jueves, 2 de mayo de 2013

Palenque, la más sana convivencia entre una zona arqueológica y la selva.

    Pues que mejor manera de despedirme de Cancún que haciéndome un autorretrato. Esto es en la Supermanzana 23, sitio de un restaurante que fue famoso hace tiempo porque trajeron la tradición acapulqueña del pozole los días jueves. Como tenía que esperar dos horas en la terminal para abordar el autobús, esto debido a la entrega de llaves y dejar bien cerrada la casa, y demás etcéteras, me forzaba a salir de allí con tanta anticipación, así que me fui a ese restaurante para comer y esperar allí con más tranquilidad, sería luego cosa de jalar la maleta (bastante pesada) solo una cuadra para llegar a la terminal de autobuses de Cancún.

    Una de las cosas que aprendí fue que debido a que las terminales son controladas por ADO, las taquillas están un poco confusas y sí no sabes los procedimientos te ofrecen la tarifa más cara a donde vayas y viajando siempre con esa línea. Si no preguntas por los servicios de Mayab o Cristóbal Colón, Oriente o Noroeste, entonces te ofrecerán los servicios de ADO que son, la verdad sea dicha, muy cómodos, sí pero muy caros. El ejemplo está en la ruta Cancún-Palenque, son 12 horas de viaje. Si usas los servicios "charter" por así decirlo, estos cuestan 300 pesos, no salen de la Cental de Autobuses, sino del Crucero. Cristóbal Colón son de segunda y el precio es de 490 pesos. Unos OCC, que creo son Omnibus Cristobal Colón, cuestan 684. El ADO 816. Y el GL en 1,100. Te darás cuenta de que las diferencias son muy marcadas y en el tiempo de recorrido no hay gran diferencia, lo que sí es que unos autobuses son más cómodos que otros.

    Y si soy de los que va a Cancún a consultar las bibliotecas antes de ir a las playas, los antros y los centros comerciales, pues soy de los que carga en la mitad de la maleta puros libros. De esos que me fui encontrando por el camino, mayormente en las librerías de usado de Morelia y de México, aunque algo encontré en otros lugares. La cosa es saber empacar para optimizar el espacio y para eso me pinto solo, así que seguro estoy que me tocarán doce horas de congelador a bordo del autobús, dejo afuera el suéter y la chamarra porque ese cuento ya me lo sé.

    Efectivamente, el sadismo de que son objeto todos los operadores de autobuses de ruta que tienen un potente equipo de aire acondicionado los obliga a ponerlo a 15 grados o algo así durante el largo trayecto nocturno, cuando precisamente la temperatura baja y no hay necesidad de llevarlos tan fríos pero bueno, pretender hacerlos entender que no a todos nos gusta el aire tan frío es asignatura imposible, así que a usar suéter y chamarra para evitar un resfrío.

    Era poco más de la una de la mañana cuando hubo la parada reglamentaria para cenar o, en todo caso para estirar las piernas y abandonar durante 20 minutos el congelador en el que nos transportan. Esa parada fue en Xpujil, estado de Campeche. Encantado me quedaría allí para conocer esa zona arqueológica y las que hay vecinas pero eso será en mejor ocasión pues ahora nos dirigimos a Palenque, en el estado de Chiapas.

    Al tormento del aire acondicionado habrá que aumentar otro más: la alarma que sonaba cada vez que el operador, que era de los "patones", rebasaba la velocidad autorizaba. Un "patón" es de los que acostumbra ir a exceso de velocidad, así que te puedes imaginar lo que fueron esas doce horas de carretera, especialmente luego de Chetumal, en donde el tránsito de vehículos es escaso y la pata del operador se pasaba cada cinco minutos del límite, por lo tanto la alarma sonaba con intensidad, fue un viaje en el que, no sé los demás, pero a mi se me dificultó dormir. El alba se comenzó a sentir ya por Tabasco, en Emiliano Zapata y el sol así se vio al llegar a Palenque

    Si vienes a Palenque tienes una magnífica oportunidad de dormir en el ambiente de la selva en una zona llamada La Cañada, que está a pocos minutos caminando del centro, si tu presupuesto no te da para esos lujos, en el centro hay una buena cantidad de hoteles moderados que van de los 200 a los 400 pesos; ahora que si tu presupuesto da para más, hay hoteles en la proximidad de la zona arqueológica que se ven de lo más agradable.

    Sale de sobra decirte que estoy en un hotel del centro, con la maravilla de que incluye WiFi, así que puedo adelantar más el trabajo continuo que tengo con El Bable... hice eso y luego me fui para la zona arqueológica, en cuanto iba saliendo del hotel pasó una combi para allá, ni lo pensé dos veces,  tenía hambre pero ansia de llegar ya al sitio arqueológico, a la entrada encontré este restaurante, de comida corrida, así que allí desayuné, luego entraría por tercera vez en mi vida a la ciudad maya de Palenque.

    Y su magnífico entorno...

    La primera vez que vine fue en 1983, el pueblo era muy tranquilo y pequeño, la zona arqueológica tenía una menor dimensión en las áreas descubiertas, pensé que era el mejor lugar arqueológico de México, lo sigo pensando, pero ahora ya conocí Comalcalco y a los dos les doy el mismo rango en cuanto a belleza y relación con el entorno se refiere.

    El "negrito en el arroz" lo tiene Palenque con los vendedores ambulantes que ya están instalados en su especie de tianguis vendiendo todos exactamente lo mismo, que es lo mismo que se vende en las tiendas de la entrada de la zona, que es lo mismo que se vende en las tiendas del centro. Puedo entender muy bien la posición que enfrenta INAH con las comunidades en rededor de los sitios arqueológicos pero a mi no me agrada que se permita el comercio dentro del recinto. En Chichén Itzá, por ejemplo, es impresionante la cantidad de vendedores que hay, no dudo que aquí, dentro de poco se multipliquen cual hongos en el bosque.

    Fuera de eso, el recorrido por Palenque es extraordinario, hay que ir con suficiente energía, agua, y si el sol te molesta, con sombrero y bloqueadores. Es ahora una especie de parque temático, en el sentido de que, como se han abierto nuevas áreas al público, se camina más, el trayecto desde la parte central del recinto al Museo de Sitio es extraordinario pues se cruza la naturaleza en pleno, un arroyo, un río y en tiempo de aguas, una cascada...













   Una maravilla más que tenemos en nuestro país, una más que, si aun no la has conocido, debes anotar en tus pendientes para las próximas vacaciones. Mañana madrugo, iré a un sitio que no tenía planeado visitar, pero, se presentó la oportunidad y para allá iré, ya te contaré...

miércoles, 1 de mayo de 2013

Mi reencuentro con Cancún: Prueba superada.

    Hacía rato que no usaba el término "tirarme a perder", el plan comenzó hace tres meses, sí, hace ya tres meses, el 1 de febrero cuando pensé levar anclas, solo que, por x-y-z, bibliotecas y fotocopias, fue hasta pocos días que salí. El objetivo del viaje lo tenía bien marcado: llegar a Cancún para usarlo como especie de "lanzadera" que me permitiera conocer algunos sitios y volver a ver algunos otros. Además sería una magnífica oportunidad para hacer un examen de conciencia de qué tanto he avanzado desde que salí de Cancún en 1996. Siento que el resultado fue una rotunda "prueba superada".

    La primera cosa que hice cuando llegué a Cancún fue ir a ve el primer lugar en el que viví, en la Manzana 23. Fue exactamente el 26 de junio de 1982 cuando volé de México a Cancún con todas mis pertenencias (o casi) y con la firma intención de quedarme a vivir en ese lugar que estaba apenas formándose. La experiencia fue aterradora en un principio pues, de pronto llegar a un lugar en donde la lluvia no cesaba, las filtraciones de agua eran por todos lados, luego vendrían los ataques masivos de mosquitos y la reacción de mi cuerpo ante un medio ambiente distinto a todo lo que estaba acostumbrado. Este fue el lugar en donde viví los primeros meses, ahora lo cubre ese gigantesco árbol.

   Ese repasar la vida me llevó a buscar los otros lugares en donde viví, en donde comencé a experimentar lo que era vivir en un destino turístico que, si no vas con una estabilidad emocional adecuada, te consume. Este La segunda ventana de la planta alta era mi cuarto, allí era cuando mis intereses eran un poco distintos, aunque, en realidad no han cambiado mucho pues fue allí en donde me comencé a meter en el estudio de la civilización maya. Todo esto debido al encuentro que tuve con una serpiente, y no es cosa fantasiosa la que te cuento, sino un auténtico y verdadero encuentro con una serpiente que interpreté como enviada por algunas extrañas fuerzas para que me interesara sobre el tema.

    Ese encuentro fue sorprendente, estaba leyendo el primer libro que adquirí sobre los mayas, trataba de la similitud del diseño de rombos que se ve en el cuerpo de una serpiente con los rombos utilizados en los decorados de los palacios de Uxmal. De pronto, entre la maleza del parque salió una serpiente, de colores intensos, bastante bellos, en zig zag se dirigió directo hacia mi. A escaso metro se irguió cosa de sesenta centimetros, su lengua se movía incesante, de un lado al otro me vio directo a los ojos y, con la misma, desapareció entre la maleza. Quedé impávido, estaba leyendo sobre serpientes cuando apareció una de ellas. Esto que ahora vemos es otro punto donde viví, solo que ya no existen los estudios, ahora son departamentos en forma. Allí, a un ladito de donde dice se vende, estaba la llave en donde me bañaba "a jicarazos" en aquellos tiempos en los que el abasto de servicios en Cancún eran bastante limitados.

    Este reencuentro con Cancún me sorprendió por varias razones, una el enorme crecimiento que esta ciudad ha tenido y, la otra, que la tierra sigue siendo noble, pues es cosas de poner atención para encontrar la belleza que por todos lados brota. Me sirvió también para hacer una depuración de recuerdos, de amistades. Digamos que, en términos ciberéticos, me sirvió para vaciar mi papelera de reciclaje y definir que se queda y que se va... esto incluye la depuración de los amigos y de los "amigos".

    Pero ¿qué pasó en Cancún? No sé, no acabo de entender, aunque es más que entendible. El éxito que se tuvo en el desarrollo turístico fue afortunado hasta 1990 más o menos, pues luego el fantasma de la ambición hizo presencia y todo, absolutamente todo se volvió cosa comercial sin razonar hacia donde iba y a donde lo llevarían, la ciudad creció con anarquía, se abusó de la gallina de los huevos de oro, entonces esta gallina harta, se fue a poner sus dorados huevos a Playa del Carmen.

    Y hoy día Cancún que fue el punto de desarrollo de la zona del Caribe mexicano, quiere ahora tomar el modelo de desarrollo de Playa del Carmen, es decir, el alumno superó al maestro y ahora el maestro quiere ser como el alumno. Esto que vemos en la foto es una de las tres copas para el abasto de agua cuando la ciudad fue trazada.

    Y esa ambición sigue y, por lo visto, seguirá. Ahora son edificios y más edificios...

    Y más y muchos más edificios por todos lados...

    Y centros comerciales también, por todos lados... y ni que decir de los fraccionamientos de nivel medio. Es aterrador ver la cantidad de desarrollos que se están construyendo pero, a la vez, es entendible. Leí en Expansión la necesidad que tiene México en el futuro próximo, de aquí al 2030, de tener al menos 80 ciudades nuevas. Sí 80....

    Algo magnífico que hay en la isla de Cancún, es decir, en la zona hotelera, es el Museo Maya. Una afortunada museografía, un estupendo edificio y un entorno muy bien cuidado en el que se invierten los papeles. Pues habitualmente vemos una zona arqueológica con un museo de sitio y en este caso vemos un Museo con una zona arqueológica de sitio.

   Pero el abandono es notorio.... esta es la Avenida Tulúm. Recuerdo que antes de la irrupción de los centros comerciales y de los hoteles tipo todo incluido, esta calle era espectacular, con un ir y venir de gente, tiendas de todo tipo, bares, restaurantes y mucho ambiente propio de un centro turístico. Hoy está en el abandono...

    Por todos lados es notorio el abandono...

    Incluso la Plaza 21, el primer Mall de la Prostitución que hubo en México está, prácticamente en el abandono.

    Pero mi balance es positivo. A nivel personal superé todas mis expectativas, saldé una deuda que tenía desde hace algunos años de no saber la Historia del lugar en el que viví 13 años, ahora ya la conozco e incluso la estoy compartiendo, con esta foto te digo que bares y centros nocturnos no visité, pero bibliotecas sí. ¿Habrá más gente que venga a Cancún a consultar bibliotecas?

    Y, a pesar del abandono que hay en la parte centro, puede ver cosas magníficas, mismas que, a través del lente de ahora una Kodak porque la Sony se tronó, te comparto aquí...
















   Y ni hablar, es tiempo de partir, los objetivos fueron cumplidos, incluso superados. Continuo el viaje, volvemos a agarrar rumbo....