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sábado, 10 de octubre de 2020

Patrimonio afectado: La larga historia de la destrucción arquitectónica en México

   Esta historia sí que es larga, la de la destrucción en nuestro país. Cosa que no ocurrió en el mundo prehispánico pues la costumbre era levantar un edificio encima del otro, como claro ejemplo tenemos el Templo Mayor de Tenochtitlán, en el cual podemos apreciar esas capas constructivas en una suerte de agrandamiento del edificio. Este y todos los demás fueron destruidos durante la Conquista y la sobreposición que siguió no fue más de edificios, sino de ideas; aunque, en buena parte si se sobrepusieron, claro ejemplo lo tenemos en Cholula con un templo católico encima de un templo prehispánico. (En la foto: Templo Mayor, detalle visto desde la Plaza Gamio.)

   Temblores e inundaciones entraron en acción, templos, conventos y, seguramente, la obra civil se vinieron abajo o quedaron imposibles de usar por los efectos naturales. A ello agregamos las envidias y celos, los abusos de unos y otros y, cuando ocurre la expulsión de los jesuitas su nutrido patrimonio entro en deterioro, algunos inmuebles como los templos y colegios, fueron traspasados y mantenidos hasta nuestros días, pero muchas de sus 120 haciendas cayeron en el abandono y poco a poco se desmoronaron, poco quedó de esa riqueza arquitectónica y patrimonial. (Hacienda de San José Cieneguilla)

   A esto siguió una larga etapa de inestabilidad política y económica que inicia con la independencia y continúa por varias décadas hasta que, en 1860 se proclaman las Leyes de Reforma con su consecuente secularización, del basto patrimonio que la Iglesia poseía, unos inmuebles entraron en remate, otros derribados, una nueva oleada de pérdida patrimonial se sumó a esta  historia. (La poco que queda del Convento Grande de San Francisco en CDMX.)

   Entrado el siglo XX ocurrió otra pérdida patrimonial, por un lado los asaltos, saqueos, incendios, entre otras cosas, destruyeron algunos templos y muchas haciendas de campo, la puntillada final llego en la década de los treinta cuando Cárdenas proclama la expropiación de las haciendas y fincas de campo, si bien se estipuló respetar la casa grande y repartir lo que propiamente eran las tierras de labor, muchas fueron invadidas, segmentadas y, ante los costos que implicaba el mantenimiento de esas monumentales construcciones, se fueron desmoronando poco a poco hasta desaparecer o quedar apenas cimientos y alguna que otra pared. (Ex Hacienda Manduano, Apaseo el Alto, Gto.)

   Y si el reparto agrario de 1936 provocó la pérdida patrimonial de las fincas de campo, el sismo de 2017 hizo lo propio con el patrimonio que quedaba por los rumbos de los volcanes, el Popo y el Iztla, afectando templos y conventos del rumbo.

  "Las condiciones del patrimonio histórico y arqueológico de Morelos, uno de las cinco estados más afectados con el sismo del 19 de septiembre, “son críticas pero recuperables”, afirmó Isabel Campos Goenaga, titular del Centro INAH Morelos, donde se han identificado al menos 300 inmuebles dañados, incluidos los 11 monasterios de la Ruta de los Conventos, que forman parte de la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1994.

   El sismo fue muy fuerte en todo el estado, hemos detectado que la mayoría de monumentos tiene un nivel de afectación que puede variar entre pequeñas grietas, aplanados que se han caído, y son muy aparatosas, pero también daños estructurales, sobre todo en monumentos religiosos, donde hay problemas en campanarios; por el peso de las campanas y el tipo de temblor se cayeron las espadañas o algunas cúpulas, que cayeron todas o alguna se rompió el tambor y se insertaron en la bóveda”, señaló.

   En el caso de los conventos reconocidos por la Unesco y que se dañaron, Campos dijo que “todos tienen afectación”. Se trata de un conjunto arquitectónico compartido con Puebla que incluye 11 edificios en territorio morelense: el de San Mateo Atlatlahucan, de La Asunción en Cuernavaca, Santo Domingo Hueyapan, Santo Domingo Oaxtepec, Santiago Apóstol Ocuituco, La Natividad en Tepoztlán, San Juan Bautista en Tetela del Volcán, San Guillermo Totolapan, San Juan Bautista en Yecapixtla, Santo Domingo Tlayacapan y La Inmaculada Concepción en Zacualpan de Amilpas. (Fundación ILAM)

El martes, 18 de Septiembre de 2018, INAH informaba que: “A casi un año de los sismos del 7 y 19 de septiembre, la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ha realizado una titánica labor en la recuperación del patrimonio cultural afectado por estos fenómenos naturales, que se traduce en la restauración y entrega de más de 450 inmuebles.

Actualmente se intervienen más de 747 y la próxima apertura de nuevos frentes de obra en más de mil 240 edificaciones, con proyectos ya elaborados y los expedientes ingresados a las respectivas fuentes de financiamiento. Asimismo, se tiene un avance de 95 por ciento en la atención de las 42 zonas arqueológicas afectadas.

El primer movimiento telúrico, del 7 de septiembre, dañó el patrimonio cultural de Oaxaca, Chiapas y Tabasco, mientras que el del 19 causó daños en Puebla, Estado de México, Morelos, Guerrero, Ciudad de México, Tlaxcala, Hidalgo y Veracruz. El resultado, en ambos caso, fue la afectación de 2 mil 340 inmuebles con daños diversos, así como de más de 5 mil piezas de bienes muebles e inmuebles por destino. (Seguir leyendo.)
















viernes, 13 de marzo de 2020

El Plan de Salamanca: la proclamación de José María Iglesias en 1876

   Hace poco veíamos en este Bable que fue aquí, en Salamanca, donde se libró una batalla el 10 de marzo de 1858, el encuentro marcaría el inicio de la Guerra de la Reforma, duraría 3 años, de ahí que también se le conozca como la Guerra de los Tres Años, para 1861 había terminado, vendrían luego la proclamación de las Leyes de Reforma y la Batalla de Puebla (la del 5 de Mayo) y luego la Segunda Intervención Francesa, de 1862 a 1867, Juárez reinstauraría la República, en 1872 muere. Poco tiempo después, el 10 de enero de 1876, es proclamado el Plan de Tuxtepec, por Porfirio Díaz, en contra de Sebastián Lerdo de Tejada, meses más tarde José María Iglesias se declara en contra de Porfirio Díaz y su proclamación, ese evento ocurrió precisamente aquí, en Salamanca, el 26 de octubre. Este capítulo de la historia mexicana marcará el inicio de lo que conocemos como el Porfiriato. Dicho de otro modo, la Reforma comenzó en Salamanca, igual que el Porfiriato, eso lo debemos recodar. La imagen de arriba corresponde la Penitenciaría Estatal, que ocupaba el claustro mayor del convento agustino. En la siguiente vemos al personal de la misma penitenciaría al comenzar el siglo XX, el retrato que aparece en la pared es el del Gral. Echegaray.

   Antes de salir de México lo único que había escrito era mi protesta, para que no sufriera demora su publicación. Durante mi permanencia en Toluca escribí el programa de Gobierno, publicado luego en Salamanca en unión del otro documento.

  Al caer la tarde del domingo 15 de Octubre, salí ocultamente de Toluca en la carretela del Sr. González, acompañado de sus dos hijos. En la hacienda de Buenavista, situada á una legua de la ciudad, me reuní con el General Berriozábal, que había vuelto á salir de México, resuelto á permanecer á mi lado durante el serio conflicto en que Íbamos á entrar. El 16 nos trasladamos á la hacienda del Salitre, propiedad del Sr. D. Ignacio Mañón y Valle, quien me dispensó una franca y generosa hospitalidad.

  En el Salitre se nos reunió Guillermo Prieto con su hijo Francisco, salidos de México pocos días antes; con la firme resolución de seguir mi suerte, cualquiera que fuese.

  También se me presentó en el Salitre D. Carlos Alvarez Rul, joven perteneciente á una de las familias más distinguidas de la capital, el cual llegaba con el ánimo de acompañarme á todas partes.
Convenidos en dirigirnos al Estado de Guanajuato, había que evitar tres géneros distintos de peligros: el de las fuerza s del Gobierno; el de las fuerzas pronunciadas; el de las partidas de ladrones. Éramos cinco amigos con seis ú ocho mozos armados. Obrando según las circunstancias, unas veces caminábamos juntos, otras separados; unas prefiriendo el camino real, otras veredas y vericuetos extraviados.

  Después de una peregrinación de ocho días, en la que no faltaron incidentes de toda clase, al atravesar los Estados de México, Michoacán y Guanajuato, llegamos el 22 de Octubre, á las doce de la noche al Molino de Sarabia. Aunque al principio habíamos pensado detenernos en Celaya, no nos lo permitió la presencia allí de una fuerza federal.

   El Molino de Sarabia, propiedad del Sr. D. Justo L. Carresse, quien ningún conocimiento tenía de nuestra invasión en sus dominios, estaba administrado por D. José M. López, uno de esos hombres del campo sobre los que no han extendido aún su imperio los vicios de la civilización.

   Franco, honrado, valiente, servicial, nos trató con cuantas consideraciones le sugirió su buen carácter, sin segundas miras de ninguna especie. No habiendo tiempo que perder, al día siguiente de nuestra llegada, en la mañana del 23 salieron de Sarabia para la ciudad de Guanajuato, los Sres. Berriozábal y Alvarez Rul en carruaje particular, y con las precauciones propias de una misión reservada. Era necesario entenderse sin demora con el General Antillón, para saber de una manera definitiva á qué atenerse, sobre la cooperación del floreciente Estado que gobernaba.

   Los viajeros llegaron á Guanajuato en la madrugada del 24. Tuvieron sus dificultades para penetrar en la ciudad, por lo intempestivo de la hora en que se presentaban. Franqueado el paso, Berriozábal habló detenidamente con Antillón, le encontró dispuesto á formalizar su compromiso, y llevó instrucciones para que de Sarabia nos trasladásemos á la Penitenciaría de Salamanca, donde iría á conferenciar conmigo el Gobernador guanajuatense.

   Efectivamente, en la tarde del 25 pasamos á Salamanca, donde no entramos sino ya de noche, para seguir guardando nuestro incógnito. En la Penitenciaría nos recibió el General D. Miguel Ma. Echeagaray, director del establecimiento, al que llevaba años de estar dedicado con una eficacia y una habilidad tan notables, que podía presentarlo como un modelo de los de su género.

   En la misma noche de nuestra llegada conferencié largamente con el General Antillón. Impuesto del manifiesto que tenía preparado y de mi programa de Gobierno, aprobó el contenido de ambos documentos. La cooperación del Estado de Guanajuato quedó asegurada, sin que pudieran presentarse dificultades para hacerla efectiva, por estar ya de antemano de acuerdo el General Antillón con la Legislatura del Estado, así como con varios de sus principales funcionarios y vecinos.
No obstante el arregle en que se convino, no era llegada aún la hora de llevarlo á cabo. El requisito previo era necesariamente la expedición en México del decreto en que se declarara la reelección. Mientras esto no sucediera, no había cuerpo de delito, no era posible declararse contra un atentado no consumado todavía. Tan poderosa era esta consideración, que si por fortuna el decreto no hubiera llegado á promulgarse, nada de lo que pasó después habría pasado, evitándose al país las convulsiones de una tremenda lucha.

   En México se continuaba en el mismo estado de quietismo. El plan bien marcado del Gobierno, era seguir ganando tiempo para sus preparativos.

   Como la administración del Sr. Lerdo era incuestionablemente legal hasta el 30 de Noviembre, mientras no sobreviniese un golpe de Estado, sus partidarios tenían aún bastante tiempo disponible para sus combinaciones. Desgraciadamente era indudable, que antes del vencimiento del plazo fatal se consumaría el atentado; pero faltaba todavía algo más de un mes para el fin de Noviembre, y no se sabía cuántos días más se tardaría en expedirse el decreto pendiente.

   A consecuencia de esta inseguridad, se adoptó el único partido posible: seguir esperando. El General Antillón quiso aprovechar el respiro que se le daba, para terminar sus arreglos. El 26 pasó a Celaya, de donde quedó de comunicarme lo que ocurriera de importancia. Nosotros permanecimos en la Penitenciaría de Salamanca, siempre ocultos, sin salir á la calle, bien atendidos por el general Echeagaray y por su apreciable señora, únicos sabedores de nuestro secreto en toda la población. (1)


Fuente:

Iglesias, José María. La cuestión presidencial en 1870. Tip. Literaria. México, 1892. pp. 55.59

Moraleja:

Fuente:

Díaz Polanco, Hector. La Reforma y la desamortización de los bienes de la Iglesia. Revista de Historia de América. No. 97, enero-junio, 1984. p. 189

martes, 10 de marzo de 2020

La Batalla de Salamanca que ocurrió hace 162 años [1858].

   Celaya seis de marzo [1858], acampado el ejército liberal a la margen izquierda del río de La Laja, y el ejército conservador en Apaseo. Contando ya con cinco mil hombres, cuarenta piezas de artillería; el general Luis Gonzaga Osollo asumió la actitud de la ofensiva, dando cuente a la capital, atacaría a Anastasio Parrodi en sus instalaciones de la Laja, bajo el siguiente plan: Casanova cargaría en masa, vigorosamente sobre el flanco izquierdo del enemigo hasta envolverlo; la brigada Mejía, desde San Miguelito, destacando una nube de tiradores, con sostenes, molestaría al frente, distrayéndolo con sus planes de defensa; en tanto la división de Miguel Miramón marcharía sobre el flanco derecho, siendo de esta manera un ataque simultaneo y con denuedo.

   Parrodi que marchaba a San Luis Potosí: advertido de los movimientos de las tropas de la Capital hacia el Bajío se volvió de la hacienda de la Pila, cerca de la ciudad de San Luis, al encuentro del enemigo, y llegó el día catorce a Celaya, donde reunidas las fuerzas de los estados coaligados, contaban con un efectivo de siete mil hombres, con treinta piezas de artillería, siendo los jefes principales, los generales Juan Nepomuceno Rocha, José María Arteaga, Manuel Doblado y Epitacio Herrera.

   El ejército liberal contaba si bien con unidades muy buenas de las tropas procedentes de Jalisco y Guanajuato; las demás fuerzas eran soldados bisoños, de movilización reciente y guardia nacional que nunca habían entrado en combate, ni siquiera al servicio de campaña además de estar al servicio de gobernadores de los estados o de agentes nombrados por éstos quienes conservaban soberanía y facultades propias, teniendo cada contingente su administración militar y económica separada faltándoles con esto unidad y cohesión perfectas. En tanto Osollo con tropas veteranas y jefes y oficiales de reconocida competencia desde luego con una solida organización militar.

   Parrodi abandona sus puestos que había logrado en las márgenes del río creyendo que Osollo se movía hacia Guanajuato, el día siete para impedir la ocupación de la plaza; pero el movimiento era falso, esto permitió a los conservadores pasar el puente de la Laja -“Tresguerras”- se adelantaron y entraron a Celaya: entonces Parrodi tuvo que replegarse a Salamanca, venciendo gran jornada el ejército liberal, hasta la noche del día ocho. Osollo toma ventaja con los movimientos realizados; al día siguiente Miramón avanza hacia Salamanca por el camino nacional, la división Casanova, siguiendo una línea diagonal a su derecha, a posesionarse de la hacienda de Cerro Gordo, donde estaban acampadas las caballerías liberales y estas al percibirlas se replegaron a Salamanca.

   Miramón avistó Salamanca inesperadamente y con precipitación salió el ejército liberal y tomó posesiones al oriente de la población y comienza el cañoneo; a los primeros tiros perece el coronel Solís de los conservadores y en el campo liberal un batallón de la brigada Zacatecas se desbanda, arroja las armas al suelo y trabajosamente se establece el orden, hasta la noche, que pasa en silencio.

   La misma noche del día nueve, el general Parrodi proviene al jefe de la caballería del ejército liberal, Mariano Morett, organizar con todas las fuerzas del arma, dos columnas a la misma altura, dos columnas a primera hora poniéndose a la cabeza el mismo Morett y de la otra el coronel José Calderón del primer cuerpo. Con las Caballerías de Guanajuato, Michoacán y Jalisco, el primer cuerpo de Lanceros y el Escuadrón de Cierra Gorda de Querétaro.

   Al amanecer del día 10 de marzo, el ejército liberal formaba en orden de batalla en el lado oriental de Salamanca con sus jefes a la cabeza. El enemigo al frente: Miramón, tenía orden de entrar en combate, tan luego que observara el impulso que la división Casanova y la brigada Mejía debían ejecutar bajo la dirección del general Osollo.

   Atronaban en el campo de batalla los disparos de las artillerías de uno y otro ejército. En la llanura que hay entre Salamanca y la hacienda de Cerro Gordo, [en la zona del arroyo Feo] formaba en la batalla la división Casanova, amagando el flanco izquierdo del campo liberal: observado esto, Parrodi ordenó a Morett cargara con toda la caballería por la izquierda sobre la división enemiga: muevénse, pues la caballería con sus jefes de columna de cada una , llevando la vanguardia Calderón; avanza en orden, como si se tratara de una parada militar, al paso, con las distancias debidas; luego arrancan al trote y al galope sucesivamente. Osollo observa, con anteojo, no pierde un punto de vista el movimiento.

   De los mil ochocientos dragones que se le vienen encima y ordena que todos los fuegos se dirijan en líneas convergentes sobre la intrépida caballería: sigue adelante a pesar de la terrible granizada de balas de cañón, metralla y fusilería; ante el peligro Calderón no se arredró, Morett titubea, retrocede y huye, lo mismo que el sostén de la infantería, mientras la columna de vanguardia alcanza la línea de batalla del enemigo, se precipita sobre el arma blanca, arrolla un batallón de infantería y desconcierta a toda la división de Blancarte; pero sin apoyo, hecha pedazos bien pronto, peleando aún, cae herido de muerte el heroico coronel Calderón, quedando tendido en el campo enemigo y prisioneros o dispersos los restos de sus valientes soldados.

   Perdida toda la caballería, se dispersó el batallón Fieles de Guanajuato y siguieron dispersándose cuerpos enteros botando al suelo las armas no quedando firmes más que el l º y 5º de línea ler. Ligero, tiradores de Guerrero, rifleros de policía y restos de la brigada Guanajuato que en número de 2800 hombres se replegaron para Irapuato, salvando 18 piezas de artillería y todos los carros del parque, en cuyo lugar se organizó la gloriosa retirada de Parrodi para Guadalajara.

   Al día siguiente Osollo ordenó se tributaran los honores de ordenanza al coronel José Calderón, asistió al funeral del valiente. El general Osollo desde que fue recogido el cadáver de Calderón, ordenó que un sacerdote, el cura de Salamanca, ejerciera ante el heroico despojo los oficios de su ministerio. El sacerdote se negó a ello, alegando que Calderón era un réprobo que estaba fuera de la Iglesia y que no debía darle cristiana sepultura.

   Osollo entonces dispuso que se fusilara al sacerdote y fuera enterrado junto con el cadáver de Calderón; ante esto y las suplicas de particulares y jefes aceptó. El ministro de Dios bendijo la tumba de héroe liberal. (Hasta aquí el extracto de los apuntes de Cambre). (1)

  Este es el mapa satelital que hoy tenemos de la zona donde ocurrió la Batalla de Salamanca. Algunos la llaman la Batalla de Arroyo Feo debido a que se libró a lo largo del mencionado paso de agua que descarga en el río Lerma.  Con tono rojizo marco parte del curso del arroyo, la zona de la batalla, como lo mencionan todos los autores que la han estudiado, va del camino real que entonces había, que es casi el mismo trazo que actualmente tiene la carretera 45, al norte la hacienda de Cerro Gordo, al sur el pueblo de Valtierrilla. El limite poniente sería la planta termoeléctrica, y el sur el río Lerma. Para aquellos buscadores de tesoros el área es una zona que no ha sido explorada adecuadamente y de seguro hay muchos vestigios, por la zona del rancho del Divisador; habrá que tener en cuenta que ese rumbo está altamente contaminado por los residuos tóxicos de la planta Techkem, la misma que fuera la Montrose hace muchos años y, hay, además la zona de aguas residuales de la CFE, esto quiere decir que hay que ir con la debida protección al lugar... y ni que decir de las vías del tren y las plantas químicas que ya no funcionan, como la que fuera de Fertimex.

Fuente:

1.- Mendoza Villagómez, Rodolfo. Cortazar. Comisión del Bicentenario. Guanajuato, 2010. pp. 55-58

jueves, 15 de agosto de 2019

El día que encarcelaron a un Cura por negarse a oficiar, 1861

   El cura de Salamanca, a mitad del siglo XIX fue el Lic. Luis Saavedra, personaje importante al que poco se le ha estudiado. Fue, entre otras cosas Diputado en 1844, era industrial pues mantenía en Salamanca la fábrica de loza fina. Creo era originario de Salvatierra, pero no lo puedo afirmar cabalmente y pertenecía al lado Conservador en la época de la Invasión Francesa, tiempo en el cual fue mandado detener por el gobierno municipal. La razón fue por demás curiosa: haberse negado a oficiar la misa en la que se recordaba la muerte de Melchor Ocampo. En el Archivo Histórico de Salamanca (Caja 259) encuentro el siguiente documento:

   Con fecha de ayer, me dice el Secretario del Gobierno lo que copio: "Conforme al espíritu de la Ley del 4 de Diciembre próximo pasado, deque acompaño a V.S. un ejemplar; para que así se sirva hacerlo con el Jefe de Salamanca, y especialmente conforme a la letra y el espíritu de los artículos 3° y 4° de la misma Ley, la autoridad eclesiástica debe disfrutar de la más amplia libertad en el ejercicio de sus prácticas religiosas y en la solemnidad de los ritos y ceremonias que le prescriben las Leyes particulares de la sociedad espiritual de que es ministro; de tal manera que ninguna autoridad civil, sea cual fuere en su categoría puede compelerla a hacer pública o privadamente demostración alguna religiosa que contribuya a la solemnización de un acto exclusivamente del orden civil. Más el funcionario de que al principio se hace mérito, lejos de respetar esta libertad, ha consumado una violencia grave, procediendo a la aprehensión del Cura de Salamanca, a pretexto de que éste párroco se negó a oficiar y celebrar las exequias del Señor Ocampo. Con tal conducta desobedeciendo la ley, violando las garantías y atropellando el derecho público, da margen a la exacerbación de los ánimos, al desprestigio democráticos y a la reverencia de la pugna que desea mantener y avivar  el clero entre la Iglesia Católica y el Estado.

   Tan cierto es que los ministros de ella ninguna obligación tienen de presentar los auxilios de su culto en la ceremonia de los funerales del Sr. Ocampo, que la circular del Gobierno de la Unión, que los dispone, no trae entre sus prevenciones una solo que siquiera remotamente indique la oportunidad o necesidad de solicitar al participio de la autoridad eclesiástica para la pompa de aquellos honores.

   Por estas consideraciones, el Gobierno del Estado ha tenido a bien revocar la orden de prisión decretada por el Jefe de Salamanca, y mandar, como en efecto manda, que V.S. haga que se ponga inmediatamente en libertad al Cura de aquella Villa, quien podrá regresar al lugar de su residencia y dedicarse a su ministerio, sin ser molestado, en tanto que su conducta no pugne con las leyes, ni tienda a alterar el orden y la tranquilidad públicas.

   En cuanto al compromiso que dicho eclesiástico contrajo con la autoridad política de la tantas veces repetida Villa, y cuyo cumplimiento eludió, según informa  aquella, siendo este su punto de derecho puramente civil, que solo afecta la buena fe de los convenios, su decisión toca a la autoridad judicial, a quien el funcionario quejoso podrá ocurrir en demanda del cumplimiento del contrato o de la indemnización de daños y perjuicios.

  Y lo transcribo a V.S. para su inteligencia y fines consiguientes.

  Dios, Libertad y Reforma.
Guanajuato, 15 de Junio de 1861.

E. Serrano.
  Esto que acabamos de leer es interesante pues nos deja ver lo que se pensaba en torno a las Leyes de Reforma en el momento en que fue proclamada la llamada Ley Lerdo en Veracruz, vemos que salen a relucir rencillas entre seguidores de una u otra filiación política, en el entendido de que en esa época había solo dos: Liberales y Conservadores... eran los tiempos (por decirlo así) de la 2T.

  Para ver la Ley mencionada, del 4 de Diciembre de 1860, en su capítulo sobre la libertad de cultos, entra aquí.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Ius Sigilli, las firmas notariales en documentos antiguos

  Los Archivos Históricos son, sin lugar a dudas, lugares fascinantes en donde una de las peculiaridades que logramos es viajar en el tiempo. Hay documentos que se vuelven difíciles de leer por su caligrafía, otros son auténticas piezas de museo precisamente por su delicado tipo de letra, unos más son tan descriptivos que nos ponen en el tiempo y la circunstancia y, al final de cada uno de ellos, cuando aparecen las firmas, en algunos encontramos los llamados "ius sigilli" o sello que era la manera de certificar que había pasado a través de un notario.

   “La firma” del Notario, que más que firma es “autorización”; a los efectos de lo que el usuario de nuestros servicios ve se compone de: 1) Firma, 2) Signo, 3) Rúbrica; y, 4) Sello. La firma es lo que usualmente todo el mundo utiliza; los notarios también la tenemos, no tenemos una “firma” diferente para ejercer nuestra profesión. La rúbrica, suele estar integrada en la propia firma; se utiliza, además de para firmar, para dejar una señal en todas las hojas del documento, de la copia, que no van firmadas. El “signo”, es el elemento distintivo, acompaña a la firma. Procede del “ius sigilli” medieval, antiguamente lo concedía el Rey, ahora cada notario al ingresar en la carrera elige el suyo. El “sello”, corresponde a la Notaría, pero acompaña siempre a la firma del notario". (Tomado de El Blog del Notario).

   Estos signos notariales proceden, el de la primera imagen de finales del siglo XVIII, los que siguen son de mediados del siglo XIX, su trazo es relativamente sencillo, comparado con los elaborados signos que realizaban los notarios españoles, lo podrás ver aquí; y aquí.












sábado, 1 de octubre de 2016

De lo obligadamente católico que era México en el siglo XIX

    Será bueno recordar que cuando hablamos de la Plaza de la Constitución, esa que conocemos como Zócalo, nos viene a la mente la Constitución que se promulgó el 5 de Febrero y la tenemos en el calendario cívico como "Aniversario de la Constitución" (que será Centenario el próximo año 2017) pero no es así, pues el nombre se debe a la jura que se hizo de la Constitución de Cádiz, coloquialmente llamada La Pepa pues fue jurada 19 de marzo de 1812 y en toda la Nueva España se mandó jurar en alguna plaza, de ahí que asociemos la constitución con el jardín o el zócalo. Y al hacer un repaso en las varias constituciones que se han promulgado en México hay algo que me llama poderosamente la atención pues en cada una de ellas, hasta las Leyes de Reforma, se estableció como obligatorio el profesar la religión católica, veamos:

Constitución española de 18 de Mayo de 1812.

CAPÍTULO II.

De la religión.


Art. 12. La religión de la Nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica romana, única verdadera. La Nación la protege por leyes sabias y justas, y prohíbe el ejercicio de cualquiera otra.  

Primera Acta de la Independencia mexicana de 6 de Noviembre de 1813.  


…para el régimen de la Iglesia católica, apostólica, romana, y mandar embajadores y cónsules: que no profesa ni reconoce otra religión más que la católica, ni permitirá ni tolerará el uso público ni secreto de otra alguna: que 'protegerá con todo su poder, y velará sobre la pureza de la fe y de sus demás dogmas, y conservación de los cuerpos regulares.

Primera Constitución mexicana de 22 de Octubre de 1814.

PRINCIPIOS Y ELEMENTOS CONSTITUCIONALES.

CAPITULO I.

De la religión.
Art. 9° La religión católica, apostólica, romana es la única que se debe profesar en el Estado.

Plan de Iguala de 24 de Febrero de 1821.

I°. La religión católica, apostólica, romana, sin tolerancia de otra alguna.  

Bases constitucionales aceptadas por el segundo Congreso  mexicano al instalarse en 24 de Febrero de 1822.

Los diputados que componen este Congreso, y que representan la nación mexicana, se declaran legítimamente constituidos, y que reside en él la soberanía nacional. En consecuencia declaran que la religión católica, apostólica, romana será la única del Estado, con exclusión de otra alguna.  

Acta constitutiva de 31 de Enero de 1824  

Art. 4°  La religión de la nación mexicana es y será perpetuamente la católica, apostólica, romana. La nación la protege por leyes sabias y justas, y prohíbe el ejercicio de cualquiera otra. 

Constitución de 4 de Octubre de 1824.

En el nombre de Dios Todopoderoso, autor y supremo legislador de la sociedad: El Congreso general constituyente de la nación mexicana, en desempeño de los deberes que le han impuesto sus comitentes para fijar su independencia política, establecer y afirmar su libertad, y promover su prosperidad y gloria, decreta lo siguiente:

Las bases orgánicas de 12 de Junio de 1843.  

BASES DE ORGANIZACIÓN POLÍTICA DE LA REPÚBLICA MEXICANA.
TÍTULO I.

De la nación mexicana, su territorio, forma de gobierno y religión. 
6. La nación profesa y protege la religión católica, apostólica, romana, con exclusión de cualquiera otra.

Constitución de 5 de Febrero de 1857 

Adiciones al Artículo 28 del 5 de Septiembre de 1873.

Art. 1°. El Estado y la Iglesia son independientes entre sí. El Congreso no puede dictar leyes estableciendo ó prohibiendo religión alguna. 

Por si te interesa ver la actual Constitución, la de 1917 con su enorme rosario de enmiendas, entra aquí.

Fuente:

Leyes Constitucionales de México durante el siglo XIX. Oficina Tip. de la Secretaría de Fomento. México, 1901