jueves, 14 de junio de 2018

De Los Altos y sus naranjos en las calles

     Ahora que (supongo) valoramos más la armonía entre la naturaleza y las zonas urbanas, notar que hay aun poblaciones en México donde se han respetado los árboles en la calle, da gusto pasar por su sombra y más aun sentir el aroma de sus azahares. No sé si la disposición de sembrar naranjos agrios vino de Guadalajara (nuevamente lo supongo) pues allá, al menos en las plazas que circundan a la Catedral se mantienen y quedan por ahí algunos escritos que dan cuenta de que agradable era pasar las tardes de jueves y domingo, especialmente cuando los azahares estaban en pleno. Hay información que dice de que en Guadalajara fue a mediados del siglo XIX cuando se comenzaron a plantar los naranjos, es por eso que pienso que fue de allá que se dispuso que por algunos (no sé si en todos) los pueblos del estado se sembraran justo este tipo de árboles. En Los Altos he visto que sí se mantienen, como es el caso de Teocaltiche, como lo podemos comprobar en las siguientes imágenes.













martes, 12 de junio de 2018

Algo sobre las Reformas Borbónicas

  Al estudiar la historia de las Haciendas de México siempre llegamos a un punto, en el último cuarto del siglo XVIII en el que todas comenzaron a padecer un golpe en su estabilidad económica, ante la imposición de las reformas Borbónicas que dieron paso a la llamada “consolidación de vales reales”. El tema es entendible en lo general, pero encuentro en el texto del maestro Olveda una explicación muy clara al respecto de esas implementaciones:

  Las reformas aplicadas por los Borbones en la segunda mitad del siglo XVIII, y que ocasionaron cambios profundos en el orden económico, político y social en las colonias hispano-americanas, fueron instrumentadas siguiendo las exigencias planteadas por el desarrollo del capitalismo. El espíritu que prevaleció en esta época, aconsejaba una transformación ordenada, racional y orientada a redituar a la corona una renta suficiente para financiar un vasto proyecto agrícola, industrial y comercial que permitiera a España acelerar el desarrollo de sus fuerzas productivas para poder competir sin desventaja en el mercado mundial.

  En comparación con otras metrópolis de Europa –Inglaterra, Holanda, Francia-, España mantenía, en el momento de arribar los Borbones al poder, una situación muy inferior. Exportaba alimentos y materias primas a cambio de bienes manufacturados, y para nivelar el alto déficit de su balanza comercial, empleaba la plata proveniente de sus colonias americanas, principalmente de Nueva España y Perú. Fue durante el reinado de Carlos III (1759-1788), cuando se aplicó un conjunto de reformas sustanciales tendiente a transformar algunas estructuras que impedían un mejor aprovechamiento. Estas reformas borbónicas fueron instrumentadas y aplicadas por exigencias propias de la revolución industrial, y constituyeron una respuesta a la difícil situación que guardaba España frente a la comunidad europea. Los autores de estas modificaciones entendieron que para extraer en mayores cantidades los recursos naturales de las colonias, era necesario cambiar la política económica tradicional por otra más acorde con las exigencias del nuevo sistema de producción y distribución de mercancías, así como incorporar nuevos territorios y más grupos sociales al mercado colonial.

  Aparte de las exigencias planteadas por la revolución industrial, habría que tomar en cuenta el descalabro sufrido por España en la guerra de los Siete Años. La pérdida de sus posesiones en Holanda e Italia, hizo comprender al monarca cuán urgente era modificar la política económica para poder recuperar la posesión hegemónica. Cabe destacar que la racionalización de los métodos de administración estuvo inspirada en las ideas francesas. No fueron menos determinantes los señalamientos hechos por individuos como José del Campillo y Cosío, quien en su Nuevo sistema de gobierno económico para América, escrito en 1743, comparaba las altas ganancias que obtenía Francia e Inglaterra de las islas azucareras del Caribe con los recursos limitados y exiguos que España percibía de su vasto imperio colonial americano. Para incrementar la producción de las materias primas y multiplicar la captación metálica, sugirió someter a un examen riguroso todo el dispositivo administrativo; incluso, aconsejó la incorporación del indio a la sociedad a través de la distribución de tierra pública.

   El reformismo borbónico llamado por John Lynch “la segunda conquista de América”, tenía como finalidad aprovechar al máximo los recursos naturales de las colonias americanas para erosionar la autosuficiencia de las oligarquías criollas y volver a canalizar ese excedente de producción a la península. La política de los borbones “era esencialmente una aplicación del control, que intentaba incrementar la situación colonial de América y hacer más pesada su dependencia”. Fue precisamente este propósito, el que estimuló la inmigración de burócratas y comerciantes dispuestos a obtener mayor beneficio en las regiones que seleccionaban para establecerse.

  De no haber sido porque España siguió involucrada en varios conflictos, sobre todo con Inglaterra, que era la más interesada en acelerar su caída, la rentabilidad que proporcionó ese reformismo hubiera servido para sacar al imperio español del atraso en que se encontraba.

Fuente:

Olveda, Jaime. La oligarquía de Guadalajara. Conaculta. México, 1991. pp. 66-68

lunes, 11 de junio de 2018

Listado de haciendas de Aguascalientes de 1886 y 1909



Estos son dos registros de haciendas en el estado de Aguascalientes. Al no ser registros oficiales, cabe la posibilidad de que no estén todas las fincas incluidas. Se trata de datos de dos diferentes publicaciones, la primera hecha por John C. Cochran de su libro Haciendas of Mexico de 1886 y la segunda el Directorio de Haciendas de John Reginald Southworth de 1909.

domingo, 10 de junio de 2018

Un listado de haciendas de Jalisco de 1886









Fuente:

Cochran, John C. The Haciendas of Mexico. A list of plantations and principal farms in the Republic of Mexico, together with the name and post-office addresses of the owners. Rooth&Thinker. New York. 1886. pp. 84-92

sábado, 9 de junio de 2018

El célebre entredicho de 1624... o los cotos del poder

  De los largos tres siglos que duró el virreinato fueron una infinidad de personajes y acontecimientos que por motivos que actualmente nos resultan absurdos pero que en su momento tenían enorme relevancia, claro es que el aumento de precios y escasez de alimentos, además de cotos de poder siguen estando vigentes, veamos:

(Te recomiendo acceder a los enlaces para que tengas mayor información de los hechos)

   Grande agitación reinaba en esta noble ciudad de México el día 3 de Enero de 1624. El Arzobispo, que lo era á la sazón el Illmo. Sr. D. Juan Pérez de la Serna, fulminó entredicho contra el virrey marqués de Gelves con motivo de la conducta observada por éste en el ruidoso asunto del alcalde de Ametepec, Melchor Pérez de Yaraiz, caballero de la Orden de Santiago, y comenzóse á tocar en este día el entredicho; es decir, á anunciar por medio de las campanas de la Catedral que el virrey había incurrido en la censura eclesiástica y que, por lo mismo, le estaba ya prohibido el uso de algunas cosas espirituales que son comunes á todos los fieles.

  Si nos trasladamos á la época del acontecimiento á que nos referimos, y reflexionamos en la poderosa influencia que en los ánimos ejercía la Iglesia, fácil nos será graduar que el acompasado toque del entredicho causaba mayor sensación entonces que la que en no lejanos días causaban los disparos de la artillería al estallar una revolución. 

  Sin embargo, el marqués de Gelves y los ejecutores de sus mandatos, no se arredraron, y mayor alarma, escándalos mayores tuvieron lugar en los subsecuentes días.

  Resumiremos en breves palabras el origen de los sucesos que recordamos, con el fin de que el lector conozca el carácter de aquella época, y vea hasta qué punto llegaban las desavenencias entre el poder eclesiástico y el civil, únicos disturbios capaces de interrumpir la monotonía y la calma de los pueblos durante la dominación española.

  El virrey y el arzobispo, aunque poseían dotes excelentes para ejercer sus respectivas funciones, carecían de la prudencia, de la moderación y del tacto que eran indispensables para no suscitar conflictos entre sí, estando, como estaban revestidos de fueros y preeminencias que los orillaban fácilmente á disputar la supremacía de su poder. Desde que el marqués de Gelves llegó en 1621, hubo de desavenirse con el arzobispo de la Serna; pero hasta el día que conmemoramos estalló el temido rompimiento. 

  Pérez de Varaiz, sin intentarlo, brindó la oportunidad. Habiendo venido á México á resolver ciertos cargos que se le hacían por su manejo, encontróse á punto de ser reducido á prisión, y se retrajo al convento de Santo Domingo.

  Sus jueces no se conformaron con embargar los bienes y papeles de Varaiz, sino que pusieron guardias en la puerta de la celda y le tapiaron las ventanas. De aquí que el arzobispo reclamase la inmunidad del asilo sagrado, la excomunión de los jueces y una serie de contestaciones entre el Gobierno civil y eclesiástico.

  Largas páginas llenaríamos con la relación de los sucesos que tuvieron lugar en México de Enero á Junio de 1624, y como nos apartaríamos así del plan que seguimos, debemos limitarnos á decir, que el arzobispo salió desterrado de la capital y fué víctima de las mayores violencias.
En cambio, nunca se había visto demostración más extraordinaria de gozo, que al regresar el prelado y perder el mando el virrey.

  La relación in extenso del tumulto ocasionado por el destierro del arzobispo, y otros muchos curiosos pormenores, pueden leerse en la obra intitulada El Episcopado Mexicano, escrita y publicada por el mismo autor de estas efemérides.—F. SOSA.

Para leer más del tema, entra aquí.

Fuente:

García Cubas, Antonio. Diccionario geográfico, histórico y biográfico de los Estados Unidos Mexicanos. Oficina Tipogáfica de la Secretaría de Fomento. Tomo III, México. 1889, pp. 64-65


viernes, 8 de junio de 2018

El mito de la descendencia francesa en los Altos de Jalisco

  Esos mitos que hay, no solo en la zona alteña de Jalisco, sino también por los rumbos de Cotija, Michoacán o Apaseo en Guanajuato, seguramente en otros rumbos del país, acerca de los llamados “güero de rancho”, que lo liga a la segunda intervención francesa que hubo a mitad del siglo XIX en la que se cree que muchos de los invasores desertaron y se afincaron por diferentes distritos, la mayoría en zonas rurales y que dejaron su descendencia con las características de cabellos rubios o casi rubios, ojos azules o verdes, pieles claras, y complexiones diferentes a las tradicionalmente catalogadas como “mexicanas” (mestizas) no es más que un mito, mito que con el paso del tiempo ha ido aceptándose por muchos como una cosa histórica.

  Pensaba lo mismo, que todo “güero de rancho” que vemos es descendiente de la mencionada desbandada pero, cuando hice el comentario, andando justo por Los Altos, alguien me refirió a lo sucedido entre 1530 y 1540, 1550, cuando ocurrió un episodio llamado la Guerra del Mixtón; luego de leer algunos relatos de los hechos, entendí mejor cual es el origen de estos güeros; ahora que tengo acceso a la monumental obra del maestro González-Leal encuentro mejor fundamento aun, el cual dice que:

  “Como puede verse, no representa, en estricto rigor estadístico, ninguna contribución importante la sangre sefardita a la totalidad de la población criolla de los Altos de Jalisco. Menos aun ocurre con la sangre francesa, que a veces se suele mencionar también como clave de las características somáticas alteñas. En Lagos hubo, en la segunda mitad del siglo pasado, contadas familias francesas que se establecieron sin dejar numerosa descendencia, como los Soiné y los Arnaud, pero tratase de familias que de ninguna manera se extendieron a los demás poblados ni multiplicaron sus vástagos. En el virreinato no existe un solo caso de avecindamiento francés en la región, y tampoco quedó allí población francesa luego del Segundo Imperio.

  “Esa región… en sus características cosas conserva todavía –dice el Dr. Jesús González Martín- algún lenguaje cervantino: la palabra mercar, etc.; lenguaje que uno lee en el Quijote. Y la comida: el cocido, el arroz y una serie de cosas españolas; el tipo de quesos, y todas las cosas típicamente españolas las recrea uno en esa región que conserva esas características raciales, de las cuales se decía, irónicamente, que era así porque allí había perdido un regimiento francés. Ahora, que eso no es verdad, dado que ahí los franceses estuvieron solo ocho meses, y únicamente estuvieron allí los zuavos argelinos que eran polacos, alemanes, etc., todo, menos franceses; únicamente los oficiales eran franceses. ¿Qué cómo fue posible que allí quedó solo la población española? En seguida, el doctor González Martín se refirió a las circunstancias históricas derivadas del Mixtón […].

  “Por lo absurdo y pintoresco, citaré aquí solamente que una de las argumentaciones que se han esgrimido, y hasta por escrito, sobre el pretendido origen francés de la población alteña, es que en la plaza de armas de Atotonilco el Alto hay construcciones de influencia arquitectónica francessa, de principios del siglo XX y fines del XIX y que en la región abunda el apellido Franco.

  Por otra parte: si las características somáticas se hallan perfectamente definidas en la región alteña desde el Virreinato –como lo evidencian los retratos al óleo que existen de personajes locales del siglo XVIII-; si suman millares las informaciones que el Archivo de la Mitra neogallega conserva sobre la ascendencia española de todos los alteños del Virreinato; si todos los apellidos regionales son españoles y son evolución o simplificación de los mismos que existieron durante esos siglos; y si no se conserva ni siquiera un elemento cultural francés o galaico, en oposición a los centenares de elementos culturales, somáticos, folclóricos lingüísticos, sociológicos y –sobre todo- histórico-genealógicos que proclaman la procedencia española ¿con qué base sostienen aún algunos que el alteño desciende de franceses?

Fuente:

González-Leal, Mariano. Retoños de España en la Nueva Galicia. Tomo I. Gobierno de Jalisco. Guadalajara, 2010, pp. 360-361