jueves, 8 de diciembre de 2011

Cuetlaxóchitl, la flor del renacimiento.

Quizá la palabra renacimiento la asociamos automáticamente a ese periodo de la Historia en que las artes y la manera de pensar, en general, salen del oscurantismo de la Edad Media, pero este no es el caso. El renacimiento al que me refiero es esa idea de inmortalidad que había entre los antiguos mexicanos ya que esta flor que para nosotros en la actualidad es la Noche Buena, para ellos era la de la Nueva Vida.

Cuetlaxóchitl quiere decir la flor de cuero ya que Cuetlaxili significa "cuero" y Xochitl, bien lo sabemos, "flor". Hay quien dice que se llama Tlazaxochitl "flor que se marchita", este nombre me remite a la deidad del sexo, la "devoradora de la mugre": Tlazaltéotl.

Ahora bien, si analizamos la idea de nueva vida o renacimiento y la ubicamos en el mes de diciembre, cuando los días se vuelven cortos, cuando el frío es intenso, el campo está calmo y de pronto vemos surgir esta explosiva flor de color tan intenso, tanto como la sangre, creo queda explicado el concepto de la "nueva vida". La flor se asociaba a los guerreros muertos en batalla, pensaban que de esa forma estaban renaciendo. Todos estos conceptos nos dan una idea de cuan grande era la cosmovisión de nuestros antepasados.

Fray Bernardino de Sahagún la describió así en su Historia general de las cosas de la Nueva España: "Hay una flor que se llama cuetlaxóchitl; son hojas de un árbol muy coloradas. Hay también una enfermedad entre las mujeres, que se les causa en el miembro mujeril, que también la llaman cuetlaxóchitl. Decían los supersticiosos antiguos que esta enfermedad se causaba en las mujeres por haber pasado sobre esta flor arriba dicho, o por habela olido o por haber sentado sobre ella. Y por esto avisaban a sus hijas que se guardasen de olerla o de sentarse sobre ella o de pasar sobre ella".

Y es así como, por acá, en el siempre espléndido Bajío comenzamos a ver ese rojo intenso que revienta con los tintes que, si lo pensamos desde la mentalidad mexica, nos refiere a las manchas de sangre que quedan luego de una batalla. La foto que ahora vemos fue tomada en la hacienda de Santo Tomás de Huatzindeo, las primeras en un jardín particular, aquí en Salamanca.

En cambio, estas son ya las Cuetlaxóchitl crecidas en un invernadero, en donde ya nos ofrecen, además de la roja tradicional, la blanca y la rosada. Así estamos sumando una flor más a las que México ha ofrecido al mundo, la Acocoxóchitl, el Cemplazúchil y ahora, la Cuetlaxóchitl.

2 comentarios:

  1. Ya tengo varias y son preciosas además de nuestras flores.
    Gracias.
    SL2!!

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  2. Muy interesante mi estimado Bejnamín! Saludos desde Tijuana!

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