miércoles, 9 de noviembre de 2016

Volteando arriba a ver el cielo de Salamanca

  A pesar de los contaminantes y dependiendo del viento dominante y su dirección será lo despejado que veamos el cielo en Salamanca. Cuando eso ocurre comenzamos a ver formas, colores, juegos de luces y sombras que se antojan increíbles por ahí están, es cosa de mirar arriba con atención, aquí una muestra.

















martes, 8 de noviembre de 2016

El falo, de su presencia ritual a su presencia casual

  Esto que ahora escribo no pretende ser, en ningún momento un estudio antropológico, mucho menos sociológico o político. No creo que en nuestros días haya la necesidad de escribir algo en las paredes para manifestar lo que se siente. Por escribir igual incluyo el acto de dibujar, el cual, se manifiesta ahora a través del grafiti... grafiti que regularmente no tiene sentido alguno y que es solo una copia de algo que se ve en los medios, que se imita sin ton ni son pero igual nos dice algo, sea ese poco nivel de conocimiento que vamos dejando a las generaciones que vienen detrás de nosotros, que sea un hartazgo, cosa más que normal en la adolescencia, pero, si de grafitis o pintas que distan mucho de lo que el arte urbano se trata, el ejercicio que hoy comparto es una compilación de imágenes que he acumulado a lo largo de este año en el que el falo está presente. Falo, pene, pito, como gustes llamarlo.

  La primera fotografía que has visto la tomé hace mucho tiempo, cuando tuve la oportunidad de ir a Marruecos y, visitando la zona arqueológica de Voloublis, que fuera una importante ciudad romana en el norte de África, en uno de los templos vi al centro un cubo de piedra en el que estaba labrado un pene, era -me explicaron- el lugar en donde se rendía culto a la diosa de la fertilidad, de ahí que se asociara el genital masculino con la concepción. Y esta imagen que ahora ves viene de una exposición "Semillas de vida: Sexualidad en Occidente", que hubo en varios museos y que creo está fija en el Museo del Templo Mayor. Recuerdo que hace un año mostré en este Bable un Chac Mool con pene, cosa que me pareció un poco rara o curiosa.

  Muchas veces he manifestado aquí mi edad, que vengo de la generación de los cincuentas del siglo XX, y es por eso que muchas de las referencias que hago son a lo que recuerdo haber visto, y una de esas cosas que recuerdo es que antes era común que cuando había una pinta en la calle esta era de un pene y que cuando había un letrero, este decía "puto el que lo lea".

   Con ese recuerdo un día, en mis habituales caminatas salí a buscar esas manifestaciones fálicas en grafitis y pintas de colonias y barrios pues, aquí en Salamanca, como en cualquier ciudad, pueblo y rancho mexicano, las pintas y grafitis son cosas que forman ya parte intrínseca del paisaje... y fue en donde me di cuenta de que ya no es tan usado el falo como lo era antes en este tipo de manifestaciones.

  Haciendo una búsqueda, una "goggleda" de grafitis y penes, encuentro varios estudios que se han hecho al respecto los cuales, la verdad sea dicha (desde mi óptica) no conducen a nada, pues el asunto fálico está presente en la humanidad desde que se hizo conciencia hasta nuestros días, solo que, en aquella antiguedad sea egipcia, que griega, que romana la presencia del falo estaba investida de un ritual, de una adoración, asociada a una deidad y en nuestros días es solo un algo que tal vez nos quiera decir "yo soy" o un "I'm", recordando aquello que el 1° de enero me cuestionaba de que a qué generación pertenezco y que ahora sé que luego de los Millennials sigue la generación "I'm" consecuencia lógica del selfie y las redes sociales.










 Un mes después, en la pared amarilla estaba ya borrada la imagen fálica...

lunes, 7 de noviembre de 2016

Un Antes y Ahora de lo que fuera el Camino Real de Tierra Adentro

   Hace algún tiempo hice una reflexión sobre el Camino Real y la Carretera 45 y/o Autopista México Querétaro pues casi casi siguen el mismo trazo, incluso en Atongo, a tan solo 50 metros de la autopista está uno de los puentes incluidos en el catálogo del Patrimonio de la Humanidad, ese puente está apenas atrás del Oxxo que vemos al fondo a la derecha.

   De pronto pensaba del Camino Real asociado a la época virreinal, pero a medida que fui profundizando más y más en el tema, caí en la idea de que a lo largo del siglo XIX el camino tuvo una enorme importancia y buena parte de los acontecimientos escritos en las páginas de la historia tuvieron ese escenario: la Independencia, las continuas guerras y planes, la Reforma y todo lo demás hasta que... construyeron el ferrocarril y las cosas cambiaron.

   Si eres asiduo a leer este Bable, sabrás las varias transcripciones que he compartido de las novelas costumbristas del siglo XIX, siempre me han gustado a pesar de ser sumamente dulces, a veces melancólicas y sobre todo muy, muy rosadas... pero ese era precisamente el estilo de la época. Sobre Chucho el Ninfo, de Gil Gómez, el Insurgente, y de Manuel Payno nunca acabaré de contar lo entretenida que es su historia en Los Bandidos de Río Frío. Precisamente es de Payno que tomo este breve relato en el que nos deja ver como era el Camino Real a mitad del siglo XIX en la que considera la parte más bella. Este post lo hago con la idea del "Antes y ahora" en el sentido de que lo de antes es la descripción que hace Payno y el ahora son las fotografías que a lo largo de este año he tomado precisamente por ahí.

  “Una de las jornadas más deliciosas que puedan hacerse en diligencia por el interior de la república, es la de Querétaro a Guanajuato: entiéndase esto a la buena estación del año, pues cuando las aguas están muy avanzadas, las vertientes de toda la serranía inundan lo que propiamente merece el nombre de Bajío, y las 42 leguas que hay de camino forman materialmente una sucesión de lagunas y de atolladeros donde es molestísimo y aun a veces imposible caminar. 

Pero no quiero conducir a mis lectores por en medio de los tristes nubarrones y de las recias tormentas que se forman en las crestas elevadas de los Andes mexicanos en los meses de junio a septiembre, sino por el contrario, en esos días diáfanos y puros del mes de abril, en que la naturaleza rejuvenecida, galana y bellísima, parece una égloga de Virgilio, un canto de amor de Lamartine.

 Entonces al entrar en Querétaro se percibe la ciudad meciéndose materialmente entre las copas de los árboles, y al salir se divisa como una canasta de flores, resplandeciendo las veletas de las torres y las cúpulas de los cimborrios, con esa luz dorada, viva y transparente del cielo de México.

 El camino a poca distancia de Querétaro es perfectamente plano e igual, y la diligencia volando pasa por una sucesión de calzadas y de bosques de mezquite y de huizache, salpicados con flores y matas silvestres. 
No es en verdad la perspectiva voluptuosa y oriental de los bosques de liquidámbares y guayaba de Jalapa; pero sí una sucesión no interrumpida de paisajes tranquilos, de escenas de sosiego y paz, que hacen gozar al alma de una suave delicia.

 […] En las llanuras del Bajío se medita en la vida quieta, en la paz doméstica en la existencia profunda y silenciosa de los campos […] en los valles extensos y verdes del Bajío uno ve vagar una de esas figuras pálidas y resignadas de una madre de familia que tiene su amor en sus hijos y su pensamiento en Dios.

 Tales son las ideas que me han ocurrido cuando en diferentes ocasiones y épocas de mi vida me he visto por una y otra parte metido en una diligencia con compañeros absolutamente desconocidos y extraños, reducido a encerrarme en mis propios pensamientos y a entretener el cansancio del camino con estas meditaciones interiores" (1).







Fuente:

Payno, Manuel. Escritos literarios II. Obras completas, número XIV. Conaculta, México. 2002, pp. 424-425

domingo, 6 de noviembre de 2016

Caracheo en Cortazar, Guanajuato.

   Sobre Caracheo, la hacienda, habíamos hablado ya. Esta vez lo que vemos, en una nueva vista (bastante corta) es el pueblo, es decir, el rancho y lo que hay allí. Si te interesa ver lo que es la hacienda, entra aquí, no debes confundir lo que es Caracheo con Cañada de Caracheo, en la Cañada fue en el lugar que sucedió el sacrificio del padre Nieves.