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viernes, 8 de noviembre de 2019

El templo del Señor del Perdón y el ex convento de la Concepción de Guango (Villa Morelos), Michoacán

 El sitio de este pueblo es una hoya muy grande toda cercada de cerros, que para salir de ella se han de subir cuestas, excepto por el desagüe de sus aguas que tiene mucha, y algunas Ciénegas y lagunas. Es el temple muy húmedo y frío, y así la humedad no daña. 

 Es puesto para tener muchas recreaciones de huertas y casas: y así el encomendero de él, aunque tenía otros muchos pueblos como son Puruándiro, Santiago Cunguripo, etc., para su habitación en vida y muerte escogió este pueblo, donde para vivir hizo muy buenas casas, y para su muerte y de los suyos hizo un muy buen entierro en la iglesia que es una gran capilla de bóveda y en ella sus sepulcros. Este caballero fue Juan de Villaseñor el viejo, que tuvo muchos hijos e hijas, de donde salió todo lo bueno que tiene la provincia de linajes: los Villaseñores Cervates, Orozcos Ávalos, Bocanegras y Contreras, a quienes repartió sus tierras que son todas las buenas que había en la provincia, mirando de Guango al río Grande. 

  Todos estos caballeros aunque tenían sus casas muy grandes y ostentosas en sus haciendas, más las pascuas y fiestas grandes se juntaban en Guango, y había tanto lucimiento, tanta carrera y festejo, que le llaman “la corte Chica”. Todo lo acaba el tiempo, y de todo lo dicho hay hoy muy poco, y lo que ha quedado todo muy necesitado, que son bienes de fortuna que ruedan y no perseveran en un lugar.

 Tenía muchos números de gente con sus visitas; y aquí asistía el clérigo, que salía a visitar a todos los feligreses de 10 y 12 leguas a la redonda, donde había otras muchas cabeceras y demás gente que Guango, como eran Yuririapúndaro, Cuitzeo, Puruándiro, etc., más él recogía por su habitación, así por estar en medio como por las calidades del puesto y la compañía del encomendero.

 Esta doctrina de Guango se nos dio, como dije al principio del capítulo, el año de 1550, y luego nuestros religiosos compusieron la doctrina al modo de la de Tiripetío, que aquel fue ejemplar para todos los pueblos y nuevas fundaciones. Luego se trató de hacer la iglesia, la cual se comenzó con tanta grandeza como hoy lo denotan las paredes y asimismo la sacristía, pues hoy sirve de iglesia y dentro de esta sacristía hizo el encomendero su capilla y entierro muy grande y capaz, como lo quería la gran familia que tenía. 

 Hízose el convento, y el claustro es de bóveda y sillería, solo bajo, y compite en la obra con el de Valladolid, cerca de la provincia; la casa se ordenó de terraplén baja, y el dormitorio muy bueno con ocho celdas y las demás oficinas muy bastantes con linda huerta, porque tiene el convento dentro, muy lindos ojos de agua, y todos dicen que el agua es la mejor que tiene la provincia. 

  Abunda de agua y carece de otras muchas cosas, porque las pestes se debieron de asentar más aquí que en otra parte por ser hoya, de modo que han quedado muy pocos indios, y como ellos son los que nos sustentan, de aquí nace el no haber ido más adelante en la obra y ser corto el temporal del convento, si bien que tiene raíces para sustentarse tres religiosos sin dependencia de los indios.

 No solo los naturales de este pueblo padecían muertes continuas de las pestes, sino también continuos asaltos de los chichimecos, y entre otros uno le fue de mucha pérdida, así de los vecinos como de sus ministros, porque el año de 1585, cuando andaban los chichimecos muy atrevidos y desvergonzados siendo ya tantos, que pasaban del río Grande para acá, era prior de este convento el padre Fray Jerónimo de Guevara y su compañero el P. Fr. Francisco de Saldo, y en ocasión que no estaban en el pueblo, dieron asalto los chichimecos en él ...

 y causaron muchas muertes y llevaron muchos presos, en la cual ocasión llegaban los padres y los presos comenzaron a pedir favor, ellos como madre que le llevan sus hijos, acudieron a defenderles, sin reparar en el riesgo a que se exponían, y así picaron a los caballos y se fueron tras ellos sin armas ofensivas ni defensivas; más Dios que iba con ellos (porque ellos peleaban con caridad de Dios) los favoreció de modo que aunque les tiraron muchas flechas, ninguna les hizo daño y ellos pusieron en tanto espanto a los chichimecos, que huyeron y dejaron la presa; aunque por entonces volvieron con la victoria, pasados algunos días murieron ambos en distintos días del quebrantamiento de la guerra. Estos chichimecos hicieron tanto daño, que al fin el rey N. Señor puso remedio como veremos en la fundación de Ocotlán y se obligó a sustentarlos.










 



Fuente:

Diego de Basalenque. Los agustinos, aquellos misioneros hacendados. Cien de México. Selección de textos Heriberto Moreno García. Conaculta, México, 1998, pp. 133-135

martes, 14 de diciembre de 2010

La puerta porciúncula en Huango, Michoacán

Artículo dedicado a Felipe Castro y su Cliótropos.

Así es, mi estimado Felipe, te sigo estando muy agradecido por el comentario que publicaste amablemente en tu blog http://cliotropos.worldpress.com/ en el que dices, con precisión que "bloggeo por los caminos de México" y, como sé que tu interés, tal vez tu pasión sea lo michoacano, pues, que mejor momento para caminar un poco por ese lugar que si bien en estos últimos días, últimos meses no la está pasando bien, no quita que tenga encerradas maravillas como la que hoy veremos. Desde el camión una toma extraordinaria de Puráuandiro y vamos hacia...

Efectivamente, vamos a Huango, (mantengo el nombre original del poblado que me parece que contiene más crácter), la actual Villa Morelos. Varios fueron los artículos que publiqué, bien lo sabes, Felipe, sobre esta magnífica localidad, de como me maravillé por sus calles, incluso por lo enlamado de sus paredes, de sus templos, como me regocijé con las enchiladas en manteca que cocinan en su portal y de lo particular de su templo principal, de su parroquia.

Unas semanas luego de publicar esos artículos me llegó el comentario directo a mi correo de un lector, hisoriador que se especializa en el tema de los agustinos en México en el cual me hace una obseravación de lo más interesante que creo justo compartirla con todos ustedes, los que me han seguido en El Bable, que, por cierto, está próximo a cumplir sus dos años.

Así que, tomando el texto del comentario de Robert, sí, lo estas leyendo bien, un gringo interesado en las profundidades de México; y agregándole algunos detalles para hacerlo más accesible a quienes no están muy adentrados con los estilos y con las tradiciones del ya legendario siglo XVI, llegamos a esta conclusión:

"Hay una historia interesante en Huango. La "iglesia gótica" fue construida usando la construcción de la nave de la iglesia colonial del siglo XVI. Taparon esa entrada y abrieron una nueva en lo que era la parte trasera del templo original. La puerta porciúncula todavía se ve en la pared de la "iglesia gótica", como lo estamos observando en las fotografías.

"La porciúncula era un elemento arquitectónico común en los templos contruidos en el siglo XVI. Algo que sorprende aun más es ver, en la actualidad un templo con un ojo de agua al frente, lo habitual era tener un pozo en la parte trasera, pero, como aquí fue reciclado el edificio, fue que quedó al frente".

Un detalle más lo encontramos en la torre antigua, que sigue conservándose en la parte tarsera del templo actual, junto al huerto, cosa que, originalmente fue el atrio con su torre al frente.

Esta es la torre original, vista desde la calle, al frente, es decir, del lado derecho es donde en la actualidad se ubica el huerto, y que fue la entrada principal antes de la remodelación sufrida.

Esta es la fachada principal en la actualidad. El redondel que vemos al frente es el ojo de agua, muy abundante, por cierto, si observas con atención, del lado derecho del templo se ve el "templo gótico" que era donde se ubicaba la puerta purciúncula, hoy cegada, según lo hemos comprobado.

En esta fotografía nos damos una mejor idea de todo el antiguo conjunto. La observación me la hizo un lector, Robert; es allí en donde compruebo la efectividad de estas ahora llamadas "redes sociales" las cuales sabiendo encausarlas nos dan buenos frutos, como el ir encontrando los miles de detalles que por todos lados existen y que en estos gélidos tiempos por los que estamos pasando, son un auténtico remanso que nos dan la paz que tanto anhelamos.

Y si de paz hablamos, que mejor que sentarnos un poco, estimado Felipe, para reposar, para ver lo bello que es la vida, desde estos mágicos ángulos que nos ofrecen los caminos de Michoacán...

miércoles, 4 de agosto de 2010

Jururemba, Michoacán, el lugar donde nació Ana María Gallaga

El nombre de Ana María Gallaga Mandarte y Villaseñor seguramente no te dice mucho, pero si te lo pongo en palabras sencillas, claro está que sabrás a quién me refiero, ella es la madre de don Miguel Hidalgo y Costilla. Y si leíste los artículos anteriores acerca de la antigua Huango, te llamará la atención el apellido Villaseñor… efectivamente ella es descendiente del encomendero, Juan de Villaseñor y Orozco, ella forma parte de la sexta generación de la mencionada dinastía, consecuentemente el nombre completo, según se estilaba en la época, del Padre de la Patria era: Miguel Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor.


Doña Ana María Gallaga, madre del iniciador de la Independencia, nació en Jururemba, que entonces pertenecía al convento y Parroquia de Huango, hoy Villa Morelos, hija de don Juan Gallaga Mandarte y Mora y doña Joaquina Villaseñor y Cortés, descendiente del encomendero don Juan de Villaseñor y Orozco; su nacimiento tuvo logar el 8 de marzo de 1731, siendo la hija única de dicho matrimonio. Muy poco le duraron sus padres a la niña Ana María, pues andando entre los tres y los cuatro años fallecieron quedando sepultados, don Juan Gallaga en Huniqueo y doña Joaquina en Angamacutiro. Su tío don Mateo Manuel, recogió a la niña llevándola a vivir al rancho de San Vicente del Caño, que pertenecía a la Hacienda de Corralero, cerca de Pénjamo, Guanajuato, en unión de su familia.


Fue doña maría madre de dos sacerdotes, don José Joaquín, doctor en teología de la Universidad de México y después párroco de Dolores antes de don Miguel, su hermano… doña Ana María murió a consecuencia de su último parto, el 6 de abril de 1762, cuando don Miguel tenía nueve años.


Todo este texto lo tomo del libro del padre Chirlillo Álvarez Lira, el cual, habla de la historia de Huango, este sacerdote escribió también un libro sobre todos los descendientes de Juan de Villaseñor y Orozco, seguramente será algo interesante, especialmente para quienes están interesados en la genealogía… así que, como no me quise perder este lugar, alquilé un taxi y me fui a conocerlo, no quedé defraudado, al contrario, es una de las visitas que no te puedes perder si decides ir a este auténtico paraíso que es Huango.


Hay allí un ojo de agua, en estos días que ha habido lluvias abundantes, está totalmente desbordado, la tarjea tiene un especial encanto, por todos lados hay agua, precisamente junto a la que fuera la casa de doña Ana María está ahora bajando un arroyo, todo es verdor, la tierra colorada de la zona produce unos tonos que sobresalen, lo puedes apreciar en todas las fotografías.


Como estamos en pleno año del Bicentenario, aquí como en otros sitios ligados a la vida de Hidalgo se está trabajando a marchas forzadas para terminar la remodelación de esa casa. Como te lo comenté hace poco, la están dejando como casa de rico del pueblo, como si se acabara de ganar la lotería, no la pude ver por dentro, no está aun terminada, cuando eso suceda será un museo.





Lo que si está terminado es la plaza, a un costado de la carretera que va de Puruándiro a Villa Morelos, en donde se levanta un monumento a doña Ana María. ¿Qué de dónde sacaron la imagen de ella? Pues nada, increíble pero cierto, hay una fotografía de ella… ¿fotografía de alguien nacido en 1731? Pues sí, ya ves como son los intrincados caminos de la historia… en otra ocasión hablaremos al respecto, aunque, pensándolo bien creo que ya había escrito algo al respecto, lo puedes ver aquí:


http://cabezasdeaguila.blogspot.com/2010/04/que-tanto-conocemos-don-miguel-hidalgo.html



Caminando por la antigua Huango, Villa Morelos, Michoacán

Esta visita ha sido sumamente provechosa. La ciudad la podría comparar con Pátzcuaro pero más pequeña aun, por lo tanto, más acogedora, más humana, más cercana. Me dicen que para el primero de enero hay una gran fiesta, la que se hace en honor al Señor del Perdón, que fue desplazando al santo patrono del lugar y ahora es a él a quién se le rinde culto. Si quieres saber más sobre El Señor del Perdón, en “el otro blog” está ya su historia.

Sale de sobra decir que, como llevo una vida bastante solitaria, el factor humano, en cuanto a presencia, lo evito la mayoría de las veces. Aquí no me costó mucho trabajo pues las concentraciones humanas fueron pocas en verdad, el jardín, impecable, diría yo, lo vi con poco tránsito de gentes, seguramente los domingos se concentra una multitud, no lo sé, yo fui entre semana.

Sale de sobra decir que se ahora Huango se llama Villa Morelos y el municipio Morelos, es en relación al héroe de la Independencia, y en efecto, el tiene un magno monumento en la plaza central, levantado, claro es, por allá de 1910, año del Centenario… cuando había moral, diría mi abuelita…

Aquí y en todos esos lugares mágicos de Michoacán hay arte por todos lados, como en los techos de estos trabajos de artesonado que, debido a las abundantes lluvias, salen siempre de las casas con la intención de proteger a los transeúntes… se aprecia claramente el decorado de las techumbres y esas especies de bolas que ves son nidos de golondrinas… otras bolitas que aparecen esas son las plantas que crecen en los alambres…

Los portales son en verdad mágicos, tal vez use mucho esa palabra en los siguientes comentarios, pero, la verdad, no se me ocurre otra. Cuando llegues a Villa Morelos… insistiré en usar el nombre de Huango, cuando llegues allí me entenderás mejor.

Ahora caminamos por la calle a un costado de la parroquia, algo soberbio en verdad… formas geométricas, simples, recias que han absorbido la humedad al paso de los años y ahora las vemos en un cuerpo entero que, muy en lo personal, me cautivó… bueno, si tienes oportunidad de ir conociendo los recintos agustinos verás que el manejo de la línea y los volúmenes siempre los han hecho magistralmente.





Indiscutiblemente que México está en el trópico y Michoacán no es la excepción, a pesar de estar a una altura considerable, encima de los 2000 metros, la vegetación explota prácticamente en esta zona, aquí vemos un detalle en el Jardín Principal.

Perderse por las calles de Villa Morelos implica el ir reviviendo los usos y costumbres de la zona, lugar en el que creo hay ganado… lo digo por esta puerta y muchas más que vi por el pueblo…


Mira nada más que maravilla. Ya te lo había comentado, que si algo abunda allí es el agua, y que por las calles a un lado de las banquetas van corriendo una especie de acueducto oculto que aquí a pocas cuadras del venero, del ojo de agua, brota nuevamente para darle de beber a los animales… bueno, según me contaron, antes por aquí, en esta tarjea venían una buena cantidad de animales a beber agua, yo no vi ninguno ahora, pero el hecho de que conserven este auténtico vestigio cultural, nos hace recordar cuan maravillosas fueron todas las ciudades mexicanas.



Los portales, así como lo ordenó Felipe II, se levantan todo en rededor del jardín central, sencillos pero elocuentes, allí se guardan al menos cuatro siglos de historia.

Las bancas de los jardines de todo México tienen algo en común, seguramente ya lo has notado, la gran mayoría conserva el águila republicana con su sol y gorro frigio…

Esta es la placa del monumento a José María Morelos, levantado en ocasión del Centenario.

En el portal, a escasos metros de la Presidencia Municipal encontramos una sinfonola, para satisfacer los gustos musicales de los habitantes y, claro es, de los paseantes también…

En el mismo portal, pero del lado opuesto a la Presidencia encontramos la zona de comida, puras exquisiteces, ya te daré cuenta de todo lo que allí encontramos, eso será más adelante…

Y estando aquí en Villa Morelos o la antigua Huango, encontramos que en el monumento a Morelos se hace mención a la mamá de Miguel Hidalgo, ya que ella nació no muy lejos de aquí… ¿qué te parece si nos vamos a conocer Jururemba?