sábado, 11 de mayo de 2013

La casa de Hernán Cortés en Tepeapulco, Hidalgo.

    Si es que has leído todos los artículos de El Bable, o, en todo caso, los de los últimos tres meses, en uno de ellos (que puedes ver aquí) dejaba un tema abierto y un poco sugerente, aunque no lo tenía bien definido pues, dependería mucho del itinerario que seguiría en ese viaje que acabo de hacer del centro al sureste de la República Mexicana. El interés que tenía, razón por la cual cargaba una biografía de Hernán Cortés, era el de visitar sus casas, las muchas que levantó en la que él llamó Nueva España. Al final pude visitar, o, mejor dicho, pasar frente a lo que fueron esas propiedades. Una, en la ciudad de México, la otra en Tepeapulco, lugar que ahora estas viendo en estas fotografías.

    En la ciudad de México pude localizar la placa que marca el sitio en donde se localizaban esas casas y locales que Hernán Cortés poseía, los cuales abarcaban cuatro manzanas del actual centro histórico, abarcando las actuales calles de Tacuba, Isabel la Católica, Madero y Monte de Piedad.  Había sido el Palacio de Axayacatl, o, como las llamaron los conquistadores,  las "Casas viejas de Moctezuma", esas fotografías las puedes ver aquí

    Por mera casualidad di con una especie de catálogo de monumentos históricos del estado de Hidalgo antes de comenzar el viaje. El nombre de Tepeapulco nunca lo había escuchado, lo localicé en el mapa y lo llevaba como uno de los sitios que, si me era fácil acceder en transporte público, lo visitaría. Y así ocurrió. Estando en la ciudad de México, me fui a la Terminal del Norte, justo a la última ventanilla, en donde se ubica la taquilla de los autobuses que van para Teotihuacán y continúan al norte pasando por varios pueblos que fueron de los más representativos en la "ruta de Cortés" para llegar a la gran Tenochtitlán. Uno de ellos: Tepeapulco.

    Aunque los kilómetros por recorrer no son muchos, el sólo hecho de salir por el norte de la enorme ciudad de México implica pasar por una carretera saturada al extremo, especialmente cuando se pasa por ahí a la "hora pico", el caso es que, esos, quizá 120 kilómetros para llegar a Tepeapulco fueron algo así como 3 horas. Como quiera fue interesante el recorrido, y, de haberlo programado mejor, las escalas posibles se vuelven puntos importantes para todo aquel amante de la Historia de México.

   El convento de Acolman, la zona arqueológica de Teotihuacán, el pueblo de Otumba, luego se pasa por una buena cantidad de las emblemáticas haciendas pulqueras, como la de Ometusco. Luego sigue Ciudad Sahagún, sitio en donde se arman, entre otras cosas, los carros del metro y en donde, creo, hubo un tiempo en que se ensamblaban los autos Rambler. Finalmente se llega a Tepepulco.

    "A un costado del convento nos espera otro mundo, testigo de aquel tiempo. Según algunos historiadores, Tepeapulco fue reclamado por Cortés como parte de la encomienda de Otumba, y empezó a construir, después de 1521, una suntuosa casa de campo, tan espléndida que la Real Audiencia le ordenó suspender la obra hasta contar con la aprobación real. Posteriormente, Cortés perdió esa encomienda con la Audiencia establecida en 1527. El lugar exacto de su ubicación no se ha logrado definir, por falta de fuentes históricas y documentales. La tradición oral y los informes de la gente del lugar señalan como más probable este edificio. (En la siguiente fotografía).

    "Su carácter es plenamente defensivo, como lo demuestran los fortines y troneras de la azotea. Restos de habitaciones, aljibes y patios se conservan como elementos aislados de la primera edificación. Es especialmente el aljibe, ubicado en la misma manzana, construido por los monjes franciscanos y abastecidos por un tubo de barro que partía de la caja de agua. Cuenta con un abrevadero para animales, una ermita para sacar agua y una pila para uso doméstico.

    "La cruz, labrada en forma sencilla en la pared del fondo, es una indicación con la que los franciscanos señalaban los lugares donde había agua almacenada, para de alguna manera bendecirla. las proporciones de la ermita y su tratamiento la hacen muy agradable a la vista". (1)

    Aparentemente este sería el portón de entrada a la que fuera la casa de Cortés en Tepeapulco. Y eso que menciona el autor sobre la caja de agua construida por los franciscanos, lo puedes ver aquí.










Fuente:

1.- Lorenzo Monterrubio, Antonio. Ensayos sobre el patrimonio cultural. Monumentos históricos del Estado de Hidalgo. Instituto Hidalguense de la Cultura. Pachuca, 1993.

1 comentario:

  1. Buen día, andaba leyendo sobre mi pueblo Tepeapulco y me interesó mucho la parte donde habla sobre el aljibe, pues es parte de mi casa (incluso tomó una foto donde sale parte del aljibe)
    Sabe en dónde puedo conseguir el libro que menciona como fuente? (Lorenzo Monterrubio, Antonio. Ensayos sobre el patrimonio cultural. Monumentos históricos del Estado de Hidalgo. Instituto Hidalguense de la Cultura. Pachuca, 1993.)

    Saludos

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