martes, 6 de diciembre de 2011

Xochimilco, otro de los sitios Patrimonio de la Humanidad en México

Me quedé con las ganas de recorrer el canal. Fui a Xochimilco un día entre semana, no recuerdo bien si era lunes o martes, el caso es que no había nadie en los embarcaderos esperando a subirse a una trajinera fuera de un servidor y el precio por una sola persona no era accesible a mi presupuesto así que lo que alcancé a ver de las aguas xochimilcas no fue del todo agradable.

Iba con la idea, quizá fomentada luego de ver María Candelaria, de ver las chinampas llenas de flores, de un colorido intenso y natural, lo que vi fue, efectivamente intenso colorido pero de pintura de aceite ya que usan en las trajineras, contrario a lo que imaginaba, ya no se usan flores para adornar el frente de la chalupa. Como quiera, de que tiene lo suyo, lo tiene. Aquí la muestra.




Vi en mitad de un tránsito de vehículos infernal, especialmente de colectivos y de el consabido ruido urbano, una buena cantidad de edificios antiguos en lo que es el centro del pueblo o, más propiamente dicho, de la delegación.

Sé que hay allí la tradición del Niñopa, la cual debe ser interesante, especialmente en los días de la Navidad, lo que sí es excepcional es templo y ex convento de San Bernardino, de ese ya te comenté en un par de artículos lo que allí hay.

La raíz de un árbol...

transformado en monumento.

Y nos vamos de Xochimilco, por cierto, esta escena no es de allí sino de Iztapalapa, solo que, la verdad sea dicha, no me quise adentrar más a ese rumbo, son tantas las historias malas que he oído del lugar, que mejor lo dejamos para otra ocasión...

lunes, 5 de diciembre de 2011

La gradeza y la pobreza en la fachada de La Profesa, ciudad de México.

No digo que sean privativas de la ciudad de México estas escenas de contraste que de pronto desquician al contrapuntearse los conceptos que van fluyendo en la cabeza, acá, en la hermosa provincia igual sucede, también pasa en otras latitudes, recuerdo a un mendigo que estaba a la entrada de la catedral de Santiago de Compostela. Quizá sea que en la ciudad de México son más impactantes, o, tal vez que en la provincia el entretejido social no hace resaltar tan abrumadoramente la escena. No lo sé a ciencia cierta.

El caso es que, admirando la fachada principal del templo de La Profesa, luego de ver ese encaje que hay en arriba del arco, y del altorrelieve donde aparece San Ignacio en la Storta, trataba ahora de identificar a las santas de la portada. A la izquierda esta que abre sus ropas para dejarnos ver su corazón en llamas. Esa representación la había visto solo en san Francisco Javier, desconocía que lo hubiera en una mujer. el detalle es que éste es un templo jesuita.

Del lado derecho una santa cuyos atributos son la palma de la virtud y un torreón o castillo. Ahora si que me la pusieron difícil pues no reconozco a ninguna de las dos. En eso estaba cuando, inicia la escena que más contrastada no pude ser.

La pobreza en pleno, frente a un templo que es de una belleza excepcional...

Ni hablar, esta es la rudeza de nuestra existencia.

Antes y ahora: Los superhéroes.

México, 1960. Eran los tiempos del blanco y negro, Santo, el enmascarado de plata rescataba a bellas damas de las garras de zombies, marcianos y vampiros; junto a los personajes que aparecían en los llamados comics, Chanoc y Kalimán, formaban la trilogía de los superhéroes nacionales.

México, 2011. Superhéroes nacionales ya no existen, han sido desplazados por los del vecino país del norte los cuales inundan la pantalla y de paso los puestos de videos pirata que a su vez inundan todos los mercados públicos de la república.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Antes y ahora: El Caballito

El Caballito, ciudad de México, 1900. La estatua ecuestre de Carlos IV lucía imponente en la glorieta que, gracias al Trueno, nombre del caballo que sirvió de modelo para el maestro Tolsá, propiedad del marqués del Jaral de Berrio; servía como punto de referencia. Al fondo la mansión de afrancesado estilo de la encumbrada familia De la Torre Mier. Lugar donde, por cierto, Emiliano Zapata sirviera como caballerango. Lugar del que él dijera, los caballos viven mejor que los humanos.

El Caballito, ciudad de México, 2011. El caballito cabalgó una vez más, fue trasladado, desde hace tiempo, al lugar en donde ahora lo podemos admirar, en la plaza del Museo Nacional de Arte. En su lugar vemos ahora la escultura llamada El Caballito, obra de Enrique Carbajal, mejor conocido como Sebastián...

Y en lo que fuera el sitio donde se levantaba la mansión de los De la Torre y Mier, vemos ahora el edificio de la Lotería Nacional.

Gambrinus el (no santo) patrono de la cerveza.

"Yo, confieso sin pudor"... así decía una emblemática canción de los ochenta (Formas de amor); pues bien, yo confieso que soy bastante afecto a la cerveza. De todas las que he conocido me quedo, en orden de deleite con: 1.-La alemana Warsteiner; la conocí en Hannover cuando la Expo 2000, cerca de la casa donde me hospedé había un Biergarten, en donde esa era la cerveza que servían, de barril, la cosa más exquisita que he probado en mi vida. 2.- Definitivamente las mexicanas, me quedo con Corona porque ahora, la Pacífico y Victoria se me hacen pesadas. 3.- Aunque no me lo quieras creer, la cervezas Belikin de Belize es exquisita, creo es lo mejor que se hace en ese país. Recuerdo muy bien que luego de que nos asaltaron en el camino de Flores, en Guatemala, a la frontera con Belize, cuando era de terracería, cuando llegamos a Belize city, me comí los más extraordinarios Rice&Beens con un montón de Belikins.

De los seis meses que pasé en Inglaterra no recuerdo ninguna cerveza que me haya motivado, en la conciencia de que era el tiempo en que mi afición a ella no era mucha. Igual me pasó con la italiana que con la española. La Gallo de Guatemala me gustó, la Cusqueña del Perú, igual... había una en Túnez que no se como se llamaba pero no había opción; era mala con ganas. En los Estados Unidos me quedo con la Michelob, cuando fui a Colombia no me acuerdo de haber probado cervezas, pero el aguardiente Cristal era excelso, (como dice un amigo). De las cervezas mexicanas no comerciales, definitivamente la que se hace aquí cerca, en Pénjamo, tiene lo suyo, se llama Potro. Y una que sí hay que tomar con veneración es la Minerva, de Guadalajara.

Bueno y, todo esto, seguramente te preguntarás, qué relación tiene con el señor Gambirinus. Pues nada, o mejor dicho, mucho, ya que Gambrinus, se dice, fue quien creó la cerveza. Hay quién le ha puesto nombre y apellido: Juan sin Miedo, rey de la Borgoña. El asunto es que don Gambrinus es el personaje que sigue presente aun en nuestros días ligado estrechamente a la cerveza aquí en este país que pasó de ser pulquero a cervecero... ¿Por qué?

Hay algo curioso en los nombres de las cervezas mexicanas. El que creo es el más relevante es el de XX, a quién aquí conocemos como la Dos Equis, nombre que viene del Siglo XX, ya que esa marca fue lanzada precisamente en 1899 cuando estaba por comenzar el nuevo siglo. La Bohemia, ni que decir, nos evoca la región alemana donde, seguramente, hay exquisiteses. Esta que ahora vemos fue lanzada y viene también de principios del siglo XX, cuando la cerveza no era del todo bien vista y se dejaba a las clases más populares a las que, poco a poco se les fue quitando la afición del pulque (lo nuestro) por la cerveza (no tan nuestra) y fue relanzada hace no mucho tiempo con el éxito que todos ahora conocemos y gustamos PERO, aquí viene el detalle: en su etiqueta aparece, ni más ni menos, que Gambrinus.

Gambrinus es, sin lugar a dudas, el nombre más extendido y popular que hay (sin ser franquicia) en bares y cantinas en el mundo entero. Aquí en Salamanca hubo una cantina en el mero centro de la ciudad que se llamaba Gambrinus. Seguramente en el lugar en el que tu vives en México también hay una cantina de ese nombre. La que vemos en la foto es el Gambrinus en Nápoles, Italia... y así los encontrarás por todos lados.

Este era el Gambrinus en CDMX

Ni hablar, que viva Gambrinus y ¡ salud !

La depredación navideña.

De entrada pongo la pregunta: ¿es realmente necesario? Si hoy domingo 4 de diciembre, 2011, hace cosa de dos horas, a las 11 de la mañana, viste el programa en National Geographic en donde se mostró con palitos y bolitas como es que ahora estamos resintiendo la irresponsabilidad de la década de los cincuenta del siglo XX, en que proliferaron los pesticidas y los fertilizantes. Como es que ahora tenemos que esperar 500 años para que el suelo de la tierra se purifique y vuelva a ser como era, luego de ese abuso; como fue que eso y el uso excesivo de autos y varias cosas más nos ha llevado a eso que ahora padecemos que se llama cambio climático. Creo la pregunta viene como anillo al dedo.

Hoy que es el fin de semana en que mucha gente irá a viveros, mercados y supermercados a comprarse un "arbolito" para (dicen) hacer las delicias de los niños en esta Navidad vuelvo a preguntarme ¿es necesario? Las fotos que ahora vemos, que las publiqué en su momento, las tomé en enero de este 2011 en San José del Cabo, en una zona de nivel medio-alto llamada Magisterial. No vi un solo baldío en el que no hubiera al menos un par de "arbolitos"... tirados. Sirvieron diez días o, en el mejor de los casos tres semanas. ¿Es necesario?

Todo adulto al que le pregunté la razón me dijo, palabras más, palabras menos, que era para "conservar la tradición y para que sus hijos lo vieran". Si yo tuviera hijos más bien me preocuparía por mantener el entorno tal cual es... me corrijo, tal cual era. Tal cual me tocó verlo en mi niñez en la década de los sesenta del siglo pasado, no como es ahora. Solo que, si seguimos pensando que para mantener una tradición hay que dañar el medio ambiente, estamos fritos... fritos por el calor que seguramente vendrá en el 2012 cuando el cambio climático siga... y más intenso.

Y la pregunto la refuerzo con algo más: ¿Es esta la "magia" de la Navidad, la que termina en el basurero o en el lote baldío a la vuelta de la casa que se "engalanó" durante estas fiestas decembrinas? Sé que ya no estamos a tiempo, el cambio es más que notorio. Hace cinco días tenía suéter y chamarra encima por el frío intenso, hoy estoy en camiseta... ¿No te has dado cuenta?

Con especial dedicatoria a mis amigos de Yo Reciclo.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Aguamiel, néctar de Mayéhuetl

Esta era una escena habitual en el altiplano mexicano, tanto en el estado de Hidalgo como en el de San Luis Potosí y Zacatecas; era el Tlachiquero que introduciendo el acocote en el maguey capado, sacaba el aguamiel para conservarlo en el odre para luego llevarlo al lugar de producción. El resultado sería el pulque, esa bebida que va desapareciendo día con día. La fotografía que vemos es de Elizabeth Visere McGary, tomada en 1904, durante un viaje que hizo a México. Las fotografías que veremos continuación me las hizo favor de enviar Luciano Torres desde el mismísimo altiplano potosino y con ellas nos daremos una clara idea de lo que es la extracción de este néctar: el aguamiel.

El agave que ahora vemos es el conocido como pulquero, técnicamente se le conoce como agavesalmiana, nosotros lo conocemos con el genérico de maguey. Notarás que el de la foto creció ya su tallo de donde saldrán sus características flores. Este maguey no ha sido capado aun.

En una lengua del Caribe, maguey era el nombre que los nativos daban a las plantas de sábila o aloe; cuando los españoles arribaron a las Antillas en el siglo XVI, conocieron de la planta e hicieron extensivo el nombre a todas las otras de forma similar que encontraron a su paso por las Américas. Así fue como más de 400 variedades de plantas amarilidáceas fueron llamadas magueyes. Tan solo en México crecen y prosperan al menos 136 especies, 26 subespecies, 29 variedades y 7 formas de magueyes, desde los pequeños magueyes henequeneros cuyas fibras utilizaron los antiguos nativos meso americanos para proveerse de vestimenta y gran número de utensilios, hasta los gigantescos magueyes del altiplano mexicano que llegan a alcanzar tres metros de altura y 10 metros de circunferencia. (Wikipedia dixit)

Este maguey quizá fue capado ya. ¿A que se refiere eso? Capar es lo mismo que castrar, es decir, mutilar los órganos reproductores. Sabemos que esta práctica se común con ciertos animales domésticos, pues es lo mismo con el maguey, que al caparlo se está arrancando la parte donde crecerá el tallo de la flor o "antes de que salga el pedúnculo de la inflorescencia".

Se formará allí un cajete, luego de unos meses serán raspadas las hojas, esto con el fin de que el maguey deje escurrir el agua que contiene lo que con el tiempo se transformará en aguamiel.

En esta toma vemos claramente el maguey ya capado.

Aquí vemos las hojas que fueron ya raspadas.

Y el aguamiel está ya listo. Honor a la Mayéhuetl !.