martes, 9 de noviembre de 2010

De poluciones, emparedamientos y desvíos


Para concluir con esta, digamos, trilogía de desvíos sexuales y de casos escandalosos en el pasado, relacionados todos ellos al aspecto sexual, hoy seguiremos analizando uno de los documentos que, a mi juicio, es bastante interesante y que lo puedes leer en la red, al final de este artículo te podré el enlace para que, si estos temas te agradan, lo leas completo. Es de un estudiante de la Licenciatura en Historia de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, desconozco su antiguedad, pues no aparece ninguna fecha en lo que él publicó. Como quiera cuenta con una nutrida bibliografía la cual, en algunos casos es posible leerlos virtualmente.


Sucede que a resultas del caso de Cotita de la Encarnación, uno de sus amigos, un sastre mestizo de 19 años avecindado en el barrio de San Gregorio en la ciudad de México, de nombre Gerónimo Calbo; fue partícipe, o víctima, del juicio que a lo largo de un año se les llevó a cabo por la Santa Inquisición y, a fuerza de tormentos, que creo era ese en donde los estiran simultaneamente de brazos y piernas y luego les inyectan varios litros de agua directamente en la garganta, fueron, sino todos, algunos de ellos, los sométicos, que fueron "cantando" de quienes, cuando y como sucedieron los encuentros.


Una de esas "cantadas" las hizo el mestizo en referencia, Gerónimo Calbo, fue la que seguramente llamó más la atención, pues refería que uno de sus encuentros había sido con un religioso de la Compañía de Jesús de nombre Matheo. Claro es que al oir el relato mientras que aplicaban los tormentos, seguro que le dejaron algo de aliento para que contara todo lo sucedido y así fue. Resulta que él vivía con sus tías y en una ocasión adquirió el Tabardillo, que era una de las maneras en que se denominaba al Tifus en la Edad Media, su padecimiento era tal, que las tías llevaron al padre Matheo para que le diera el Santo Sacramento... durante la confesión al preguntarle que si tenía que arrepentirse de algo dijo que sí, fue entonces que relató haber cometido el "pecado nefando" con un indio panadero que trabajaba en la panadería que sus tías tenían precisamente en la casa donde vivía.


Cuando le cuenta de haber cometido ese pecado, el padre, según se relata, aprovechó la ocasión para tocar a Gerónimo, no solo del pecho y los brazos sino un poco más allá... y sí, cosas de la vida, se recupera de la enfermedad y comienzan los encuentros. "Y habiendo entrado este testigo, y el dicho padre Matheo en su celda, cerro la puerta de ella, y lo hizo sentar, y empezó a jugar con este, tentándole la cara, abrazándolo y besándolo y lo hizo... acostarse sobre su cama, y cometió el pecado nefando, sirviendo este de mujer, encargándole el secreto después, le dio unas tablilas de chocolate, y un real..." (1)


Leyendo todo esto encuento una forma, por demás barroca, en que se le denominaba a la masturbación, pues se le decía polución procurada... hoy leí, por mera casualidad en Excélsior, una nota en que se decía que la polución en la ciudad México se había reducido notoriamente en las últimas tres décadas y dan como referencia el récord de más de 250 inversiones térmicas en tan solo un año -no recuerdo cual- comparándolo con las escasas inversiones que ahora se dan... todo bien hasta allí, pero el uso de la palabra polución confundiendo el término inglés polution, como que nos lleva a un nuevo debate sobre la lengua, con ñ y ll y sin ellas también, solo que polución no tiene nada que ver con la contaminación.


En fin, volvamos al tema de los desvíos y aberraciones, ahora encontramos en el mismo jugoso documento que ampliamente te recomiendo leer, en el cual se hace una referencia a lo escrito por Asunción Lavrín sobre la vida licenciosa de una monja: "Antonia de San José, del convento de Jesús María, quién mantuvo relaciones sexuales con el agustino fray Pedro Velázquez, de cuya unión nació una criatura cuyo destino se desconoce. El escándolo se hizo público en diciembre de 1693, y dio como resultado el emparedamiento perpetuo de la inclupada. Respecto al monje, la causa ocasionó una controversia entre la orden agustina y el arzobispo Francisco Aguilar y Seijas en cuanto al medio de castigarlo; causa que fue llevada hasta el Consejo de Indias. El resultado fue un juicio privado que llevó a fray Pedro a la cárcel de su orden en Guatemala". (2)

Así es, así fue, precisamente, la vida cotidiana en el siglo XVII... interesante ¿no lo crees?

Fuente:

1.- Morales González, Luis. Sodomía en la Nueva España: El proceso de 1657-1658.
http://www.disisex.org/documentos-disidencia-sexual/iii-encuentro/10/luis-morales-gonzalez.pdf

2.- Lavrín, Asunción. Historia de la vida cotidiana en México. Tomo II. FCE. México, 2005.

Enlaces:

La nota que leí en Excelsior no la encuento en versión electrónica, pero que te parece esto:

http://www.idrc.ca/es/ev-31594-201-1-DO_TOPIC.html

Al parecer esta es la nota de Excelsior pero no aparece allí lo que vi en la edición impresa en torno a la polución (entiéndase contaminación).

http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&id_nota=683331

lunes, 8 de noviembre de 2010

De sométicos y nefandos, una historia de homosexualidad en el México colonial

Una moderna Cotita de la Encarnación. La fotografía fue tomada del libro, -dato pendiente-

Hace muchos años, cuando la televisión se transmitía en blanco y negro había un programa en donde un extraño personaje aparecía, hablaba mucho, movía continuamente las manos, en ellas enormes anillos se veían. Su peluquín era por demás notorio, la ceja se veía finamente depilada y la bufanda o gazné llamaba la atención, en resumen, toda su imagen era llamativa. En efecto, se trataba de Salvador Novo. Escritor, ensayista, poeta, crítico que supo vivir su diversidad mucho antes que el término se hubiera implementado.

Es gracias a él que muchas de las historias que nos hablan de la vida cotidiana, de las liviandades, de los deseos y calenturas de muchas gentes en épocas anteriores se fueron rescatando y si no rescatando si difundiendo para darnos cuenta de que, como reza el dicho “nada es nuevo bajo el sol”. Una vez, cuando comenzaba a implementarse el correo electrónico en México, un amigo me hizo llegar un texto por demás particular salido de la pluma de Novo: “Las locas y la inquisición”. Allí leí por segunda ocasión la palabra somético, esa que los franciscanos utilizaron para definir la sodomía, es decir, la relación sexual de hombre con hombre, eso que ahora incluso ya está aprobado y legislado.


En el Códice Ramírez (creo) es donde aparece esta escena, que si bien no es una práctica somética, sino una lavativa, bien nos da una idea relacionada al tema de este artículo. Foto tomada de Arqueología Mexicana.

Leí en ese documento la historia de Cotita de la Encarnación, cosa sucedida en 1658; un 6 de noviembre para ser más precisos, es decir, hace tres siglos y medio; para ser más puntuales. Cotita terminaría su vida entre gritos, insultos y siendo parte de un auténtico espectáculo, ese que, lamentablemente, se convirtió en cosa de diversión y entretenimiento para los novohispanos: las ejecuciones públicas, en este caso la quema de catorce personas cuyo pecado, el pecado nefando, había sido comprobado. Habían confesado todos ellos ser sométicos y practicar la sodomía.

“La mañana de aquél día –narra el cronista– la población entera de la ciudad se concentra en la ruta que lleva al “brasero de San Lázaro”. Atestigua burlona y soez el paso de la cuerda compuesta por 12 aterrorizados mocetones –indios y mulatos– y dos adultos –un español magro de piel blanquísima y un mulato sobrado de carnes–, ensogados todos ellos por el cuello y los tobillos. El mulato gordo encabeza la procesión quizás por ser el “alcahuete mayor”. Sus pupilos lo llaman “la Señora Grande” mientras que para su numerosa clientela es simplemente Cotita. Cotita de la Encarnación. Era Cotita –describe el cronista– el más aseado y limpio del grupo, representaba unos cuarenta años y acostumbraba vestir como indio. La “Señora Grande” ofrecía la “mercancía”, la contrataba y concertaba el encuentro de las parejas en sitios previamente establecidos. Aseguraba discreción y pulcritud. Camino a una muerte crudelísima, los 14 sométicos (contracción esdrujulizada de “sodomitas”) marchaban como autómatas detrás de la guardia a caballo de la Inquisición. Vestían sambenitos (sacos de paño amarillo con cruces encarnadas adelante y atrás) llevando en la mano un enorme cirio verde apagado. Durante el trayecto eran objeto de la befa y el escarnio del populacho”. (1)

Salvador Novo en su juventud, foto tomada, seguramente a finales de los años veinte del pasado siglo.

Partiendo de las ideas que dominaban en la España salida un siglo antes del oscurantismo de la Edad Media, el perfil que todo hombre debería tener era el de valiente, virtuoso, humilde, caritativo, piadoso, capaz de soportar el sufrimiento y dispuesto a dar la vida por su rey. En cambio la mujer debería ser virtuosa, devota y sumisa. Consecuentemente la diversidad ni siquiera estaba pensada, mucho menos contemplada. A casi un siglo de instalada la Inquisición en México, cosa que sucedió en noviembre de 1571, fue el 27 de septiembre de 1657 cuando recibió noticia del que sería el caso más sonado pues “Juana Herrera lavaba ropas junto a un muro, fuera de la ciudad en la vecindad de San Lázaro, dos muchachos con gran prisa la llamaron e insistieron en que “fuera a ver a varios hombres jugando como perros”. Juana se levantó y caminó cierta distancia desde donde estaba lavando sus ropas que llegó a un grupo de sauces. Bajo uno de ellos Juana vio a dos hombres, ambos sin pantalones, uno encima del otro, cometiendo el pecado nefando”. (2)

Escudo de la Santa Inquisición, foto tomada en el Museo Nacional del Virreinato en Tepotzotlán, Estado de México.

Oro puro era entregar a los investigadores, jueces e inquisidores del Tribunal del Santo Oficio una denuncia de eso que se consideraba “contra natura, contra Dios y contra el Rey”… esto me remite al origen de la palabra fuck, la cual, bien sabemos que en la actualidad se hace uso y abuso –de la palabra- especialmente en el cine norteamericano, pues el origen de la misma va relacionado a cundo el rey mismo autorizaba a sus vasallos a tener relaciones sexuales, así pues, Fornication Under Consent of the King (fornicación bajo el consentimiento del rey). Volviendo al caso de Cotita de la Encarnación encontramos que: “Uno de los inquilinos de la casa, un indígena llamado Tomás de Santiago, describió a Cotita como un hombre afeminado que cuando caminaba movía sus caderas de un lado a otro, que llevaba en la frente un melindre, un pañuelo que se ponían las mujeres en la cintura, que llevaba muchas cintas de colores que caían de las aberturas de las mangas de su chaqueta blanca, que no solo se sentaba en el suelo con ademán mujeril, sino que podía preparar tortillas, guisar, lavar ropa, además cuando algunos jóvenes la visitaban los saludaba individualmente como mi alma, mi vida o mi amor”. (3)

Un señorito en el Guanajuato de finales del siglo XIX, estupenda fotografía de un personaje desconocido, captada por la lente de Romualdo García, tomada del libro que relata su vida de Ediciones La Rana.

Un largo año duró el proceso que Cotita y demás personas tuvieron que enfrentar, seguramente fue enfocado a él todo tipo de tormentos y de excesos, bien sabemos que los que practicaban los tormentos eran personas no precisamente sanas mentalmente. “Poco más de un año duró el proceso contra los diez y nueve detenidos quienes confesaron sin necesidad de ser torturados, catorce de ellos fueron sentenciados a ser quemados y otro, Lucas Matheo, mestizo de quince años de edad, fue condenado a doscientos azotes y vendido por seis años. Se revisaron sus cuerpos por cirujanos y se confiscaron sus bienes”. (4) Los nombres de ellos quedaron consignados en las actas inquisitoriales:

Juan Galindo de la Vega, Cotita de la Encarnación; Miguel Gerónimo, La Zangarrina; Juan Martín, indígena, La Martina de los Cielos; Alonso, mestizo, La Conchita; Bernabé, sastre español, La Luna; Sebastián Pérez, español, La Rosas; Un negro, llamado La Morossa; Miguel de Urbina; Joseph Durán; Simón de Chaves; Nicolás de Pisa; Cristóbal de Vitoria; Gerónimo Calbo; Benito de Cuebas; Domingo de la Cruz; Matheo Gaspar; Juan de Ycita.

Escultura de Adonis del más puro neoclasicismo, tomada en el Museo de San Carlos. En España al acto somético se le denomina “griego”… pura asociación de ideas.

Así, en el Diario de Guijo, se puede leer la siguiente nota: “Justicia de 14 personas por el pecado de la sodomía. Martes 6 de noviembre de 1658, a las once horas del día, sacaron de la Real Cárcel desta Corte a quince hombres, los catorce para que muriesen quemados y el uno, por ser muchacho, le dieron doscientos azotes, y vendido a un mortero por seis años; todos por haber cometido unos contra otros el pecado de sodomía, muchos años, así residiendo en esta ciudad donde tenían casas con todo aliño donde recibían y se llamaban por los nombres que usan las mujeres públicas, así de rengue como de aire…” (5)

“La cuerda de sométicos sigue por la calle del Reloj (hoy Argentina) pasa luego frente a la casa de la marquesa de Villamayor y toma vía recta hasta la albarrada de San Lázaro. Cotita fue el primero en pasar y enseguida uno a uno sus pupilos, “hasta que acabaron con todos a eso de las 8 de la noche”. Los alguaciles del Santo Oficio se encargaron de atizar los fogones hasta el amanecer, en medio de un alegre jolgorio popular. La muerte de “Cotita tuvo cola por sus revelaciones. Para lograrlas había sido obligada a presenciar los tormentos aplicados a sus “niñas”. Agua en la nariz, estiramiento del cuerpo hasta la dislocación de las extremidades y sentadillas sobre braseros al rojo vivo. Cotita hablará hasta por los codos. Dictará los nombres de por lo menos medio centenar de clientes de la más alta jerarquía novohispana. Cuentan las lenguas de doble filo que figuraban en tal relación personajes de la corte virreinal e incluso uno que otro bizarro general del Rey. Los legajos del proceso correrán la misma suerte que los sométicos, para quienes el sapientísimo Fray Bernardino de Sahagún reservaba adjetivos como abominables, nefandos y detestables”. (6)

En la Inglaterra del siglo XVII no eran quemados, sino ahorcados aquellos que practicaban el “vicio nefando”.

Fuentes:

1.- Rebolledo Ayerdi, Antiuy. Noticias del Pasado III. El Sur Acapulco. Diario electrónico. 28 de abril, 3005.

2.- Garza Carvajal, Federico. Quemando mariposas. Laertes, España. 2002. Citado por Luis Morales González en Sodomía en la Nueva España: el proceso de 1657-1658.

3.- Morales González, Luis. Sodomía en la Nueva España: el proceso de 1657-1658.

4.- Morales González, Luis. Sodomía…

5.- Guijo, Gregorio. Diario 1648-1664. Editorial Porrúa, México, 1952.

6.- Rebolledo Ayerdi, Antiuy. Noticias del Pasado…

domingo, 7 de noviembre de 2010

El Calendario Otomí

Si no te lo he dicho directamente, quizá lo has intuido por los comentarios que a lo largo del año, estando de vuelta en Salamanca, te he ido haciendo; me refiero a que luego del rescate del convento agustino de San Juan de Sahagún, a raíz de la implementación del programa de Adopta una obra de arte, Pemex, el monopolio petrolero tuvo a bien rescatar el recinto. Luego se instaló, en tiempos de Fox, (saca tus conclusiones), el Centro Estatal de las Artes. Incluso los reyes de España vinieron a conocerlo. Pues bien, del año que llevo aquí he asistido a casi todas las exposiciones que aquí se han dado, siendo bien honestos (creo que la sinceridad y objetividad en mis comentarios son más que claros) a lo largo del año solo ha habido una exposición que me ha llamado la atención. Para ello diré que los montajes, la museografía, son excepcionales, pero el contenido, es eso que siempre deja una interrogante, que deja un pensar en eso que Juan Gabriel expresó con su “pero que necesidad”… en fin, no desvarío y entro en el tema. Hubo una exposición de una fotografía que se dedicó a tomar en una de las zonas arqueológicas del estado… sí, así es, mucha gente piensa que en Guanajuato no hay zonas arqueológicas, pues les diré que sí las hay, dos abiertas al público una en Abasolo, llamada Peralta, la otra en Pénjamo, llamada Plazuelas, y una más que creo aun no está abierta al público, se llama Cañada de la Virgen y fue allí precisamente en donde esta fotógrafa hizo una serie de tomas, interesantes todas, en donde se muestra la correlación de las estrellas con los ángulos de la construcción principal.

Lo que en verdad me impactó en esa exposición fue un calendario que mostraban en donde aparecen los meses de acuerdo a la tradición otomí, cosa por demás interesante, pensando en que este calendario no se ha difundido mucho. Bien sabes que aquí, en El Balbe, nos hemos dedicado a encontrar los vestigios vivos de las celebraciones aztecas, de ir correlacionando lo que fue con lo que ahora tenemos, en materia de calendario y que, en efecto, eso de la “medida del tiempo” siempre me ha atraído mucho, pues bien, lo que vemos en la foto de entrada es precisamente el calendario otomí, ahora veamos su división:

Anathayo. Desgranar la mazorca. Señor de la dualidad. Mar 04/23
Anzotho. La buena entrada. Inicia la siembra. Mar 24/12 Abr
Anthazuni. El nixtamal. Se preparan los alimentos y bebidas rituales para subir al cerro. Abr 13/02 May.
Antzibiphi. Cortar (nubes) con humo. Ayuda a graniceros. 03/22 May
Anaguíuini. Enterrar alimento. Se abona la tierra. May 23/11 Jun
Antsengomu. Pequeña fiesta del chilacayote. Preparación para crecimiento de plantas. Jun 12/01 Jul
Antangomu. Fiesta grande del chilacayote. Cosecha. 02/21 Jul
Antsengodu. Pequeña fiesta a la muerte. Agradecer a los antepasados. Jul 22 /10 Ago
Antangodu. Fiesta grande de la muerte. Se extiende la fiesta. Ago 11/30
Anbaxi. Escoba. Los ahuizotes barren las nubes de oriente para que precipiten. Ago 31/19 Sep
Antsehoxhegui. Pequeña ayuda a la milpa. El maíz madura. Sep 20/09 Oct
Antaboxhegui. Gran ayuda a la milpa. Oct 10/29
Anzuni. Llorar, tiempo de luto. Se deshoja el maíz. Oct 30/18 Nov
Antajmí. Tortilla blanca. Se degusta la cosecha. Nov 19/08 Dic
Acandehe. Al fin que la vuelta del tiempo habrà agua. Predicción. Dic 09/28
Anbui. La tierra en quietud. Permanencia. Dic 29/17 Ene
Anthudauni. Cortadura de flores. Siembra simbólica. Ene 18/06 Feb
Anbuohtaxi. Pedir la bendición. Se bendicen las mazorcas. Feb 07/26
Dupa. Los cinco días inexistentes. Feb 27/03 Mar


Así pues, sabiendo ya el calendario otomí, al menos su división, fiestas y concordancia con nuestro calendario, veamos algo que nos comenta mi muy estimado Lara Bayón: “No se sabe mucho acerca de la religión que profesaron los otomíes prehispánicos antes de su sometimiento. ¿Habrá algo de cierto en la afirmación de que adoraban a un dios único e impersonal, jamás representado en forma material? ¿o será verdad que no tenían dios alguno, sino que se guiaban por el cielo y las estrellas? Lo más seguro es que compartieran la misma religión de los otros pueblos mesoamericanos, aunque parece cierto que el yugo de los pueblos nahuas impuso de algún modo, sus dioses y rituales particulares, incluidos los sacrificios humanos y la adoración a deidades como Tezcatlipoca, de quien fue hallado un relieve en Huamango. La Relación de Querétaro nos dice que los ña-ñu adoraban al momento de la conquista a ídolos fabricados de varas y ricamente vestidos en sus templos de Jilotepec”. (1)

Bueno es irnos adentrando, poco a poco, en el conocimiento de la medida del tiempo, pues dentro de poco, por no decir que desde ya, seremos invadidos de mil cosas que, la mayoría serán del tipo chatarra, relacionadas a los antiguos calendarios mesoamericanos y todo relacionado al 2012, el cual, lo tenemos ya, a la vuelta de la esquina y sus estragos los tenemos ya, adentro de nuestras casas. O dime… ¿no tienes frío esta noche?...

Fuentes:

1.- Lara Bayón, Javier. Arroyozarco, puerta de tierra adentro. Instituto Mexiquense de Cultura. Toluca, 2003.

sábado, 6 de noviembre de 2010

El baile de los 41 cumplió ya su Centenario y apenas nos acordamos


Hace poco te decía del desabrido Bicentenario, pues bien, no creo podamos ponerle calificativo alguno al Centenario. En lo personal ese festejo no me atrae y la historia de ese período nunca ha sido de mi agrado, con ello no quiero decir que no sea interesante, tiene sus cosas, algunas buenas, como lo bueno que hizo don Porfirio, algunas malas, como la caída de las haciendas y su ahora ya, perdida irreparable, creo que eso lo hemos visto a lo largo de una buena cantidad de artículos... pues bien, dentro de las cosas que sucedieron antes del inicio de la Revolución y que en buena medida nos deja ver una de las razones por las cuales estalló el movimiento es lo acontecido un 17, ya amaneciendo el 18 de noviembre de 1901 en una calle llamada de la Paz y que ahora se llama Ezequiel Montes, en la Colonia Tabacalera, precisamente a un par de cuadras de lo que es ahora el Monumento a la Revolución. En la foto vemos a Ignacio de la Torre y Mier, alias Nachito.

Sabemos bien que las haciendas desde que fueron creadas, desde la entrega de las encomiendas y luego las estancias, fueron cayendo en manos de pocas personas, eso siguió por siglos, aun luego de la Independencia los latifundios siguieron prosperando, asi tenemos que una de las acaudaladas familias, sobresalientes en el porfiriato, Torre y Mier, contaban con diez de ellas, una tan solo con 16mil hectáreas para cultivar azúcar, eran los tiempos en que aun Cuba y Puerto Rico no sobresalían en la producción del endulzante, asi que, lo que el estado de Morelos producía era una enorme riqueza, misma que no llegaba a manos de los que cultivaban la tierra, como era el caso de la familia de Emiliano Zapata.

Ignacio de la Torre y Mier, el personaje del que nos ocuparemos este día nació el 25 de julio de 1866, fue uno de los seis hijos del matrimonio de Isidoro de la Torre y Gil con Luis Mier y Terán Celis, que a su vez, esta última, era la hija de Gregorio Mier y Terán y María de Celis. Dentro de las diez haciendas propiedad de la familia se encontraba la de Santiago Tenextepango en Morelos y San Nicolás Peralta en el Estado de México. Al parecer las de Tiacaque, Nanacamilpa y Cuatlapanga eran también propiedad de la familia, la cual era una de las que concentraba los grandes capitales "En el centro del país, el capital se concentró en las siguientes firmas mercantiles: en la de la familia Bermejillo, la de Manuel Escandón, Gregorio Mier y Terán, la casa Martínez del Río, Juan Antonio Beistegui, Cayetano Rubio, Jecker-Torre y Compañía, entre otras". (1)


La fortuna de Ignacio de la Torre y Mier y Terán sigue creciendo, sus relaciones también. El 16 de enero de 1888 casó con la hija predilecta de Porfiro Díaz, Amada, misma que tuvo con su primera esposa, Delfina Orega. Los privilegios de ser "el yerno del suegro", como se le denominaba eran tales que al poco tiempo apareció en la XVI Legislatura en la Cámara de Diputados del Estado de México, esto sucedió en 1892, más adelante fue candidato o, en todo caso, pre candidato para ocupar la gobernatura de ese estado, cosa que no sucedió debido a su vida "licenciosa", pues eran más que conocidas sus tendencias abiertamente homosexuales.

Es entonces que se da el hecho que acaparó la atención de toda la ciudad de México y que fue el mayor escándalo a finales del siglo XIX y principios del XX. "La ciudad de México era entonces mucho más tranquila y, generalmente, despues de las ocho de la noche, las casas estaban en silencio. De ahí que a uno de los gendarmes de la Colonia Tabacalera le llamara la atención que de un elegante carruaje bajara una pareja vestida con mucha ostentación. ¡Que extraña se ve esa mujer!, pensó, por lo que se acercó a esa lujosa casa de donde salía el sonido de una orquesta. Con mucha curiosidad el gendarme se acercó a la fiesta y vio que poco a poco iban llegando más carruajes. De pronto se dio cuenta de lo que estaba pasando. Las mujeres que llegaban no eran más que jóvenes disfrazados. El oficial avisó a la Comandancia y llegó hasta la casa con otros policías e hicieron una redada. Eran 42 hombres los que participaban en el baile, de los cuales la mitad estaban vestidos de mujer. Además, había una mujer, aunque nunca se supo quién era". (2)

Ese escandalo de "lagartijos" como se les denominó, colmó durante mucho tiempo los comentarios de todos los habitantes de la ciudad y fue cuando se acuñó la asociación del número 41 con la homosexualidad, pero, ¿por que 41 si en la fiesta había 42 personas? Pues así como ahora, antes, las relaciones políticas hacían maravillas, el 42 era ni más ni menos que el yerno del suegro, es decir, el esposo de Amada, la hija de don Porfirio Díaz, por lo tanto, su nombre desapareció del listado y la historia registró solamente a 41 participantes del baile, los cuales, por cierto, tuvieron un escarmiento fuerte, pues fueron enviados, los que no pudieron pagar las multas (entiéndase mordidas), o mover sus influencias con los altos mandos, y fueron a dar a la lejana Yucatán, es decir al Valle Nacional a realizar trabajos forzados. La prensa de la época lo reportó así: "La noche del domingo fue sorprendido por la policía, en una casa accesoria de la 4a. calle de la Paz, un baile que 41 hombres solos verificaban vestidos de mujer. Entre algunos de esos individuos fueron reconocidos los pollos que diariamente se ven pasar por Plateros. Éstos vestían elegantísimos trajes de señoras, llevaban pelucas, pechos postizos, aretes, choclos bordados y en las caras tenían pintadas grandes ojeras y chapas de color. Al saberse la noticia en los boulevares, se han dado toda clase de comentarios y se censura la conducta de dichos individuos. No damos a nuestros lectores más detalles por ser en sumo grado asquerosos". (3)


El incidente no llegó a más para Ignacio de la Torre, en su lujosa casa de afrancesado estilo en el Paseo de la Reforma, justo donde ahora se levanta el edificio de la Lotería Nacional, siguieron dándose las fiestas, al parecer en el ala derecha de la mansión. Don Porfirio, sabedor de las tendencias, cuando su yerno realizaba viajes al extranjero ponía a los embajadores a cuidar de sus actos. Y sucede que en 1906, cuando se organizaban los festejos que conocemos ahora como Fiestas del Centenario, sabedor de la Torre de la cantidad de invitados ilustres que habría, decidió contratar un caballerango, el cual le mantuviera sus corceles en perfectas condiciones para que, llegado el Centenario, lucieran en todo su esplendor, esta actividad cayó en un ranchero de la hacienda de Anenecuilco: Emiliano Zapata.

"Así surgió Emiliano Zapata a la vida pública. Al asumir su puesto, contrató los servicios de un abogado que a final de cuentas no hizo ningún trámite y sólo le quitó el dinero. Acudió después a otro abogado que tenía fama de oposicionista, y con ello lo catalogaron como alborotador, por lo cual el 11 de febrero de 1910 lo “engancharon” en el noveno regimiento de infantería, con sede en Cuernavaca. Afortunadamente para él, un hacendado enormemente rico y de ribete yerno de Porfirio Díaz –Ignacio de la Torre y Mier- se vio en la necesidad de conseguir un caballerango experimentado para que le cuidara sus animales en la ciudad de México. Se acercaban las fiestas conmemorativas del primer centenario de la Independencia; de todos los países del mundo llegarían a México invitados importantísimos y el señor de la Torre y Mier no podía permitir que sus caballos carecieran de la atención necesaria para lucirlos ante tan distinguidas personas. Consecuentemente, gestionó y obtuvo que Emiliano Zapata fuera dado de baja en el regimiento y así pudiera pasar a la capital a encargarse de sus caballerizas. Mucho se ha discutido acerca de si Emiliano Zapata presenció o no el ostentoso derroche de las fiestas del centenario. Como quiera que haya sido, poco después de la fastuosa celebración regresó a Anenecuilco, libre ya para reintegrarse a su mundo habitual. Sus amigos lo notaron abatido, desconcertado e intratable. Cuando le preguntaron qué sucedía, Zapata no pudo contenerse: -En México los caballos de los ricos viven mejor que nosotros- estalló". (4)


El desenlace de la historia no es en nada agradable, estallada la Revolución a de la Torre le expropian su fabulosa mansión, luego es encarcelado. Hasta Lecumberri iba puntualmente su esposa, Amada Díaz, la cual, con los pocos contactos que le quedaban buscó la manera de sacarlo de allí, fue entonces que, estando Emiliano Zapata en la ciudad de México y encabezando ya su movimiento de Tierra y Libertad, se apiada de su ex patrón y lo saca, al poco tiempo Ignacio se refugia en Nueva York en donde, pasados algunos meses, el 1 de abril de 1918 muere, dejando en serios problemas a su fiel esposa pues, en su testamento dejó propiedades, bienes y riquezas que ya no tenía, además de las deudas contraídas, mismas que pasaron a responsabilidad de su no amada Amada.

Como la historia del Baile de los 41 no es de todos conocida, aun con el paso de ya 109 años de que sucedió, la UNAM ha tenido a bien reeditar un libro que sobre las costumbres porfirianas y, especificamente, el sonado caso será bueno coseguir Los 41: novela crítico social de Eduardo A. Castrejón. Si tu vives en el DF o a donde llegue la señal de TV UNAM, para el aniversario de este acontecimiento no te puedes perder "Los 41". Una película documental de Luis Chapital. Estreno nacional: viernes 19 de noviembre a la 22 horas por el canal cultural de los universitarios.

Ya para terminar, que mejor que regodearnos con lo escrito por Salvador Novo, no sobre Igancio de la Torre y Mier, sino de otro que también participó en el sonado escandalo: Toña la Maromera. "Regresó [refiriéndose a Antonio Adalid] a México en plena, alegre juventud -y en pleno, opulento porfirismo. Era la época en que los exquisitos aristócratas celebraban fiestas: auqneu privadas, sin duda trascendidas a la murmuración y el escándalo de una pacata ciudad pequeña: la época, en fin, del famoso baile de los 41. Antonio era el alma de aquells fiestas: Toña la Maromera, como recordaba que le apodaban por su afición a una caricia que debe de haber sido entonces poco ordinaria, o que Antonio pacticaría con mayor europea destreza o predilección..." (5)

No cabe duda que al escarbar en la historia del Centenario, es decir, del antes, durante y después de la Revolución nos iremos encontrando con una serie de historias que, como la "nana Tancha" decía en ese famoso comercial: esa, esa es otra historia...


Fuentes:

1.- González Orea, Tayra. Métodos de financiamiento agrícola en México. Documento en internet. http://www.economia.unam.mx/cladhe/registro/ponencias/135_abstract.pdf

2.- Loeza, Guadalupe. El baile de los 41. Suplemento del Ángel en Reforma. Enero 2010. Solo se puede ver por suscripción, pero lo puedes leer completo en el siguente sitio:
http://www.anodis.com/nota/15369.asp

3.- Hernández Cabrera, Miguel. Isla Ternura, México, 2002, aparece en Wikipedia.
Baile de los cuarenta y uno

4.- Contreras, José A. El verdadero Zapata. Página electrónica.
http://www.joseacontreras.net/mexico/historia/el_verdadero_zapata.htm

5.- Novo, Salvador. La estatua de sal. FCE, México. 2008

Enlaces:

Para ver la reseña del libro del Baile de los 41, entra aquí:

http://www.cultura.unam.mx/index.html?tp=articulo&id=1880&ac=mostrar&Itemid=193&ct=301

Para ver algunas fotos de la Hacienda de Peralta, entra aquí:

http://cabezasdeaguila.blogspot.com/2010/07/hacienda-de-santa-juana-municipio-de.html

viernes, 5 de noviembre de 2010

A pocos días del Centenario y seguimos carranceando


Hace poco, cuando publiqué el artículo sobre los ferrocarriles, las estaciones de tren olviadas que me he ido encontrando al recorrer la Ruta de Hidalgo y sus Cabezas de Águila, te volvía a decir de algo que, en repetidas ocasiones hemos leído, eso de que la Revolución mexicana se hizo en tren, cosa muy cierta, y quienes vivimos cerca de las estaciones o de las vías del ferrocarril lo podemos constatar, no porque yo lo haya visto, pero si oído.


En alguna ocasión, hace ya un año de ello, te comentaba que el Amo del Bable acostumbraba decir, con cierta frecuencia, eso del carrancear, el término lo entendía perfectamente, aunque no era, ni es, una palabra aceptada, su significado era fácil de captar: carrancear = robar. Luego, en ese mismo artículo te decía que leyendo el magnífico libro del maestro José de Santiago Silva en donde hace un estudio profundo del templo agustino aquí, en Salamanca, llega el momento en que menciona de que durante la Revolución el templo, esa joya del arte barroco que tenemos, fue usado por las tropas, primero carrancistas, luego villistas. Cuando se hospedaron estos individuos el templo fue saqueado, saqueado como tantas casas, haciendas, ranchos, en fin, no se llevaron todo, pero de que quemaron puertas, bancas y uno que otro angelito voló, eso es aun notorio.


Ligando una cosa con la otra deduje que ese verbo, el carrancear, como lo oía tanto aquí, en Salamanca, y así lo escribí, como "el verbo que se acuñó en Salamanca", solo que, al poco, leyendo a otro maestro, en este caso a J. Jesús Guzmán Cíntora, cronista de Yuriria, de pronto me encuentro con ese verbo: "A las muchas calamidades que azotaron esta región con motivo de la guerra civil, debemos añadir una más, que fue definitiva para exterminar las diferentes partidas de fascinerosos que al grito de la Revolución azolaban, esquilmaban y diezmaban terriblemente a la indefensa población civil; partidas que se ostentaban como villistas o carrancistas, pero las que no tenían otro ideal que el de robar, asesinar, violar y saciar bajos instintos, llegando el vulgo a desginar el robo con la palabra "carrancear". (1)


En un artículo de La Jornada, que por cierto, te recomiendo leer, otro maestro más, Friedrich Katz, nos dice: “Después de la derrota de la División del Norte en Celaya y León, casi todo el país quedó en poder de los carrancistas-obregonistas, y automáticamente se desató la descomposición moral, donde la mayoría de quienes tenían jerarquía se sintieron con derecho de apoderarse del botín. Toda la nación se convirtió para ellos en botín, y se desató un proceso al revés (de como sucedió con Villa), un proceso donde muchos revolucionarios se transformaron en bandidos. Al principio, el reparto, el apoderamiento del botín, se realizaba de manera burda y casi salvaje, por eso la gente rápidamente acuñó el modismo ‘carrancear’ como sinónimo de ‘robar’. Sin embargo, con los años se inventaron otros medios para ‘carrancear’ de manera ‘legal’, y así, poco a poco, se fue erigiendo una nueva cultura del poder, donde ‘político’ se convirtió en sinónimo de corrupto.” (2)


Así pues, confieso que hice precisamente eso que no me gusta leer, oir o ver: regionalizar algo que no lo es. Ahora me doy cuenta de que eso del carrancear ni fue creado en Salamanca, ni es usado solamente en el Bajío sino es algo que a lo largo y ancho del país se sabe muy bien que cuando uno dice carrancear, se está refieriendo a una de las tantas manera de decir, simple, sencilla y llanamente, robar. Pero... ¿dónde nació la palabra? ¿quién acuñó ese sinónimo? Pues nada, en uno de estos días aciagos en los que hay de todo menos dinero, necesitaba comprar un libro. Si tu eres además de buen lector y amante de los libros me entenderás el por qué digo que "necesitaba", pero como no disponía de gran cantidad, vi uno, por tan solo 20 pesos que me llamó la atención, de esos que están en los puestos menos limpios cercanos al mercado y, en la tarde me dispuse a leerlo, y fue allí, con esa pequeña inversión que la duda se me aclaró:


La historia comienza un 5 de noviembre de 1916, cuando las elecciones de diputados Constituyentes se hicieron, los personajes comiezan a aparecer: el coronel Chapa, el general Heriberto Jara, el general Álvaro Obregón y, claro es, Venustiano Carranza. Quién escribe la nota era un ilustrador que fue contratado para hacer lo propio durante el Congreso Constituyente en Querétaro, Salvador Pruneda, y esto es lo que escribe: "Llegamos a Querétaro y en la estación nos encontramos un gran número de personajes importantes de la época, encabezados por el Primer Jefe don Venustiano Carranza, que había ido a recibir a los señores embajadores. Bajamos e inmediatamente el general Obregón, Ministro de Guerra del señor Carranza, se colocó a su derecha y formados, esperaron a los diplomáticos que siempre se tienen que colocar en orden, de acuerdo con el protocolo y bajo la dirección del Ceremonial de Relaciones.


El día anterior había celebrádose un banquete y se habían tomado fotografías de las que llevaba una el general Castrejón un tipo muy singular, bajo de estatura, delgado, con uniforme blanco y vivos azules como los Batallones de Supremos Poderes, que organizó el general Francisco L. Urquizo, y aprovechando la presencia de algunas personas y para darse importancia, se afinó sus bigotillos a la Kaiser y sacando su pluma fuente, invitó a los generales y personalidades presentes en la estación que habían asistido al banquete, para que le firmaran la fotografía en la que él se encontraba en lugar prominente. Joaquín Guerra y yo, uniformados de gran gala, estábamos a la espalda del general Obregón, junto a don Venustiano. De pronto el general Castrejón, con voz alterada, suplicaba:


-Señores, mi pluma fuente... ¡mi pluma fuente!


El general Obregón, que hablaba con don Venustiano, preguntó al general Castrejón:


-¿Qué le pasa, general?


-Que no "parece" mi pluma fuente, con la que estaban firmando.


-No se apure general... a la mejor ya se la "carrancearon".


Don Venustiano tosió y se peinó la barba con la mano. el general Obregón se quedó impasible. Nosotros no aguantábamos la risa. El general Castrejón no se atrevió a volver a preguntar por su pluma y se colocó en la fila". (3)


Testimonio de primera mano que nos dice cuando, como y en donde fue acuñado el nada agradable verbo carrancear, mismo que, luego de casi cien años, se sigue practicando. Esperemos que el Centenario de esa palabra NO se celebre.

Fuentes:


1.- Guzmán Cíntora, J. Jesús. Yuririapúndaro. B. Costa-Amic Editor. México, 1978


2.- Jiménez, Arturo. El imaginario nacional refrenda a Villa como un revolucionario. Artículo en La Jornada, 20 de noviembre de 2007.
http://www.jornada.unam.mx/2007/11/20/index.php?section=cultura&article=a04n1cul


3.- Pruneda, Salvador. Periódicos y periodistas "intimidades". Editores de Revistas Ilustradas. México, 1975.

Enlaces:


Para leer el artículo donde aseguraba que el verbo se acuñó en Salamanca, entra aquí:

http://vamonosalbable.blogspot.com/2009/11/un-verbo-que-se-acuno-en-salamanca.html

La Revolución se hizo en Ferrocarril, veamos lo que queda de él:

http://vamonosalbable.blogspot.com/2010/09/la-presencia-del-ferrocarril-en-la-ruta.html

jueves, 4 de noviembre de 2010

Y... ¿realmente el cambio de horario se dio en el gobierno de Zedillo?

No se tú, pero a mi el horario que realmente me acomoda es el que actualmente tenemos, el que ahora se llama de "invierno", que en realidad es el horario verdadero, es decir, el que siempre hemos tenido, de acuerdo al sol y, sobre todo, a la tradición. Checando en el SENEAM, encontramos lo siguiente: "Desde 1996 se practica en México el cambio de horario. El primer domingo de abril y el último domingo de octubre a las 2h00 de la mañana se realiza el cambio de horario". Entoces la duda surge: ¿fue en nuestra generación cuando se dio en México el cambio de horario? Muchos pensamos que sí, pero en realidad no fue así. Digamos que, a propósito del Centenario de la Revolución Mexicana, el cambio de horario fue... precisamente... un triunfo indiscutible de la Revolución, como antes se decía.

Ahora que nos recetarán una buena cantidad de literatura en torno a la "Revolución" seguramente oiremos más que nunca el nombre de Plutarco Elías Calles, el cual no se llamaba así, si lees su biografía descubrirás su origen y su nombre auténtico. A él lo conocemos, sobre todo en los Altos de Jalisco y el Bajío, por haber encabezado el movimiento anti-religioso, ese que todos conocemos como Guerra Cristera. A Plutarco Elías Calles se le considera como el consumador de la Revolución. ¡Imagínate que consumadores tenemos, Iturbide en el Bicentenario y Calles en el Centenario! Pues bien, te compartiré la gran sorpresa que me llevé leyendo uno de esos libros que adquieres por verdadera fortuna, uno de esos de edición más que regional, de núcleos sociales y que se publicó en 1982 como consecuencia de la muerte, por ende a manera de homenaje post-mortem de don José Rojas Garcidueñas. Te transcribo el episodio completo:

"Cuando el vetusto Teatro Juan Valle, se le hicieron adaptaciones con el fin de poder exhibir películas cinematográficas, normalmente entonces funcionó como cine. Era le épcoa del cine mudo; época de superproducciones como La Banda del Automóvil Gris, cuyo argumento se desarrolló en tres parts, proyectándose una cada tres días. Las películas de Edie Polo y Tom Mix las cuales despertaban interés en hombres y mujeres, niños, jóvenes y adultos hasta culminar con la exaltación de los dos artistas a la cúspide de la idolatría. Pero también entre el alud de producciones norteamericanas, el cine nacional apenas se iniciaba, destacó un artista personificando al tipo del hombre de mucho mundo, elegante, irónico, pero de exquisita languidez: Adolphe Menjou, el caballero insustituible en el campo de la intriga.

Las funciones de cine se amenizaban con la clásica pianola, desgranando para solás de los espectadores, desde el inolvidable vals de Juventino Rosas, Sobre las Olas, las Tres de la Mañana, Ojos de Juventud, Alejandra, Morir por tu amor, hasta llegar a la alegre música evocadora de la moda femenina, Las Pelonas. Música melodiosa evocadora de receurdos rumiados en la penunbra de la sala.

Benito Casillas, por cierto familiar cercano de José Rojas Garcidueñas, ingenioso, agudo, de dotes excepcionales, no cultivadas, para el dibujo, de sonrisa directa, era una dmirador de Menjou y por ello, le llamábamos el caballero. Y en realidad hubiera sido excelente figura para la inspiración de Don Miguel de Cervantes Saavedra o del pintro Diego de Velázquez.

El caballero gustaba recorrer las calles de Salamanca, usando su impresindible sombra de ala ancha, observando las figuras de la gente pueblerina, con especialidad la de las viejecitas devotas concurrentes a diario a cualquiera de las iglesias, el Hospital, San Agustín o la Parroquia. Las veía con sus vestidos verdinegros por el uso, asomando apenas sus caras arrugada del chal con que se cubrían, dejando ver el cabo de una vela de cera que salía de la bolsa y llevando como artículos indispensables sus lentes y su escapulario bien del Carmen, bien de la Orden Tercera, de la Guardia de Honor o de la Vela Perpetua. A Benito le gustaba convivir con ellas en los sacros recintos, no por devoción, sino para observar cuidadosamente sus movimientos, gestos y actitudes con el fin de plasmar sus figuras en el papel, haciéndolo con una facilidad asombrosa. Así llegó a ser famoso en el dibujo de los "roedores de sacristía, como irónicamente llamaba a las viejecitas piadosas.

Pero Benito Casillas era radicalmente conservador; reacio a cualquier cambio; al grado que cuando en 1925 o 1926, no recuerdo con precisión, siendo Presidente de México el General Plutarco Elías Calles, decretó un adelanto de una hora en los relojes públicos con realción a la hora astrnómica dizque para el ahorro de energía eléctrica. El reloj del caballero, por cierto, de bolsillo, siguió marcando la hora astronómica. Jamás se guió por la hora de Calles.

Nuestro caballero, podríamos decir, de triste figura, sintió declinar la vida, cuando Salamanca experimentaba su transformación en centro petrolero. Para él su tierra natal se extinguió cuando la Refinería entró en operación; y el pueblo recogido, silencioso, cruzado solo por el tranvía, dio paso a la era de la industrialización. Tuvo el orgullo de mantener en su reloj, como protesta al vértigo del cambio, la hora astronómica y no la hora oficial". (1)

Pues igual sorpresa me llevé, creo que, como tú, al leer esto, especialmente lo del cambio de hora en la época de Calles, este es el primer testimonio que leo al respecto. Pero hace poco, leí algo en torno a la evangelización que realizaron los franciscanos en la Nueva España, en donde mencionan de un ajuste de horas durante el invierno, pero, por desgracia, no tuve la precaución de anotar la referencia y ahora se me hace practicamente imposible localizar el documento.

Enalces:

Para conocer el Teatro Juan Valle, más bien, lo que queda de él, entra aquí:

http://elsenordelhospital.blogspot.com/2010/07/el-teatro-juan-valle-en-salamanca.html

Para conocer la vida de don José Rojas Garcidueñas, entra aquí:

http://elsenordelhospital.blogspot.com/2010/11/jose-rojas-garciduenas-sin-lugar-dudas.html

Fuente:

Ramón Garcilita Partida. Presencia de Recuerdos. Homenaje a José Rojas Garcidueñas. Edición Privada. Guadalajara, 1982.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

La estafeta, los intrincados caminos del Señor


Si me sigues a diario te habrá extrañado que me haya callado por varios días, y si pensaste que es debido a que no tengo computadora disponible, acertaste, se volvió a descomponer y ya vamos por la semana, es más, al parecer no la tendré hasta los últimos días de noviembre, asi que las fotografías se irán acumulando y a su debido tiempo te las compartiré, creo son interesantes todas ellas. Por lo pronto te cuento de algo un poco extraño, más bien, muy agradable que ayer me sucedió.


Como los días 31 de octubre y 1 de noviembre fueron en verdad pesados, esto debido a que el montaje del altar de muertos se llevó mucho más tiempo del que imaginé, el día dos lo dediqué a reposar la espalda la cual cada vez me molesta más. El altar quedó bastante intersante, ocupé la parte que hay de jardín en el lugar donde vivo, entre árboles, con paredes añosas, hojas que caen naturalmente y aprovechando el pasillo de acceso, los resultados los verás (cuando tenga una computadora en donde procesar mis fotos), así pues, ayer, día de muertos, el clima se presentó de lo más agradable aquí en Salamanca, salí a caminar un poco y solo por verificar si en los templos Católicos se manifiesta algo relacionado al día de los Fieles Difuntos entré al de San Agustín.


Como normalmente la Sacristía está cerrada, esta vez la vi abierta, pues ese es el acceso a la catacumba, pensé entrar, pero no lo hice, mejor me dedique a ver con calma todas las pinturas que allí se encuentran, algo asi como 30 o 40, todas del siglo XVIII, y un par del XVII.


Atrás de mi entró un joven, más bien un adolescente, supongo de 13 años, me di cuenta de que miraba con mucha atención los cuadros, me dio la impresión de que tenía cientos de dudas en torno a lo que estaba viendo. Me pareció extraño, en extremo, que una persona de su edad tuviera tanto interés al ver los cuadros. Decidí acercarme para hacerle una pregunta: ¿sabes lo que representa ese cuadro? no, me dijo, no lo sé. ¿Y te interesa saberlo? le pregunté. Me miró un poco extrañado, y me dijo que sí, que si quería saber lo que significaba, entonces dí rienda suelta a ese dejo de "profe" que llevo dentro, le hice, digamos, un Bable en vivo y adecuado a su edad, de la visita que pensé sería breve, se convirtió en un auténtico tour de más de una hora en la que fuimos viendo cuadro por cuadro y luego seguimos al templo, para marcarle los puntos más interesantes que hay y, sobre todo, crearle las dudas suficientes para que luego el investigue sea en libros -si es que los tiene- o, mejor aun, en internet.


Le fui dando esos puntos que cuando estas frente a ellos no acabas de entender que es, que representan, que significan, por qué los pusieron... llegó el momento en que me desdoblé y le hice experimentar algo que a mí, en su edad me hubiese gustado me explicaran... le apunté una y otra vez hacia arriba, a las bóvedas, a las cúpulas, a los remates de los retablos, los que están más altos y los que guardan una buena cantidad de simbolismos. Recorrimos todo el templo, vimos sus doce retablos, las explicaciones las hice lo más breves posibles, pues, al final, el tiene frente a sí una vida por recorrer y varias bibiotecas por leer.


Como no he plantado un árbol, como no he escrito un libro, como no he tenido un hijo, bueno, al menos la semilla que ayer dejé en su cabeza, creo que fructificará...

Enlaces

Algo de lo que vimos ayer fueron estas pinturas:
http://elsenordelhospital.blogspot.com/2010/08/dos-pinturas-del-siglo-xviii-sobre-san.html