domingo, 25 de enero de 2009

Islas Coronado otro de los refugios de Al Capone en México.

  Coronado es un nombre que se repite varias veces a lo largo de la península de Baja California, haciendo referencia a varias de las más de cien existentes en ambos litorales. Fue Sebastián Vizcaíno quien da el nombre a las Islas Coronado a las que nos referiremos hoy.

  Sabemos que durante la conquista y exploración del Nuevo Mundo, los españoles se guiaban en las referencias de sus descubrimientos por el santoral. Los Cuatro Santos Coronados, celebrados el 4 de noviembre, Severo, Severiano, Carpóforo y Victorino; fueron los primeros mártires que la Iglesia Católica reconoce al haberse negado a rendir pleitesía a una deidad Romana, Esculapio, y seguir manifestando sus ideas en torno a ese primitivo catolicismo; esto sucedió en el siglo IV de nuestra era. Su celebración es el 8 de noviembre, y una feliz coincidencia fue que Sebastián Vizcaíno descubriera estas islas y las nombrara como Los Coronados al ser cuatro los santos y cuatro las islas (considerando el islote), que forman el pequeño archipiélago, ubicadas frente a las costas de Rosarito y Tijuana en la parte norte de la península bajacaliforniana.

Los Santos Coronados, escultura en la Iglesia de Orsanmichele en Florencia, Italia.

  Vizcaíno sigue su derrotero rumbo norte, es el primer español que se aventura mas allá del recorrido hecho años antes por Juan Rodríguez Cabrillo y al tener mas fuerza económica y linaje, Sebastián Vizcaíno, va renombrando algunas de los puntos ya referidos por Cabriíllo, como es el caso de San Diego, anteriormente llamado San Miguel y que al desembarcar días después de descubrir las Islas Coronados, el 13 de Noviembre de 1602, Vizcaíno da el nombre a lo que sería luego la ciudad de San Diego de Alcalá, en la California norteamericana. Cabe mencionar que a San Diego de Alcalá se le festeja precisamente el 13 de Noviembre.

  No es de extrañar que en la actualidad en San Diego el nombre de Coronado sea sinónimo de antiguo, elegante y herencia española pues uno de los primeros hoteles que ofrecen servicios de alto nivel fue El Coronado, en las playas de San Diego, establecimiento fundado en 1886.

Hotel El Coronado en San Diego, Ca. Foto de 1887 del Archivo Histórico de San Diego.

  El negocio del turismo en las Islas Coronados inició a principios de la década de 1870, cuando el capitán Samuel Summers Dunnells, de San Diego, empieza a realizar excursiones dominicales en lanchas de vapor desde los muelles de la Bahía de San Diego. Las excursiones procedentes de San Diego se llevaron a cabo entre 1870 y 1890. Además había grupos de personas que efectuaban viajes de uno o dos días para pescar y acampar allí. Ni los operadores de las excursiones organizados ni los grupos independientes solicitaban permiso al gobierno mexicano antes de dirigirse a las islas, constituían por lo tanto, entradas ilegales al territorio mexicano.

Mapa de ubicación de las Islas, al norte se aprecia la bahía de San Diego, cortesía del Johnson Space Center, tomado de SD SU Geology 643 field trip 2000.

  Las Islas Coronado fueron desconocidas durante mucho tiempo por el gobierno mexicano, y su ubicación estratégica las hace florecer durante la época de prohibición de alcohol en los Estados Unidos, a raíz de la prohibiciónley Vostead. Las islas son utilizadas como guaridas de contrabandistas de bebidas que introducen en la noche al territorio Norteamericano usando como bodegas unas precarias instalaciones en una de las Coronado.

  Al Capone es uno de los personajes mas conocidos de los años 20s, se dice que el era quien controlaba ese tráfico ilícito, además de participar en el financiamiento de un casino y hotel que es ya una leyenda casi desconocida de la Baja California. El Coronado Islands Yatch Club de 1932. Para ello nos referiremos al atinadísimo estudio hecho por Lawrence D. Taylor Hansen de El Colegio de Estudios de la Frontera Norte, en el libro Islas Coronados, una historia y un entorno natural. Edición especial de Chevron.

Fotografía tomado en Coronado Sur, a la izquierda se ve Coronado Centro, el Islote Pilón de Azúcar y al fondo la Coronado Norte. Foto cortesía de Bajamisionero.

“En agosto de 1932 los inversionistas mexicanos Mariano Escobedo González y Manuel Metions obtuvieron una concesión del gobierno mexicano para construir un hotel con casino en Puerto Cueva. Como socio importante Fred G. Hamilton, antiguo gerente de la Benson Lumber Company de California, también formaba parte del grupo de inversionistas. El hotel llamado El Coronado Islands Yatch Club, fue construido sobre pilotes de madera a la orilla de Puerto Cueva, por ser este el mejor fondeadero en todo el archipiélago.

  Las instalaciones consistían en 60 cuartos, algunos bungalows, restaurante, cabaret y casino. El edificio principal se veía imponente, con unos muros de altura variable, pintados de color azul. Al igual que el casino Agua Caliente, la decoración de los interiores era suntuosa, con los pisos alfombrados, así como grandes espejos y cuadros colocados en las paredes. El punto focal del cabaret, que ocupaba la sección central del conjunto, consistía en una hermosa barra de madera pulida. En la parte superior del segundo piso se encontraba una larga terraza, casi toda rodeada por un barandal, los huéspedes, sentados alrededor de mesas tomando las bebidas de su preferencia particular, podían disfrutar de una vista panorámica de la costa, desde la aldea de Rosarito hasta Punta Loma en San Diego.

Las instalaciones se complementaban con un gánguil para pescar, así como un barco de fondo de cristal para observar la vida marina en la cercanía de la isla. El costo total cuando se había terminado toda la obra de construcción fue de alrededor de 200,000 dólares estadounidenses, una cantidad de dinero considerable par la época.

A pesar del monto de la inversión, el hotel no prosperó. Un problema grave lo representó el hecho de que todos los abastos, incluyendo el agua, tenían que ser traídos desde tierra firme. La derogación de la ley Seca el 5 de diciembre de 1933, quitó una de sus atracciones principales para los turistas de los Estados Unidos y, en poco tiempo, el edificio se quedó sin huéspedes.”


  Para el 2005 comenzó un problema entre la sociedad civil y las autoridades mexicanas pues se decía que la firma petrolera Chevron tenía la intención de construir, con la autorización del Gobierno Mexicano, un muelle industrial para uso de esta empresa y sus supertanques petroleros justo en una de las Coronado, algo que vendría a destruir completamente el ecosistema de la zona. El 15 de marzo de 2007 el periódico La Jornada anuncia que la compañía norteamericana decidió cancelar el proyecto. Más información al respecto, aquí.

Una de las Islas Coronado.



  Estas últimas tres fotografías vienen de una de los números de México Desconocido de 1979, no tengo el número y la fecha exacta de publicación.


sábado, 24 de enero de 2009

La Parroquia Antigua que fuera la Parroquia de San Bartolomé en Salamanca, Guanajuato.

  Siendo originario de Salamanca, fue para mi una gran sorpresa saber apenas hace poco, en el 2007, que San Bartolomé es el patrono de la ciudad. Ya que es uno de los apóstoles menos nombrados, será bueno conocer más sobre su vida. A este santo (que fue uno de los doce apóstoles de Jesús) lo pintaban los antiguos con la piel en sus brazos como quien lleva un abrigo, porque la tradición cuenta que su martirio consistió en que le arrancaron la piel de su cuerpo, estando aún vivo. Parece que Bartolomé es un sobrenombre o segundo nombre que le fue añadido al original que era Natanael (que significa "regalo de Dios") Muchos autores creen que el personaje al que el evangelista San Juan llama Natanael es el mismo que otros evangelistas llaman Bartolomé. Porque San Mateo, San Lucas y San Marcos cuando nombran al apóstol Felipe, le colocan como compañero de Felipe a Natanael.

  La festividad del Apóstol Bartolomé está asignada el 24 de agosto, temporada en que, antes de los tiempos del cambio climático que ahora vivimos, eran habitual que cayeran grandes tormentas, es por esa razón que se le considera el Santo patrono en contra de las tempestades, tormentas, rayos, centellas y todo aquello que esté relacionado con la parte negativa que traen las lluvias.

  La villa de Salamanca fue fundada oficialmente el 1º de enero de 1603, luego de seguir el trámite que en ese tiempo colonial obligaba a, primero, solicitar una Merced, al Virrey, en este caso fue don Martín Enríquez de Almanza, y fue precisamente el 24 de agosto de 1602 cuando llegó el aviso a quién estaba encabezando el trámite de fundación, Bartolomé Sánchez Torrado... ¿casualidades de la vida que el aviso de aceptación del trámite de Merced haya llegado "el día de su santo" del fundador de la villa y que por eso se haya designado a San Bartolomé como el Santo Patrono de la población? Eso nadie lo sabe pues la tradición de la época marcaba que para elegir al santo patrono se debía hacer un sorteo en el cual tres veces se sacaba el nombre escrito en un papelillo, si llegaba a coincidir, entonces ese sería el asignado. Y, dicen, eso sucedió en Salamanca y por eso es San Bartolomé su santo patrono.


  Una vez asignados los terrenos que serían, como marcaba la costumbre, el principal para el templo de la nueva fundación, cosa que ocurrió una vez concluida la misa del Espíritu Santo, se determinó que en esa esquina estaría el templo parroquial, no fue hasta 1630 que comenzó a construirse y fueron 60 años los que se llevaron para concluir la obra. Mientras tanto en la que se dice era la capilla de la Estancia de Barahona, nombre original del sitio en donde se fundó la villa de Salamanca, seguía creciendo la veneración de un Cristo que, cuenta la leyenda, se transformó en color negro para evitar que fuera robado. Entrado el siglo XVIII las devociones en la villa de Salamanca estaba por demás divididas. Por un lado el recinto conventual de los padres agustinos con su espléndido templo, por el otro el templo del Hospital de la Purísima Concepción de María con su Cristo negro y la Parroquia de San Bartolomé se disputaban, por así decirlo, la feligresía de Salamanca.

Fueron los padres Jesuitas quienes quisieron hacer un asentamiento en Salamanca, fundaron una capilla en honor a San Juan Nepomuceno, al poco tiempo fueron obligados a retirarse de la villa por los padres agustinos, recordemos que tanto unos como otros eran dos de los mayores hacendados en la Nueva España y el conflicto de intereses, más aun, el conflicto de posesiones era grande, esa capilla sería cambiada al poco tiempo de advocación y se ubicaría allí el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe. Mientas que para entonces ya se había creado un nuevo patronazgo, en este caso el de la Virgen del Socorro por parte de los padres agustinos, es decir, para este momento, segundo cuarto del siglo XVIII, en la villa de Salamanca se contaban los patronazgos de San Bartolomé, la Virgen del Socorro y el Cristo negro del Señor del Hospital, siendo estos dos últimos los más venerados, y pasando a un segundo término el que había sido erigido originalmente como el Santo patrono de la población. La imagen que a continuación vemos corresponde al templo del convento de San Agustín.

  La Parroquia Antigua es una verdadera maravilla del llamado estilo Estípite o Churrigueresco, el cual tiene su origen en España durante las primeras décadas del XVII de donde pasa a la Nueva España teniendo gran difusión. Se comienza a construir en agosto de 1603, a escasos meses de ser fundada la población.   Este estilo arquitectónico adquiere su nombre al ser José Benito de Churriguera (1665 – 1725) quien lo inicia, caracterizándolo por el excesivo decorado. Una de sus máximas obras está en la otra Salamanca, la original, la de España, en la Plaza Mayor, considerada la más bella del mundo.

Plaza Mayor de Salamanca, España, ejemplo máximo del churrigueresco, catalogada la ciudad por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

  En México llega a su máxima expresión con la Catedral de Zacatecas, la Parroquia de Santa Prisca en Taxco, Gro., el templo de San Francisco Xavier en Tepotzotlán, Estado de México y en Salamanca tenemos la fortuna de contar con un magnífico ejemplo en la Parroquia Antigua. En la actualidad el templo conserva aun su piso original de duela de mezquite y su interior está decorado con la pintura ornamental tan característica del Bajío y de todo el centro de México que se desarrolló de la mano al estilo Neoclásico imperante a lo largo del siglo XIX.

  Pero ¿qué pasó con la Parroquia de San Bartolomé de Salamanca? pasó que, ante la profusa oferta de recintos religiosos que había en la población pues, además de los ya mencionados debemos incluir los templos de Santa María de Natívitas, el de San Pedro, el de San Antonio, la capilla de San Gonzalo y la de San Roque; todas estas para una población que escasamente llegaba a los 10 mil habitantes. Ocurrió que, comenzado el siglo XX fue cuando la Parroquia, específicamente el Altar Mayor, que había sido recién fabricado, fue bendecido, al poco tiempo pierde la titularidad de ser el recinto más importante de la municipalidad pues la construcción del nuevo templo dedicado al Señor del Hospital seguía, si bien no al rítmo que todos querían, para que una vez concluido adquiriera la nominación de Parroquia, esto ocurrió en Abril de 1926, entonces la Parroquia anterior obtuvo el nombre de "Antigua" por esa razón y adquiriría el nombre de Templo de la Santísima Trinidad y caería, durante algunos décadas en el abandono.

  Esta es una de las mejores fotografías que tenemos de la "Parroquia Antigua" cuando era aun la Parroquia de San Bartolomé de Salamanca, tomada en 1895 aproximadamente, fue incluía en el libro que el salmantino Pedro González presentó en el IX Congreso de Americanistas en la ciudad de México como parte de su ponencia: Algunos puntos y objetos monumentales antiguos del estado de Guanajuato, varios de ellos desconocidos. Habrá que apuntar que esta portada estaba pintada en color naranja con algunos detalles en verde, en rojo y en dorado. Los vestigios de pintura los podemos ver aun hoy día.

   El rigor que caracterizó a la década de los años 20 del siglo XX en el control de la Iglesia fue grande, el temor entre la gente de Salamanca se acrecentó, llegaría el día en que se decreta la clausura de los templos y la Parroquia Antigua cerraría sus puertas para abrirlas una vez concluido el conflicto entre la Iglesia y el Gobierno Mexicano. Se propuso que este recinto fuera convertido en escuela o biblioteca pero, el Gobierno de México y los de todo el mundo comenzaron a poner sus ojos en otro problema que afectaba a todos: la inminente Segunda Guerra Mundial, la Iglesia dejaría de ser perseguida y esta antigua Parroquia abriría nuevamente sus puertas con un marcado deterioro en sus muros, bóvedas, cúpula y piso. Para 1960 el Insitituto Nacional de Antropología e Historia hace una evaluación de los daños y sugiere cuales serían las reparaciones que se le tendrían que hacer al tempo, especificando que ellos no pondrían el dinero para hacerlo. El expediente se queda dentro de un mar de papeles y la intervención en el edificio no se da.

  Pasaría una década más, en 1985 se comienza un trabajo de restauración a cargo del Arq. Refugio Arredondo, la antigua parroquia recobraría su valor histórico y artístico pero, luego varias décadas las inclemencias del tiempo, los elevados índices de contaminación ambiental en Salamanca y la falta de mantenimiento harían nuevamente estragos sobre el inmueble, para 2010 todo el exterior del templo es pintado de amarillo sin mantener los estándares que INAH establece para la restauración de estos edificios. En la actualidad la pintura exterior sigue sigue firme, pero en la interior los estragos del deterioro son más que notorios, como lo podemos ver en la imagen. 

Hablando de hoteles con historia: El Hotel Iturbide en Ensenada, Baja California.

Fotografía en los años de esplendor del Hotel Iturbide, tomada del libro Baja California Ilustrada, publicado en 1899.

  No cabe duda de que la vocación turística de la península de Baja California se remonta al siglo XIX. En 1887 abre sus puertas el Hotel Iturbide en un edificio de madera, de tres plantas con terrazas sobre una colina con estupenda vista a la Bahía de los Muertos o Ensenada de Todos los Santos, en ese tiempo Ensenada tenía una población de 1450 habitantes.

  El Hotel Iturbide, por su esmerado servicio, amplios y lujosos salones, confort y hermosísima situación que ocupaba era a la vez que el mejor adorno de este puerto, una fuente de trabajo constante ya que en la estación veraniega era cuando daban sobre todo su preferencia los ingleses y americanos. Esto lo leemos en el periódico local El Progresista, en donde también encontramos la fatídica noticia que conmocionó a la población al informar del incendio del 1 de Junio de 1904 que consume el hotel en su totalidad.

El bar y la mesa de billar del Hotel Iturbide eran una de las amenidades que para la época eran consideradas de alto nivel.

J. R. Soutwood nos describe el Hotel Iturbide en 1899 de la siguiente manera:

"Como lugar de recreo la Ensenada ofrece muchos atractivos para los turistas y bañistas. No se encuentra otro clima igual en el mundo: el paisaje que se presenta a la vista del viajero es encantador; la caza y la pesca es abundante en sus inmediaciones. Los baños de mar y paseos en bote en la bahía son muy concurridos durante todo el año. Los hoteles ofrecen todas las comodidades apetecibles para los viajeros. El famoso Hotel Iturbide construido sobre una colina que domina la población, el mas inmediato, y desde cuyas espaciosas galerías se ven los risueños campistas y campos cultivados de Punta Banda, Meneadero y San Carlos, es igual a los mejores hoteles de la Costa del Pacífico, por lo esmerado del servicio y las comodidades que ofrece a los viajeros. En los patios del hotel se encuentra un gimnasio para el recerco de sus huéspedes.”


Fachada del Hotel Iturbide, fotografías tomadas del Archivo Histórico de Ensenada, BC.

En esta fotografía de principios del siglo XX alcanzamos a ver el antiguo muelle  y del lado izquierdo sobre la colina el legendario Hotel Iturbide.

 Publicidad del Hotel  de finales del siglo XIX.

El muelle del hotel visto de cerca.

El Arco de Cabo San Lucas y el rayo verde que sale en el Pacífico.

  A esta formación rocosa la vi durante diez y ocho años y, ¿sabes qué?, no me cansé de hacerlo. Cada vez aparecía algo nuevo, un detalle, una forma, una evocación, un colorido distinto, es el Arco de Cabo San Lucas; el símbolo de Los Cabos y, en buena medida, de Baja California Sur.

  Era increíble verlo en invierno, tan distinto a como se nos revelaba en verano, con una coloración diferente en la mañana, al amanecer, cuando las lanchas de pesca salían en cuanto amanece; a como la ven aquellos que aprovechan el clima para ir a bucear o esnorquelear. Mas distinto se nos muestra cuando la tarde empieza y, ni que decir, cuando el sol está cayendo en el horizonte del lado del Pacífico.

  Recuerdo haber leído hace muchos años en uno de esos Selecciones del Reader’s Digest, infaltables en la memoria de todo aquel que tiene la edad mía, un reportaje, casi místico que decía que, al ver el atardecer desde esta parte de México, el último rayo de sol que aparece era verde, justamente en el momento que el sol se mete por completo, que deja apenas ver un minúsculo reflejo del sol en un rayo que se torna verde.

 Desde que llegué a vivir a Los Cabos puse atención en todos y cada uno de los muchos recorridos por el Arco, esperando ver el magno espectáculo del rayo verde, ese, la verdad, nunca lo vi, se queda dentro de las tantas leyendas que sobre la Baja California se han escrito. Lo que sí he podido comprobar es el fenómeno que ni Jacques Yves Cousteau, (1910 – 1997), pudo descifrar, el cambio en la dirección de las corrientes que se encuentran en este llamado “fin de la tierra”, la del Mar del Cortés que se une a la del Pacífico y que forman una playa en rededor del Arco que solo se ve, cada cuatro años en los meses mas calurosos del verano.

  En El Bable nos hemos dedicado a recorrer la historia de la Península, esta vez veremos la mas antigua que les puedo ofrecer, aquella que tiene tantos años, que nadie sabe con seguridad cuantos son. Son millones, eso si y es la formación de la tierra.

  Aquí demostraremos que el mejor artista que hay en esta vida, es la vida misma. Es la naturaleza. Sin más palabras disfrutemos de ella, no sin antes agradecer a una gran amiga que tuvo la oportunidad de conocer en un excepcional momento El Arco de Cabo San Lucas y ahora nos comparte sus fotografías, ella lloró como una Verónica cuando lo vio, me cuenta.










viernes, 23 de enero de 2009

Tláloc, "Néctar de la vida", su traslado y su fuente, la que diseñó Diego Rivera.

  El Museo Nacional de Antropología es uno de los objetivos que todo turista que viene a México y está interesado en nuestra riqueza histórica y cultural tienen como meta.

  Fue Don Adolfo López Mateos quien ordenó su construcción y la mano magistral del Arquitecto Pedro Ramírez Vázquez quien diseñó el edificio, funcional, amplio, cuerdo para lo que allí se exhibiría. Un patio central que conjuga las fuerzas que en México hay. Una monumental estructura que se vuelve fuente y exalta la creatividad que, por fortuna, tenemos con vastedad.

  Fue durante los festejos de la independencia de 1963 que se inaugura, pero aun no tenía su pieza fundamental, el enorme monolito que orgullosamente recibe a los visitantes: Tláloc. 

  Nahuatltlaloctli es su nombre completo, significa, al igual que todos los nombres en náhuatl una cosa, sencillamente hermosa: “Néctar de la Tierra”. El monolito, que por cierto está dentro de los cinco más grandes del mundo, fue encontrado en el pueblo cercano a Texcoco: Coatlinchán, (la “casa de las serpientes”), allí fue escondido durante la conquista, para evitar su destrucción por parte de los españoles, Tláloc era una de las deidades fundamentales que conforman el panteón Azteca, había que protegerla. Su simbolismo es esencial, el agua de lluvia, parte primordial de una abundante y buena cosecha.

 El pintor José María Velasco lo llega a incluir en una de sus fantásticas pinturas, pero no se le da la debida importancia, como quiera el pueblo de Coatlinchán lo mantiene como el objeto central de sus tradiciones, les provee, además de la lluvia necesaria en el campo, de un ligero movimiento de turistas que llegan al lugar atraídos por las leyendas e historia del monolito. Es hasta la construcción del Museo Nacional de Antropología que la carretera de acceso es pavimentada pues se proyecta llevarlo a presidir el nuevo recinto histórico. Y es así que el 16 de abril de 1964 la gigantesca piedra es trasladada hasta el lugar en donde hoy la podemos admirar, a la entrada del Museo. Ese espectáculo me toco presenciar, no directamente, pero si a través de la televisión, la piedra, enorme, encima de dos camiones de plataformas mas grandes de lo normal, con una cantidad tal de llantas que se antojaba inconcebible un vehículo de tales características, no era para menos, las 150 toneladas de la piedra lo requerían. Con paso lento a través de toda la Ciudad de México la cruza desde el oriente, para hacer un recorrido por demás histórico, pasando frente a la Catedral Metropolitana, donde de pronto una lluvia torrencial se deja venir sobre la ciudad, que incluso inunda una buena parte, se pensó era el propio dios Tláloc el que la provocaba: La magia de México se manifestaba, una gran lluvia como recepción a su nueva casa. Tláloc regresaba!

  Hay una obra monumental relacionada a Chapultepec, porque allí se ubica, al igual que el Museo de Antropología, relacionada con el agua, ya que Tláloc tenía esa intrínseca relación, y que fue diseñada por el gran maestro Diego Rivera, fue el quien diseñó el monumento más espectacular y escondido que rinden homenaje al agua, a la lluvia y a su dios Tláloc, se ubica en la tercera sección del Bosque de Chapultepec, junto al cárcamo de Dolores, sitio al que llegan las aguas del río Lerma y del Cutzamala para proveer del líquido a la ciudad de México, esta excepcional obra titulada: “El agua, origen de la vida”

  La Fuente de Tláloc se encuentra ubicada en la parte exterior del edificio conocido como receptor de las aguas del Río Lerma, hacia el norte del Museo de Historia Natural. Tiene un bajorrelieve policromado realizado por Diego Rivera. La parte principal de la decoración es la figura en bajorrelieve de Tláloc emergiendo del cielo, el cual está realizado con piedras de colores combinando la pintura de la escultura.

  En la década de los cuarenta se construyó el "Sistema del Lerma". Esta obra acarrea por gravedad agua del valle de río Lerma hasta la Ciudad de México que se encuentra localizada a una altura inferior por 300 metros.

  El agua de este sistema llega a los "Tanques de Dolores" que son unos enormes depósitos de agua, ubicados en la segunda sección del Bosque de Chapultepec, alrededor de 50 metros sobre el nivel del centro de la ciudad.

  En la cámara de distribución del agua, también conocida como el "Cárcamo de Chapultepec"; el artista mexicano Diego Rivera pintó un mural conmemorativo y construyó una fuente con la figura de Tláloc para adornar su exterior. Tláloc representa el dios del agua y de la lluvia para varias culturas mesoamericanas.

  Hoy en día, esta cámara de distribución se encuentra en desuso.

  A pesar de que los murales fueron restaurados recientemente para su exhibición se encuentran abandonados.

Agradezco al sitio http://www.skyscrapercity.com/ y al usuario roberto0qs por las fotografías y parte del texto incluido en este post. Luego de varios meses, tuve la oportunidad de conocer personalmente el Cárcamo de Dolores, aquí podrás ver ese artículo.

Tláloc, el monolito en el sitio en donde estuvo durante varios siglos, cercano a Coatlinchán, Estado de México.

El monolito pasando frente al Palacio Nacional en 1964.

Y es así como se ve la obra de Rivera desde el satélite:




Para leer un relato acerca del traslado del monolito monumental del Tláloc desde Coatlinchán hasta la Ciudad de México, da clic aquí:
http://www.mexicodesconocido.com.mx/interior/index.php?p=nota&idNota=3846