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miércoles, 14 de octubre de 2020

Algunas de las haciendas y ranchos del estado de Puebla que había en 1901















Este listado que acabamos de ver fue realizado por John R. Southworth en 1901, ahí da cuenta de las haciendas y los ranchos localizados en las inmediaciones de las estaciones del Ferrocarril Mexicano del Sur, el que tenía como destino la ciudad de Oaxaca. Seguramente eran más las haciendas y los ranchos que había por cada uno de los rumbos pero estos son los que el autor consigna. Es interesante ver que incluye, además, el nombre del propietario. El libro en el que aparece el listado se llama Puebla Ilustrado. Fueron varios los tomos que el autor publicó, cada uno dedicado a un estado de la República Mexicana. Libros que estuvieron bajo el auspicio de Porfirio Díaz que él consideraba que esta era la manera de publicitar a México para atraer la inversión extranjera. Las publicaciones se limitaron a la edición sobre Baja California, Sonora, Sinaloa, Veracruz, Puebla, Oaxaca, Yucatán, el Distrito Federal y uno que era el directorio de minas y haciendas de la República. Los demás estados no fueron publicados pues no se concretó el contrato. Las ediciones abarcan de 1888 a 1902.



 

sábado, 10 de octubre de 2020

Patrimonio afectado: La larga historia de la destrucción arquitectónica en México

   Esta historia sí que es larga, la de la destrucción en nuestro país. Cosa que no ocurrió en el mundo prehispánico pues la costumbre era levantar un edificio encima del otro, como claro ejemplo tenemos el Templo Mayor de Tenochtitlán, en el cual podemos apreciar esas capas constructivas en una suerte de agrandamiento del edificio. Este y todos los demás fueron destruidos durante la Conquista y la sobreposición que siguió no fue más de edificios, sino de ideas; aunque, en buena parte si se sobrepusieron, claro ejemplo lo tenemos en Cholula con un templo católico encima de un templo prehispánico. (En la foto: Templo Mayor, detalle visto desde la Plaza Gamio.)

   Temblores e inundaciones entraron en acción, templos, conventos y, seguramente, la obra civil se vinieron abajo o quedaron imposibles de usar por los efectos naturales. A ello agregamos las envidias y celos, los abusos de unos y otros y, cuando ocurre la expulsión de los jesuitas su nutrido patrimonio entro en deterioro, algunos inmuebles como los templos y colegios, fueron traspasados y mantenidos hasta nuestros días, pero muchas de sus 120 haciendas cayeron en el abandono y poco a poco se desmoronaron, poco quedó de esa riqueza arquitectónica y patrimonial. (Hacienda de San José Cieneguilla)

   A esto siguió una larga etapa de inestabilidad política y económica que inicia con la independencia y continúa por varias décadas hasta que, en 1860 se proclaman las Leyes de Reforma con su consecuente secularización, del basto patrimonio que la Iglesia poseía, unos inmuebles entraron en remate, otros derribados, una nueva oleada de pérdida patrimonial se sumó a esta  historia. (La poco que queda del Convento Grande de San Francisco en CDMX.)

   Entrado el siglo XX ocurrió otra pérdida patrimonial, por un lado los asaltos, saqueos, incendios, entre otras cosas, destruyeron algunos templos y muchas haciendas de campo, la puntillada final llego en la década de los treinta cuando Cárdenas proclama la expropiación de las haciendas y fincas de campo, si bien se estipuló respetar la casa grande y repartir lo que propiamente eran las tierras de labor, muchas fueron invadidas, segmentadas y, ante los costos que implicaba el mantenimiento de esas monumentales construcciones, se fueron desmoronando poco a poco hasta desaparecer o quedar apenas cimientos y alguna que otra pared. (Ex Hacienda Manduano, Apaseo el Alto, Gto.)

   Y si el reparto agrario de 1936 provocó la pérdida patrimonial de las fincas de campo, el sismo de 2017 hizo lo propio con el patrimonio que quedaba por los rumbos de los volcanes, el Popo y el Iztla, afectando templos y conventos del rumbo.

  "Las condiciones del patrimonio histórico y arqueológico de Morelos, uno de las cinco estados más afectados con el sismo del 19 de septiembre, “son críticas pero recuperables”, afirmó Isabel Campos Goenaga, titular del Centro INAH Morelos, donde se han identificado al menos 300 inmuebles dañados, incluidos los 11 monasterios de la Ruta de los Conventos, que forman parte de la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1994.

   El sismo fue muy fuerte en todo el estado, hemos detectado que la mayoría de monumentos tiene un nivel de afectación que puede variar entre pequeñas grietas, aplanados que se han caído, y son muy aparatosas, pero también daños estructurales, sobre todo en monumentos religiosos, donde hay problemas en campanarios; por el peso de las campanas y el tipo de temblor se cayeron las espadañas o algunas cúpulas, que cayeron todas o alguna se rompió el tambor y se insertaron en la bóveda”, señaló.

   En el caso de los conventos reconocidos por la Unesco y que se dañaron, Campos dijo que “todos tienen afectación”. Se trata de un conjunto arquitectónico compartido con Puebla que incluye 11 edificios en territorio morelense: el de San Mateo Atlatlahucan, de La Asunción en Cuernavaca, Santo Domingo Hueyapan, Santo Domingo Oaxtepec, Santiago Apóstol Ocuituco, La Natividad en Tepoztlán, San Juan Bautista en Tetela del Volcán, San Guillermo Totolapan, San Juan Bautista en Yecapixtla, Santo Domingo Tlayacapan y La Inmaculada Concepción en Zacualpan de Amilpas. (Fundación ILAM)

El martes, 18 de Septiembre de 2018, INAH informaba que: “A casi un año de los sismos del 7 y 19 de septiembre, la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ha realizado una titánica labor en la recuperación del patrimonio cultural afectado por estos fenómenos naturales, que se traduce en la restauración y entrega de más de 450 inmuebles.

Actualmente se intervienen más de 747 y la próxima apertura de nuevos frentes de obra en más de mil 240 edificaciones, con proyectos ya elaborados y los expedientes ingresados a las respectivas fuentes de financiamiento. Asimismo, se tiene un avance de 95 por ciento en la atención de las 42 zonas arqueológicas afectadas.

El primer movimiento telúrico, del 7 de septiembre, dañó el patrimonio cultural de Oaxaca, Chiapas y Tabasco, mientras que el del 19 causó daños en Puebla, Estado de México, Morelos, Guerrero, Ciudad de México, Tlaxcala, Hidalgo y Veracruz. El resultado, en ambos caso, fue la afectación de 2 mil 340 inmuebles con daños diversos, así como de más de 5 mil piezas de bienes muebles e inmuebles por destino. (Seguir leyendo.)
















domingo, 20 de septiembre de 2020

Las haciendas del estado de Campeche al finalizar el siglo XIX

   Vimos en el artículo anterior una de las magníficas haciendas campechanas la cual es, por cierto, la primera que documentamos que estaba dedicada a la explotación chiclera, aunque el tema del chicle lo hemos abordado ya, cuando hice una última visita a Quintana Roo, hace unos seis años. Esta vez logramos dar con un listado de haciendas, ordenado de acuerdo al apellido de su propietario, que fue levantado en 1899. Ahí aparecen 86 de las 179 que para entonces estaban registradas. El autor nos dice que solamente incluyó las que estaban valuadas de diez mil pesos para arriba.

   Las haciendas eran henequeneras y azucareras principalmente. Las había también de maíz, de chicle, como ya lo vimos, y de arroz, tabaco, añil, algodón, caucho, y coco. Además de las madereras, que explotaban la caoba, el cedro, el ébano, en el rango de las maderas preciosas y el palo del moral, y el palo de Campeche, para tinturas. Se dice también que el palo del Brasil crecía en las selvas campechanas.


   En los mapas que acompaña a esta entrada verás cosas sumamente importantes, por ejemplo en el primero, esa franja verde al lado derecho, marca los considerados “Terrenos nacionales”. En los siguientes verás la pobre infraestructura carretera, solo eran caminos de terracería los que había y que comunicaban a las haciendas que se enlistan. Decidí ponerlo en tres partes para que puedas ubicar a muchas de esas haciendas. En el mapa blanco y negro podrás ver cuál era la división política del Estado, en tiempos que el Partido de Champotón abarcaba desde el Golfo hasta la frontera con Guatemala y Belice.


Directorio de la propiedad. Propietarios de haciendas cuyo valor excede los 10,000 pesos.


1.- Azcué Venancio, Hacienda Blanciflor

2.- Ancona Leandro, Hacienda San Roque

3.- Abren Celso,         Hacienda San Agustín

4.- Anizar y Cía. B. Hda . San Jeronimito y Piedras

5.- Acereto Crescencio, Hacienda Noliam

6.- Acosta Anastasio, Hacienda Fichel y Calax

7.- Berrón B. Eduardo. Hacienda Conchita

8.- Bolio Enrique,     Hacienda Uayma

9.- Baranda Lic. Joaquín, Hacienda San Antonio Hom

10.- Baqueiro Enrique, Hacienda Telchac

11.- Barrera Román, Hacienda San Martín

12.- Clanell Francisco, Hacienda Mutunchac

13.- Cárdenas Carlos Hacienda San José Escalera

14.- Castillo de C. Soledad, Hacienda San Bartolo

15.- Carbajal Fernando,  Hacienda Cobén y Anexas

16.- Castellot José,         Hacienda Julubche

17.- Cano Francisco, Hacienda Hontún y otras

18.- Cervera Roberto, Hacienda Kayal

19.- Cárdenas B. Francisco, Hacienda Chencojí

20.- Cáceres Agustín, Hacienda Lubná.


21.- Carrillo Antonio, Hacienda Chimay

22.- Cervera B. Manuel, Hacienda Xlobelchantún

23.- Carpizo osé María, Hacienda San Antonio Carpizo

24.- Campos Celerino, Hacienda San Antonio

25.- Dondé Salvador, Hacienda Nilchí y Santa Rita

26.- Dondé Cano,     Hacienda Yaxcab

27.- Duarte Elogio,     Hacienda Saxché

28.- Díaz E. Marcos, Hacienda Recreo

29.- Dominguez Peón José. Hacienda Santa Julia

30.- Gutiérrez McGregor Carlos. Hacienda Canisté

31.- Guerrero Pedro, Hacienda Nachehá

32.- Guerrero Eligio,     Hacienda Concepción y Yaxá

33.- García Gual, Manuel. Hacienda Castamay

34.- García Gual, José. Hacienda Hobomó y anexas

35.- García Sixto,          Hacienda Montebello

36.- Guzmán Saturnino, Hacienda Chicunue y Anexas 

37.- González Susano,    Hacienda San José

38.- García Delfina,         Hacienda Santo Domingo

39.- García de R. Delfina, Hacienda Puza

40.- Gómez Eugenio,       Hacienda Tasistal


41.- Galera de L. Luisa,     Hacienda San José Marentes

42.- Hurtado Domingo,     Hacienda Santa Rosa

43.- Ibarra de M. Dolores, Hacienda Mucuychakan

44.- Lovera Sucs. Miguel, Hacienda Kalá y Chulbac

45.- López de B. Dolores, Hacienda Boxos

46.- Lans Miguel,             Hacienda Boholá.

47.- Lans Manuel A.,        Hacienda Conalché

48.- Lovera Antonio,        Hacienda Orizaba

49.- Lara Pedro A.,           Hacienda Holhatzín

50.- Lezama Andrés,         Hacienda San Román

51.- Méndez E. Manuel,     Hacienda Imí

52.- Maldonado Juan P.,     Hacienda Tauchí y anexas

53.- Montero Pablo,            Hacienda San Antonio

54.- Orozco Valentín,         Hacienda Olá.

55.- Ojeda Santos,             Hacienda Bobolá.

56.- Preciat E. Eduardo,     Hacienda San Florencio y Umul.

57.- Palmira Isabel,            Hacienda Chapín.

58.- Puc Luciano,               Hacienda Chaví.

59.- Peón de P. María J.     Hacienda Tanculché.

60.- Peña Justo D.              Hacienda Kakalmosón.


61.- Preve Leocadio,     Hacienda Tezucchay y Progreso.

62.- Pisté Bonifacio,     Hacienda Chunyaxinc.

63.- Pinto José María,     Hacienda San José.

64.- Quintero Julián E.,   Hacienda Cuatro Hnos. y otras.

65.- Quero Manuel,         Hacienda Antunchen y S. Antonio.

66.- Quero Pedro A.        Hacienda Cotilá.

67.- Quintana Joaquín,     Hacienda Candelaria y S. José.

68.- Ramírez Carlos,         Hacienda Buenavista.

69.- Rodríguez José Antonio, Hacienda Huelen.

70.- Rivero Galdino,         Hacienda Refugio.

71.- Rodríguez Miguel,     Hacienda S. Mateo.

72.- Reppetto Ana Nieves de, Varias haciendas

73.- Rebolledo León,         Hacienda Sto. Domingo y otras

74.- Rosado Manuel,         Hacienda Polkay,

75.- Rosado José Jesús,     Hacienda S. Nicolás,

76.- Sosa Rotárico,             Hacienda Candelaria,

77.- Sotelo Andrés,             Hacienda Ebulá,

78.- San Román Francisco. Hacienda Juyukak y Nohakal

79.- Sosa Canuto,                 Hacienda Jisilá

80.- Sánchez de R. Victoria, Hacienda Solchen

81.- Trueba de L. Teodosia, Hacienda Chumpich

82.- Trueba Francisco,         Hacienda Vista Alegre y Kuncheil

83.- Toraya Juan,                 Hacienda Sta. Rita

84.- Urdapilleta Agustín,     Hacienda Yaxkabakal

85.- Vera Máximo,               Hacienda Ximak

86.- Velasco Pedro,               Hacienda Ychek

Fuente:

Figueroa Domenech. Guía general descriptiva de la República Mexicana. Tomo II. Barcelona, 1899.  pp. 46-47 


 

sábado, 19 de septiembre de 2020

La antigua hacienda de Dzibalchén, Campeche. Extraordinario ejemplo de arquitectura vernácula

   De las muchas “unidades de producción”, como técnicamente se les dice a las Haciendas, la que hoy “descubro” (pues de ella no tenía la menor idea) es la de Dzibalchén en el estado de Campeche, hacienda por demás particular pues estaba dedicada a la explotación del árbol del zapote, ese que produce la resina que conocemos como chicle.

   Todo comenzó cuando, en el viaje virtual que hago en esta cientoveintena, di con un ángulo de la plaza principal del pueblo de Dzibalchén y me pareció extraordinario el estilo de construcción, netamente peninsular (de la de Yucatán), con techos muy altos, con grandes ventanas con peana y guardapolvo, jambas, dinteles y conrnisas, herencia de la arquitectura andaluza y algo de castellana con una cierta influencia maya en las grecas de sus  decorados. Y al recorrer el pueblo aparecieron más y más construcciones, ya deterioradas todas, pero que claramente dejan ver que aquello fue maravilloso, una muestra clara de la arquitectura vernácula de Campeche.

   Al averiguar sobre la población, encontré que fue una hacienda que se dedicaba a la explotación del chicle y de las madereras preciosas en las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX. Se dice que fue en 1905 cuando comienza su auge. “De esta finca se conserva la plaza principal de la hacienda cuya fachada posee características coloniales. En su interior se aprecian algunas pinturas que relatan la historia del poblado. Data del siglo XIX. Se puede apreciar gran parte de los edificios que conformaron alguna vez esta finca la cual dio origen al actual pueblo de Dzibalchén.

   Actualmente, es una de las principales poblaciones del municipio de Hopelchén. Según la tradición oral su nombre se debe a que, en el fondo del pozo (chen) principal del antiguo pueblo había una estela o fragmento de ella con inscripciones (dzibal), de ahí su significado: Pozo escrito. Ubicación: Se encuentra a 45 kilómetros de la capital de Hopelchén”. (1)

   “La integración de las selvas campechanas a la economía mundial produjo un proceso de concentración de la tenencia de tierra en las últimas décadas del siglo xix y a principios del siglo xx cuando se establecieron compañías deslindadoras; las cuales adquirieron grandes extensiones de terrenos nacionales en algunas partes de Campeche. Además, el gobierno otorgó concesiones de aprovechamiento de terrenos boscosos. De esta forma surgieron grandes latifundios, en su mayoría propiedades de empresas extranjeras, como la ‘Mexican Exploitation’, dedicados a la explotación de maderas preciosas (cedro y caoba), palo de tinte y resina del chicozapote para la exportación dirigida principalmente a los Estados Unidos. La explotación del chicle en mayor escala empezó en la última década del siglo xix; tanto en la zona chenera como en otras partes de Campeche, cuando los recursos forestales en la Huasteca, lugar de origen de la explotación chiclera mexicana, estaban agotados. Después de la Revolución, varios de los grandes agricultores de Campeche y de otras partes del país, participaron en este floreciente negocio.

  La región de Los Chenes se desarrolló, junto con los Municipios Carmen y Champotón, en un centro de la producción de chicle en Campeche. Durante la primera guerra mundial, Campeche experimentó un breve auge económico gracias a la exportación de maíz y de recursos forestales (especialmente chicle) a buen precio. Sin embargo, la situación económica del estado empeoró nuevamente con la crisis mundial a partir de 1929; lo cual afectó determinantemente el precio del chicle y del henequén. Durante la segunda guerra mundial, el chicle experimentó otra bonanza cuando su producción anual en Campeche aumentó de 1.757 toneladas en 1939/40 a 2.659 toneladas en 1940/41 debido a la afluencia de nuevos chicleros. Al principio de la explotación chiclera en Campeche, los contratistas trajeron a trabajadores experimentados de Tuxpan, Veracruz

   Después de la liberación de los peones, también ocuparon a la población local en la creciente explotación del chicle. En los años 30 del siglo xx, Dzibalchén y Hopelchén se convirtieron en centros de extracción chiclera. Otras centrales importantes para recopilar la resina fueron los poblados de Iturbide, Kancabchén, Chunchintok, Xpuhil y Nohsayab. Mientras que en los años 40 durante la temporada de lluvias, el 60 por ciento de la población chenera económicamente activa trabajaba en las chiclerías. Los grandes contratistas de la región tenían concesiones para la explotación del chicle hasta en terrenos del municipio de Champotón. 

   Además, había pequeños productores de chicle que vendían su producto a comerciantes locales. Estos comerciantes, muchos de ellos también empresarios agrícolas y contratistas chicleros, tenían el monopolio; tanto en la compra de los productos agrícolas y forestales, como en el transporte. Además, controlaban el abastecimiento de los trabajadores durante su estancia en el monte en la época de lluvias. Algunos chicleros siguieron practicando la agricultura de subsistencia en pequeña escala en su época de descanso. Para la gran mayoría, el trabajo en las chiclerías era la estrategia económica más importante, sobre todo, a partir de los años treinta. Consecuentemente, el interés en la tierra y la reforma agraria quedó limitado en Los Chenes. A fines de los años 40, los Estados Unidos redujeron drásticamente la compra del chicle y los precios decayeron. Los Chenes experimentaron una ‘recampesinación’ y la tierra ejidal recibió una importancia no conocida en épocas anteriores”. (2)

   Pasó que, concluida la Revolución y comenzado el Reparto Agrario, el Poder Ejecutivo, a través del Departamento Agrario, emite la Resolución en el expediente de segunda ampliación de ejidos al poblado de Dzibalchén, Estado de Campeche; estableciendo entre otras cosas que:

Primera: Por escrito de 3 de mayo de 1939, los vecinos del poblado de referencia solicitaron al C. Gobernador del Estado, segunda ampliación de ejidos por serles insuficientes para satisfacer sus necesidades las tierras con que fueron dotados.


Cuarto: Los datos técnicos e informativos recabados de conformidad con lo que previenen las fracciones II y III del artículo 63 del Código Agrario, se llegó a conocimiento de lo siguiente: que por resolución presidencial de 28 de junio de 1927, fue dotado el poblado que nos ocupa, con 6,671.44 hectáreas de terrenos nacionales, para beneficiar a236 individuos y que por nuevo fallo presidencial de 2 de abril de 1938, se amplió por primera vez dicho ejido, con 2,850 hectáreas, también de terrenos nacionales, para beneficiar a 57 individuos, pero debido a la mala calidad de los terrenos concedidos, los campesinos de Dzibalchén, se ven obligados a trabajar como asalariados con las empresas chicleras, habiéndose llegado al conocimiento de que un campesino elabora 690 kilos de chicle como promedio anual, por lo que si se toma en cuenta que una hectárea de monte de esa región rinde solamente 5 kilos de dicha resina, además de que el árbol de zapote en explotación, debe someterse a un ciclo rotativo de cinco años, resulta que, cada individuo necesita como mínimo, 700 hectáreas, para producir la cantidad de chicle, primeramente manifestada; que los únicos terrenos afectables en el presente caso, son los nacionales, inmediatos al núcleo peticionario.

Quinto: Con los elementos anteriores, la Comisión Agraria Mixta emitió su dictamen el 20 de abril de 1940, el cual fue sometido a la consideración del C. Gobernador del Estado, quien con fecha 24 del mismo mes y año, dictó su fallo, concediendo al poblado de Dzibalchén por concepto de segunda ampliación, una superficie total de 110,990 hectáreas de terrenos de monte con zapotales, de los pertenecientes al Gobierno Federal.

Dada en el Palacio del Poder Ejecutivo de la Unión, en México, a los veinticuatro días del mes de julio de 1940.

Lázaro Cárdenas – Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
Gabino Vázquez – Jefe del Departamento Agrario. (3)


Este era el cine.

























Y por si esta maravilla arquitectónica fuera poco, en las inmediaciones están los sitios arqueológicos de  Dzibilnocac “Bóveda pintada o bóveda con escritura”; y Tabasqueño. Y varios puntos de interés en el municipio de Hopelchén que puedes ver aquí.









Aclaro que esta extraordinaria cornisa (la parte alta) está en el poblado de Hecelchakán. Y nos ayuda a entender ciertos términos arquitectónicos, como el guardapolvo, que son esos dos elementos que vemos claramente, van arriba de las ventanas, y lo que va debajo son las peanas.
Fuentes:

1.- Turismo Campeche.

2.- Schüren, Ute Entre los caminos de herradura y los campos de aterrizaje: Rutas de comunicación e historia económica en el sureste de México. Indiana. Ibero-Amerikanisches Institut Preußischer. Kulturbesitz, Alemania  2013, pp. 199-215
Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=247029853011

3.- Diario Oficial de la Federación. Tomo CXXII. No. 13, México, 17 de Septiembre de 190, pp.1-2