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viernes, 19 de octubre de 2012

Las buenas intenciones: Los fallidos proyectos de turismo social.

Año con año se habla de los logros y avances que el Negocio del Turismo ha tenido. Normalmente México se ubica dentro de los 10 países con mayor número de visitantes, pero, en ocasiones, baja al doceavo lugar. El problema en estas estadísticas triunfalistas es que se van por la cantidad y no por la calidad. Si el turismo es un negocio, este debe producir utilidades y sucede que, la otra estadística que se lleva es la del ingreso. Digamos que si llegaron 20 millones esperamos que cada uno gaste una buena cantidad de dinero en nuestro país y sucede que México ya no está dentro de los diez países que más ingresos recibe por la vía turística, dicho de otro modo, nos vamos por el relumbrón de la décima posición en cuanto a número de visitantes pero en cuanto a ingresos no andamos en tan interesante posición. 

Pero, haciendo a un lado la cosa estadística y la económica, veamos un caso que en apariencia fue una buena intención pero que, al paso del tiempo se volvió un problema y, simplemente desapareció. Esto sucedió en el denominado "turismo social", el cual fue creado dentro del sexenio de Echeverría, luego impulsado durante el sexenio de López Portillo y en de Miguel de la Madrid también. Esto lo puedes ver en los artículos que en agosto publiqué relacionados al desarrollo del turismo en México y los informes de cada uno de los presidentes. La idea era buena, digamos que noble, especialmente para el sector juvenil. Todos fuimos jóvenes y todos en esos años dorados ansiamos viajar pero siempre con el agravante de los costos de alojamiento y transporte. Fue entonces que el gobierno federal a través de la Comisión Nacional del Deporte creó dos programas, el de la tarjeta Plan Joven, que te otorgaba descuentos en una buena cantidad de productos y servicios y el Sistema Nacional de Villas Deportivas Juveniles, los denominados CREA, cuyas siglas ignoro de dónde vengan.

El CREA de Cancún (el que vemos en la fotografía) lo conocí muy bien, pues por allí pasaba diariamente durante al menos siete años, en ocasiones me iba a esa playa, que era la "playa de la juventud" y aprovechaba las regaderas que ese hostal (por ponerle ese nombre) tenía instaladas. Eran dormitorios colectivos, había una sala grade a la entrada y no recuerdo si tenían futbolitos o mesa de ping pong, pero algo había allí para el entretenimiento de sus huéspedes, seguramente un servicio de cocina... pero el proyecto quedó en buena intención, luego fue abandonado el espacio.

Otro proyecto que igual quedó en buena intención fue el del Hotel Escuela en La Paz, Baja California Sur, del cual no tengo mayores datos más que esta fotografía de 1977, pero si tu que lees esto sabes al respecto, te agradeceré nos lo compartas, lo digo especialmente por un lector de nombre Eduardo originario de La Paz que me deja comentarios en los artículos que he publicado sobre esa ciudad. 

En un seminario organizado por la UNAM, inaugurado el 6 de septiembre de 1993, uno de los ponentes, Saúl J. Figueroa López dijo respecto a los albergues juveniles que: "... por ello, el Estado, ha decidido ofrecer mayores oportunidades y opciones del uso del tiempo libre a través de los organismos gubernamentales, impulsando el turismo juvenil como una expresión del turismo popular que requiere especial atención y una práctica hasta cierto punto distinta de otras formas de recreación. Para lograrlo, la Comisión Nacional del Deporte ha contraído el compromiso de ofrecer servicios de recreación, de esparcimiento y turismo que contribuya al mejoramiento del nivel de vida de las mayorías y, en especial, de los jóvenes

Por ejemplo impulsa una serie de servicios, como las Villas Deportivas Juveniles, las que sin desatender el aspecto turístico, adicionalmente están orientadas a dar apoyo a los programas del deporte y de atención a la juventud, cuyo objetivo es fomentar y fortalecer el intercambio cultural y deportivo, y el de servir como alternativa del turismo social. En la actualidad, el Sistema Nacional de Villas Deportivas Juveniles se conforma de 25 villas distribuidas en 19 entidades federativas, ubicadas en zonas con tradición turística y con un gran atractivo cultural. Cuenta además con 22 campamentos juveniles en 12 estados de la república, en ellos se realizan actividades de campismo y excursionismo con la finalidad de mejorar la salud y despertar el respeto por la naturaleza, así como el valor de conservar el medio ambiente". (1)

Lo dicho, fueron solamente buenas intenciones.





Estas fotografías corresponden al CREA de Cancún tal y como se veía en marzo de 2013.

Fuentes:

1.- Seminario Importancia del Uso del Tiempo Libre. Ponente Saúl J. Figuero López. UNAM, México, 1995.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Marquis McDonald y Howard E. Gulick, los que fotografiaron Baja California Sur e los 50s y 60s.

Baja California Sur se mantuvo durante años, más conectada y relacionada con los Estados Unidos que con México. No fue hasta 1974 que, una vez concluida la Carretera Transpeninsular y el sistema de transbordadores de La Paz, Santa Rosalía y Cabo San Lucas, estaban ya en operación hacia el macizo continental, que México, se dio cuenta de que esta parte olvidada del país, formaba parte de la federación. En 1950 Fernando Jordán, reportero de la revista Impacto, dio a conocer las maravillas que la península guardaba, especialmente la parte sur. Pero antes, viajeros de los Estados Unidos, como Marquis McDonald habían ya recorrido y fotografiado la península. Esto que vemos en la toma, es el camino entre San Antonio y Los Barriles, lo que luego se transformaría en Carretera Transpeninsular. Año de 1951.

"Marquis McDonald tomó a menudo la oportunidad que brinda el estar empleado en el extranjero en lugares como Alaska, Afganistán, Okinawa, y Arabia Saudita, para viajar y explorar lugares interesantes. Después de trabajar en Arabia Saudita por varios años  luego de la Segunda Guerra Mundial, McDonald se establece en Visalia, California, y se toma el tiempo para dedicarse a cultivar su interés en la Baja California. Junto con Glenn Oster, un conocido de Arabia Saudita, McDonald planea y ejecuta un viaje por tierra a lo largo de la península Bajacaliforniana, desde el otoño de 1949 hasta finales de la primavera de 1950. A medida que los aventureros viajan desde la frontera hasta Cabo San Lucas por caminos de tierra en un jeep de la Segunda Guerra, buscan ruinas de las misiones jesuitas y dominicas. Dieciocho años después, McDonald publica un libro sobre ese viaje titulado Baja: Tierra de Misiones perdidas (1968), que proporciona una descripción de las personas y los lugares que visitaron". (1)  En la fotografía, una escena de lo que era "el crucero", en 1957, lo que hoy conocemos como Ciudad Constitución.¿O es Insurgentes? Me queda la duda.

Más al norte de la península, ya en el estado de Baja California, lo que era el territorio Norte, McDonald tomó esta fotografía en lo que eran las inmediaciones de la laguna seca conocida como Chapala, paso obligado, entonces, del camino que se convertiría en la Carretera Transpeninsular y que ésta lo evitaría, se ubica entre Cataviña y El Rosario. Algo impresionante. La toma es de 1950.

Es en ese año, 1950, que llega a La Paz, hace esta toma de la Catedral, es de llamar la atención el tipo de bancas dobles que había y los carros que, entonces, circulaban en la capital de aun Territorio Sur de la Baja California.

Un año antes, en una visita previa, seguramente utilizando los servicios de Trans Mar de Cortés, la línea aérea que daba servicio en la península, hizo esta toma de La Paz. Notamos a la izquierda el Mogote y el único muelle que había. Me sorprende ver la cantidad de plantaciones que, seguramente, cada quien tenía y mantenía, tanto en el jardín en casa como en el huerto también.

 Así se veía el Malecón a en 1950, la toma, seguramente hecha desde el muelle, donde estaba la aduana. Me sorprende el tamaño de los árboles, parecen ser laurel de la India... todos aniquilados ya. En la siguiente fotografía vemos como, efectivamente, las calles de la ciudad, al menos en la zona centro, estaba repletas de árboles, al fondo se ve el kiosco. Veamos ahora algo sobre el otro personaje que nos dejó la rica herencia de las tomas de Baja California Sur en la década de los cincuenta y sesenta, Howard E. Gulick.


"Howard Gulick nació en Visalia, California, el 25 de agosto de 1911. En 1920 se trasladó con sus padres a Los Ángeles y más tarde, en 1922, en Glendale, California. Gulick se graduó de la Escuela de Glendale High en 1929 y en el Instituto de Tecnología de California en 1934 con una licenciatura en ingeniería. De 1935 a 1972 Gulick trabajó para el Departamento de Servicios Públicos. Durante la Segunda Guerra Mundial (septiembre 1942 hasta enero 1946), sirvió en la Fuerza Aérea y fue colocado en Yuma, Arizona. Además de sus funciones como ingeniero de correos y jefe de compras, Gulick pasaba su tiempo libre practicando el español, la exploración de la frontera y fue entonces que desarrolló un interés en el desierto.

En la toma, aun de Marquis McDonald, vemos algo que él marcó como "el faro antiguo" en San José. Quizá sea el que se encuentra en La Playita, pero más datos no hay. Seguimos con la vida de Gulick: "En 1950, hizo su primer viaje largo en Baja California, viajando hacia el sur hasta Loreto en un Jeep y continuó pasando sus vacaciones viajando por la península (excepto 1958) hasta 1961. En 1964, recordó, "además de la mera cobertura de carreteras, estudié y buscamos caminos antiguos, misiones, ranchos, etc. Junto con todo esto, las notas detalladas de las distancias recorridas por carretera me permitió trazar los caminos en un mapa base. Durante este periodo los fines de semana más largos se gastaron allí [a menudo en compañía de Faustino Pérez, de Ensenada].

Para 1957, año en que visita, en abril, San José del Cabo, Gulick marca esta casa como "la casa de Adriana", será bueno investigar en dónde se localizaba. Y seguimos: "Peter Gerhard, un historiador, propuso que colaboran en una guía turística de Baja California que incorpore notas de Gulick para la parte de registro de ruta. En 1956, la primera edición de la BAJA CALIFORNIA GUIDE aparece en un momento en que el interés popular en la península fue en aumento. Gulick concibió esta guía "en un volumen que no sólo ayudar a los viajeros a encontrar su camino por las carreteras sin asignar hasta ahora, pero podrá describir, a partir de la observación personal, la zona y puntos de interés." Popular entre los viajeros peninsular de la Baja California, la Guía fue reeditado en tres ediciones actualizadas antes de una edición revisada por quinta vez, titulada Guía de Baja California publicada en 1975, año en que Walt Wheelock reemplazó a Peter Gerhard como co-autor.

En esta toma, 1957, vemos algo que se marca como San José Viejo y finalizamos con la semblanza de Gulick. "Entre 1962 y 1964, Gulick cambió su enfoque hacia el estado de Nayarit, en 1965, publicó Nayarit, México; Una Guía para los viajeros a este estado histórico y paisajístico de la costa oeste de México, y su capital, la ciudad de Tepic. Este trabajo fue el primero en idioma Inglés como guía de Nayarit". (2)

El palmar de Santa Rosa, en San José del Cabo, según lo vio Howard Gulick en 1951. Curioso es recordar que este panorama, cuando lo vio por primera vez, en el mismo año, Fernando Jordán, el cual denominó, justo en esta zona, como "la tierra perfumada". (Casualidades de la vida, Jordán, mexicano; Gulick norteamericano coincidiendo justo aquí, en San José del Cabo... como para anotarlo en letras de oro en la historia local.

Así se era la Misión de San José del Cabo en 1957.

Esta era lo que hoy conocemos como Plaza Mijares o Plaza de la Constitución, como debiera ser su nombre oficial. Vemos el mismo tipo de bancas dobles, como en La Paz... ¿Y el kiosco?

Calle Miguel Hidalgo, acabadita de raspar. Vemos que el estero o, en todo caso, los huertos, llegaban a lo que ahora cocemos como calle del Centenario.

A esta casa Gulick la marca como el Hotel Los Fishers, me atrevería a pensar que alguien de la familia Fisher era quién lo poseía. Interesante dato que aunaremos al "Hotel de los Chinos" frente a lo que hoy es el Ayuntamiento.

Y justo este era y sigue siendo el edificio del Ayuntamiento, en 1957, cuando la calle era de tierra.

Esta es, creo, la fotografía más conocida de Gulick aquí, en San José del Cabo, se trata de la planta de luz, actual teatro de la Casa de la Cultura. A este punto me gustaría hace, más que una reflexión, una sugerencia a todos los bloggeros de la Baja California Sur, que en ocasiones, usan fotos y no dan el crédito correspondiente. Así pues, agradezcamos a Howard E. Gulick el que haya fotografiado la planta de luz y a la Universidad de California, San Diego, que fueron quienes digitalizaron todo el trabajo de estos personajes.

En 1950 Marquis McDonald fotografió eso que ahora conocemos como el Land´s End, de Cabo San Lucas. El anglicismo, por si no conoces la lingua franca que hablamos, quiere decir, "el fin de la tierra".

Aquí me supongo que es por el rumbo del panteón de San Lucas, es de notar abajo a la derecha, la pila de troncos; leña, que seguramente se usaba ante la carencia de gas por estos rumbos...

Algo que bien podemos catalogar a esta como "la toma del millón". La bahía de Cabo San Lucas virgen en su totalidad. En verdad que debemos agradecer a Howard E. Gulick el que haya hecho estas fotografás.

Ahora, desde algo que podrá ser en la actualidad la entrada del Hotel Finisterra, vemos el arroyo que había y que bajaba a lo largo del pueblo de Cabo San Lucas (razón por la cual las inundaciones en el centro cada vez que llueve) y que es la Marina en la actualidad, la construcción que vemos a la derecha, era la Empacadora de Atún Pando.

Y para terminar una toma hecha en Todos Santos, cuando la Zafra producía azúcar y panocha suficiente como para exportarla, esos dos chacuacos o chimeneas, siguen en pie, ahora rodean una alberca de un lugar donde rentan apartamentos... así la cosas en eso que insisten en llamar "Baja" y que se llama Baja California Sur.

Fuentes:

1.- Mandeville Special Collections Library. On Line Archive of California (OAC). San Diego.
www.ucsd.edu

2.- Mandeville... ibid.

domingo, 29 de julio de 2012

Una idea de lo que es el desierto en Baja California Sur

 Si no has tenido la oportunidad de conocer la península de Baja California tendrás la idea de que los desiertos son lugares en donde se acumula arena, solamente se ven dunas, y el paisaje es monótono. Una vez que llegas por estos rumbos, especialmente si tienes la oportunidad de recorrer la península en su totalidad, de Cabo San Lucas a Tijuana, te darás cuenta de que son al menos cinco tipos diferentes de desierto los que hay y que en cada uno de ellos se encierra una belleza muy especial. Hacer el recorrido en el verano se vuelve tarea complicada y, más bien, ardua, pues la temperatura estará en la terrible constante de los 40 grados. El clima se volverá agradable en Guerrero Negro en donde, dada su ubicación, la diaria neblina y los vientos que allí soplan la vuelven distinta al resto de la región.

 A manera de ejemplo de una de las variantes de desierto que hay en la larga península, estamos viendo el camino que va de la Playa del Tecolote a la Playa de El Coyote, distantes unos 15 o 17 kilómetros de La Paz. Si eres admirador de la naturaleza, si eres de los que se saben aprovisionarse y gustan de adentrase en entornos diferentes, estamos ante una gran oportunidad. Si por el contrario, el sol te agobia, buscas comodidades y no aguantas mucho las largas y en verdad pesadas caminatas, entonces mejor solo ve estas fotografías pero, si algunas vez tienes la oportunidad de hacer un recorrido por estos lares, estarás ante una muy agradable soledad. Las fotos hablan por sí solas.













jueves, 19 de julio de 2012

Un manglar de zona árida que sobrevive en La Paz, Baja California Sur.

 Cuando oímos de sutentabilidad o sostenibilidad pensamos que son términos de reciente creación y que van en relación al cambio climático. Lo primero no es cierto, lo segundo tampoco. Hubo, desde 1960, la preocupación por proteger los humedales del mundo pues eran aniquilados por el mayor depredador de la humanidad: el hombre mismo. La idea no se materializó hasta después de once años, sucedió en una ciudad de Irán, Ramsar y de allí dio por resultado lo que conocemos como la "Convención de Ramsar".

 "La Convención sobre los Humedales (Ramsar, Irán, 1971) -- llamada la "Convención de Ramsar" -- es un tratado intergubernamental en el que se consagran los compromisos contraídos por sus países miembros para mantener las características ecológicas de sus Humedales de Importancia Internacional y planificar el "uso racional", o uso sostenible, de todos los humedales situados en sus territorios. A diferencia de las demás convenciones mundiales sobre el medio ambiente, Ramsar no está afiliada al sistema de acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente (AMMA) de las Naciones Unidas, pero colabora muy estrechamente con los demás AMMA y es un asociado de pleno derecho entre los tratados y acuerdos del "grupo relacionado con la biodiversidad". (1)

 En la placa informativa colocada en Playa Balandra, leo: "Este sitio está ubicado en el Municipio de La Paz, en el Estado de Baja California Sur y se inscribió en la lista de Ramsar el 2 de diciembre del 2008 con el número 1767, por contar con uno de los pocos manglares representativos de las regiones áridas que quedan en el mundo. Por sus 13 especies de macroalgas es un sitio de crianza, alimentación y protección para numerosos organismos como el camarón y los pargos (5 especies); además de ser sitios de anidación y protección para aves migratorias y residentes, algunas en peligro de extinción.

 "El sitio tiene un área de 448.67 hectáreas, y está formado por pastos marinos, manglares, arrecifes rocosos y coralinos que funcionan como zona de protección, alimentación o vivienda a diversas especies. El área incluye dos humedales: Balandra y El Merito. Gracias al aporte de los manglares sobreviven y se reproducen  las langostas y varias de las especies más importantes de camarón, jaibas, ostiones, alemejas, pargos, robalos, entre otros, algunas de las especies de las pesquerías de México. Debido a la disminución de recursos pesqueros de ser un lugar de pesca se convirtió en la playa favorita de la comunidad paceña, destacando la formación rocosa denominada "el hongo"por la espectacularidad del paisaje".

 En el mundo son 162 los países inscritos en la Convención de Ramsar con 2040 sitios, México participa con un total de 138, la gran mayoría en los estados costeros, pero esto no quiere decir que los humedales sean solo de agua salada pues hay el caso de Guanajuato, que no tiene costa y cuenta con dos sitios: el de la Presa de Silva y el de la laguna de Yuriria. En Baja California Sur existen, además del de Balandra, 10 sitios más: los humedales de La Sierra de Guadalupe, los de Comondú, los del Mogote en La Paz, la Laguna Ojo de Liebre, la Laguna de San Ignacio, el Oasis de la Sierra El Pilar, los oasis de la Sierra de la Giganta, el Parque Nacional Bahía de Loreto, Cabo Pulmo y el Estero de San José del Cabo.

 En esta fotografía alcanzamos a ver en el fondo una zona verde, esos son los manglares. Me sorprende el color de los arbustos que lo rodea, de un tono morado, casi igual al de las rocas de esa zona.








Y al ver este letrero, me pregunto cuál será el futuro de estos manglares...

Fuente:

1.- Sitio electrónico de Ramsar:
http://www.ramsar.org/cda/es/ramsar-tourism-homeindex/main/ramsar/1%5E25816_4000_2__

Para leer algo sobre la Presa de Silva en San Francisco del Rincón, Guanajuato, entra aquí:
http://archivo.periodico.am/nota.aspx?id=455371