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viernes, 17 de diciembre de 2010

Hacienda El Molino en Vista Hermosa, Michoacán

En este dibujo que forma parte del mural del maestro Nico que plasmó en la Presidencia Municipal de Vista Hermosa, Michoacán, nos damos una idea de como fue en sus momentos de espendor la Hacienda del Molino. No es del todo visible, pero, si pones mucha atención al centro en la parte alta del pararrayos, está un gallo, razón por la cual la hacienda era más conocida por ese nombre: la Hacienda del Gallo, aunque hubo también quienes la nombraban la Hacienda de Negrete.

Esta piedra de moler pertenecía a uno de los molinos que se encontraban en la zona, ahora está en lo que se formó como plaza pública del rumbo por donde se levanta la hacienda. Esta parte eran las caballerizas, la fábrica de jabón, herrería, carpintería, y todo lo demás que conformaban el traspatio, por así decirlo, de la Hacienda de Buenavista, la que perteneciera al legendario Burro de Oro, Francisco Velarde.

Sabemos bien que el desenlace a la fastuosa vida de Velarde no fue nada agradable, pues, siendo uno de los más ricos de los 40-50 del siglo XIX, fue fusilado y su cuerpo tirado a la fosa común. Se dice que sus bienes fueron confiscados por el gobierno, hay quien dice que pasaron a propiedad de sus hijos, pero, al menos en lo que he leído, la primera versión es la que aparece normalmente, sea lo que haya sido, es para 1870 que la hacienda de Buenavista y buena parte de sus terrenos fueron comprados con el acaudalado general Francisco Martínez Negrete y Ortíz.

Parte de lo confiscado a Velarde pasó -dicen- a manos del clero, cosa no creíble pues en esos años se realizó precisamente la desamortización a las propiedades de la Iglesia y todos sus bienes más bien fueron expropiados, razón por la cual se antoja no cierto eso que se dice que, Martínez Negrete, padre, adquirió de la Diócesis de Zamora otra parte de los terrenos que conformaban la propiedad original del llamado Burro de Oro.

Es para 1870, tres años después de la muerte del Burro de Oro, que la familia Martínez Negrete comienza la construcción de la nueva hacienda, a espaldas de la de Buenavista, a la cual le llamarían Hacienda del Molino. Su construcción se llevaría cinco años.

A la muerte de Martínez Negrete, padre, sus propiedades pasan a su hermana, Francisca Martínez Negrete, casada con otro acaudalado, Justo Fernández del Valle, ella se hace acreedora a la porción antigua, es decir la hacienda de Buenavista, mientras que José María Martínez Negrete y Roncal -el hijo- queda como propietario de la nueva hacienda la del Molino.

La hacienda es de un diseño sencillo, en donde estriba su elegancia. Podemos ver la arcada, ese portal que forma la fachada a la Casa Grande, la cual ha sido rescatada por la Presidencia Municipal. En la actualidad varias dependencias ocupan ya esas que fueran las oficinas de la antigua hacienda.

A cada lado de la fachada se levantan paredones que conformaban todo el perímetro de la enorme hacienda, limitados por los torreones que le dan ese aire de espectacularidad. Podemos ver aun los portones, enormes, por donde facilmente entraban y salían las carretas.

En la parte tarsera, la cual se encuentra en ruinas, se ve una gran cantidad de habitaciones, lo que nos indica la enorme actividad que había en ella y nos confirma que en su momento fue una de las más ricas de la región.



Y al entrar a la hacienda, encontramos el enorme patio, un cuadrángulo que, bien puedo imaginar como lució en su momento con el mobiliario, las plantas, macetas, pajareras, y, seguramente, la fuente que se localizaba al centro del mismo.

Esa parte de la Casa Grande, será recuperada en algún momento, la constrcción es enorme y los gastos que esta obra implican nos dejan ver que será una buena cantidad de tiempo la que se lleve para llegar a su completa recuperación.

Vista Hermosa es una zona en donde hay humedad una buena parte del año, el paso y peso de la lluvia ha causado estragos, como quiera, aun así, nos damos una idea de cuan espléndida fue esta hacienda.

Inconfundible, las puertas en arco ojival al centro como punto focal al entrar en la Casa Grande, allí era donde se ubicaba el comedor... vastas habrán sido las comidas que allí se sirvieron...

Y, algo bueno que encontramos aquí, es que todas las piedras, de esa cantera de color morado tan característico están apiladas, en la espera de que el rompecabezas sea armado y vuelvan a su lugar original.

Frente a la Casa Grande se ubica la troje, mejor dicho las trojes, éstas debieron haber sido de las mejores del país, así lo podemos ver desde la fachada, la cual se componía de una arcada al frente del conjunto, la arcada circundaba la parte oriente también, según se puede ver en los vestigios que, entre la maleza sobresalen.


Las dos trojes centrales, la puerta derecha, que se ve negra, es porque no existe, fue quemada en alguno de esos arrebatos que suelen suceder en las zonas rurales...

Las puertas de las trojes laterales, aquí podemos ver parte del pórtico o arcada de acceso. Esta es la parte poniente.

Ahora vemos la parte oriente. Insisto, creo que esta fue una de las mejores trojes, en cuantio a diseño, que había en México, al menos de las que he visto hasta ahora.

Y mira como es su interior...

Y la parte trasera...

Los vestigios de la arcada lateral...

La monumental troje vista desde atrás, bien te puedes dar idea de su tamaño al compararla con el trailer rojo que está por allí, y al fondo, detrás del trailer, se ve el torreón poniente.

Y cruzamos el puente, y nos despedimos de Vista Hermosa, lugar en el que algunos funcionarios de la Presidencia Municipal con los que tuve contacto me trataron como si nos conocieramos de toda la vida, la pasé muy bien por esos rumbos y conocí una bena cantidad de cosas... gracias mil mis estimados Vistahermosanos!

Y pues... agarramos camino... a ver a donde nos lleva el viento... y el Flecha Amarilla también...

jueves, 16 de diciembre de 2010

Algunos detalles de singular belleza en la Hacienda del Gallo

En Guanajuato llegó el momento en que hubo 960 haciendas, de la mayoría no queda nada, ni el recuerdo, si supiéramos cuantas hubo en todo el país, seguramente el número sería abrumador. Es por eso que ahora no me sorprende encontrar más y más haciendas, algunas abandonadas, otras casi desaparecidas entre la vegetación, unas más que por milagro se sostienen en pie, unas en proceso de reconstrucción y unas más (las menos) totalmente rehabilitadas. La que hoy nos ocupa está en procesos de reconstrucción, apenas se ha rescatado todo el cuerpo del frente, esa es la Hacienda del Gallo, cuyo nombre no es tal, pero, dado que en sus años de gloria tenía ese gallo que vemos en la foto como para rayos y veleta de viento, la gente optó por llamarala así.

El verdadero nombre de esta hacienda es El Molino, la razón es sencilla, hubo molinos allí. Fue propiedad de José María Martínez Negrete, solo que ahora no veremos de su historia, más bien nos dedicaremos a ver los detalles que encontré en ella. Quizá pensarás que es mucha mi obsesión por retratar lo añejo, lo caducado, lo caído... y pues sí, si es una cierta obsesión, solo que, lo que yo veo allí es pura belleza, como aquí, en esa ventana en la que podemos ver un muy buen trabajo de herrería que contrasta con el piso enlamado.

Las manchas que la humedad, y vaya que en esta zona de Vista Hermosa, que se localiza muy cerca del río Lerma y no lejos del lago de Chapala, hay humedad... los tonos que va adquiriendo ese piso humedecido durante años es, bello o, al menos, es lo que yo veo.

Indudablemente que esta fue la sala de baño, la tina, con sus escalones para bajar... no dudo que siendo el amo de la hacienda, el patrón, uno de los más ricos de México, sus baños fueran con agua caliente y con afeites europeos.

Este es otro de los detalles que me transportan cada vez que los encuentro en alguna hacienda: la pintura, ese trabajo elaborado, hecho a mano, con técnicas ancestrales, sin químicos, con mucha paciencia y talento se lograron estupendos tapices, de esos que ya no se hacen más.

Y dime si no es fabulso este techo caido en el que, sostenido por sus raíces, un nopal sigue vivo, seguro que en su estación hasta tunas tiene.

Aquí el piso está totalmente cubierto por el adobe que se ha ido deshaciendo con el tiempo, pero se conserva el trabajo de pintura, las cenefas, tan usadas en ese entonces le daban una amplitud aun mayor a las habitaciones...

Vigas, adobe, tejas... todo se desplomó, vencidas las maderas con la humedad...

Otro trabajo de la naturaleza, la humedad que está concentradísima en esta pared nos ofrece un extraño y bello diseño.

Y volvemos a pasar por la habitación del nopal que se niega a caer, pero ahora lo vemos desde otro ángulo.

Paredes que si hablaran nos contarían parte de la Reforma, toda la Revolución, la Cristiada y acabarían vociferando en contra el Reparto Agrario.

Esta fue otra sala de baño, mejor dicho, la sala de la fosa séptica.

Y hasta pasto brotó...

Maravilla de maravillas, una toma a todo lo largo de la hacienda, la cual, por cierto, era en base cuadrangular.

La alacena empotrada en la pared, como marcaba la costumbre de la épcoa. Y así acabamos con este recorrido de los detalles de la Hacienda del Molino, luego volveremos para ver todo el conjunto y recrearnos un poco, paseando por los corredores donde el rico, (de los de antes), Martínez Negrete lo hacía

Y nos vamos a caminar por el pueblo, Vista Hermosa, está en el estado de Michoacán, y como buenos michoacanos los cazos de cobre para las carnitas ya están listos...

Y como Vista Hermosa está en los límites con el estado de Jalisco, en la mera zona del agave, pues encontramos escenas que nos recrean lo que es la zona de los Altos donde crecen los meros buenos agaves.

Ya no recuerdo si este detalle lo habíamos visto ya, lo encontré en la puerta de la otra hacienda que hay en Vista Hermosa, la que se llamó Buenavista, donde ahora está la Presidencia Muicipal. Esta era la aldaba, de los aretes salía ese hierro con el cual se aporreaba la puerta para anunciar que uno estaba llegando.

Y, como te lo decía. No lejos de allí, unos 15 kilómetros más o menos, pasa el río Lerma, es decir, del lado derecho es Michoacán, del izquierdo Jalisco... México es bello!

Capilla de Nuestra Señora del Refugio en Vista Hermosa, Michoacán.

Dentro de conjunto, vedaderamente monumental, que existe en Vista Hermosa encontramos la capilla de la Hacienda de El Molino que, junto a la hacienda de Buenavista formaban parte de las propiedades del magnate jalisciense José María Martínez Negrete.

Veíamos en el artículo anterior el magno edificio que mandó construir para albergar la escuela de agricultura, ahora vemos otra construcción muy interesante, la capilla de otro de los estilos reinantes en la época, el gótico, o mejor dicho, Neogótico.

Desafortunadamente llegué ya cuando habían cerrado, allí solo se oficia en domingo así que no me fue posible conocerla por dentro, me comentaron que es una réplica de un templo que existe en París y que en su interior están las tumbas de la familia Martínez Negrete.

Esta es una de las descripciones que aparecen en el mural que el maestro Nico estaba desarrollando en la Presidencia Municipal cuando visité el lugar, allí nos da más datos de lo que estamos conociendo ahora.

Con seguridad, en los momentos de esplendor de la Hacienda pasear por estas calles dentro de la propiedad era una absoluta delicia, pues la armonía en los edificios, aunado a la vegetación abundante y la vasta extensión de los huertos, nos puede dar la idea de como se perfumaba el aire... en fin, tiempos pasados.

Entre la capilla y lo que fue la casa del sacerdote aun queda parte del pavimento original, hecho en piedra de distintos colores, creando diseños muy agradables.
Por fuera no está muy cuidada, dicen que por dentro es maravillosa...

Este es un detalle casi escondido entre la maleza de lo que era el arco de entrada al huerto, cuya extensión era enorme, se dice que de cuatro kilómetros cuadrados.

A la derecha la entrada a la huerta, a la izquierda la casa del sacerdote, la cual, dada su extensión, seguramente servía para varias actividades más... eso lo imagino.

Otra de las explicaciones que Nico nos da en su mural.

Y este es el trabajo de dibujo arquitectónico de Nico, muy bien logrado, por cierto.

Lo que veremos en las siguietes fotos son distintos ángulos de la casa. Si esta era para el presbítero, nos podremos imaginar las dimensiones que encontraremos en la Casa Grande que está del lado poniente, junto al molino y las trojes, ahora andamos por el lado oriente, sigamos viendo los restos de este edificio que mantiene ese sabor francés que el neogótico le imprime.








En la plaza principal de Vista Hermosa, frente a la Presidencia Municipal, encontramos este monumento, pensaba fuera el busto de Martínez Negrete, el personaje benefactor de la población, tan es así que en la actualidad este municipio michoacano lleva su nombre, solo que, al acercarnos nos damos cuenta de que no es él, sino Francisco Tamayo. Desconosco que habrá hecho para que se le haya levantado este monumento, pero de José María Martínez Negrete, no se sabe mucho.

En verdad que, si pasas por Vista Hermosa y no sabes todo lo que hay en la parte norte, a tan solo dos o tres cuadras de la carretera, dejarás de ver un claro ejemplo de lo que eran las propiedades de los magnates del siglo XIX en México, ahora que lo sabes, procura darte al menos un par de horas para conocer toda la riqueza histórica y arquitectónica que allí se encuentra.