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viernes, 2 de septiembre de 2011

Las capillas posa del atrio del templo y ex convento de la Natividad en Tepoztlán, Morelos.

964.- Como buen convento del siglo XVI, el de Tepoztlán incluye las cuatro capillas posa en su atrio, es una muestra clara del paso del tiempo pues una está en buenas condiciones, la otra sobrevive, una a punto de caer y la cuarta ya desaparecida. Si nos paramos frente al templo e imaginamos el reloj, veremos que la que se preserva en magníficas condiciones y es hermosa por sus decorados y pinturas es la que se ubica a las 10. La de las 2 está por caer. La de las 5 materialmente solo es el recuerdo y la de las 7 medianamente se conserva. Esta última es la que vemos ahora.

Este espacio ha sufrido al menos tres intervenciones y aun así hay puntos deteriorados, eso no da una idea del enorme esfuerzo que tenemos por realizar. Tan solo en Morelos hay una veintena de conventos. Si agregamos los de Puebla, Tlaxcala, Estado de México, Michoacán y la ciudad de México nos daremos idea de la magnitud de la tarea de rescate... pero eso es algo que ahora no vemos, sino los interesantes detalles que fuimos encontrando en este sitio. Las fotografías son más que elocuentes...















De las pocas almenas que quedan, seguramente toda la barda era almenada... esta es la puerta de acceso principal.

La capilla posa de las 5, esa es la que está destruida completamente. Los toldos azules que destacan son puestos del mercado de artesanías que están pegados a la barda perimetral...


Un detalle del arco de acceso principal.

Este que apenas sobresale, es el arco de la puerta de entrada al atrio, es allí en donde se coloca el extraordinario trabajo que vienen haciendo con granos y que recientemente vimos, me comentan que los puestos son retirados durante las fiestas para admirar cabalmente ese arco triunfal y conmemorativo de la Natividad.

Sin lugar a dudas Tepoztlán amerita varios días de visita para conocerlo completamente, pero eso lo dejamos para otra ocasión, hay otro convento cercano, el cual nos llama la atención y para allá vamos...



miércoles, 31 de agosto de 2011

Ecéctico interior del templo de la Natividad. Tepoztlán, Morelos.

962.- Entramos al templo de la Natividad en Tepoztlán, Morelos; lo primero que nos llama poderosamente la atención es encontrar al centro, justo luego del abatimiento de las hojas de la puerta la pila bautismal. Creo es el primer recinto en donde vemos esto. Comprobamos que es enorme el recinto. El techo una sola bóveda de medio cañón sin mayores decorados. Rodeamos la pila bautismal y...

Quedamos impactados por la cantidad de colores que vemos en el altar mayor. Se ve algo inusual aquí. No se nota esa solemne oscuridad que es habitual en las primeras construcciones europeas en la Nueva España, aquí los muros fueron planos pero hay algo, algo que de inmediato nos dice que este es un recinto diferente y que tiene mucha vida...

Las ventanas están muy bien ubicadas, si bien no llenan de luz el interior si lo iluminan lo suficiente, como que aquí ya se había superado ese oscurantismo que, se hizo material en las primeras construcciones, aquí ya se había avanzado y las ventanas se hicieron más grandes, la arquitectura estaba tomando carta de naturalización, es ya medio siglo de presencia española, fue en 1580 que se comenzó a levantar el templo, ocho años pasaron para dejarlo concluido.

Pero... esto no es del todo normal, hay al menos tres siglos de diferencia entre estos elementos puramente neoclásicos y la gigantesca bóveda de medio cañón de una buena cantidad de metros de largo y, ni que decir de los más de 30 de alto... esto es un choque de estilos definitivamente.

Estamos descubriendo una auténtica sinfonía, o quizá sea una oda al eclecticismo... son cuatro altares de un lado, y otro tanto del otro... ocho altares que son totalmente diferentes uno del otro, si bien guardando los elementos característicos del neoclásico, pero distintos el uno del otro. Este que vemos es el lado izquierdo.

Ahora el lado derecho y lo mismo... iguales pero distintos, necoclásicos todos pero cada uno lleva su acento propio... y notamos entre los primeros dos el púlpito de madera, otro elemento más que se suma a este coctel... por así decirlo.

La cúpula del altar mayor muestra una clara influencia del estilo gótico, destacan las nervaduras que hemos visto ya en varios lugares, recuerdo las más impresionantes en el templo agustino del ex Convento de San Pedro y San Pablo de Yuriria, solo que aquí están pintadas y de colores fuertes y contrastantes. Veamos esta bóveda con calma...




Hace poco fue que visité este templo de la Natividad, era el día de la Asunción, pero aquí se le estaba recordando en su modo antiguo, cuando se le llamaba La Dormición de María... la escena es impresionante, se refiere a la muerte de la madre de Jesús, de esto hablaremos con detalle en el "otro blog".

Sigamos adentrándonos en este sitio ecléctico. Ahora estamos viendo el muro izquierdo del altar mayor la escena de la muerte del profeta, Elías, el que asciende a los cielos en un carro de fuego, por lo tanto relacionado a los advenimientos al ser interpretado como un ser de luz y, si estamos en un templo que celebra la Natividad de María, la idea queda integrada con Elías.

Del lado derecho no le puse atención, no recuerdo quienes son los que están representados y a que escena bíblica se refiere... ¿alguien que lo sepa?... sigamos gozando de esta cantidad de ideas, formas, estilos y colores que vemos en el templo de la Natividad.



En Tepoztlán el modo antiguo de atender al tema religioso está vigente, lo vemos desde que entramos en el pueblo, tiene sus barrios con sus capillas perfectamente decoradas y atendidas, existen aun las mayordomías y son respetadas y codiciadas también, no es de extrañarnos que en su parroquia hayan ido levantado los altares diferentes para cada uno de los santos que allí se han colocado, como este Sagrado Corazón de Jesús.

Y el altar de las Ánimas...
Y el de Nuestra Señora del Carmen...
Ni que decir del de Nuestra Señora de Guadalupe...
La Dolorosa y San Juan... que maravilla, que maravilla de lugar... mañana conoceremos el atrio, verás la cantidad de detalles que allí se guardan.

martes, 30 de agosto de 2011

Templo de la Natividad, Tepoztlán, Morelos.

961.- Desde que se llega a Tepoztlán la construcción que domina es siempre el templo de la Natividad, el que fuera levantado por los dominicos, bueno, mejor dicho, diseñado por los dominicos y levantado por los pobladores de la región, me imagino los cientos de manos que se requirieron para levantar una obra de semejantes dimensiones. Eso es algo que me intriga mucho, pensar que años después de la conquista se levantaban templos, palacios y conventos por todos lados no solo se construía una ciudad sino toda una nueva nación... Aquí el templo de la Natividad visto desde el Mercado.

Los domimicos estaban ya asentados en la Hispaniola, eso que ahora conocemos precisamente como Santo Domingo, más claro, ni sus aguas caribeñas... de allí se desplazaron a la Nueva España en donde ya estaban los franciscanos, solo que, apenas se daban cuenta de que el territorio por evangelizar era enorme. Las ideas oscuras de la Edad Media llegaron junto con ellos, no solo las íntimamente relacionadas a su filosofía de predicadores sino también en las formas de construir. Vemos el templo de cerca, su altura es notoria e imponente.

La cruz atrial la encontramos un poco desplazada hacia la derecha, notamos como los brazos termina en flor de lis, la misma que se usa en el escudo de la Orden de los Predicadores, al centro se ve una corona de espinas y una estrella de ocho picos...

Recordarás que apenas ayer vimos el trabajo impresionante que están realizando actualmente para tener listo el arco de entrada al atrio, eso que se ve allí es la tienda donde trabajan y donde dice 2010 es el copete que coronó el arco en las fiestas del año pasado, aquí te podrás dar idea de las dimensiones de la obra.

"Los dominicos llegaron a las antillas en 1510, desde donde pasaron a las coastas septentrionales de Venezuela y Colombia para dirigirse posteriormente a México, donde tenemos constatada la presencia de una docena de dominicos, dirigida por fray Tomás Ortíz hacia 1526.

"Con unos inicios más titubeantes, los dominicos se extienden desde México a través de Puebla y Morelos, para llegar a Oaxaca (1529), donde fundaron una casa, y después de centro a sur, antes de marchar a Guatemala. Algunos de los grupos iniciales que llegaron a Nueva España, tuvieron tan mala fortuna que su comunidad se vio pronto reducida y las tareas de construcción paralizadas hasta la segunda mitad del siglo XVI.

"Quizá por ello, las primeras plantas de templos dominicos no se ajustan ya al tipo primitivo y, sin embargo, introdujeron la bóveda peraltada, como anuncio de las grandes bóvedas que aparecerán en la arquitectura mexicana del siglo XVII y XVIII. Los principales conventos de la orden, con mayor suntuosidad que los franciscanos y cierto eclecticismo, aparecieron en Coyoacán, Coixtlahuaca, Yanhitlán, Oaxaca, Tepoztlán y Cuilapan". (1)

Vemos ahora la que fuera la capilla abierta, localizada del lado derecho del templo. Sigamos viendo detalles de su fachada, mañana veremos el interior del templo y luego el atrio con sus capillas poza, hermoso recinto es el que ahora estamos conociendo... Fiajte bien en los detalles, aparecerán por alli tres perros, separados, uno de cada lado y otro junto a Santo Domingo, el perro con una antorcha en el hocico es su símbolo, verás también a Santa Catalina de Siena, por allí y ni que decir del excelente trabajo de cantería donde aparece el escudo dominico.











Aquí tenemos un acercamiento del decorado principal de la fachada. Este que se ve regordete es Santo Domingo, supongo que más bien era delgado pues fue una persona muy metódica, creo comía poco, sus estados de éxtasis no le daban para ello.Ve como al al lado derecho está el perro con la antorcha apuntando hacia el cielo. Aquí hay toda una teoría, en latín dominico se traduce como domini cani, domini = Dios, cani = perro. Los perros de Dios, pero se debe entender eso del perro porque ellos "ladraban" debido a la excitación que les causaba la difusión de la palabra. De allí que se les denomine OP = Orden de los Predicadores.