miércoles, 4 de abril de 2018

El antiguo Hotel de Diligencias de Arroyozarco en proceso de restauración

   Comentaba apenas sobre la restauración que se está llevando a cabo en el emblemático Hotel de Diligencias de Arroyozarco, sitio que se antoja ideal para poner ahí el Museo de Sitio del Camino Real de Tierra Adentro, cosa que no será, pues el museo estará un poco más al norte, dentro del mismo municipio de Aculco, en Santa Ana Matlavat. Se llama, Museo Vivo del CRTA.

   Actualmente las oficinas de la Comisión del Agua están en la parte de atrás del edificio mientras que la restauración se hace en todo el frente tanto en lo que fueron las habitaciones de la planta alta como en el portal. El edificio es bastante interesante, como lo podrás ver en las siguientes imágenes, en él había caballerizas, entradas amplias para el paso de las diligencias y una atmósfera muy al estilo del siglo XIX.

  "Por aquellos años Don Anselmo Zurutusa, notable empresario de los transportes en nuestro país y convertido ya en dueño de Arroyozarco, había llevado a cabo algunas modificaciones en el viejo mesón, convirtiéndolo en pretencioso hotel de las Diligencias Generales. La "diligencia del interior" salía de México los lunes, miércoles y viernes a las cuatro de la mañana. Los pasajeros almorzaban en Tepeji del Río y se llegaba a Arroyozarco a las cinco de la tarde del mismo día. Allí se mal dormía, para luego continuar el viaje a las cuatro de la mañana del día siguiente hasta San Juan del Río, lugar en el que se almorzaba.

   Finalmente la diligencia llegaba a Querétaro a las tres de la tarde. Los pasajeros que continuaban hacia el norte dormían en Querétaro, tomaban la diligencia a las cuatro de la mañana, almorzaban en Salamanca y llegaban a Guanajuato a las cinco de la tarde. Con este ritmo continuaba el trayecto hasta el destino final del vehículo. Entre Arroyozarco y San Juan del Río, el camino de tierra adentro iba paralelo al arroyo Zarco y pasaba por varias poblaciones de muy diversa importancia, detalladas en un plano del Ministerio de Fomento de 1857, publicado por González-Polo, entre ellas Pulquería de Tenazat, Ladrillera, Ruano, Rancho de J. Blanco, Venta de Álamos, Caño de Guerrero, Arroyo de Cerro Gordo, San Antonio Polotitlán, Ranchito del Cazadero y Venta de Palmillas, a mano izquierda del camino, y Encinillas, Rancho del Fresno, Rancho de Tenazat, Rancho de Almarás, Rancho de Castrejón, Arroyo del Cristal, el Cristal, Rancho de Casas Viejas, Caño de Garfias, Rancho de Cerro Gordo, Caño de la Soledad, Arroyo de Peñuelas, Arroyo de Lirios, Rancho del Capulín y Puerta de Palmillas, a mano de derecha" (1).



























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Fuente:

Lara Bayón, Javier. Arroyozarco, puerta de tierra adentro. Gobierno del Estado de México. Toluca, 2003, p.169

martes, 3 de abril de 2018

El rescate del antiguo Hotel de las Diligencias en Arroyozarco

   Comentábamos ayer que había algo malo (el portal cayéndose) y algo bueno, en Arroyozarco. Lo bueno es esto que ahora vemos, el rescate, la restauración del hotel de las Diligencias, sitio por demás emblemático en el Camino Real de Tierra Adentro, parada obligada a todo viajero que, teniendo el capital suficiente, se podía pagar la estancia en este sitio.

    Este lugar, como los demás que llevaron el mismo nombre y que no eran parte de una cadena o franquicia, como sucede en nuestros días, tenían el mismo nombre porque estaban asociados al camino, al transporte que se hacía, precisamente, en una diligencia. De ahí que los hubiera por todos lados, como en Veracruz, la Ciudad de México, Guanajuato y tantos otros más.

   Hace tiempo, en 2010, conocí el sitio, fue impactante llegar al emblemático hotel del que una buena cantidad de viajeros dejaron testimonio, el impacto, una vez estando dentro, fue negativo, pues justo el centro de la construcción, en la parte alta, tenía el suelo desfondado, y el inmueble en general, presentaba un gran deterioro, lo puedes ver aquí.

   Regreso al lugar siete años después y veo, con agrado, que el inmueble está siendo rescatado, me comentan que seguirá albergando a la delegación de la Sagarpa, pero mostrando ya una construcción digna, como lo que fue en su momento de máximo esplendor, definitivamente, obras son amores.





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lunes, 2 de abril de 2018

Arroyozarco, una nueva visita: una parte cayéndose, otra levantándose

   Cada que paso por la autopista México Querétaro, llegando a Polotitlán, cuando voy rumbo a la Ciudad de México, entro en una suerte de ejercicio en la que imagino lo mucho que por allí paso en los tiempos en que era una de las principales escalas en el Camino Real de Tierra Adentro, esta vez tengo la oportunidad de bajarme en El Rosal y tomar un colectivo que me lleva a la que fuera la magnífica hacienda de Arroyozarco y esa sensación de llegar al pasado se acentúa.

   No hay relato de los viajeros del siglo XIX que no incluya alguna mención de la Hacienda de Arroyozarco, del Hotel Las Diligencias o del pueblo de Aculco... ver las condiciones en que una parte de la hacienda... ex hacienda, corrijo, muestra en la actualidad es un pesar.

   Imagino que el portal que esta del lado norte, que se ve de manufactura posterior al esplendor jesuita, fue utilizado por los muchos contingentes de peregrinos que recién en enero iban rumbo a San Juan de los Lagos, a cumplir la anual visita...

   Al aproximarme noto algo fantástico y algo lamentable, en un segundo vamos de la gloria al infierno; me explico: veo que las puertas de esta parte de la Hacienda están todas pintadas en verde, sale de sobra decir que de algún tiempo para acá se me creó una obsesión en torno al color de las puertas, invariablemente verdes o azules... eso es lo que catalogo como fantástico.

   Lo lamentable es ver que la techumbre del portal se está viniendo abajo, más bien, una sección se desfondó ya. Otra parte está apuntalada y poco falta para que colapse. Triste es ver como se está desmoronado lo que fue un portento en su tiempo.

  Mañana te cuento (y te comparto fotos) de la contraparte... donde están levantando.














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domingo, 1 de abril de 2018

El Señor del Saucito, San Luis Potosí.

   No hay lugar en lo largo y ancho de la geografía nacional, en la que no encontremos una representación de Cristo que sea fuertemente venerada y mantenga una historia que más bien es una leyenda, aquí la de San Luis Postosí, capital del estado homónimo en el Saucito:

  Por los remotos años de 1820, o un poco después, Cesáreo de la cruz, de oficio carpintero, que vivía en las Encinillas, salió de su casa rumbo a Estanzuela, no muy lejos de allí, en los límites con la antigua parroquia de San Miguel de Mexquitic, en busca de madera para sus trabajos. Por allá, con mejor suelo y mejor cielo, abundan los corpulentos árboles propios para sacar de ellos excelente madera.

  Cesáreo, buscando, encontró un sauz, maduro, frondoso, consistente, que le podía dar mucho material. Le gustó. Entró en tratos con Juan Mora dueño del terreno y lo compró. Cuando lo hubo cortado y hacía tres partes de él, descubrió que un pedazo del tronco y dos de sus ramas formaban una perfecta cruz, como hecha a cordel, Cesáreo, era un buen cristiano y muy devoto de Nuestro Señor Crucificado bajo su advocación de Burgos.

  Al ver aquellas ramas en formas de cruz, concibió prestamente la idea de aprovecharlas, sin quitarles nada de su figura, ni una astilla, para mandar hacer con ellas una imagen de Nuestro Señor puesto en la cruz, y para comprobarlo, sacó de la copa de su sombrero, donde siempre la traía, una vieja estampa de Nuestro Señor de Burgos, su devoción. Miró detenidamente la imagen y miró asimismo el pedazo de sauz, vio que estaba a propósito y sin más, se resolvió a hacer realidad el piadoso propósito. 

  Ya en su casa de las Encinillas Cesáreo comunicó su voluntad a su padre Juan Lorenzo y a su hermano Casimiro, tan apasionados como él del mismo Señor de Burgos. Al día siguiente, los tres fueron a Estanzuela a prevenidos a recoger el pedazo de sauz. Como eran hombres de pocos recursos, no pudieron contratar los servicios de un buen artista, y se tuvieron que avenir a los de un humilde aficionado, un tal Juan Pablo, vecino del barrio de San Juan de Guadalupe, éste casi por nada, pintaba imágenes y hacía esculturas para los fieles poco exigentes, que eran la mayoría. A este aficionado, llevaron los de la Cruz su pedazo de árbol para que él sacara la imagen de Nuestro Señor de Burgos que le pedían.

   Juan Pablo cumplió. Y no se hizo espera mucho porque al poco tiempo entregó el encargo. Padre e hijos, quedaron satisfechos. Días después, cuando hubieron preparado con sus propias manos la peña de adobe cubierta con una enramada para colocar allí al Señor, pidieron a fray Clemente Luna les bendijera la imagen, como lo hizo. En aquella humilde enramada que la piedad y el amor de Juan Lorenzo y sus hijos Cesáreo y Casimiro de la Cruz, levantaron al Señor de Burgos, empezó la bendita imagen a recibir culto y a prodigar sus favores. Pronto aquello se convirtió en un pequeño centro de romerías al que iban muchos fieles de todos los alrededores y aun de Tlaxcala y de Santiago a postrarse frente a la venerada escultura. (1)









Fuente:

Castro Villanueva, Fernando. Santuario del Señor de Burgos. Nuestro Señor del Saucito. San Luis Potosí, 2011