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sábado, 7 de noviembre de 2020

Cementerios en la ciudad de México, 1879.

Hay en el Distrito Federal ocho cementerios en uso, y son: el de Tepeyac, de Guadalupe, el Francés, el Inglés, el Americano, el de La Piedad, el de Dolores, y el del Campo Florido; y simplemente en conservación los de San Fernando, los Ángeles, San Pablo, Santa Paula y el Pocito. Para las necesidades de los demás Distritos foráneos existen además el de Tacubaya, el cementerio de San Juan, Nonoalco, la Concepción, y Sanctorum; en San Ángel el panteón Municipal y los de Chimalistac, Tlacopac, San Gerónimo, Tetelpa Contreras, la Magdalena, San Nicolás, San Bernabé, San Bartolo y Santa Rosa. En el de Tlalpan los cementerios municipales del Niño Jesús y otro en Xochimilco. Para aminorar en lo posible las malas condiciones higiénicas de la capital, el Gobierno del Distrito no ha cesado de introducir las precauciones reclamadas por la ciencia, a fin de hacer menos nocivas las emanaciones pútridas de los cadáveres. A este efecto se han seguido invariablemente las reglas previstas por la ley de 30 de enero de 1857, que fue la primera que quitó al clero la administración de los cementerios, y que contiene, por así decirlo, el resumen de los preceptos higiénicos que deben observarse en los campos mortuorios, pues las leyes posteriores solo han dañado a aquellos, alguna que otra precaución, siendo la más notable la de prohibir se dé sepultura en gavetas o nichos.
Esto no obstante, las enfermedades dominantes en México en los últimos años, han alarmado de tal manera a sus habitantes, que se ha agitado con demasiada frecuencia aún por la prensa misma, la cuestión de panteones, así como todas las que afectan de una manera directa a la salubridad, pidiéndose con insistencia la clausura del cementerio municipal del Campo Florido, que por estar muy inmediato al centro de la población, ha parecido a todos en extremo nocivo. A la fecha no ha sido posible acceder a estas instancias, no obstante su justicia y conveniencia, porque la escasez de recursos del Gobierno no le han permitido establecer un nuevo panteón o adquirir alguno de los de propiedad particular que presente mejores condiciones; mas en la actualidad se está tratando de un arreglo con los dueños del cementerio de Dolores que es probable de por resultado su adquisición para el Municipio. La administración y dirección del ramo general de Cementerios en esta capital, está a cargo de la sección del Estado civil del Gobierno del Distrito, que recauda todos los fondos correspondientes al ramo, habiendo un administrador particular para cada panteón, que tiene a su cargo conservarlo, y está obligado a dar aviso a la sección del término del cumplimiento de las sepulturas para que disponga se exhumen los cadáveres si no se ha refrendado el arrendamiento de los sepulcros que no están concedidos a perpetuidad, y hacer que se practiquen convenientemente las inhumaciones, si el cementerio es de los que están en uso para su objeto.
La planta de empleados de cada cementerio en uso, es generalmente de un administrador, un celador jardinero y los peones que son necesarios. En la ciudad de Guadalupe Hidalgo, donde existente cementerios, dos en uso y uno solamente en conservación, hay celadores y peones en cada uno de ellos, y el Juez del Estado civil los dirige con carácter de administrador general. El tiempo que concede la ley para arrendamiento de un local en que se sepulte un cadáver, es de cinco a diez años, según el terreno, porque este plazo se ha considerado generalmente necesario para la completa de un cadáver a fin de que la exhumación de sus restos pueda hacerse sin peligro de la salubridad. Pasado ese tiempo los deudos o amigos del finado refrendan el arrendamiento del sepulcro por el tiempo que les parece conveniente, o se exhuman sus restos, previa la orden del Gobernador y a solicitud de los mismos deudos, para que estos los recojan y depositen donde quieran, o si no se presenta nadie a hacer el referendo o recoger los restos, se exhuman, depositándose en el osario general, quedando el sepulcro vacante y en disposición de recibir otro cadáver.

La sección en el Estado civil del Gobierno, recauda mediata e inmediatamente, los derechos de entierro y los refrendos en los panteones que son de la autoridad civil. De los fondos provenientes de estos derechos, así como de los que causan los entierros en los panteones de propiedad particular, y que se hablará enseguida, y de todos los demás fondos que corresponden al ramo del Registro civil, se pagan con arreglo a lo dispuesto por las leyes, la planta de la misma sección directora, las de todos los juzgados del ramo en el Distrito federal, y los empleados en los empleados por la propiedad pública. Los panteones de la Piedad y de los Dolores, que no tienen carácter de nacionalidad extranjera, enteran en la sección del Estado civil el veinte por ciento sobre sus productos de inhumaciones temporales, y de veinticinco los de a perpetuidad. El panteón Francés entera en la misma sección el veinticinco por ciento del valor del entierro si la nacionalidad del difunto es francesa, suiza o belga, y el treintaitrés si la nacionalidad es otra. Por los entierros en los cementerios Inglés y Americano los interesados enteran en la Sección del Estado civil el veinticinco por ciento sobre el precio que obtienen, y cuando son de cualquier nacionalidad que no sea la inglesa o americana, entran cien pesos por cada inhumación. Estos son los puntos principales de la administración de cementerios en el Distrito Federal, y juzgo que con lo expuesto se podrá formar idea bastante sobre la materia.


Fuente:

Memoria del Secretario de Estado y del Despacho de Gobernación. Imprenta del Gobierno. México, 1879, pp. 81-83

jueves, 1 de octubre de 2020

La historia de la Catedral Metropolitana de la Asunción de la Santísima Virgen María a los cielos de la Ciudad de México

   En enero de este año, el día 16, publiqué una relación sobre los primeros templos católicos que fueron levantados en lo que hoy es México pero, olvidé incluir algunos, uno de ellos, el más importante de todos, lo pasé de largo, me refiero al que se convirtió en la Catedral Metropolitana, la cual tiene su origen en 1524 y que fuera levantado su primer edificio por el alarife Martín de Sepúlveda, quien fue el primer director del proyecto. Los templos que mencioné fueron el de Tizalán en 1519, del cual haré también una corrección próximamente. El de San José Tlaltenango, actual Morelos en 1521; la ermita del Rosario en Antigua Veracruz, y San Miguel Arcángel en Medellín, Veracruz, ambos en 1523; la famosa Conchita en Coyoacán en 1525 y Santa Catalina en Oaxaca cuando aún se llamaba Segura de la Frontera en 1528. Hecha la aclaración veamos la historia de la Catedral Metropolitana de la Asunción de la Santísima Virgen María a los cielos de la Ciudad de México.

   La Santa Iglesia Metropolitana de México tuvo su origen en tiempo del gobierno español. Reedificada la antigua ciudad de Moctezuma por el conquistador D. Fernando Cortés, trato éste de repartir sus sitios entre los españoles, aplicando a los religiosos de la Orden de San Francisco el que se hallaba ocupado por el templo mayor de México, con el fin que demolido éste, se edificase una pequeña iglesia, así como también habitaciones correspondientes para doce ministros que debían servirla.

   Más como a poco tiempo se les dio a los expresados religiosos sitio para que edificasen un convento, se les compró el antiguo adoratorio, en la cantidad de cuarenta pesos, para edificar en él la antigua Catedral, como se verificó por disposición del capitán general Cortés y el Ilmo. Sr. D. Fray Juan de Zumárraga que entonces gobernaba la diócesis como primer prelado, para aquellos tiempos, el templo salió suntuoso, siendo su puerta principal hacia el Poniente y su cabecera hacia el Oriente. El rey Felipe II, a fin de que se hiciese una obra mejor que la anterior, solicitó de Su Santidad, el Sr. Clemente VII, permiso para destruir la fábrica del antiguo templo, con el fin de construir otro nuevo que es la actual Catedral: en consecuencia, se expidió para dicha obra una bula en 2 de septiembre de 1530. Pero la obra no tuvo principio sino hasta el año de 1576, siendo Arzobispo el Ilmo. Sr. D. Pedro Moya de Contreras, en cuyo tiempo se puso la primera piedra en el sitio inmediato a la antigua iglesia, para que demolida ésta, quedase el lugar que ocupaba, para atrio delante del nuevo templo. Cuarenta y dos años se emplearon en formar los cimientos, levantar los muros de la circunferencia á una regular altura, hacer las paredes atravesadas de las capillas, trabajar las columnas hasta los capiteles y adelantar en algo las bóvedas

La arquitectura interior de este templo pertenece al orden dórico; tiene muy buenas bóvedas: ciento treinta y tres varas castellanas de longitud, de Norte á Sur, y cincuenta y cuatro de latitud de Oriente á Poniente con ciento setenta y cuatro ventanas. Está dividido en cinco naves, tres abiertas y dos cerradas y en las primeras se ven catorce machones que separan los claros de las catorce capillas distribuidas en los lados de las dos naves laterales: estas capillas están cerradas con balaustrados de fierro y tienen retablos de blanco y oro al estilo moderno, aunque permanecen algunos antiguos. La cúpula y linternilla son de figura octogonal, y en el casco se halla pintada al fresco la imagen de la Asunción de María Santísima, como patrona de esta santa iglesia, á cuya imagen sirve de fondo una hermosa gloria; y en el primer término, sobre el cuerpo de luces, se ven en diversos grupos los antiguos patriarcas y las mujeres más célebres de que hace mención la historia sagrada del Nuevo Testamento.

   La nave principal la ocupa entre los intercolumnios anteriores á la cúpula por la parte del Norte, el altar mayor, la cual nave tiene de columna á columna cincuenta y tres pies: tenía un ciprés, que aunque antiguo, era bello y majestuoso, y se dedicó el 16 de Septiembre de 1743. Las naves procesionales tienen treinta y tres pies lo mismo que las capillas; se forman sobre veinte columnas, diez por cada lado; desde sus bases á los capiteles cuentan cincuenta y cuatro pies de altura y catorce de circunferencia. Todo el templo tiene cincuenta y una bóvedas, que descansan en setenta y cuatro arcos. La forma del templo es piramidal, y sus alturas disminuyen en proporción desde la nave principal á las capillas.

   El diseño de la fábrica fue formado por el maestro de la obra Alonso Pérez de Castañeda, y remitido al rey Felipe III, con la noticia del estado que aquella guardaba, por el virrey D. Diego Fernández de Córdova. Por mandado del mismo rey, fecha 21 de mayo de 1615, se formó una junta de los arquitectos más instruí dos, con el fin de adoptar la mejor forma para la continuación del templo, y se nombró un oidor que sirviera de superintendente de la fábrica para que ésta se concluyera á la mayor brevedad. Las bóvedas de la sacristía mayor se concluyeron en 1623, trasladándose allí al Santísimo Sacramento, donde quedó colocado. Los oficios divinos se celebraron en ese lugar desde 1626 hasta 1641. En virtud de la poca firmeza del terreno en que se estaba fabricando el templo, se dispuso, previo el de parecer de los arquitectos, que la obra fuera más breve desde la capilla de San Isidro labrador, que se halla del otro lado del Sagrario.

   Con motivo de la terrible inundación que tuvo lugar el año de 1629, se suspendió la obra hasta el de 1635 que continuaron los trabajos, y pocos años después se techó con madera una gran parte de la nave central, pudiéndose pasar al Santísimo Sacramento el día 29 de Setiembre de 1641 para evitar las molestias que ocasionaba la celebración de oficios divinos en la sacristía. La primera dedicación solemne se hizo el 2 de Febrero de 1656, siendo arzobispo el Ilmo. Sr. D. Mateo Zagade Mugueiro. En el año de 1677 se continuó la obra con el más vivo empeño, pudiendo terminarse el interior del templo en el mismo año. Después de noventa y cuatro años de trabajos continuos, pudo tener efecto verificativo la final solemnísima dedicación, el 22 de Diciembre de 1677, siendo arzobispo el Ilmo. Y Exmo. Sr. D. Fr. Payo Enríquez de Rivera. El costo del templo importó 1. 953,000 pesos, debido á la liberalidad particular de los reyes Felipe II, III y IV, y Carlos II. El edificio ocupa uno de los principales lugares de la plaza mayor, su atrio es de mucha amplitud, y está circundado por sus cuatro lados de ciento veinticuatro postes de cantería de  dos varas de alto cada uno, que en sus intermedios cuentan ciento veinticinco cadenas de fierro. La altura del templo, desde la superficie del atrio hasta la parte superior de las cruces, es de noventa y dos varas dos tercias.

   Tiene dos torres, que se empezaron á construir á fines del siglo pasado, 1786, siendo virrey D. Bernardo de Gálvez. Cada una de ellas consta de dos cuerpos, dórico el primero y el segundo jónico, sobre el cual descansa una bóveda en figura de campana, en cuyo remate se haya un globo que recibe una cruz de cantería. La campana llamada Doña María, colocada en la torre que mira al Oriente, se estrenó el año de 1754, y su peso es de 150 quintales ó 600 arrobas. La campana mayor, nombrada Santa María de Guadalupe, se colocó en la torre que mira al Poniente el año de 1792; su altura es de seis varas, su vuelo de doce y su costo fué de 10,400 pesos: hay otra tercera campana de 149 quintales ó 596 arrobas de peso que se estrenó el año de1793. En los arcos de ambas torres están colocadas siete campanas de menor peso que las tres primeras, las cuales sirven para los toques de la santa iglesia, y diez esquilas entre las cuales dos son de gran peso y magnitud, las que tocada s á vuelo en un repique general, hacen más recomendable la hermosura de la magnífica obra de la Catedral

   Las cornisas dé los cuerpos de ambas torres, están decoradas de un balaustrado adornado de jarrones en el primer cuerpo, y en el segundo, de estatuas colosales que mirándolas desde el atrio parecen del tamaño natural: tienen tres varas de alto, y representan á los Doctores de la Iglesia y Patriarcas de las Órdenes regulares. En medio de las torres, y sobre la puerta principal se haya el reloj cuya caratula es de metal dorado, teniendo en sus remates por adorno, tres estatuas de cantería de muy buen gusto, las que simbolizan las tres virtudes teologales con los signos de sus respectivos atributos, hechos también de metal dorado. Destruido el antiguo ciprés con el objeto de hacer otro nuevo al estilo moderno, se confió esta obra al arquitecto D. Lorenzo Hidalga, quien la terminó á principio de 1850, y se estrenó el día 15 de Agosto del mismo año, en que se celebra la función titular, siendo vicario capitular del Arzobispado, el Sr. canónigo doctoral Dr. D. José María Barrientos.

   A espaldas del ciprés y hacia el Norte de esta Santa Iglesia, se halla la capilla conocida con el nombre de los Santos Reyes, la cual tiene muchos y muy buenos retablos, entre los cuales se encuentra la imagen de Santa Filomena, cuyo culto dejó dotado el Ilmo. Sr. Dr. D. Joaquín Fernández de Madrid. No está por demás advertir para honrar su memoria, que la función que el 29 de Noviembre se hace al Santísimo Sacramento, la promovió y dotó el mismo Sr. Madrid, así como las de Sr. S. Joaquín y Sra. Santa Ana. A los lados del presbiterio, están colocados los dos ambones que lo mismo que el pulpito, son de una sola piedra de tecali: el presbiterio que tiene cuatro graderías de ascenso, está circundado de un balaustrado formado de metal conocido con el nombre de lumbago, el cual está adornado con estatuas que en la mano tienen candeleras para colocar cirios de cera: sigue la crujía por ambos lados hasta llegar al coro por todo su contorno, y sirve para formar las tribunas dentro de las cuales, y sobre los costados del coro, se hayan colocados dos hermosos y magníficos órganos. El interior del coro está adornado con una buena sillería. La crujía y portada del coro se formaron en la ciudad de Macao de China, y se estrenó en 1º de Mayo de 1730: el ancho del coro es de diez y seis varas; su largo, de cuarenta y su altura de doce.

   Atrás del coro, por la parte que mira al Sur se halla el altar conocido con el nombre del Señor del Perdón, cuya imagen tiene muchos devotos, algunos de los cuales suelen contribuir con limosnas para que se celebre y no falte allí el santo sacrificio de la misa, el cual tiene lugar todos los días cada media hora, desde las siete hasta las doce del día. Por la parte que mira al Oriente se halla la puerta llamada de los canónigos, y sirve de resguardo al templo un buen enrejado de fierro. En la fachada principal que mira al Sur, tiene tres puertas compuestas cada una de otros tantos cuerpos, de los cuales el primero es de orden dórico, el segundo iónico y el tercero corintio, con estatuas y bajo relieves. Por la parte del Norte tiene dos puertas y por el Oriente y Poniente una por cada lado. Hacia este viento se hallan la sala de cabildo, clavería y contaduría de diezmos, de cuyas oficinas el gobierno constitucional mandó extraer los papeles y libros que allí existían. Al mismo viento se encuentra la biblioteca pública de esta santa iglesia, donación hecha pollos Sres. capitulares D. Luis y D. Cayetano Torres. Por la parte que mira al Oriente se halla la sacristía, vestíbulo de los señores canónigos y el colegio de infantes del coro, en cuyo local se encuentra todavía el provisorato, secretaría arzobispal y demás oficinas dependientes del arzobispado, á consecuencia del estado de destrucción y desmembramiento en que lo dejó el gobierno de D. Benito Juárez.

   El cabildo eclesiástico de la Catedral de México, se componía en tiempos anteriores de veintiséis capitulares en el orden siguiente: cinco dignidades, que son las de deán, arcedeán, chantre, maestre-escuelas y tesorero; cuatro canonjías de oficio, que son la doctoral, magistral, lectoral y penitenciaria; cinco de merced, seis racioneros, seis medio racioneros. Había además diez y seis capellanes de coro y veinticuatro niños con el nombre de infantes, cuyo oficio es servir de acólitos y cantar á las horas de coro.

   Por la parte que mira al Poniente, junto á la sala de cabildo, se hallan un altar dedicado al Señor del Buen Despacho, que tiene muchos devotos, y la capilla dedicada á nuestro compatriota y protomártir San Felipe de Jesús: en ella existen los restos del libertador de México, Exmo. Sr. D. Agustín de Iturbide. Fuera de dicha capilla está la fuente donde, según tradición, so bautizó San Felipe. Está cubierta de un enverjado de metal dorado. Del lado de la sacristía se halla el altar dedicado al patriarca Señor San José, que tiene también muchos devotos, así como las demás imágenes que se veneran en las otras capillas distribuidas en todo el templo.

   El 29 de Diciembre do 1860 fueron extraídos del provisorato los documentos que allí existían; del juzgado de capellanías los títulos de éstas, y además la cantidad de 16,000 pesos. En 30 de Agosto de 1862 fueron suprimidos por el gobierno de Juárez los cabildos eclesiásticos de la nación mexicana, prohibiéndoles que se reuniesen fuera de las horas de coro en sus respectivas catedrales. Los fondos de esas corporaciones disque debían aplicarse para gastos de guerra según una disposición del expresado gobierno de Juárez. Desde los primeros días de Junio del presente año 1863, habiendo cambiado el gobierno, debe suponerse derogado el decreto de Juárez que suprimió los cabildos eclesiásticos.  

Fuente:

Alfaro y Piña, Luis. Relación descriptiva de la fundación, dedicación, etc., de las iglesias y conventos de México. Con una reseña de la variación que han sufrido durante el gobierno de D. Benito Juárez. Tipografía de M. Villanueva. México, 1863, pp. 6-11


martes, 29 de septiembre de 2020

Una Adansonia digitata (baobab o árbol del pan del mono) en CDMX

   No recuerdo cuándo fue exactamente que vi por primera vez un árbol saliendo por la ventana de un edificio, eran los tiempos en que esos que se cubrían de cristales espejeados se comenzaron a poner de moda, quizá fue en 1987, año en el que pasé una temporada por ese rumbo de la CDMX, uno de los referentes que tengo era que por ahí abrió uno de los primeros McDonalds, o tal vez el primero que hubo en México y en ocasiones, para llegar a ese departamento en el que me quedaba, pasaba por el Pefiférico y veía ese árbol saliendo por allá en las alturas.

 Ahora que lo recordaba me llevó más tiempo del que imaginé, localizar el edificio en Google Maps pues ya está ahí (apenas me entero) el segundo piso, la llamada "autopista urbana" y aquello que siempre vi con un tránsito abrumador (recuerdo que salía del edificio donde me quedaba y solo levantaba la mano pues eran tantos los peseros, -ya les decían combis- que aquel que parara me llevaba a donde iba: el paradero de Chapultepec) y ahora el panorama que vi (virtualmente) fue más abrumador aún. Pero lo interesante es esto que ahora comparto contigo, pues el árbol ha seguido creciendo y, seguramente, lo seguirá haciendo.

 

   "El Baobab del periférico: nombre científico, Adansonia digitata L., localizado en Bulevar Manuel Ávila Camacho, Ciudad de México. Este árbol fue colocado por el Arquitecto Víctor Lama, quien decidió establecerlo en los ventanales de un noveno piso, en el marco de una avenida urbana muy transitada. Se encuentra trasplantado en una maceta de dos metros de diámetro, para su sobrevivencia, cuyo interior contiene más de una tonelada de tierra. Cuando El Baobab necesita hidratarse, el macetón cuenta con un mecanismo traído de Europa, que por medio de una fotocelda acciona un sistema de riego". (Ciencias Forestales.)

  En efecto, un baobab, como en El Principito... entre otros.
El sol lanza sus rayos perpendiculares sobre la tierra. Los viajeros, fatigados de su trabajosa jornada, reposan a la orilla del río, a cuya fuente se aproximan. Un baobab corpulento y magnífico les presta su sombra, capaz de cubrir a una tribu de guerreros. Becquer.
 A veces no hay inconveniente en dejar para más tarde el trabajo que se ha de hacer; pero tratándose de baobabs, el retraso es siempre una catástrofe. St.Exupery.

jueves, 24 de septiembre de 2020

La Parroquia de San José en la Ciudad de México, recinto itinerante.

   Recuerdo que una vez hablamos sobre una capilla “intestina” y en otra ocasión hablamos de una población itinerante. La primera era la parroquia de Yahualica, Jalisco, la segunda Salamanca, Guanajuato. Hoy vuelvo a usar el término de itinerante que refiere a algo que anda de aquí para allá, por ejemplo en la Historia de México el episodio más claro de esa “itinerancia” está con la presidencia de Juárez que anduvo de aquí para allá.

   Y la capilla de San José, que fue de las primeras que se levantaron en la Ciudad de México es un ejemplo de andar de aquí para allá. Habrá que recordar que Señor San José fue proclamado Santo Patrono de la Ciudad en 1555. Así pues, sabemos que Fray Pedro de Gante fundó San José de los Naturales, la primera capilla de indios en la ciudad, también que, cuando los jesuitas fundaron el templo anexo a su Casa Profesa le dieron por nombre el de San José el Real. Y que luego, frente al parque Pugilbet se pasó el recinto dedicado al P.P. (padre putativo), San José, mismo que fue elevado a la categoría de Basílica. 

  Con toda esta idea, entramos en el tema de la itinerancia, con un interesante texto que nos explica el andar, de esa capilla dedicada a San José, veamos:


   “En el atrio de S. Francisco, antes que se fabricase la iglesia grande y las cuatro capillas que después existieron en ese lugar, había una capilla, la cual construida, la iglesia grande quedó con el nombre de Sr. S. José ó de los indios, administrándola como parroquiales religiosos franciscanos mientras tuvieron la cura de almas. Demolida la expresada capilla el año de 1769, fue reemplazada por otra que tuvo el nombre del Señor de Burgos y que se hallaba en el atrio de la de S. Francisco, en situación de S. á N., y en ese tiempo se les quitó á los expresados religiosos el curato.

   Esto quizá ha dado lugar á que á la actual parroquia de Sr. S. José se le dé el nombre de primitiva, también puede ser motivo para darle este título, el que cerca del atrio de la misma parroquia se hallaba una de las cuatro ermitas que Fr. Pedro de Gante fabricó para que sirviese de ayuda de parroquia á la de Sr. S. José. Posteriormente, cuando el Illmo Sr. Lorenzana hizo en 1772 la división de las catorce parroquias de la ciudad, quedó la de Sr. S. José con su capilla ubicada, en donde actualmente es el atrio.

   El templo que en la actualidad existe como parroquia de Sr. S. José lo comenzó á edificar el Sr. Lic. D. Diego Álvarez que fue su párroco á principios del presente siglo. La arquitectura pertenece al orden dórico, el interior del templo lo adornó el Sr. Álvarez con unas pinturas de claro oscuro, sombreadas de oro, en las que se representaban alternativamente, tanto pasajes de la vida de Sr. S. José como de la conquista de México.
Posteriormente se borraron esas pinturas y se reemplazaron con un verde-mar al óleo, con su tablero y frisos, y un tabernáculo de piedra de cantería pintado de blanco y dorado, y en forma de ciprés.

   De este modo había permanecido el expresado templo hasta el diez y nueve de Julio de 1858, en que por el fuerte terremoto que en dicho día aconteció entre nueve y diez de la mañana, se inutilizó de tal modo la fábrica, que los más peritos arquitectos vacilaron acerca de su reposición, pues todas las claves quedaron fuera de su lugar y rotas, las bóvedas todas partidas, y el templo convertido en un estanque de agua, porque el pavimento fue desprendido en fuerza de la misma agua.

   El triste estado en que quedó el templo no fue obstáculo para que con más atrevimiento que recursos, se emprendiera á los tres días de acontecido el terremoto, la costosa obra de la reedificación que duró más de tres años y se verificó con muchos trabajos y penalidades, á causa de haber quitado el gobierno de Juárez el único recurso que para eso contaba la parroquia, y era la rifa menor de Sr. S. José, que estaba establecida para la fábrica material del templo; pero sin embargo de esta carencia de recursos, se logró poner en uso el expresado templo, adornándolo con las mesas y colaterales de los altares que eran de la iglesia grande de S. Francisco, los que se condujeron á esta parroquia con la correspondiente licencia; y para su colocación fue necesario formarlos de nuevo y pintarlos de modo que pudieran ser útiles, invirtiéndose en esto la cantidad de 50 ps. que doné una persona piadosa de la feligresía, seis de un pobre aguador y cuatro de una señora.

   El jueves 14 de Abril de 1859 se bendijo y estrenó la capilla que está al costado izquierdo del templo, y en la que se colocó á la Sma. Virgen Nuestra Señora de la Luz: frente á esta capilla existe otra consagrada á la imagen de la Concepción Purísima de la Sma. Virgen, la cual está para concluirse y está á cargo de los socios de la archicofradía del Sino. Sacramento, fundada en esta parroquia.

   El jueves 20 de Junio de 1861 se bendijo y se abrió á los fieles el templo. Está situado de N. á S.; á este viento la puerta principal y á aquel el altar mayor; la otra puerta mira hacia el O. En cada lado del crucero tiene la iglesia tres altares.

   Los límites de esta parroquia son, por el Oriente, desde el Hospital Real hasta el guarda de la Piedad: al Norte, desde el Ejido de Velázquez hasta el Hospital Real, y además de éste, se le agrega el barrio de Romita. Al Sur y Poniente queda el despoblado. Antes de 1861 poseía esta parroquia una finca, cuyo valor era de 725 pesos. La administración de la parroquia está á cargo de un cura y un vicario".  


 Fuente:

Alfaro y Piña, Luis. Relación descriptiva de la fundación, dedicación, etc., de las iglesias y conventos de México. Con una reseña de la variación que han sufrido durante el gobierno de D. Benito Juárez. Tipografía de M. Villanueva. México, 1863, pp. 52-54

lunes, 7 de septiembre de 2020

Los mil detalles ocultos en el Centro Histórico CDMX (Reinventando mis fotos.)

  Continuamos exprimiendo el archivo de fotos casi recientes, de cinco años para acá, del Centro Histórico, estamos, como lo comenté ayer, en búsqueda de ángulos escondidos dentro de una toma para darle mayor interés al ir con el zoom a ese detalle.