viernes, 29 de noviembre de 2019
Algunos reglamentos de la Burra a Valle, el ramal del Ferrocarril Central Mexicano en 1891
domingo, 28 de febrero de 2010
Hacienda de Camargo en El Cerrito, Municipio de Jaral, Guanajuato.
Decíamos ayer… así como en
Y dime si no es un paisaje verdaderamente idílico el que se observa desde El Cerrito, lo que vemos al fondo es la zona volcánica de Valle de Santiago, el llamado País de las Siete Luminarias,
Y aquí como en la mayoría de los ranchos del Bajío encontramos chivos, en este caso la camada de navidad, chivos que dentro de poco serán convertidos en exquisita birria, barbacoa, montalayo. ¿Se te antoja? De eso y más abunda por esta parte de Guanajuato.
Algo que me llamó tremendamente la atención es ver a esta Chiva, de las barbudas, la cual, creo, si no es que estoy escribiendo una barbaridad, son de las introducidas a México hace 450 años, de una raza muy especial que se adaptaron a la perfección en estas tierras del Bajío.
Y como en muchos de los ranchos, aquí en El Cerrito, nos topamos con un horno, el cual, la verdad no se si lo usan para hacer pan o alguna otra cosa, noté el tizne, por lo tanto se había horneado algo recientemente. A lo que voy, la vida en los ranchos es precisamente la justa medida al ser humano. Poca gente, todos conocidos, todos produciendo algo que sirve a la comunidad, sin competencia, con respeto y con valores bien establecidos. ¿Quieres más?
Y si llegué al Cerrito fue por una poderosa razón. Porque fue allí en donde a mediados del siglo XVIII los Jesuitas establecieron sus “reales”, mejor dicho, en donde el capital de los Jesuitas establecidos en Celaya fue invertido para seguir produciendo, en la llamada Hacienda de Camargo, la cual, ahora remozada, la vemos en la foto transformada en estupendo hotel.
Esta hacienda de corte totalmente porfiriano nos muestra en los detalles de cantera, en los marcos de puertas y ventanas, ese estilo tan característico del México de finales del XIX y principios del XX. ¿Será cierto que don Porfirio venía por acá? La verdad, lo dudo, esa es una leyenda, pues, hasta donde sé, él no acostumbraba pasar temporadas por Guanajuato, si se llegó a hospedar alguna vez en ese lugar, sería posible, pero, insisto, hasta donde sé, don Porfirio pasó por Guanajuato capital, pero no por las poblaciones del sur del estado.
Esta especie de torreón, que eran las partes finales de las habitaciones, los ángulos de los grandes salones, en ocasiones eran utilizados como chimeneas, en otros, como es el caso, era parte del estilo tan característico de la arquitectura porfiriana, ni que decir los colores. Si recuerdas bien, la vez que fuimos a Pozos, encontramos la hacienda contigua a Santa Brígida y su estilo y colorido era prácticamente el mismo.
Todo pueblo, todo rancho, toda hacienda, guarda su historia propia: muertos, aparecidos, fusilados, pasadizos, escondites, en fin, recuerda que la vida en México, la verdad, la verdad, la verdad sea dicha, nunca ha sido totalmente segura, especialmente cuando habían las haciendas tan distantes unas de las otras. Así que, “cuenta la leyenda que…."
Y pues si, este verde limón, indica el lugar por donde el rico hacendado y su familia huían o se escondían cuando los bandidos merodeaban la zona, peor aun, cuando se apersonaban en el arco de entrada a la hacienda.
Conocer el Estado de Guanajuato es conocer la historia de México, es adentrarnos a lo más profundo de las costumbres y tradiciones que, alguna vez, se vivieron en nuestro país. Encontrarás en casi todas las ciudades que, hay, o dicen que hubo pasadizos, túneles, pozos falsos, en donde la gente se escondía… mientras descubres si eso es cierto o no, te dejo una imagen el magnífico cerro del Culiacán, visto desde el punto más cercano, el rancho de El Cerrito.
sábado, 20 de febrero de 2010
Jaral del Progeso, la ciudad más cercana al cerro de Culiacán, en el Bajío de Guanajuato
Jaral perteneció hasta mediados del siglo XIX a la municipalidad de Valle de Santiago y Valle en el siglo XVI y parte del XVII perteneció a Salamanca, todos juntos eran parte de la Alcaldía Mayor de Celaya, con esto comprobamos que todas las poblaciones de la región, en algun momento de la historia fueron una sola. A esta lista sería bueno agregar las actuales Cortazar y Villagrán.
Jaral, al igual que todas las pobalciones del Bajío conserva una intensa devoción, lo que vemos en la foto es su parroquia, dedicada a San Nicolás de Tolentino, aquél que comía poco y que prefería compartir su alimento, de allí nace esa tradición (ya perdida) del Pan de San Nicolás.
Cada que visito alguna población practico aquelo de la parte y no el todo, es decir, hay que ver el edificio, el monumento, pero, hay que darle énfasis en ir descubriendo los detalles, las partecitas que hacen únicas cada una de las construcciones. Continuamente me dicen que si no me canso de ver tanto templo, que son lo mismo. Y pues no, por un lado ni me canso, y por el otro no creo que sean iguales, cada uno de ellos tiene algo que lo hace único, distinto, especial, como esta puerta lateral en donde apreciamos un león, el cual, si lo comparas con el que se usa en el Inglaterra, verás que no hay mucha diferencia.
De ahora en adelante, en ese 2010, haré el comentario y pondré la foto, cada vez que suceda. Te decía antes que si hay 2500 municipios en México, seguramente habrá como mínimo 2500 monumentos a Miguel Hidalgo, aqui el que le levantaron en Jaral del Progreso, Guanajuato.
Jaral, cuando era un rancho, ahorita no recuerdo el nombre con certeza, creo Los Sánchez, fue paso del cura Hidalgo y los principales caudillos que iniciaron el movimiento de Independencia, venía de Valle de Santiago, en donde pasó la noche, pasó por Jaral y continuó a Salvatierra... oye, por cierto, te invitaré dentro de poco a que sigas esta información y más, toda en torno al tema del Bicentenario en un blog que como rama de El Bable saldrá a la red dentro de muy poco.
Ese monumento tenía mucho que no lo veía, fue, vuelvo a usar la frase del principio, para bien y para mal, esta fue la simbología que se usó para el Plan Guanajuato, un proyecto de modernización que el entonces Gobernador del Estado, Torres Landa, implementó en casi todas las ciudades del Estado, digo casi, pues en Salamanca, debido a aquello del ser "políticamente correcto", entiéndase Pemex, no fue incluido en el Plan, el resto de los 46 municipios sí. Algún día te contaré sobre este Plan Guanajuato, del cual, por cierto, nunca he oido comentario favorable.
¿Recuerdas que te conté de "la Burra"? La Burra era el tren que salía de Salamanca (a una cuadra de mi casa) hacia Valle y continuaba para Jaral. La razón de la Burra era que, esa zona es de una enorme producción de cereales, principalmente, y había la necesidad de sacarlos al mercado, fue por eso que se construyó ese ramal del Ferrocarril Central a finales del siglo XIX.
Y si nunca has pasado por esta parte del bello Estado de Guanajuato, te llevarás una sopresa cuando lo hagas. En Jaral hubo una época de prosperidad tal que se levantaron fastuosos edificios, puro estilo Porfiriano, es decir, Chalets de marcada influencia francesa. Son pocos los que quedan en pie, ya sabes que la gente tiene la tendencia a destruir el pasado, incluidos los edificios.
Volvamos a la estación de Jaral, es la primera que veo que han tenido a bien recuperarla y dignificarla, no es ni bodega, ni mingitorio público o nido de ratas, es la oficina de Obras Públicas y dentro de poco será convertida en museo, según me comentaron, Este es un buen ejemplo, el recuperar los magníficos edificios porfirianos que son una etapa importantísima de la historia de México, recordemos que la Revolución se hizo en tren, así que, ahora más que nunca, si estamos en pleno Centenario, pues ayudemos a dignificar estos legados históricos.
Un chalet más, de los muchos que hubo, se pueden ver, desde la calle dos, este de la foto está en una esquina, es el que mejor se puede apreciar pues solo tiene reja, los otros están bardeados y medianamente se pueden admirar... hay varias haciendas cercanas a Jaral, es decir, al igual que en todas las poblaciones del Estado, hay mucho, mucho que ver.
Y con esta vista nos despedidos de Jaral del Progreso, antes te comento algo, no caigas en la confusión, una cosa es la Hacienda de Jaral de Berrio, en el norte del estado, exactamente en el municipio de San Felipe Torresmochas, y otra cosa es Jaral del Progreso, la ciudad más cercana al cerro del Culiacán, el cono perfecto que maravilló a Alexander von Humboldt, cuando pasó por esta región hace poco mas de doscientos años.
Una cosa, lamentablemente no tengo foto. En Jaral hacen un dulce delicioso, es un rollo de guayaba, es decir, un "guayabate" solo que lo enrollan y viene relleno de leche condensada, una verdadera delicia.