domingo, 27 de septiembre de 2020

La fuerza del agua y su misticismo.

   De que el agua tiene una fuerza descomunal no tengo duda. Fui testigo, cuando vivía en San José del Cabo, como, luego de las lluvias que dejó el paso de un huracán arrastraba desde la sierra, enormes piedras, arrancaba árboles enteros y ya cuando entraba en la población se llevaba autos y lo que estuviera a su paso. Pero a esa fuerza no me refiero, sino a la otra, a aquello que entra en lo místico, pasa por lo sobrenatural y que luego de muchos siglos comenzamos a entender lo que, en la Edad Media, por no irnos más atrás en el tiempo algunos ya conocían, los maestros canteros. Para adentrarnos en el tema es bueno saber lo que pasa en Chartes, antigua ciudad francesa en donde su catedral sorprende más allá de lo arquitectónico, por las características de radiestesia que ahí existen, amén del intrigante laberinto del cual hablaremos en otra ocasión.
“El subsuelo de la catedral de Chartres es recorrido por un río natural así como por doce canales artificiales. Todos estos cursos de agua confluyen justo bajo el altar principal, donde también se encuentra el cruce de dos líneas telúricas doble oro. La suma de todas estas energías sutiles confiere al lugar una energía espiritual enorme”. (Corrientes subterráneas)
   Otro interesante ejemplo lo tenemos en España, en la región cantábrica en la que “Gracias al esfuerzo de la Fundación Marcelino Botín hemos podido colaborar en la restauración de este lugar teniendo en cuenta los criterios que la Geobiología nos aporta y permitiendo así el funcionamiento óptimo de este atanor que es Santa María de Bareyo. En él se unen la sencillez de la simbólica con la profundidad de la energética, la belleza de la historia y de los tiempos, con la necesidad de reencuentro del hombre consigo mismo en su dimensión más profunda”. (Terra Aurea.)

   Tenemos con esto la presencia del agua a otro nivel y pensando que acá, en México se impuso la religión católica sobre la que en los pueblos maya o azteca que estaban presentes (entre otros) cuando inicia ese periodo de la historia que conocemos como Conquista y que con sabiduría y conocimiento Ricard complementó el hecho de la conquista al agregar el concepto de la espiritualidad y nos legó un interesante libro llamado La conquista espiritual de México.

   Creo esa conquista, la espiritual, fue un poco más allá en cuanto a simbologías se refiere y lo encuentro con el agua, más aún al ver el caso del convento franciscano en Tlaxcala, actual catedral que, por cierto, es la que mantiene una forma más apegada al estilo medieval que solamente lo podemos ver ahí, ya que las demás construcciones de esos primeros años de la ya conocida como Nueva España comenzaron a tomar formas diferentes, claro es, que no debemos olvidar esos conventos-fortaleza que se levantaron en el estado de Tlaxcala, en el de Puebla y en Hidalgo. Volviendo al caso de la Catedral tlaxcalteca, encuentro una relación entre esas fuentes de energía, esa búsqueda de agua subterránea que, si no la había naturalmente, se construían canales para que hubiera la fuerza mística, geobiológica y levantar encima el templo.

   “En la tradición oral, las fuentes que nacen en las montañas del centro-sur del estado y que nutren las aguas del río Zahuapan poseen propiedades curativas; por ello, Zahuapan significa “el curador de granos”. Se dice que, en mayo de 1541, la Virgen María se apareció en las proximidades de la ciudad de Tlaxcala a un indígena catequista del convento de San Francisco, llamado Juan Diego. La Virgen le mostró un manantial cuyas aguas curaron a varios pobladores de una epidemia y, para confirmar su milagro, hizo presente su efigie en un ocote en llamas. La presencia de manantiales milagrosos no era nueva en Tlaxcala, a todos se les relacionaba con el panteón sagrado de los pueblos prehispánicos del lugar; de hecho, el mismo convento de San Francisco fue construido sobre un viejo teocalli y un manantial en donde se adoraban, a diversas deidades del agua". (Versión estenográfica de la 21°Sesión del segundo período ordinario de sesiones de la LXIII Legislatura, celebrada el 26 de marzo de 2019. pp 23-24.)
   ¿Cuántos otros templos católicos habrán sido levantados en la Nueva España teniendo en cuenta este concepto? Quizá varios, será cosa de poner atención en las próximas visitas que haga a recintos construidos en el siglo XVI. Ahora bien, esto no era un concepto nuevo para los que aquí vivían pues una de las principales ciudades que, gracias al rescate arqueológico tenemos, el concepto era ya conocido:

   “El equipo de exploradores que descubrieron el Gran Acuífero Maya (GAM), la mayor cueva inundada del mundo, busca el acceso al cenote que está debajo de la pirámide de Kukulkán o El Castillo, en la zona arqueológica mexicana de Chichén Itzá. […]"Hay evidencia geofísica; el doctor René Chávez de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) tiene diagramas y tiene fotografías hechas con resonancia electromagnética que nos habla de que hay un enorme cenote ahí debajo", agregó. […] El arqueólogo precisó que los trabajos para dar con el quinto cenote de Chichén Itzá han arrojado importantes descubrimientos sobre la conexión que tienen los otros cuatro, ubicados en cada uno de los puntos cardinales a partir de la pirámide de Kukulkán. (Nota publicada por la Agencia EFE el 12-2-18).

   Pocos meses luego, el 5 de noviembre de 2018, se confirma el hallazgo “científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informaron del hallazgo de un cenote a ocho metros debajo de la pirámide de Kukulkán, en Chichén Itzá. Ahora, su existencia se corrobora con su publicación en la prestigiada revista científica Nature Scientific Reports. (Pagina66)

   Creo es esta la razón por la cual, en varios centros de peregrinaje religioso hay la presencia del agua, además de ese que se menciona asociado con la virgen de Ocotlán, hay otro no lejos de ahí en la comunidad de San Miguel del Milagro en la que el arcángel mostró, debajo de una roca, la existencia de un manantial. Ni que decir del “Pocito” en el cerro del Tepeyac o en Chalma en donde algunos peregrinos, luego de la visita al Santuario del Señor de Chalma se bañan en el río que pasa justo a un costado del templo; también allá en Lourdes, Francia en la gruta de Massabielle en donde hay un manantial. Incluso un amigo de pueblo Nuevo, Gto., comentó que su abuelo solía hacer la peregrinación al Señor del Hospital de Salamanca y luego de la visita al templo se iban a la plaza de San Agustín a bañarse con el agua caliente del pozo artesiano que ahí había… confirmando esa permanencia de la idea del agua con lo místico.
El tema me parece de lo más interesante, te recomiendo veas el documental de la Televisión Española, en su serie Crónicas, El cielo en la tierra
 

sábado, 26 de septiembre de 2020

El “año del hambre” y la vagancia en el obispado de Michoacán, 1785-86.

   Las tres primeras imágenes corresponden a una catástrofe que hubo en Salamanca en septiembre de 1926, cuando hubo una inundación que arrasó con buena parte de las casas que, construidas con adobe, no resistieron el embate de las aguas del río Lerma, la población quedó incomunicada varios días, finalmente hubo acceso por ferrocarril y llego eso que ahora conocemos como la “ayuda humanitaria”. La catástrofe que se avecina, que ya la tenemos encima, quién sabe hacia donde vaya a dirigirse pero, ese es otro tema.

   Yo recuerdo que, siendo niño, temía ser vacunado en esas campañas que Salubridad (SSA) hacía para erradicar el sarampión, la tuberculosis y en zonas costeras, el paludismo, aún tengo, al igual que todos los de mi generación, la marca que dejaba la vacuna en la parte alta del brazo izquierdo; el temor era debido a que entonces las agujas no eran precisamente delgadas, “finitas”, y sí que dolían. Con esto lo que quiero decir es que nada es nuevo en esta vida y que las enfermedades contagiosas van y vienen.

   Por otro lado tenemos las sequías, no sé si habrás notado que las lluvias este año han sido escasas, al menos acá en el Bajío ja llovido poco, no sé cuál sea el caudal del río pues desde marzo no salgo más allá de la tiendita de la esquina que en nuestros tiempos equivale al Oxxo más próximo (2 cuadras), el punto está en que, una vez más se está juntando sequía con enfermedad virulenta, como ocurrió catastróficamente en la segunda mitad del siglo XVIII que fue tan grave y severa que se conoció como “el año del hambre”, si bien abarca dos años, 1785 y 1786, fue un año pues comenzó en la mitad del primero y terminó luego de la segunda mitad del segundo, sobre el tema ya hemos hablado anteriormente en este Bable, lo que hoy nos ocupa es algo que, cuando lo leas, verás que, efectivamente, nada es nuevo bajo el sol. Veamos:

   “En el obispado de Michoacán aquel cáncer social causaba estragos desde antes de la crisis agrícola de 1785-1786, pero con ésta se agravó escandalosamente. Algunos culparon al deán Pérez Calama de haber promovido la concurrencia de miles de mendigos a Valladolid, puesto que dicho personaje –según sus detractores- habría repartido entre “los hombres vagos y jugadores y más viciosos de la ciudad” las sumas de dinero que el obispo fray Antonio de San Miguel tenía dispuestas para otorgar préstamos sin réditos a los labradores que practicasen las siembras extemporáneas. Esto quedó desmentido por el fiscal de lo civil de la real audiencia de México, don Lorenzo Hernández de Alva, al calificar de “exageración demasiada, abulto y sin conocimiento” aquella acusación y que las más elevadas cantidades de dinero se dirigieron a socorrer al real de minas de Guanajuato, al ayuntamiento de Valladolid y a varios pueblos de la diócesis, “todas (las sumas de dinero) con las seguridades correspondientes”.

   Lo cierto es que los grupos de vagos y los de mendigos eran enormes y desde el siglo XVI azolaban las principales ciudades europeas, y en las novohispanas empezaban a generar problemas. En esa centuria, también, se empezaron a adoptar medidas contra el fenómeno. En Marsella, en 1566 los cónsules y los síndicos acordaron expulsar de su urbe a “toda esa gente ociosa y nociva”. En España estos sujetos “infestan todos los caminos, acampan en todas las ciudades” y a los estudiantes prófugos se les unían los locos, los lisiados reales o fingidos y muchos otros malvivientes. A lo largo de las rutas que confluían a Madrid “los funcionarios sin empleo, capitanes sin soldados, gentes humildes en busca de trabajo” hacían crecer el sector de vagos yo mendigos, y Sevilla se inundaba de “miserables hidalgos, ávidos de sobredorar sus blasones, soldados en busca de aventuras, jóvenes sin fortuna que quieren conseguirla, amén de toda a hez de España. Ladrones marcados con hierro, bandidos […] que quieren pasar a América por ver a esta tierra el refugio y salvoconducto de los homicidas”.

   La principal medida que adoptaron las autoridades españolas contra los vagos, vagabundos y mendigos fue la de expulsarlos de las ciudades, lo cual fue solamente un paliativo al problema en tanto que aquellas gentes cambiaban de población constantemente, más no desaparecían. Los haraganes de una ciudad, habiendo sido expulsados, pronto eran sustituidos por los que habían sufrido la misma suerte en otra.

   En la Recopilación de leyes de Indias se indicaba a los virreyes, presidentes y gobernadores que evitasen el avecinamiento de vagabundos españoles en los pueblos de indios y que los convidaran a tomar asiento, con personas que les enseñasen oficios que les pudieran servir para ganarse la vida; de resistirse a esto serían forzados a abandonar las poblaciones que habitaran. A los indios y castas que llevaran ese tipo de vida también se les manifestaba aquella recomendación y la sentencia en caso de omisión.

   Fue Juan Luis Vives uno de los más grandes humanistas del Renacimiento, quien acertó con su propuesta para poner un remedio al mal. Entre su numerosa producción bibliográfica destaca De suventione paperum (del socorro de los pobres), en la cual expone sus ideas acerca de las necesidades humanas, de la pobreza, de la beneficencia y del modo de distribuir la limosna. Asimismo, presenta las formas de cómo se han de aplicar sus opiniones al remedio contra la mendicidad. Para vives, la limosna consiste no solo en distribuir dinero “como el vulgo piensa”, sino en cualquiera obra por cuyo medio se socorre la miseria humana”. Por lo tanto la principal medida que sugiere es la de utilizar a todos los desocupados en obras de interés público. Así, pensaba, no solamente se erradicaría el problema de la vagancia y la mendicidad sino que se embellecerían las ciudades.

Fuente:

Jaramillo Magaña, Juvenal. Hacia una iglesia beligerante. El Colegio de Michoacán, Zamora, 1996, pp. 59-61


 

viernes, 25 de septiembre de 2020

Vagabundos, los ninis del siglo XVI Novohispano

   Decía mi abuela, y con razón, que la ociosidad es la madre de todos los vicios; y eso bien lo podemos entender como el no hacer nada o “dolce far niente” y también aquello que reza “sin oficio ni beneficio”. Todos estos conceptos nos llevan a la vagancia problema que se presentó a lo largo de los tres siglos de presencia española y prosiguió en el XIX, algo del XX y ahora, en el XXI, se materializa en el concepto que conocemos como Nini.

Real cédula al virrey de la Nueva España ordenando que cese la población vagabunda y sean creados, con ella, pueblos tanto para indios como para blancos y mestizos.
Valladolid, 3 de octubre, 1558.

El Rey

Don Luis de Velasco, nuestro virrey de la Nueva España y presidente de la Audiencia Real que en ella reside.

Ya sabéis como por Nos está mandado que proveáis que los españoles que en esa tierra anduvieren vagamundos y holgazanes, sin tener asiento ni oficio, ni otra buena ocupación, y los indios que anduvieren ociosos sin querer ocuparse en cosa alguna, asienten con amos o se ocupen en otros oficios y buenos ejercicios en que ganen de comer; y que a los españoles que no lo hicieren, no siendo casados, los hagáis echar de esa tierra.

Y porque somos informados que son muchos los que así hay vagamundos, especialmente mestizos, ha parecido que conviene que se dé orden cómo esa gente ociosa tome asiento y manera de vivir y pueblen en algunos pueblos que en esa tierra hagan de nuevo, donde a vos os pareciere, para que allí trabajen y se den granjerías y otros aprovechamientos que se puedan sustentar.

Y por ser el negocio de la calidad que es, he acordado de remitiróslo y así os mando que deis orden cómo los españoles y mestizos que en esa tierra hubiere vagamundos y holgazanes que no tuvieren asiento, ni oficio, ni otra buena ocupación, y también los indios que anduvieren de esta manera, se junten en dos o tres pueblos, o más, en las partes y sitios que os pareciere y mejor disposición hubiere para poblar.

Y proveeréis que pueblen allí, poniendo los indios por sí en unos pueblos y los españoles y mestizos en otros: señalaréis competentes términos en que puedan labrar y sembrar y criar sus ganados. Y para ello daréis vos todo el calor y ayuda que fuere necesario.

Y porque los primeros años tendrán necesidad de alguna ayuda de simientes para hacer sus sementeras y que coman entretanto que nace; y algunos ganados y ayuda y reparo para sus casas, proveeréis que se les dé de nuestra hacienda para ello lo que os pareciere y viéredes convenir, que por la presente mando a los nuestros oficiales de esa tierra que cumplan y paguen lo que vos, para lo susodicho, libra-redes en ellos.

Y los que así les prestaren proveeréis que se obliguen de pagarlo dentro del tiempo que os pareciere.

Y haréis que los dichos nuestros oficiales tengan cuidado de cobrarlo, llegado el plazo; y al pueblo que así se poblare e hiciere de indios procuraréis con el provincial de la Orden de San Francisco de esa tierra que envíe algunos religiosos que residan en él e instruyan a los indios que en él residieren en las cosas de nuestra santa fe católica; y también a los pueblos que se hicieren de españoles y mestizos, trabajaréis con el arzobispo, que envíe buenos clérigos que residan en ellos y administren los Santos Sacramentos.

Puga, fol. 204.

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387

 

jueves, 24 de septiembre de 2020

La Parroquia de San José en la Ciudad de México, recinto itinerante.

   Recuerdo que una vez hablamos sobre una capilla “intestina” y en otra ocasión hablamos de una población itinerante. La primera era la parroquia de Yahualica, Jalisco, la segunda Salamanca, Guanajuato. Hoy vuelvo a usar el término de itinerante que refiere a algo que anda de aquí para allá, por ejemplo en la Historia de México el episodio más claro de esa “itinerancia” está con la presidencia de Juárez que anduvo de aquí para allá.

   Y la capilla de San José, que fue de las primeras que se levantaron en la Ciudad de México es un ejemplo de andar de aquí para allá. Habrá que recordar que Señor San José fue proclamado Santo Patrono de la Ciudad en 1555. Así pues, sabemos que Fray Pedro de Gante fundó San José de los Naturales, la primera capilla de indios en la ciudad, también que, cuando los jesuitas fundaron el templo anexo a su Casa Profesa le dieron por nombre el de San José el Real. Y que luego, frente al parque Pugilbet se pasó el recinto dedicado al P.P. (padre putativo), San José, mismo que fue elevado a la categoría de Basílica. 

  Con toda esta idea, entramos en el tema de la itinerancia, con un interesante texto que nos explica el andar, de esa capilla dedicada a San José, veamos:


   “En el atrio de S. Francisco, antes que se fabricase la iglesia grande y las cuatro capillas que después existieron en ese lugar, había una capilla, la cual construida, la iglesia grande quedó con el nombre de Sr. S. José ó de los indios, administrándola como parroquiales religiosos franciscanos mientras tuvieron la cura de almas. Demolida la expresada capilla el año de 1769, fue reemplazada por otra que tuvo el nombre del Señor de Burgos y que se hallaba en el atrio de la de S. Francisco, en situación de S. á N., y en ese tiempo se les quitó á los expresados religiosos el curato.

   Esto quizá ha dado lugar á que á la actual parroquia de Sr. S. José se le dé el nombre de primitiva, también puede ser motivo para darle este título, el que cerca del atrio de la misma parroquia se hallaba una de las cuatro ermitas que Fr. Pedro de Gante fabricó para que sirviese de ayuda de parroquia á la de Sr. S. José. Posteriormente, cuando el Illmo Sr. Lorenzana hizo en 1772 la división de las catorce parroquias de la ciudad, quedó la de Sr. S. José con su capilla ubicada, en donde actualmente es el atrio.

   El templo que en la actualidad existe como parroquia de Sr. S. José lo comenzó á edificar el Sr. Lic. D. Diego Álvarez que fue su párroco á principios del presente siglo. La arquitectura pertenece al orden dórico, el interior del templo lo adornó el Sr. Álvarez con unas pinturas de claro oscuro, sombreadas de oro, en las que se representaban alternativamente, tanto pasajes de la vida de Sr. S. José como de la conquista de México.
Posteriormente se borraron esas pinturas y se reemplazaron con un verde-mar al óleo, con su tablero y frisos, y un tabernáculo de piedra de cantería pintado de blanco y dorado, y en forma de ciprés.

   De este modo había permanecido el expresado templo hasta el diez y nueve de Julio de 1858, en que por el fuerte terremoto que en dicho día aconteció entre nueve y diez de la mañana, se inutilizó de tal modo la fábrica, que los más peritos arquitectos vacilaron acerca de su reposición, pues todas las claves quedaron fuera de su lugar y rotas, las bóvedas todas partidas, y el templo convertido en un estanque de agua, porque el pavimento fue desprendido en fuerza de la misma agua.

   El triste estado en que quedó el templo no fue obstáculo para que con más atrevimiento que recursos, se emprendiera á los tres días de acontecido el terremoto, la costosa obra de la reedificación que duró más de tres años y se verificó con muchos trabajos y penalidades, á causa de haber quitado el gobierno de Juárez el único recurso que para eso contaba la parroquia, y era la rifa menor de Sr. S. José, que estaba establecida para la fábrica material del templo; pero sin embargo de esta carencia de recursos, se logró poner en uso el expresado templo, adornándolo con las mesas y colaterales de los altares que eran de la iglesia grande de S. Francisco, los que se condujeron á esta parroquia con la correspondiente licencia; y para su colocación fue necesario formarlos de nuevo y pintarlos de modo que pudieran ser útiles, invirtiéndose en esto la cantidad de 50 ps. que doné una persona piadosa de la feligresía, seis de un pobre aguador y cuatro de una señora.

   El jueves 14 de Abril de 1859 se bendijo y estrenó la capilla que está al costado izquierdo del templo, y en la que se colocó á la Sma. Virgen Nuestra Señora de la Luz: frente á esta capilla existe otra consagrada á la imagen de la Concepción Purísima de la Sma. Virgen, la cual está para concluirse y está á cargo de los socios de la archicofradía del Sino. Sacramento, fundada en esta parroquia.

   El jueves 20 de Junio de 1861 se bendijo y se abrió á los fieles el templo. Está situado de N. á S.; á este viento la puerta principal y á aquel el altar mayor; la otra puerta mira hacia el O. En cada lado del crucero tiene la iglesia tres altares.

   Los límites de esta parroquia son, por el Oriente, desde el Hospital Real hasta el guarda de la Piedad: al Norte, desde el Ejido de Velázquez hasta el Hospital Real, y además de éste, se le agrega el barrio de Romita. Al Sur y Poniente queda el despoblado. Antes de 1861 poseía esta parroquia una finca, cuyo valor era de 725 pesos. La administración de la parroquia está á cargo de un cura y un vicario".  


 Fuente:

Alfaro y Piña, Luis. Relación descriptiva de la fundación, dedicación, etc., de las iglesias y conventos de México. Con una reseña de la variación que han sufrido durante el gobierno de D. Benito Juárez. Tipografía de M. Villanueva. México, 1863, pp. 52-54

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Templos de Campeche y sus respectivas historias.

Hace poco había publicado una serie de imágenes, todas obtenidas en Google Maps-Street Finder, de algunos templos católicos, todos antiguos, en el estado de Campeche y el resumen que doy ahí es el de la llegada de la Iglesia Católica a esa región de México.


   Esta vez, gracias a lo que el Gobierno del Estado de Campeche ha publicado sobre el patrimonio arquitectónico, pude localizar una breve historia de los templos más antiguos que la orden franciscana fundo en el siglo XVI. He procurado cambiar las imágenes para no repetir lo ya visto.


1.- Templo de San Luis ObispoLa iglesia, advocada a San Luis Obispo de Tolosa, comenzó a erigirse en 1548 y se inauguró el 29 de agosto de 1561 cuando el Pbro. Agustín Ponce celebró la primera misa. En su interior hay un retablo de madera de estilo barroco de hace más de cuatrocientos años, asimismo se encuentra un púlpito tallado de madera y el bautisterio. Solo tiene una torre, concluida en 1776. Se ubica  en la plaza central de la ciudad de Calkiní, a un costado del Palacio Municipal.


2.- Iglesia de la Asunción. Antes de la construcción de este templo católico, Dzitbalché, era un pueblo de visita que pertenecía a la cabecera de Calkiní, sin embargo, para 1768 se iniciaron los trabajos de construcción de esta iglesia, la cual se levantó sobre una plataforma prehispánica. Los trabajos fueron dirigidos por el fraile Nicolás Pozuelos y finalmente fue advocada a la virgen de la Asunción. Para 1984, y siendo presbiterio del templo José Casanova  fue elevada a la categoría de parroquia. El templo es de una sola nave con bóveda de cañón corrido; ostenta en su exterior una fachada principal con una puerta de arco de medio punto, ventana coral, espadaña coronada con cruz latina y perillones en las esquinas. En el interior del templo se observan tres altares de pequeñas dimensiones, hechos de madera, con una confección sencilla, característica de las obras franciscanas.


3.- El templo de Nuestra Señora de la Natividad. Este templo es uno de los más interesantes e imponentes edificios del Camino Real, por eso no puede pasar por desapercibido para quienes visitan Bécal. Su construcción se remonta al año de 1570 cuando los franciscanos evangelizaron a los indígenas mayas, sin embargo este inmueble quedó concluido en 1630. Gran parte de los montículos mayas fueron destruidos para que con sus piedras fuera edificado este recinto religioso. Desde lo lejos uno puede contemplar sus majestuosas torres, que no precisamente son de orden franciscano, sino que fueron levantadas a fines del siglo XIX financiadas por el hacendado Sixto García, buscando que fueran las más altas del Camino Real, y que el repicar de sus campanas se escuchará hasta Calkiní. El templo se ubica en el corazón de la villa de Bécal.


4.- Templo de San Bartolomé. Es una construcción religiosa de la Orden Franciscana que data del siglo XVIII. Arquitectónicamente es de una sola nave de cañón corrido de vigas de madera, cuenta con una sacristía, bautisterio y presbiterio en donde se aprecia un retablo hecho a base de estuco. Por sus características arquitectónicas el retablo central corresponde al estilo barroco estípite, está modelado en argamasa con cal y sahcab. El retablo está dividido en tres calles laterales enmarcadas por pilastras.  La fachada del inmueble presenta un acceso con arco de medio punto y es coronada por una sencilla crestería. Se ubica en la plaza central del poblado de Tepakán.


5.- San Francisco de Asís. Una imponente construcción religiosa del siglo XVII hecha a base de cantera y sahcab por la orden franciscana. Esta edificación del Virreinato es testimonio de la conquista espiritual que sufrieron los antiguos mayas durante la colonización española; hoy en día sigue siendo un referente de la fe católica. A lo lejos puede distinguirse sus dos torres de tres cuerpos con campanarios  así como su fachada con una entrada de arco de medio punto con portón ferrado y ventana coral. Caminando hacia el poniente inmediatamente podemos encontrar el exconvento que al igual que la nave del templo fue construido en el siglo XVII y que fungió como centro de enseñanza y adiestramiento de los indígenas evangelizados. En 1930 este espacio albergó la Normal Superior de Maestros y actualmente es ocupado por la Casa de Cultura del Ayuntamiento.


6.- La Purísima Concepción Pomuch. Su construcción data de 1636 y fue hecha a base de piedra, madera, ladrillo y metal.  Es un edificio de anchos muros de piedra apoyados en contrafuerte. La fachada frontal cuenta con acceso principal y espadaña, coronada con una cruz latina y su techo está rodeado de perillones.


7.- Los Santos Reyes Pocboc. Data de principios del siglo XVII, los materiales en su construcción son de piedra labrada y sahcab. Es de arquitectura sobria, a la entrada en la columna izquierda se encuentra un grabado que reza “en 20 de abril de 1765 año” rematando con una cruz, no se sabe si es fecha de inicio o de conclusión de la obra.


8.- Iglesia de la Asunción, Tenabó. Este templo católico es una edificación religiosa que corresponde al siglo XVII y fue construido por la Orden Franciscana.  Su fachada es generalmente austera representando la humildad. Ostenta en su parte superior una espadaña de dos cuerpos con dos vanos en las que se encuentran las campanas; cuenta con una ventana coral, puerta de portón en forma de arco. En su interior se encuentra resguardada la imagen sacra del patrono del lugar: el Gran Poder de Dios, al cual se ofrece cada año una fiesta en su honor, así como la imagen de la virgen de la Asunción. Llama la atención a los costados del templo, cercanos al altar  dos hermosos retablos, los cuales  generalmente cambian de santos.


9.- Catedral de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de María. La construcción más antigua de la ciudad es la Catedral de Nuestras Señora de la Inmaculada Concepción de María, sus orígenes se remontan al siglo XVI. Al noreste de la plaza principal se levantó un sencillo templo, más tarde sustituido por otro de cal y canto, pero al iniciar la segunda mitad del siglo XVII los trabajos de construcción se interrumpieron por los ataques piratas. No es hasta el año de 1705, que el nuevo templo quedó concluido. La parroquia se amplió en 1758, quedando con una extensión de 204 pies de largo por 41 de ancho y se concluyó en 1760. En la  torre norte, denominada “la Española”, fueron colocados las campanas y el primer reloj público de la ciudad. En 1850, se construyó la torre conocida como “la Campechana”, para diferenciarla así de la otra torre.


10.- Templo de San Francisco. Este es el monumento más antiguo de la ciudad de San Francisco de Campeche, fundado en 1546. En este recinto, en la parte que ahora corresponde al atrio, el fraile Alonso González ofició, el 22 de marzo de 1517, la primera misa en tierra firme en América. Asimismo nació en el convento de esta iglesia Jerónimo Cortés, nieto del conquistador Hernán Cortés e hijo del segundo Marqués del Valle de Oaxaca, Martín Cortés. Asimismo, el templo y convento de San Francisco ha jugado un papel trascendental en la vida histórica de Campeche. En sus inicios fue un asiento principal franciscano, punto de partida de las primeras misiones evangelizadoras del siglo XVI en la península. El convento, aparte de ser fortaleza espiritual de la iglesia militante, también fue fortaleza defensiva contra los ataques piratas. La fachada principal consta de una puerta de arco de medio punto y portón terrado; cuenta con una ventana coral con barandal de madera y una espadaña de dos cuerpos conopiales. Su interior es de una sola nave techada con bóveda  de cañón corrido con rollizos y soportada por cuatro arcos. El altar mayor fue construido en los años 40 del siglo pasado.


11.- Templo de San Román. La fundación del barrio de San Román se remonta a los primeros años de ser fundada la villa de Campeche; los vecinos de la villa acordaron levantar un santuario a extramuros de la villa En 1565, al tiempo que se terminaba la ermita, se colocó en su interior un Cristo, traído de Veracruz por el comerciante Juan Cano de Coca Gaytán, y su culto se vio arraigado entre los habitantes de la villa por su portentosa llegada atribuida a poderes divinos. Su planta es cuadrangular y el techo es de rollizos, se compone de coro, nave y presbiterio.


12.- Templo de El Dulce Nombre de Jesús. Debido al incremento de la población y para satisfacer las necesidades religiosas de los habitantes de la villa de Campeche, se inició en 1560, la construcción del templo de El Dulce Nombre de Jesús, situado a unos cien metros de la parroquia de la Purísima Concepción. El templo es de planta cuadrangular, divido en cinco tramos y la nave es soportada por cuatro arcos torales; el presbiterio es más pequeño que el resto del templo y tiene nave de cañón corrido, esto se debe a que fue lo primero que se concluyó.

13.- Templo de Guadalupe. Alrededor de 1575 se inició la construcción del templo por un rico y piadoso vecino de la villa llamado Pedro de Bonilla. El templo se concluyó  y consagró en 1660, de acuerdo a una inscripción en uno de sus costados. De construcción sencilla, tiene una torre campanario de dos cuerpos que se alza al lado izquierdo. Su planta es de cruz latina y el techo es de rollizos. En el ábside del templo aloja una hornacina con la imagen de la virgen de Guadalupe y alrededor de ella las pinturas historiadas, que representan sus apariciones ante Juan Diego y el arzobispo fray Juan de Zumárraga; las pinturas se deben al pincel de Luis de Toral González.

14.- Templo de San Juan de Dios. En el año de 1626 los habitantes de la villa de Campeche solicitaron al gobernador la presencia de frailes de la orden de San Juan de Dios para fundar un hospital en el puerto, para atender54 a los enfermos de la villa y a los marinos que anclaban sus barcos frente a sus costas. La construcción del templo y hospital se debió a los numerosos donativos de los residentes y visitantes de la villa de san Francisco. Ser concluyó en 1685 gracias al cuantioso donativo de la reina Mariana de Austria. En 1685 el templo y hospital sirvieron de resguardo a los habitantes de la villa cuando el feroz ataque de Laurent Graff mejor conocido como Lorencillo. Hoy solo existe el templo. Templo sencillo y original, es de una sola nave, con bóveda de cañón corrido y está divida en coro, nave y presbiterio. Su fachada se compone de dos cuerpos. En el segundo cuerpo sobresale un par de ventanas tipo balcón, rematadas por un frontón triangular, que ilumina el interior del coro. Al centro se encuentra la fecha de 1675, año de conclusión de la obra.


15.- Templo de San Francisquito y convento de San Roque. Fue construida a mediados del siglo XVII, por petición expresa de los vecinos de la villa ya que el convento de San Francisco se encontraba en ruinas. Fue hecha a base de piedra de cantera y sahcab. La portada es de espadaña de dos cuerpos y tres vanos. La planta es rectangular y tiene una nave rasa compuesta de rollizos. La sobriedad del exterior, con sus sólidos muros reforzados con contrafuertes y rematados con merlones, contrasta con su interior, ya que cuenta con cinco retablos barrocos de gran valor artístico. Del lado derecho del templo se encuentran dos retablos, el primero de ellos alberga un nicho central que resguarda la imagen de la Purísima Concepción de María. El segundo está dedicado al Calvario. En el muro izquierdo se encuentran dos retablos, con las mismas características de los anteriores, compuesto de un solo cuerpo con su respectivo remate. Los cuatro retablos son de estilo salomónico.

Convento de San Roque. El Convento data del siglo XVIII (1724),  y fue construido a base de piedra cantera y mampostería. Se construyó como anexo de la Iglesia de San Francisquito y funcionó como convento y posteriormente como hospicio. Cuenta con un claustro flanqueado por arcos de medio punto, el cual tiene un aljibe al centro. El edificio esta techado con rollizo. El día de hoy alberga las oficinas de la Secretaría de Cultura y en sus corredores se realizan exposiciones de diversos creadores, así como también en su patio central se realizan diversas actividades culturales.


16.- Ex templo de San José. El lugar era ocupado antes de 1716 por una ermita dedicada al mismo santo, y custodiada por el gremio de calafates y carpinteros de la villa. Hacia el año de 1716 se estableció el colegio jesuita en Campeche. Los jesuitas hicieron de la ermita de calafates y carpinteros de San José, un templo único dentro el perfil colonial de Campeche, propio de la arquitectura jesuita, con características constructivas diferentes a los demás templos existentes en la villa. Sin embargo, su obra quedó inconclusa por la expulsión de su orden de territorios coloniales hacia 1767, no es sino a principios del siglo XIX que este templo de San José quedó concluido. Es de una sola nave con forma de cruz latina. La portada se divide en 3 cuerpos. La bóveda es de aristas y descansa sobre un entablamento decorados con azulejos blancos y azules, al cual a su vez descansa sobre esbeltas pilastras. Posee vidrio talaveresco. Su cúpula es de media naranja coronada con una linternilla. La planta de la torre orientes es cuadrangular y en ella descansa  el cuerpo del campanario que es de planta octagonal. La torre poniente es mucho más pequeña y alberga el faro que fue instalado en 1865. Fue utilizado para el culto religioso hasta 1914, después como bodega del Banco Rural y posteriormente se entregó al Instituto Campechano.


17.- Iglesia de Santa Ana. Construida en 1735 a base de piedra cantera y sahcab. La portada está compuesta por un arco principal de medio punto, con portón ferrado y pilastras estriadas a sus costados, ventana coral con barandal, espadaña de dos cuerpos y almenas en los muros. El techo es abovedado de una sola nave con cúpula de media naranja; cuenta con capillas laterales: la planta de la iglesia tiene forma de cruz latina.


18.- Templo y convento de San Antonio de Padua. Hopelchén cuenta con uno de los monumentos religiosos  más importantes en su categoría, el templo católico San Antonio de Padua  construido en 1667. En su interior conserva uno los retablos más antiguos de la península de Yucatán. El conjunto que forma el principal retablo con los laterales es excepcional, siendo éste de estilo barroco salomónico, con similitudes a los del resto de la península, pero con características y elementos únicos. A lado del templo  existió  un convento que fue construido por los frailes  franciscanos que evangelizaron esta región y estuvo habitado por estos en los años 1697 a 1821. Este edificio, formaba parte del conjunto arquitectónico colonial más importante de la región, diseñado en forma similar al convento de Izamal con arquería colonial, sólo que en menor tamaño.


19.- La Iglesia de la Virgen de la Asunción. Fue el primer templo que se edificó en Carmen. En 1725 se levantó por primera vez el adoratorio, de madera, en una de las zonas más antiguas de la población, conocido como barrio El Guanal. En 1815, se inició su reconstrucción  a base de mampostería. Su fachada es sencilla y se compone de gran paramento vertical que, junto con el acceso, pequeño balcón y un remate curvilíneo, constituyen la portada. A los dos lados se levantan dos torres de tres cuerpos. El interior del templo consta de una sola nave, decorada con sobriedad, en donde destaca el ciprés del altar mayor que alberga la imagen de la virgen de la Asunción.



20.- La Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús. Es una edificación que data del siglo XVIII, construida en piedra, madera y sascab; es de fachada sobria, con portada de un cuerpo. Su puerta es de madera con arco de medio punto, espadaña de un cuerpo, torre campanaria y planta de una nave. Ubicación: plaza principal de la comunidad de Sabancuy.

martes, 22 de septiembre de 2020

Capillas abandonadas en el estado de Campeche

   Bien sabes que además de las haciendas, los templos y capillas son las construcciones que ejercen una enorme fascinación y son elementos indispensables a conocer cuando tengo la oportunidad de viajar. En esta ocasión, como el viaje es virtual, la primera que topo, al hurgar en los muchos sitios electrónicos que promueven la riqueza patrimonial del estado corresponde a una que seguramente está dedicada a San José y en la que, asumo, se oficia ocasionalmente. Se localiza en la ex hacienda de San José Carpizo. 


   Siempre habrá la posibilidad de que en donde hubo una hacienda grande y con igual número de trabajadores existía una capilla. Si la hacienda fue totalmente abandonada, su capilla estará igual, en ruinas, pero si la hacienda fue expropiada, lo más seguro es que su capilla se mantenga en uso para la comunidad que siguió desarrollándose ahí, luego del reparto agrario.


   En la entrada anterior, hablamos de las haciendas y de sus historias, una de ellas, Chilib, en el municipio de Tenabó, permanece en ruinas, al igual que su capilla.


   La capilla de la ex hacienda de la Blanca Flor. “… Antes de la guerra [de Castas] había esclavos por aquí, mi mamá fue esclava de la hacienda San José y mi papá de Blanca Flor, los dueños eran yucatecos. Decía mi mamá que los yucatecos eran los que estaban en Blanca Flor, y los campechanos estaban con sus carabinas en la iglesia de Hecelchakán; contaba que a la hora de la guerra, el dueño metió a varios trabajadores a ‘la casa grande’ y que el jefe de los soldados yucatecos les dijo a los que estaban en Blanca Flor que buscaran cuevas para que se guarden y que después les avisaban para que salieran. Recuerda que mataron a muchos soldados y que después le echaban gas y así los dejaban. Nos contaba que a todos les hacían embrocarse en el piso, para que así, si la bala cruzaba la pared uno estaría en el suelo y no te pegaba; esto duró como tres semanas, después los soldados mataron todos los ganados”. Cuando terminó la guerra, todos los esclavos que estaban en la hacienda Blanca Flor salieron y vinieron a vivir a Santa Cruz. (Cultura Campeche, seguir leyendo aquí.)


   Capilla, que más bien era una ermita, por su tamaño, que daba servicio a la comunidad indígena en la hacienda de San Antonio Yaxché, municipio de Hopelchén.


   San Antonio Castamay, municipio de Campeche. "El viejo templo de Castamay se hizo bajo la dirección del hacendado Don Julián Gual en el año de 1870, acontecimiento que quedó inmortalizado en una pequeña placa de mármol que forma parte de las muchas que se encuentran en su interior. El santo patrono de la iglesia es San Antonio cuyos pobladores de la comunidad cuentan que es un santo castigado en 1896: sucedió que ese año los vecinos de Castamay presintieron una terrible sequía pues era ya tiempos de lluvias y éstas no caían, lo que causo gran alarma. Decidieron celebrar entonces un novenario en honor a San Antonio y al mismo tiempo celebrar una de esas ceremonias para conseguir los beneficios del dios Chaac". (Pérez Durán, seguir leyendo aquí.)


   Bolonchén Cahuich. "El pueblo tuvo nueve pozos, cuatro de ellos en la plaza principal y el resto a los alrededores. De acuerdo a Santiago Pacheco Cruz (citado por Encalada, 1987: 71) el poblado debe su nombre a la traducción que quiere decir: “las dos vistas de los nueve pozos”, por derivarse de las voces de bolón, nueve, cheen, pozo; y uich o ich, ojo, que de igual manera se podría traducir como “los nueve pozos de Cahuich”. Sin puertas y con algunos dinteles en el acceso principal se pierde en el olvido y su historia. Dentro de la nave principal el piso desaparece entre la maleza. A sus lados, en sus muros aún se pueden observar los agujeros que soportaron el techo que dio sombra a los indios que acudían a los oficios religiosos. Al fondo de la iglesia, en lo alto del techado a dos aguas, se encuentra un pequeño nicho y debajo una inscripción que expresa: “Ave María 1758”, fecha probable de la conclusión de la iglesia y dedicada a la madre de Jesucristo. Como toda construcción de su tipo, un gran arco limita la primera parte del altar que estuvo techado con bóveda de cañón corrido y remata con dos nichos que aún conservan sus decoraciones en colores azul y rojo." (Exploracampeche.com; seguir leyendo aquí.)



   “En la comunidad Pich se encuentra un monumental ex convento franciscano del siglo XVII ya restaurado hoy en día por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de Campeche denominado “Las Tres Cruces”. La historia oral señala que dicho convento fue construido sobre un antiguo edifico prehispánico". (Explorandocampeche.com

lunes, 21 de septiembre de 2020

Las magníficas Haciendas de Campeche, ahora en imágenes.

   Vimos en la entrada anterior un listado de haciendas con nombres y apellidos, es decir, el nombre del dueño que fue, hacia 1899 de las haciendas de Campeche que el señor Domenech logró recopilar. Él hace la anotación de que esa lista es de aquellas cuyo valor catastral está de los diez mil pesos hacia arriba, es decir, de las haciendas grandes, y no considera a las pequeñas pues tendría que recabar, entonces, el nombre de 179 que fueron registradas al comenzar el siglo XX. Esta vez damos cuenta de apenas una docena, trece para ser exactos, de las que encontré datos en el portal web de Turismo del Estado de Campeche.


   De un par del total de haciendas se dan datos; la de Santa Rosa y San Antonio Hob, de otras, encuentro luego de hurgar en los mapas satelitales los vestigios que de algunas quedan y, de nueva cuenta, nos volvemos a sorprender con la riqueza arquitectónica que hay por todo México. Algunas, la mayoría, en el olvido; las más afortunadas han sido rescatadas y puestas a disposición para quienes pueden pagarse varios miles de pesos por dormir en ellas… unas más siendo devoradas por la vegetación. Y como magníficas aves fénix, quizá algún día, resurjan de sus cenizas. Lo vuelvo a decir: quizá algún día.


1.- Hacienda Santa Cruz

Surge en el año de 1866 como hacienda henequenera cuando entonces esta planta comenzaba su apogeo. Dos de sus propietarios fueron don Sixto García y Vitalino Campos. De su arquitectura sobresale la capilla del Santo Cristo del Amor, en ella existe una cruz original de la misma época. El edificio de los talleres posee arcos al frente. Actualmente, se utiliza como oficinas de la Junta Municipal. Aún se conserva el arco de acceso a la estructura.


2.- Hacienda Tankuché

Fue una de las más importantes haciendas en el estado productora de fibra de henequén y de ganado vacuno. Uno de sus últimos dueños fue Alonso Aarrigonaga, la cual la adquirió como herencia de su padre Manuel Arrigonaga. Esta hacienda ostenta una arquitectura de estilo francés, simulando una fortificación medieval. La fachada de la casa principal está compuesta de un nivel rematado. En la parte central se aprecia la arquería de medio punto, soportada por columnas pareadas de capitel toscano; se notan relieves circulares y se encuentran flanqueadas por dos torres laterales de un cuerpo. Esta hacienda se estableció alrededor de 1830. Tancuche es de vocablo maya, cuyo significado es “delante de los cedros”.


3.- La ex-hacienda San Bernardo Huechil.

Es una construcción que data de principios de este siglo, edificada a base de piedra, madera y tierra, en cuya entrada aún se puede apreciar su iglesia y dos pilas donde todavía almacenan agua. La Casa Grande es de 2 niveles, con una escalera que cierra en triángulo al frente, la cual nos lleva al 2° nivel, donde se localiza una estancia, a sus costados tiene la cocina y diferentes habitaciones. Actualmente es utilizada como vivienda de trabajadores.


4.- La ex hacienda Blanca Flor. 

Esta fue uno de los testigos y escenarios de la batalla más cruenta entre los liberales y los conservadores del estado de Yucatán durante la revolución mexicana.  La personalidad de esta hacienda muestra el valor que su gente le da a este edificio histórico, restaurado por su actual propietario y que puede ser visitado ya que funciona como uno de los hoteles de clase con que cuenta el municipio.


5.- la hacienda Dzodzil.

Sitio que aún cuenta con frescos originales en sus muros, que data del año de 1895. Dzotzil forma parte de la lista de las haciendas que al final del siglo XIX y principios del XX se caracterizaron por su producción henequenera y que, posteriormente, en la segunda década del siglo XX fueron declinando como consecuencias del movimiento revolucionario. Situada a 75 kms del poblado de Pomuch.


6.- Hacienda San Pedro X´cuncheil

Fue una de las numerosas unidades de producción henequenera y ganadera que existieron en el territorio campechano y que desarrollaron su mayor apogeo económico y social a finales del siglo XIX. Su modelo arquitectónico es de gran representatividad y hoy día puede distinguirse un gran patio central en el que se vislumbra un pasillo que lleva a la casa principal que aún conserva algunos elementos originales. En un costado oriente de la plaza se puede contemplar la casa de máquinas, con su fachada de ocho vanos en general, seis de ellos de acceso y tres arcos de medio punto que descansa sobre columnas de fuste liso. Un poco más al oriente se encuentra una noria con canales de irrigación que conducen a los  abrevaderos y en la parte posterior continúan cuatro corrales. En este mismo parámetro se localiza lo que fuera la capilla la cual es de una sola nave y que sirvió de refugio espiritual de los habitantes de la hacienda. Se puede llegar por la carretera Tenabo-Campeche, en la desviación hacia el ejido de Xmozón y a 6 km. de éste. Su nombre probablemente significa “lugar poblado por árboles conocidos como orejones”.


7.- Hacienda Boholá

La finca es una edificación del siglo XIX y perteneció a don Ermilo Guzmán en 1857. Sus principales cultivos fueron el henequén, maíz, caña de azúcar y yuca, además  que en ella se criaban ganado vacuno y bovino como parte de la producción integral de esta unidad económica. Los viejos muros dejan ver la estructura arquitectónica de la hacienda que se componía de un patio central; al sur se encuentra la casa principal y la noria con un partido circular y sus anexos. Al norte se conserva un núcleo de habitaciones que fueron ocupadas por los trabajadores o peones acasillados de la hacienda. También puede apreciarse lo que fuera una bodega y una parte de ella dedicada a ser capilla doméstica. Después de su funcionamiento como hacienda henequenera y ganadera fue adquirida en 1940 por Federico Palma quien fomentó en ella el cultivo de piña. En el municipio de Tenabo, por un camino de terracería que conduce a Emiliano Zapata y a unos 10 km. de Tinún, se localizan los restos de la ex hacienda Boholá, cuyo nombre probablemente significa “agua que suena”.


8.- Hacienda Chilib

Fue una de las más prósperas llagando a poseer dimensiones territoriales que sobrepasaban a cualquier hacienda de la región. Su producción era variada: henequén, maíz, algodón: ganado vacuno, caballar y lanar, aves de corral, entre otros. Esta hacienda perteneció a Rafael de Regil Cazares y posteriormente a Cecilio Coyoc. Actualmente se puede apreciar la belleza de antaño que la caracterizó, semejante a las fincas con reminiscencias francesas, adosado a la Casa Grande, una peculiar arquería morisca poco usual para la región del Camino Real, eso le brindó cierto tipo de magnetismo y elegancia a su fachada rematando en la hermosa chimenea. Cruzando el patio central se encuentra un gran templo, que tiene su acceso  por medio de una pequeña escalinata que conduce a un atrio con muro bajo y pilastra con fuste decorado. Al fondo, a un costado de la noria, se encuentra una crujía de dos habitaciones, la cual carece de escalera. Solo conserva algunos vestigios de las cubiertas y arco de medio punto en el interior. La hacienda Chilib se encuentra ubicada a unos 32 km. de la carretera Campeche-Mérida y se localiza a unos 9 km., al oriente de Tinún. Su nombre proviene del vocablo maya que significa “Palillo Seco”.


9.- Hacienda Orizaba

Orizaba fue una de las haciendas más importantes del Camino Real. Durante la Revolución Mexicana perteneció a Alfredo Saldívar y hasta entonces se dedicaba al cultivo y producción de henequén. Al pasar la hacienda a manos de los señores de origen español don Fernando y don Antonio Palomeque Pérez de Armida, la convirtieron en una de las más famosas ganaderas de la región, especializada principalmente en la cría de toros de lidia, de igual manera en ganado vacuno y lanar aunque en  menor escala. Se puede apreciar parcialmente la casa del hacendado, que presenta cuatro niveles; a un costado y adosado al muro sur de ésta casa se localiza una larga crujía que funcionó como caballerizas; junto a las caballerizas se localiza otra crujía utilizada como bodega, actualmente es parte de la casa de peones, todo esto dentro del primer patio central o principal.


Detrás de la casa del hacendado se encuentran dos corrales con piletas y abrevaderos; en un segundo patio exterior se localiza inicialmente la casa de máquinas, construcción que todavía conserva la chimenea o chacuaco; un muro continúa en lo que pudo haber estado la bodega sin embargo sólo se conserva el muro sin partido arquitectónico. A unos 2 km., al Nor-poniente  de la casa de máquinas se localiza la capilla domestica; y al norte de éste paramento se encuentran varias habitaciones de los peones; existen varios pozos en todo el casco; el pozo central conserva la estructura de acero de la veleta contemporánea; algunos vestigios más se localizan a unos metros al sur de la casa del hacendado correspondientes a diferentes habitaciones o bodegas. Se localiza 9 Km al Nor-poniente de Tenabo, por el camino que conduce a Punta Cuyo. Esta hacienda es una construcción del siglo XIX y XX y es la más cercana a la costa.


10.- Hacienda de Uayamón

Fue una de las haciendas más importantes de la península de Yucatán, era propiedad de Fernando Carvajal y se dedicaba al cultivo del maíz, caña dulce, a la ganadería, a la apicultura, a la explotación del palo de tinte y posteriormente al henequén. Cuenta con la casa grande, capilla, hospital, casa de oficios, plazuela y arriates, así como de una estación de la empresa ferrocarril campechano. Destaca en su arquitectura por su estilo neoclásico en cada una de sus edificaciones. Actualmente se encuentra restaurada y habilitada como un hotel de gran turismo perteneciente a la cadena Luxury Collection. Ubicación: Km 20 Carretera Campeche-Tixmucuy.


11.- La hacienda de San Antonio Yaxché.

Esta hacienda encuentra sus orígenes a finales del siglo XIX y fue construida a base de piedra, madera, hierro y tierra. Cuenta con dos entradas, una principal y la otra de servicio, así como dos pozos o norias. Continuando por el camino empedrado se llega hasta un costado de la casa grande, la cual conserva al frente unos arcos simples que forman parte de su fachada principal. Al costado izquierdo de la casa grande se conserva un gran arco adornado con diferentes figuras, rematando al final, con una cruz. Yaxché es un vocablo maya que significa Madera verde.



12.- San José Carpizo.

A nuestro paso por Champotón nos damos cuenta de la importancia que tuvo la caña de azúcar desde los primeros años del asentamiento español. Su trascendencia permitió el crecimiento de grandes haciendas que alcanzaron, al igual que en el resto de Campeche y la Península de Yucatán, su esplendor en el siglo XIX. En el territorio municipal se encuentran diseminadas muchas de éstas, que desarrollaron una fuerza económica, agrícola y ganadera, sumándose a la emblemática industria del henequén. Dentro de las haciendas champotoneras destacan dos que por su arquitectura y disposición urbana, a pesar de que una de ellas ha sufrido el deterioro del tiempo, son magníficos ejemplos de la época del Porfiriato (1887-1911). 


13.- San Luis Carpizo.

Actualmente es una escuela de alto rendimiento de la Secretaría Naval de México, y puede ser visitada con guías de turista, que hacen del recorrido una experiencia extraordinaria, en un lugar con un rescate y conservación que nos transporta a la época de gran esplendor de estas haciendas.










 La fuente de información es la página de Turismo Campeche, Cultura Campeche y Gobierno del Estado de Campeche.