarde se convirtió en su principal actividad sustituyendo a la explotación agrícola.

  El sistema de transporte fue utilizado intensamente en Yucatán, donde más 1000 km de vías fueron instaladas en la época de mayor auge, como infraestructura básica utilizada para las tareas de siembra, mantenimiento y cosecha de los planteles de henequén (ágave) y de la industria henequenera en su conjunto, que se valió de él para transportar las pencas del Agave fourcroydes cosechadas en las haciendas yucatecas de finales del siglo XIX y principios del XX, hacia los centros de industrialización o unidades desfibradoras, que se encontraban dentro de las mismas haciendas, pero a distancia considerable de los planteles. La particularidad del sistema empleado en Yucatán, fue que la fuerza de tracción se basó exclusivamente en animales, particularmente solípedos.

  Del mismo modo, el sistema Decauville fue utilizado en distintas actividades agroindustriales en México, como en los ingenios azucareros y en algunas plantaciones de plátano, durante las primeras décadas del siglo XX. Se calcula que en todo México llegaron a existir 4500 km de vías como soporte del sistema Decauville. (Tomado de Wikipedia.)

  Imagen que muestra el tendido de vías en Yucatán en la última década del siglo XIX y primera del XX, fue tomada de Tramz.com, para ver un interesante artículo (en inglés) entra aquí.



Un artículo que habla sobre los tendidos Decauville en Yucatán y Quintana Roo lo puedes leer aquí.


lunes, 8 de octubre de 2018

La estación de Empalme Escobedo, Guanajuato.

  Hace algún tiempo publiqué sobre el pueblo de Empalme Escobedo, el lugar lo conocía "de entrada por salida", cuando volví puse más atención a lo que veía, (lo puedes ver aquí), ahora que regreso, me interesa ver la estación y lo que ocurre en su rededor pero será necesario recapitular sobre algunos acontecimientos... lamentables, diré, como lo que sigue:

  En marzo de 1995 se modificó la Constitución Mexicana a fin de crear el marco legal para la privatización del sistema ferroviario mexicano, que tradicionalmente había sido operado por Ferrocarriles Nacionales de México (FNM). Para facilitar la privatización del sistema ferroviario, el Gobierno de México lo dividió en tres troncales regionales: (1) el Ferrocarril del Noreste, (2) el Ferrocarril del Pacífico Norte, y (3) el Ferrocarril del Sureste y la Terminal Ferroviaria del Valle de México, así como varios ferrocarriles con vías de corta longitud.

  El 2 de noviembre de 1996, TFM, actualmente KCSM, fue constituida por el Gobierno de México denominada como Ferrocarril del Noreste, S.A. de C.V., a fin de operar el Ferrocarril del Noreste. TFM era una sociedad anónima de capital variable constituida bajo las leyes mexicanas por un plazo de 99 años. El 2 de diciembre de 1996, el Gobierno de México otorgó a TFM una concesión por 50 años –renovable bajo ciertas condiciones a 50 años más– para proporcionar servicios de transporte de carga a lo largo del Ferrocarril del Noreste, y convino en transferir a TFM equipos ferroviarios y otros activos relacionados, así como el 25.0% del capital accionario de la Terminal Ferroviaria del Valle de México.

  TFM inició operaciones el 26 de junio de 1997 como empresa privada. El título de concesión se otorgó originalmente a un grupo conformado por Transportación Marítima Mexicana (TMM), empresa naviera y multimodal, en conjunto con el ferrocarril estadounidense Kansas City Southern Lines (KCSR). Luego de una serie de litigios con su socio mexicano TMM que se prolongaron durante casi 2 años, el 1º de abril de 2005 el socio KCSR adquirió la totalidad de las acciones de TFM, cambiando su razón social algunos meses después a Kansas City Southern de México, SA de CV, que es como se denomina actualmente. (Wikipedia.)

  Luego de esa información, veamos cómo fue el inicio de este sitio: "Por estar llamado á un gran porvenir el Ferrocarril Nacional de México, creemos oportuno narrar su historia desde su fundación, con los siguientes datos: La concesión original de este Ferrocarril, fue otorgada por el Supremo Gobierno de la República, á la Compañía: Palmer & Sullivan, el 13 de Septiembre de 1880, siendo entonces Presidente el G Gral. Porfirio Díaz.

  La Compañía constructora Nacional Mexicana, adquirió el 15 de Mayo del año de 1881, todos los derechos representados por esta concesión, que consistían en el privilegio para construir un Ferrocarril de vía angosta de México á Manzanillo, en la costa del Pacífico, pasando por Toluca, Maravatío, Acámbaro, Morelia, Zamora, La Piedad y de un punto de esta misma línea, el cual debía estar situado entre Maravatío y Morelia hasta Laredo, en la frontera Norte del país, pasando por San Luis Potosí, Saltillo y Monterrey. (Para seguir leyendo, entra aquí.)