viernes, 2 de diciembre de 2011

La Casa del Inquisidor en Salamanca, Guanajuato.

Una de las casas más bellas que hay en Salamanca es sin duda esa que conocemos por el mote de “La Casa del Inquisidor”, ubicada en la primera calle que se trazó en la villa de Salamanca, (actual Allende). Si consideramos su ubicación a la derecha de la que fuera la Parroquia de San Bartolomé, actual Parroquia Antigua, podemos deducir que fue esa cuadra la que se entregó a las personas más principales de la fundación de la villa en 1603 y que, luego de cumplir el requisito establecido de que no se podrían vender hasta luego de “hicieren besindad de dies años continuados” (1), según se estableció en la licencia para la fundación de la villa de Salamanca. En esta base, seguramente el terreno de ubicación privilegiada fue vendido después de 1613, y la pregunta surge ¿quién pudiera estar interesado en adquirir un terreno en la villa que, luego de diez años de fundada estaba perdiendo a su población que prefería asentarse en el valle de Santiago?

El hilo de esta madeja aparece al leer a don Isauro Rionda en su libro sobre haciendas de Guanajuato en donde nos da la pista a seguir en la genealogía de los Lejalde. Don Isauro escribe en relación a la región de los Parangueos: “Desde antes de 1565 ya Blas García era dueño de tierras de pastoreo y labranza de Parangueo; en 1631 eran propiedad de Antonio de Lejalde, en ellas se cosechaban anualmente 4 000 fanegas de maíz y había un sinnúmero de ganado mayor que producía 2 000 becerros por año” (2). Será bueno apuntar que don Isauro lo nombra De Lejalde. Sabemos bien que en ese siglo XVI el uso de la J no era tan difundido y se suplantaba por la X, encontramos indistintamente un Antonio de Elejalde con sus hijos, del que solo sabemos que uno de ellos se llamó José Ventura de Elejalde, pero no aparece, hasta ahora el nombre de los demás, seguro que hubo, guardando la tradición un descendiente que llevó el mismo nombre del padre Antonio de Elejalde, el hijo, o el joven, como se acostumbraba decir entonces para diferenciar al uno del otro.

En un estudio aunque breve, pero sustancioso, José Luis Lara Valdés elabora una serie de tablas de los poseedores de terrenos en Salamanca, para ello se basa en el lestudio de Ramón López de Lara El Obispado de Michoacán en el siglo XVII: Informe inédito de beneficios, pueblos y lenguas; allí da cuenta de propietarios, producciones y nombres de las estancias de la región. El nombre de Antonio Elejalde aparece en las tres tablas y dice que “por último, habría que cotejar los nombres de propietarios y/o de arrendatarios, para tener idea de la acaparamiento: Antonio de Lejalde aparece como propietario de la estancia de Cuirijeo, más otra labor de la cual obtuvo 4,000 fanegas de maíz, y posee 2,000 becerros es la estancia de Cervantes y Quirisico…” (3) Seguramente esta es la fuente que usó don Isauro Rionda, ya que los datos numéricos coinciden. Entendemos por estancia de Cuirijeo al actual Quiriceo, es la primera noticia que veo sobre estancias de nombre Cervantes y Quirisico.

Estamos entrando en un berenjenal que nos conduce a los primeros años de presencia española en el Nuevo Mundo. Para 1508 Juan Ochoa de Lejalde llega a Santo Domingo, participa en las conquistas de Puerto Rico y Cuba, regresa a Santo Domingo en 1514, para 1519 se une a Hernán Cortés como su escribano volviéndose el más cercano de los colaboradores del conquistador de México. Con esa función participa en la expedición a Tehuantepec, luego es recompensado “al serle entregada la mitad de la encomienda de Teozacualco, Guautla, Tanatepec, (quizá se refiera a San Pedro Tanapantepec) y Tututepetongo; el 9 de noviembre recibió escudo de armas, se avecindó en Puebla” (4).

Tenemos entonces que el primer Elejalde que llega a México se convierte luego en una de las personas más importante de la Puebla de los Ángeles. Casa en España con Catalina Hernández de Endrino, fueron ocho sus hijos, 5 hombres y tres mujeres. De los varones tres entran en el clero y ocupan puestos de importancia, de los otros es Juan Ochoa de Lejalde y Reynoso quien llega a destacar, aparece luego Martín Ochoa de Elejalde quien destaca en el cabildo de Saltillo, lo hará también su hijo, Nicolás Ochoa de Elejalde en la fundación de Monterrey. Observamos que nuevamente el apellido muestra las dos variantes de Lejalde y Elejalde. ¿Serán acaso ellos los ancestros de nuestro personaje Antonio de Lejalde?

Volviendo a la villa de Salamanca, vemos que, en la segunda mitad del siglo XVII los terrenos, extensos en verdad, (65mil hectáreas en medidas actuales), propiedad de Antonio de Lejalde pasan a las manos de su hijo, José Ventura de Lejalde, más adelante él los cedería a su hijo del mismo nombre; don Isauro Rionda dice que se llamaba José Ventura de Lejalde y Arizaga, pero, recordando que la moda de la época estipulaba que se podía cambiar el orden de los apellidos anteponiendo siempre el de mayor linaje es que encontramos las mayores referencias de él como José Ventura de Arizaga y Elejalde y aparece ya con el título de alférez real y alguacil mayor del Santo Tribunal de la Inquisición de la villa de Salamanca con residencia en la ciudad de Valladolid, pues el cargo era meramente honorífico.

Me inclino a pensar que hay una ligera imprecisión en lo que nos dice don Isauro en sus Haciendas de Guanajuato, cuando menciona que las propiedades de los Parangueos pasaron de Antonio de Lejalde a su hijo José Ventura y de este a su nieto, del mismo nombre pero ya con el título de capitán. Al revisar todo lo que me fue posible de la genealogía de los Elexalde y/o Elejalde, encuentro que no hubo dos José Ventura, solamente uno. Y el que fue su padre llevaba por nombre Agustín de Arizaga y Elexalde. Para ello debemos ver hacia el occidente para entrar en otra genealogía, la de los Salceda; y lo leemos así:

Juan de Salceda y Andrade y Francisca Magdalena de Mendoza tuvieron de primogénito a Jerónimo de Salceda y Magdalena, quien casi siempre aparece con los apellidos invertidos. Jerónimo Magdalena y Salceda, en 1650, fue recibido caballero en la Orden de Santiago. Desempeñó, además, el cargo de provincial de la Santa Hermandad y anteponía a su nombre el grado de general o capitán. De él se celebró un generoso donativo de siete mil pesos para una de las capillas del templo del Carmen en Valladolid. Murió sin dejar sucesión.

Una hermana suya, Cecilia, quien usa el apellido compuesto Señor de Salceda y también el de Patiño y Salceda, se desposó con un capitán de Jiquilpan (Juan) Diego Navarro y Gaitán, dueño de varias haciendas del rumbo de La Barca, tales son las de San Vicente, Santa Clara, San Lucas, San Pedro, La Concepción y El Gobernador.

Una hija de (Juan) Diego y Cecilia (Juana) Jerónima Navarro de Salceda, enlazó con el alférez real en Salamanca, Agustín de Arizaga y Elizalde (Elexalde); y un nieto por esta línea, José Ventura, emparentó con el mayorazgo Gorráez y Beaumont, como esposo de Luisa Gorráez Beaumont y Navarra”. (5)

Vemos el dato ya confirmado de que, al terminar el siglo XVII, el que fungía como alférez real y alguacil mayor del Santo Tribunal en la villa de Salamanca el capitán don Agustín de Arizaga y Elexalde. Para 1713 sus propiedades al sur de la villa, en la zona conocida como los Parangueos las vende al rico minero de Guanajuato, don Pedro Bautista Lascuráin de Retana. De su descendencia tenemos noticia de uno de sus hijos, (Juan) José Ventura Arizaga y Elejalde Navarro de Salceda. Es él quien mantiene el privilegio de portar el título de alférez real y alguacil mayor del Santo Tribunal en la villa de Salamanca; su juventud la vivió en Valladolid, luego, en 1700, casa en la ciudad de México con una de las jóvenes más ricas de la capital, doña Luisa de Gorraiz Beaumont Luna y Arellano, quien tenía, por cierto, quince años.

No hay datos que nos digan hasta cuando conservaron los Elejalde el título de alguacil mayor, tengo entendido que se daban por tres generaciones, José Ventura, para 1707 fungía ya como alcalde ordinario del Cabildo Civil de México (6). A mitad del siglo XVIII el cargo de Alguacil Mayor lo ostentaba don Pedro Zornoza López, quien no vivía en Salamanca sino en Valle de Santiago (7). De los Arizaga y Elejalde no tendremos ninguna referencia más en la Villa de Salamanca.

De la descendencia del alguacil mayor del Santo Tribunal en la villa de Salamanca, don José Ventura Arizaga y Elexalde tenemos entendido fueron 8 los hijos, una de ellos es Juana Bruna, quien en 1723 casa con Joaquín Francisco Xavier de Ursúa y Arizmendi, otro de los grandes linajes novohispanos. “El único hijo que supervivió a don Martín de Urzúa, nacido en México y bautizado en su Catedral el 18 de diciembre de 1689. Casó en Valladolid de Michoacán el 22 de junio de 1723 con doña Juana Bruna de Arizaga y Elejalde, natural de esa ciudad, hija del Alférez Real don José Ventura de Arizaga y Elejalde y de doña Luisa Gorráez, Beaumont y Navarra, y nieta de los mariscales de Castilla. Obtuvo como dote de su esposa las haciendas de San Bernardo, San Bartolomé, Cupátaro y Chapitiro el Viejo, en la provincia de Michoacán”. (8).

A este punto vemos como la familia Elejalde estuvo presente a lo largo de dos siglos dentro de las personas más importantes de la sociedad novohispana. Ellos, los Arizaga y Elejalde ejercían puestos de importancia en el cabildo de la Catedral de Valladolid (Morelia), así como en los cabildos civiles de esa ciudad, como en la de México. Vemos aparecer entre 1642 y 1644 como Mayordomo en la catedral de Morelia y en correspondencia con el curato de la villa de Salamanca a un Antonio Lejalde Vergara y, como dean de la misma Catedral a un Thomas de Lejalde en 1645. Ya para 1640 aparece en los registros de la administración de la diócesis de Michoacán un Lejalde más: Antonio de Lejalde y Granada. (9)

Del rancio abolengo con que los Lejalde o Elexalde se van uniendo vemos a los Salceda, dueños de “una incalculable acumulación de riquezas”, como lo describe Heriberto Moreno en donde dice que de las once haciendas que esta familia poseía “fueron las de Guaracha y Buenavista las que alcanzaron un mayor desarrollo y extensión, tanto que todo el latifundio era comúnmente designado como “las haciendas de Guaracha” o “la hacienda de Guaracha y anexas”. (10)

Otra familia con la que emparientan es la de los Gorráiz y Beaumont, de los cuales, don Teobaldo fue alcalde de la ciudad de México en 1682 y corregidor de la misma de 1692 a 1695. Lo hacen también con los marqueses de Ciria y Borobia, mariscal de Castilla, quienes, entre tantos cargos tuvieron la alcaldía mayor de la villa y minas de Guanajuato (11).

El abolengo en la Nueva España se compraba, quien más propiedades contaba, mejores ingresos tenía y cargos de mayor importancia ostentaba tanto en lo civil como en lo eclesiástico, nuestros Arizaga y Elejalde estaban en los rangos de poder más altos durante el siglo XVII y XVIII, razón por la cual llegaron a poseer el cargo de alférez real de la villa de Salamanca; pero, ¿en que consiste ese cargo?

Era un cargo honorífico, puramente ceremonial, y su única función consistía en pasear el estandarte real en los días de fiesta y en las ceremonias oficiales. El estandarte real representaba al soberano español. A pesar de ser un gran honor este cargo, en muchas partes del Imperio español no era especialmente deseado, dado que conllevaba la obligación de solventar -de su propio dinero- los gastos de agasajos y fiestas, y las monedas que se arrojarían a la plebe” (12).

En el México novohispano las fiestas llamadas “de Guardar” fueron establecidas desde el 6 y 7 de noviembre de 1555 dentro del Primer Concilio Provincial de Méjico; allí se acordaron cuáles serían esas fiestas en un largo listado que apareció incluido en el artículo número XVIII de lo acordado en el Concilio. 45 eran las fiestas con categoría de guardar, se declaraba, además a San José como santo patrono y abogado de la Nueva España y se establecía que la fiesta de San Hipólito, el 13 de octubre, sería de guardar solamente en la ciudad de México (13). La razón de establecer la fiesta de San Hipólito con una marcada importancia era debido a que ese día fue la caída de Tenochtitlán. “Pese a que en los documentos consultados se establece que las causas que conducen a la celebración de esta fiesta no sólo se refieren a la conquista de la ciudad de México sino que se hacen extensivas a la conquista del virreinato de la Nueva España, esta fiesta fue exclusiva de la ciudad. En el Tercer Concilio Mexicano, celebrado en la ciudad de México en el año de 1585, se declaró este día de guarda obligatoria exclusivamente para la capital novohispana” (14)

Ya en el siglo XVIII, cuando el templo de San Agustín había sido comenzado en sus ornamentos interiores, las fiestas de “guardar” seguían siendo las mismas pero, con la intención de no entorpecer la suspensión de labores en tantos días, el concepto había cambiado a las fiestas “de tabla”, las cuales incluían: las fiesta de la Candelaria, Semana Santa, Corpus Christi y su Octava, de la Asunción de Nuestra Señora, de Santa Rosa de Lima, de Nuestra Señora de los Remedios y de Nuestra Señora de Guadalupe. Vemos entonces cuales serían las celebraciones en las que el pendón sería sacado en la villa de Salamanca, especialmente en el Corpus Christi, y la Asunción.

Como ya lo mencionamos, la función del Alférez Real era la de llevar el Pendón Real durante las procesiones en días de fiesta. A la celebración de San Hipólito, la que se marcó para ser ejecutada solamente en la ciudad de México se le denominaba también “Paseo del Pendón”, si consideramos que el Corpus Christi y su octava tiene una tradición tan antigua de realizarse en Salamanca, que data de 1703, quizá sea en esa fecha cuando la procesión que tal vez se realizaba en la villa de Salamanca era presidida por el Alférez Real, o su representante, llevando, como marcaba la tradición, el Pendón Real. Inmaculada Rodríguez Moya, en buena medida nos ratifica la idea: “El cargo de gobernador civil suponía que el Virrey debía presidir todas las grandes ceremonias públicas, como el Paseo del Pendón, la procesión del Corpus, la llegada del Sello Real, el juramento de adhesión al nuevo monarca y las honras fúnebres ante la muerte del soberano o de sus familiares” (15)

Hasta aquí hemos ya identificado plenamente en quienes había recaído el honor de ser el Alférez Real, honor que se mantuvo en una misma familia en la villa de Salamanca, aunque, se sabe, no vivían aquí, pero, seguramente, alguna corta temporada pasarían a lo largo del año los Elexalde. Pero nuevamente entra la duda si los Elexalde, Lejalde y Elejalde son los mismos. Euskaltzaindia, la Real Academia de la Lengua Vasca dice: “Se trata del mismo apellido. Elexalde es la grafía original y su única forma correcta en euskera, y Elejalde la grafía moderna usada en castellano actual. En castellano antiguo existía el sonido que representamos como x en euskera, catalán y gallego, pero en castellano dicho sonido se convirtió en lo que hoy en día se escribe con j o g dependiendo de la vocal siguiente. De forma anacrónica se mantiene México” (16).

Es por todo esto que pienso que esa casa que guarda la fachada más elegante de lo poco, o lo único, que sigue en pie en Salamanca y que conocemos como “La Casa del inquisidor” perteneció a tres generaciones de la familia Elexalde pues, fueron ellos quienes conservaron el título, además del de Alférez Real, el del Alguacil Mayor del Santo Tribunal. Dice don José Rojas: “También es anterior al año de 1800 la casa con fachada de cantera, en la esquina de las calles hoy de Allende y Cinco de Mayo, desgraciadamente muy subdivididas y alterada, que tiene (no se si lo conserva) en su patio, arcos mixtilíneos que son de igual estilo barroco del que vemos en algunos patios de Querétaro; dicha casa era llamada en Salamanca “de la Inquisición”, tal vez por haber tenido labrada una cruz de dobles brazos, como la del escudo del Tribunal del Santo Oficio, o por haber sido construida por un comisario de ese Tribunal de la Inquisición, según la tradición lo ha repetido, no sé si con fundamento”. (17)

Hasta aquí hemos visto a la familia Elexalde, los que mantuvieron los títulos mencionados, pero hubo otro Antonio de Elexalde, el viejo, el cual también pasó una larga temporada en la villa de Salamanca, pues fue él quien diseñó el templo de San Agustín. Las referencias que de él encontramos nos indican que hacia 1617 cuando fue electo el español fray Martín de Vergara como padre provincial agustino en la Provincia de San Nicolás Tolentino “que hizo mucho por la consolidación de las casas, su equipamiento y su ornamentación; quizás influyó en este interés por el decoro la circunstancia de que tenía un hermano, Antonio de Elexalde, dueño de varias posesiones, entre ellas la hacienda de Copándaro que donó a la orden” (18). Así pues, estamos ante tres personajes: Antonio de Elexalde, arquitecto y tallador, apodado “el viejo”, dado que hubo otro Antonio de Elexalde, constructor y tallista al que se le decía “el joven”, eran padre e hijo y un hermano de “el viejo”, el fraile agustino Martín de Vergara.


De fray Martín de Vergara sabemos por lo que escribe el padre Basalenque “que era vizcaíno y de Mondragón” (19), y que llegó a la Nueva España a finales del siglo XVI, consecuentemente Antonio de Elexalde tiene la misma procedencia y de su prole solo sabemos de tres: Antonio, el joven; Felipe y Martín, estos últimos tomaron el hábito agustino y, como su tío, prefirieron usar el apellido Vergara. Dice el padre Navarrete: “Y el hermano de los frailes antes dichos, llamado Antonio, como su padre, habiéndose especializado en la talla de retablos accedió a la petición de su tío de consagrarse a la ornamentación de nuestros tiempos. Así hubo una sucesión ininterrumpida de Antonios Elexalde que laboraron todos los colaterales de todas las iglesias de la provincia durante una sesquicenturia (1518-1778) cerrando gloriosamente su labor con los primeros churriguerescos de Salamanca” (20).

Encontramos aquí una casualidad en el tiempo y en la circunstancia, el tiempo es el 1640 cuando Antonio de Elexalde, el viejo, diseña el templo y el claustro menor del conjunto agustino en la villa de Salamanca y para ese entonces aparece, como la anotamos ya, (esta es la circunstncia), un Antonio de Elejalde como propietario de enormes terrenos al sur de la villa, en el valle de Santiago en la región conocida como “Mogotes” o “Parangueos” no sabemos si se refiere al mismo Antonio, los segundos apellidos que Antonio de Elejalde, hasta ahora, no los hemos encontrado.

Comenzado el siglo XVIII las propiedades en Parangueo estaban en manos de José Ventura de Arizaga y Elejalde, y uno de los Antonios Elexalde, los entalladores, trabajaron de 1700 a 1706 en los primeros retablos del templo de San Agustín en la villa de Salamanca, seguramente esta fue obra del segundo de los Antonio Elexalde, por lo tanto sería “el joven” quien los ejecutó, mismos que desaparecieron una vez que los agustinos comenzaron a acumular riqueza y ordenaron la construcción de los nuevos que son los que vemos en la actualidad. El Dr. De Santiago Silva escribe que Antonio de Elexalde, el joven, inició los retablos el 7 de enero de 1771 y los terminó el 28 de agosto de 1782; aquí al considerar las fechas entre el diseño del templo en 1640, su construcción y ornamentación primera en 1700, para luego una nueva y más rica obra decorativa en todos los retablos en 1771, han pasado ya 130 años, consecuentemente debe existir un tercer Antonio de Elexalde, el cual sería el encargado de realizar esos que siguen sorprendiéndonos.

El que aparezcan casi simultáneamente dos Antonios Elexalde en la villa de Salamanca me hacen pensar que se trata del mismo personaje, de parte de los Arizaga y Elejalde, los que ostentaron el título de Alférez Real y Alguacil Mayor están ligeramente más documentados, por una parte debido a las relaciones de familia que fueron creando, al unirse siempre con las más poderosas de la Nueva España. De los Elexaldes artistas se ha estudiado mucho sus conceptos plasmados en los estupendos retablos de Morelia, Querétaro y Salamanca pero poco sabemos de sus vidas privadas. En el archivo de la Catedral de Morelia aparece un Antonio de Elexalde y Vergara como mayordomo de la propia catedral. Así mismo, viviendo en la villa de Salamanca un Antonio de Elexalde y Granada… quizá sea esa la razón por la cual, en la llamada “Casa del inquisidor” encontramos en sus arcos, los altorrelieves que nos muestran una granada de forma muy indiana y algo estilizada. ¿O es un roble? La duda queda pero, afortunadamente estamos cada vez más cerca de saber la razón por la cual, en Salamanca se dice que hay una “Casa del Inquisidor”.

Fuentes:

1.- Licencia y mercedes otorgadas en 1602 por el virrey conde de Monterrey para la fundación de la villa de Salamanca. Apéndice 1 dentro del libro Salamanca. Recuerdos de mi tierra guanajuatense. Editorial Porrúa. México, 1982, de don José Rojas Garcidueñas. Pg. 214

2.- Rionda Arreguín, Isauro. Haciendas de Guanajuato. Ediciones La Rana. Guanajuato, 2001. Pg. 267

3.- Lara Valdés, José Luis. Salamanca, Guanajuato, a través de los religiosos de San Agustín (siglos XVII y XVIII). Colección Nuevo Siglo. Universidad de Guanajuato. Guanajuato, 2001.

4.- Schwaller, John Frederick. Tres familias mexicanas del siglo XVI. El Colegio de México.

5.- Moreno García, Heriberto. Haciendas de tierra y agua. El Colegio de Michoacán. Zamora, 1989. Pg. 96, 97.

6.- Rosenmüller, Christoph. Patrons, partisans and palace intrigues. The Court Society of colonial Mexico 1702-1710. University of Calgary Press. Canada, 2008. Pg.

7.- AGN. ramo Inquisición, vol. 937, fojas 378 a 384. Citado por Isabel González Sánchez. El Obispado de Michoacán en 1765. Comité Editorial del Gobierno de Michoacán. Morelia, 1985.

8.- Rubio Mañé, Jorge Ignacio. El virreinato III: expansión y defensa. FCE. México, 1983. Pg. 265

9.- Archivo capitular de administración diocesana Valladolid-Morelia. El Colegio de Michoacán. Zamora, 1991. Pg. 76, 78, 145, 152, 190, 193, 198, 202, 302, 304, 206, 208, 138, 1733, 1869.

10.- Moreno García, op cit. Pg.116

11.- Revista Hidalguía. Núm. 224, Enero-febrero de 1991. Madrid. Pg.55, 57

12.- Wikipedia. http://es.wikipedia.org/wiki/Alf%C3%A9rez_real consultado el 29/10/2011 12:01

13.- Colección de Cánones y de todos los concilios de la Iglesia española. D. Juan Tejeda. Tomo V. Imprenta de don Pedro Montero. Madrid, 1855.

14.- María José Garrido Asperó. La fiesta de la conquista de la ciudad de México durante la guerra de Independencia. Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México. UNAM. México. Enero-Junio, 2004.

http://www.historicas.unam.mx/moderna/ehmc/ehmc27/321.html

15.- Rodríguez Moya, Inmaculada. La mirada del Virrey: iconografía del poder en la Nueva España. Universitat Jaumet I. 2003 pg. 32

16.- Mikel Gorrotxategi Nieto, Secretario de la Comisión de Onomástica. Real Academia de la lengua vasca. Correo electrónico del 3 de noviembre, 2011.

17.- Rojas Garcidueñas José. Salamanca. Recuerdos de mi tierra guanajuatense. Editorial Porrúa. México, 1982. Pg. 55

18.- De Santiago Silva, José. El templo agustino de san Juan de Sahagún en Salamanca. Ediciones La Rana. Guanajuato, 2004. pg. 160

19.- Basalenque, Diego de. Los Agustinos, aquellos misioneros hacendados. Selección de Heriberto Moreno García. CONACULTA. México, 1998. pg. 232

20.- Navarrete, Nicolás. Historia de la provincia agustiniana de san Nicolás de Tolentino de Michoacán. Editorial Porrúa, México, 1978. pg. 65 Citado por De Santiago Silva, José. El templo agustino de san Juan de Sahagún en Salamanca. Ediciones La Rana. Guanajuato, 2004 pg. 161.


12 comentarios:

  1. Evangelina Arizaga4 de julio de 2012, 0:02

    Mi nombre es: Evangelina Arizaga nacida en Jalisco. Yo tengo tiempo investigando las raices de los Arizaga que originalmente se escribia "Areizaga". Es apellido Vasco y en espanol quiere decir arbol del roble. Christobal de Areizaga Perez de Guerbillano caso con Maria de Elexalde hija de Antonio de Elexalde y Perez de Vergara. Un hijo de ellos fue Agustin de Areizaga y Elexalde. Joseph Bentura fue hijo de Agustin y Maria...

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    1. Efectivamente, Agustín, Joseph Bentura... son los mismos que tuvieron propiedades en el Valle de Santiago, Guanajuato y que fueron los Alguaciles Mayores... Saludos.

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    2. Hola Benjamin,
      Me gustaria corresponder contigo, pues parace que tu y yo tenemos informacion que podria ser beneficial para los dos.
      Que te parece esta propuesta?
      Saludos... Evangelina

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  2. Una nota mas. El apellido Elexalde quiere decir en espanol "al lado de la Iglesia".
    En la ciudad de Zumarraga, en Espana, esos apellidos se encuentran en la plaza principal.
    Saludos,
    Evangelina

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  3. hola q tal! comenze a realizan un proyecto de restauracion para esas casa, me podrias ayudar con algo de informacion?!, fue facil accesar a tomar fotos!?

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  4. Hoa Benjamin,
    Sabes tu que en Morelia Michiocan se encuentra otra casa donde vivio Joseph Ventura de Arizaga y Elexalde? Ahora is un lugar historico y la propiedad se ha convertido en boutiques y casas de comercio. Ese lugar se encuentra en ls calle Valladolid de la Nueva España.
    Saludos,
    Evangelina Arizaga

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  5. Hola a todos hoy entre buscando algo de esa casa de la santa inquisicion porque he sabido que una persona que vive en San Luis de la Paz la vendiò porque nadie la querìa de sus familiares espantaban eso me platicaron y cuando estaban construyendo o renovandola encontraron muchos muertos emparedados y varios tùneles.

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  6. Evangelina Arizaga11 de enero de 2013, 22:15

    Eso me parece muy interesante! Me gustaria saber mas sobre de eso. Espero que sigas dsnfo mas informes sobre lo de esa casa.

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    1. Evangelina, comienzo a dudar de que sea uno de los Antonio de Elexalde el propietario de esta casa pues descubrí que en la segunda mitad del XVIII vivió en Salamanca un hombre muy rico, propietario del 15% de la mina de Valenciana y que tenía al menos doce propiedades en la villa de Salamanca y seis haciendas, todas cercanas a la villa, el fue:
      http://elsenordelhospital.blogspot.mx/2012/12/1750-el-capitan-don-juan-antonio.html

      Saludos

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    2. Evangelina Arizaga26 de enero de 2013, 10:48

      Hola Benjamin, puede ser que no sea la misma persona, pero estoy pensando que si tu quieres podriamos comunicarnos por medio de Facebook y platicar sobre todo eso. Estas tu alli?

      Saludos,
      Evangelina

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  7. Hola Benjamín, estoy ayudandole a mi hija con un trabajo de la escuela y me encontré con tu investigación de la casa de mi abuelita, es increíble que un lugar donde pasé tantos momentos de mi infancia tenga tanta historia. Felicidades y muchas gracias

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  8. revisando la historia se comprende mucho de nuestros antepasados , entiendo que en Irapuato llegaron varios de la Rioja los Navarrete cercanos a los Iraztorsa , Garmendia de cuerpo robusto bajos de estatura , muy fuertes , , tambien me gustaria conocer algo de los fuertes como punto de defensa contra los nativos

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