viernes, 22 de febrero de 2013

Adentrándome en el valle del Mezquital, estado de Hidalgo.


   Este es el treceavo día del recorrido que hago en este 2013, estoy en el estado de Hidalgo, en un pueblo llamado Tlahuelilpan, esta mañana salí de Jilotepec, pensé visitar el tianguis que se pone allí cada viernes pero, preferí dejarlo para mejor ocasión, enfilé rumbo a Tula, fueron tres cuartos de hora de recorrido, pasé primero por Soyaniquilpan, luego por San Agustín y por Carranza y unas comunidades más. Fue notorio dejar los caminos del Estado de México que están en buenas condiciones y entrar a los de Hidalgo que necesitan su buena reencarpetada. Cuando entramos a Tula, luego de cruzar el río vi el letrero que marcaba el acceso de la zona arqueológica así que allí me baje pero me llevé la sorpresa de que ese acceso "peatonal" está clausurado, así que fue cosa de caminar más de un kilómetro, rodeando toda la zona de protección para entrar por la puerta principal y caminar otro kilómetro más para llegar al núcleo arqueológico. El camino dentro de la zona se vuelve interesante pues es una muestra de toda la vegetación propia del semidesierto.


   No pensé que fuera tan grande el centro ceremonial, creía fuera solo la pirámide en donde están colocados los "atlantes", pero son varios los cuerpos, todos de gran tamaño, que se pueden ver. Dos juegos de pelota, el templo llamado La Quemada, otras dos pirámides y el punto central de Tula: el edificio B que es donde se ubican los mencionados atlantes que tanto representaron a México en el exterior en la década de los cincuentas y sesentas, de ello ya hablaremos en su momento. Hay dos museos, uno de sitio, el otro de introducción a la civilización tolteca. Fotos tomé muchas pero esta vez no traje conmigo la lap, será cuando regrese a Jilotepec que publicaré la parte gráfica de esta reseña.


   Uno de los gustos que tengo, bien lo sabes, son, además de las zonas arqueológicas, los templos, los conventos y las haciendas, ese fue el atractivo que encontré cuando revisaba lo que esta zona del Valle del Mezquital guarda. Acabo de visitar el templo y el ex convento de San Francisco Tlahuelilpan, es en verdad sorprendente. Por su nombre sale de sobra decir que es de la OFM, los franciscanos; por lo tanto, ellos, dentro de sus votos de humildad establecieron aquí la humildad manifiesta en un convento cuyas dimensiones son diametralmente distintas a la de recintos agustinos o dominicos. Es como un convento llevado a escala en el que, para entrar te agachas y cuando caminas por los corredores los arcos están de tu misma estatura. Lo que aquí se buscaba era la reducción total del espacio para que de ese modo se manifestara el concepto de la humildad. Tienen una capilla abierta espectacular, está integrada al conjunto, a la izquierda el templo, a la derecha el convento y al centro esa capilla con una serie de iconografías que ya analizaremos.


   Me siguen desconcertando los cambios climáticos, hubo noches que sentí frío en Jilotepec, hubo viento, llovió, hizo calor; las cuatro estaciones en un día. Ahora que estoy en este valle la temperatura es otra, hace calor, del seco y el sol pega a plomo, no sé si baja la temperatura en la noche, lo que sí sé es que esta noche dormiré a pierna suelta. El recorrido por Tula fue agotador y aquí ya visité ese pequeño convento, su monumental parroquia (espera a ver esas fotos) y la que fuera la hacienda de los condes de la Cortina, actual campus universitario.


   Te podrás imaginar que el material que sigo acumulando es mayor, tenemos Bable para rato... ya te contaré más.

1 comentario:

  1. María Guadalupe Huicochea Enríquez22 de febrero de 2013, 18:59


    Benja, en este recorrido
    por el Valle del Mezquital
    irás de sorpresa en sorpresa.
    ¡Bienvenido!

    María Guadalupe Huicochea Enríquez

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