jueves, 3 de octubre de 2013

La misión de San Francisco Borja Adac. Baja California.

   Hace cosa de cinco años vivía en Loreto, Baja California Sur. El contrato de trabajo que tenía terminó y decidí recorrer los puntos más apartados de la península, con rumbo norte, fue así que me adentré más y más hasta llegar a una desviación en la Carretera Transpeninsular que me atrajo mucho, la población se llamaba Punta Prieta, allí estaba la desviación hacia la Misión de San Francisco Borja, entré en ella pero, a sabiendas de mi poca habilidad para conducir, apenas medio kilómetro adentro decidí regresar... fue lo mejor que pude haber hecho en ese momento pues, cuarenta minutos más adelante el auto se me desvieló y quedé en mitad de una carretera desolada a más no poder pero con una vista extraordinaria, la de Bahía de los Ángeles. Así pues en mi larga estadía peninsular ésta y la Misión de Santa Gertrudis no me fue posible visitarlas dada su complicada lejanía. Hoy, 3 de octubre, la Iglesia celebra el día de San Francisco Borja.

  Esto que ahora vemos es el retrato de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, está firmado por él y dedicado a México. Curioso, pero así fue, por algún motivo tenía un cierto atractivo hacia el Nuevo Mundo. Vamos por partes. La Sociedad de Jesús (SJ) o La Compañía o los Jesuitas recibieron la aprobación para integrarse como orden religiosa el 27 de septiembre de 1540 por parte del papa Paulo III. Ellos querían ir un poco más allá y no limitarse a evangelizar, sino a educar a la gente, sus ideas eran, por así decirlo, Renacentistas, contrarias a las ideas medievales de Franciscanos, Dominicos, Agustinos y Mercedarios, todos ellos ya asentados en México, que era aun la Nueva España. Para el 21 de julio de 1551 Julio III aprueba esta modalidad, los Jesuitas comenzarían así a multiplicar sus Colegios.

   Sucede que en Valencia, España, en Gandia, vivía la familia Borja, el personaje más conocido de ellos es Lucrecia, sí, Lucrecia Borgia (1480-1519) pues el Borja fue italianizado por Borgia, hija de Rodrigo Borgia, que nosotros conocemos como Alejandro VI (1431-1503) que fue el papa del Renacimiento, dado que estando el en la Sede Vaticana fue el descubrimiento de América. Este Papa fue papá de tres hijos, uno de ellos era Juan, Juan de Borja y Cattanei (1474-1497), II duque de Gandia. Este Juan, hijo del Papa Alejandro VI, tuvo a un hijo que puso por nombre el suyo, se llamó Juan de Borja y Enríquez que fue el padre de Francisco de Borja (1510-1572). Es decir, San Francisco de Borja era bisnieto del Papa Alejandro VI.

   "Francisco de Borja, que había sido hombre de confianza de los padres de Felipe II y había renunciado al Ducado de Gandía para hacerse hijo de Ignacio de Loyola, logró doblegar la oposición del monarca y obtuvo el real beneplácito para que pudieran los jesuitas misionar en las posesiones españolas". (1) El 9 de septiembre de 1572 llegarían los primeros jesuitas a San Juan de Ulúa, para el día 28 entraron en la ciudad de México y se alojaron en el Hospital de Jesús.

  Hay algo sumamente interesante en la conversión de Francisco de Borja. Sucede que él servía en la casa del Rey Carlos V, que estaba casado con Isabel de Portugal, considerada la mujer más bella de la época (el retrato es de Tiziano), de esa unión nacería Felipe II, consecuentemente Francisco conoció muy bien a la familia real española que más bien era una familia real española-portuguesa-alemana. Sus buenos servicios a la corte le hizo merecedor a título de Barón que luego fue elevado a Marqués. La reina,  Isabel de Portugal, murió el 1 de mayo de 1539 con solo 36 años de edad. "Esta muerte causó una impresión muy profunda en Francisco de Borja, quien desde entonces la recordó todos los años en su Diario por considerarla la fecha de su conversión:

  Por la emperatriz que murió tal día como hoy. Por lo que el Señor obró en mí por su muerte. Por los años que hoy se cumplen de mi conversión.

  Felipe II, hijo de Isabel de Portugal, encabezó los funerales y Francisco de Borja organizó la comitiva que escoltó el cuerpo de la emperatriz hasta su tumba en la Capilla Real de Granada, donde sería sepultado junto a los restos de los Reyes Católicos. El día 18, se descubrió el féretro antes de introducirlo en el sepulcro a fin de corroborar una vez más su identidad. Al ver descompuesto el rostro de la emperatriz que el mundo había admirado por su belleza, dijo:


  He traído el cuerpo de nuestra Señora en rigurosa custodia desde Toledo a Granada, pero jurar que es ella misma, cuya belleza tanto me admiraba, no me atrevo. [...] Sí, lo juro (reconocerla), pero juro también no más servir a señor que se me pueda morir.


  En ese mismo año, Carlos V lo nombró virrey de Cataluña cargo que desempeñó con gran eficiencia. (2)

  Comenzaría luego de ese evento de impacto ante la belleza efímera la transformación de Francisco Borja, al poco su esposa muere, decide unirse a los Jesuitas, su título de Duque de Gandía lo cede a su hijo, Carlos, dada su posición política, social y económica, le ofrecen el título de Cardenal, lo rechaza y entra como predicador en La Compañía. En 1554 es ya el Comisario General de los Jesuitas en España, al año siguiente es nombrado Padre General de la Sociedad de Jesús. Lo que vemos en la fotografía satelital es el punto en donde se estableció la Misión de San Francisco de Borja. En una parte en verdad remota de la península de Baja California.

 Esta imagen, que tomé del álbum de Pete Montara nos muestra el entorno antes de llegar a la Misión de San Francisco Borja.

  "El problema más importante que siguieron enfrentando los misioneros para poder avanzar al norte, fue la aridez extrema que parecía tener todo el septentrión peninsular. En casi 20 años de exploraciones el padre Fernando Consag sólo había encontrado un sitio, que en realidad era el menos malo, que fue donde se estableció Santa Gertrudis. Después de su entrada de 1753, pasarían 5 años para que fuera encontrado, accidentalmente, otro sitio con posibilidades misionales. De hecho en esos 5 años ya no se hicieron más entradas, considerando lo frustrante que habían sido los reconocimientos de 1751 y 1753. Para poder explorar más al norte, primero había que establecer una misión que no estuviera muy lejana de Santa Gertrudis. Como Consag ya no tuvo tiempo de emprender nuevas exploraciones, tanto por falta de recursos como por otras ocupaciones, como la de su nombramiento, por segunda vez, de visitador y superior de las misiones californianas en 1757, pasarían algunos años antes de que se volviera a explorar al norte.

  "En 1758 el padre Jorge Retz, misionero en Santa Gertrudis, se enteró, por medio de sus indios, que a tres días de camino, al norte de su misión se hallaba un manantial permanente que tenía algo de agua. La noticia era importante, así que envió a algunas personas con capacidad para evaluar el sitio y encontraron que efectivamente este existía, y  aunque el manantial  no era muy abundante, era mejor que todo lo que había encontrado Consag en sus entradas. El manantial recibía el nombre de Adac por parte de los indios cochimí. En su última entrada, el padre Consag había pasado muy cerca de este, pero no lo vio por no tener noticia de él.

  "Desde unos años antes, doña María de Borja, duquesa de Bejar y Gandía, había dado la dotación para el siguiente establecimiento al norte y si no se había hecho era por falta de sitio, pero con el descubrimiento de Adac ya se podía proceder a su fundación y para ello se había designado al recién llegado padre Julián Salazar. Sin embargo, antes de que el padre Salazar pudiera iniciar su misión, fue cambiado a la de Santa Rosalía de Mulegé, debido a que ésta se había quedado sin ministro, y por el momento los jesuitas consideraron más importante no descuidar las misiones ya existentes.

    "Ante este percance, el padre Consag escribió al padre provincial ofreciéndose para la fundación de la nueva misión. No sabemos cual haya sido la respuesta a su petición, pero el hecho es que no se llevó a cabo porque ese mismo año, 1759, el padre Consag murió. Esto nos da una idea de su entrega, de su voluntad y su afán evangelizador. Consag sabía que si la fundación no se llevaba a cabo pronto, podrían pasar algunos años, quizá muchos, antes de que se volvieran a dar las circunstancias para hacerlo, como efectivamente pasó. Un poco antes de la muerte de Consag, había arribado a California el padre José Rotea, quien fue designado para la nueva fundación. Sin embargo la desaparición de Consag obligó a los superiores a colocar al padre Rotea como titular de San Ignacio.

  "No fue sino hasta 1762, con la llegada del padre Wenceslao Linck que se pudo establecer finalmente la siguiente misión al norte, la cual recibió el nombre de San Francisco de Borja Adac. Aunque ya no vemos aquí los detalles de la fundación de este establecimiento, sólo diremos que cuando el padre Linck lo inició, entre las ayudas con que contó fue una competente dotación de mulas, previsión del padre Consag para facilitar, a quien iniciara San Borja, las difíciles tareas del nacimiento de la nueva misión. Sin lugar a dudas el padre Wenceslao Linck fue el continuador de la obra exploradora y evangelizadora de Consag. Como explorador fue notable y a ello dedicó sus últimos años en California, emprendiendo numerosas entradas entre 1764 y 1767". (3)

Esto que ves ahora es el entorno de la ahora llamada Sierra de San Borja, allá por el sur de la Baja California (Norte), casi frente a la Bahía de los Ángeles, en el mar de Cortés.

Fuentes:

1.- Enciclopedia de México. Tomo 7. México, 1977. p.p. 472-473.

2.- Wikipedia

3.- Lazcano, Carlos; Pericic, Denis. Ferndo Consag, textos y testimonios. Colección de documentos sobre la historia y la geografía del municipio de Ensenada, No. 4. Ensenada, 2001 pp. 291-292

4.- La primera fotografía la tomé del libro, más bien del folleto: Missions on the Royal Mission Highway in the State of Baja California. W. Michael Mathes. INAH, Mexicali, 2000.

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