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sábado, 8 de octubre de 2016

El nopal siempre presente en México

  Al nopal lo visitan solo cuando tiene tunas reza el dicho y es muy cierto. los nopales están por ahí, por todos lados y normalmente no les ponemos atención. No la requieren en realidad pues están perfectamente adaptados incluso a este cambio climático. Pero, los domingos nos maravillamos (si somos de ciudad) pues es el día que tradicionalmente degustamos una magnífica quesadilla de nopal. no hay duda de la delicia que es.

  El nopal está tan presente en nuestra vida, que diariamente lo vemos sin darnos cuenta. Aparece en el escudo nacional, por lo tanto está grabado en todas y cada una de las  monedad que tenemos en el bolsillo. En la credencial para votar con fotografía, largo término para definir lo que en realidad no tiene nombre y que conocemos por IFE.

  El nopal está asociado a una de las leyendas más conocidas en México, la de la migración en busca de la señal que daría paso a la fundación de la capital de un imperio. La señal marcaba justo un nopal. Y la capital del imperio llevó por nombre el del fruto del nopal: nochtli, la tuna, es decir, Tenochtilán.

  Actualmente encontramos champú, jabón, mermelada y nieve de nopal. Una de la variedad de tunas, el xoconostle (tuna agria) se convierte también en nieve, mermelada y almíbares exquisitos. Es ingrediente principal en muchos platillos de la cocina tradicional del centro de México y lo que vemos a continuación es el nopal que crece y florece por todos lados:















lunes, 19 de septiembre de 2016

La bandera mexicana que no fue tricolor

   Bien sabido es que la junta de Querétaro, esa que conocemos como La Conspiración, en donde se reunían Hidalgo, Allende, doña Josefa y varios más fue descubierta y tuvieron que adelantar el inicio del movimiento de insurrección. Es por eso que tenemos por fecha cívica el 16 de Septiembre, pero el plan era que el Grito de Independencia se diera el 1° de Octubre en San Juan de los Lagos. Y lo que vemos en la imagen sería la bandera que enarbolarían. La bandera de San Miguel.

   La bandera era doble, es decir, tenía reverso y en él estaba la Virgen de Guadalupe, esto me hace pensar que el episodio del estandarte que Hidalgo, dicen, tomó en Atotonilco no fue una improvisación, sino que ya estaba planeado. Y lo que Hidalgo tomó no fue un estandarte sino un cuadro en el que estaba la imagen de Guadalupe, quizá fue en San Miguel el Grande cuando el cuadro fue cambiado por la llamada Bandera Doble de Allende.

   Pero al ser el anverso de la bandera un poco complicada para describir, se hizo énfasis en lo que la gente seguramente comentaba al ver pasar al contingente de los insurrectos que llevaban un estandarte con la Virgen.

  "Son dos banderas cuadradas de unos 1.3 m por lado, compuestas en su base por tela de tafetán color azul celeste, al medio llevan dos cuadros de tela preparada que ocupan tres quintas partes por lado aproximadamente, de un lado conocido como frente se presenta una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe que lleva una corona simple de ocho picos en oro, sin ningún otro elemento, el reverso lleva una imagen compuesta por varios elementos formando un escudo.

  El escudo se forma por un águila con las alas extendidas que sujeta una serpiente con el pico, parada sobre un nopal de cuatro pencas y tronco, que descansa sobre tierra, al fondo se ve agua y montañas con un cielo azul celeste, estos elementos se cierran por un marco curvo ornamentado, en la parte alta de este, está una figura de San Miguel Arcángel que en una mano sostiene una cruz y en la otra una balanza; detrás de todos se ven cuatro lanzas y cuatro banderas. Dos son gallardetes uno blanco y otro rojo, las otras dos son banderas cuadradas con la Cruz de Borgoña, una roja y la otra blanca, intercaladas. Debajo del escudo hay dos cañones y entre ellos balas de cañón, un tambor y un arco. El fondo es como una cima con un cielo azul, amarillo y naranjado, como si fuera un amanecer" (Wikipedia).

domingo, 11 de septiembre de 2016

De las muchas Repúblicas que hubo en el México del XIX

  Siempre he pensado que el mapa del territorio nacional es bello. Estando en la escuela primaria una de las cosas que más disfrutaba eran las lecciones de Geografía, delineaba los  contornos de cada estado, marcaba sus ríos, definía sus montañas. Veía algo muy estético en eso que es el diseño que la naturaleza creó y que se le dio el nombre de México. Pero, al ver el mapa de cuando era el Virreinato de la Nueva España la estética me cambiaba, lo veía como muy "cabezón" y no me agradaba. Ahora que analizo un poco más lo que fue en términos territoriales el país topo con algunos episodios ocurridos al mediar el siglo XIX, cuando, por el norte y por el sur, la República Federal se comenzó a desmoronar. Desmoronamientos breves o no muy prolongados que bien vale la pena conocer. La imagen que verás ca continuación es la bandera sugerida para la República de Chiapas, república que nunca se promulgó, por cierto.

  República de la Sierra Madre era el nombre que hipotéticamente asumirían los estados mexicanos de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas al momento de independizarse por segunda ocasión de México y formar un nuevo país, tal como lo hicieron en 1840 con la República del Río Grande. Descontentos por la política centralista mexicana que aun imperaba; luego de haber derrocado al veracruzano Santa Anna. Ahora ese papel era tomado por las nuevas presidencias subsecuentes llegando al clímax del enfrentamiento con Comonfort y luego con Juárez. El término aparece en la correspondencia de algunos políticos del siglo XIX y entre sus promotores se señalaban al gobernador del entonces Estado de Nuevo León y Coahuila, Santiago Vidaurri y al gobernador de Tamaulipas, Francisco Vital Fernández. Vidaurri en el artículo número 50 de su Plan de Monterrey (el cual convocaba a los estados de Nuevo León y Coahuila y Tamaulipas a luchar contra el despotismo).

  La República del Río Grande ó La frontera del norte de la república Mexicana fue un intento de formar un país, compuesto por los estados mexicanos de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y partes del estado estadounidense de Texas, entre el 17 de enero de 1840 hasta el 6 de noviembre de 1840 debido al descontento popular en la región por régimen basado en las Siete Leyes, ejercido durante el gobierno de Anastasio Bustamante, el cual favorecía un sistema de gobierno centralista. La República del Río Grande se pretendió fundar en Norteamérica entre las fronteras de la República de Texas y la República Mexicana. La imagen corresponde a la bandera de la República del Río Grande.

 La denominada República de Yucatán, que de hecho nunca fue constituida como tal, fue una entidad de mediados del siglo XIX que abarcó los actuales estados mexicanos de Campeche, Quintana Roo y Yucatán (la integridad de la porción mexicana de la península de Yucatán), los que en tiempos de la dominación española habían constituido gran parte de la Capitanía General de Yucatán. Yucatán se unió a la federación mexicana como república federada de Yucatán1 el 29 de mayo de 1823, sin embargo, fue hasta el 23 de diciembre de 1823 cuando se le admitió como estado de la federación. Se independizó en 1841 naciendo así la denominada segunda "República de Yucatán" y se reintegró definitivamente a la nación en 1848. En la imagen la bandera de la República de Yucatán.

 En su historia, el estado mexicano de Tabasco, ha proclamado su separación del país en tres ocasiones, todas durante el convulsionado siglo XIX. La primera ocasión en que se proclamó la separación de Tabasco de México, ocurrió en 1841, después de una guerra civil ocurrida en el estado y que inició en noviembre de 1839 en protesta por la desaparición de la república federal y la instauración del régimen centralista en el país. En esa ocasión, el Congreso tabasqueño decretó la separación del estado, proclamó la creación de la República de Tabasco, y nombró como presidente a José Víctor Jiménez Falcón. Vemos en la imagen la bandera de la República de Baja California.

   La Expedición Filibustera de William Walker a Baja California y Sonora ocurrió en el año de 1853, después de un intento fallido del propio Walker de invadir Sonora desde la frontera de Arizona. William Walker ambicionaba apropiarse de Sonora, y en sus pretensiones contó con el apoyo de magnates y la complacencia del gobierno de Estados Unidos. En noviembre de 1853 se embarcó con doscientos hombres hacia La Paz, donde pudo capturar al jefe político y proclamó la independencia de la República de Baja California, un estado que nunca tuvo reconocimiento ni tampoco existió en los hechos, pues Walker jamás tuvo el control total de la península ni contó con el apoyo de la población. Más bien, enfrentó la resistencia del ejército y los civiles mexicanos, entre los cuales destaca el grupo comandado por Antonio Meléndrez. A pesar de hallarse replegado en Ensenada y sufrir el amotinamiento de sus tropas provenientes de Estados Unidos, Walker se proclamó presidente de la República de Sonora, que comprendía también a Baja California y que, al igual que su sucesora, tampoco tuvo existencia de hecho ni reconocimiento alguno. De hecho, Walker sólo alcanzó el territorio de Sonora en 1854 cuando presionado por la marina de Estados Unidos y México debió huir de Ensenada. Ante el acoso de Meléndrez y la deserción de otra parte de sus tropas, Walker y el remanente de su ejército filibuistero se entregó en San Diego al ejército estadounidense. Llevado a juicio, el juez señaló que era culpable de violar la Ley de Neutralidad suscrita entre México y Estados Unidos después de la invasión estadounidense a México en 1847. Sin embargo, Walker fue absuelto por el jurado. La bandera fue la de la Repúlbica integrada de Baja California y Sonora.

  Si todo eso hubiera ocurrido, lo que vemos en café hubiera sido la fea forma que la desintegrada República de México hubiera tenido... sin ton ni son... Nota: los textos en cursiva los tomé de Wikipedia. Te recomiendo entrar a visitarlos si quieres ahondar en el tema.

martes, 6 de septiembre de 2016

De los Niños Héroes, las Trumpadas y los Presiden-titos

    El que nada sea nuevo bajo el sol aplica para todo, incluido en ello la Historia de México. En este Septiembre, mes patrio como se ha establecido desde hace muchos años, quizá décadas, es cuando a los que se les olvida ser mexicanos los otros once meses, recuerdan que lo son y ponen su banderita, organizan su cena mexicana del 15, hay quien se viste (incluso) con trajes regionales, pensando que así demuestran su sentimiento a la Patria (con mayúscula). Peor aun son aquellos que corren, bandera en mano, cuando gana la Selección Nacional de Futbol o, (más) peor aun, cuando algún boxeador en pleno fin de semana próximo al 15 de septiembre, gana al contrincante... claro es, en Las Vegas, sitio en donde, también, hay conciertos de las más afamadas (populares) voces mexicanas.

   Y tan nada es nuevo bajo el sol, que, ocurrió el 14 de septiembre de 1847, justo al día siguiente del episodio que todos conocemos como "los Niños Héroes", que... "la mañana del 14 de septiembre de 1847, una vez  que el ejército del general Santa Anna abandonó la capital, las fuerzas invasoras entraron al zócalo de la Ciudad de México e izaron la bandera de barras  y estrellas sobre el Palacio Nacional de México, la que permanecería ondeando, como símbolo de su triunfo, durante nueve meses, hasta el 12 de junio de 1848, en que la Guardia Nacional izó nuevamente la bandera mexicana" (1).

   En efecto, a todos nos "vendieron" la idea de que los cadetes, niños nos dijeron, habían hecho un acto extremo, el sacrificio de la vida por la Patria, sí, pero no nos contaron lo que ocurrió al día siguiente. Y, sin (pretender) exagerar mucho, palabras más, palabras menos, en nuestros tiempos creo acaba de ocurrir algo que igual mancha la de por si manchada imagen de la Patria. Ojo, la Patria es limpia, pero muchos se han encargado de mancharla... más aun, en vísperas de su mes, como ocurrió apenas el 31 de agosto de 2016.

  En ese día último de agosto del año presente, no se izó otra bandera que la mexicana en lo alto del Palacio Nacional, pero el aire que todos respiramos se enturbió, el "amor a la patria" se ensució por la presencia de una persona indeseable... y, peor aun, le dejaron el escudo nacional en el podido desde el que ¿habló?... bueno, desde dónde dijo algunas cosas.

  Triste acto, tres horas de su presencia en México, con apenas 20 minutos frente a las cámaras y micrófonos de los medios de comunicación de México y del mundo para que tu, yo, y 120 millones de mexicanos nos viéramos una vez más ensombrecidos. Si los muertos hablaran, ¿qué diría Antonio López de Santa Anna? él que llegó al extremo del "valemadrismo"... ¿qué hubiera dicho? No sé, no sé qué pensar... en 1847 se izó la bandera norteamericana... casi 169 años después pasó algo si no igual, sí muy parecido... ¿o exagero?

Fuente:

Hernández Murillo, Alfredo. Las intervenciones extranjeras en México, 1825-1916. Conaculta, México, 2007. p.26