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martes, 27 de marzo de 2018

El árbol-buzón de Tepeji del Río

  Hace al menos 40 años era común enviar y recibir cartas, por lo tanto, era común ver buzones en las calles, ir al correo e incluso coleccionar estampillas. Cuando se salía de vacaciones era imprescindible comprar tarjetas postales con las más bellas tomas de la población que se visitaba. Era habitual que en las tiendas de recuerdos o en los hoteles se vendieran estampillas para poder enviar ese día las postales. Yo trabajé en un hotel de Cancún en la década de los ochenta y diariamente se acumulaba al menos un centenar de postales que eran llevadas religiosamente al correo para hacerlas llegar a su destino.

  Todo eso desapareció poco a poco, primero por la implementación de los teléfonos celulares, luego la popularización del correo electrónico, y ni que decir, ya entrado el siglo XXI, con las redes sociales que incluyeron poco a poco métodos más eficaces para comunicar mensajes breves en cuestión de segundos, incluido el envío de fotografías. Desaparecieron, por ende, los buzones.

  Un testigo de ese olvido está en Tepeji del Río, estado de Hidalgo, en donde, luego de varios años de no estar en uso, un buzón que fue colocado junto a un árbol, al crecer éste, lo fue cubriendo de tal manera que ahora el buzón está totalmente oprimido y, si no te lo mencionan, pasa desapercibido tan singular objeto.

  Una buena amiga, y seguidora de este Bable, escribió una interesante historia en torno a tan singular acontecimiento, historia que nos hace recordar aquellos años en los que México era aún inocente y con sabia paciencia se esperaba la llegada del cartero que nos traía buenas noticias, notas de amor, postales con vistas estupendas y en ocasiones notificando de algún suceso triste.

  El libro El árbol-buzón de Tepeji del Río, de Guadalupe Huicochea fue publicado en 2015, aun quedan algunos ejemplares disponibles a la venta de tan encantadora, si estás interesado en adquirir uno, comunícate con la autora a la siguiente dirección.


jueves, 26 de marzo de 2015

El Puente de Tlautla, uno de los más bellos del Camino Real de Tierra Adentro.

    Seguimos en Tlautla, municipio de Tepeji, estado de Hidalgo, esta vez para admirar en toda su magnificencia el Puente de Tlautla, quizá se llamó Puente de Santiago Tlautla, dado que el pueblo está bajo el patronazgo del Apóstol, el Mayor. Divaguemos un poco, no en el tiempo del Camino Real, sino mucho antes, antes de que los españoles llegaran a México y trajeran toda la tecnología de aquel Viejo mundo a este Nuevo mundo, de aquella Vieja España a esta Nueva España.

   Las técnicas de construcción en España fueron heredadas, en su mayor parte, de Roma, del Imperio Romano, en donde los caminos se empedraban y cuando topaban con un río lo cruzaban a través de puentes que, dependiendo de lo accidentado del terreno, era la altura del mismo y el número de arcos que se construirían para soportar el paso de los viajeros, sus caballos y sus recuas.

    Los españoles se vieron luego de los romanos, invadidos por los árabes, los cuales perfeccionaron en mucho las técnicas de construcción y, sobre todo, dieron forma a la lengua que nosotros, incluso hoy día, seguimos utilizando palabras de origen árabe. Una de ellas es Alcantar, que nos llegó como apellido Alcántara, esa palabra quiere decir El Puente; bien sabemos que los artículos fueron impuestos por los árabes, "Al" lo entendemos como "el", docenas y docenas de palabras en español comienzan con "Al", lo puedes corroborar en cualquier diccionario, verás que todas ellas son de origen árabe.

    La palabra que seguimos usando asociada a Alcantar en la actualidad es la de "alcantarilla" la cual entendemos como el sitio por donde corre el agua al drenaje, pero si analizamos bien la palabra veremos que tiene el sufijo que, hace mucho tiempo se entendía como algo pequeño, pongamos por ejemplo lo primero que se me viene a la mente, el nombre de una Hacienda por los rumbos de San Felipe, Guanajuato: Ibarra, y no muy lejos de allí hay otra, que se llama Ibarilla.

    Así pues, hubo en el Camino Real, además de Alcántares, es decir, Puentes, las Alcantarillas, que no eran drenajes, sino que eran pequeños puentes, puentecillos, si quieres darle otro nombre. En este caso no estamos ante una Alcantarilla, sino ante un Alcántar, un Puente, un magno puente, el Puente de Tlautla que es uno de los mejores ejemplos que he conocido que mantiene la belleza del entorno que tuvo en su momento el Camino Real de Tierra Adentro, además conserva su empedrado, no ha sido agredido, como en el caso de Atongo, al que le pusieron una gruesa capa de chapopote. Con las siguientes imágenes afirmo la idea que es uno de los más bellos de los que conozco.


















   Entre la ciudad de México y Querétaro hubieron 36 puentes y 47 alcantarillas. (Dato de la Memoria de la Secretaría de Fomento, 1857. pp.29-30)


jueves, 20 de septiembre de 2012

Algo del Camino Real de Tierra Adentro entre Tepeji y Tlautla, estado de Hidalgo

Para comenzar este recorrido virtual que nos invita a hacer otra de las asiduas lectoras de El Bable, la escritora Guadalupe Huicochea, esta vez nos vamos por los rumbos de Tepeji del Río en el estado de Hidalgo, punto que fue importante escala del Camino Real de Tierra Adentro. Lo que vemos en la foto es uno de los tantos Pirules o Perules, o árboles del Perú (pues de allá nos llegaron), que se fueron sembrando a lo largo del Camino Real, esa historia te la conté hace algunas semanas.

 Estamos en un punto, nos cuenta Guadalupe, cercano a Tepeji, a unos 10 o 12 kilómetros, cercanos al pueblo de Santiago Tlautla y allí lo que encontramos, deteriorado como lo apreciamos en la foto, el puente "La Colemena" el cual era importante paso del Camino Real pero no hay que confundirlo con el otro puente, el conocido como "Quitacalzones" que forma parte de la sección a la que UNESCO otorgó nombramiento de Patrimonio de la Humanidad. 

Aquí vemos el puente Quitacalzones en dirección de Santiago Tlautla a Tepeji del Río. La orientación es viendo de sur a norte. Pero no hay que confundirlo con el puente de La Colmena que forma parte de la sección que la UNESCO otorgó nombramiento de Patrimonio de la Humanidad.

Ahora lo vemos del otro lado, es decir, dirección norte a sur.

 En el mismo punto que el anterior, pero más abajo, vemos como el arco fue perfectamente trazado, razón por la cual, luego de más de 450 años sigue firme.

 Más adelante, ya en el centro de Tlautal, vemos el otro puente, el llamado "La Colmena, de este ya te había comentado en el artículo anterior hace poco más de un año, el enlace lo tienes al final de este artículo.

 Otro ángulo del mismo puente. La gente asegura que ha visto o escuchado a La Llorona y otras apariciones de ánimas en pena, por eso ha dado en llamarlo Puente de Las Ánimas".

  Y ya, enfilados hacia La Cañada, vemos los vestigios perfectamente bien conservados de lo que fue el Camino Real de Tierra Adentro.

Es aquí en donde comprobamos el por qué se le dio el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad, ya que su belleza es inigualable, y ni que decir de su valor histórico.

Para ver más sobre la hacienda de La Cañada, entra aquí:
http://vamonosalbable.blogspot.mx/2011/01/hacienda-de-la-canada-en-el-camino-real.html

Sobre el puente de Quitacalzones, el que sí es Patrimonio de la Humanidad, aquí:
http://vamonosalbable.blogspot.mx/2011/01/el-puente-de-santiago-tlautla.html

Y si te interesa sabe cómo se construyó el Camino Real y la cosa de los Pirules, entra aquí:
http://vamonosalbable.blogspot.mx/2012/05/la-construccion-del-camino-real-de.html

jueves, 23 de febrero de 2012

El panteón de Tepeji del Río: Las cruces múltiples

Andando por los términos de Tepeji, pasamos junto al panteón en el camino de ida a Santa Ana Atzcapotzaltongo, de regreso la escala fue, practicamente, obligada. Estaba bastante nublado, amenazaba caer una fuerte lluvia y la visita, a pesar de ello, fue pausada para ir viendo los distintos ángulos que el panteón ofrecía... un dejo de tristeza era notorio. Dirás que todo panteón es triste. Pues yo nos los veo así, son lugares que aparentemente son iguales de una población a la otra pero, si los vemos con atención, cada uno va adquiriendo su propio estilo y personalidad, como en el caso de este de Tepeji en el que seguramente hubo una buena cantidad de visitantes el 2 de noviembre y ahora, tres meses después, al panteón no le fueron a retirar nada, todas las flores secas le daban ese aspecto de tristeza que contrasta mucho con lo que seguramente fue el colorido del día de muertos.

Lo comencé a ver en una, luego en otra y en otra más de las tumbas, unas cruces múltiples, en ocasiones hasta cinco o seis de todo tipo de materiales, madera, fierro, cemento, marmolina, una junto a la otra, como surgiendo del mismo punto y cada una recordando el paso por este mundo de una persona. Este detalle no lo había visto en ningún otro sitio. Y como las imágenes dicen más que mil palabras, aquí van. En esta ocasión las explicaciones salen de sobra.

























Si quieres ver un panteón en su máximo esplendor luego del día de muertos, es decir, cuando ya no están saturados de visitantes y el 3 de noviembre puedes ver una auténtica explosión de color, entra aquí:
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