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domingo, 27 de septiembre de 2020

La fuerza del agua y su misticismo.

   De que el agua tiene una fuerza descomunal no tengo duda. Fui testigo, cuando vivía en San José del Cabo, como, luego de las lluvias que dejó el paso de un huracán arrastraba desde la sierra, enormes piedras, arrancaba árboles enteros y ya cuando entraba en la población se llevaba autos y lo que estuviera a su paso. Pero a esa fuerza no me refiero, sino a la otra, a aquello que entra en lo místico, pasa por lo sobrenatural y que luego de muchos siglos comenzamos a entender lo que, en la Edad Media, por no irnos más atrás en el tiempo algunos ya conocían, los maestros canteros. Para adentrarnos en el tema es bueno saber lo que pasa en Chartes, antigua ciudad francesa en donde su catedral sorprende más allá de lo arquitectónico, por las características de radiestesia que ahí existen, amén del intrigante laberinto del cual hablaremos en otra ocasión.
“El subsuelo de la catedral de Chartres es recorrido por un río natural así como por doce canales artificiales. Todos estos cursos de agua confluyen justo bajo el altar principal, donde también se encuentra el cruce de dos líneas telúricas doble oro. La suma de todas estas energías sutiles confiere al lugar una energía espiritual enorme”. (Corrientes subterráneas)
   Otro interesante ejemplo lo tenemos en España, en la región cantábrica en la que “Gracias al esfuerzo de la Fundación Marcelino Botín hemos podido colaborar en la restauración de este lugar teniendo en cuenta los criterios que la Geobiología nos aporta y permitiendo así el funcionamiento óptimo de este atanor que es Santa María de Bareyo. En él se unen la sencillez de la simbólica con la profundidad de la energética, la belleza de la historia y de los tiempos, con la necesidad de reencuentro del hombre consigo mismo en su dimensión más profunda”. (Terra Aurea.)

   Tenemos con esto la presencia del agua a otro nivel y pensando que acá, en México se impuso la religión católica sobre la que en los pueblos maya o azteca que estaban presentes (entre otros) cuando inicia ese periodo de la historia que conocemos como Conquista y que con sabiduría y conocimiento Ricard complementó el hecho de la conquista al agregar el concepto de la espiritualidad y nos legó un interesante libro llamado La conquista espiritual de México.

   Creo esa conquista, la espiritual, fue un poco más allá en cuanto a simbologías se refiere y lo encuentro con el agua, más aún al ver el caso del convento franciscano en Tlaxcala, actual catedral que, por cierto, es la que mantiene una forma más apegada al estilo medieval que solamente lo podemos ver ahí, ya que las demás construcciones de esos primeros años de la ya conocida como Nueva España comenzaron a tomar formas diferentes, claro es, que no debemos olvidar esos conventos-fortaleza que se levantaron en el estado de Tlaxcala, en el de Puebla y en Hidalgo. Volviendo al caso de la Catedral tlaxcalteca, encuentro una relación entre esas fuentes de energía, esa búsqueda de agua subterránea que, si no la había naturalmente, se construían canales para que hubiera la fuerza mística, geobiológica y levantar encima el templo.

   “En la tradición oral, las fuentes que nacen en las montañas del centro-sur del estado y que nutren las aguas del río Zahuapan poseen propiedades curativas; por ello, Zahuapan significa “el curador de granos”. Se dice que, en mayo de 1541, la Virgen María se apareció en las proximidades de la ciudad de Tlaxcala a un indígena catequista del convento de San Francisco, llamado Juan Diego. La Virgen le mostró un manantial cuyas aguas curaron a varios pobladores de una epidemia y, para confirmar su milagro, hizo presente su efigie en un ocote en llamas. La presencia de manantiales milagrosos no era nueva en Tlaxcala, a todos se les relacionaba con el panteón sagrado de los pueblos prehispánicos del lugar; de hecho, el mismo convento de San Francisco fue construido sobre un viejo teocalli y un manantial en donde se adoraban, a diversas deidades del agua". (Versión estenográfica de la 21°Sesión del segundo período ordinario de sesiones de la LXIII Legislatura, celebrada el 26 de marzo de 2019. pp 23-24.)
   ¿Cuántos otros templos católicos habrán sido levantados en la Nueva España teniendo en cuenta este concepto? Quizá varios, será cosa de poner atención en las próximas visitas que haga a recintos construidos en el siglo XVI. Ahora bien, esto no era un concepto nuevo para los que aquí vivían pues una de las principales ciudades que, gracias al rescate arqueológico tenemos, el concepto era ya conocido:

   “El equipo de exploradores que descubrieron el Gran Acuífero Maya (GAM), la mayor cueva inundada del mundo, busca el acceso al cenote que está debajo de la pirámide de Kukulkán o El Castillo, en la zona arqueológica mexicana de Chichén Itzá. […]"Hay evidencia geofísica; el doctor René Chávez de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) tiene diagramas y tiene fotografías hechas con resonancia electromagnética que nos habla de que hay un enorme cenote ahí debajo", agregó. […] El arqueólogo precisó que los trabajos para dar con el quinto cenote de Chichén Itzá han arrojado importantes descubrimientos sobre la conexión que tienen los otros cuatro, ubicados en cada uno de los puntos cardinales a partir de la pirámide de Kukulkán. (Nota publicada por la Agencia EFE el 12-2-18).

   Pocos meses luego, el 5 de noviembre de 2018, se confirma el hallazgo “científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informaron del hallazgo de un cenote a ocho metros debajo de la pirámide de Kukulkán, en Chichén Itzá. Ahora, su existencia se corrobora con su publicación en la prestigiada revista científica Nature Scientific Reports. (Pagina66)

   Creo es esta la razón por la cual, en varios centros de peregrinaje religioso hay la presencia del agua, además de ese que se menciona asociado con la virgen de Ocotlán, hay otro no lejos de ahí en la comunidad de San Miguel del Milagro en la que el arcángel mostró, debajo de una roca, la existencia de un manantial. Ni que decir del “Pocito” en el cerro del Tepeyac o en Chalma en donde algunos peregrinos, luego de la visita al Santuario del Señor de Chalma se bañan en el río que pasa justo a un costado del templo; también allá en Lourdes, Francia en la gruta de Massabielle en donde hay un manantial. Incluso un amigo de pueblo Nuevo, Gto., comentó que su abuelo solía hacer la peregrinación al Señor del Hospital de Salamanca y luego de la visita al templo se iban a la plaza de San Agustín a bañarse con el agua caliente del pozo artesiano que ahí había… confirmando esa permanencia de la idea del agua con lo místico.
El tema me parece de lo más interesante, te recomiendo veas el documental de la Televisión Española, en su serie Crónicas, El cielo en la tierra
 

viernes, 14 de agosto de 2015

En el México antiguo los muertos se celebraban en Agosto.

   No, no estamos desfasados en el tiempo ni tampoco quiere decir que esté "anticipando vísperas", como decía mi abuelita; sucede que eso que nosotros conocemos como Día de Muertos y que cada año cobra más auge en el país... incluso ya se está celebrando (tengo entendido) en otros lugares con los matices propiamente mexicanos; pues esa festividad en el México antiguo se celebraba en el Julio y Agosto de nuestro calendario actual, ese que conocemos y usamos, que es el Calendario Gregoriano. Esta vez nos apoyamos en la obra del pintor J. Concepción Carbajal, y en lo escrito por Francisco Javier Clavijero para sustentar la idea de que en estos días, si no hubiéramos tenido evangelización, estaríamos en plenas festividades de muertos.

   Y entramos en los matices católicos, hace poco, el 16 de agosto, tuvimos la festividad de la Virgen del Carmen, misma que está asociada a Venus, que es patrona de los marinos por ser venus, entre otras, la estrella que los guía a buen puerto cuando hacen travesías por los oscuros mares. Esa fecha marca el inicio del tiempo conocido como Canícula y, dice Clavijero: "En el octavo mes, que comenzaba el 16 de julio, hacían una solemne fiesta a la diosa Centéotl  bajo el nombre de Xilonen, porque, como insinuamos en otro lugar, le mudaban el nombre según el estado en que se llamaba el maíz. En esta fiesta la llamaban Xilonen porque la mazorca de maíz cuando está en leche, como sucede por este tiempo, se llama xilotl". (1)

   Especifica Clavijero que el noveno mes comenzaba el 5 de agosto en el cual se celebraba la segunda fiesta del año dedicada a Huitzilopochtli, ceremonia en la cual se adornaba profusamente con flores. El mes anterior, iba del 16 de julio al 4 de agosto, se llama Huey Tecúihuitl o Fiesta mayor de los señores. El décimo mes de nombre Tlaxochimanco, iba del 5 al 24 de agosto. Si no tienes en memoria estas fechas asociadas al calendario litúrgico te pasarán inadvertidas; entones agreguemos que el 5 de agosto es la víspera de la Transfiguración del Señor, que no es otra cosa que la mitad del verano, que en los ritos celtas es una fiesta importantísima: Lugnasad o Lughnasadh ("bodas de Lug", dios de la mitología céltica).

   Ese mes de Tlaxochimalco "cuando se obsequian flores", conocido también como Miccaílhuitl "fiesta de los muertos", terminaba justo el 24 de agosto, día de San Bartolomé, día en que concluye la Canícula. A este punto me pregunto ¿son estas meras casualidades? y me respondo: no, no lo son, se trata de un conocimiento profundo del tiempo y de los movimientos de planetas, del sol y de la luna, es decir, del cosmos, cosa que en el México antiguo se dominaba.

   Escribe Clavijero a propósito del mes Tlaxochimaco: "Los tlaxcaltecas llamaban al noveno mes Miccaihuitl, fiesta de los muertos, porque en él hacían oblaciones de legumbres por las almas de sus difuntos; y al décimo mes Hueimiccuihuitl, fiesta de los muertos, la gran fiesta de los muertos; porque en él se vestían de luto y hacían llantos por la muerte de sus antepasados". (2)

   Es aquí en donde debemos entender que una cosa es vivir en las latitudes tropicales que es México y otra muy distinta en las zonas norteñas en donde se localiza Europa, es decir, España, país de dónde se trajeron varias cosas e ideas que fueron implementadas algunas, otras impuestas en eso que hoy somos todos lo mexicanos y si por allá se entendía la festividad de muertos, con dolor, esa era al iniciar noviembre que marcaba la mitad del otoño, tiempo en le cual el clima europeo deja de ser tibio para volverse cada vez más frío, cosa que por acá es diferente.

   En cambio, cuando en el antiguo México los campos estaban bien sembrados y a punto de levantar la cosecha de maíz, era el tiempo de recordar a los muertos, no con la tristeza y la oscuridad medieval que ocurría en Europa, sino con la alegría propia de una temporada que está a punto de dar sus frutos, sus cosechas abundantes de maíz, sustento principal de México. Razón por la cual nosotros celebramos a la muerte con alegría, es decir, la tradición tiene su origen en esos meses (recordando que ellos, los antiguos mexicanos por mes entendían una veintena de días) llamados Tlaxochimaco y Xocotl huetzi.

   Para acabar con esta serie de ideas que, al irlas trenzando sacamos por conclusión algo que es el nacionalismo de todos nosotros, o, en todo caso, los elementos del nacionalismo mexicano, llegamos a un punto curioso, el cual lo vemos en las fiestas patronales en muchos pueblos y ranchos, se llama Palo Encebado, de seguro lo has visto, pues el palo encebado es la remembranza del Xocotl huetzi.






   José Concepción Carbajal Cano nació el 23 de octubre de 1955 en el Estado de México, realizó sus estudios primarios en San Gregorio Cuautzingo, su secundaria en Mixquic. Laboró como agricultor y comerciante lo cual complementó con sus actividades desportivas. Su formación cultural y artística fue autodidacta, abordó diferentes géneros como el surrealismo, paisaje, retrato y por último se ocupó en el tema de la muerte cultivando este en una forma personal, considerando el tema desde múltiples facetas, participó en varias exposiciones junto con su hermano en diferentes Centros Culturales del Estado de México, el maestro Cano nos abandona físicamente el 8 de junio de 2008, pero su legado y recuerdo sigue vigente con nosotros.






  Las fotos fueron tomadas en el Centro Cultural Chimalpahin en Chalco, Estado de México durante una visita que hice a ese lugar, de allí también tomé los datos biográficos del maestro pintor.

Fuente:

1.- Historia Antigua de México. Francisco Javier Clavijero. Libro VI. Editorial Porrúa. México, 1974. p.187

2.- ibid. p.188

lunes, 9 de diciembre de 2013

El círculo y su manifestación en la cotidianidad de nuestros días.

  Más sencillo aun que un cuadrado, en el que los trazos del lápiz al correrlos sobre el papel nos obliga a hacer varios movimientos, el círculo, de un solo trazo aparece, quizá sea ese el origen de su representación. El circulo igual nos lleva al punto de nuestro origen, al ombligo -que es redondo- y que fue por allí donde nos conectamos antes de llegar al nivel en el que ahora vivimos. Nacemos y crecemos dentro de un circulo: el familiar. Nos desarrollamos en otro circulo: el social. Nos divertimos en uno más: el de amistades. Nos unimos con la representación de un circulo: el anillo matrimonial. El circulo es, quizá, la representación dual de la vida y la muerte. El circulo es la perfección, tanto así que Da Vinci encerró al ser humano dentro de un circulo que iba dentro de un cuadrado en su hermoso canon. El circulo es el misterio al quererle encontrar la cuadratura, cosa imposible, cosa antagónica. Así pues, con estas bases, nos vamos a encontrar círculos por todos lados al andar, casi en circulo por nuestro México, aquí la prueba: