martes, 11 de octubre de 2016

Algo sobre las peleas de gallos en México

   Como tantas otras cosas en México, los paliacates, las sandías, los chiles, las corridas de toros y los parianes, las peleas de gallos no tuvieron su origen en México, si bien, luego de unos años, se volvieron parte de las fiestas de cada pueblo, de cada villa y de cada hacienda y tomaron sus características propias de nuestro país, en consecuencia, su carta de naturalización.

  El episodio histórico, que se va al anecdotario propio de la sobremesa, como lo es aquello del chocolate espumoso y caliente, o el Mole Poblano, y ni que decir de los Chiles en Nogada, que, cuenta la leyenda fue confeccionado para agasajar a Iturbide a su paso por Puebla, de ser esto cierto, la fecha fue entre el 25 de agosto y el 10 de septiembre de 1821 y surge un platillo más: el Caldo Tlalpeño, relacionado estrechamente con las peleas de gallos pues, el general Santa Anna era de los que se amanecía en las jugadas de Tlalpan, en los Corpus, quiere decir que esta creación fue en algún día de junio entre 1835-1845 y a ese punto vamos, las peleas o jugadas de gallos. (Para la receta del Caldo Tlalpeño, entra aquí.)

   “No sabemos precisamente en que tiempo se introdujeron en México las peleas de gallos, como una diversión tolerada por el gobierno. Un Diario muy curioso que hemos publicado dice lo siguiente: “1687, mayo 5.- Se prohibió a instancias del arzobispo, el juego de gallos, y ofreció indemnizar al asentista de las ganancias que le rindieran”. Después el 22 de septiembre de 1688 dice el mismo diario: “Vino real cédula para que se jugasen gallos, y se devolviese al arzobispo la cantidad que había dado por indemnización al asentista”. Se ve por estos datos que en aquellos tiempos las autoridades civil y eclesiástica reconocieron como perjudiciales a la moral pública las peleas de gallos.

   "En 1771 el Señor D. José Galvez, visitador general de la N.E. decía en sus Instrucciones al virrey Bucareli, lo que insertamos a la letra: “La afición desordenada que tienen los habitantes de este país a los juegos de apuesta, introdujo desde los principios del presente siglo, las peleas de gallos, armados con navajas, para que decida en breve la suerte del combate, en que se atraviesa el interés de los jugadores; y después del año 1720, empezó a salir a la almoneda este asiento, erigido ya en ramo de la real hacienda, y sus valores han sido varios, a proporción del calor de los postores y de las condiciones con que se han hecho los remates; porque los arbitrios reprobados de los asentistas, dieron campo a que se les previniesen reglas en los contratos, respecto a que la calidad de estos juegos no permiten sujetarlos a una administración”. Este dato comprueba también que aun habiéndose tolerado ya las peleas de gallos por el gobierno, se creían una diversión inmoral, y el resultado de una viciosa inclinación.

  “El Señor Revillagigedo en sus instrucciones reservadas, redactadas en 1794, hablando del juego de gallos, dice: "La extraordinaria afición de los naturales de este reino á las peleas de gallos, proporcionó el que se hiciese de esta diversión un establecimiento formal, y una renta en favor de la real hacienda, cuyos productos no bajan de 50.000 pesos, sin costo de administración, por estar regularmente en arrendamiento; bien que en los últimos años, por falta de postor se puso á cargo de oficiales reales, quienes, para proporcionar mayores aumentos á la renta, dispusieron fabricar una plaza en el pueblo de S. Agustín de Ias Cuevas, muy concurrido de gentes de esta ciudad en la temporada de pascua de Espíritu Santo. Tuvo de costo 6.838 pesos, y en dos años dos meses ha dejado libres 1.740 pesos á favor del ramo… Tenia (la renta) su juzgado privativo… pero en realidad hay pocos gastos tan inútiles, como los que ocasiona este juzgado, especialmente la asignación de 1.000 pesos que se dan al asesor, que es un ministro de la audiencia. Esta renta es poco gravosa á los contribuyentes que lo hacen voluntariamente, pero sí lo es al público, porque fomenta una pasión en estas gentes muy perjudicial, y que es origen de otros desórdenes."

  "No corresponde á la naturaleza de este periódico indicar las disposiciones legales que más ó menos directamente deberían contrariar la propensión del pueblo á las peleas de gallos, hasta llegar á prohibir una diversión inmoral, ruinosa y bárbara. Bastan las reflexiones que hemos hecho para que se conozca la necesidad que tienen los hombres de estado de meditar seriamente sobre este objeto. Los niños se educan en las esencias, en los colegios y en lo interior de las familias; el pueblo casi no tiene otra educación que la que puede adquirir en los grandes espectáculos a que concurre más frecuentemente.

  “Si estos espectáculos le inspiran ideas de benevolencia, si le ilustran en su ignorancia, si dulcifican sus costumbres, el pueblo al fin se civilizará; pero si las diversiones más populares no son sino escenas sangrientas, y motivos de prodigalidad y de desorden, el pueblo será inmoral, idiota y bárbaro. De los espectáculos sangrientos que tenemos en nuestro país, las peleas de gallos son las menos atroces; pero considerada esta diversión como un juego de azar, es ruidosísima, y una escuela de engaños, de trampas y de fraudes. Hemos observado con atención las costumbres y estado económico de muchos pueblos de la república, y no dudamos asegurar que, con muy pocas excepciones, los pueblos que se entregan con más furor á los juegos de gallos, son notablemente miserables, y la mayoría de su población ociosa y vaga. (1)

  Acabamos de ver que se decía, en tipos virreinales lo del asiento de gallos, es decir, la concesión que se podía obtener, mediante el pago de una renta para operar una plaza de gallos, un palenque. Veremos ahora, el caso de Irapuato y como, desde el 20 de enero de 1769, comienzan a aparecer los asentistas, en el entendido de seguramente desde antes había ya una plaza de gallos, pero no he visto documentos de mayor antigüedad, así pues, en esa fecha, Don Antonio de Alcocer se constituyó en fiador de Germán Yllana en el arrendamiento de la plaza de gallos.

  El 15 de septiembre de 1788 Don José Ramírez de España se constituye como fiador de Domingo de Oropeza y Felipe Márquez para que estos puedan arrendar la plaza de gallos. El 28 de febrero de 1798 Juan Salicedo subarrendó a Victor T. Yebra y Soria la plaza de gallos de las haciendas de Jaripitío y La Calera. Esto nos indica que había plazas de gallos en las haciendas grandes. Ya en el siglo XIX, vemos que el 15 de junio de 1803, Don Santiago V. Palacios constituye fiador de Felipe Márquez y a la vez éste se obligó a tener en arrendamiento la plaza de gallos.

  El 21 de agosto de 1809 Don Mariano Ortega se obliga a la buena administración de la plaza de gallos y se constituye en fiador de Juan Gómez de la Puente. Ya consumada la Independencia, el 25 de octubre de 1830 José Antonio Caballero se obliga a la buena administración de la plaza de gallos. Finalmente el 21 de enero de 1835 el Ayuntamiento de Irapuato arrienda a Don Antonio Tejera el asiento de gallos (2).

  Son muchos los testimonios que hemos visto en los que se anota de las peleas de gallos como parte principal, junto con bailes y con corridas de toros en eventos organizados por los ayuntamientos cuando se festejaban en Nueva España las coronaciones reales, o las unciones de los Príncipes de Astururias, en el caso del real de minas de Guanajuato, esos datos los consigna Lucio Marmolejo en sus Efemérides. El tema da para mucho. 

Fuentes:

1.- Cumplido, Antonio. El museo mexicano o miscelánea pintoresca de amenidades. Tomo I. Lo imprime y publica Ignacio Cumplido. México, 1843. p. 285

2.- Archivo Histórico Municipal de Irapuato. Protocolos Notariales, diferentes cajas, volúmenes y expedientes.

  1793, plano de la que sería la Nueva Plaza de Gallos de la Ciudad de México.

lunes, 10 de octubre de 2016

Retratos de la clase gobernante de México en 1897

   Una de las grandes herencias que nos deja el Porfiriato es la memoria gráfica de lo que era México en ese tiempo. Las imágenes que ahora vemos fueron publicadas en 1897, lo cual quiere decir que fueron realizadas en los tiempos de mayor esplendor. Hemos visto varias docenas de retratos de Don Porfirio, algunos de su esposa, Carmen Romero Rubio, quizá uno por ahí de Limantour. Ahora veremos si bien no el gabinete en pleno, si algunos de los Ministros, algunas de las esposas de ellos y, en buena medida una parte de la primera plana de la clase gobernante de entonces. 

  Será interesante hacer un análisis, ver con detenimiento la pose, el gesto, la mirada, todo eso que ahora conocemos como lenguaje corporal. Ver, en el caso de las damas, sus atuendos, más aun sus adornos y ni que decir el de los caballeros, especialmente de los militares que muestran sus medallas, o, caso de Mondragón, sus elaborados alamares. La foto arriba corresponde a Palacio Nacional antes de que se le construyera el piso superior, una imagen de un corredor, más adelante, corresponde al Jockey Club, que no era otro que la Casa de los Azulejos, es decir, el Samborn's Madero.





















Fuente:

Robinson Wright, Marie. Picturesque Mexico. Lippincott Co. Philadelphia. 1897

domingo, 9 de octubre de 2016

De los curiosos apellidos que hubo en el Bajío al finalizar el siglo XVIII

   Creo que a todos nos causa curiosidad saber el origen de nuestro apellido, independientemente de que nos identifica como personas, también nos da una idea de nuestro pasado, de nuestra región, el mío, por ejemplo, es común en el Bajío, específicamente en Salamanca y Valle de Santiago, pero también es común, tengo entendido, en Culiacán, Sinaloa. Recuerdo que al explorar el singular panteón en San Ignacio, Baja California Sur en la gran mayoría de las tumbas aparecía el nombre Villavicencio. En Los Cabos Ceseña es, entre otros, el que más se repite. Sabemos del Garza en Monterrey o el Lizárraga en Mazatlán son apellidos comunes.

   En la escuela, creo en 3er. grado es cuando nos enseñaron el Patronímico. "El patronímico es un nombre propio que designa ascendencia, filiación o linaje. Puede ser un apellido o bien una forma derivada del nombre del padre o ascendiente usada después del nombre de pila, costumbre aún vigente en Rusia y otros países eslavos. Entre los griegos y romanos, se decía del nombre que, derivado del perteneciente al padre u otro antecesor masculino y aplicado al hijo y otro descendiente, denotaba en éstos la calidad de tales. El nombre del padre se ponía en genitivo; p. ej.: de Petrus, Petri. Los apellidos patronímicos primitivos variaban en cada generación, cuando no coincidían los nombres de padre e hijo. Sólo se hicieron hereditarios de modo absoluto en los primeros años de los tiempos modernos. Deben diferenciarse de los gentilicios, denominaciones derivadas del lugar de procedencia de la persona o su familia, y de los matronímicos" (Wikipedia).

   Aprendimos aquello de que Ramírez deriva de Ramiro, Martínez de Martín, Rodríguez de Rodrígo, López de Lope, y muchos nombres más, pero, ahora que hemos ahondado en la cosa genealógica, sabemos que de algunos oficios que existían en México antes de la aparición ibérica, con el tiempo, se transformaron en apellidos, como, por ejemplo Tlacuilo, apellido que he oído en Puebla y que significa pintor o dibujante y, a propósito de pinturas, recordamos el llamado ayate de Juan Diego, que fue una pintura elaborada por Marcos Cipac. Cipactli era "Era una voraz, primitiva y monstruosa criatura marina, mitad cocodrilo y mitad pez. Estaba siempre hambrienta y en cada junta que unía sus 18 cuerpos había una boca adornándola" (Wikipedia). 

   Podríamos seguir, con otras regiones del mundo, Rusia, por ejemplo la terminación ski es representativa de ese enorme país. Andersson nos dice de Suecia tan solo ver el sson al final. Y el etcétera es grande pero a donde vamos es a otra cosa pues, al leer y trasncribir un padrón levantado en 1809 en la villa de Salamanca en el cual, en términos de apellidos nos llevamos la tremenda y curiosa sorpresa que ahora comparto contigo:


José Adjuntas
José Anselmo Carrizal
Benito Collote
Juana la Frutera
José María Garambullo
Antonio Guadalajara
Gregorio Joconostle
José María Jolla
Juan Bernardo Lancón
Ignacio Nopalera
José Miguel Paloalto
Santiago Cruz Paloseco
María Antonia Querétaro
José Hilario Santiaguillo
Gertrudis Viborillas

  La curiosidad está en que, por ejemplo el apellido Lancón, viene del nombre de una hacienda llamada San Nicolás Ancón, que antes se llamaba L'Ancón como contracción de El Ancón. Santiaguillo era el nombre de otra hacienda. Garambullos y Joconostles son frutos comunes en la región. Adjuntas, Carrizal, Viborillas, Paloalto y Paloseco eran nombres de ranchos. Coyote, ni que decirlo, al igual que Lobo, se deriva de la categoría anotada en los primeros libros parroquiales en los que así como había mestizos y mulatos, había al menos 15 nombres que decían la raza del bautizado.

  En la imagen del documento vemos nombrada la hacienda que conocemos como Ancón que aquí la escriben, como decíamos arriba, "Lancón", que dio origen a un apellido.

  Sobre el apellido Butanda ya hicimos un ligero análisis, lo puedes ver aquí. En cuanto al apellido Cruz, más específicamente De la Cruz, de acuerdo al historiador John Tutino, éste era utilizado no exclusivamente, pero casi por personas de origen indígena. Y recordamos que el apellido Reyes o de los Reyes fue también de los más utilizados por los indios bautizados y que, siendo el 6 de enero el día de la Epifanía que se considera como el día en que se adoptó la religión Católica, fueron autorizados a usar el De los Reyes como apellido, claro es, en relación a los Santos Reyes. Otro apellido que vemos abundantemente en los registros de pueblos de indios es el de Martín, pero aun no hemos dado con la información que nos lo confirme.

sábado, 8 de octubre de 2016

El nopal siempre presente en México

  Al nopal lo visitan solo cuando tiene tunas reza el dicho y es muy cierto. los nopales están por ahí, por todos lados y normalmente no les ponemos atención. No la requieren en realidad pues están perfectamente adaptados incluso a este cambio climático. Pero, los domingos nos maravillamos (si somos de ciudad) pues es el día que tradicionalmente degustamos una magnífica quesadilla de nopal. no hay duda de la delicia que es.

  El nopal está tan presente en nuestra vida, que diariamente lo vemos sin darnos cuenta. Aparece en el escudo nacional, por lo tanto está grabado en todas y cada una de las  monedad que tenemos en el bolsillo. En la credencial para votar con fotografía, largo término para definir lo que en realidad no tiene nombre y que conocemos por IFE.

  El nopal está asociado a una de las leyendas más conocidas en México, la de la migración en busca de la señal que daría paso a la fundación de la capital de un imperio. La señal marcaba justo un nopal. Y la capital del imperio llevó por nombre el del fruto del nopal: nochtli, la tuna, es decir, Tenochtilán.

  Actualmente encontramos champú, jabón, mermelada y nieve de nopal. Una de la variedad de tunas, el xoconostle (tuna agria) se convierte también en nieve, mermelada y almíbares exquisitos. Es ingrediente principal en muchos platillos de la cocina tradicional del centro de México y lo que vemos a continuación es el nopal que crece y florece por todos lados: