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viernes, 10 de septiembre de 2010

Un recorrido por Teremendo, un pueblo verdaderamente mágico y con alma en Michoacán.

Al ver el mapa de la república, de la que tú y yo somos ciudadanos y seguimos la mala tradición de solamente ponerle atención a las ciudades más representativas, que no llegan a ser más de 100 y a las capitales de los estados, que son 31 y a la gran ciudad de México, que es, para fortuna de todos, única; la oferta se limita a 132 lugares para conocer y disfrutar, solo que al hacer eso estamos cayendo en el más grave de los errores, si es que tú gustas de conocer a profundidad a México, de entenderlo, de disfrutarlo y, sobre todo de aprovechar las infinitas oportunidades que tenemos de entender lo que realmente es.


Nuestra república se conforma, en número redondo de 2500 municipios, luego cada municipio tiene sus congregaciones, pueblos, comunidades, ranchos y caseríos, con facilidad, la oferta, las opciones que tenemos aumentan, fácilmente, a 15000 sino que a un número aun mayor. Somos afortunados, indiscutiblemente. Michoacán se divide en algo así como 130 municipios, (numero por reconfirmar con algún michoacano que se conozca muy bien su división territorial) a Morelia la conocemos por ser la capital del estado, por ser patrimonio de la humanidad, por ser cuna de Morelos, no en balde se le cambió su nombre original de Valladolid por el de Morelos, en honor al caudillo. Pero, si de originalidad se trata, su nombre primitivo fue Guayangareo.


Y Morelia es también municipio, y es allí que encontramos un pueblo de una belleza tan singular, tan auténtico, que bien merece el título de Pueblo Mágico, o aun más, yo me iría por una nueva categoría, el Pueblo Mágico con Alma ©. Este pueblo se llama Teremendo, está a unos 25 o 30 kilómetros al norte de la capital michoacana y es una auténtica joya que, por suerte, está siendo rescatada.


Y llegamos al lugar, luego de pasar por su plaza principal, hay portales en dos de sus cuatro lados, se mantienen los colores tradicionales de esta parte de México, el blanco y el café rojizo. Los pilares están hechos de troncos de los pinos que abundan en los bosques cercanos. Caminamos un poco más y encontramos la puerta que nos conduce a la Huatapera. En efecto, hasta acá se sigue sintiendo la influencia de Tata Vasco. Él tuvo una encomienda un poco más al norte, no estoy del todo seguro si incluía este pueblo de Teremendo.


Caminar por sus calles empedradas, ver sus techos de teja, sus muros de adobe y ese continuo contraste armónico entre el verde del campo y el característico color rojizo de la tierra michoacana es un, si se me permite el calificativo, maridaje perfecto.


De la huatapera y sus funciones hemos dado cuenta aquí, en El Bable, cuando visitamos Tzintzuntzan. Sabemos que era el lugar donde se daba abrigo, alimento, se cuidaba al indio, se le evangelizaba y se le instruía en algún oficio, fue por eso que Tata Vasco dejó honda huella en Michoacán. Al entrar al templo, integrado a la huatapera, vemos la pila bautismal, en este caso, con una afortunada coloración a la pieza hecha en un solo bloque de piedra.


Como se mantiene la estructura organizada por Tata Vasco, existe la atención al templo, la cual consiste en mantenerlo limpio, ordenado, con flores frescas. No me di cuenta si habían sahumerios para quemar copal, eso era algo habitual y quedo establecido en los lineamientos que don Vasco dejo, incluso por escrito.


Y siguiendo lo marcado por él, el templo, aunque está dedicado a los Tres Santos Reyes, en el nicho central está la Virgen María… cumpliendo con lo dicho por Tata Vasco: “que todos los templos sean dedicados a la Santísima Virgen María”. El pueblo de Teremendo lleva el apelativo de “los Reyes”, es decir Teremendo de los Reyes es su nombre oficial, esto debido a que el santo patrono son los Magos de Oriente.


Observemos con atención esta foto. Al arriba, al centro, la estrella de ocho picos, aparentemente nos indica la señal que siguieron para llegar al portal de Belén, pero esto es más bien una alegoría a la Cruz, también es una de las manifestaciones marianas, en este caso como Estrella de la Mañana. Debajo del pedestal aparece el anagrama de María, coronado como Reina del Cielo. Vemos que el anagrama está rodeado por dos ramas de palmera, lo que significa la victoria sobre el mundo y la carne. En la parte central de ambos lados aparece una especie de flor, bien se puede interpretar como la Rosa Mística, otra manera de nombrar a la Santísima Virgen, pero también es una Cruz con sus cuatro resplandores. Por último encontramos los flameros, encima de esas columnas donde está la Rosa Mística. El flamero, la llama ardiente de amor y pasión de Dios.


Y vemos que el templo mantiene el tradicional Artesonado, tan difundido en Michoacán y en algunas partes del Estado de México.


Uno de los programas que a mi juicio es el más afortunado del Gobierno Federal en materia de turismo es la creación de la Ruta de don Vasco en la que se están rescatando los pueblos que forman parte de esta zona central de Michoacán en donde hubo la presencia y la honda huella de Tata Vasco. Aquí vemos que al templo se le agregó un frente, quizá es el original, pero ya revestido y manteniendo el estilo característico de los templos michoacanos.


Y la fe se manifiesta… vemos a la “semanera” que se hace cargo del templo en, obvio, una semana… herencia también de Tata Vasco.


Otra foto que amerita una explicación. Este grupo de obreros están ocupados en los trabajos de rescate de la huatapera, aquí lo que hacen es darle el acabado final al muro que circunda la huerta de duraznos ubicada frente al templo. Esto lo hacen con lodo, usando la antigua técnica de mezclar tierra, agua y paja. Aventando lo que agarra la cuenca de la mano sobre la pared, razón. Fíjate bien en el de camisa blanca, como tiene arremangado el pantalón, esto es porque allí mismo están preparando la mezcla, igual que hace 500 años, usando los pies para irla aglutinando.


Y en mitad de la huerta de duraznos, lo que introdujeran los padres agustinos a Michoacán, encontramos la cruz atrial, sencilla pero de… cándida belleza.


Caminando por Teremendo entro en una tienda a comprar una botella de agua y la sorpresa es ver allí, además del mostrador de zinc con exhibidores de madera, tal cual era a principios del siglo XX, los pisos que no son de cemento sino de piedra, cortada de tal perfección que semejan estrellas.


Una puerta que si hablara nos contaría una cantidad buena de historias de la vida cotidiana de este pueblo mágico de Teremendo.


Esta que se ve un poco abandonada es la casa donde se hospedó el Cura Hidalgo el 17 de noviembre de 1810, en su camino de Valladolid a Guadalajara… por cierto ¿ya me visitaste en http://cabezasdeaguila.blogspot.com?


Los durazos ya comenzando a madurar…. Una sugerencia, si vas a Teremendo en febrero, ya en los últimos días o los primeros de marzo te tocará un auténtico bosque de flores rosadas, si nunca has visto las flores de durazno, no te pierdas ese espectáculo.


Y esas calles que nos invitan a pasear, a reflexionar, a caminarlas con calma, observando cada uno de sus detalles… ten en cuenta una cosa, en Teremendo no hay restoranes, hay tiendas de abarrote, en donde te podrás surtir, pero servicios como hotel o restaurante, no. Pero dime una cosa... ¿verdad que tiene alma este pueblo que es mágico?