martes, 9 de agosto de 2011

Ahora si, despidiéndome de San José del Cabo.

950.- Tenía pensado hacer un artículo entorno al Pabellón de la República, pero, luego de leer lo último que sobre ese elefante blanco se escribió, eso de que "será destinado a estacionamiento para recuperar algo de los gastos", la verdad, opto por irme por la libre y no llenarme más la cabeza de cosas desagradables, mejor vemos estas que son las últimas imagenes que tengo de San José del Cabo, lugar en el cual ya no me encuentro. Aquí por la playa frente al Coral Baja.

Los pelicanos en la Marina de Cabo San Lucas, una que dicen ser "área protegida".

Una especie de agave en Puerto Los Cabos.

Unos moluscos adheridos en las rampas flotantes, también en Puerto Los Cabos.

Nótese la máscara en el sombrero, esto en la playa de El Médano.

No es una escena compuesta, es un girasol que creció frente a Costa Azul.

También por el rumbo de Costa Azul, estas colas de gato o de león, crecían sobre un muro, solo que parece que fuera una banqueta, no lo es, es un muro.

Una agradable puesta de sol en la marina de Puerto Los Cabos.

El Médano, en Cabo San Lucas.

Estas flores no se como se llaman pero su diseño es único.

Las magníficas piedras que si les encontramos el acomodo correcto nos dan un contraste perfecto.

Si esto es cuando está seco, imgaínate cuando reverdece...

Nunca supe como se llaman estas frutas, son como toronjas pero más pequeñas.

La cruz en Puerto Los Cabos.

El cañón en Costa Azul.

Un solitario cactus, también en Costa Azul.

Una vista más de Puerto Los Cabos.

Unos restos de pelícano en La Playita.

Y esta subida que me hizo sufrir se va al arcón de los recuerdos, ya nunca más la volveré a caminar. Adiós, San José del Cabo, no se si alguna vez vuelva por allá...

lunes, 8 de agosto de 2011

Cielos! Los cielos de San José del Cabo

949.- En la publicidad que sobre los centros turísticos hay, en vida actual, nos han ido formando ideas en torno al paraíso. Muchos lo ubican con una reposada playa de suave arena y agua azul turquesa, en otras una espléndida puesta de sol, en otras más, la misma reposada playa pero con una buena dotación de cervezas, o, en algunos casos, con cuerpos bien desarrollados y trabajados. Al final cada quien se hace su idea del paraíso de acuerdo con sus propios gustos. Será bueno que los conductores de la publicidad turística de San José del Cabo retomen el tema y den a conocer un magnífico espectáculo que, de los 365 días del año, al menos en 300 de ellos ocurre: el amanecer.

Esta misma vida moderna nos mantiene en la cama de 6 a 6:30 de la mañana, perdiéndonos la oportunidad que la naturaleza nos ofrece de forma espléndida, magnífica y, además, gratuita. En estos últimos meses que pasé en San José del Cabo, debido a la ubicación del lugar donde vivía, y que tenía una enorme ventana justo al lado de la cama viendo hacia el oriente, era cosa solo de abrir el ojo izquierdo (duermo siempre del lado derecho) para darme cuenta que día a día el espectáculo está allí, el cual, me tomé la precaución de registrar y ahora te lo comparto; voilá!


















domingo, 7 de agosto de 2011

Antes y ahora: Yo.

Salamanca, Guanajuato. Mayo de 1962, ya vamos para el medio siglo (!) de esta fotografía, es la primera de este "post", una de las típicas fotos de escuela de esa época, vistiendo si bien no el uniforme completo, que era pantalón y camisa blancos; sí con el suéter (entonces se escribía aun sweater) del Riama, que era el nombre de la primaria a la que asistí, iba en el primer grado.

Guadalajara, Jalisco. Agosto de 1979. Otra emblemática fotografía, fue el día de mi graduación en la Escuela de Turismo de la Universidad Autónoma de Guadalajara. Si estudié Turismo cuando era una carrera practicamente desconocida y poco aceptada fue porque tenía la convicción total de que una de las cosas que quería en la vida era viajar. Con estas tomas y las que siguen comprobamos que el tiempo no perdona. Entre una y otra foto pasaron 17 años.

Florencia, Italia; noviembre de 1994. Este fue mi tercer año sabático, el mejor que he tenido pues pude viajar en México, Sudamérica, África y Europa, esa vez se me acabaron las hojas en el pasaporte. En la foto estoy a punto de congelamiento, se ve el campanille de la Catedral de Santa María dei Fiori.

Cabo San Lucas, Baja California Sur, agosto de 2011. Han pasado nuevamente 7 años entre foto y foto, se me ha caído mucho cabello, he acumulado varios kilos de exceso y ahora me encuentro en mi cuarto y glorioso año sabático, el cual está por terminar (creo). Esta es, si mal no recuerdo, la segunda vez que pongo una foto mía, no me agrada ser fotografiado, la primera que puse fue un autorretrato que me hice cuando estuve en la Sierra Gorda, en la Misión de Concá, aquella vez que me pude retratar todo el templo tirado de espaldas pues no había una sola alma en el sitio; la razón que tengo de aparecer esta vez es debido a que estamos llegando ya al artículo 950, estamos muy próximos al millar. No prometo nada, pero estoy pensando a profundidad cual será el tema del emblemático artículo 1000. Por lo pronto, te comento que, ese que ves allí soy yo, el que escribe El Bable.

(Corrección: hay una foto mía más, la que puse cuando presenté el blog de Cabezas de Águila).

Antes y ahora: El Baño

En algún lugar de México, 1900. No tengo la fecha exacta de esta foto, tampoco el nombre del autor, lo que sí sé es que esta es la única fotografía mexicana de la época en que aparece un desnudo masculino, cosa practicamente inconcebible en el mundo machista finisecular. La escena se trata de un baño, seguramente en una cálida tarde de verano y, sin lugar a dudas junto a un arroyo cercano a alguna de las haciendas que poblaban todo el valle de México en donde hoy se asienta la capital del país. Me llama la atención el personaje de pie, el cual nos muestra un cuerpo totalmente blanco, pero su cuello y su cara están bronceados, esto debido al arduo trabajo en el campo, me atrevería a decir.

Cabo San Lucas, Baja California Sur, 2011, playa de El Médano. Las cosas han cambiado, ya es imposible tomarse un baño en algún río o arroyo pues todos están contaminados y contando México con las magníficas playas con las que cuenta, que mejor que aprovecharlas para los baños de sol y de agua de mar. Las cosas han cambiado... y seguirán cambiando.

Antes y ahora: El Peso.

México, 1950-2011. Esta vez las fotografías no se comparan una en blanco y negro que nos da idea del pasado con una a color con lo que es el presente. Sino que lo vemos de corrido, en este caso las monedas de cincuenta centavos, las cuales han tenido un cambio dramático, tanto en su valor como en su dimensión. Comenzamos con un "tostón" de 1953, de cobre, pesado, de los que sonaban cuando caían al suelo, luego vemos como, veinte años después, en 1973 habían ya perdido el 50% de su dimensión y el material se había vuelto níquel. Ya para el 2001 tenemos en circulación una moneda de forma distinta, como ondulada, de menor peso y para el 2010 los tostones se volvieron difícles de tener, es decir, su tamaño es, en la actualidad tan diminuto como inexistente su valor.

De los "veintes" que te puedo decir, desde la década de los cuarenta comenzaron a circular con el emblemático diseño de la pirámide del sol de Teotithuacán, se mantuvieron, en cuanto a diseño, hasta los setentas, luego vendrían un montón de monedas, las cuales se cambiaban a como iba cambiando la paridad del peso con el dólar, luego volvieron a aparecer, tuvo que darse el cambio de la desaparición de los tres ceros (del valor de mil al de uno) para que volvieran a aparecer en circulación los veintes, solo que, cada vez más pequeños y de menor poder adquisitivo.

Los "dices" los conocí con la figura de Juárez, se les llamaban "dieguitos" o "diegos", jugando entre las palabras diez y Diego; luego hicieron su reaparición con una mazorca y de tamaño minúsculo, fue la moneda más pequeña, hasta donde recuerdo, pero ahora la tenemos, aunque con diseño distinto, pero de igual, diminuto tamaño... el tiempo pasa y la moneda, la moneda, cada vez es más pequeña, lo cual nos indica, lamentablemente, que su valor cada vez es menor...

viernes, 5 de agosto de 2011

Antes y ahora: El Reventón!

1960, en algún lugar de México. Así, así era la sana diversión en aquellos tiempos. Los hoteles, sean de playa o de ciudad, que organizaban fiestas lo hacían con mesura y recato. Se hacían estos divertidos bailes, ejecutando la fila india y se tomaba a la pareja ya sea del hombro o de la cintura, dependiendo sexo y relación que se matuviere con la pareja. "Entonces había moral", diría mi abuelita...

Cancún 2011. Pues sí, desde que Cancún se abrió al mercado masivo del turismo y, especialmente al turismo estudiantil del "spring break", estas son las escenas que, regulamente van "decorando" los distintos eventos que se organizan en la playa, sea las de Cancún, Riviera Maya, Puerto Vallarta, Acapulco y Mazatlán... Mi abuelita ya está muerta, así que, afortunadamente, no pudo hacer comentario al respecto de la foto.

Antes y ahora: La Cerveza Pacífico

Acaponeta, Nayarit, 1935 aproximadamente. El dato de la fecha de este anuncio y el sitio de donde lo tomé lo dejo pendiente pues no tengo conmigo mi libreta de apuntes, ando recorriendo algunos conventos cercanos a la ciudad de México, ya te los presentaré proximamente. Mientras tanto reflexionemos a como ha ido creciendo la industria cervecera en nuestro país. Algunos alemanes, de los que llegaron a Sinaloa y se asentaron en Mazatlán, trajeron consigo la técnica cervecera y crearon la Cerveza Pacífico, la cual antes solo se encontraba en los rumbos de Sinaloa.

Ahora, será la comercialización, el alto consumo y su muy buen sabor que, ya no vamos por un "six" sino por un "ochito" y ya no tomamos una Caguama, en este caso, el de la Pacífico, una Ballena, que es un litro de cerveza, sino un "Ballenón", 1 litro con 200 ml adicionales...