
Son ya diez años de que se dijo que este templo sería rescatado y no ha sucedido mucho. La vez anterior que lo visité fue hace dos años y medio, en las fotografías que tomé entonces, al compararlas con las actuales veremos detalles buenos, como que la barda perimetral en el atrio ha sido restaurada en sus almenas, pero notamos que la banca de piedra que había entre el templo y la casa fue destruida completamente. Del interior no puedo decir mucho pues el templo solo abre para la misa dominical, haciendo el intento lo que pudimos atisbar desde el cerrojo es lo que aquí aparece.

Del templo de Santa Rosa no tenemos muchos datos, se dice que se levantó a mediados del siglo XIX, se ubica en una loma que domina toda la parte poniente del valle de Santiago, para llegar a él es muy fácil, es cosa de tomar la carretera estatal que conecta toda la zona rural del valle desde Guarapo hasta la cabecera municipal. Los Parangueos están más o menos al centro, y Santa Rosa se ubica a tan solo nueve kilómetros del centro de Valle de Santiago. Es cosa de abordar un suburbano y bajarse en el entronque, es muy fácil reconocerlo pues del lado derecho se verá claramente como destaca la torre y la cúpula del templo.

Caminando un kilómetro y medio por un camino bastante polvoso, cruzando labores muy bien trabajadas con hortalizas varias llegaremos al panteón, la parte nueva, por así decirlo, un poco más arriba se encuentran los restos de lo que fue el primer templo levantado en la región, en donde, entre las ruinas, se ubica el panteón antiguo. Un poco más arriba está una explanada y allí estamos ya frente al templo de Santa Rosa.

El atrio es grande y está circundado por una barda muy al modo del siglo XVI con almenas de forma sencilla. La puerta siempre está abierta pues por allí se corta camino para cruzar de una parte a la otra del rancho.

El templo es sencillo y muy armónico. La torre sigue resistiendo la brutalidad humana, ya que en las cercanías hay bancos de arena y de piedra que en ocasiones son dinamitados para seguir escarbando, dicen que una vez un rayo dañó parte de la torre.

La capilla que encontramos al lado izquierdo está totalmente destruida. La cuarteadura cruza completamente la pared, quizá hubo allí una bóveda que colapsó hace ya tiempo.

Del más puro estilo neoclásico es esta construcción. El decorado en su fachada está concentrado en rededor del arco de la puerta principal. Hay una ventana central que, como marca la tradición, era para iluminar el coro. Cuentan que allí había un gran piano; tal vez un órgano, y que éste como no lo pudieron sacar, desmantelaron toda la pieza y solo dejaron el cascarón. Esto ejecutado por un curita "bribón".

No se sabe quién habrá diseñado este templo pero tiene un diseño casi perfecto en sus formas y, sobre todo, en el equilibrio que guarda el frontón principal con la torre y la cúpula y, en general con todo el conjunto, incluyendo la que fuera la casa del párroco, que se ubica del lado derecho.

La interesante cúpula, tal vez tomada la idea de su diseño de la de Santa Teresa en México, que es decir mucho.

Estos flameros en la fachada principal me parece excepcionales.

Si tú que me lees eres de la región central del Bajío y no conoces esta zona te aseguro que te has pedido de mucho. Si eres de otras partes del país te diré que si vienes a Guanajuato con la idea de que solo hay cosas que ver en Dolores, San Miguel y Guanajuato, estás en un grave error, hay docenas de cosas interesantísimas fuera de lo que más se ha publicitado como turístico.

Las fotografías son por demás elocuentes, en el artículo de mayo de 2009 que escribí, cuando visité por primera vez este lugar, encontrarás un poco más de información y enlaces. Lo puedes ver
aquí.














