Tenemos con esto la presencia del agua a otro nivel y pensando que acá, en México se impuso la religión católica sobre la que en los pueblos maya o azteca que estaban presentes (entre otros) cuando inicia ese periodo de la historia que conocemos como Conquista y que con sabiduría y conocimiento Ricard complementó el hecho de la conquista al agregar el concepto de la espiritualidad y nos legó un interesante libro llamado La conquista espiritual de México.
Creo esa conquista, la espiritual, fue un poco más allá en cuanto a simbologías se refiere y lo encuentro con el agua, más aún al ver el caso del convento franciscano en Tlaxcala, actual catedral que, por cierto, es la que mantiene una forma más apegada al estilo medieval que solamente lo podemos ver ahí, ya que las demás construcciones de esos primeros años de la ya conocida como Nueva España comenzaron a tomar formas diferentes, claro es, que no debemos olvidar esos conventos-fortaleza que se levantaron en el estado de Tlaxcala, en el de Puebla y en Hidalgo. Volviendo al caso de la Catedral tlaxcalteca, encuentro una relación entre esas fuentes de energía, esa búsqueda de agua subterránea que, si no la había naturalmente, se construían canales para que hubiera la fuerza mística, geobiológica y levantar encima el templo.
“El equipo de exploradores que descubrieron el Gran Acuífero Maya (GAM), la mayor cueva inundada del mundo, busca el acceso al cenote que está debajo de la pirámide de Kukulkán o El Castillo, en la zona arqueológica mexicana de Chichén Itzá. […]"Hay evidencia geofísica; el doctor René Chávez de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) tiene diagramas y tiene fotografías hechas con resonancia electromagnética que nos habla de que hay un enorme cenote ahí debajo", agregó. […] El arqueólogo precisó que los trabajos para dar con el quinto cenote de Chichén Itzá han arrojado importantes descubrimientos sobre la conexión que tienen los otros cuatro, ubicados en cada uno de los puntos cardinales a partir de la pirámide de Kukulkán. (Nota publicada por la Agencia EFE el 12-2-18).
Pocos meses luego, el 5 de noviembre de 2018, se confirma el hallazgo “científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informaron del hallazgo de un cenote a ocho metros debajo de la pirámide de Kukulkán, en Chichén Itzá. Ahora, su existencia se corrobora con su publicación en la prestigiada revista científica Nature Scientific Reports. (Pagina66)






















