miércoles, 10 de enero de 2018

Del obsesivo grafiti y el interesante arte urbano en la Ciudad de México

   El abanico que se abre con el Arte Urbano en cualquiera de sus expresiones bien sirve para engrandecer que para entorpecer un espacio. Igual ayuda a volver bello un espacio olvidado que ensuciar un espacio habitado. De pronto hay una creación colorida e interesante que una obsesiva expresión que solo quien lo pinto lo entiende. De pronto hay un respeto al espacio que todo se vuelve armónico que una violación a un patrimonio cultural que más bien es ofensivo, como el que vemos en la imagen.


   Hay un límite, y cuando son expresiones bien artísticas que sirven para engalanar la zona, serán bien recibidas, pero hay otras que mejor sería evitarla. El caso es que el abanico está ya abierto y será cosa de ver hacia donde queremos voltear y admirar lo que valga la pena, lo demás, como tantas otras cosas en la enorme Ciudad de México, pasarán desapercibidas.








































martes, 9 de enero de 2018

Haciendas de Salamanca: Haciendo realidad el libro

  Punzón, tijeras, broches, agujas, lápices, escuadras, pegamento, navajas, exacto, cera, cartón comprimido, hojas con texto y hojas en blanco, estamos listos para comenzar. El tener la dirección de un (una) experto(a) me facilitó enormemente el proceso de encuadernación, tener el cartón cortado al tamaño requerido, también; luego de desayunar nos pusimos manos a la obra.

  Había que marcar primero el cartón, de ese modo se forma el lomo del libro, luego el meticuloso procedimiento de poner todas las hojas perfectamente alineadas a lo que serán las pastas de libro, sujetarlas, para luego iniciar la perforación. seguido luego del cosido. Pasamos luego al forro, después a colocar el listón. Ya que está todo seco refilamos, revisamos que no queden hojas pegadas, y es cuando el libro queda listo. Me dejo de tarea para cuando esté de regreso, colocar la fotografía que hará las veces de portada.

  Se lee fácil el procedimiento, pero es sumamente laborioso. Siempre he tenido facilidad y gusto por las manualidades, así que, lejos de serme esto agobiante, por el contrario, me fue placentero. Para el día siguiente tenía ya listos los primeros 20 ejemplares de Haciendas de Salamanca, el resto de la edición la armaré cuando esté de vuelta. Esta será una edición de autor en el más amplio sentido del concepto.