viernes, 9 de octubre de 2020

La huella de Alberto Durero en la arquitectura novohispana

   Si aprender la Historia de México es algo complicado, agreguemos a ello cuando pretendemos entender la de España… la vida no nos alcanzaría para tener un panorama completo, es por eso que nos vamos a puntos esenciales para ver la razón que tengo de afirmar que el gran pintor alemán Alberto Durero (Albrecht Dürer 1471-1528) dejó su impronta en la arquitectura virreinal novohispana, no en toda, solo en algunas y en una sola imagen que se repite por el territorio que era de la Real Audiencia de la Nueva España. La imagen que vemos es una de sus magníficas obras, en la que retrato a Maximiliano I (Austria 1459 - 1519) fue archiduque de Austria (1483-1519), rey de Romanos (1483-1519) y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (1508-1519). Hijo del emperador Federico III y Leonor de Avis. Maximiliano I fue el padre de Felipe I, “El Hermoso”, y abuelo de Carlos V.

   En la parte superior izquierda del retrato vemos el escudo heráldico de su casa, tal cual lo pintó Durero en 1519, escudo que ostenta la corona imperial y que está rodeado por el Toisón de Oro, es una orden de caballería fundada en 1429 por el duque de Borgoña y conde de Flandes, Felipe III de Borgoña. Es una de las órdenes de caballería más prestigiosas y antiguas de Europa, y está muy ligada a la dinastía de los Habsburgo y a las coronas de Austria y España. Y fue precisamente el pintor alemán quien diseñó el escudo imperial de Carlos V, que es el que vemos en la siguiente imagen y que incluye un detalle, la firma de Durero que la hacía con su anagrama AD, se localiza debajo de la corona y arriba de las cabezas de las águilas.

   Y él, el pintor alemán no solo hizo eso, sino que además diseñó con esa base el escudo imperial que usaría Carlos I de España, V de Alemania, emperador que lo fue también de la Nueva España desde 1521 hasta 1556, pero el escudo no era exclusivo del emperador, sino de toda su descendencia, por lo que estuvo presente en el reinado de Felipe II de 1556 a 1598; con Felipe III de 1598 a 1621; con Felpe IV de 1621 a 1665 y con Carlos II de 1665 a 1700. Concluiría ahí la dinastía de los Habsburgo (misma a la que pertenecía Maximiliano I de México) y pasaría a la Casa de Borbón.

   Junto a esta decoración figurativa de carácter religioso, la heráldica era un motivo omnipresente en las banderas. Las armas imperiales con el águila bicéfala se emplean tras la dignidad imperial y siguiendo un modelo que se remonta a los emperadores Federico III y Maximiliano I: un águila bicéfala de sable sobre fondo de oro, con un escusón en el pecho con las armas personales del emperador (lo vemos en la última imagen). Se usaban también las armas reales de Castilla y Aragón, junto a las de los dominios austríacos y borgoñones. (Pascual Molina, Jesús F. (2017): “La iconografía de las banderas de Carlos V: ejemplos y noticias documentales”. En: Archivo Español de Arte, vol. 90, núm. 357, Madrid, pp. 31-48)

   Este es el autorretrato de Durero, el que si bien no creó el águila bicéfala, si adaptó el concepto para el escudo de Carlos V que lo tenía como motivo central, y esa es la razón por la cual lo vemos representado en una buena cantidad de edificios que sobreviven al paso del tiempo, quizá lo has visto, sea en Yucatán que en la Ciudad de México o en Guadalajara, aquí una muestra de algunos que he encontrado. 

En Uayma, Yucatán.

En Jalpan de Serra, Querétaro.

En Coixtlahuaca, Oaxaca.

En Guadalajara, Santa Mónica.

En Tepeyanco, Tlaxcala

En Canxoc, Yucatán.

En San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

En Santa María Acuexcomac. Puebla.



  
De la magnificencia que tuvo Alberto Durero en su obra, hay varios ejemplos en el programa de ArteGoogle que presenta el ultra fidelidad, por ejemplo, su autorretrato, lo puedes ver aquí. Otro autorretrato, el de 1500 en donde vemos claramente su anagrama, está aquí. Su famoso conejo también  en alta resolución.



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