jueves, 27 de marzo de 2014

Jueves de plaza: un mercado tropical.

   Antaño el día por excelencia para ir al mercado era el domingo, aunque el jueves era opcional por aquella tradición ya casi perdida de que el jueves se trabajaba solamente mediodía y esa tarde era para reposar, para pasear, para "ir a ver a las muchachas" y para "dar la vuelta en el jardín". Quizá de allí es que se origine la razón por la cual cuando salimos a pasear decimos "voy a dar la vuelta", pero esa es otra historia que algún día trataremos por este Bable.

   Hoy día el día de plaza igual es martes, que miércoles, que el día que sea, pues todo va en función a la feroz competencia que los supermercados tienen. Pero tampoco trataremos cosas mercantiles, mucho menos de estrategias mercadológicas, de lo que se trata es de, teniendo como base de que buenas tres partes del territorio nacional están debajo del Trópico de Cáncer, somos un país esencialmente tropical, pero, considerando que el Altiplano Central es eso, alto; que el Bajío no es precisamente "tropical" y que el Valle de México, Toluca y Puebla son altos también, nos quedan los trópicos en los estados costeros.

   En este reciente viaje que hice, ahora, con calma organizo las fotografías y comparto contigo este ejercicio que titulo "Mercado Tropical" debido a que fue por esas latitudes que vi una serie de objetos, de frutas, de verduras, algunas conocidas, otras no tanto, unas más totalmente desconocidas, exuberantes, coloridas, en fin, formas y colores, cosas tan habituales en los mercados mexicanos:

   Estamos ya en la segunda década del siglo XXI, apenas han corrido dos años de la nueva Era, la de Géminis, y aun se sigue pensando en los amuletos, en las fórmulas mágicas y en las protecciones divinas, como, ahora muy de moda, la Medalla de San Benito. Me sorprende que la Mano de Fátima haya sido tan ampliamente aceptada por nuestros paisanos, siendo que su origen es totalmente islámico.

  Dicen que son una fuente grande de proteína: los chapulines asados, vistos en el Tianguis de Acatzingo de Hidalgo, estado de Puebla.

   Estas vainas no sé como se llamen, de pronto me parecen de mezquite, pero lo dudo. En el estado de Puebla.

  Si en nuestro símbolo nacional lo tenemos, el nopal está presente en todos los mercados.

   Y las yerberas son fundamentales en todo mercado tradicional.

Nabo, Brócloli, Rábano, Coliflor, Acelgas, Espinacas, Cebollas y todo lo que podamos imaginar...

Exquisitas las piñas por el rumbo de Acayucan, Veracruz, las mejores de México.

Pan de Coco, Pan de Elote, por Catemaco, Veracruz.

Fantástica venta de plantas, de a 10 y 20 pesos cada una, en San Andrés Tuxtla, Veracruz.

   Yo puedo basar mi alimentación diaria en jugo de naranja y jitomates en cualquier presentación. Este puesto por Fortín de las Flores, Veracruz.

   Ya lo había escrito una vez: "si los templos son el alma de los pueblos, los mercados son el corazón". Este mercado por Santiago Tuxtla, Veracruz.

   Plátano Macho de los Tuxtlas, Veracruz.

   Plátano Dominico por Cárdenas, Tabasco.

  Esto sí que es exótico en verdad, los vi en Santiago Tuxtla, Veracruz, se llama "chichón", se abren las vainas y se sacan las semillas que son del tamaño de un frijol, se añaden, entre otras cosas, a los huevos revueltos.

   Era ya el final de la temporada de la Mandarína, pero no sé, este año como que no fue muy buena la producción, en cuanto a sabor se refiere, al menos no me tocó ni una sola buena de Diciembre a Marzo.

   De nuevo por los Tuxtlas, hojas de plátano para las infinitas posibilidades de usarlas en la cocción de los tamales.

   Y, en función al color de los mercados, una vez escribí: "México: la tlapalería del mundo".

  Esta es una de las tantas frutas exóticas que sólo en Yucatán crecen: el Caimito.

  Camarón seco de Tehuantepec, Oaxaca.

  Camote dulce, por Cárdenas, Tabasco.

Charales, no de los de las lagunas de Michoacán, sino de Tehuantepec, Oaxaca.

  Una verdadera delicia, pan de arroz, también de Tehuantepec, Oaxaca.

El Caimito ya rebanado. Delicioso, su temporada solo de Febrero a Marzo.

Si crees que el habanero es picoso, espera a probar este: El Cubano.

Los Mameyes, una cosa sutil en cuanto a textura.

  No sé de dónde las trajeron, quizá de Chile, pero estas uvas en el mercado de Cancún estaban muy buenas. (y caras).

Los rábanos, esenciales en la comida yucateca.

Sierra Seca, también de Tehuantepec, Oaxaca.

   Huevos de gallina de rancho, pero de rancho tropical, yo los conozco como cúcunos, pero en este caso no sé si aplica el término.

Huachinango del Caribe.

Una de las tantas variedades de calabaza en Yucatán.

Pez Salpa del Caribe Mexicano.

Por Cancún encuentro este producto venido de Chiapas, la Pacaya o Tepejilote.

Extraoridnarios, así son todos los mercados tradicionales de México.



miércoles, 26 de marzo de 2014

Los arcos y las goteras de la ciudad: Arcos festivos, arcos indicativos.

   ¿Cuándo habrá comenzado esta idea? esa de tener, literalmente, puertas para entrar en las poblaciones. En la antigua Roma se ideó el Arco, el triunfal, para marcar un hecho relevante, pero eso no era propiamente la entrada a la ciudad, sino un monumento alusivo a un evento.Quizá fue en la Edad Media cuando, ante el temor de ataques, esos feudos, más que ciudades, tenían una puerta de entrada al recinto, mismo que se cerraba por las noches y, quiero pensar, si vigilaba también. Quizá fue con esa idea medieval que, cuando los españoles comenzaron a construir sus ciudades en el Nuevo Mundo, incluyeron los arcos que, no triunfales, eran el marcaje a la entrada de la ciudad y los límites de lo que eran los espacios reservados solamente para que ellos vivieran, los indios lo harían "extramuros".

   La fotografía que ahora vemos, y la anterior, corresponden a dos de los tres arcos que sobreviven en Mérida, Yucatán, ciudad que tenía esos límites. La siguiente fotografía la tomé en Izamal, Yucatán, en donde también sobrevive un arco. En el puerto de Veracruz, tengo entendido que, cuando se concluyó la muralla que limitaba a la ciudad española, hubo un punto de acceso, con una especie de arco.

   No todas las poblaciones tuvieron arcos, más bien fueron pocas, pero lo que sí tenían todas ellas eran las llamadas "goteras". Recuerdo que, cuando llegué a vivir en San José del Cabo, Baja California Sur, había un término por demás curioso que era "ir a la gotera", pero eso se refería a la gasolinera. El término novohispano de la gotera se refería a los límites de la ciudad, no una garita, ni un estanco, que esos eran punto más bien para recaudar fondos para la Corona, la gotera, según la octava acepción de la palabra en la Real Academia de la Lengua es: "f. pl. Bol., Chile, Col., Ec. y Méx. Afueras, contornos, alrededores."

   Y la idea del arco, marcando la entrada, aunada a la idea de la gotera que nos dice el límite de la misma se siguió manifestando, aun en los años treintas del siglo XX en donde, por ejemplo, se colocó un arco a la salida de la ciudad de México en la nueva carretera que conducía Toluca, allá se colocaría el arco de entrada a esa población.

  Esta es la maqueta en la que se reconstruyó la forma en que estaba el puerto de Veracruz en la última década del siglo XVIII, cuando fue concluida la muralla y ese era, luego del puente, la entrada a la ciudad.

    La idea siguió... "cundiendo", por distintos lugares de México, Guadalajara colocó también su arco de entrada, que marcaba, además la gotera de la ciudad, solo que, en nuestros días, esa gotera ya está casi en el centro de la población.

   Ahora, ya con técnicas y materiales modernos, se siguen levantando arcos de entrada en las goteras de las ciudades, como este que se levantó en Mendoza, Veracruz.

   O este otro que ya con matices característicos de lo que se volvió símbolo de la población, la primera que se levantó en el continente Americano y que con el paso del tiempo la que fuera la primera obra civil construida en tierra firme por mano española, la casa de Cortés, fue devorada, luego de más de cuatro siglos, por la selva... idea que se reprodujo en el arco de entrada a La Antigua, en Veracruz.

   Y el arco se institucionalizó prácticamente, y la "moda" proliferó por todos lados, como en esta población, Congregación de Rodríguez, estado de Coahuila.

  Uno con reminiscencia maya, a la entrada de Kantunilkin, Quintana Roo.

   O este, que no es propiamente un arco en la gotera de la ciudad, sino más bien donde se exhiben las presas, durante un torneo de pesca en Puerto Morelos Quintana Roo. Quizá recordarás que anteriormente vimos los Arcos Triunfales que, fueron colocados para recibir al efímero Emperador, Maximiliano de Habsburgo, o aquellos que se colocaban durante las visitas que hacía Porfirio Díaz a distintas poblaciones del país. Pero también hemos visto otro tipo de arcos...

  Y esto son los arcos que se levantan durante las Fiestas Patronales. Algo que me sorprendió recientemente, cuando andaba a la descubierta de los Conventos franciscanos de los valles centrales de Puebla, fue pasar por montones de pueblos en los que aparece siempre un arco un arco que nos dice de la que fue, es o será la fiesta patronal, arcos la mayoría de ellos de materiales efímeros que el tiempo se encargará de destruir, pues, por algún motivo místico o mágico (por no decir que dejadez) permanecerán allí hasta la siguiente fiesta patronal, este que vemos ahora es el de Huatlatlauca, Puebla.

En Actipan de Morelos, Puebla.

En Huixcolotla, Puebla.

En San Miguel Zacaola, Puebla.

En San Jerónimo Ocotitlán, Puebla.

Sin estar seguro creo que este es de San Hipólito Xochitenango, Puebla, o cerca de allí, es para las fiestas de San Juan Bautista.

Este otro no sé a que pueblo corresponde pero fue puesto en honor a San Antonio de Padua.

Y este es en la comunidad de La Purísima, municipio de Palmar de Bravo, Puebla.

   Arcos festivos, arcos representativos, arcos que no solo fueron esos traídos por los europeos a México, sino que fueron reforzados con la idea del arco, como acceso al sitio en donde se realizaba una de las celebraciones del nutrido calendario ritual en el antiguo México.


  Quizá este sea el extremo de ese gusto por los arcos en las carreteras. Se trata del punto divisorio en entre los Estados de Quintana Roo, al frente, y el de Yucatán, al fondo; en la carretera que va de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, a Valladolid, Yucatán.