
La espera fue un poco larga en Río Verde, finalmente llegué a San Luis Potosí y en cosa de dos minutos decidí seguir, las ciudades con tránsito de tantos carros sencillamente no me agradan, saqué el mapa que a mano hice en la biblioteca de Jalpan y ubiqué el nombre del poblado a donde debía continuar, si me iba a Guadalcazar me alejaba, más aún si seguía para Real de Catorce y mi derrotero era hacia el sur, así que seguí a Villa de Reyes, lugar del cual no sabía nada.

Llegué ya de noche, la terminal está a un costado de la Parroquia, del Jardín, de los Portales, su ambiente de serena tranquilidad me invitó a quedarme, busqué hotel y encontré uno altamente recomendable, con un dueño cuasi carcelero que se preocupa por la seguridad y bienestar de sus huéspedes, así que no dudes en quedarte allí, es la Posada San Francisco, cochera suficiente si es que llegas en carro, a pocas calles del centro, si vas a pie, y en un lugar limpio, con baños precisamente limpios, justo lo que buscas cuando andas del tingo al tango.

Presidio del Valle de San Francisco se llamó en un principio ya que fueron primero los Franciscanos en llegar con la idea de pacificar a los Chichimecas de la zona, es decir, los Copuces. Si hacemos resumen de los distintos pueblos que conforman el grupo Chichimeca que hemos venido viendo en El Bable, llegamos a la conclusión que esta era una especie de federación que contenía al menos a doce distintos grupos, ahora estamos con los Copuces, relacionados con los Guazancores y Samues, todos ellos poblando parte del llamado
Gran Tunar. La razón es obvia, nopales y tunas hay por todos lados.

Poco después de los franciscanos llegaron las huestes de los conquistadores de riquezas, no de los de almas. Estos formaron el presido, por cierto, consultando el sito “e” de este municipio aprendí que el origen de la palabra Presidio viene del latín,
pre = antes y
situm = lugar. El pueblo floreció junto a la Sierra Negra, lugar en donde siglos después localizarían una mina de estaño.

La razón por la cual el llamado pueblo del Valle de San Francisco cambió de nombre es debido a que uno de los gobernadores del estado tenía por nombre Julián de los Reyes, esto sucedió a medidos del XIX, desde entonces se le conoce como Villa de Reyes, la verdad quedé sorprendido por el lugar, especialmente por el ritmo de vida, lento sin prisas, aunque en las cercanía hay una termoeléctrica y de allí comienza la zona industrial de San Luis Potosí, no deja de ser un lugar que conserva muchos edificios ricos, llenos de historia.

Como la que fuera la casa donde viviera el Virrey de la Nueva España, al que le tocó el inicio de la guerra de Independencia, Félix María Calleja, casado, por cierto, con una postosina, la única mexicana que llegó a ser virreina, Francisca Gándara. Esto lo estoy sabiendo hasta ahora, de lo contrario hubiera buscado la casa.

Ubicada esta población en uno de los fértiles valles del Altiplano, prosperaron una buena cantidad de haciendas, en la actualidad se conservan las de Gogorrón, Ventilla, Beldos, Calderón, Jesús María, Boca de Santiago, es decir, hay mucho que ver en la zona. En uno de los “sueños guajiros” y comunistoides que tuvo Lázaro Cárdenas expropió parte de la hacienda Gogorrón y la transformó en parque nacional. ¿Consecuencias? En la actualidad es uno balneario, de esos que precisamente no me gusta visitar.

Siendo los Franciscanos los que hicieron la traza original del pueblo, es a San Francisco de Asís a quién lo nombran como Santo Patrono, en la actualidad está la Parroquia de San Francisco como el templo principal del lugar, una obra sencilla de una belleza singular, con todo el misticismo que los templos Católicos nos ofrecen, limpios, pulcros, cuidados, decorados y, sobre todo, llenos de paz, armonía y fe. Te dejo unas cuantas tomas que hice allí.