jueves, 31 de marzo de 2016

De Benjamín, el uso y abuso del nombre

   ¿Por qué me llamo Benjamín?... le dije a mi madre. Ella, muy a su modo me lanzó la mirada 427 (sabrás que en este Bajío en el que vivo hubo una época en que las madres controlaban a los hijos a través de las miradas) y me dijo: Allí tienes montones de libros. En buena medida, allí comenzó mi historia y sí, allí (en la casa) había una buena cantidad de libros. Me volví asiduo lector.

  Benjamín es nombre bíblico, significa, en hebreo, "el más pequeño" (Ben iamin) debido a que él, Benjamín, fue el último de los hijos de Jacob y Raquel, fundó (quiero pensar) una dinastía o, en todo caso, fue la cabeza de uno de los doce pueblos (tribus) de Israel.

  Ocurrió, ya en el siglo V hubo un Benjamín que.. se volvió Santo: "San Benjamín fue un diácono que vivió en la antigua región de Persia (hoy Irán) y formó parte de un grupo de cristianos mártires durante la larga persecución iniciada por el rey del Imperio sasánida Iezdegerd I, y que terminó con su hijo y sucesor Vararane V". (Mas en Aciprensa.)

  Quizá uno de los Benjamines más conocidos sea el de apellido Frankin y creo, en la actualidad el más reverenciado pues aparece en el billete de 100 dólares. Hoy el tipo de cambio es 17.19, por lo tanto, 100 dólares son 1,719.00 pesos... hoy el salario mínimo 73.04, lo que quiere decir que 100 dólares un Benjamin (sin acento) significa 23 días y medio de trabajo. Creo ahora entendemos por qué un Benja es reverenciado. Pero hay algo con el nombre de Benjamín... ha sido llevado al cine obsesivamente. Veamos...

Benjamin Sanderson, personaje central en Adiós a Las Vegas.

  Vino luego la película cuyo tema musical, cantado por Michael Jackson fue éxito en todo el mundo. La canción Ben, la película, "La Rata Asesina".

Y Benjamin Button.


Private Bejamin....

Un compositor británico se llama Benjamin Britten. Recuerdo que (creo eso no lo he contado en este blog) hace varias décadas trabajé en el mundo de las Orquestas Sinfónicas, así que era común me dijeran Bajamin Britten.

   Y claro es que no todo era el mundo elevado de la música clásica, había mucha gente que me decía Benjamín Galindo, recordando aquello de que "solo vemos lo que conocemos", frase de Goethe.

El mundo de las caricaturas y la animación no podían escapar del encanto del nombre, así que tenemos a Benjamín, el elefante.

Una de las películas clásicas de 1967 es, sin lugar a dudas El Graduado, en la que Dustin Hoffman interpreta a Benjamin Braddock.

El cine mexicano tampoco escapó... La Mujer de Benjamín.

Benjamín, per se, es también nombre de una novela.

En la serie de películas de vampiros, Amancer, aparece un personaje llamado, claro está, Benjamín.

 En Colombia y su bella ¿dije bella? bellísima gente, hay Café Don Benja.

 En alguna parte de este planeta en el que vivimos hay muebles Don Benja.

 también hay pizzas Don Benja...

 y sushi de nombre Don Benja...

   Y les cuento el final del trasfondo de esta historia, dado que el "focus" del blog es eso, la historia: Hubo una vez en esta Nueva España, la costumbre de nombrar a los neonatos con el nombre del día del santo en que nacían. Claro es que casi, casi ley era que se antepusiera el nombre José, es decir, Joseph según la grafía de la época. A ese nombre se le agregaba el del santo de devoción del padre, de la madre y de la familia. Razón por la cual había personas que llevaban un "rosario" de nombres. Tú como buen mexicano te sabes de pe a pá "las mañanitas" pero nunca las has pensado, solo te aprendiste la canción.

  En las Mañanitas dice: "hoy por ser día de tu Santo te las cantamos aquí"(en este punto agrego aquella frase histórica para mi, que una "historiadora" me hizo: "es que tú te metes mucho con la religión"... bueno, si no entendemos la religión católica, no entenderemos buena parte de la historia de México, le dije.... bien,  analicemos Las Mañanitas: dice del Rey David.... ¿sabrá esta chica quién fue el Rey David?... luego dice la canción de la pila del bautismo (¿más claro el asunto religioso?)... y luego acaba diciendo "quisiera ser un San Juan, quisiera ser un San Pedro" ¿te quedó claro?

  Ocurre que, hace tiempo, a la gente se le ponía el nombre del santo que se celebraba el día del nacimiento, había veces que se le ponía el nombre del santo que se celebraba el día del bautismo. Ahora, eso está más que desaparecido. Y es así como se pierde algo que se llama identidad. Ya nadie se acuerda de "la cuelga", por ejemplo.


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