sábado, 2 de febrero de 2013

José Guadalupe Posada y la otra prensa que había en México.

   De José Guadalupe Posada seguramente habrás oído y definitivamente conoces una de sus obras: La Catrina, personaje que desde su creación se ha vuelto el símbolo indiscutible del día de muertos, del 2 de noviembre; pero hoy, 2 de febrero, día del aniversario del pintor, ilustrador y caricaturista aguascalentense, queremos ver la otra parte de su muy extensa obra y no solo la relacionada a la "calaca". También queremos darle un vistazo a la otra prensa que había, la de oposición, la combativa la "del pueblo y para el pueblo".

   Posada, luego de hacer sus primeros dibujos en Aguascalientes se muda a León, lugar en el que llega a hacerse de una imprenta propia, lugar también en donde contrae matrimonio, luego de la inundación de 1888 en la que pierde todo su patrimonio acepta una oferta de trabajo en la ciudad de México e "inicia una larga colaboración para la Tipografía y Encuadernación de Antonio Vanegas Arroyo, donde hace grabados para hojas volantes con milagros, catástrofes, fenómenos, crímenes, ejemplos, escándalos, abusos, hechos notables, incendios, preocupaciones, leyendas, procesos sensacionales, consejas, infundios, calaveras, miserias, corridos, peregrinaciones y relatos patrióticos; recrea imágenes de cuadernillos que compendian: canciones, felicitaciones, recetas, poemas, adivinanzas, epístolas, discursos y oraciones; también ilustra manuales de magia, silabarios, cuentos, sainetes y pastorelas". (1)

   Si visualizamos lo que era México y, especialmente, la capital de la República, en la última década del siglo XIX, notaremos que la educación pública aun no se implementaba, por lo tanto los que sabían leer y escribir era un grupo más bien reducido, los pudientes tenían acceso a escuelas privadas, no así la gran masa que formaba la clase media y baja por lo tanto la comunicación gráfica era esencial, razón por la cual la abundante obra de Posadas, especialmente en el rubro de las estampas religiosas, y en los volantes publicitarios y de notas escandalosas con tintes amarillistas los que, desde entonces, son los que más venden. Como sucede hasta la fecha.

   Vemos ahora la versión que el ingenio de Posadas produjo de San Camilo de Lelis, el abogado de la buena muerte. Al darle una hojeada a los periódicos en que Posadas colaboró en la última década del siglo XIX y la primera del XX veremos una especie de radiografía de lo que era la opresión que buena parte del pueblo vivía y se podía manifestar levemente a través de los "Diarios Independientes" que florecieron durante las décadas mencionadas. A continuación un breve resumen de esos pasquines que "ni son todos los que están, ni están todos los que son":

1.- El Jicote. Periódico hablador pero no embustero, redactado por un enjambre de avispas.
2.- La Gacetilla. Todo menos política, edición literaria ilustrada.
3.- Don Chepito. Periódico humorístico dedicado exclusivamente a desarrugar gestos avinagrados.
4.- El Fandango. Semanario destinado exclusivamente a la defensa de la clase obrera, decidor de verdades no farolero y sostenedor de cuanto dice en cualquier terreno. No son papas.
5.- El Mero Petatero. Periódico alebrestado, no grifo ni regañado porque no se dejará echar ayacotes ni de la muerte en zancos.

6.- El Mero Valedor del Pueblo. Bisemanal dedicado a defender los intereses del pueblo , revelador hasta las cachas, y muy salidor a lora de los catorrazos.
7.- El Fandanguito. Periódico cardenal decidor de verdades y cualquier papa que le echen en el terreno de los hombres.
8.- El Chamaco. Semanario san lunero, libre como la pluma en el aigre, decidor de la verda, nunca hablador pero sí harto chismoso y entrón al tiro de Lucas.
9.- El Periquito. Periódico hablador, metiche, metelón, boquiflojo, que no echa más papas que el pinto de la paloma.
10.- El Popular. Diario independiente y moderado, político, ilustrado, joco-serio y de caricaturas.

11.- El Paladín. Periódico de combate consagrado a la defensa de la raza latina y de los intereses del comercio, la industria y la agricultura.
12.- El Diablito Rojo. Semanario obrero de combate. O andan con Dios o se los lleva el diablo.
13.- Juan Cuerdas. Periódico independiente por el pueblo y para el pueblo.
14.- El Chisme. Diario joco-serio y de noticias.
15.- El Diablito Bromista. Organo de la clase obrera, azote del mal burgués y coco del mal gobierno.

16.- El Hijo del Fandango. Semanario joco-serio, defensor de la clase obrera, amigo de las verdades, no claridoso y que le dirá su precio al lucero del alba, azote de los malos patrones y amante de la justicia.
17.- El Periquillo Sarmiento. Periódico mitotero, marronquista, revoltoso y de buen humor.
18.- La Guacamaya. Del pueblo y por el pueblo. Periódico hablador y de buen humor, rebalsador y decidor de verdades, no papero ni farolero, azote de los burgueses. Defensor incondicional y amigo de la clase obrera.
19.- El Papagayo. Del pueblo y para el pueblo. Semanario independiente, vacilador y parrandero, azote de los burgueses y de los malos cómicos, defensor e incondicional couclapache de la clase obrera.
20.- El Pinche. Periódico culinario que guisará en estofado a todo mal mandatario, que pretenda estrafalario, poner barrido y fregado al mísero proletario.

21.- El Padre Padilla. Fundado para combatir los malos gobiernos, la ignorancia del pueblo y la corrupción clerical.
22.- El Valecito. Del pueblo y para el pueblo. Periódico rebasador, parrandero y salidor; no papero ni frijolero; decidor de purititas verdades; azote de los burgueses y amigo incondicional de la clase obrera.

Bien merita pensar lo que significan esos nombres y lo mucho que dicen entre líneas de los que eran los sentimientos de la época. Con Posadas tenemos la reseña gráfica de lo fue la ciudad de México en particular y el país en general en la época porfiriana. Vemos la sátira y la crítica mordaz, vemos también como el morbo ha sido desde entonces el imán que atrae a compradores de estas estampas que son ya históricas. En esta imagen vemos al Cristo negro del Señor del Hospial de Salamanca.

   "La mañana del 20 de enero de 1913, a la edad de 60 años, muere de enteritis aguda (inflamación de los intestinos, y es sepultado en una tumba de sexta categoría, por dos vecinos y un amigo tipógrafo. Su principal editor, Antonio Vanegas Arroyo, para quien laboró durante veintidós años se entera tres días después del entierro".

Nota: los textos entecomillados, los obtuve del sitio electrónico Materia Pendiente, taller escuela de platería de Jalapa, Veracruz. Así mismo fue de allí que me basé para obtener los datos del resumen del nombre de los diarios en que José Guadalupe Posadas publicó su muy vasta obra.





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