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viernes, 7 de mayo de 2010

Un "lugar precioso", Santiago Maravatío, Guanajuato

No, el titulo de este artículo no es nada pretencioso, sencillamente es la traducción de la voz tarasca de Maravatío que quiere decir eso precisamente, lugar precioso. Y si algo tiene esta población aparte de ser limpia, es una sencilla e ingenua belleza. Por si todo esto no fuera poco, Santiago Maravatío es otra de las poblaciones que ostenta una antigüedad bien documentada; 1560 para se exactos.


Se localiza no escondida, pero casi, al sur del estado de Guanajuato, para llegar allí hay que tomar la carretera que va de Yuriria a Morelia, una de las carreteras que ofrece una serie de paisajes a cual mas bello uno del otro, siempre dominados por la presencia fuerte que el cerro del Culiacán, el cono perfecto, produce.


La entrada a Santiago Maravatío bien la pueden envidiar las grandes poblaciones del “corredor industrial” Celaya-León. Sin mayor pretensión lograron hacer lo que pocos municipios han logrado, una entrada espectacular a la ciudad. Una sencilla calle, que de pronto se hace de doble carril con un camellón decorado con magueyes, abundantes en la zona y al llegar a una de las mejores estatuas que he visto de Santiago Matamoros, ecuestre, pequeña pero preciosa. Llegamos al poblado.


La constante es una, sencillez y limpieza. Algo de lo que pocas poblaciones del estado de Guanajuato y del país pueden presumir.


Para adentrarnos en su historia, recurrimos al cronista de Yuriria, don J. Jesús Guzmán Cíntora, él nos remite a las primeras incursiones española en el actual estado de Guanajuato, las cuales se dieron en Yuriria, cuyo territorio abarcaba del río Lerma hacia el sur, Maravatío incluido. “El emperador Tanguaxan II designó como su representante al cacique purépecha de nombre Ioruiri, el que a la conquista española y siguiendo el ejemplo de s Emperardor , se convirtió al cristianismo en el año de 1521, tomando el nombre de Don Alonso de Sosa, por el nombre del misionero y su apelativo de su padrino, Don Fernando de Sosa”.


En el mismo libro de don J. Jesús Guzmán, leemos que “por Cédula Real expedida el año de 1560, exactamente el 19 de febrero, encontramos a este pueblo con el nombre de “San Pablo Yuririapúndaro”; y en 1595 el virrey don Luís de Velasco, el joven, a petición de los caciques de este lugar les confirmó sus derechos sobre la población y les concedió licencia para fundar “Santiago Marapatío”, siendo los fundadores los siguientes cacique: don Lorenzo López Chágari, don Agustín Vagueni Ramírez, don Fernando Gundoy Tapia y don Pedro Guizumequi”.












Su parroquia, evidentemente dedicada a Señor Santiago ofrece varias esculturas de él, y aquí la reflexión de El Bable: he visto tantas, pero tantas representaciones de Señor Santiago, de Santiago Apóstol y de Santiago Matamoros, que creo, sin temor a equivocarme, que es el santo que guarda mayor devoción, históricamente comprobable, en todo el país.



El Panteón








El Culiacán se ve al fondo, el Culiacán está presente aun en la vida después de la muerte, el Culiacán está estrechamente ligado a más de la mitad de las poblaciones del estado de Guanajuato.


Los textos en cursiva fueron tomados del libro: Yuririapúndaro de J. Jesús Guzmán Cíntora. B. Costa-Amic Editor. México, 1978.