Ayer nos sorprendimos con la magnificencia de la hacienda de La Labor , bueno, al menos a mí me sucedió cuando llegué a ella, me quedé con las ganas de pasear por su interior, en buena medida, me recordó la grandiosidad de la hacienda de Jaral de Berrio en donde pude constatar los excepcionales trabajos del decorado de sus habitaciones y pasillos, no dudo que aquí en la Labor sea algo similar, o, aun mejor.
Hay algo que no me gusta nada, lo he visto casi en todas las haciendas, que no las han respetado. Entiendo todo lo social que hay en el trasfondo del reparto de tierras, de la necesidad de un espacio donde vivir, pero, si dejaran unos metros y no construyeran sobre las paredes exteriores de las magníficas haciendas, pensando que algún día habrá fuertes inversiones y se volverán espléndidos sitios para el descanso, el reposo, la fiesta, en fin…. Teniendo como ejemplo lo sucedido en Yucatán con sus haciendas henequeneras que fueron muchas de ellas recuperadas y dignificadas. Soñar no cuesta nada, lo se.
Llegar a La Labor es de lo más fácil, seguramente habrás pasado por la autopista Querétaro-Irapuato o, en todo caso por la Carretera Panamericana , la 45, la que va de Ciudad Juárez hasta Tapachula, pues bien, es precisamente en la intersección de estas dos vías que se ubica La Labor , solo que, como todos van a más de 100, no se dan cuenta de que, yendo de Celaya a Querétaro, volteando a la derecha en lo que es el puente que comunica a Apaseo el Grande, es allí donde encontramos la magnífica Hacienda de La Labor.
Ejido, comunidad, rancho, llámale como quieras, la vida de La Labor es vida de campo, lo puedes ver en las fotos, los espléndidos campos ya sembrados, ahora si me disculpas pero no identifiqué lo que estaba sembrado, pero cerca hay mucha jícama y zanahoria, nos e si sea el caso de aquí. Puedes ver las vacas, chivos, gallinas, en fin, todo lo que implica la vida de campo.
Encontramos el Cortijo, que era pare de la hacienda, pero ahora con bardas de ladrillo y seccionado, como quiera, respetaron su redondel, lo siguen usando, ya no para lo que fueron creados los cortijos sino para que las vacas sigan rumiando y produzcan abundante leche.
Las fotos del frente no salieron del todo buenas pues me tocaron dos cosas, que llegué ya cuando estaba atardeciendo y la pared norte, que es el acceso principal no tenía la luz adecuada, la otra, creo lo notaste, que estaba instalado uno de esos circos que recorren todos y cada uno de los ranchos del estado, pero tuve la fortuna de encontrar en el libro de don Isaura Rionda, unas fotos tomadas por el Señor Rafael Doniz, que fue quién hizo todo el trabajo fotográfico del mencionado libro Haciendas de Guanajuato de Ediciones la Rana , 1992.
Las quiero compartir contigo, no sin antes comentar a Ediciones la Rana , que estoy dando el crédito fotográfico, pero que si esto no está permitido, que me lo mencionen para sacarlas del blog, lo que menos pretendo es dañar los derechos de autor de alguien….ya he visto fotos mías circulando por ahí y se que no es nada agradable cuando no se da el crédito correspondiente.
Ahora que veo la placa con atención, me doy cuenta de que estuve dos días después de la fiesta, razón por la cual estaba el circo y en este altar había mucho decorado, pues dice la placa que se levantó el 12 de enero de 1900.
Y así fue, el ayer y el ahora de la Hacienda de La Labor , que nos sirve como ejemplo para saber lo que fue y lo que es esta riqueza histórica tan abundante pero, lamentablemente, en vías de extinción, he visto censos levantados antes del 1900 en donde da cuenta del número de haciendas que había. Considerando que en ese entonces la vida de México era 80% rural y 10% urbana y que ahora es abreves…. Podremos predecir el futuro con facilidad.