martes, 26 de julio de 2011

El aumento de la población en México se supo desde 1953

El anuncio que se dio hace algunos meses, luego de tener los resultados del Censo de 2010 arrojó la alarmante suma de 110 millones de habitantes en México, si agregamos a esto los 20 o 25 millones de mexicanos que viven en los Estados Unidos, nos damos cuenta de que don Adolfo Ruíz Cortines no andaba tan errado cuando hizo el comentario, muy atinado, por cierto, de que se estaban viendo serios problemas para atender las necesidades de una población creciente. Esto sucedió en su primer informe de gobierno, el 1 de septiembre de 1953, hace ya 58 años de ello. Allí planteaba una cosa de la que ahora somos partícipes quienes decidimos cambiar nuestra residencia a un lugar de las costas, es decir, se planteaba ya el crecimiento de ciudades costeras, Cancún y Los Cabos son el ejemplo de la idea surgida hace ya más de medio siglo.


El sexenio anterior al de Ruíz Cortines fue el de Miguel Alemán, a él le tocó, se dice, la mejor época que haya tenido México en su historia, todo fue crecimiento, todo fue prosperidad pues, Estados Unidos, el principal socio comercial de México estaba en guerra y requería de todo tipo de productos y servicios de su vecino más cercano: México. Esto lo plantea Ruíz Cortines con estas palabras: "Hondamente preocupado el Gobierno por esta situación, prevaleciente desde 1942, y que es determinado en gran parte por nuestro extraordinario crecimiento demográfico -acentuado en la década 1940-1950, en que se registró un aumento de seis millones, o sea el 30% de total- se ha planteado entre otras medidas, la urgentísima necesidad de abrir fuentes de trabajo en zonas escasamente pobladas, como son las tropicales y costeras para que absorban la población excedente en varias entidades federativas".


Más adelante don Adolfo Ruíz Cortines, ese que se ponía el sombrero en el pecho para que la gente no se le acercara tanto cuando lo saludaban, hace mención específica de los que entonces eran Territorios de México y dice: "El Territorio Sur de Baja California y el de Quintana Roo procuran su mejor desarrollo y en los programas de colonización y progreso marítimo figuran en lugar prominente pues la superficie de 72,465 kilómetros cuadrados y 50,843, respectivamente, ha de contribuir de modo importante a la solución de ambos problemas".


Encuentro en ese primer informe de gobierno de 1953 una frase que en verdad llama la atención, pues, si no te dijera que la extraje de ese discurso sino de uno pronunciado en 68 o en 76 o en 85 o en 92, o más aun, que lo publicaron ayer en la prensa, igual aplicaría; en el nos damos cuenta de que avance, avance, así lo que se llama avance, no ha habido mucho pues: "Vivimos una época llena de dificultades, en un mundo que pugna por encontrar mejores niveles de vida general... "


Casi para terminar el informe, Ruíz Cortines, retoma el temas del crecimiento de la población y dice: "Nuestro país gravita en una órbita de repercusiones y de desajuste universal -ochocientos millones de habitantes creció el mundo de 1940 a 1950 y en México seis millones- pero siendo penosamente aun tan cortas nuestras exigencias domésticas, solo tenemos que unirnos decididamente cada vez más para alcanzar, entre otras metas nacionales, la del imprescindible aumento de la producción de nuestros alimentos básicos..."

Dos décadas después será el presidente Echeverría quien instituya esa campaña que tal vez recuerdes de "la familia pequeña vive mejor", de eso hablaremos en otra ocasión. Por si se te hizo familiar la escena de las 3 últimas fotos, en efecto, fue aquella demostración en contra de la instalación de minas a cielo abierto en la Sierra de la Laguna que hubo aquí, en Los Cabos, en enero del presente año, allí creo nos dimos cuenta de la cantidad de gente que ya vivimos en esta zona costera... don Adolfo tenía razón...


Fuente:


Los Presidentes de México ante la nación: informes, manifiestos y documentos de 1821 a 1966. Editado por la XLVI Legislatura de la Cámara de Diputados. 5 tomos. México 1994.


lunes, 25 de julio de 2011

Y la luz se hizo... las Fiestas del Centenario en México

La generación nuestra, la de los últimos momentos de la era de Acuario, tenemos tan asociada la luz a nuestra vida diaria que ni nos preguntamos quién la hace o cómo la, solo la usamos y ya. Hace cien años las cosas eran distintas, al grado tal que durante las Fiestas del Centenario, las de don Porfirio, la luz fue lo que sorprendió al público pues, por primera vez se utilizaba en México con fines decorativos. Si bien la luz ya llevaba poco más de una década de haberse comenzado a implementar para la iluminación de calles y casas, en este caso, casa de los pudientes y calles del centro de la ciudad. Y por ciudad debemos entender la de México.


Recuerdo que mi abuela (la mamá de mi mamá) me contaba que en Salamanca, siendo ella niña, todos iban al portal para ver el foco que, como gran espectáculo se encendía todas las noches, en esa base bien me puedo imaginar lo que fue para los habitantes de la ciudad el mes de septiembre de 1910 cuando todo el centro y sus más emblemáticos edificios se iluminaron.


Leyendo a Lilian Briseño me hizo pensar en algo que siempre me ha llamado la atención. El imaginar los olores que en otras épocas hubo. En la actualidad olemos miles le litros de gasolina que se queman las 24 horas del día, estamos habituados a ese olor al grado de que no lo notamos; esto viene a colación debido a que, si pensamos lo que eran las casas antes de que hubiera la luz eléctrica, con velas, quinqués y fogones encendidos todo el tiempo, con parrillas de carbón, con planchas, también de carbón; podemos pensar el olor tanto de las prendas de vestir como de las casas. Eso era cosa normal.


Un dato más que me pareció interesante en la totalidad de la palabra, fue leer eso de que la iluminación de las calles no se encendía en determinados días, esto debido a dos cosas: uno que eran las noches de luna llena, cuando no había necesidad de encender la eléctrica en las calles, la otra, que había una noche, creo la de los martes (dato por corroborar), en las que no se encendían las luces de la calle, pues era el día en que el correo distribuía la correspondencia y la gente se quedaba en casa para leer y releer y compartir las cartas que le llegaban y, también, para responderlas... no se tú, pero a mi me emociona recibir postales de los amigos que salen de vacaciones, solo que, eso es también parte de la historia, pues para eso ya está Facebook y otras cosas más que cumplen la misión, como quiera, siendo románticos, no hay nada más emocionante que abrir el buzón, me refiero al de afuera de la casa y encontrar una carta, una postal, pero creo que eso ya más bien es parte de la historia.


Y si de romanticismos hablamos, que mejor que observar con atención esta escena, también del Centenario. Don Porfirio atento al vate, tal vez sea Juan de Dios Peza, a la derecha de Don Porfirio vemos a un pensativo personaje, y en la fila de arriba, del lado izquierdo a la sempiterna dama imprudente y chismosa que interrumpe al distinguido y condecorado hombre de barbas que no sé quien pudiera ser... creo que para este lunes de verano total (al menos donde vivo que es una temperatura con humedades verdaderamente mortales), han sido muchas ideas para reflexionar. Ah!, la última, hoy es día de Señor Santiago, el Apóstol Santiago, Santiago Matamoros, Santiago Mataindios, Santiago el Mayor, Boanerges, el Divo Jacob, como gustes llamarlo, hoy es su día.


sábado, 23 de julio de 2011

Polvo somos y en polvo nos convertiremos, los muertos en el camino...

Sí es la primera vez que ves este tipo de artículos en El Bable, te explico una cosa: fue tal el impacto que tuve hace unos 15 o tal vez 20 años al ver en la revista italiana Colors como es que en los distintos países del mundo hay atropellados animales en la carretera que para nosotros serían imposibles de creer, así canguros en Australia y Jirafas en algún lugar del África, solo por mencionar dos. Con éste son ya cuatro o cinco artículos en los que abordo la temática, de forma gráfica únicamente para ver los cadáveres de seres que conviven con nosotros en el planeta tierra, esta vez comenzamos con un alacrán encontrado en una de las recámaras de la casa en donde actualmente vivo.


Caminando por el Estero de San José, encontré estos pescaditos, no estaban acomodados, los puse así para la foto.


Y ahora que hubo la marejada, caminando por la playa apareció este calamar...


Y haciendo un recorrido por la parte deshabitada cercana a la autopista que va al Aeropuerto de Los Cabos encontré esta res ya totalmente devorada.


Y bajando del cerro en donde vivo apareció esta serpiente que tenía poco de haber sido apachurrada por un vehículo.


Y caminando rumbo al supermercado, por lo que se supone es el acotamiento de la carretera Transpeninsular estaba este pajarito que tenía poco de haber terminado su vida.


Uno de los extraños insectos que suelen aparecer por la noche luego de los estragos de la fumigación.


Por la misma carretera esta lagartija pensó que podría cruzarla y mira como quedó.


Tenía mucho que no veía un ciempiés, aquí siendo ya botín de las hormigas.


Y una torcasita que terminó sus días cuando volaba por el centro de San José del Cabo.


Esta muñeca me impresionó mucho encontrarla en lo despoblado, razón por lo que decidí incluirla en esta sección de la muerte.


Y para impactos visuales, este tiradero de osamentas, me imagino que son las reses que mueren atropelladas en la carretera y que las arrojan a donde buenamente se pueda.

No te puedo poner el enlace para que veas los otros artículos con esta misma temática porque ahora no me funciona el copy-paste, pero si le das abajo a la carpeta de "muertos" los podrás ver.

viernes, 22 de julio de 2011

La marejada de hoy, 22 de julio, en San José del Cabo.

Dentro de las varias caras que San José del Cabo tiene una de ellas es la que ve de frente a la última parte del mar de Cortés. El día de hoy vimos la marejada que ocasionó el paso cercano, por así decirlo (más de 600 kilómetros de distancia) del huracán Dora. Por marejada entendemos esa fuerza que el mar adquiere y que genera un movimiento de olas continuo que de pronto atemoriza pero que, no es otra cosa que una más de las manifestaciones de la naturaleza, te dejo las fotos que hoy tomé entre 10 y 11 horas.














Los Gallos, tradición del oriente que se arraigó en México

Dicen que fue Hernán Cortés quien trajo a México a los gallos de pelea, que, para impresionar al gran Moctezuma Xocoyotzin o, como él lo entendía, Moctecuzoma, puso a pelear a esos gallos en su presencia. Esto ocurrió, seguramente en 1518 o 1519 y fue la Gran Tenochtitlán (Temistlán le decía Cortés) el primer sitio en nuestro país donde ocurrió eso que ahora vemos como parte intrínseca de toda fiesta tradicional o fiesta patronal, sea en los ranchos que en pueblos y ciudades al grado tal que hasta institucionalizadas las tenemos, principalmente en Aguascalientes y Guadalajara.

Pensaba, ingenuamente, que las peleas de gallos eran cosa creada en México. Grave error pensarlo así, pues las peleas de gallos tienen tal antiguedad que bien se pueden perder en la noche de los tiempos... se dice que fue en la India, tal vez en China, donde se originan los enfrentamientos, como espectáculo, entre estas aves; así como la música, así como el papel, la pólvora y tantas cosas más, originadas en esas apartadas regiones del mundo, fueron introducidas, las peleas de gallos, en la Grecia clásica, en donde incluso, antes de una batalla, se les mostraba a los jóvenes contendientes la fiereza con la que se deberían enfrentar: igual a la de un gallo de pelea.


La Edad Media fue propicia para que los espectáculos de peleas de gallos proferarán por muchos países: Francia, Inglaterra, España... el espectáculo propiciaría las apuestas, luego llegarían al Nuevo Mundo, la isla Hispaniola, sería el primer lugar en conocer este tipo de aves y es allí, se comenta, que Hernán Cortés las conoce o, en todo caso, se aficiona a estas contiendas, seguiría Cuba, luego México.


Primero se da la cría de gallos de pelea, tal vez por su tamaño, que los hace más fáciles de transportar y dado su colorido y el hecho de tener plumas, se vuelven punto focal de esas novedosas atracciones que los europeos van asentando en el Nuevo Mundo, más específicamente en la Nueva España. Pocos años tendrían que pasar para que, el mismo Cortés, haga traer los primeros toros de lidia. Las cartas, es decir, la baraja, fue lo más fácil de transportar, esas llegaron junto a los conquistadores, no habían pasado cinco años de haberse dado la conquista y ya todos los elementos propios de una feria estaban enraizando en tierra fértil.


A toda esta parafernalia traída del Viejo Mundo le fue añadido el gusto por las fiestas mensuales, por las procesiones, por los santos aunque en ocasiones disfrazados para seguirles ofreciendo pleitesía a las imagenes que tradicionalmente en el México antiguo eran la piezas fundamentales de la fiesta, la razón de ser de la fiesta, todo en un magnífico coctel dieron por consecuencia las ferias.


Fue la de Xalapa la primera que se organizó. Xalapa era el sitio más próximo y seguro a las "insalubres tierras de Veracruz", llegaban los bergantines procedentes de Europa con todo tipo de maravillas que, desde el otro lado del Atlántico enviaban, luego se añadiría en Acapulco la feria que, a raíz de la llegada de la Nao de China y sus preciosos cargamentos, cada año se organizaba. Surgiría luego la feria de San Juan de los Lagos, misma que dio paso, en el transcurso del tiempo, a la Feria de San Marcos, misma que hasta la fecha se sigue celebrando. En todas ellas había, además de la venta de la mercancía llegada del otro lado del mar, las corridas de toros y las peleas de gallos. La idea floreció a tal punto que no se concebía fiesta alguna sin que hubiera lo uno y lo otro: Toros y Gallos.


La cosa sigue aun hoy en nuestros días. En algunos estados más que en otros, pero, en general, en todo el territorio nacional, las peleas de gallos siguen siendo la parte medular de las festividades, una vez concluida la misa e iniciada la kermesse, es decir, como dicen por ahí "primero la devoción, luego la diversión".


Las fotografías que vemos fueron tomadas durante los preparativos de las peleas de gallo que como parte de las festividades en honor a San Bernabé se realizaron en el barrio que ese nombre lleva aquí, en San José del Cabo, Baja California Sur.


Y de que este colorado es bello, no queda la menor duda...


jueves, 21 de julio de 2011

Septiembre ahora con 31 días... cosa no pensada ni el el Concilio de Trento.

Parto en este irónico artículo desde el punto de que, según reza la sabiduría popular: "al mejor cazador se le va la liebre". Me llama la atención que errores de este tipo se dejen de revisar y que se impriman y que circulen, como quiera, reitero, "al mejor cazador se le va la liebre".


Esta nota de Tribuna de los Cabos, publicada el martes 19 de julio, 2011; nos deja ver que ahora Septiembre constará de 31 días y da al traste todas las ceremonias, rituales, elucubraciones, deducciones, análisis y demás, que atormentaron al Papa Gregorio XIII al grado que, en 1582 declaró inexistentes 10 días y de allí comenzó una nueva cuenta calendárica que aun hoy día llevamos: el Calendario Gregoriano.


"... el desfase provenía de un inexacto cómputo del número de días con que cuenta el año trópico; según el calendario juliano que instituyó un año bisiesto cada cuatro, consideraba que el anio trópico estaba constituido por 365,25 días, mientras que la cifra correcta es de 365,242189, o lo que es lo mismo, 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45.16 segundos. Estos más 11 minutos contados adicionalmente a cada año habrían supuesto 1257 años que mediaban entre 325 (Concilio de Nicea I) y 1582 (Concilio de Trento) un error acumulado de aproximadamente 10 días..."


Pues no me quiero imaginar lo que sería un Concilio actualmente en donde se dijera que Septiembre consta de 31 días, como quiera, error de dedo, error humano, falta de precisión, falta de revisión, falta de atención... así se publicó.

El paso de Miguel Alemán Valdés por San José del Cabo, 1951

Luego de cincuenta años aun sobrevive la placa que testimonia el paso del que fuera presidente de México de 1946 a 1952, el Lic. Miguel Alemán Valdés, aquí en San José del Cabo. Si la vemos con atención notamos dos cosas curiosas, una de ellas es que se habla del Gobernador del Territorio, la otra que las siglas, esa especie de "apellido" que llevan las ciudades eran B.C. Recordamos que en ese año de 1951 fue cuando se dijo que el Territorio Norte cumplía con los requisitos de sustentabilidad para convertirse en estado, cosa que sucedió en 1952, tendrían que pasar más de dos décadas y varios sexenios para que el Territorio Sur también se convirtiera en estado.


El mandato de Alemán Valdés terminó el 30 de noviembre de 1952, cedería la silla presidencial a Adolfo Ruíz Cortinez y él, Alemán, declaró, no se si lo hizo en su último informe, lo cual sería cosa interesante de investigar, solo que, por algún motivo, tal vez el huracán Dora que anda por estos rumbos, no me deja acceder al sito donde están registrados todos los informes de gobierno de todos los presidentes de México. Lo más seguro es que sí se haya dicho dentro del último informe de Alemán, el 1 de septiembre de 1952, que 1953 se declaraba como "El Año de Hidalgo", esto debido a que se estaría celebrando el Bicentenario del natalicio de don Miguel Hidalgo en dicho año. Sin pensarlo para tal fin, se estaba acuñando la célebre frase de: "Este es el año de Hidalgo y que... el que deje algo", justo al iniciar los tres últimos y críticos meses de la administración presidencial.


En el municipio de Los Cabos López Mateos dejó su huella plasmada en la placa de la inauguración de un hotel, no se si logró sobrevivir a la remodelación que hubo de esa propiedad. Y Salinas de Gortari no dejó placa pero si un enorme monumento, de eso luego hablaremos...