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jueves, 3 de marzo de 2011

Hacienda de La Punta, municipio de Cosío, Aguascalientes. Las haciendas abandonadas en México.

Estamos en la parte norte del estado de Aguascalientes, a unos 15 kilómetros al norte de Rincón de Romos y unos 10 de Cosío, tal vez sean menores las distancias, pero algo que normalmente no hago, es aprenderme que tan distante está una cosa de la otra, la forma en que mido es dependiendo de que tan frecuente hay servicios públicos de transporte y cuanto tiempo tienen programado en recorrer esa distancia… así que, unos 4º minutos de camino saliendo de Rincón y estamos en la hacienda de La Punta… casi, casi a punto de llorar, al ver las condiciones en que está esta verdadera maravilla.

¿Qué pasó aquí? Como que esa es la pregunta. Si pensamos que ahora tenemos tan solo 60 sitios como Patrimonio de la Humanidad relacionados al Camino Real de Tierra Adentro y, esta hacienda, era una de las miles que había a lo largo del camino y son solo una docena las que fueron incluidas en el catálogo. Tenemos 988 en pésimas condiciones, La Punta es una de ellas.

Sí don Miguel Hidalgo, que por cierto, cerca de aquí pasó, hubiera tenido una idea de país, esa revolución de Independencia nos hubiera conducido a un mejor país y, si los revolucionarios, los de 1901, también hubieran tenido una idea de país, otra cosa seríamos… y una de las consecuencias de una y otra revolución fue la destrucción de la planta productiva, primero las minas, luego las haciendas.

“Lo primero que salta a la vista es la desaparición de los antiguos latifundios, el fraccionamiento de algunas de las más grandes haciendas y la consolidación del grupo que formaban los propietarios medianos. El mayorazgo de Ciénega de Mata, por ejemplo, que abarcaba 360 000 hectáreas repartidas entre los estados de Jalisco, Aguascalientes y Zacatecas, se repartió en 1861 entre los hijos del señor José María Rincón Gallardo. Al mismo tiempo, los ranchos formados en el llano del Tecuán, en tierras pertenecientes al mayorazgo, fueron vendidos a sus arrendatarios. En menor escala lo mismo sucedió en el norte del estado, en donde el parcial fraccionamiento de la hacienda de San Jacinto favoreció el desarrollo de fincas como La Punta y Mesillas. En Calvillo la única gran hacienda que se conoció, la de San Diego de la Labor, también se fraccionó, surgiendo en su lugar propiedades como las de San Tadeo y Primavera.

Ello no quiere decir; sin embargo, que las grandes haciendas hayan desaparecido del todo y que el acceso a la tierra se haya generalizado. La concentración de la tierra en pocas manos siguió representando un gran problema, uno de los que provocaron el estallido de la Revolución, pero no tuvo en Aguascalientes las características tan explosivas que tuvo por ejemplo en Morelos, estado en el que las haciendas productoras de caña de azúcar libraron una guerra a muerte con los antiguos pueblos de indios, a los que despojaron de sus tierras y privaron de las aguas con las que tradicionalmente hacían sus riegos.

Hechas estas aclaraciones, que es muy importante tener en cuenta, podemos recordar que a fines del siglo XIX había en Aguascalientes unas treinta haciendas que acaparaban la mayor parte de las tierras y que abastecían de maíz, trigo, frijol y otros productos los mercados. Las más importantes eran las de El Saucillo y Pabellón, en el municipio de Rincón de Romos; Palo Alto, La Cantera, San Bartolo, Jaltomate, Peñuelas y Cieneguilla, en el de Aguascalientes; San José de Guadalupe, Gracias a Dios y Chichimeco, en el de Jesús María; San Diego de la Labor, San Tadeo y La Primavera, en el de Calvillo; San Jacinto y La Punta en el de Cosío; Ciénega Grande, Pilotos y El Tule en el de Asientos; Mesillas en el de Tepezalá y Paredes en el de San José de Gracia.

La extensión de estas haciendas no rebasaba más que en unos cuantos casos las 20 000 hectáreas, que no eran nada comparadas con los cientos de miles de hectáreas que tenían las grandes haciendas del norte del país, pero que eran muchas comparadas con la extensión que alcanzaban las fincas rústicas en el centro del país. Lo que hay que tener en cuenta es que, cuando hablamos de propiedad territorial, junto con la extensión tenemos que considerar otras variables o aspectos, como la densidad de población, la calidad de las tierras y la disposición de aguas para el riego”.

Bendita Revolución, bendito reparta agrario, esas fueron, en buena medida, las razones para que estos magníficos edificios que conocemos como haciendas se hayan perdido para siempre y solo encontremos los cascarones de las mismas. Hace poco te contaba de los cuidados que debes tener al caminar por estos espacios abandonados que se han convertido en letrinas… aquí tenemos, lamentablemente, uno más.

Esta vez sí que me dio tristeza. Pensar en cuanta cosa no habrá pasado allí, imaginar en sus momentos de esplendor los edificios con vida, llenos de gente, del trajín habitual de una hacienda: peones, caballos, gallinas, chivos, las carretas y yuntas muy temprano, al alba saliendo a su jornada. Los humos de la cocina donde se preparaba la, seguramente abundante, para el amo, comida… las muchachas de servicio echando las tortillas en los comales… las tardes frescas del verano, los olores que se desprendían de la tierra cuando comenzaban precisamente esas lluvias tan benéficas luego del mes de mayo…

Mejor sigamos viendo a través de estas tomas que logré en la última semana del 2010, que fue cuando pude pasar para mi deleite por esos rumbos plagados de historia y de magníficos y caducos edificios.





















Fuente:

Beatriz Rojas, Jesús Gómez Serrano, Andrés Reyes Rodríguez, Salvador Camacho y Carlos Reyes Sahagún. Breve Historia de Aguascalientes, Fondo de Cultura Económica. México, 1994


miércoles, 2 de marzo de 2011

Rincón de Romos, Aguascalientes, siguiendo el Camino Real de Tierra Adentro y la Ruta de Hidalgo

Son como diez o tal vez menos, los kilómetros que separan a la Hacienda de San Blas del Pabellón de la capital del municipio, Rincón de Romos. Si bien no está dentro del catálogo de Patrimonio de la Humanidad, si era ese el paso del Camino Real y también lo fue, al igual que La Hacienda, paso del ejército Insurgente. A la entrada de la Hacienda vimos una estela de Cabeza de Águila, un par de kilómetros antes de Rincón de Romos hay otra más, en donde pasaba un arroyo y que se llamaba Arámbula, una tercera la ubicamos aquí en esta que es la plaza principal de Rincón.

Estaba muy concurrida la Parroquia, no pude tomar fotos de su interior pues había una misa, una boda, si mal no recuerdo, así que no la conoceremos por dentro, pero si por fuera, esta es la fachada principal.

Ahora vemos la cúpula desde la parte de atrás, solo que la cúpula no pertenece a la Parroquia, sino a la capilla que se encuentra anexa.

Esto fue lo único que alcancé a retratar antes de que el gentío, perdón, los invitados, entraran al templo para la boda, la novia, como es costumbre, radiante, pensé en hacerle una toma pero...

Me pareció más interesante el carro en el que llegó, se ve bastante cuidado, no se que modelo será, pero de que esta bonito, lo está.

Y esta es la capilla de la que vimos su cúpula por fuera, un neoclásico del auténtico...

Y aquí estamos frente a la Cabeza de Águila... te cuento que si decides conocer estos rumbos, en Rincón de Romos hay un solo hotel, creo se llama Shalom, de precio accesible, solo que te peleas con el control remoto pues como que no funcionan, lo cambié tres veces en la recepción, opté por mejor solo ver un canal, al final de cuentas, ni lo veo, solo lo dejo para que haga ruido... pues bien, quedarse aquí es ideal, te vas a la terminal de las combis, que está enfrente de lo que es la terminal de autobuses más abandonada que he visto en todos mis recorridos, desde allí, en combi, te puedes mover a muchos lados.

Esta que vemos es la misma cúpula, ahora estamos en el interior de la capilla. Pues bien, en las cercanías de Rincón hay varias haciendas, pude conocer dos, una se llama Saucillo, está en donde hubo unos balnearios, cuando llegas te sorprende el acueducto que corre desde la carretera hasta la hacienda, como medio kilómetro y adentro se ve que han hecho varias remodelaciones, allí pude entrar pues estaban los cuidadores y fueron bastante accesibles. Las fotos de esa visita se quedaron en no se donde, fue cuando me robaron la cámara.

Evidentemente que tuve que volver a Rincón y a todo el recorrido, para documentar, luego de que me obsequiaron amablemente y por ser la Navidad una nueva cámara... pues bien, hay otra hacienda más, se llama La Punta, esa te da un poco de tristeza cuando la ves, es una maravilla, solo que en el absoluto abandono. Esa si la veremos, mañana seguramente.

Ve nada más que cúpula tan interesante, sencilla no muy grande, pero muy sólida y bella, sobre todo bella... pues bien, si te quedas una noche más allí, te dará tiempo de tomar una combi que te llevará a Asientos, ese es un Pueblo Mágico en donde existió una mina. A ese lugar no alcancé a ir porque el servicio de transporte no es muy frecuente, implica quedarte un día más y esa vez no contaba con tiempo, pero las ganas no me faltaban, he oído que Asientos es interesante.

Creo te das cuenta de que cuando entré en la capilla ya había oscurecido, esta foto salió así de clara debido a la buena iluminación que tiene el recinto. De comida no encontré mucho, en la noche sólo di con puestos de birria y a mi la birria no me gusta.

Estábamos entonces en las vísperas de la navidad y te podrás dar una idea de que el regalo más solicitado para Navidad y Reyes son las bicicletas...

Esta es la Cabeza de Arámbura, si te contara en que lugares me las he encontrado... lo que si te cuento es que hoy precisamente, en el sitio hermano de El Bable, en donde estamos desarrollando la Ruta de Hidalgo, entramos al estado de Coahuila, creo que cada vez se pone más interesante esa historia... si aun no me visitas, recuerda que allí te estamos esperando:

lunes, 28 de febrero de 2011

Trojes, galeras, molinos y la presa en la Hacienda del Pabellón, Aguascalientes

De pronto ese diseño nos remite a una pirámide en Teotihuacán, pero no es así, no estamos en una zona arqueológica, seguimos en La Hacienda. Para que no te confundas, como me sucedió a mi, la gente de la región llama a este lugar así como te lo escribí ayer, La Hacienda, debido al suceso histórico del paso del ejército Insurgente, se le cambió el nombre a Pabellón Hidalgo, pero en realidad el nombre con el que fue fundada fue como Hacienda de San Blas del Pabellón.

Recordarás que también te comentaba de la Sierra Fría, la que está un poco más atrás de esa pared que corona los cerros que hacen un interesante marco al paisaje de La Hacienda, con los escurrimientos que desde esas alturas vienen se decidió crear la presa de San Blas, está a varios kilómetros de distancia, te mentiría con la cantidad, creo 4 o 7, la verdad no lo recuerdo y para evitar una de mis malamente habituales caídas, decidí quedarme con las ganas de conocerla.

Sin embargo, a tan solo unos cien metros hacia el norte de La Hacienda se encuentra otra presa, no tan antigua pero presa al fin, creo que más bien debe ser una represa, está junto al puente, quedan vestigios de que por allí había una puerta que cerraba el paso para gente y ganado que pastaban o caminaban en la zona donde seguramente hubo una época en la que abundaba el agua.

1923 dice la placa, fue cuando se construyó esta presa, insisto, represa y aunque no está tan escondida, de pronto pasa desapercibida cuando caminas por allí.

En la placa que encontramos dentro de La Hacienda, donde se da la lista de los propietarios, dice luego que pasó a ser propiedad federal, esto cuando la construcción de la Presa Calles, que está a unos 15 kilómetros al sur, esa presa fue la que inundó el pueblo de San José de Gracia, supongo que fue entonces que la Secretaría de Recursos Hidráulicos se volvió la propietaria de la Casa Grande de San Blas del Pabellón.

Si no tienes mucha experiencia en esto de meterse a conocer los lugares viejos, abandonados, en ruinas, debes tener cuidado en varias cosas, la primera, la más desagradable de todas las recomendaciones que te pueda hacer es ir viendo muy bien por donde caminas, sucede que por estar abandonados y en ruinas estas construcciones, la gente las toma como letrinas, así que verás por todos lados excrementos humanos, cosa que te causará problemas, por un lado en contraer una enfermedad, esto con el solo hecho de respirar las heces ya secas, y lo peor, cuando la pisas, así que ten cuidado por donde caminas.

Si no tienes mucho sentido de la orientación mejor ni te metas a explorar los caminos, ahora que, si sabes muy bien orientarte, te gusta caminar, llevas agua... no lo pienses más, seguro encontrarás algo sorprendente, solo que... cuidado con los perros, en ocasiones hay unos muy bravos que están protegiendo su territorio y tú eres un extraño para ellos.

Recordarás que dentro de La Hacienda hay un par de enormes y centenarios árboles, llama la atención el pino, pues bien, esa punta verde que ves arriba a la derecha es precisamente ese pino, te darás una idea desde donde estamos viendo ahora a La Hacienda, este arco era un desagüe pues por allí está el baño de la antigua hacienda y estando en el lecho del que fuera un río serviría, seguramente, para desfogar las aguas residuales...

Ahora estamos del otro lado de La Hacienda, la parte norte, allí encontramos esta habitación en ruinas, tal vez era uno de los molinos, queda tan solo el cascarón, ni restos siquiera hay del techo, las piedras de moler, no sé a donde habrán parado, solo vi dos que están en unas esquinas a manera de adorno.

Todo este es el conjunto que presumo era un molino, me refiero a la tercera puerta, la de la derecha, pues las otras dos eran los accesos a la troje, se conserva aun parte de la arcada.

A un ladito de esa construcción quedan las ruinas de una casa, tal vez el encargado de custodiar la zona de almacenamiento de la Hacienda de San Blas.

Te podrás dar cuenta con esta toma la dimensión que tenía esta troje, enorme en verdad, consecuentemente podemos imaginar cuan rica fue La Hacienda al tener varias trojes de tales dimensiones.

Esta es una sección que está entre eso que supongo era el molino y la troje con su enorme arcada, aquí vemos un espacio no tan grande como el de al lado y con el mezquite que ha crecido allí dentro nos podremos dar una idea de cuanto tiempo lleva en ruinas el lugar. (No sé si sea necesario marcarte a todos esos papeles blancos que hay... efectivamente, es papel higiénico usado... ten cuidado cuando camines por esos lugares.)

Nos salimos de ese conjunto y vemos los contrafuertes que sostenían todo el peso, bastante grandes, por cierto, y así de grandes por tener la necesidad de sostener un edificio de tales dimensiones.

Unos pasos más adelante, siempre en dirección norte llegamos a lo que supuse fue una era, pero alguien a quién pregunté me dijo que allí eran los molinos. El diseño me pareció muy interesante, te dejo las fotos que hablan por sí solas.









Entre el presunto molino y troje y el que me dijeron era otro molino encontramos este redondel que, evidentemente, era el cortijo. Por si no tienes el dato, el cortijo era donde se domaban los caballos del hacendado, de allí que sean siempre redondos, para poderlos controlar, estando el caballerango parado al centro y la bestia amarrada con una soga. (En el Bable había un cortijo pequeño, nota al calce que se me vino de pronto a la cabeza.)

Otra enormidad del edificio que era el molino, ahora visto por la calle del cortijo...

Y estas son las sorpresas que todo rancho siempre guarda... un estilo que rebasa el ecléctico y nos lleva de la mano a un surrealismo difícil de comprender. (En ese viaje vi en otro rancho una casa totalmente cubierta de espejos, como iba en el camión no me dio tiempo para sacar la cámara y retratarla pero era algo alucinante... otra nota al calce.)

Así se ve desde la casa surrealista la calle del cortijo, el cual está al fondo a la derecha y el molino y su troje, a la izquierda...

Y esta es una de las piedras del molino que están como mudo testigo de la prosperidad que tuvo la Hacienda de San Blas del Pabellón.

Cuando llegas de la ciudad de Aguascalientes a la Hacienda del Pabellón esto es lo primero que ves, algo que bien podríamos definir con la antigua palabra de "goteras". Las goteras eran los accesos que los pueblos tenían, eso que ahora solo nombramos como " la entrada" antes se le denominaba la gotera... y en la gotera de San Blas nos despedimos de tan bello lugar lleno de historia y de historias...

Y nos montamos, en la que yo insisto en llamar La Combi, pues antes le solía decir Pesero y todos me miraban raro y pensaba que venía del D.F. así que opté por nombrarlas Combis, pero ahora también me miran raro pues les denominan el Colectivo...

Y me queda en el recuerdo esta otra piedra de molino, en donde se dice que aquella tarde del 25 de enero de 1811 don Miguel Hidalgo se sentó largas horas con el semblante un tanto cuanto desencajado pues acumulaba por un lado la triste visión de la derrota en el Puente de Calderón y, por el otro, la destitución del mando del ejército Insurgente que apenas unas horas antes le habían notificado...