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viernes, 29 de noviembre de 2019

Algunos reglamentos de la Burra a Valle, el ramal del Ferrocarril Central Mexicano en 1891

   El tren es, sin lugar a dudas, uno de esos recuerdos que nos provocan nostalgia. Me refiero a quienes contamos más de medio siglo de existencia pues nos tocó viajar en él. No recuerdo muy bien los varios viajes que hice en el "Pulman" a México, el pulman eran los coches cama, y el trayecto en aquel entonces de Salamanca a la ciudad de México era de siete horas, quizá ocho. Salía a las 23 y llegaba a las 6 o a las 7 a la estación Buenavista, esa que es ahora la que da servicio al tren interurbano. Aquí, en Salamanca, el tren rumbo norte continuaba hasta Ciudad Juárez. Había, además, un ramal, se le llamaba coloquialmente "la Burra" y el servicio que daba era, a Valle de Santiago y Jaral del Progreso. La estación de esta Burra, no es la que se ve en primer plano en la imagen, sino la que está atrás, una blanca al lado derecho.

  Ahora en la imagen lo que vemos es el puente Negro, el que cruza el río Lerma, el tendido desapareció en los años ochenta del siglo pasado, como ocurrió por tantos lados, como las concesiones ferrocarrileras que proliferaron en el porfiriato fueron por 99 años, concluidos éstos, el tren paso al rubro de la nostalgia. Y esto que ahora comparto es una serie de reglamentos que se dio cuando entró en operación el servicio de La Burra:

FERROCARRIL DE SALAMANCA AL VALLE DE SANTIAGO Y AL JARAL. LEY DE CONCESION RELATIVA. Decreto de 30 de Agosto de 1888.

   El trayecto señalado á este ferrocarril fue: de Salamanca al Valle de Santiago, pudiendo extenderse hasta el pueblo del Jaral. Se han construido de este ferrocarril 35 kilómetros 500 metros entre Salamanca y el Jaral. Las disposiciones relativas á la explotación son las siguientes:

Artículos de la ley de concesión.

Art. 25. Luego que se pongan al uso al público los tramos del camino, la Compañía ó compañías fijarán la tarifa de precios que han de cobrar para la conducción de pasajeros, efectos y demás, no pudiendo exceder de los precios siguientes:

Pasajeros.
Por transporte de pasajeros, por cada kilómetro ó fracción recorrida:
Primera clase, tres centavos. Segunda clase dos, centavos. Tercera clase, uno y medio centavos.
Los niños de menos de diez años pagarán solamente la mitad del pasaje, y los de menos de dos años no pagarán nada.
A cada pasajero se le admitirán quince kilogramos de equipaje libre.
La Compañía ó compañías no tendrán obligación de percibir menos de diez centavos por cada pasajero, por una distancia cualquiera.

Mercancías.
Por el flete de cada tonelada de mil kilogramos cada una, por cada kilómetro de distancia recorrida:
Primer a clase seis centavos. Segunda clase cuatro centavos. Tercer a clase tres centavos.
Equipajes en tren de pasajeros, y materias explosivas en tren de mercancías, diez centavos.
La Compañía ó compañías no estarán obligadas á percibir menos de veinticinco centavos por cualquiera cantidad de carga que transporten, cualquiera que sea la distancia.
Las fracciones de tonelada que sean menos de diez kilogramos, se estimarán como si fueran diez kilogramos, y las fracciones de kilómetro se considerarán como un kilómetro entero.
En ningún caso la mercancía extranjera importada por la línea de la Compañía, podrá gozar de una tarifa más ventajosa que la mercancía similar mexicana,

Amacenaje.
Toda vez que los dueños ó consignatarios de mercancías no hayan ocurrido á sacarlas de los almacenes después de cuarenta y ocho horas de haber recibido el aviso de su llegada, pagarán un centavo diario por los primeros quince días, por fracciones indivisibles de cien kilogramos, y dos centavos por cada uno de los días que transcurran de los quince primeros. Los metales preciosos y objetos de valor, pagarán el doble de las cuotas anteriores, por cada $ 200 de valor, ó por fracción de $ 200. La Empresa puede cobrar, además, lo que fuere preciso por gastos de recibo y entrega en los almacenes. 

Telegramas.
El cobro de telegramas que se transmitieren por las líneas de la Compañía no podrá exceder de lo siguiente:
Por cada mensaje que contenga hasta diez palabras, además de la fecha, dirección y firma, que se transmita; y una distancia de cien kilómetros, quince centavos. Por cada diez kilómetros más de distancia, ó por cada palabra más que contenga el mensaje sobre las diez palabras primeras, se pagará cuando más la parte proporcional á quince centavos por diez palabras en cien kilómetros.

Para transportes diversos, por kilómetro.
Caballos, mulas, toros y vacas, cada lote de dos animales ó menos de dos $ 0.050
Cerdos, asnos y terneros, cada lote de cuatro animales, ó menos de cuatro $ 0.050
Ganad o menor, cada ocho ó fracción de ocho animales $ 0.050
Perros, cada uno $ 0.015
Carruajes ligeros, en plataforma, cada uno $ 0.030
Coches, carretelas y carruajes comunes de cuatro ruedas, en plataforma, cada uno. $ 0.050
Cadáveres, en wagón separado, en tren de mercancías $ 0.100
Joyería y piedras preciosas, cada mil pesos de valor $ 0.0025
Plata ú oro en tejos, barras, labrado ó acuñado, por millar de valor $ 0.0025
Si la Compañía explota la vía por tracción animal, conforme a lo estipulado en el artículo 12, las tarifas que regirán serán las del Ferrocarril de Tehuacán á la Esperanza, contenidas en el Contrato de 31 de Enero de 1883, en su artículo 14.

 Art. 26. La Compañía ó compañías tienen facultad para establecer, con aprobación de la Secretaría de Fomento, sus tarifas de fletes y de pasajeros, con relación á las dificultades y gastos de tracción, en los diversos puntos de la línea, sin necesidad de guardar proporción al número de kilómetros de toda la vía, con tal de que el flete ó pasaje no exceda en ningún kilómetro del máximum fijado en el artículo anterior y en el siguiente.
Art. 27. Se establecerán tarifas especiales que se someterán á la aprobación del Gobierno, para carros-salones ó de dormir, y para el transporte de los efectos ú objetos que, por no deber prudencialmente sujetarse á peso ó medida, tengan que pagar fletes superiores á los del artículo 25.
Art. 28. La tarifa y clasificaciones de efectos han de tener la publicidad debida, y se revisarán cada dos años, pidiendo ser modificadas, por la Secretaría de Fomento, de acuerdo con la Compañía ó compañías, si así se considerase conveniente; pero sin que esto en ningún caso el derecho á la alza de las mismas más allá de los máximos prefijados. La aplicación de las tarifas se hará siempre bajo la base de la más perfecta igualdad, no pudiendo concederse á nadie, ventaja que no se conceda á todos los que se hallen en las mismas circunstancias.
Art. 29. La Compañía ó compañías modificasen, con aprobación de la Secretaría de Fomento, las tarifas en cualquier sentido, pero siempre dentro del máximum fijado por esta ley, no podrá comenzar á regir esta alteración, en el sentido de la alza, sino después de treinta días de publicada.
Si la alteración fuere en el sentido de la baja, podrá ponerse en vigor después de quince días de su publicación; pero esta limitación no afecta el derecho que la Compañía tiene de fijar tarifas provisionales de pasajeros para los días de fiesta nacionales ó otras ocasiones, siempre que sea en el sentido de la baja.

 Art. 30. Los cereales se considerarán siempre en la tercera clase. Los rieles y materiales para la construcción de ferrocarriles, gozarán además de una rebaja de treinta por ciento sobre la tarifa de dicha tercera clase. La tarifa de carbón de piedra será de un centavo y medio por tonelada y por kilómetro, siempre que sea por carro por entero, y el Gobierno tendrá en ella una rebaja de la tercera parte.
Art. 31. El transporte de efectos del Gobierno, tropas y materiales de guerra; el de los ingenieros, agentes y comisionados en servicio público; la transmisión de mensajes telegráficos, y en general, cualquiera otro servicio perteneciente al referido Gobierno federal, lo hará la empresa por la mitad de la cuota que en cada caso corresponda, según tarifa común.
Art. 32. La correspondencia, impresos y empleados despacharlos por las administraciones de correos para el servicio de este ramo, serán conducidos gratis. 
Art. 33. Los colonos e inmigrantes, en su transporte por las líneas de la Empresa gozarán de las rebajas concedidas a la fuerza armada; para cuyo efecto la Secretaría de Fomento librará órdenes especiales.

Fuente:

Album de los Ferrocarriles. Año de 1891. Secretaría de Comercio y Obras Públicas, Segunda Sección. Tipografía de la Oficina Impresora de Estampillas. Palacio Nacional, México, 1983, pp. 364-369

domingo, 28 de febrero de 2010

Hacienda de Camargo en El Cerrito, Municipio de Jaral, Guanajuato.

Decíamos ayer… así como en la Salamanca española, ahora, desde la Salamanca mexicana, si es que me sigues día con día, te habrás dado cuenta de que no publiqué, como es la costumbre a diario, sucede que fui a un recorrido por Michoacán, el cual pronto te compartiré, así que, ¿en donde nos quedamos? Ah, si, en Jaral, pues sigamos por la carretera estatal (sin número) que va del Jaral a Cortazar y nos bajamos casi en los límites de ambos municipios, en el rancho del Cerrito, llamado así porque está muy cerca del cerro del Culiacán, es una pequeña loma desde la cual podemos apreciar todo el Bajío, diría yo, que podemos apreciar el Bajío desde su mejor ángulo. Lo que vemos en la foto es uno de los tantos árboles caídos cuando pasé por allí, en pleno temporal causado por uno de los frentes fríos.


Y dime si no es un paisaje verdaderamente idílico el que se observa desde El Cerrito, lo que vemos al fondo es la zona volcánica de Valle de Santiago, el llamado País de las Siete Luminarias, La Batea domina el panorama. Los campos de garbanzo y su verdor son de una belleza sin igual ¿o no? Quizá no se vea, pero por ahí, muy cerca, pasa el río Lerma.


Y aquí como en la mayoría de los ranchos del Bajío encontramos chivos, en este caso la camada de navidad, chivos que dentro de poco serán convertidos en exquisita birria, barbacoa, montalayo. ¿Se te antoja? De eso y más abunda por esta parte de Guanajuato.


Algo que me llamó tremendamente la atención es ver a esta Chiva, de las barbudas, la cual, creo, si no es que estoy escribiendo una barbaridad, son de las introducidas a México hace 450 años, de una raza muy especial que se adaptaron a la perfección en estas tierras del Bajío.


Y como en muchos de los ranchos, aquí en El Cerrito, nos topamos con un horno, el cual, la verdad no se si lo usan para hacer pan o alguna otra cosa, noté el tizne, por lo tanto se había horneado algo recientemente. A lo que voy, la vida en los ranchos es precisamente la justa medida al ser humano. Poca gente, todos conocidos, todos produciendo algo que sirve a la comunidad, sin competencia, con respeto y con valores bien establecidos. ¿Quieres más?


Y si llegué al Cerrito fue por una poderosa razón. Porque fue allí en donde a mediados del siglo XVIII los Jesuitas establecieron sus “reales”, mejor dicho, en donde el capital de los Jesuitas establecidos en Celaya fue invertido para seguir produciendo, en la llamada Hacienda de Camargo, la cual, ahora remozada, la vemos en la foto transformada en estupendo hotel.


La Hacienda de Camargo en la actualidad ofrece servicios de hospedaje a buen nivel, si buscas vida de campo, con acceso fácil, aquí encontraste el lugar. Encontrarás además una serie de historias, más bien leyendas que complementarán tu visita, una de ellas dice que Don Porfirio Díaz pasaba allí largas temporadas.


Esta hacienda de corte totalmente porfiriano nos muestra en los detalles de cantera, en los marcos de puertas y ventanas, ese estilo tan característico del México de finales del XIX y principios del XX. ¿Será cierto que don Porfirio venía por acá? La verdad, lo dudo, esa es una leyenda, pues, hasta donde sé, él no acostumbraba pasar temporadas por Guanajuato, si se llegó a hospedar alguna vez en ese lugar, sería posible, pero, insisto, hasta donde sé, don Porfirio pasó por Guanajuato capital, pero no por las poblaciones del sur del estado.


Esta especie de torreón, que eran las partes finales de las habitaciones, los ángulos de los grandes salones, en ocasiones eran utilizados como chimeneas, en otros, como es el caso, era parte del estilo tan característico de la arquitectura porfiriana, ni que decir los colores. Si recuerdas bien, la vez que fuimos a Pozos, encontramos la hacienda contigua a Santa Brígida y su estilo y colorido era prácticamente el mismo.


Todo pueblo, todo rancho, toda hacienda, guarda su historia propia: muertos, aparecidos, fusilados, pasadizos, escondites, en fin, recuerda que la vida en México, la verdad, la verdad, la verdad sea dicha, nunca ha sido totalmente segura, especialmente cuando habían las haciendas tan distantes unas de las otras. Así que, “cuenta la leyenda que…."


Y pues si, este verde limón, indica el lugar por donde el rico hacendado y su familia huían o se escondían cuando los bandidos merodeaban la zona, peor aun, cuando se apersonaban en el arco de entrada a la hacienda.


Conocer el Estado de Guanajuato es conocer la historia de México, es adentrarnos a lo más profundo de las costumbres y tradiciones que, alguna vez, se vivieron en nuestro país. Encontrarás en casi todas las ciudades que, hay, o dicen que hubo pasadizos, túneles, pozos falsos, en donde la gente se escondía… mientras descubres si eso es cierto o no, te dejo una imagen el magnífico cerro del Culiacán, visto desde el punto más cercano, el rancho de El Cerrito.



sábado, 20 de febrero de 2010

Jaral del Progeso, la ciudad más cercana al cerro de Culiacán, en el Bajío de Guanajuato

Jaral es una de esas poblaciones del Estado de Guanajuato que, dada su localización, se han podido mantener un poco aparte del "corredor industrial", el cual, para bien o para mal, según se vea, hizo crecer mucho a toda la zona, a costa de ir perdiendo poco a poco las costumbres y tradiciones que fueron características del Bajío. Esto lo digo porque en la actualidad Irapuato, Celaya, León y Salamanca, llevan una vida un poco más enfocada al estilo urbano, el cual es igual en un lado que en el otro, pues esas celebraciones, tadiciones, rituales, festejos y demás, casi ya no existen en las mencionadas ciudades, asi pues, veamos un poco de Jaral y descubramos lo que hubo y lo que queda allí.

Jaral perteneció hasta mediados del siglo XIX a la municipalidad de Valle de Santiago y Valle en el siglo XVI y parte del XVII perteneció a Salamanca, todos juntos eran parte de la Alcaldía Mayor de Celaya, con esto comprobamos que todas las poblaciones de la región, en algun momento de la historia fueron una sola. A esta lista sería bueno agregar las actuales Cortazar y Villagrán.

Jaral, al igual que todas las pobalciones del Bajío conserva una intensa devoción, lo que vemos en la foto es su parroquia, dedicada a San Nicolás de Tolentino, aquél que comía poco y que prefería compartir su alimento, de allí nace esa tradición (ya perdida) del Pan de San Nicolás.

Cada que visito alguna población practico aquelo de la parte y no el todo, es decir, hay que ver el edificio, el monumento, pero, hay que darle énfasis en ir descubriendo los detalles, las partecitas que hacen únicas cada una de las construcciones. Continuamente me dicen que si no me canso de ver tanto templo, que son lo mismo. Y pues no, por un lado ni me canso, y por el otro no creo que sean iguales, cada uno de ellos tiene algo que lo hace único, distinto, especial, como esta puerta lateral en donde apreciamos un león, el cual, si lo comparas con el que se usa en el Inglaterra, verás que no hay mucha diferencia.

De ahora en adelante, en ese 2010, haré el comentario y pondré la foto, cada vez que suceda. Te decía antes que si hay 2500 municipios en México, seguramente habrá como mínimo 2500 monumentos a Miguel Hidalgo, aqui el que le levantaron en Jaral del Progreso, Guanajuato.

Jaral, cuando era un rancho, ahorita no recuerdo el nombre con certeza, creo Los Sánchez, fue paso del cura Hidalgo y los principales caudillos que iniciaron el movimiento de Independencia, venía de Valle de Santiago, en donde pasó la noche, pasó por Jaral y continuó a Salvatierra... oye, por cierto, te invitaré dentro de poco a que sigas esta información y más, toda en torno al tema del Bicentenario en un blog que como rama de El Bable saldrá a la red dentro de muy poco.

Ese monumento tenía mucho que no lo veía, fue, vuelvo a usar la frase del principio, para bien y para mal, esta fue la simbología que se usó para el Plan Guanajuato, un proyecto de modernización que el entonces Gobernador del Estado, Torres Landa, implementó en casi todas las ciudades del Estado, digo casi, pues en Salamanca, debido a aquello del ser "políticamente correcto", entiéndase Pemex, no fue incluido en el Plan, el resto de los 46 municipios sí. Algún día te contaré sobre este Plan Guanajuato, del cual, por cierto, nunca he oido comentario favorable.

¿Recuerdas que te conté de "la Burra"? La Burra era el tren que salía de Salamanca (a una cuadra de mi casa) hacia Valle y continuaba para Jaral. La razón de la Burra era que, esa zona es de una enorme producción de cereales, principalmente, y había la necesidad de sacarlos al mercado, fue por eso que se construyó ese ramal del Ferrocarril Central a finales del siglo XIX.

Y si nunca has pasado por esta parte del bello Estado de Guanajuato, te llevarás una sopresa cuando lo hagas. En Jaral hubo una época de prosperidad tal que se levantaron fastuosos edificios, puro estilo Porfiriano, es decir, Chalets de marcada influencia francesa. Son pocos los que quedan en pie, ya sabes que la gente tiene la tendencia a destruir el pasado, incluidos los edificios.

Volvamos a la estación de Jaral, es la primera que veo que han tenido a bien recuperarla y dignificarla, no es ni bodega, ni mingitorio público o nido de ratas, es la oficina de Obras Públicas y dentro de poco será convertida en museo, según me comentaron, Este es un buen ejemplo, el recuperar los magníficos edificios porfirianos que son una etapa importantísima de la historia de México, recordemos que la Revolución se hizo en tren, así que, ahora más que nunca, si estamos en pleno Centenario, pues ayudemos a dignificar estos legados históricos.

Un chalet más, de los muchos que hubo, se pueden ver, desde la calle dos, este de la foto está en una esquina, es el que mejor se puede apreciar pues solo tiene reja, los otros están bardeados y medianamente se pueden admirar... hay varias haciendas cercanas a Jaral, es decir, al igual que en todas las poblaciones del Estado, hay mucho, mucho que ver.

Y con esta vista nos despedidos de Jaral del Progreso, antes te comento algo, no caigas en la confusión, una cosa es la Hacienda de Jaral de Berrio, en el norte del estado, exactamente en el municipio de San Felipe Torresmochas, y otra cosa es Jaral del Progreso, la ciudad más cercana al cerro del Culiacán, el cono perfecto que maravilló a Alexander von Humboldt, cuando pasó por esta región hace poco mas de doscientos años.

Una cosa, lamentablemente no tengo foto. En Jaral hacen un dulce delicioso, es un rollo de guayaba, es decir, un "guayabate" solo que lo enrollan y viene relleno de leche condensada, una verdadera delicia.